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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
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            Plaza vacía, gente como uno
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dsAJKWRpwf8EaOhhs-3BLELw44c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/felix_luna.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El cabildo abierto del 22 de mayo reunió a menos de quinientos vecinos y Buenos Aires tenía, en ese momento casi 40.000 habitantes. Es decir que sólo el 1 por ciento de la población participó de aquella trascendental reunión en la que se asentaron las bases conceptuales y jurídicas que fundamentarían el relevo del virrey y su reemplazo por una junta designada –o más bien, asentida– por el pueblo. Es probable, entonces, que la asamblea reunida más o menos tumultuosamente frente al Cabildo en la mañana del 25 de Mayo, no haya tenido un rating muy superior: 1000 o 1500 vecinos, como máximo. Nuestro pescador habría formado parte, pues, de la enorme mayoría que nada tuvo que ver con la transición del sistema colonial a un régimen nuevo, implícitamente comprometido con la independencia de estas tierras.Naturalmente, la escasez de participación popular no resta al 25 de Mayo la enorme importancia que tuvo, por varios motivos. En primer lugar, deponer a un representante del rey y reemplazarlo por un cuerpo colegiado era algo insólito y atrevido aunque Cisneros no representara al monarca español sino al organismo que gobernaba en España a su nombre, en vista de la cautividad de Fernando VII.Y aunque esta fuera, en realidad, la segunda oportunidad en que ocurría un hecho como este en Buenos Aires, pues cuatro años atrás una pueblada había exigido la deposición de Sobremonte por su incompetencia y cobardía frente a la invasión inglesa. Pero en 1806 esa verdadera revolución paso casi inadvertida entre las luchas por la Reconquista; ahora, en 1810, el derrocamiento del virrey era el resultado de un tranquilo y racional debate entre unos pocos vecinos, “la parte más sana y principal” de la capital del virreinato. En segundo lugar, lo que ocurrió el 25 de Mayo fue muy importante porque de algún modo significó la presencia activa de los militares criollos en el proceso político. Las milicias populares que se habían levantado en Buenos Aires desde 1806 estaban compuestas por criollos y por españoles, divididos en regimientos según sus lugares de origen. Pero en esos cuatro años se habían vivido procesos muy diferentes en los cuerpos peninsulares y en los criollos. Aquéllos estaban integrados por comerciantes y artesanos, para quienes el oficio de las armas era una molestia; los criollos, en cambio, por ser pobres, se habían tomado muy en serio sus nuevas profesiones de soldados, vivían de sus sueldos y raciones y concurrían puntualmente a los ejercicios. En poco tiempo adquirieron una capacidad de fuego temible y esta superioridad se vio en enero de 1809, cuando Liniers reprimió fácilmente, con su ayuda, el conato de golpe organizado por el alcalde Alzaga. Ahora, en mayo de 1810, fueron los Patricios quienes hicieron la guardia de la Plaza, dejando entrar a los adictos y rechazando suavemente a los adversarios. Los “fierros” los tenían los regimientos criollos y esta circunstancia fue decisiva para apurar el derrocamiento del virrey Cisneros.Y una tercera circunstancia notable: tanto en la reunión abierta del 22 como en el compromiso adquirido el 25 de Mayo por los componentes de la Junta, se dejó claramente sentada la necesidad de convocar a los representantes del pueblo de las restantes ciudades del virreinato para que homologaran lo decidido por el de Buenos Aires. Si éste había obrado como lo hizo era por razones de urgencia, como “hermana mayor” –según dijo Paso_. Pero se reconocía la necesidad de que un paso tan trascendente quedara avalado por el pueblo del virreinato. Y en este reconocimiento venía implícita la idea de federalismo y también la noción de la integridad del virreinato.De nada de esto, claro está, pudo enterarse el vecino que en la tarde de esa jornada regresó a su casa con un par de pescados colgando de su hombro...Pero seguramente tardó muy poco tiempo en advertir que lo sucedido ese día también involucraba su propia vida. Porque de comienzos tan triviales como el de esta revolución burguesa y municipal, pueden venir consecuencias tan drásticas como la que conlleva la creación de una nueva Nación.Nada más ni nada menos.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dsAJKWRpwf8EaOhhs-3BLELw44c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/felix_luna.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Imaginemos un día nublado y medio lluvioso, de esos que son tan frecuentes en el otoño porteño. Imaginemos que un vecino resuelve pasarlo junto al río, pescando. Con sábalo o algún bagre, a la tardecita regresa a su casa. Su mujer le pregunta si trae alguna noticia, si vio algo novedoso. El hombre le dice que no: todo lo que hizo fue tirar la línea en las toscas. Ese día podría haber sido el 25 de Mayo de 1810 y ese porteño pudo haber sido uno de los tantos que no se enteró de nada de lo que ocurrió en aquella jornada.]]>
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                <published>2024-05-25T16:30:00+00:00</published>
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            ¡Sorteo súper patriótico!
