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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
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            Favoloro, el hombre, el médico, el legado
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                <![CDATA[Juan Ignacio Garasino]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yOXVCBFC2CTQkF4dxmvK-XbE9j4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/fotos_maga_sabado_2_agosto_2025_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Rene Favaloro</p><p>Veinticinco años pasaron del sábado 29 de julio del 2000, cuando el doctor René Favaloro decidió quitarse la vida. El país era gobernado por la Alianza formada por la Unión Cívica Radical y el Frepaso. El problema más resonante de ese momento político y social era la acusación que pesaba sobre el gobierno de Fernando de la Rúa, sobre un supuesto pago de coimas a senadores para que aprobasen la reforma laboral. Faltarían pocos meses para que la coalición de gobierno estallara por el aire cuando el 6 de octubre, el vicepresidente Carlos Álvarez renunciara a su cargo y un poco más para los trágicos sucesos de diciembre de 2001.</p><p>La Plata fue testigo del nacimiento de René el 12 de julio de 1923. Su padre fue Juan Bautista Favaloro de profesión carpintero y su madre fue la modista Ida Raffaelli de Favaloro, quienes, además, tuvieron otro hijo, llamado Juan José.</p><p>Realizó sus estudios primarios en la Escuela N° 45 “Manuel Rocha”, en el barrio El Mondongo de La Plata, mientras que el secundario lo hizo en el Colegio Nacional “Rafael Hernández”. Al terminar los estudios básicos, ingresó a la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP)., en donde se graduó como médico en 1949.</p><p>Médico rural</p><p>Al año siguiente, el flamante medico se estableció en la localidad de Jacinto Aráuz, en la provincia de La Pampa. Reemplazó temporalmente por tres meses al único médico del pueblo, el Dr. Dardo Rachou Vega, quien padecía cáncer de pulmón, pero finalmente, Favaloro permaneció doce años, dejando una profunda huella en la comunidad y en su formación como médico.</p><p>Trabajó con su hermano Juan José para mejorar la salud de la comunidad, reduciendo la mortalidad infantil y la desnutrición, que afectaban de manera significativa al ámbito rural. Los hermanos construyeron un consultorio y una sala de internación con 23 camas, contando con la ayuda de su padre en la fabricación de mesas y repisas. Actualmente, existe un Museo Histórico del Médico Rural Dr. René G. Favaloro en la localidad pampeana. El doctor escribió en 1980 un libro llamado: “Recuerdos de un médico” rural”, evocando sus vivencias y peripecias en ese paraje alejado de las grandes urbes.</p><p>En una de las siete cartas que dejó cuando se suicidó mencionó que quería que lo recuerden como un médico rural y que sus cenizas fueran llevadas a Jacinto Arauz: “Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así” (…)” Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa”.</p><p>Viaje a los Estados Unidos y la técnica del bypass</p><p>René Favaloro se marchó hacia los Estados Unidos en 1962 para especializarse en cirugía cardiovascular, en la Cleveland Clinic. Favaloro desarrolló la técnica del bypass aortocoronario, que permite redirigir la sangre alrededor de las arterias obstruidas, mejorando significativamente la calidad de vida de pacientes con enfermedades coronarias. Fue aplicada por primera vez el 9 de mayo de 1967 en el citado nosocomio norteamericano, cuando operó a una mujer de 51 años, revolucionando la cirugía cardiovascular.</p><p>En la epístola final recordaba que: “Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica”.</p><p>Regresó a nuestro país en 1971 para fundar la Fundación Favaloro, una institución sin fines de lucro que combina la atención médica, la investigación y la educación en salud, dejando un legado perdurable en la medicina argentina.</p><p>Los amores del doctor</p><p>Favaloro se casó en 1951 con María Antonia Delgado, quien había sido su compañera de la secundaria. El matrimonio duró hasta 1998, cuando María Antonia falleció. Ellos no tuvieron hijos, sin embargo, formaron una gran familia junto a su hermano, sobrinos y sobrinos nietos. El médico consideraba a su familia extendida como su “conglomerado familiar”.