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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-06-13T18:00:04+00:00</updated>
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            Entre la gloria y el abismo: la delgada línea de la Selección rumbo a la Copa del Mundo
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                <![CDATA[Juan Ignacio Garasino]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pp9NJsJIMt1rg3LuXkK3c1Lzp0g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/garasino.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El combinado nacional de 1978 se preparó durante cuatro años para afrontar el desafío que le imponía el torneo de España 82, en un contexto marcado por la guerra de Malvinas y con algunos altibajos deportivos. Desde 1979 hasta el debut del 13 de junio de 1982 contra Bélgica, el seleccionado jugó 29 partidos, de los cuales ganó 12, empató 11 y perdió 6. Con el fin de lograr un rodaje importante para la competencia decisiva, se enfrentó 23 veces a selecciones europeas. En el 79 cayó ante Bolivia y Brasil en la Copa América, y durante la gira de septiembre de ese año, frente a Alemania Federal y Yugoslavia. Las otras dos derrotas se produjeron en mayo de 1980 contra Inglaterra (cuando Maradona anticipó en una apilada en Wembley, lo que sería uno de los goles más lindos de la historia de los mundiales seis años después en México) y en octubre del año siguiente frente a Polonia, en el Monumental de Núñez.</p><p>La base campeona del mundo, con Daniel Passarella, Américo Gallego y Mario Kempes como referentes, fue reforzada por el que ya se consideraba el mejor jugador del momento: Diego Maradona, quien había sido vendido al Barcelona. Se sumaron, además, Juan Barbas, Jorge Valdano y algunos futbolistas del paladar menotista. Pese a las expectativas, Argentina tuvo un mediocre desempeño en la competición y quedó eliminada en la segunda ronda. Menotti, sin embargo, ya había pasado a ser un mito viviente gracias a la coronación previa en su propio país.</p><p>Por su parte, el seleccionado de Bilardo, campeón del mundo en 1986, jugó 30 partidos antes de su debut en Italia 90. Los números no eran nada alentadores para la defensa de la copa: Argentina ganó apenas 6 juegos, empató 12 y perdió 12. En ese ciclo enfrentó a 9 selecciones de origen europeo y participó en dos Copas América. Para Bilardo, esos cuatro años fueron un laboratorio de pruebas donde manteniéndose algunos campeones, prevaleció el agregado de players polifuncionales. Un ejemplo de esto fue el debut ante Camerún, donde hizo jugar al delantero Abel Balbo como lateral-volante. Finalmente, marchando a los tumbos y gracias al talento a cuentagotas de Maradona, la velocidad de Caniggia y las manos de Goycochea, la selección hizo posible la hazaña del subcampeonato.</p><p>Hoy, la selección conducida por Lionel Scaloni se apresta a comenzar su participación en la Copa del Mundo 2026, llegando además con el galardón de ser la actual campeona de América. Desde la consagración de diciembre de 2022 en tierras árabes, el equipo ha jugado un total de 39 partidos, con un saldo de 32 victorias, 3 empates y 4 derrotas, todas ellas sufridas ante combinados sudamericanos en el largo camino de las eliminatorias. El punto débil de este proceso, no obstante, es haber disputado un solo encuentro contra representantes de Europa, justamente ante Islandia a días del debut mundialista; un rival que, además, no figura entre los más relevantes del Viejo Continente. La mayoría de los amistosos se programaron contra selecciones de poco peso (en el boxeo se los llamaría “paquetes”) ¿Jugar contra rivales de fuste es garantía de algo? Nada asegura el éxito, pero, sin lugar a dudas, permite medir de mejor manera en qué nivel se está.</p><p>En el mundial pasado, Argentina disputó cuatro juegos contra selecciones europeas: dos veces ganó de manera contundente y en las otras dos empató (en cuartos contra Países Bajos y en la final contra Francia). Fueron partidos en los que el equipo se mostró ampliamente superior, pero ciertos errores forzaron a que las llaves se definiesen desde el punto del penal. Un equipo no puede jugar con la misma intensidad los noventa minutos, pero está obligado a ser contundente; los desaciertos defensivos suelen aparecer y, en una mala jornada luego de la fase de grupos, el costo es el pasaje de regreso.</p><p>Han pasado cuatro años y la base de futbolistas campeones que permanece es cuantitativamente más alta si se la compara con las de 1982 y 1990. La ventaja es que los jugadores tienen experiencia y se conocen a la perfección dentro de la cancha; la desventaja es el inexorable paso del tiempo: son cuatro años más grandes y algunos de ellos, como Messi o De Paul, compiten actualmente en ligas de menor exigencia.</p><p>Aquí es donde encendemos otra luz roja. En este tiempo intermedio, parte del plantel pareció quedar encandilado por el show mediático y el negocio publicitario. Ejemplos sobran: desde las constantes apariciones en las revistas del espectáculo hasta detalles como ver a Rodrigo De Paul vapeando en el recital de su pareja. Podría parecer una pavada discursiva que quede en ridículo si los resultados en la copa vuelven a ser positivos, pero el riesgo latente es innegable.</p><p>La situación actual evoca inevitablemente el argumento de Rocky III. Tras alcanzar la gloria máxima, el campeón se aburguesa, se distrae con las luces de la fama, se llena de contratos comerciales y subestima a un rival que viene desde abajo con sed de triunfo. El resultado de perder el “ojo del tigre” es la lona: perder el título por haber perdido el hambre. Ojalá nuestros jugadores no hayan caído en esa autocomplacencia ni pretendan vivir del alarde de lo ya ganado.</p><p>Las predicciones matemáticas, de hecho, no son alentadoras. La más destacada proviene del simulador de EA Sports, que pronostica a España como campeona (un dato a seguir con atención, ya que la empresa acertó las últimas cuatro ediciones).</p><p>Por parte del sector financiero, modelos predictivos de inversión como el de Panmure Liberum vaticinan la victoria de Países Bajos, mientras que un análisis de Goldman Sachs también sitúa a los españoles como máximos favoritos. El 11 de junio la pelota comenzará a rodar. Pase lo que pase, habrá que revalidar las credenciales en el césped, sabiendo que el recambio generacional será inevitable al día siguiente de que concluya este Mundial.</p><p>*El autor es entrenador de fútbol, licencia A (Nacional) de Asociación Técnicos del Futbol Argentino.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pp9NJsJIMt1rg3LuXkK3c1Lzp0g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/garasino.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El seleccionado argentino de fútbol se apresta a defender el título obtenido en el Mundial de Qatar 2022. En nuestra rica y abundante historia futbolística, hemos tenido dos experiencias similares a la actual tras ganar los campeonatos de 1978 y 1986. En esos períodos, los técnicos campeones fueron César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo. Ambos conductores llevaron a cabo la preparación con miras a defender la copa mediante procesos diferentes y con resultados finales totalmente opuestos.]]>
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                                                <category term="mundial-2026" label="Mundial 2026" />
                                <updated>2026-06-13T18:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-06-13T18:00:00+00:00</published>
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            Menos nacimientos, más longevidad: el nuevo desafío económico de Concordia
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                <![CDATA[Álvaro Sierra]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E-dWj9hzrh5QKwu5OWEbNTTcquY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/alvaro_sierra_especialista_en_finanzas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay transformaciones que no hacen ruido, pero cambian el destino económico de una ciudad. La baja sostenida de la natalidad es una de ellas. No produce una crisis visible de un día para otro, pero altera lentamente la estructura de la población y obliga a mirar mucho más allá del próximo presupuesto municipal.</p><p>La Argentina está viviendo una transformación demográfica acelerada. En 2024 se registraron 413.135 nacidos vivos en todo el país. Diez años antes, la cifra superaba los 777.000. En apenas una década, la cantidad anual de nacimientos se redujo casi a la mitad. A su vez, las proyecciones oficiales del INDEC muestran una tasa global de fecundidad para 2025 de apenas 1,27 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional, que se ubica en torno a 2,1.</p><p>En el departamento Concordia, la señal es aún más clara. La tasa bruta de natalidad pasó de niveles superiores a 20 nacimientos cada mil habitantes en 2014 a poco más de 10 en 2024. La reducción es prácticamente del 50% en una década.&nbsp;</p><p>Esta información no debe leerse como una simple curiosidad estadística. Para una ciudad que ya convive con altos niveles de pobreza, baja tasa de actividad y dificultades estructurales para generar empleo privado formal, el cambio demográfico tiene consecuencias económicas directas.</p><p>La primera consecuencia está en el mercado laboral. Una ciudad con menos nacimientos hoy tendrá, en algunos años, menos jóvenes ingresando al sistema educativo, luego menos personas ingresando al mercado de trabajo y, finalmente, una base más reducida de contribuyentes y trabajadores activos. Si al mismo tiempo aumenta la proporción de adultos mayores, la presión sobre los sistemas de salud, cuidados y protección social será cada vez mayor.</p><p>El problema no es solamente cuántos habitantes tendrá Concordia dentro de veinte años. El verdadero problema es cuántos trabajadores tendrá, cuántos empleos formales podrá generar, cuánta productividad será capaz de construir y qué capacidad fiscal tendrá el Estado local para financiar servicios cada vez más complejos.</p><p>Hoy Concordia ya parte de una situación delicada. Según los últimos datos oficiales publicados por la DGEC, en el cuarto trimestre de 2025 la tasa de actividad del aglomerado Concordia fue del 43,1% y la tasa de empleo del 40,7%. Esto significa que una parte importante de la población no participa activamente del mercado laboral o no logra insertarse en un empleo. A su vez, en el segundo semestre de 2025, el 49,9% de las personas del aglomerado Concordia se encontraba bajo la línea de pobreza y el 13,6% bajo la línea de indigencia.</p><p>Estos datos son centrales para interpretar el fenómeno. La baja natalidad no ocurre en una ciudad rica, con pleno empleo y alta productividad. Ocurre en una ciudad donde muchas familias postergan decisiones, donde criar un hijo implica un esfuerzo económico enorme y donde el futuro laboral de los jóvenes aparece muchas veces limitado. Por eso, el debate no puede reducirse a pedir que “nazcan más chicos”. La pregunta económica es otra: qué condiciones ofrece Concordia para que formar una familia, trabajar, estudiar y proyectar una vida en la ciudad sea posible.