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/306JERyMxYs0hQMlos7pElYKfd0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/sorteo_eh_mayo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ella ha sido la ganadora de un mate labrado con el escudo de Argentina, de nuestros amigos de @cebadosporelmate, y una docena de pasteles.</p>        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida de Diario El Heraldo (@heraldoonline)</p> <p>Agradecemos a todos los participantes, y los incentivamos a que continúen apostando a la suerte junto a El Heraldo.¡EL PRÓXIMO GANADOR PODÉS SER VOS!</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/306JERyMxYs0hQMlos7pElYKfd0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/sorteo_eh_mayo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>FELICIDADES Carina Rodríguez!!!]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-05-25T15:00:00+00:00</published>
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            Sobre las fiestas patrias
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qr_xtfFRaEAh2ih9m4ZXLZ4L4ak=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/arturo_jauretche.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Creo que la distinción que este lugar significaba, influía para que hubiera mantenido su marcial formación durante tantas horas; pero también debe tenerse en cuenta el hecho de que el desfile terminaba ante las bandejas de la confitería de Pontiroli en los corredores de la Municipalidad, con el reparto de las masas; la preeminencia militar nos aseguraba elegir de las masitas preferidas y no de los rezagos que quedaban para los últimos. Con dos en la mano y otra en la boca –y mejor si de crema– quedaban compensados todos los trabajos de la mañana.Por la tarde, la fiesta patria continuaba en la cancha de carreras a la orilla del pueblo. Se corrían las de sortijas y algunas pollas con premios y también solía haber domas de potros. Después empezaban las cuadreras con largas e interminables partidas en las que los corredores ponían a la par sus parejeros y se iban convidando, tratando de ventajearse mutuamente en el pique.Generalmente terminaban por largar con bandera. Más de una vez, vi en la raya un fallo discutido y solían salir los cuchillos y sonar algún revólver.Recuerdo algo que mi impresionó pero que, ahora, se me hace grato. Vi un entrevero de esos en que participaron más de quince paisanos y del que resultaron diez o doce heridos pero ninguno grave: punta y hacha y planazos, lujo de cuchilleros. La gente de aquellos pagos era, en general, de buena índole y peleabamás bien por jactancia de destreza o prueba de hombría, y no mataba sin necesidad. Más bien, se floreaba con el arma en la mano: era un gusto de varón.Los fuegos artificiales culminaban en la noche la fiesta patria y se renovaba todos los años el prestigio de las bengalas, de la estrellas voladoras, de los soles crepitantes y los fuegos rojos, verdes, amarillos y azules sobre el telón negro del cielo, con las estrellas oscurecidas por los resplandores de los castillos incendiados y los combates navales, el giro velocísimo de las ruedas gigantes y las enloquecidas que se desprendían rotando y terminaban por extinguirse en estallidos luminosos, allá arriba. Pero me parece que lo que causaba más impresión eran las proyecciones cinematográficas en la calle, seguramente reservadas para los 25 de Mayo, porque los 9 de Julio eran muy fríos. Recuerdo vagamente la comicidad de Toribio y Sánchez; llegó también Max Linder. Eran “las vistas” –entonces se decía así, como ahora es “bien” y también biógrafo– al cinematógrafo que terminó en cine, según protestaba el tartamudo, que había tenido mucho trabajo para aprender los primeros nombres. Pero lo inolvidable no son las “vistas” sino los comentarios de la multitud venida del fondo de los campos, en aquella “platea” de gente a caballo, en sulkies, en charrets, en carros y hasta en los vagones de las estancias.Aquella avenida Massey, con el telón delante en el medio de la calle –con el proyector en el balcón ochava de la Municipalidad– cubierta por toda clase de vehículos ocupados y jinetes, pudiera dar el modelo, sin necesidad de traerlo de afuera, pero lo que no se podrá reproducir es la espontaneidad comunicativa de las risotadas, de punta a punta de la móvil platea y de la participación de espectadores, que vivían intensamente lo que ocurría en la pantalla.Eran como niños, mis paisanos de entonces en el pueblo; pero niños gigantes que hacían los más duros trabajos durante todo el año y sólo tenían para reír ese momento de la fiesta patria.Pero terminemos con las fiestas patrias.A la hora misma en que finalizaban en la calle las “vistas” o estallaban los fuegos artificiales para el “pópulo minuto”, especialmente rural, empezaba el baile de gala, en la Municipalidad –si la situación política era fluida– o en el Club Social, si era tensa. Pero éste es tema que irá en otro lugar más adelante.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qr_xtfFRaEAh2ih9m4ZXLZ4L4ak=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/arturo_jauretche.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde la salida del sol hasta el fin del Tedéum el “batallón infantil”, muerto de frío y cansancio, se aguantaba seis horas largas. Recién después del Tedéum, el Himno Nacional y los discursos que los seguían, la gente se marchaba a la Intendencia Municipal a los compases de la marcha “San Lorenzo”, para presenciar el desfile escolar que el batallón infantil encabezaba.]]>
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                <updated>2024-05-25T13:00:04+00:00</updated>
                <published>2024-05-25T13:00:00+00:00</published>
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            La Revolución de Mayo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HKOEahyjP5AiAKp8QZr8VscsK4Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/felipe_pigna.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los hechos de Mayo son absolutamente inexplicables sin una comprensión necesaria de la situación europea, porque son el resultado de una compleja serie de causas entre las que la situación externa se torna determinante (…)Estaba claro que la suerte de estas colonias dependía de las vicisitudes de la guerra europea y de la política de Napoleón y los ingleses. Los porteños estaban en vilo esperando las noticias sobre la situación española, que llegaba por barco con dos o tres meses de retraso, y muchas veces la imaginación popular remplazaba la falta de información con rumores y fantasías, animando el clima tranquilo y aburrido del virreynato:“Fernando fue asesinado”;“Napoleón se rindió”;“Volvió Fernando”;“Cayó la junta de Sevilla”. El 13 de mayo de 1810 llegó al puerto de Montevideo la fragata inglesa John Paris trayendo al Río de la Plata una noticia grave: el 13 de enero Sevilla había caído en manos de Napoleón. (…)En un principio el virrey trató de ocultar las novedades incautándose de todos los periódicos que traía