</p><p>Luego, Favaloro conoció a Diana Truden y vivió un intenso romance pasional, a pesar de la diferencia de cuarenta y seis años que le llevaba. Se iban a casar en agosto del 2000, quedando trunco por el suicidio de René.</p><p>El doctor le dirigió una carta a ella en la cual le expresaba: su amor y el porqué de su decisión fatal: “Diana: ha llegado el momento de la gran decisión…Tú no eres culpable de nada…Mis proyectos se han hecho pedazos. No puedo cambiar los principios que siempre me acompañaron. Creo que la Fundación se derrumba. No podría aguantar como testigo lo que construí, con tanta fuerza, ahora su destrucción. Estoy cansado de luchar y luchar. Remando contra la corriente en un país que está corrompido hasta el tuétano. Tú eres testigo de mi sufrimiento diario. Te agradezco todo lo que me has brindado”.</p><p>&nbsp;“Nunca podrás imaginar cuánto te he amado. Nunca tuve nada igual. No se puede comparar con nada semejante de mi pasado. Tú has sido mi grande y verdadero amor. Siempre me he sentido un poco culpable. Nunca debí permitir que nuestro amor llegara tan lejos. Cuarenta y seis años es una gran diferencia. Y no te pude brindar hijos. Reza un poco por mí. Sé que te recuperarás porque eres fuerte. El tiempo lo arregla todo. Sé que sufrirás un poco al principio, pero tú también me amaste…Espero que encuentres el hombre que hagas feliz. Dios así lo querrá. No sufras, por favor, no sufras mucho. Tienes muchos desafíos por delante. El más importante es escribir, escribir y escribir. Tienes grandes condiciones para hacerlo. Te he amado con locura. Estaré pensando en ti, solamente en ti, hasta el último segundo. Un abrazo grande, muchos besos, René”.</p><p>Los “Diez Mandamientos”&nbsp;</p><p>Favaloro estableció diez principios que reflejaban su visión sobre la medicina, la investigación y el servicio a la comunidad, poniendo énfasis en la ética, el compromiso y el respeto por el individuo.</p><p>1. Honestidad: Actuar con integridad y transparencia en todas las acciones.</p><p>2. Trabajo con pasión, esfuerzo y sacrificio sin límites: Compromiso total con la tarea, superando cualquier obstáculo.</p><p>3. Evitar ser influenciado por dogmas o prejuicios: Mantener una mente abierta y cuestionar las ideas preconcebidas.</p><p>4. Libertad de pensamiento: Contribuir con ideas originales y sin restricciones.</p><p>5. Ética y moral: Comprender que la ética y la moral son fundamentales en la práctica médica.</p><p>6. Trabajo en equipo: Reconocer la importancia del trabajo colaborativo y el sacrificio individual por el bien común.</p><p>7. Búsqueda de la verdad: Priorizar la verdad en todas las investigaciones y decisiones.</p><p>8. Satisfacción personal: Encontrar alegría en el alivio del sufrimiento y en el enriquecimiento del conocimiento.</p><p>9. El paciente como centro: El paciente es el único beneficiario de los privilegios de la institución.</p><p>10. Recompensa espiritual: Valorar la satisfacción personal que proviene del deber cumplido.</p><p>La corrupción, detonante para un triste final</p><p>El ultimo día de la vida del doctor René Favaloro fue el 29 de julio de 2000, cuando se quitó la vida con un disparo al corazón en su departamento en Buenos Aires, a los 77 años. Había regresado de su trabajo, se había bañado y afeitado antes de tomar la fatal decisión de quitarse la vida, en sus cartas explicó que el motivo fundamental era la difícil situación financiera que enfrentaba la Fundación Favaloro y la falta de respuesta de las autoridades a sus reclamos.</p><p>Se encontraba abatido, agotado y triste por la difícil situación de su legado en el mundo, su fundación. Algunos extractos de la carta en donde menciona la ahogante situación financiera y la corrupción que la padeció en carne propia: “El PAMI tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente). Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda. (…) El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse. (…) Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al ‘sistema’. (…) En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. (…) No puedo cambiar, prefiero desaparecer. Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: ‘a mí no me ha derrotado nadie’. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. (…) En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.</p><p>René Favaloro fue un innovador científico, un humanista comprometido y un defensor de la ética médica, cuyo legado sigue vivo en la Fundación que lleva su nombre y en la memoria de quienes reconocen su invaluable contribución a la medicina y a la sociedad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yOXVCBFC2CTQkF4dxmvK-XbE9j4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/fotos_maga_sabado_2_agosto_2025_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar”]]>