</p><p>El costo de crianza ayuda a comprender parte del problema. El INDEC mide una canasta de crianza que incluye bienes, servicios y el valor del tiempo de cuidado. Para marzo de 2026, esa canasta se ubicaba entre casi $500.000 y más de $630.000 mensuales según la edad del niño. Lo más relevante es que una parte sustancial de ese costo no corresponde solamente a alimentos, ropa o transporte, sino al tiempo de cuidado. Ese tiempo, en la práctica, sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres y tiene un impacto directo en su inserción laboral, sus ingresos y su autonomía económica.</p><p>Desde una mirada de finanzas públicas, esto exige repensar prioridades. Una ciudad que envejece y tiene menos nacimientos no puede seguir planificando su presupuesto como si la estructura social fuera la misma de hace treinta años. La demanda de jardines, escuelas primarias y servicios pediátricos puede modificarse gradualmente. Pero al mismo tiempo crecerá la demanda de atención médica, rehabilitación, medicamentos, acompañamiento domiciliario, accesibilidad urbana, transporte adecuado, centros de día y servicios vinculados al cuidado de personas mayores.</p><p>Ahí aparece un punto clave: el envejecimiento no es solamente un problema de gasto. También puede ser una oportunidad económica si se planifica con inteligencia.&nbsp;</p><p>Concordia tiene condiciones para desarrollar una economía de la longevidad: servicios de salud, termalismo, espacios verdes, cercanía con Salto, escala urbana intermedia y potencial turístico. Pero esas ventajas no se transforman solas en desarrollo. Requieren inversión, capacitación laboral, infraestructura, regulación adecuada y una estrategia público-privada sostenida.</p><p>La ciudad debería mirar esta tendencia como una agenda de desarrollo. Servicios domiciliarios, enfermería, acompañantes terapéuticos, turismo de salud, recreación para adultos mayores, viviendas adaptadas, alimentación saludable, movilidad urbana accesible y tecnología aplicada al cuidado pueden convertirse en fuentes de empleo y actividad económica. Pero para eso se necesita anticipación. Si se espera a que la presión del envejecimiento estalle, el Estado solo llegará tarde y gastará peor.</p><p>También habrá impacto sobre la educación. Menos nacimientos implicarán, con el tiempo, cohortes escolares más pequeñas.</p><p>Esto puede llevar a revisar la distribución de cargos, edificios e infraestructura. Pero sería un error interpretar la baja de matrícula solamente como una oportunidad para recortar gasto. En una ciudad con altos niveles de pobreza, cada niño que nace vale aún más desde el punto de vista económico y social. Menos alumnos deberían significar mejor inversión por estudiante, más jornada escolar, más apoyo temprano, más tecnología y más calidad educativa. Si las próximas generaciones serán menos numerosas, no podemos permitirnos que además estén peor formadas.</p><p>El mismo razonamiento vale para los jóvenes. Concordia no solo debe preocuparse por cuántos nacen, sino por cuántos se quedan. Si la ciudad pierde jóvenes por falta de oportunidades educativas, laborales o profesionales, el problema demográfico se agrava. Una comunidad que expulsa jóvenes pierde trabajadores futuros, emprendedores, contribuyentes, innovación y renovación institucional.</p><p>Por eso, la agenda demográfica debe cruzarse con la agenda productiva. No alcanza con mirar estadísticas de nacimientos.</p><p>Hay que vincularlas con empleo, pobreza, inversión, educación técnica, conectividad, logística, turismo, economía del conocimiento y desarrollo regional. La pregunta de fondo es si Concordia será capaz de ofrecer oportunidades suficientes para que sus jóvenes quieran quedarse y sus familias puedan proyectar un futuro.</p><p>Concordia necesita incorporar esta discusión a su planificación pública. No hacen falta grandes estructuras burocráticas, pero sí indicadores concretos: nacimientos por año, matrícula escolar por barrio, migración juvenil, población adulta mayor, demanda de cuidados, cobertura de salud, empleo formal, informalidad, pobreza y localización territorial de los servicios. Sin información no hay planificación; y sin planificación, el Estado siempre termina reaccionando tarde.</p><p>La caída de la natalidad no es una catástrofe inevitable. Tampoco significa que Concordia vaya a despoblarse en el corto plazo. Pero sí marca un cambio profundo. Durante décadas, muchas políticas públicas se pensaron sobre la base de una población joven y creciente. Ese mundo empieza a cambiar.</p><p>El desafío económico de Concordia será producir más riqueza, más empleo formal y mejores servicios con una estructura poblacional distinta: menos niños, menos jóvenes en proporción y más adultos mayores. Eso obliga a ordenar prioridades, invertir mejor y pensar la ciudad a veinte o treinta años.</p><p>La demografía no se corrige con discursos. Se enfrenta con desarrollo, educación, empleo, productividad y planificación fiscal. Concordia tiene que empezar a discutirlo ahora, porque cuando los efectos sean plenamente visibles, el margen de maniobra será mucho menor.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E-dWj9hzrh5QKwu5OWEbNTTcquY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/alvaro_sierra_especialista_en_finanzas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La caída de la natalidad y el aumento de la expectativa de vida no son solamente datos demográficos. Son señales económicas de fondo. Anticipan cambios en el mercado laboral, en la recaudación, en el gasto público, en el sistema educativo, en la salud, en la demanda de cuidados y en la forma en que Concordia deberá planificar su desarrollo durante las próximas décadas.]]>
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                <published>2026-06-13T04:30:00+00:00</published>
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            Bullrich desafía a Milei y expone una grieta que sacude al oficialismo
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/politica/bullrich-desafia-a-milei-y-expone-una-grieta-que-sacude-al-oficialismo" type="text/html" title="Bullrich desafía a Milei y expone una grieta que sacude al oficialismo" />
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9inTHKhSC0DzSUHH7QqqMGepwXQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/bullrich_milei.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La decisión del presidente Javier Milei de impulsar el retiro del pliego de María Verónica Michelli, candidata a integrar un tribunal federal y cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, abrió uno de los conflictos institucionales más delicados desde la llegada de La Libertad Avanza al poder.El caso trasciende la situación personal de la magistrada. Lo que está en discusión es si el parentesco con un periodista crítico del Gobierno puede transformarse en un impedimento para acceder a un cargo para el cual ya había atravesado los mecanismos constitucionales correspondientes.Alconada Mon, reconocido por sus investigaciones sobre corrupción y transparencia institucional, publicó informes sobre el denominado caso $LIBRA y otros episodios que generaron incomodidad en la Casa Rosada. La decisión presidencial fue interpretada por amplios sectores políticos como una señal preocupante para la independencia de las instituciones.Pero el dato político más explosivo surgió dentro del propio oficialismo. La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, anunció que votará en contra de la decisión impulsada por el Poder Ejecutivo y defendió su postura en nombre de los principios republicanos y del respeto a las reglas institucionales.La reacción provocó una verdadera conmoción en la bancada oficialista. Por primera vez, una dirigente de máxima confianza del espacio decidió desobedecer públicamente una orden política emanada de la conducción presidencial.El episodio deja expuesta una pregunta incómoda para el Gobierno: si una jueza puede ser objetada por ser familiar de un periodista que investiga al poder, ¿qué garantías existen para que las designaciones públicas no queden sujetas a simpatías o antipatías personales?La situación adquiere una dimensión aún mayor porque el propio Javier Milei ha reconocido en innumerables oportunidades la influencia decisiva de su hermana Karina Milei en las principales decisiones del Gobierno, al punto de definirla públicamente como “la jefa”. En consecuencia, la polémica vuelve a colocar bajo la lupa el esquema de poder concentrado que caracteriza a la actual administración.Fuentes parlamentarias admiten que la postura de Bullrich podría no quedar aislada. Varios senadores observan con atención el desenlace de esta disputa y algunos ya se preguntan hasta dónde llega la disciplina partidaria cuando entran en juego principios institucionales básicos.Más allá del resultado final del pliego de Michelli, el episodio deja una señal política contundente: el oficialismo enfrenta una discusión interna que excede un nombramiento judicial y que pone en debate los límites del poder presidencial, la independencia de los poderes del Estado y la relación del Gobierno con la prensa crítica.Lo que comenzó como una decisión administrativa amenaza con convertirse en una de las mayores crisis políticas internas para La Libertad Avanza desde su llegada al poder. Y esta vez, la resistencia no proviene de la oposición, sino de las propias filas oficialistas. (RoCa)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9inTHKhSC0DzSUHH7QqqMGepwXQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/bullrich_milei.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El intento de bloquear el ascenso de una jueza por su vínculo familiar con un periodista desató una crisis política que ya genera cuestionamientos dentro del propio espacio libertario.]]>
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                                                <category term="politica" label="Política" />
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                <published>2026-06-03T07:00:00+00:00</published>
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            El mercado aplaude, pero no invierte
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/economia/el-mercado-aplaude-pero-no-invierte" type="text/html" title="El mercado aplaude, pero no invierte" />