el barco. Pero, según cuenta Mario Belgrano, uno de ellos llegó a manos de Belgrano y Castelli, que se encargaron de difundir la noticia. Desde entonces, Cisneros no tuvo más remedio que dar a conocer la información (...)La Semana de Mayo estuvo muy lejos de ser un apacible tránsito de vendedores ambulantes y damas antiguas, como se nos enseñó prolijamente en nuestras tiernas infancias. Estaban en juego muchos intereses, nacionales y extranjeros, y las pasiones, en algunos casos legítimas y en otras unidas directamente a los bolsillos, se desataron. Pese a las ilusiones del virrey de que todo transcurriera según su voluntad, la misma noche del 18 de mayo, los partidarios del cambio se reunieron en la casa de Rodríguez Peña y decidieron exigirle a Cisneros la convocatoria a un Cabildo Abierto (…)El día 21 de mayo a las 9 de la mañana se reunió el cabildo como todos los días, para tratar las cuestiones de la ciudad. Pero a los pocos minutos, los cabildantes tuvieron que interrumpir sus labores. La Plaza de la Victoria estaba ocupada por unos 600 hombres con pistolas y puñales. Este grupo de revolucionarios, encabezados por Domingo French y Antonio Luis Berutti, se agrupaban bajo el nombre de “Legión infernal”, y desconfiando de la palabra empeñada por el virrey, pedía a gritos que se concretara la convocatoriaal Cabildo Abierto para el día siguiente. Los cabildantes accedieron al pedido de la multitud (…)De los 450 sólo pudieron llegar 251. Los muchachos de la Legión Infernal usaron para la tarea, más que las míticas cintitas de color incierto, convincentes cuchillos, trabucos y fusiles. Cuenta un testigo de los hechos cómo los muchachos de la Legión Infernal, parapetados estratégicamente en las esquinas del cabildo, bajo la cercana supervisión de sus jefes, French y Berutti, ejercieron el “derecho de admisión”(…)Decía Castelli aquél memorable 22 de mayo de&nbsp;1810:“A mí me toca contestar al señor Obispo y si se me impide hacerlo, acudiré al pueblo para que se respeten mis derechos”.</p><p>Castelli fue interrumpido por el obispo: “Asombra que hombres nacidos en una colonia se crean con derecho a tratar asuntos privativos de los que han nacido en España (…)”Haciendo uso de una maravillosa ironía, (Castelli) señaló: “Si el derecho de conquista pertenece, por origen, al país conquistador, justo sería que la España comenzase por darle la razón al reverendo Obispo abandonando la resistencia que hace a los franceses y sometiéndose, por los mismos principios con que se pretende que los americanos se sometan a las aldeas de Pontevedra (…)”El debate del 22 fue muy acalorado y despertó las pasiones de ambos bandos. El coronel Francisco Orduña, partidario del virrey, contará horrorizado que mientras hablaba fue tratado de loco por no participar de las ideas revolucionarias “mientras que a los que no votaban contra el jefe (Cisneros) se les escupía, se les mofaba, se les insultaba y se les chiflaba”.Mientras tanto Manuel Belgrano, apostado en una de las ventanas del cabildo, había montado con los chisperos instalados en la plaza, un sistema de señales. Si la cosa se ponía muy complicada, debía agitar un pañuelo blanco y los muchachos irrumpirían en la sala capitular. No hizo falta, porque aquél 22 de mayo casi todos los asistentes aprobaron la destitución del virrey, aunque no se ponían de acuerdo sobre quién debía asumir el poder y por qué medios.(…)La mañana del 25, grupos de vecinos –algunos con paraguas y otros sin paraguas, porque si bien los había, eran un artículo de lujo–, se congregaron en la plaza con el apoyo de los milicianos encabezados por French y Berutti (…)Cuando las sesiones parecían demorarse demasiado, irrumpió en la sala el jefe de los chisperos Antonio Luis Berutti, que dijo en tono amenazante: “Señores del Cabildo, esto ya pasa de juguete, no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces. Si hasta ahora hemos procedido con prudencia, ha sido para evitar desastres y efusión de sangre. El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles y una gran parte del vecindario espera en otras partes para venir aquí (…)”Los cabildantes tomaron muy en serio las amenazas y anunciaron la formación de la Primera Junta de Gobierno (…)Días después del 25 de mayo, el cura párroco de Soriano, en la Banda Oriental, que seguía en manos españolas, asentaba en el libro de defunciones la siguiente partida: “El día 25 de mayo de este mes de mayo, expiró en esta provincia del Río de la Plata, la tiránica jurisdicción de los virreyes, la dominación déspota de la península española y el escandaloso influjo de todos los españoles (…)” A los pocos días, el cura Gomensoro fue separado de su parroquia (…)</p><p>La revolución estaba en marcha. Quedaba ver qué caminos tomaría.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HKOEahyjP5AiAKp8QZr8VscsK4Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/felipe_pigna.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Uno podría preguntarse con todo derecho: ¿la Revolución de Mayo fue un acto económico, un acto político, un acto militar? Y responderse: no, fue un acto escolar. Así atraviesa nuestras vidas el hecho fundador de nuestra nacionalidad, como un recuerdo agridulce de pastelitos, corcho quemado y vendedores ambulantes (...)]]>
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            La Revolución y sus tareas
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6ZcOdlKXQbE0sGUAnFujTeP0OFg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/tulio_halperin_donghi.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Pero los dos revolucionarios, que comienzan por aceptar sus cargos, comunican en la noche del 24 que se retiran de la apenas constituida Junta: nuevamente Saavedra frustra las esperanzas de Cisneros, y la Junta entera renuncia, invocando la resistencia encontrada en una parte del pueblo. Al día siguiente el Cabildo comienza por rechazar esa renuncia e invitar a la Junta a contener a la parte descontenta,“teniendo V.E. las fuerzas a su disposición”. Pero esta hipótesis está lejos de cumplirse; hay nuevamente agitación en la plaza, y los capitulares creen oportuno “explorar nuevamente el ánimo” de los comandantes, no sin recordar “que el día de ayer se comprometieron a sostener la resolución y la autoridad de donde emanaba”. Esas evocaciones no impresionan a los comandantes: a las nueve y media de la mañana éstos comparecen ante el Cabildo y se afirman incapaces de frenar la agitación del pueblo y las tropas. El tumulto crece y los capitulares creen oportuno aminorar la intransigencia: es necesario que el ex virrey deje la presidencia de la Junta. Del cercano fuerte llega en efecto la solicitada disminución, o más bien, un curioso sustituto de ella: los miembros de la Junta declaran que Cisneros,“con la mayor generosidad y franqueza” acaba de comunicarles su decisión de renunciar, y sugieren que el Cabildo le designe de inmediato un reemplazante.Eso no es lo que quieren los que se agolpan en la plaza, y ahora también en el recinto capitular; en su nombre un