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                                <category term="magazine" label="Magazine" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-08-02T22:30:00+00:00</published>
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            A 57 años de la primera operación de bypass de arterias coronarias: un legado del Dr. René Favaloro
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZYGYmshotkWNR45BUJdRFDu4QLg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/bypass_favaloro.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>La enfermedad arterial coronaria, causada principalmente por la acumulación de placa en las arterias coronarias que suministran sangre al corazón, es una de las principales causas de muerte en el mundo. Antes de la técnica de bypass coronario, los pacientes con obstrucciones graves en estas arterias enfrentaban un pronóstico sombrío, con una calidad de vida reducida y un riesgo significativo de ataques cardíacos fatales.</p><p>La idea del bypass coronario consiste en desviar el flujo sanguíneo alrededor de las obstrucciones arteriales mediante el uso de vasos sanguíneos tomados de otra parte del cuerpo del paciente, como la pierna o el pecho. El Dr. Favaloro, junto con su equipo en la Fundación Favaloro en Buenos Aires, perfeccionó esta técnica y la llevó a cabo con éxito en un paciente por primera vez en la historia médica moderna.</p><p>Desde entonces, el bypass coronario se ha convertido en un procedimiento estándar para tratar la enfermedad arterial coronaria en todo el mundo. Ha salvado innumerables vidas y mejorado la calidad de vida de millones de personas, permitiéndoles vivir más tiempo y con mayor vitalidad.</p><p>El legado del Dr. Favaloro va más allá de esta técnica innovadora. Fue un defensor apasionado de la medicina basada en la ética y la equidad, fundando la Fundación Favaloro con el objetivo de brindar atención médica de calidad a todos, independientemente de su capacidad de pago. Su compromiso con la excelencia científica y la atención humanizada continúa inspirando a médicos y pacientes en todo el mundo.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZYGYmshotkWNR45BUJdRFDu4QLg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/bypass_favaloro.png" class="type:primaryImage" /></figure>Este año marca el 57 aniversario de un hito crucial en la historia de la medicina: la primera operación exitosa de bypass de arterias coronarias realizada por el cirujano argentino Dr. René Favaloro el 9 de mayo de 1967. Esta intervención pionera revolucionó el tratamiento de la enfermedad arterial coronaria, abriendo nuevas posibilidades para pacientes con problemas cardíacos graves en todo el mundo.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-05-09T11:30:00+00:00</published>
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            LOS IDEALES QUE GUIARON SUS PASOS
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Qdp36bWD9zNrf9wkNJv4Hk2izo0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2021/07/29_favaloro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Quizás la razón se debía a que de vez en cuando pasaba unos días en la casa de su tío médico, con quien tuvo oportunidad de conocer de cerca el trabajo en el consultorio y en las visitas     domiciliarias; o quizás simplemente tenía una vocación de servicio, propia de la profesión médica.
</p><p>Sin embargo, la esencia de su espíritu iba más allá de su vocación y era mucho más profunda: calaba en los valores que le fueron inculcando en su casa y en las instituciones donde estudió. Sobre esa base edificó su existencia.
</p><p>Cursó la primaria en una modesta escuela de su barrio, donde, con pocos recursos, se fomentaba el aprendizaje a través de la participación, el deber y la disciplina. Después de la escuela, pasaba las tardes en el taller de carpintería de su padre ebanista, quien le enseñó los secretos del oficio. En los veranos se transformaba en un obrero más. Gracias a sus padres -su madre era una habilidosa modista- aprendió a valorar el trabajo y el esfuerzo.