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                <![CDATA[Álvaro Sierra]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/economia/el-mercado-aplaude-pero-no-invierte">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E-dWj9hzrh5QKwu5OWEbNTTcquY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/alvaro_sierra_especialista_en_finanzas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La Argentina atraviesa una paradoja económica que merece ser analizada con seriedad y sin simplificaciones. El país creó incentivos, prometió reglas más favorables y buscó seducir al capital internacional. Sin embargo, los últimos datos muestran que la inversión extranjera directa cayó con fuerza. La pregunta, entonces, no es si Argentina necesita inversiones, sino por qué todavía no logra convertir las reformas en desembolsos reales.</p><p>Probablemente, pocos gobiernos hayan puesto tanto énfasis discursivo y normativo en atraer inversiones extranjeras como el actual. Desde la desregulación económica hasta la apertura comercial, desde los beneficios impositivos hasta el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, el mensaje oficial fue claro: había que remover obstáculos, ofrecer rentabilidad, reducir la intervención estatal y generar un marco más amigable para el capital privado.Con un programa basado en ajuste fiscal extremo, desregulación acelerada, apertura comercial y reducción del Estado, el Gobierno apostó desde el primer día a una idea central: que la confianza de los mercados y la llegada masiva de inversiones extranjeras terminarían ordenando la economía. La lógica parecía sencilla. Si el Estado se ordenaba fiscalmente, si se reducían regulaciones, si se ofrecían beneficios extraordinarios y si se alineaban las señales con los mercados internacionales, la inversión extranjera directa debía llegar. Argentina hizo mucho para mostrar voluntad de apertura, pero esa voluntad todavía no se tradujo en una llegada significativa de capital productivo.En apenas meses, el Gobierno impulsó flexibilizaciones regulatorias, incentivos fiscales, apertura de importaciones, reducción de controles estatales, beneficios para grandes grupos económicos y señales permanentes de alineamiento con los mercados internacionales. El discurso oficial prometía que la “lluvia de inversiones” llegaría rápidamente una vez eliminado el “peso del Estado”. Pero esa lluvia todavía no aparece. El último informe de la OCDE sobre inversión extranjera directa permite dimensionar mejor el problema. Durante 2025, la inversión extranjera directa global creció alrededor de 15%. En las economías emergentes del G20 que no integran la OCDE, el crecimiento fue todavía mayor: aproximadamente 42%. Es decir, el mundo no estuvo cerrado a la inversión. Por el contrario, hubo una recuperación importante de los flujos internacionales de capital. El problema es que Argentina quedó prácticamente afuera de esa recuperación.&nbsp;La comparación regional e internacional es contundente. Brasil recibió en 2025 cerca de 76.877 millones de dólares de inversión extranjera directa. China captó aproximadamente 79.980 millones. India recibió 39.099 millones. México superó los 40.000 millones. Chile, con una economía mucho más pequeña, recibió más de 13.000 millones. Argentina, en cambio, apenas alcanzó los 3.134 millones de dólares. El contraste no solo es importante por el monto absoluto, sino también por la tendencia. El país había recibido 11.644 millones de dólares en 2024 y más de 24.000 millones en 2023. La caída de 2025 fue, por lo tanto, muy significativa y obliga a mirar el fenómeno con mayor profundidad.El Banco Central también aporta una explicación técnica que conviene tener en cuenta. En el cuarto trimestre de 2025, Argentina registró salidas netas de inversión extranjera directa por 4.687 millones de dólares. Buena parte de ese movimiento estuvo explicada por cancelaciones de deuda comercial entre empresas vinculadas. Esto significa que la caída de la inversión extranjera directa no debe leerse solamente como ausencia de nuevos anuncios, sino también como parte de un proceso financiero de reordenamiento intrafirma, desendeudamiento y cambios contables de empresas extranjeras ya instaladas en el país.Aun así, la señal general sigue siendo preocupante. Porque mientras Argentina retrocedía, otros países emergentes sí lograban captar capital. Brasil no solo atrajo más inversión: también comenzó a posicionarse en sectores estratégicos vinculados a infraestructura tecnológica, energías renovables y centros de datos. La OCDE destacó, por ejemplo, grandes proyectos internacionales asociados a inteligencia artificial, semiconductores, infraestructura digital y transición energética. Esa es una señal del tipo de inversión que hoy se está disputando en el mundo.Ahí aparece la pregunta central: ¿por qué, si Argentina hizo tanto para atraer inversiones, los resultados todavía no aparecen? La primera respuesta es que las normas ayudan, pero no alcanzan. La inversión extranjera directa no responde únicamente a beneficios fiscales, desregulaciones o declaraciones de confianza hacia los mercados.La inversión productiva, la que construye plantas, desarrolla infraestructura, incorpora tecnología y genera empleo, necesita algo más profundo: horizonte de largo plazo, estabilidad macroeconómica, previsibilidad cambiaria, seguridad jurídica sostenida, infraestructura disponible y una demanda razonablemente estable.Un inversor puede valorar positivamente el equilibrio fiscal, la desregulación o el RIGI. Pero antes de poner capital irreversible en un país también observa otros factores: si podrá girar dividendos, importar insumos, acceder a divisas, sostener contratos, proyectar costos, vender en un mercado interno que no se derrumbe y operar en un contexto social políticamente sostenible. En otras palabras, la decisión de invertir no depende solo de la rentabilidad prometida, sino de la confianza integral en el funcionamiento futuro de la economía. Por eso el problema argentino no parece estar solamente en la falta de incentivos. El problema está en la confianza estructural del sistema. Y la confianza no se decreta. Se construye con consistencia, con reglas sostenidas en el tiempo, con estabilidad política, con instituciones previsibles y con una economía capaz de mostrar un sendero de crecimiento más allá del ajuste inicial.Ese punto es clave. La inversión extranjera directa actual ya no se mueve solamente por bajos impuestos o salarios competitivos. Se mueve por cadenas globales de valor, infraestructura digital, energía disponible, logística, estabilidad institucional, talento humano y capacidad de integración tecnológica. El capital busca países que no solo prometan rentabilidad, sino que ofrezcan ecosistemas productivos.Argentina tiene recursos naturales extraordinarios, energía, litio, alimentos, capacidad agroindustrial, talento profesional y ubicación estratégica en áreas relevantes para el comercio internacional. Pero todavía no logra convertir ese potencial en una plataforma sostenida de inversión. En parte porque muchos proyectos requieren infraestructura previa. En parte porque la macroeconomía sigue en transición. En parte porque la recuperación del consumo y del crédito todavía es débil. Y en parte porque los inversores internacionales observan con atención la sustentabilidad política y social del programa económico. La experiencia internacional muestra que los incentivos pueden acelerar decisiones, pero difícilmente compensen por sí solos la incertidumbre. Un régimen promocional puede mejorar la ecuación de rentabilidad de un proyecto, pero no elimina el riesgo de un país con antecedentes de crisis recurrentes, restricciones cambiarias, cambios bruscos de reglas, conflictos distributivos y ciclos de endeudamiento y ajuste. El inversor extranjero no mira solamente la foto del presente. Mira la película completa. En ese sentido, el debate argentino debería correrse de una discusión demasiado simple. No se trata de elegir entre Estado o mercado, ni entre apertura o aislamiento. Se trata de construir condiciones para que el capital productivo encuentre en el país una oportunidad real de largo plazo. Eso requiere estabilidad macroeconómica, pero también infraestructura, capital humano, integración regional, desarrollo de proveedores locales, seguridad jurídica, coordinación público-privada y una política productiva inteligente.El desafío no debería ser abandonar los incentivos, sino complementarlos con una estrategia más amplia. El RIGI puede ser una herramienta útil. La apertura puede ayudar en determinados sectores. La disciplina fiscal puede mejorar la percepción externa. Pero ninguna de esas medidas, por sí sola, garantiza inversión productiva. La inversión no llega solo porque un país ofrece beneficios. Llega cuando el inversor cree que el proyecto será viable durante diez, veinte o treinta años. La paradoja argentina, entonces, no es que el país no haya hecho nada para atraer capitales. Al contrario: hizo mucho. La paradoja es que hizo mucho en el plano normativo, pero todavía no resolvió los factores estructurales que convierten una oportunidad legal en una decisión efectiva de inversión. Puede haber leyes favorables, beneficios tributarios y discursos de apertura, pero si persisten dudas sobre el crecimiento, el acceso a divisas, la estabilidad política y la paz social, la inversión productiva seguirá esperando. El mensaje constructivo debería ser claro. Argentina necesita inversión extranjera directa, pero no cualquier inversión ni bajo cualquier condición. Necesita inversión que amplíe capacidad productiva, genere empleo formal, incorpore tecnología, aumente exportaciones y fortalezca el desarrollo nacional. Para eso, los incentivos son apenas el punto de partida. El verdadero desafío es construir confianza de largo plazo. Y esa confianza no depende solamente de bajar impuestos o desregular. Depende de que el país logre demostrar que puede crecer, sostener reglas, ordenar su macroeconomía, cuidar su tejido social y ofrecer un horizonte razonable de estabilidad. Para los mercados internacionales, una cuenta fiscal equilibrada importa. Pero una economía socialmente inviable también es un riesgo. Y la inversión extranjera directa, a diferencia del capital financiero, no entra y sale con la misma velocidad: exige tiempo, confianza, estabilidad y futuro.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E-dWj9hzrh5QKwu5OWEbNTTcquY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/alvaro_sierra_especialista_en_finanzas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El país creó incentivos, prometió reglas más favorables y buscó seducir al capital internacional. Sin embargo, los últimos datos muestran que la inversión extranjera directa cayó con fuerza.]]>
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                <published>2026-05-30T04:30:00+00:00</published>
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            El comercio que viene ya llegó: Concordia frente al desafío digital