perentorio documento hace saber a los capitulares que el pueblo ha reasumido las facultades delegadas el 22 en el Cabildo, que “revoca y da por de ningún valor la Junta erigida y anunciada en el bando de ayer... y quiere que V.E. proceda a manifestar por otro bando público la elección de vocales que hace”. Las tergiversaciones terminan cuando los voceros del pueblo amenazan que “mandarían... que se abriesen los cuarteles; en cuyo caso sufriría la ciudad lo que hasta entonces había procurado evitar”. Sin duda el acta capitular, fuente principal sobre los hechos del 25, está lejos de ofrecer un testimonio desinteresado;muy evidentemente ha sido redactada teniendo cuidado de desvincular al Cabildo de toda responsabilidad en una iniciativa que podía costar muy caro a sus autores. Pero no hay duda de que la amenaza de usar la fuerza de las milicias fue el elemento decisivo. ¿Basta esto para negar, como gusta de hacerlo más de un historiador, el carácter popular de la revolución que comenzaba y asimilarla entonces a las revoluciones militares que no iban a escasear en el futuro?.La conclusión no parece demasiado evidente: la transformación de las milicias en un ejército regular, con oficialidad profesionalizada, es un proceso que está apenas comenzando, y por el momento los cuerpos milicianos son, más bien que un elemento autónomo en el conflicto, la expresión armada de cierto sector urbano que sin duda los excede. ¿Este sector puede ser llamado popular?. He aquí una pregunta que quienes han negado tajantemente el carácter popular de la Revolución de Mayo han omitido formularse, y acaso sea necesario imitar su prudencia. No es dudoso en todo caso que ese sector hallaba más fácil que su rival encontrar eco en la población urbana en su conjunto; que su consolidación y su emergencia como aspirante al poder había aislado de ella a los grupos más limitados que tenían su destino ligado al viejo orden. Señalado esto, no se ha resuelto por cierto el problema del carácterde la revolución, que no es idéntico al del porcentaje de la población de Buenos Aires que participó en la jornada del 25; es la concreta política del poder revolucionario la que puede dar la clave para resolverlo.Por el momento, esa política encierra un fuerte elemento de prudencia: el primer objetivo de la nueva autoridad es obtener un triple certificado de legitimidad, otorgado por el Cabildo, la Audiencia y el virrey; con esos impresionantes avales se presentará ante las autoridades subordinadas a las cuales va a reemplazar, exigiéndoles disciplinado acatamiento. El primero en inclinarse a esa exigencia es el virrey; en ese 26 en que pone su firma a la comunicación que le es exigida, Buenos Aires presenta un espectáculo en verdad nuevo.“Todo está en silencio –observa un testigo realista– ellos mismos son los que andan arriba y abajo por las calles con los sables arrastrando metiendo ruido y nadie se mete con ellos.” Han comenzado los tiempos en que la calle es de los vencedores y tras las ventanas cerradas los vencidos atesoran sus rencores y esperan en el futuro: “tenemos que ver muchas novedades entre ellos-...muchos han de estar descontentos entre ellos por lo que no les ha tocado parte de la presa”. Junto con el aprendizaje de la libertad, Buenos Aires comienza el de la discordia; y los nuevos gobernantes, al exigir el aval de aquel a quien han derrocado, hacen algo más que ceder a los escrupulosos de unos súbditos que no se deciden a dejar de serlo; preparan nuevas armas para una lucha que saben dura e incierta.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6ZcOdlKXQbE0sGUAnFujTeP0OFg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/tulio_halperin_donghi.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde el 22, el orden colonial ya no existe, pero su sucesión no está resuelta. El Cabildo, urgido por los comandantes, asume el 23 el poder vacante, para crear al día siguiente una Junta, que presidirá el ex virrey e integran dos de los promotores de la crisis (Saavedra y Castelli) y dos representantes de la tendencia intermedia puesta en evidencia el 22 (Incháurregui y Solá).]]>
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                <updated>2024-05-25T11:00:03+00:00</updated>
                <published>2024-05-25T11:00:00+00:00</published>
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            Pintó y dibujó el pasado argentino
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HPqkx7J7GpWtlc1BdJv2cj40zhY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/cabildo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La revolución de mayo es considerada el proceso fundador de la actual argentina y millones de argentinos aprendieron sobre aquellos sucesos de 1810 en la escuela, lugar donde parte de la enseñanza estuvo ligada a algunos cuadros que retratan lo que pasó puertas adentro y afuera del mitico cabildo porteño.La utilización de imágenes como herramienta pedagógica es clave para poder anclar las enseñanzas en los alumnos y asi bien lo comprendió hace mas de 100 años el fundador y primer director del museo histórico nacional, Adolfo Carranza. El abogado e historiador fue uno de los principales impulsores de los festejos por el centenario de la Revolución de Mayo, en 1910, como parte de sus iniciativas se destacó la creación de cuadros para poner en imágenes la historia argentina.Carranza llevo adelante los concursos para la realización de pinturas y esculturas relativas a distintos personajes y episodios ocurridos en el siglo que había transcurrido.</p><p>Sin meditar sobre el respectivo proceso, ocurre que cada vez que pensamos en un suceso histórico cualquiera, invade nuestra mente, de modo automático, esa ilustración que lo representaba -dibujo, óleo, escultura- y que más nos impresionó en los textos escolares. El hecho hace valorar la tarea del artista que reconstruyó aquel suceso, y del cual -especialistas aparte- generalmente no conocemos más que el trazo de su firma. Las líneas que siguen se ocupan de uno de ellos. &nbsp;Fue en los años finales del siglo XIX que el relato difusor de la historia argentina empezó a ocupar amplio espacio en las revistas. Esto hizo necesario que tales escritos estuvieran acompañados por las respectivas ilustraciones. Y también requerían ilustraciones, por cierto, las páginas de esos manuales escolares que empezaban a difundirse en apreciable cantidad. Entre los que revitalizaron, con su arte, los textos sobre el pasado, brilla con luz propia don Francisco Fortuny.</p><p>En Buenos Aires</p><p>Era un dibujante y pintor nacido en Montornés del Vallés, Barcelona, en 1865. Apuntan sus biógrafos que la necesidad lo llevó a realizar tareas humildes en su adolescencia. Pero sucedió que don Eusebio Güell y Bacigalupi, conde de Güell -y aficionado al dibujo y la acuarela- algo debió ver en el joven Fortuny, porque lo tomó bajo su protección. Esto le permitió ingresar a la Academia de San Fernando. Allí aprendió los secretos del dibujo y de la pintura, con Antonio Ferrán. Corría 1888 cuando decidió probar suerte en la Argentina. Se embarcó rumbo a Buenos Aires y, al poco andar, resolvió radicarse definitivamente en esa ciudad. Los primeros tiempos fueron difíciles. Trabajó en los talleres gráficos del diario "La Prensa" y luego en la Compañía Sudamericana de Billetes de Banco.