</p><p>Su abuela materna le transmitió su amor por la tierra y la emoción al ver cuando las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: �SA mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca⬝ .
</p><p>En 1936, después de un riguroso examen,    Favaloro entró al Colegio Nacional de La Plata. Allí, docentes como Ezequiel Martínez Estrada y Pedro Henríquez Ureña le infundieron principios sólidos de profunda base humanística. Más allá de los conocimientos que adquirió, incorporó y afianzó ideales como libertad, justicia, ética,      respeto, búsqueda de la verdad y participación social, que había que alcanzar con pasión, esfuerzo y sacrificio.
</p><p></p><p>UN GIRO INESPERADO
</p><p>Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se    limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que, por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos.
</p><p>Mientras cursaba las materias correspondientes a su año, se entremezclaba con los alumnos de sexto año de las cátedras de Rodolfo Rossi o Egidio Mazzei, ambos titulares de Clínica Médica. También se escapaba a presenciar las operaciones de los profesores José María Mainetti, de quien captó su espíritu renovador, y Federico E. B. Christmann, de quien aprendió la simplificación y estandarización que aplicaría después a la cirugía cardiovascular, quizás la mayor contribución de Favaloro a las operaciones sobre el corazón y los grandes vasos. Sería Christmann quien diría, no sin razón, que para ser un buen cirujano había que ser un buen carpintero.
</p><p>El hecho fundamental de su preparación profesional fue el practicantado (actual residencia) en el Hospital Policlínico, centro médico de una amplia zona de influencia. Allí se recibían los casos complicados de casi toda la provincia de Buenos Aires. En los dos años en que prácticamente vivió en el Hospital, Favaloro obtuvo un panorama general de todas las patologías y los tratamientos pero, sobre todo, aprendió a respetar a los enfermos, la mayoría de condición humilde. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.
</p><p>Todo hacía suponer que su futuro estaba allí, en el Hospital Policlínico, siguiendo los pasos de sus maestros. Casualmente, en 1949, apenas recibido, se produjo una vacante para médico             auxiliar. Accedió al puesto en carácter interino y a los pocos meses lo llamaron para confirmarlo. Le pidieron que completara una tarjeta con sus datos; pero en el último renglón debía afirmar que aceptaba la doctrina del gobierno. El destino se ensañaba de manera incomprensible. Sus calificaciones eran mérito más que suficiente para obtener el puesto. Sin embargo, ese requisito resultaba humillante para alguien que, como él, había formado parte de movimientos universitarios que luchaban por mantener en nuestro país una línea democrática, de libertad y justicia, razón por la cual incluso había tenido que soportar la cárcel en alguna oportunidad. Poner la firma en esa tarjeta significaba traicionar todos sus principios. Contestó que lo pensaría, pero en realidad sabía con claridad cuál iba a ser la respuesta.
</p><p></p><p>CONOCER EL ALMA DEL PACIENTE PARA CURAR SU CUERPO
</p><p>Por ese entonces llegó una carta de un tío de Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en la zona desértica de La Pampa. Explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Le pedía a su sobrino René que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. La decisión no fue fácil. Pero al final Favaloro llegó a la conclusión de que unos pocos meses transcurren rápidamente y que, mientras tanto, era posible que cambiara la situación política.
</p><p>Llegó a Jacinto Aráuz en mayo de 1950 y                 rápidamente trabó amistad con el doctor Rachou. Su enfermedad resultó ser un cáncer de pulmón. Falleció unos meses más tarde. Para ese entonces Favaloro ya se había compenetrado con las alegrías y sufrimientos de esa región apartada, donde la mayoría se dedicaba a las  tareas rurales.
</p><p>La vida de los pobladores era muy dura. Los caminos eran intransitables los días de lluvia; el calor, el viento y la arenisca eran insoportables en verano y el frío de las noches de invierno no perdonaba ni al cuerpo más resistente. Favaloro comenzó a interesarse por cada uno de sus    pacientes, en los que procuraba ver su alma. De esa forma pudo llegar a conocer la causa profunda de sus padecimientos.