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                <![CDATA[Álvaro Sierra]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E-dWj9hzrh5QKwu5OWEbNTTcquY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/alvaro_sierra_especialista_en_finanzas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Pero el mundo cambió, y ese cambio ya no es una hipótesis futura: es una realidad cotidiana. Hoy una persona compara precios desde el celular, paga con una billetera virtual, consulta redes sociales antes de comprar y espera recibir un producto en su casa con rapidez, financiación y seguimiento.El comercio digital no es una moda pasajera. Es una transformación estructural de la economía. En Argentina, según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, el comercio online alcanzó en 2025 una facturación superior a los 34 billones de pesos, con un crecimiento nominal del 55% respecto del año anterior, 253 millones de órdenes de compra y 645 millones de unidades vendidas.El dato más importante no es solamente el volumen, sino el cambio cultural: el consumidor incorporó el canal digital como parte normal de su vida. Además, el Litoral ya representa una porción relevante de la facturación nacional, lo que demuestra que esta dinámica no pertenece solo al AMBA ni a las grandes ciudades.Para una ciudad como Concordia, donde el comercio, los servicios y las pequeñas unidades económicas tienen un peso decisivo, el desafío es enorme. No estamos hablando de un sector marginal. La actividad comercial en nuestra ciudad sostiene empleo, alquileres, proveedores, recaudación municipal, consumo familiar y movimiento urbano.&nbsp;Cuando el comercio se enfría, la ciudad lo siente rápidamente: cae la venta, se achican márgenes, se posterga inversión, se reduce contratación de personal y también se debilitan los ingresos públicos. Por eso la discusión digital no debe mirarse como un tema tecnológico, sino como un tema de desarrollo local.El problema es que el comercio tradicional enfrenta hoy una doble presión. Por un lado, el consumo interno sigue condicionado por la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de costos fijos, alquileres, servicios, impuestos y financiamiento limitado. CAME informó que las ventas minoristas pyme cayeron 3,2% interanual en abril de 2026 y acumularon una baja del 3,5% en el primer cuatrimestre.Por otro lado, las plataformas digitales, las compras internacionales y los nuevos hábitos del consumidor avanzan a una velocidad que muchas veces supera la capacidad de adaptación de los comercios locales.Frente a este escenario, sería un error plantear la discusión como una pelea entre comercio físico y comercio digital. El verdadero camino es la integración.&nbsp;El local no tiene que desaparecer: tiene que ampliarse. La vidriera ya no termina en la vereda; debe continuar en Instagram, WhatsApp, una tienda online, una plataforma de pagos y un sistema de entrega eficiente. El mostrador sigue teniendo valor, pero debe convivir con la pantalla. La confianza personal del comerciante concordiense es una ventaja competitiva, siempre que se combine con herramientas modernas.</p><p>La primera transformación necesaria es cultural. Muchos comercios todavía piensan lo digital solo como “publicar algo en redes”. Pero vender digitalmente implica mucho más: ordenar stock, responder rápido, mostrar precios claros, aceptar medios de pago, ofrecer promociones, medir qué productos se consultan más, segmentar clientes, mejorar la presentación visual y garantizar una experiencia de compra simple. Es importante entender que hoy la competencia no está únicamente en el local de al lado; también está en una plataforma nacional o internacional que ofrece precio, financiación y logística.La segunda transformación es financiera. En la nueva economía, el medio de pago es parte de la venta. Las tarjetas, las billeteras virtuales, los pagos con QR, las cuotas y los descuentos bancarios se transformaron en instrumentos comerciales decisivos. CACE señala que las tarjetas de crédito siguen liderando las compras online y que ocho de cada diez consumidores consideran clave la posibilidad de pagar en cuotas. En una economía donde el ingreso familiar está tensionado, la financiación puede definir si una operación se concreta o no. El comerciante que no ofrece alternativas de pago pierde competitividad antes de discutir precio.La tercera transformación es logística. El consumidor actual no solo compra un producto: compra tiempo, comodidad y previsibilidad. Quiere saber si hay stock, cuándo llega, cuánto cuesta el envío y cómo reclamar si algo falla. En las grandes plataformas, la logística se convirtió en una ventaja estratégica. Pero eso no significa que el comercio local esté condenado. Concordia puede aprovechar su escala urbana para construir soluciones más simples y rápidas: acuerdos entre comercios, servicios de reparto local, puntos de retiro, compras agrupadas, entregas programadas y una mejor articulación con emprendedores de la ciudad.La cuarta transformación es el uso de datos. El comercio moderno no puede tomar decisiones solamente por intuición. Necesita saber qué se vende, cuándo se vende, qué cliente vuelve, qué producto rota poco, qué promoción funciona y qué canal genera consultas. No hace falta una gran inversión para empezar. Un registro ordenado de ventas, una base de clientes, una agenda de WhatsApp bien segmentada, estadísticas de redes sociales o un sistema simple de gestión pueden marcar una diferencia importante. En la economía digital, los datos son una nueva forma de capital.También aparece un punto central desde las finanzas públicas: el Estado local no puede mirar este proceso desde afuera. Si el comercio cambia, las políticas públicas también deben cambiar. La tarea municipal no debería limitarse a cobrar tasas o habilitar locales, sino a crear condiciones para que el entramado comercial pueda modernizarse. Capacitación digital, simplificación administrativa, incentivos para la formalización, mejora de conectividad en zonas comerciales, acompañamiento a emprendedores, acuerdos con universidades e instituciones intermedias y una estrategia de ciudad para el comercio electrónico son herramientas posibles y necesarias.En Concordia, este proceso debe ser asumido como una política pública municipal estratégica. El comercio local tiene un peso decisivo en la actividad económica, en la generación de empleo y en la recaudación de la ciudad; por eso, frente a una transformación digital que desde 2023 se aceleró de manera permanente, el municipio no puede ser un actor pasivo.El desafío impositivo también merece una mirada equilibrada. La economía digital obliga a modernizar los sistemas tributarios para evitar competencia desleal entre quienes cumplen y quienes operan sin registración. Pero al mismo tiempo hay que evitar que la presión fiscal termine castigando al pequeño comerciante que intenta formalizarse, invertir y adaptarse.&nbsp;En este punto, la inteligencia fiscal debe reemplazar a la lógica meramente recaudatoria: reglas claras, controles razonables, trámites simples y una estructura tributaria que premie la actividad formal, la generación de empleo y la inversión tecnológica.Concordia tiene una oportunidad. Su comercio conserva cercanía, conocimiento del cliente, identidad local y capacidad de respuesta. Pero necesita ganar velocidad.La transformación digital no espera a que todos estén listos. Los hábitos de consumo cambian más rápido que las ordenanzas, que los mostradores y que los planes de negocio tradicionales. Por eso, cada comercio debería hacerse una pregunta concreta: ¿cómo me encuentra hoy un cliente que no pasa por mi puerta? Si la respuesta es “no me encuentra”, el problema ya empezó.La salida no es resignarse, sino adaptarse con inteligencia. Un comercio local puede vender en el local, por redes, por WhatsApp, mediante una tienda online o en plataformas nacionales, sin perder su identidad. Puede usar tecnología para mejorar la atención, no para deshumanizarla. Puede aprovechar la cercanía para entregar más rápido, resolver mejor los reclamos y construir fidelidad. Puede convertir su reputación de años en una marca digital confiable.El comercio que viene no será exclusivamente físico ni exclusivamente virtual. Será híbrido. Ganarán quienes logren unir confianza, precio, financiación, logística, información y buena atención.</p><p>Para Concordia, esta discusión es mucho más que una cuestión comercial: es una estrategia de desarrollo, empleo y recaudación futura. El comercio digital ya llegó. La pregunta no es si debemos incorporarnos, sino a qué velocidad vamos a hacerlo y si tendremos la inteligencia colectiva para que esa transformación fortalezca al comercio local en lugar de dejarlo atrás.La ciudad necesita asumir este desafío como una política de futuro. Porque detrás de cada persiana abierta hay trabajo, inversión, familia y movimiento económico. Y detrás de cada comercio que se digitaliza hay una oportunidad de ampliar mercados, sostener empleo y construir una Concordia más competitiva, moderna e integrada al nuevo tiempo económico.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E-dWj9hzrh5QKwu5OWEbNTTcquY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/alvaro_sierra_especialista_en_finanzas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Durante muchos años, el comercio de cercanía fue una de las columnas vertebrales de la vida económica y social de Concordia. El local abierto, la atención personal, la confianza entre vendedor y cliente, la compra en el barrio y el movimiento del centro fueron parte de una identidad urbana que generó empleo, circulación de ingresos y vida comunitaria.]]>
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                <published>2026-05-16T04:00:00+00:00</published>
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            El curioso caso de los nostálgicos del relato sin reservas y de un BCRA en ruinas
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9u47KflCuKERhID2ELBqSck_QPE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/banco_central_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Podemos optar por una actitud compasiva y solidaria ante quienes, ante el proceso de apertura, han perdido su empleo, al revelarse ciertas actividades incapaces de resistir la competencia externa.&nbsp;Competencia que beneficia a consumidores con productos más baratos y variados, pero que pone en jaque a industrias que sin protección arancelaria o devaluatoria no encuentran forma de hacer frente al desafío que impone el nuevo escenario.&nbsp;Lo que no podemos hacer, al menos si queremos abandonar nuestra atroz decadencia relativa, instaurada en la década de 1940 con el modelo de Estado omnipotente y proteccionista, es volver a un relato que, estimulando la economía a corto plazo mediante desequilibro fiscal y emisión monetaria sin respaldo, hipoteca el futuro destruyendo el patrimonio del Banco Central.</p><p>Vamos a los números. Los números no mienten, los relatos sí.</p><p>Reservas Internacionales</p><p>Diciembre de 2023: En términos brutos poco más de USD 21 mil millones, en neto negativas en alrededor de USD 11 mil millones.Abril 2026: Las reservas brutas llegando a los USD 46 mil millones (el BCRA compró USD 7600 en lo que va del año), en términos netos positivas (un cálculo más estricto podría dejarlas levemente negativas. Aun así, la mejora respecto al cierre de 2023 es notable).</p><p>Un Banco Central con mejor posición en cuanto a sus reservas permite mayor confianza en la moneda y en que la deuda soberana podrá honrarse, bajando el riesgo país y por tanto abaratando futuras colocaciones de deuda tanto para el sector público como privado. Esto último, resulta clave para que las empresas puedan invertir y producir más.</p><p>El alejamiento&nbsp;del fantasma&nbsp;hiperinflacionario</p><p>2023: la cifra de inflación asustó con 211%. Pero potencialmente a punto de dispararse a niveles muy superiores si consideramos que el déficit del Banco Central (Déficit Cuasifiscal) rondaba el 10% y que, junto con el del Tesoro Nacional sumaban 15,5% del PBI. Ambos tipos de déficits alimentaban y potenciaban la emisión monetaria peligrosamente, cual bola de nieve sin control. 2026: La proyección del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) apenas supera el 30% para el presente año (con barril de petróleo superando los USD 100 por conflicto en Medio Oriente).</p><p>Sin estabilidad de precios, es imposible hacer cálculo económico y recuperar el poder adquisitivo del salario, dañado éste por el ajuste fiscal y monetario, llevado a cabo para evitar que se pulverice mediante hiperinflación.