</p><p>Revistas y libros</p><p>Poco a poco se fue haciendo conocer. Su capacidad tuvo firme expresión en 1893, cuando el profesor Alfredo Grosso le confió la ilustración de sus "Lecciones de Historia Argentina", texto de uso masivo en las escuelas primarias por entonces. Al año siguiente ilustró "Invasiones inglesas y escenas de la guerra de la Independencia", de Filiberto de Oliveira Cézar. Y poco después, pasó a colaborar en revistas populares porteñas que eran favoritas del público. Tales "Caras y Caretas", "PBT", "La Vida Moderna", "Fray Mocho", "Plus Ultra", por ejemplo.Además de Fortuny, ilustraban esas publicaciones destacados dibujantes, como el gran maestro Alejandro Sirio, Cao, Zavattaro, Macaya, Málaga Grenet, Peláez, para citar sólo algunos. Pero la condición fundamental de Fortuny era su destreza para reconstruir, con gran eficacia, escenas de conjunto. Batallas, duelos, debates, episodios célebres, no había nadie como él para resolverlos con una maestría que los tornaba irresistiblemente atractivos.</p><p>Maestro del oficio</p><p>Así es como han quedado famosas entre sus pinturas, por ejemplo, aquel 25 de mayo de 1810, con un militar y dos vecinos -uno con cinta en la solapa- en primer plano; o aquella Batalla de Tucumán donde domina el conjunto el gaucho con guardamontes, lanza en mano, que avanza con su caballo encabritado en medio del tiroteo. Hasta hoy, constituyen las imágenes más utilizadas a la hora de ilustrar esos acontecimientos.Maestro de su oficio, era igualmente virtuoso con la pluma, la acuarela, la aguada, la témpera o el óleo. Hay que pensar que Fortuny -como varios de sus colegas- ilustraba revistas semanales. Entonces, era muy poco el tiempo disponible para armar y entregar sus trabajos, esto aparte de la laboriosa ilustración de libros, que con tanta frecuencia se le confiaba. Además -y esto es muy importante- se documentaba a conciencia para cada encargo. Con ese fin, leía con mucha atención a los historiadores, en cuyas obras no pocas veces encontraba contradicciones.</p><p>Base documental</p><p>Así lo revelan sus cartas de 1933 al historiador Martiniano Leguizamón. En una, por ejemplo, le contaba que tenía en su archivo "más de 3000 grabados" que registraban el tipo de sombrero del gaucho rioplatense, en las diversas épocas."A mi entender, el artista debe inclinarse a estudiar lo usado exactamente dentro de cada época ¿No es así?", decía. Y para ejemplificar, agregaba a la carta bocetos a pluma de una treintena de chambergos, precisando los años a los que cada uno de ellos pertenecía.Claro que a veces no había más remedio que inventar, si no existía una fuente original. Fortuny decía con franqueza a su amigo, en otra carta de ese año 1933: "¿Cuántos retratos llevo inventados para la historia argentina? No se asombre, mi querido Leguizamón, sí le digo que de muchos de ellos me vi forzado a dejar su busto en un libro. Entre ellos, Hernandarias, del Paraguay; Güemes, que me sirvió de modelo su pariente el doctor Luis Güemes, hace la friolera de cinco años; Espora, Parera, Zapiola joven, por encargo de su hija Victoria y el doctor Camus; Beruti, el distribuidor de las cintas en la plaza de Mayo, de acuerdo con Pablo Beruti, el músico reputado. No le digo más".</p><p>El famoso álbum</p><p>También había investigado largamente, por ejemplo, dónde colocaban el lazo los paisanos en su caballo. Encontró que no siempre era amarrado detrás de la silla, sobre las ancas. A veces "lo llevaban colgado en la parte derecha delantera de la montura, o enroscado al cuello del caballo".Gracias a internet se puede ensayar una breve lista de algunos de los muchos libros ilustrados por Fortuny. Se menciona a las “Leyendas Argentinas” de Ada M. Elflein; a “El Alma Argentina”, de Rafael Fragueiro; a los “Episodios Nacionales”, de Juan M. Espora; a “La Guerra del Paraguay”, de Jorge Thompson, por ejemplo.Publicó, sin pie editorial ni fecha -al menos en el ejemplar que consultamos- un monumental "Álbum Histórico Argentino. Colección de 60 cuadros debidos al pincel del reputado artista Don Francisco Fortuny". Es un importantísimo exponente de la alta calidad de su tarea. Los "60 cuadros" a la aguada, que llevan cada uno su leyenda explicativa, se abren con "Chiclana rompe la renuncia de Liniers" (1809) y se cierran con "La herida del general Mitre" (1852). Cada imagen está protegida por una hoja de papel transparente.</p><p>Invalorable legado</p><p>Fuera de las ilustraciones de libros y revistas, Fortuny pintó también cerca de una treintena de cuadros al óleo. En todos siguió registrando, incansablemente, la historia de su patria adoptiva. Mostró sus trabajos en varias exposiciones, la última de las cuales tuvo lugar en 1913, en el salón de Nordiska. Hace pocos años pudieron verse varios de sus óleos -junto con los de Eduardo Sívori- en el "Pabellón del Bicentenario" organizado por la Universidad Católica Argentina, en 2010.Don Francisco Fortuny murió en Buenos Aires el 23 de julio de 1942. Su legado es invalorable. Resulta casi imposible dejar de lado sus reconstrucciones, cuando se quiere ilustrar de un modo vívido un texto sobre el pasado que atraiga al gran público. Como escribe Diego Abad de Santillán, "casi toda la historia del país, en sus acontecimientos más salientes, fue tema de sus óleos y dibujos"</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HPqkx7J7GpWtlc1BdJv2cj40zhY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/cabildo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde El Heraldo nos preguntamos, ¿qué imágenes vienen a nuestra mente cuando pensamos en la Revolución de Mayo?]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-05-25T10:00:00+00:00</published>
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            La revolución que se ahogó en el mar