</p><p>Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José, médico también. Se integró muy pronto a la comunidad por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. Juntos pudieron compartir la labor e intercambiar opiniones sobre los casos más complicados.
</p><p>Durante los años que ambos permanecieron en Jacinto Aráuz crearon un centro asistencial y     elevaron el nivel social y educacional de la región. Sentían casi como una obligación el desafío de paliar la miseria que los rodeaba.
</p><p>Con la ayuda de los maestros, los representantes de las iglesias, los empleados de comercio y las comadronas, de a poco fueron logrando un cambio de actitud en la comunidad que permitió ir corrigiendo sus conductas. Así, lograron que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, redujeron las infecciones en los partos y la desnutrición, organizaron un banco de sangre viviente con donantes que estaban disponibles cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que brindaban pautas para el cuidado de la salud.
</p><p>El centro asistencial creció y cobró notoriedad en la zona. En alguna oportunidad Favaloro reflexionó sobre las razones de ese éxito. Sabía que habían procedido con honestidad y con la convicción de que el acto médico �Sdebe estar rodeado de dignidad, igualdad, piedad cristiana,      sacrificio, abnegación y renunciamiento⬝ de    acuerdo con la formación profesional y humanística que habían recibido en la Universidad Nacional de La Plata.
</p><p></p><p>RENACE LA PASI�N POR LA CIRUGÍA TORÁCICA
</p><p>Favaloro leía con interés las últimas publicaciones médicas y cada tanto volvía a La Plata para actualizar sus conocimientos. Quedaba impactado con las primeras intervenciones cardiovasculares: era la maravilla de una nueva era. Poco a poco fue renaciendo en él el entusiasmo por la cirugía torácica, a la vez que iba dándole forma a la idea de terminar con su práctica de médico rural y viajar a los Estados Unidos para hacer una especialización. Quería participar de la revolución y no ser un mero observador. En uno de sus viajes a La Plata le manifestó ese deseo al Profesor Mainetti, quien le aconsejó que el lugar indicado era la Cleveland Clinic.
</p><p>Lo asaltaban miles de interrogantes, entre ellos el de abandonar doce años de medicina rural que tantas satisfacciones le habían dado. Pero pensó que al regresar de Estados Unidos su contribución a la comunidad podría ser aun mayor. Con pocos recursos y un inglés incipiente, se decidió a viajar a Cleveland. Otra vez, el breve tiempo que pensaba permanecer allí terminó siendo una década.
</p><p>Trabajó primero como residente y luego como miembro del equipo de cirugía, en colaboración con los doctores Donald B. Effler, jefe de cirugía cardiovascular, F. Mason Sones, Jr., a cargo del Laboratorio de Cineangiografía y William L. Proudfit (ver foto), jefe del Departamento de Cardiología.
</p><p>Al principio la mayor parte de su trabajo se            relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero su búsqueda del saber lo llevó por otros caminos. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía,     Favaloro pasaba horas y horas revisando                     cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. El laboratorio de Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiografías de los Estados Unidos.
</p><p>A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Está detallado en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la         Arteriosclerosis Coronaria. Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.
</p><p>Su aporte no fue casual sino el resultado de conocimientos profundos de su especialidad, de horas y horas de investigación y de intensa labor. Favaloro decía que su contribución no era  personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente.
</p><p></p><p>UN CENTRO DE PRIMER NIVEL 
</p><p>EN BUENOS AIRES
</p><p>El profundo amor por su patria hizo que Favaloro decidiera regresar a la Argentina en 1971, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia  similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación, tal como lo dijo en su carta de renuncia a Effler:
</p><p>�SUna vez más el destino ha puesto sobre mis hombros una tarea difícil. Voy a dedicar el último tercio de mi vida a levantar un Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular en Buenos Aires. En este momento en particular, las circunstancias indican que soy el único con la posibilidad de hacerlo. Ese Departamento estará dedicado, además de a la asistencia médica, a la educación de posgrado con residentes y fellows, a cursos de posgrado en Buenos Aires y en las ciudades más importantes del país, y a la investigación clínica. Como usted puede ver, seguiremos los principios de la Cleveland Clinic.⬝ (De La Pampa a los Estados Unidos).