</p><p>Riesgo país</p><p>Diciembre 2023: 1900 puntos (en octubre de ese año llegó a 2700)Mayo 2026: Llegó a perforar los 500 puntos.Siendo este indicador el sobrecosto que debe pagar la Argentina para financiarse, su baja es fundamental para generar confianza, atraer financiamiento, inversiones y así dinamizar la economía.</p><p>Resultado Fiscal</p><p>2023: Como se mencionó, el descalabro Tesoro + BCRA llegaba a 10% del PBI, sin considerar el Cuasifiscal, la cifra se ubicaba en 5,5%.&nbsp;Actualidad y durante casi todo lo que va de la nueva gestión: superávit fiscal primario y financiero, con saneamiento de los pasivos del Banco Central, el cual se encontraba atestado de Leliqs (deuda de corto plazo), bomba quirúrgicamente desactivada.</p><p>¿Nada para criticar?</p><p>Por supuesto que hay motivos para la crítica. Desde la dureza del ajuste (insisto en que el hiperinflacionario hubiese sido mucho peor), hasta la situación de jubilados (en un sistema de reparto matemáticamente inviable tras la turbia estatización del sistema previsional en 2008), afectación del poder adquisitivo de docentes (como el autor de esta nota), y demás asalariados que aún no han podido recuperar del todo el poder adquisitivo perdido.&nbsp;El comportamiento verbalmente agresivo del presidente, las sospechas de corrupción sobre algunos de sus funcionarios, algunos de los cuales no han acompañado el pedido de austeridad exigido al resto de la población, son motivo de condimento para cierta indignación.</p><p>Se entiende que exista algún malestar, ante un sacrificio que, para algunos resulta en extremo difícil de sostener.</p><p>Pero… observando los números consignados anteriormente, ¿está usted seguro de que quiere volver al modelo de ese relato engañoso que escondía un Banco Central en ruinas y un desorden fiscal y monetario a punto de implosionar para llevarse puesto cualquier intento de lograr un país estable y relativamente normal?</p><p>Que una bronca pasajera no nos nuble la memoria…</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9u47KflCuKERhID2ELBqSck_QPE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/banco_central_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Podemos comprender y empatizar con aquellos que aún sufren con intensidad el ajuste fiscal y monetario, llevado a cabo para evitar el megaajuste hiperinflacionario hacia el cual nos conducían los constructores de un relato sin reservas y un Banco Central en ruinas.]]>
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                <published>2026-05-14T04:30:00+00:00</published>
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            EL ABISMO DE LA INTRANSIGENCIA. Hacia un Pacto de Reconstrucción Nacional 2027
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RyrCMOusNZ_1AongbXgYbudjCHU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/pacto_nacional.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La República Argentina atraviesa una de las crisis más profundas de su historia contemporánea, una que no solo se mide en índices inflacionarios o niveles de pobreza, sino en la erosión sistemática de su tejido social y su identidad nacional. Bajo la administración del presidente Javier Milei, asistimos a un experimento de “anarcocapitalismo” aplicado que, en su afán de desmantelar el Estado, parece haber olvidado que el fin último de la política es el bien común y la paz social.</p><p>El diagnóstico del hartazgoComo hombres de leyes y académicos, observamos con preocupación cómo la gestión actual ha priorizado una visión económica reduccionista por sobre los preceptos constitucionales de justicia social y bienestar general.</p><p>El “hartazgo” ciudadano que hoy se percibe en las calles de todo el país no es meramente el rechazo a un ajuste económico severo; es el síntoma de una sociedad que se siente desamparada por un Estado que abdica de sus funciones esenciales.La precarización del sistema educativo, el ataque a las instituciones científicas y la asfixia de las economías regionales están configurando un escenario de exclusión que pone en riesgo nuestra soberanía cultural y productiva. No se puede construir una nación sobre las cenizas de su clase media y el hambre de sus sectores más vulnerables.</p><p>El imperativo de un Gran Pacto Nacional 2027Ante este panorama de fragmentación, la salida no puede ser el retorno a fórmulas del pasado que fracasaron, ni la persistencia en este dogmatismo de mercado que ignora larealidad humana. Es imperativo convocar a un Gran Pacto Nacional para el 2027, un acuerdo que trascienda las banderas partidarias.</p><p>Evitar el colapso de la identidadEl colapso que enfrentamos no es solo financiero; es un colapso de identidad. Si permitimos que el egoísmo individualista reemplace la solidaridad comunitaria, habremos perdido la esencia de lo que nos define como nación.Desde mi posición como docente de Ciencias Jurídicas, apelo a la responsabilidad de la dirigencia. El Derecho debe volver a ser una herramienta de equilibrio y protección, no un obstáculo a derribar. El 2027 no debe ser solo un año electoral, sino el punto de inflexión donde los argentinos decidamos si vamos a desaparecer como proyecto común o si, finalmente, seremos capaces de reconstruir el país que nos merecemos.La historia nos juzgará por nuestra capacidad de diálogo o por nuestra complicidad en el silencio. Es tiempo de elegir la reconstrucción nacional.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RyrCMOusNZ_1AongbXgYbudjCHU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/pacto_nacional.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por: Prof. Horacio Marcelo Velazque Pens
Abogado y Profesor Universitario en Ciencias Jurídicas]]>
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                                                <category term="politica" label="Política" />
                                <updated>2026-05-13T04:30:04+00:00</updated>
                <published>2026-05-13T04:30:00+00:00</published>
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        <title>
            Entre la estabilidad y el desgaste: el Gobierno entra en su etapa más delicada
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/politica/entre-la-estabilidad-y-el-desgaste-el-gobierno-entra-en-su-etapa-mas-delicada" type="text/html" title="Entre la estabilidad y el desgaste: el Gobierno entra en su etapa más delicada" />
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/politica/entre-la-estabilidad-y-el-desgaste-el-gobierno-entra-en-su-etapa-mas-delicada">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ow7FT-xvEJNT6F_nUCvOgPVIw14=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/opinion_gobierno.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El oficialismo había logrado reconstruir puentes con sectores políticos y Gobernadores, ordenar parte de su estructura y avanzar con reformas que le permitieron mostrar capacidad de gestión. Incluso consiguió aprobar un presupuesto luego de años de dificultades parlamentarias, en un contexto donde la oposición todavía aparecía fragmentada y sin liderazgo claro.Sin embargo, el clima comenzó a modificarse. El principal sostén social del gobierno —la desaceleración inflacionaria— empezó a mostrar señales de agotamiento. La inflación dejó de caer al ritmo esperado y se combinaron meses donde los salarios quedaron por detrás de los precios y la actividad económica mostró síntomas de enfriamiento. Esa combinación impactó especialmente en sectores medios y trabajadores que habían acompañado al oficialismo con la expectativa de una mejora sostenida.A la vez, distintos episodios políticos y de exposición pública comenzaron a erosionar otro de los pilares discursivos del gobierno: la idea de ruptura con “la casta” y los privilegios tradicionales de la política. Según distintos análisis, allí se produjo una fisura sensible en la relación emocional con parte del electorado que valoraba justamente esa narrativa de austeridad y diferenciación.Aun así, el panorama no aparece hoy como terminal. En distintos sectores políticos y económicos predomina la idea de que el gobierno todavía conserva margen competitivo hacia el próximo turno electoral, especialmente porque la economía, aunque lejos de despegar, no muestra por ahora señales de colapso.Los analistas describen el escenario actual como una “estabilidad mediocre”: una economía que crece, pero lentamente; inflación que baja, aunque mucho menos de lo prometido; y una sociedad que, aun con malestar, percibe cierta previsibilidad después de años de crisis recurrentes. Ese equilibrio frágil podría convertirse en una plataforma suficiente para sostener competitividad política.El gran interrogante pasa por el futuro inmediato. Si la economía acelerara el crecimiento y la inflación cayera con fuerza, el oficialismo llegaría fortalecido a la próxima elección. Pero si se produjera una devaluación brusca, una recesión profunda o una nueva crisis cambiaria, el escenario podría modificarse drásticamente.En el medio aparece el terreno más incierto: el político. En una economía sin grandes éxitos ni derrumbes, la capacidad de construir alianzas, sumar gobernadores, ordenar socios y evitar conflictos internos puede terminar siendo tan importante como los números económicos.</p><p>Y allí surge una de las principales dudas alrededor del oficialismo: si un liderazgo de estilo confrontativo, vertical y poco dialoguista podrá sostener gobernabilidad y volumen político en una etapa donde el consenso comienza a valer tanto como la estabilidad económica.</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ow7FT-xvEJNT6F_nUCvOgPVIw14=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/opinion_gobierno.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Después de haber consolidado acuerdos políticos, fortalecer su presencia parlamentaria y atravesar un período de relativa calma tras las elecciones, el gobierno comenzó a enfrentar en los últimos meses un escenario más complejo, marcado por el desgaste económico, las tensiones internas y la pérdida del control de la agenda pública.]]>
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                                                <category term="politica" label="Política" />
                                <updated>2026-05-12T09:00:06+00:00</updated>
                <published>2026-05-12T09:00:00+00:00</published>
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        <title>
            El tercer gobierno menemista y las universidades
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/politica/el-tercer-gobierno-menemista-y-las-universidades" type="text/html" title="El tercer gobierno menemista y las universidades" />
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        <author>