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                <![CDATA[Sergio Brodsky]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/x-p_Zt710efGbKYz9aqa3TiDj2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/mariano_moreno.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este proyecto popular, entró en conflicto, desde un inicio, con el ala más conservadora de la Junta, representada por su Presidente Cornelio Saavedra, que basaba su Poder en el Ejército de los Patricios y defendía los intereses de los ricos, aristocráticos y comerciantes a los que sólo les interesaba el intercambio libre con Inglaterra, en base a sus propios intereses. Si bien Moreno adhería a una necesaria política librecambista, necesidad económica y política del momento, lo hacía desde una perspectiva que no perdiera de vista &nbsp;los intereses de la Patria naciente, en condiciones de igualdad e intercambio, tal como lo dejaba ver, claramente en la Gaceta de Buenos Aires: “El extranjero no viene a nuestro país a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámoslo en buena hora, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su Industria y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas. Pero miremos sus consejos con la mayor reserva, y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes que se dejaron envolver en cadenas en medio del embelesamiento que les habían producido los chiches y abalorios” (Mariano Moreno), autor de estos &nbsp;consejos de notable actualidad, en un diario, la Gaceta, creada a los fines de ilustrar al pueblo, a sustraerlos del analfabetismo e ignorancia, a conocer las ideas de libertad que venían de la Revolución francesa y como arma de lucha y de la batalla que se juega en el terreno de las ideas, tan actual también , y por eso era leída en voz alta, claro, en las Iglesias a las que concurrían aquellos, los pobres, para los que “El sabiecito del sur”, pensaba y ejecutaba una &nbsp;radical &nbsp;transformación revolucionaria . Es que con Moreno y Saavedra se abre una brecha de dos proyectos históricos contrapuestos para nuestra América, el uno de la libertad y la independencia y el otro de la &nbsp;relación de dependencia semi-colonial con Inglaterra, de construcción de una nación para unos pocos, que se irá poco a poco perfilando, elitista y oligárquica, y &nbsp;que marcará finalmente nuestro destino. Moreno traza sus ideales &nbsp;revolucionario en el “Plan de Operaciones”, cuya audacia anticipa incluso el Marxismo, al proponer, allí, la substitución de &nbsp;la burguesía inexistente en América, como clase pujante, integradora e impulsora del progreso, al mismísimo Estado como potente dinamizador de la Economía: “Si no existe la Burguesía-parece haber pensado Moreno- el Estado deberá ocupar su lugar”, adelantándose así más de un siglo a la salida propugnada por los procesos de liberación nacional en el tercer mundo, afectados por esa misma carencia o debilidad. “Se pondrá la máquina del Estado-sostiene,- en un orden de Industrias, lo que facilitará la subsistencia de miles de individuos”. Alrededor de 200000 millones de pesos serán empleados, poniéndolos en el centro mismo del Estado” para desarrollar “fábricas, artes, ingenios y demás establecimientos, como así también en agricultura, navegación etc. “ “Una de las ventajas del empleo dado al dinero, es que no correrá los riesgos de quiebra que correría en manos privadas”, El Estado, con los fondos obtenidos “debe procurar todos los recursos que sea menester, tales como semillas, fabricantes e instrumentos. “La consecuencia de tal política-señala- será producir, en pocos años, un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesita para la conservación de sus habitantes”, es decir, el Estado empresario con una economía auto centrada. Los recursos para concretar el Plan surgirá de la apropiación de “cerca de 500 o 600 millones de pesos” pertenecientes a los Mineros del Alto Perú” (Norberto Galasso “Mariano Moreno: el sabiecito del sur” ediciones del Pensamiento nacional). Como se observa, el “Plan de Operaciones” realizado por Moreno y sus aliados, es intervencionista, proteccionista, estatizante, &nbsp;basado en la confiscación de los poderosos para distribuir la riqueza y organizar la integración y el desarrollo de las industrias que garanticen un progreso libre e independiente de todos los habitantes de América, en condiciones de igualdad, una lección que sirve más que nunca en nuestros días. Sin dudas se oponía a los poderosos porteños que solo querían el logro de sus intereses sectoriales en desmedro del interés general, ahogando de ese modo (la apertura de las importaciones y el “libre comercio”), el desarrollo industrial que posibilitara la independencia y la libertad nacional. El plan de operaciones de Moreno es sin duda el modelo de organización política y económica que llevó adelante San Martín durante su gobernación de Mendoza y, aún más, extiende sus raíces, al proceso de industrialización y liberación nacional encabezado por el Dr. Francia y Solano López, que motivaría, unas décadas después, la guerra de la “Triple Alianza” (o más precisamente denominada de la “Triple infamia”), sostenida por Argentina, Brasil y Uruguay, contra la liberación del Paraguay, y en favor de los intereses del Imperio Británico, al que no convenía la industrialización de los guaraníes, porque impediría su división internacional del comercio que nos quería dependientes, abastecedores de materias primas, y compradores de manufacturas producidas por el Imperio, política mezquina de las elites oligárquicas que condenaba al fracaso y la pobreza a nuestra nación.&nbsp;La búsqueda de un mundo Justo, humano, igualitario, como lo fue la lucha de Moreno, tiene sus costos en vida y dolor de sus héroes y mártires, siempre es más fácil la destrucción y el odio, siempre es más sencillo para los poderosos, los miserables y los sicarios, el egoísmo y la muerte, el asesinato y la injuria, desde el eterno &nbsp;clavado en la cruz, que amaba a todos, &nbsp;desde el Che Guevara y &nbsp;el Padre Mujica asesinados por &nbsp;envilecidos proyectiles, hasta el &nbsp;monumental Mariano Moreno, ruinmente envenenado y arrojado al Mar por la ignominiosa canalla mezquina del Poder ocioso , mueren &nbsp;los grandes héroes en su hora, son exterminados porque son mejores, porque llevan en su espíritu la gloriosa luz de la Justicia, pero renacen siempre sus ideas, &nbsp;cada vez que los hombres insisten, en construir sociedades en las que el imperio, la felicidad suprema sea la inalterable búsqueda, de la felicidad de todos, como lo buscó Mariano Moreno, un prócer clave para recordar aquellas gestas, aquellos momentos, que siguen reclamando en el presente, hombres con su carácter y su compromiso para liberar la Patria, lejos de déspotas y bufones.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/x-p_Zt710efGbKYz9aqa3TiDj2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/mariano_moreno.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Mariano Moreno fue el revolucionario, jacobino, más brillante y decidido de aquella “Primera Junta de Gobierno” que emergió como primer gobierno Patrio el 25 de mayo, luego de expulsar al Virrey Cisneros. Junto a extraordinarios próceres como Castelli y Belgrano, encabezó un proyecto transformador dirigido a ampliar la Revolución republicana y democrática contra el absolutismo, a todas las provincias, una idea de América unida, enfundada en los sueños de “Patria grande”, una reivindicación del derecho de los indios y una independencia de la América  liberada de las ataduras Imperiales.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-05-25T08:00:00+00:00</published>
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            Reflexionar sobre nuestro Mayo