</p><p>Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con otros colaboradores y afianzó la labor que venía desarrollando desde su regreso al país. Uno de sus mayores orgullos fue el de haber formado más de cuatrocientos cincuenta residentes provenientes de todos los puntos de la Argentina y de América latina. Contribuyó a elevar el nivel de la especialidad en beneficio de los pacientes mediante innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación, entre los que se destaca Cardiología para el Consultante, que tiene lugar cada dos años.
</p><p>En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica (ver fotos) -al que financió con dinero propio durante un largo período- que, en ese entonces, dependía del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro. En la actualidad la universidad consta de una Facultad de Ciencias Médicas, donde se cursan dos carreras de grado -medicina (iniciada en 1993) y kinesiología y fisiatría (iniciada en 2000)- y una Facultad de Ingeniería, Ciencias Exactas y Naturales, donde se cursan tres carreras de ingeniería (iniciadas en 1999). Por su parte, la Secretaría de Posgrado desarrolló cursos, maestrías y carreras de especialización.
</p><p>En la actualidad, la investigación abarca más de treinta campos en los que trabajan profesionales de distintas disciplinas -medicina, biología,     veterinaria, matemática, ingeniería, etc.- en colaboración con los centros científicos más importantes de Europa y Estados Unidos. Se            publicaron más de ciento cincuenta trabajos en revistas especializadas con arbitraje internacional.
</p><p>En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema �Stecnología de avanzada al servicio del humanismo médico⬝ se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco , pulmonar , cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.
</p><p>Como en los tiempos de Jacinto Aráuz, siguió haciendo hincapié en la prevención de enfermedades y enseñando a sus pacientes reglas básicas de higiene que contribuyeran a disminuir las enfermedades y la tasa de mortalidad. Con ese objetivo se desarrollaron en la Fundación               Favaloro estudios para la detección de enfermedades, diversidad de programas de prevención, como el curso para dejar de fumar, y se hicieron varias publicaciones para el público en general a través del Centro Editor de la Fundación       Favaloro, que funcionó hasta 2000.
</p><p>Pero Favaloro no se conformó con ayudar a resolver los problemas de esa necesidad básica que es la salud en cada persona en particular sino que también quiso contribuir a curar los males que aquejan a nuestra sociedad en conjunto. Jamás perdió oportunidad de denunciar problemas tales como la desocupación, la desigualdad, la pobreza, el armamentismo, la contaminación, la droga, la violencia, etc., convencido de que sólo cuando se conoce y se toma conciencia de un problema es posible subsanarlo o, aun mejor, prevenirlo.
</p><p>Favaloro fue miembro activo de 26 sociedades, correspondiente de 4, y honorario de 43. Recibió innumerables distinciones internacionales entre las que se destacan: el Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE.UU; la creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular �SDr René G. Favaloro⬝ (Universidad de Tel Aviv, Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz (Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987); The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation (Toronto, Canadá, 1987); el Premio René Leriche 1989, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999).
</p><p>Desde siempre sostuvo que todo universitario debe comprometerse con la sociedad de su              tiempo y recalcaba: �Squisiera ser recordado como docente más que como cirujano⬝. Por esa razón, dedicó gran parte de su tiempo a la enseñanza, tanto a nivel profesional como popular. Un ejemplo fue su participación en programas educativos para la población, entre los que se destacaba la serie televisiva �SLos grandes temas médicos⬝, y las numerosas conferencias que presentó en la Argentina y en el exterior, sobre temas tan diversos como medicina, educación y la sociedad de nuestros días.