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                <![CDATA[Alberto Rotman]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/politica/el-tercer-gobierno-menemista-y-las-universidades">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p49tFmQp7F4gZDQBaND8vvK2zlU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/rotman.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hoy a 42 años de haber recuperado la Democracia y estando en el poder un Presidente elegido a través del voto del pueblo, pareciera no considerar a la Educación Pública, una herramienta fundamental para remontar esta crisis.</p><p>Sin dudas que el Gobierno Nacional pretende una educación para unos pocos, el resto que siga escarbando los contenedores de basura para tratar de encontrar algo que engañe su estómago vacío.</p><p>Siguiendo este camino destructivo hoy le toca a las Universidades Públicas, a las que trata de desfinanciar desacreditándolas y no cumpliendo con la ley de Financiamiento Universitario ignorando que de ellas salieron los premios Nobel de Ciencias, que honran este país.</p><p>El Estado Nacional se olvidó que nuestras Universidades son descendientes directas de aquellas que en1918 dejaran plantadas ese movimiento que la historia inmortaliza como Reforma Universitaria que se extendió por toda Latino América y que hoy tienen plena vigencia como la Autonomía Universitaria, el Co Gobierno con la participación de los Estudiantes, la Extensión Universitaria, la Periodicidad de las Cátedras, los Concursos de oposición, y la Gratuidad de la Enseñanza Universitaria.</p><p>Con estos conceptos como cimientos estas Altas Casas deben seguir formando futuros dirigentes democráticos, dándoles además los conocimientos científicos por donde el mundo avanza como la Inteligencia Artificial, la Nano Tecnología, la Ingeniería Genética, la Robótica y otros.</p><p>De esta forma y de la mano de estas Instituciones podremos ver algún día el tan ansiado despegue de nuestro país y no siguiendo en forma ortodoxa los lineamientos del anarco capitalismo como se pretende.LO QUE SE DESTINA A LA EDUCACIÓN NO ES UN GASTO, ES UNA INVERSIÓN.</p><p>Defendamos nuestras Instituciones, no dejemos que nos roben y destruyan lo que hasta hoy ha sido nuestro orgullo.Por eso ENTRERRIANOS/AS EL DÍA MARTES 12 DE MAYO A LAS 18,30 HS. MARCHEMOS TODOS JUNTOS EN LAS PLAZAS DE CADA UNA DE NUESTROS PUEBLOS, como señal de repudio a las medidas que se pretenden implementar para destruir nuestras universidades.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p49tFmQp7F4gZDQBaND8vvK2zlU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/rotman.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Siempre cuando un Gobierno Democrático era suplantado por otro, no democrático a través de golpes de estado (generalmente de extrema derecha), la primera resolución que se tomaba, era, entre otras, la intervención a las Universidades públicas, aduciendo, en sus mentes enfermizas, que estas Altas Casas de Estudio eran nidos donde se formaban jóvenes con ideas extranjerizantes y futuros subversivos. Así ocurrió el 24 de marzo de 1976.]]>
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                                <updated>2026-05-12T08:30:05+00:00</updated>
                <published>2026-05-12T08:30:00+00:00</published>
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        <title>
            Cuando el mundo se encarece, la Argentina tiene una oportunidad
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/economia/cuando-el-mundo-se-encarece-la-argentina-tiene-una-oportunidad" type="text/html" title="Cuando el mundo se encarece, la Argentina tiene una oportunidad" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Álvaro Sierra]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/economia/cuando-el-mundo-se-encarece-la-argentina-tiene-una-oportunidad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E-dWj9hzrh5QKwu5OWEbNTTcquY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/alvaro_sierra_especialista_en_finanzas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Sin embargo, en un mundo globalizado, ningún conflicto energético, financiero o geopolítico queda encerrado dentro de sus fronteras. Los precios internacionales, el crédito, las inversiones, el comercio y hasta las decisiones de política económica local pueden verse condicionadas por hechos que ocurren a miles de kilómetros.</p><p>Pero la mirada no debería ser únicamente defensiva ni alarmista. Argentina no solo enfrenta riesgos frente a este nuevo escenario. También cuenta con oportunidades concretas si logra actuar con previsión, inteligencia y una estrategia de largo plazo.</p><p>El punto más sensible del conflicto es la energía. El Estrecho de Ormuz sigue siendo una de las rutas más importantes del comercio energético mundial: por allí circuló en 2024 alrededor del 20% del consumo global de líquidos petroleros, además de una proporción relevante del comercio mundial de gas natural licuado. Por eso, cualquier amenaza sobre esa zona impacta rápidamente en los precios del petróleo, los combustibles, los fletes y los costos de producción.</p><p>Ese dato no es menor para la economía mundial. Cuando sube el petróleo, se encarece el transporte, aumenta el costo de producir alimentos, bienes industriales y servicios, y reaparecen presiones inflacionarias.</p><p>En Estados Unidos, ese escenario se vuelve políticamente más delicado porque 2026 es año de elecciones de medio término, en las que se renueva toda la Cámara de Representantes y parte del Senado. Esas elecciones definen qué partido controlará el Congreso durante los dos años siguientes, y por lo tanto pueden modificar el margen de acción del gobierno norteamericano.</p><p>La política exterior de Estados Unidos no se define únicamente en la Casa Blanca. El Congreso influye en presupuestos, autorizaciones, sanciones, financiamiento internacional y prioridades estratégicas. Por eso, una guerra prolongada, combinada con inflación, combustibles caros y malestar social, puede terminar incidiendo no solo en la política interna norteamericana, sino también en su vínculo con el resto del mundo. El Council on Foreign Relations ya advierte que el conflicto con Irán puede agravar tensiones económicas internas en Estados Unidos en un año electoral.</p><p>Para Argentina, este contexto tiene dos caras. La primera es el riesgo. Una economía mundial más inestable puede encarecer el financiamiento, aumentar la volatilidad financiera, presionar sobre el riesgo país y dificultar el acceso a crédito para los países emergentes.&nbsp;También puede generar tensiones sobre los precios internos si el aumento internacional del petróleo se traslada a combustibles, transporte y alimentos.</p><p>Pero hay una segunda cara, más interesante: Argentina llega a esta etapa con un activo estratégico que antes no tenía en la misma dimensión. Vaca Muerta cambia la forma en que el país se para frente a una crisis energética global.</p><p>La Bolsa de Comercio de Rosario proyectó que la producción petrolera argentina de 2026 podría alcanzar los 54,5 millones de metros cúbicos, un crecimiento del 16% respecto de 2025 y el mayor nivel de la historia nacional. Además, casi el 70% del petróleo argentino ya proviene de producción no convencional, principalmente de Vaca Muerta.</p><p>Este dato permite pensar el escenario con otra lógica. Durante décadas, Argentina sufrió los shocks energéticos internacionales como un país vulnerable, obligado a importar energía cara, perder divisas y trasladar costos al resto de la economía.&nbsp;Hoy, aunque todavía quedan cuellos de botella, infraestructura pendiente y desafíos regulatorios, el país empieza a tener condiciones para ser parte de la solución energética regional y global.</p><p>Incluso YPF mostró en el primer trimestre de 2026 una mejora significativa de sus resultados, explicada por mejores precios y mayor producción shale, con un crecimiento interanual del 39% en la producción de shale oil. Reuters señaló además que Vaca Muerta es clave para fortalecer exportaciones energéticas, reservas e inversión.</p><p>Esto no significa celebrar una guerra ni depender de una crisis externa. Significa comprender que el mundo está demandando energía segura, alimentos, minerales críticos y proveedores confiables. Y Argentina tiene potencial en todas esas áreas.</p><p>El desafío es evitar una lectura improvisada. No alcanza con decir que sube el petróleo y entonces Argentina gana. La pregunta correcta es otra: ¿cómo se transforma una ventaja natural en una política de desarrollo?Primero, Argentina necesita acelerar la infraestructura energética. Gasoductos, oleoductos, plantas de procesamiento, puertos, almacenamiento y proyectos de GNL no son obras aisladas: son la diferencia entre tener recursos bajo tierra o tener una plataforma exportadora capaz de generar dólares, empleo e inversión.</p><p>Segundo, el país debe cuidar el equilibrio interno. Si los precios internacionales suben, parte del sector energético puede beneficiarse, pero la economía doméstica puede sufrir por combustibles más caros. Por eso se necesita una política inteligente que combine incentivos a la producción con mecanismos de previsibilidad para consumidores, transporte, pymes y economías regionales.</p><p>Tercero, Argentina debe diversificar su inserción internacional. Mantener una buena relación con Estados Unidos es importante, pero no puede ser la única estrategia. En un mundo más multipolar, el país necesita vínculos inteligentes con América Latina, Europa, China, India, Medio Oriente y los organismos multilaterales. La política exterior económica debe ser pragmática, profesional y orientada al interés nacional.</p><p>Cuarto, el país debería utilizar esta etapa para fortalecer reservas y estabilidad macroeconómica. Si la energía empieza a generar superávit externo, ese ingreso no debería diluirse en gasto corriente ni en parches coyunturales. Debería servir para estabilizar la economía, reducir vulnerabilidades, financiar infraestructura y construir una política de desarrollo de largo plazo.</p><p>Quinto, hay que pensar federalmente. Vaca Muerta no puede ser solo una buena noticia para Neuquén o para un conjunto de empresas. Su potencial debe integrarse a una estrategia nacional que incluya empleo, proveedores locales, universidades, tecnología, municipios, provincias, logística y agregado de valor. La energía debe convertirse en una política de desarrollo federal.</p><p>La guerra en Irán y las elecciones en Estados Unidos muestran algo más profundo: el mundo está entrando en una etapa donde la energía, la seguridad alimentaria, la tecnología y los recursos naturales vuelven a ocupar el centro del poder económico. Los países que tengan esos recursos, pero no tengan estrategia, seguirán siendo espectadores. Los países que tengan recursos y planificación podrán ganar relevancia.</p><p>Argentina no puede controlar el resultado electoral norteamericano ni el curso de la guerra en Medio Oriente. Pero sí puede decidir cómo se prepara frente a ese contexto. Puede actuar tarde, como tantas veces, o puede anticiparse. Puede mirar el conflicto solamente como una amenaza, o puede entender que el nuevo orden global también abre espacios para países con capacidad energética, alimentaria y minera.</p><p>La clave está en no confundir oportunidad con azar. Una oportunidad sin política pública, sin infraestructura, sin financiamiento y sin estabilidad institucional puede perderse rápidamente. En cambio, una oportunidad acompañada por planificación puede convertirse en desarrollo.</p><p>En definitiva, el mundo está enviando una señal clara. La energía volvió a ser poder.&nbsp;Los alimentos volvieron a ser seguridad. Los recursos naturales volvieron a ser estrategia. Y Argentina tiene mucho para ofrecer.</p><p>La pregunta es si vamos a mirar este escenario desde la preocupación o desde la responsabilidad histórica. Porque en tiempos de incertidumbre global, los países no se salvan por casualidad: se salvan cuando saben qué tienen, qué quieren y hacia dónde van.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E-dWj9hzrh5QKwu5OWEbNTTcquY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/alvaro_sierra_especialista_en_finanzas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La guerra en torno a Irán, la tensión sobre el Estrecho de Ormuz y las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos configuran un escenario internacional cargado de incertidumbre. A primera vista, puede parecer un problema lejano.]]>