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                <![CDATA[Dr. Sebastián Pérez]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZYx5UmkFBTZZQbBU8TZ9mivPpXY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/reflexion_sobre_mayo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Podríamos referirnos a la circulación de ideas ilustradas del liberalismo burgués, en su fase crítica antiabsolutista. Podríamos relacionarlo con las transformaciones en Buenos Aires tras las invasiones inglesas, ya que pusieron en sintonía antihispánica a las élites, interesadas en abrir el comercio internacional, y a las mayorías populares que ya con armas saboreaban sueños de justicia y libertad.Ahora bien, los últimos tres siglos de historia dejan una enseñanza: el ritmo de cualquier revolución en mucho depende de la capacidad de influencia que tengan sus disidentes internos. Así, entender Mayo implica reconocer los bandos patriotas de la Primera Junta. Un bando conducido por Mariano Moreno, radicalmente revolucionario y tendencialmente independentista. Otro bando conducido por Cornelio Saavedra, fuertemente conservador y que apuntaba a aprovechar el momento para sacar la mayor tajada al monopolio comercial imperial español. Así, en el puerto se dividían las aguas entre los ansiosos por acelerar el proceso y aquellos timoratos que, como un Presidente dijo en 2016, habrán sentido “angustia de tomar la decisión, querido Rey, de separarse de España”.Entender Mayo también impone comprender la mirada del puerto hacia el interior profundo. Primero, con el fusilamiento de Santiago de Liniers (agosto 1810), un héroe de la reconquista de Buenos Aires a mano de los ingleses (1806-1807), que sostenía su lealtad a España y resistía como ultimo realista desde Córdoba. Segundo, con el asiento en Buenos Aires de los representantes del interior (Junta Grande, diciembre 1810) de mayoría saavedrista conservadora. Por tanto, si había desacuerdos porteños, parecía haber acuerdos tácitos sobre el rol de subordinación que recibirían las delegaciones del interior ante cualquier disidencia.</p><p>&nbsp;</p><p>Definidos los límites de expansión hacia el norte (Salta y Jujuy), muerto Moreno y abierto el frente federal en el interior, la Declaración de la independencia (1816) fue el último acuerdo posible en un tablero de ajedrez ya dispuesto para una larga guerra civil. Aquí Bernardino Rivadavia hereda un rol central. Vinculado con la gesta de mayo, Rivadavia representa la descomposición de esos ideales criollos liberales antiabsolutistas, en una ignominiosa felonía pro británica, que se proyecta en la política exterior del presente, entre la sinofobia, la anglofilia y en el abrazo Milei-Abascal.&nbsp;Las disidencias vistas en la ¿angustia? conservadora saavedrista y la felonía rivadaviana condicionaron los tiempos revolucionarios y se proyectan en la discursividad política hasta nuestros días. A 214 años, resta preguntarnos ¿Para qué sirve la memoria de nuestro Mayo revolucionario? ¿Será para quitar otra capa de polvo a sonrientes bustos de yeso y mármol? ¿Será para volver a ver a las élites del puerto jugarse al póker los intereses provinciales?&nbsp;Entendemos que la memoria de Mayo sirve para diferenciar al liberalismo revolucionario de Moreno, de su posterior descomposición en el bando unitario de las guerras civiles. Mayo está en el idealismo que sacó a Belgrano del cómodo escritorio y lo puso al frente de la batalla. Mayo resuena en la eliminación de los títulos de nobleza, de los trabajos obligatorios indígenas, de la tortura y la esclavitud (1813). Mayo revive en la Declaración de Independencia traducida al Quechua y al Aymara. Mayo nos debe recordar que hubo una relación – actualmente bastante desgastada – entre liberalismo, industria, instrucción científica y pública presente en los escritos de los proceres de carne y hueso. Mayo no es angustia, ni pacto, ni claudicación. Mayo es debate de ideas y revolución.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZYx5UmkFBTZZQbBU8TZ9mivPpXY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/reflexion_sobre_mayo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Para analizar la Semana de Mayo (18-25/05/1810) podríamos revisar las revoluciones políticas resultantes del ascenso del capitalismo industrial británico y su violenta apertura de mercados internacionales. Podríamos hablar del descontento americano frente a una corona española que excluía de los puestos jerárquicos coloniales a los blancos americanos acaudalados y expandía el expolio tributario sobre los sectores subordinados.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-05-25T07:00:00+00:00</published>
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            24 de mayo
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UpEWHg8faPW10gHTwHTUvZAo0V0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/mayo_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Esto provocó la reacción de las milicias y el pueblo. Castelli y Saavedra renunciaron a integrar esta junta Muchos como el coronel Manuel Belgrano fueron perdiendo la paciencia. Cuenta Tomás Guido en sus memorias «En estas circunstancias el señor Don Manuel Belgrano, mayor del regimiento de Patricios, que vestido de uniforme escuchaba la discusión en la sala contigua, reclinado en un sofá, casi postrado por largas vigilias observando la indecisión de sus amigos, púsose de pie súbitamente y a paso acelerado y con el rostro encendido por el fuego de sangre generosa entró al comedor de la casa del señor Rodríguez Peña y lanzando una mirada en derredor de sí, y poniendo la mano derecha sobre la cruz de su espada dijo: «Juro a la patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese renunciado, a fe de caballero, yo le derribaré con mis armas.»Por la noche una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la casa de Cisneros con cara de pocos amigos y logró su renuncia. La Junta quedó disuelta y se convocó nuevamente al Cabildo para la mañana siguiente.</p><p>Así recuerda Cisneros sus últimas horas en el poder:</p><p>«En aquella misma noche, al celebrarse la primera sesión o acta del Gobierno, se me informó por alguno de los vocales que alguna parte del pueblo no estaba satisfecho con que yo obtuviese el mando de las armas, que pedía mi absoluta separación y que todavía permanecía en el peligro de conmoción, como que en el cuartel de Patricios gritaban descaradamente algunos oficiales y paisanos, y esto era lo que llamaban pueblo, (..). Yo no consentí que el gobierno de las armas se entregase como se solicitaba al teniente coronel de Milicias Urbanas Don Cornelio de Saavedra, arrebatándose de las manos de un general que en todo tiempo las habría conservado y defendido con honor y quien V.M las había confiado como a su virrey y capitán general de estas provincias, y antes de condescender con semejante pretensión, convine con todos los vocales en renunciar los empleos y que el cabildo proveyese de gobierno.»&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UpEWHg8faPW10gHTwHTUvZAo0V0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/mayo_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Se confirmaron las versiones: el Cabildo designó efectivamente una junta de gobierno presidida por el virrey e integrada por cuatro vocales: los españoles Juan Nepomuceno Solá y José de los Santos Inchaurregui y los criollos Juan José Castelli y Cornelio Saavedra, burlando absolutamente la voluntad popular.]]>