</p><p>Publicó Recuerdos de un médico rural (1980); De La Pampa a los Estados Unidos (1993) y Don Pedro y la Educación(1994) y más de trescientos trabajos de su especialidad. Su pasión por la historia lo llevó a escribir dos libros de investigación y divulgación sobre el general San Martín:    ¿Conoce usted a San Martín? (1987) y La Memoria de Guayaquil(1991).                 
</p><p>(Fundación Favaloro)</p><p>
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                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Qdp36bWD9zNrf9wkNJv4Hk2izo0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2021/07/29_favaloro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>René Gerónimo Favaloro nació en 1923 en una casa humilde del barrio �SEl Mondongo⬝ de La Plata. A tan sólo una cuadra se levantaba el Hospital Policlínico como presagio de un destino que no se hizo esperar. Con apenas cuatro años de edad, Favaloro comenzó a manifestar su deseo de ser �Sdoctor⬝.]]>
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                <updated>2021-07-29T09:39:00+00:00</updated>
                <published>2021-07-29T09:39:00+00:00</published>
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            Se cumplieron 20 años de la muerte de René Favaloro, un símbolo de honestidad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PnH6QcoPZ7xG8KVZ5mASBCf46V4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2020/07/30_renefavaloro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El sábado 29 de julio de 2000, René Gerónimo Favaloro terminó con su vida de un disparo al corazón. Tenía 77 años y su secretaria lo encontró muerto en el baño. Al lado de su cadáver había un revólver y un mensaje para quien lo hallara. Pedía que se les informara a sus dos sobrinos sobre lo que había sucedido.
</p><p>
</p><p>Los primeros en llegar al domicilio, encontraron también una serie de cartas. En ellas, Favaloro se despedía y contaba el camino que lo llevó a matarse. �SEs indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar⬝, escribió.
</p><p>
</p><p>Las crónicas de aquel día recuerdan que el SAME recibió el alerta alrededor de las 17.36: �SHay un hombre descompuesto encerrado en un baño⬝. Era Favaloro, en su departamento del segundo piso de la calle Dardo Rocha 2965.
</p><p>
</p><p>Policías y funcionarios de la Justicia estuvieron en el departamento más de cinco horas. Mariano Favaloro, primo de René, fue uno de los primeros familiares en llegar al lugar. �SNo puede ser verdad. No, alguien con su fortaleza no podría haber hecho algo semejante⬝, dijo y estalló en llanto.
</p><p>
</p><p>En sus cartas, Favaloro denunciaba: �SLa corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar⬝. Y detallaba la crítica situación que atravesaba su propia Fundación: �SEn este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer⬝.
</p><p>
</p><p>Sus años como médico rural
</p><p>
</p><p>Entre sus palabras de despedida, el reconocido cardiocirujano recordaba cómo había sido presentado años antes en un acto académico en Estados Unidos: �S(...) se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así⬝.
</p><p>
</p><p>Favaloro rememoraba con esas palabras sus años en la localidad pampeana de Jacinto Arauz. Allí, viajó a comienzos de 1950. El médico local se había enfermado y lo pedían como remplazo. Recién graduado, el médico nacido en La Plata aceptó la propuesta. Viajó para ocupar el cargo por tres meses y se quedó doce años.
</p><p>
</p><p>En Jacinto Arauz, Favaloro creó un centro asistencial. Junto a su hermano, Juan José, logró mejorar las condiciones de vida de los habitantes. Puso en práctica durante esos años los conocimientos que recibió de dos personas a las que admiraba. Por un lado, su tío, el médico Arturo Cándido Favaloro, y su abuela Césarea de Raffaelli. A esta última le dedicó la tesis con la que se recibió.
</p><p>
</p><p>En 1962, inspirado por los cambios que la medicina presentaba, Favaloro viajó a los Estados Unidos. Específicamente, a la Cleveland Clinic de Ohio, para especializarse en cirugía torácica y cardiovascular. De aquella renunciaría a comienzos de la década de 1970 para regresar a la Argentina. En su última carta, explicó su decisión: �S(?) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica⬝.