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                                <updated>2026-05-09T04:00:05+00:00</updated>
                <published>2026-05-09T04:00:00+00:00</published>
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        <title>
            Preocupación por el estado edilicio de la Escuela N°55: “Los únicos perjudicados son los chicos”
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/interes-general/preocupacion-por-el-estado-edilicio-de-la-escuela-n55-los-unicos-perjudicados-son-los-chicos" type="text/html" title="Preocupación por el estado edilicio de la Escuela N°55: “Los únicos perjudicados son los chicos”" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[El Heraldo]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/interes-general/preocupacion-por-el-estado-edilicio-de-la-escuela-n55-los-unicos-perjudicados-son-los-chicos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Usn3g8UGiV_KyQbn1W58XF8YoNU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/escuela_55.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En diálogo con El Heraldo, la directora Julieta Degani, quien se encuentra al frente de la institución desde 2024, describió el delicado escenario que atraviesa la comunidad educativa y aportó registros audiovisuales que muestran el ingreso de agua en distintos sectores del edificio.</p><p>“Nosotros ingresamos mucho más temprano, antes de que comenzara la tormenta, y algunos chicos ya habían llegado a la escuela. El problema es después, cuando los niños ya están adentro y comienzan las lluvias: no tenemos espacios seguros donde puedan permanecer durante los recreos”, explicó.Según detalló la directora, las filtraciones afectan actualmente múltiples sectores del establecimiento. Entre ellos, la dirección, donde deben cubrir con bolsas de residuos armarios y mover computadoras para evitar daños; parte de la cocina, especialmente la zona de mesada; la sala de ordenanzas; el ingreso principal y el patio interno, donde deben colocar baldes por el constante goteo.La situación más preocupante se registra en un aula que debió dejar de utilizarse desde el año pasado debido al ingreso masivo de agua. “Es el espacio más afectado. Entra muchísima agua directamente y el aula ya no puede usarse. La de al lado también comenzó a filtrar, es como que el problema se va expandiendo”, sostuvo.Además, Degani advirtió sobre el estado del cielo raso en ese sector: “No vemos roturas visibles, pero la cantidad de agua que queda acumulada entre el techo y el cielo raso es mucha. En cualquier momento podría desprenderse”.La problemática impacta directamente en el dictado de clases. Actualmente, un curso de primer grado funciona en la sala de maestros, un espacio reducido e inadecuado para uso áulico, debido a la falta de aulas disponibles.“Cada vez tenemos menos aulas. Vamos adecuando lugares que no son para clases para que funcionen como grado”, señaló.La directora explicó que los reclamos no son recientes. Si bien asumió en 2024, indicó que las demandas vienen desde años anteriores. “Esto viene desde hace mucho tiempo. Ya en 2019 se habían hecho arreglos en un sector, pero el problema nunca se resolvió de fondo”, afirmó.En relación con una posible solución, Degani indicó que la obra integral proyectada para reparar techos, sistema eléctrico, sanitarios y pisos se encuentra bajo la órbita de la Comisión Administradora para el Fondo Especial de Salto Grande. No obstante, explicó que el proceso administrativo sufrió una demora luego de que dos empresas empataran en la licitación realizada, situación que obligó a convocar una nueva instancia para solicitar una mejora de oferta. “Tuvimos una nueva licitación entre dos empresas porque habían empatado y pedían una mejora. Eso fue el 17 de marzo y desde entonces seguimos esperando novedades”, detalló.En cuanto a la seguridad, Degani remarcó que el agua ya afectó instalaciones eléctricas en oportunidades anteriores, provocando incluso cortes generales de energía. “La parte eléctrica es peligrosa. El año pasado el agua ingresaba por el ventilador y también por el tubo de luz. Se hicieron modificaciones para evitar que saltara la térmica, pero el problema estructural sigue”, indicó.También alertó sobre el riesgo cotidiano dentro del establecimiento: “En el ingreso hay baldes, agua en el piso y limpieza constante, pero igual existe peligro de resbalones para chicos, docentes o cualquier adulto”.La situación genera además ausentismo escolar. Según explicó, muchas familias optan por no enviar a sus hijos cuando hay pronóstico de lluvia. “Las familias ya saben que si llueve, la escuela no es un lugar seguro. Entonces directamente no los mandan. Son días de clases perdidos”, expresó.Finalmente, la directora dejó un mensaje dirigido a las autoridades responsables de agilizar la obra: “Sobre todo, que pensemos en los chicos y en los tiempos. La prioridad es hoy. Esto viene desde hace rato y no se puede dilatar más. Si ya está todo encaminado, no hay que seguir demorando porque los únicos perjudicados son ellos”, concluyó.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Usn3g8UGiV_KyQbn1W58XF8YoNU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/escuela_55.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La Escuela Primaria N°55 “Justo José de Urquiza” volvió a quedar expuesta este jueves a una situación crítica tras las intensas lluvias que afectaron a Concordia. Filtraciones de agua, sectores inutilizables, riesgo eléctrico y falta de espacios seguros para los alumnos forman parte de una problemática edilicia que, según denuncian desde la institución, lleva años sin resolverse.]]>
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                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2026-05-08T01:20:06+00:00</updated>
                <published>2026-05-08T01:00:00+00:00</published>
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            Durán Barba advierte sobre una “democracia en tensión” por el clima de agresividad y el impacto de las redes
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[El Heraldo]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/politica/duran-barba-advierte-sobre-una-democracia-en-tension-por-el-clima-de-agresividad-y-el-impacto-de-las-redes">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AQcHvEg0wDV5A3R5pPhH3EsSn8g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/democracia_duran_barba.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En un análisis que combina política, psicología social y comunicación, el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba planteó que la escena política actual atraviesa un proceso de deterioro marcado por la agresividad creciente, la desorganización del discurso público y el impacto profundo de las nuevas formas de consumo de información.Según su visión, los episodios recientes de tensión y confrontación no pueden leerse únicamente desde lo ideológico, sino que responden a un fenómeno más amplio que involucra el comportamiento humano en la era digital. La violencia verbal —remarcó— no se limita a sectores puntuales, sino que se ha generalizado como una forma de expresión dominante, afectando tanto a dirigentes como a la sociedad en su conjunto.Durán Barba sostuvo que este cambio responde a una transformación estructural en la manera en que las personas procesan la información. Mientras que durante décadas el pensamiento se organizó a partir de la lectura lineal —con lógica, desarrollo y profundidad—, hoy predomina una dinámica fragmentada, rápida y emocional, impulsada por el uso constante de dispositivos móviles y redes sociales.En ese contexto, describió la aparición de lo que definió como una “mente desordenada”, moldeada por el consumo permanente de estímulos breves, donde la atención se dispersa y la reflexión pierde terreno frente a la reacción inmediata. Este fenómeno, ampliamente estudiado en ámbitos académicos internacionales, estaría incidiendo directamente en la calidad del debate público y en la forma en que se construyen liderazgos.</p><p>IMAGEN, EMOCIÓN Y PÉRDIDA DE CONTROLEn el plano político, el consultor advirtió que varios líderes contemporáneos han adoptado estrategias basadas en la provocación, la exposición constante y la búsqueda de impacto inmediato. Sin embargo, diferenció entre la construcción de una imagen disruptiva y el exceso de agresividad, señalando que cuando se traspasa ese límite, el efecto puede volverse negativo.A su entender, ciertas actitudes recientes en la escena argentina evidencian una pérdida de control en la comunicación, lo que genera percepciones desfavorables en la opinión pública. Las escenas de confrontación, los gestos impulsivos y la falta de explicaciones claras ante cuestionamientos terminan configurando imágenes que impactan más que cualquier discurso elaborado.Durán Barba remarcó que en la actualidad la política se consume principalmente a través de imágenes, lo que amplifica el efecto de cada gesto y cada reacción. En ese marco, consideró que las respuestas basadas en la agresión o la evasión no sólo no resuelven los problemas, sino que profundizan la desconfianza.</p><p>CREDIBILIDAD Y DESGASTEEl análisis también incluyó una mirada sobre la pérdida de credibilidad en los gobiernos cuando surgen situaciones que contradicen sus propios principios. En ese sentido, señaló que los liderazgos que se construyen sobre la base de la transparencia y la lucha contra la corrupción enfrentan un mayor costo cuando aparecen dudas o inconsistencias en su entorno.Más allá de la veracidad de los hechos, explicó que el impacto en la opinión pública se produce por la percepción, y que los conflictos no resueltos o mal comunicados erosionan rápidamente la imagen de un gobierno.</p><p>LA POLÍTICA EN LA ERA DEL “SCROLL”Uno de los ejes centrales de su análisis fue el cambio en el comportamiento electoral. Durán Barba sostuvo que la sociedad actual decide cada vez más en función de estímulos emocionales y de impacto inmediato, con menor capacidad de sostener discursos largos o complejos.Este escenario, afirmó, favorece la aparición de figuras disruptivas y outsiders, en detrimento de los liderazgos tradicionales. La lógica del “scroll” —donde un mensaje tiene apenas segundos para captar la atención— redefine la comunicación política y obliga a simplificar contenidos, muchas veces en desmedro de la profundidad.En esa línea, consideró que el regreso de figuras políticas clásicas resulta cada vez menos probable, mientras que el surgimiento de nuevos actores aparece como una tendencia creciente en distintos países.</p><p>PERFILJaime Durán Barba es consultor político, analista y ensayista ecuatoriano, con una extensa trayectoria en América Latina. Especialista en comunicación política y opinión pública, ha asesorado a presidentes, candidatos y gobiernos en distintos países de la región.Es reconocido por haber sido uno de los principales estrategas de la campaña presidencial de Mauricio Macri en Argentina y por su enfoque innovador en el uso de herramientas de marketing político y análisis sociológico del comportamiento electoral.Autor de diversos libros sobre comunicación y política, en los últimos años ha profundizado sus investigaciones en el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial en la sociedad y los sistemas democráticos.</p><p>UNA ALERTA SOBRE EL FUTUROEl planteo de Durán Barba deja abierta una reflexión de fondo: la política no sólo enfrenta desafíos económicos o institucionales, sino también un cambio profundo en la forma de pensar, percibir y decidir de la sociedad.En un escenario donde la emoción predomina sobre la razón y la velocidad sobre la reflexión, la calidad del debate democrático aparece condicionada por factores que exceden a la propia política y se instalan en el terreno de la cultura y la tecnología.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AQcHvEg0wDV5A3R5pPhH3EsSn8g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/democracia_duran_barba.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El consultor político y analista ecuatoriano sostuvo que la violencia discursiva, la pérdida de control en la comunicación y una sociedad moldeada por el consumo digital están alterando las reglas tradicionales de la política.]]>