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                                <category term="efemerides" label="Efemérides" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-05-24T12:00:00+00:00</published>
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        <title>
            El CGE propone  recursos para celebrar la Semana de Mayo
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                <![CDATA[El Heraldo ]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/elheraldo-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>A esta iniciativa se suma Patria y el concepto de Revolución en este 25 de mayo de la revista Puentes entre pasado, presente y futuro ideada por el programa de Educación, Derechos Humanos y Memoria Colectiva. La misma, propone abordar las efemérides de mayo en la Educación Primaria, Secundaria, Superior y en la modalidad de Educación de Jóvenes y Adultos. Además se ofrece El locro en clave matemática, un plato típico y colonial para pensar en actividades para Matemática con el objetivo de introducir o reforzar la definición de razón, proporción, unidades de volumen, capacidad y masa, entre otros. Esta propuesta también puede ser abordada interdisciplinariamente en Geografía, Historia, Lengua y Literatura y se puede mediar con tecnología, a través del uso del papel, lápiz, los dispositivos (celulares o computadoras), muros digitales para trabajar en forma colaborativa con algunas aplicaciones como Padlet y Google Drive.</p><p>
</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/elheraldo-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>En el marco de un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, el Consejo General de Educación (CGE), a través del Portal Aprender, comparte recursos educativos, videos, documentos y sugerencias de actividades para trabajar en el aula este acontecimiento clave de la historia nacional. En el sitio, se encuentra disponible una línea de tiempo y una presentación multimedia con interpretación en Lengua de Señas Argentina (LSA), que resumen los acontecimientos más importantes de la Semana de Mayo. ]]>
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                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                <updated>2023-05-23T00:36:00+00:00</updated>
                <published>2023-05-23T00:36:00+00:00</published>
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            El 23 de mayo de 1810, cuando los españoles buscan ganar tiempo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Jxf4tazW6v70Gx5zIi1bWtBs-DY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2022/05/23_semanamayo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El 13 de mayo de 1810, los habitantes de Buenos Aires pudieron confirmar los rumores que circulaban intensamente: la Junta Central de Sevilla, último bastión de la Corona española en pie, había caído también a manos de los ejércitos napoleónicos. Inmediatamente, el virrey Cisneros advirtió que se crearía una nueva regencia americana en representación de Fernando VII y en defensa de la Corona. Pero la Junta que lo había nombrado había desaparecido y los patriotas porteños creyeron que era momento de convocar a un Cabildo Abierto que discutiera los pasos a seguir.</p><p>El 19 y 20 de mayo, las reuniones fueron febriles. El 21 de mayo, una multitud, encabezada por Domingo French y Antonio Luis Beruti, se reunió con las armas en la mano para exigir el Cabildo Abierto y la renuncia del virrey. Llevaban el retrato de Fernando VII y una cinta blanca, símbolo de la unidad criollo-española. El Jefe del regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra, logró calmar los ánimos, pero la convocatoria para el día siguiente era un hecho.
</p><p>El 22 de mayo, �Sla parte más sana y principal del vecindario⬝ concurrió al Cabildo. Como el día anterior, la plaza estaba llena, mientras transcurrían las acaloradas discusiones, que se extendieron durante 15 horas. Se discutía qué hacer tras haber caído Sevilla en manos de los franceses. Los más conspicuos defensores del statu quo, entre quienes se encontraban el obispo Benito de Lué y Riega y el fiscal Manuel Genaro Villota, sostenían que los americanos debían obediencia a los españoles. Pero los criollos, en boca de Juan José Castelli y Juan José Paso, exigían la conformación de juntas autóctonas, porque consideraban que, desaparecido el rey, el poder había regresado al pueblo.
</p><p>Se votó en la noche del 22 y el 23 por la mañana se realizó el conteo de votos. Por 159 a 67, triunfó la opción que exigía la deposición del virrey. Sin embargo, ese mismo día el Cabildo daría su golpe contrarrevolucionario nombrando una junta presidida por al virrey depuesto, algo que resultaría inadmisible para los partidarios del cambio.
</p><p>Recordamos las palabras dirigidas por el Ayuntamiento a Cisneros, donde se pretendía nombrarlo titular de una junta de gobierno hasta tanto se convocara a una Junta general del virreinato.
</p><p>Fuente: Felipe Pigna, 1810. La otra historia de nuestra revolución fundadora, Buenos Aires, Editorial Planeta, 2010, pág. 362, en Actas Capitulares del 21 al 25 de mayo de 1810, en Pedro de Angelis, Colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las Provincias del Río de la Plata, Tomo III, Imprenta del Estado, Buenos Aires, 1836.
</p><p>�SEste Ayuntamiento, siguiendo siempre las ideas de conciliar el respeto de la autoridad con la tranquilidad pública, ha deliberado, como único medio para conseguirlo, el nombrarle a V. E. [Cisneros] acompañados en el ejercicio de sus funciones, hasta que convocada la Junta general del virreinato, resuelva lo que juzgue conveniente. Lo que participa a V. E. para su perfecta inteligencia. Dios guarde a V. E. muchos años. Sala Capitular de Buenos Aires mayo 23 de 1810⬝.Fuente: www.elhistoriador.com.ar
</p><p></p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Jxf4tazW6v70Gx5zIi1bWtBs-DY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2022/05/23_semanamayo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hacía tiempo que el ritmo natural que durante siglos había caracterizado a las colonias españolas de América se había alterado. Las guerras en Europa, las mismas reformas borbónicas de la segunda mitad del siglo XVIII, la inquietud de la aristocracia española americana y el descontento de muchos criollos, generaban no pocas preocupaciones. El comercio con los ingleses y la circulación de ideas liberales hacían que la sociedad de los estratos sociales definidos y duraderos comenzara a resquebrajarse.]]>
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                <updated>2022-05-23T09:19:00+00:00</updated>
                <published>2022-05-23T09:19:00+00:00</published>
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