</p><p>
</p><p>Revolucionó la ciencia médica con el bypass
</p><p>
</p><p>Años antes de regresar al país, Favaloro revolucionó la ciencia médica para siempre. Durante la década del 60, logró estandarizar y sistematizar la técnica de bypass aortocoronario (o cirugía de revascularización miocárdica). Procedimiento que al día de hoy, con cirugías programadas, y en pacientes sin enfermedades asociadas de jerarquía, la mortalidad llegó a ser inferior al 2%.
</p><p>
</p><p>Favaloro utilizó por primera vez esta técnica en 1967 y en 1968 publicó el primer trabajo en la literatura mundial sobre el tema. Años después, siguió sus estudios y agregó innovaciones significativas en la manera de encarar ese procedimiento quirúrgico.
</p><p>
</p><p>De vuelta en Argentina, Favaloro trabajó en el Sanatorio Güemes. �SA mediados de la década del 70⬝, recordaba en su última carta, �Scomenzamos a organizar la Fundación (Favaloro). Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular⬝.
</p><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Declaración de Principios
</p><p>Recién en 1992, Favaloro pudo ver concretada su Fundación. Ese año, presentó los lineamientos éticos con los que quería que la institución se orientara. Y estos son:
</p><p>
</p><p>1. Honestidad.
</p><p>
</p><p>2. Trabajar con pasión, esfuerzo y sacrificio sin límites.
</p><p>
</p><p>3. Evitar ser influidos por conceptos dogmáticos o prejuicios propios o ajenos.
</p><p>
</p><p>4. Sus contribuciones tendrán valor si sólo son el producto de su libre albedrío, ejercido sin sometimiento ni límites.
</p><p>
</p><p>5. No apartarse nunca de la ética, al comprender que ella está implícitamente condicionada por la moral y por el respeto a la dignidad y a la condición humana del paciente y de sus familiares.
</p><p>
</p><p>6. Deberá comprender con humildad que es necesario trabajar en equipo. Sacrificará lo individual en beneficio de lo colectivo. La evolución científica así lo demuestra. El yo ha sido reemplazado por el nosotros hace ya bastante tiempo.
</p><p>
</p><p>7. Hay que sacrificarlo todo en aras de la verdad y nada más que la verdad. Decir siempre en voz alta lo que se piensa por dentro. Nada puede sustentarse sobre la mentira.
</p><p>
</p><p>8. Si además del alivio del sufrimiento de nuestros semejantes enriquecemos nuestros conocimientos, la satisfacción será doble.
</p><p>
</p><p>9. El sujeto básico de nuestra tarea, y por ende el único que gozará de privilegios, será el paciente.
</p><p>
</p><p>10. Solamente se llegará a gozar de lo realizado cuando en su alma sienta, preferentemente en los silencios necesarios para la reflexión, que el único premio verdadero es el que proviene del placer espiritual, limpio y sereno del deber cumplido.
</p><p>
</p><p>Recordaba en su último mensaje: �S(...) debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto⬝.
</p><p>
</p><p>Cansado de luchar y luchar
</p><p>
</p><p>�SEstoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata. No puedo cambiar⬝, dijo Favaloro. Y agregó: �SNo ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía. El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable. El cirujano vive con la muerte, con ella me voy de la mano. Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad⬝.
</p><p>
</p><p>El sábado 29 de julio de 2000, Favaloro se disparó en el pecho y murió. �SEn estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta⬝, dejó escrito.
</p><p>
</p><p>En las últimas líneas de su mensaje, el cardiólogo cerró: �SA mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco. 
</p><p>Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa. 
</p><p>Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles. Un abrazo a todos. René Favaloro⬝.
</p><p>Fuente: Radio Mitre</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PnH6QcoPZ7xG8KVZ5mASBCf46V4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2020/07/30_renefavaloro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El 29 de julio del año 2000, el reconocido cardiólogo argentino terminó con su vida. �SEs indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar⬝, escribió.]]>
                </summary>
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                <updated>2020-07-30T08:37:00+00:00</updated>
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