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                                                <category term="politica" label="Política" />
                                <updated>2026-05-03T08:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-05-03T08:00:00+00:00</published>
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            Cuando lo urgente se devora el futuro
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/economia/cuando-lo-urgente-se-devora-el-futuro" type="text/html" title="Cuando lo urgente se devora el futuro" />
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        <author>
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                <![CDATA[Álvaro Sierra]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El problema es que, mientras el país discute cómo apagar la urgencia inmediata, muchas veces deja de construir las bases del futuro.Ese es uno de los grandes dramas argentinos: no solo tenemos crisis recurrentes, sino que además esas crisis nos impiden pensar estratégicamente. La emergencia se transforma en método de gobierno. La coyuntura reemplaza al proyecto. El ajuste desplaza a la planificación. Y el presupuesto público, que debería ser una herramienta para ordenar prioridades nacionales, termina reducido a una planilla contable de supervivencia.</p><p>Pero hay un punto que la Argentina ya no puede seguir postergando: la educación. No como consigna vacía, no como frase políticamente correcta, sino como prioridad fiscal, productiva, institucional y nacional. Porque en el siglo XXI, un país que no invierte en conocimiento no solo pierde competitividad: pierde soberanía económica.Desde una mirada de finanzas públicas, no todo gasto tiene la misma naturaleza. Hay erogaciones que sostienen el funcionamiento cotidiano del Estado, otras que responden a la emergencia, y otras que constituyen inversión estratégica. La educación pertenece a esta última categoría. Recortarla puede mejorar transitoriamente un resultado fiscal, pero deteriora silenciosamente el balance patrimonial de la Nación.Ese deterioro no siempre se ve en el corto plazo. No aparece inmediatamente en el déficit primario, ni en el resultado financiero, ni en la caja mensual del Tesoro. Pero se acumula en forma de menor productividad, menor innovación, menor movilidad social, menor calidad institucional y menor capacidad de crecimiento. En otras palabras: se paga más adelante, con intereses.</p><p>Los datos educativos son una señal de alarma. En las pruebas PISA 2022, Argentina se ubicó por debajo del promedio de la OCDE en matemática, lectura y ciencias. Solo el 27% de los estudiantes alcanzó al menos el nivel básico en matemática, frente al 69% promedio de la OCDE; en lectura lo hizo el 45%, y en ciencias el 46%. &nbsp;No estamos ante una simple estadística educativa. Estamos ante un indicador anticipado de productividad futura.</p><p>Una economía moderna necesita trabajadores capaces de interpretar información, resolver problemas, adaptarse a nuevas tecnologías, innovar, emprender y participar en procesos productivos cada vez más complejos. Si el sistema educativo no garantiza esas capacidades básicas, el país queda condenado a competir por salarios bajos, recursos naturales o ventajas transitorias. Ese camino no conduce al desarrollo: conduce al estancamiento.Aquí aparece un concepto central para entender el problema: la trampa del ingreso medio. El Banco Mundial advierte que muchos países logran crecer durante una primera etapa, pero luego se estancan porque no consiguen pasar de una economía basada en inversión y bajos costos a otra basada en innovación, productividad y conocimiento. Desde 1990, solo 34 economías de ingreso medio lograron dar el salto hacia el ingreso alto, mientras que muchas otras quedaron atrapadas.</p><p>La trampa del ingreso medio no es una abstracción académica. Es una advertencia concreta para la Argentina. Un país puede tener recursos naturales, talento individual, historia productiva y capacidad empresarial, pero si no construye instituciones, infraestructura, educación, ciencia y tecnología, no logra sostener el crecimiento en el tiempo.&nbsp;El Banco Mundial plantea que las economías de ingreso medio necesitan avanzar desde la inversión hacia la incorporación de tecnología y, finalmente, hacia la innovación. Es decir, no alcanza con ordenar la macroeconomía, atraer capitales o estabilizar algunas variables. Para dar el salto se necesita construir capacidades internas: talento, investigación, empresas dinámicas, competencia, instituciones modernas y un Estado inteligente.</p><p>Philippe Aghion, uno de los economistas más influyentes en la teoría del crecimiento basado en innovación, sostiene que el desarrollo depende de la transformación estructural, la competencia, la creatividad y las instituciones que permiten la llamada “destrucción creativa”. &nbsp;Esto significa que el crecimiento no surge simplemente de hacer más de lo mismo. Surge de cambiar cómo se produce, cómo se aprende, cómo se innova y cómo se asignan los recursos.Ese es el núcleo de la discusión argentina. No alcanza con estabilizar. No alcanza con ajustar. No alcanza con equilibrar las cuentas públicas si ese equilibrio se consigue debilitando las capacidades futuras del país.</p><p>La universidad pública, en este contexto, no puede ser vista como un gasto sectorial ni como una corporación que defiende privilegios. Las universidades son parte de la infraestructura productiva de un país. Forman médicos, ingenieros, docentes, investigadores, abogados, científicos, programadores, economistas, especialistas en energía, tecnología, salud, ambiente y gestión pública. También producen conocimiento, investigación aplicada, innovación tecnológica y pensamiento crítico.Cuando se debilita el sistema universitario, se afecta la capacidad nacional de agregar valor. Se debilita la posibilidad de desarrollar sectores productivos complejos.Por eso preocupa la situación presupuestaria del sistema universitario nacional. Según el Consejo Interuniversitario Nacional, las transferencias a las universidades nacionales registraron una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026, mientras que los salarios universitarios perdieron alrededor del 32% de poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y febrero de 2026. &nbsp;Estos datos no deben leerse solo como un conflicto salarial o presupuestario. Deben leerse como una señal de deterioro institucional.</p><p>En finanzas públicas existe una diferencia fundamental entre ajustar el gasto improductivo y desfinanciar capacidades estratégicas. El primer camino puede ordenar al Estado. El segundo puede achicar el futuro. Una cosa es revisar programas ineficientes, mejorar compras públicas, eliminar privilegios, ordenar transferencias mal diseñadas o profesionalizar la administración. Otra muy distinta es debilitar educación, ciencia, salud, infraestructura básica o capacidades estatales esenciales.</p><p>La Argentina necesita equilibrio fiscal, sin dudas. Pero también necesita equilibrio intergeneracional. Y esa dimensión casi nunca aparece en la discusión pública. Cada vez que el Estado decide no invertir en educación, traslada un costo al futuro. Cada vez que se deteriora el salario docente, se deteriora la calidad del sistema. Cada vez que se paraliza una investigación, se pierden años de acumulación de conocimiento. Cada vez que un joven abandona la universidad porque no puede sostenerse, el país pierde una posibilidad de innovación.El problema es que esas pérdidas no tienen una factura inmediata. Nadie recibe mañana una boleta que diga: “costo fiscal futuro por haber desfinanciado la educación”. Pero esa factura existe. Llega en forma de baja productividad, informalidad, pobreza persistente, menor recaudación, dependencia tecnológica, fuga de talentos y menor crecimiento potencial.El mundo se está reorganizando alrededor de la inteligencia artificial, la transición energética, la biotecnología, la automatización, los datos, la robótica, la industria del conocimiento y las nuevas cadenas de valor. Los países que lideren esas transformaciones serán los que inviertan de manera sostenida en capital humano.</p><p>La Argentina no puede mirar esta transformación desde la tribuna. Tiene universidades, científicos, profesionales, emprendedores, industria del software, recursos naturales estratégicos, energía, alimentos y talento. Pero todo eso necesita una arquitectura de desarrollo. Necesita ciencia aplicada. Necesita financiamiento. Necesita reglas estables. Necesita un Estado que no confunda austeridad con abandono.</p><p>La Argentina necesita una regla de responsabilidad educativa tan importante como la regla de responsabilidad fiscal. Una regla política, institucional y presupuestaria que establezca que ningún programa de estabilización puede considerarse exitoso si destruye capital humano. Porque el verdadero equilibrio no es solo entre ingresos y gastos. Es entre presente y futuro.</p><p>La educación debe ser la gran causa nacional de los próximos años. Si bien lo urgente importa, &nbsp;en este tiempo histórico, la prioridad no puede ser solamente cerrar el mes: tiene que ser abrir el siglo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En la Argentina, lo urgente casi siempre le gana a lo importante. La inflación, la caída del salario, la falta de empleo, el endeudamiento, el déficit fiscal, la recesión, la tensión social o la próxima elección suelen ocupar todo el espacio de la discusión pública. Vivimos corriendo detrás del incendio del día.]]>
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                                                <category term="economia" label="Economía" />
                                <updated>2026-05-02T04:30:04+00:00</updated>
                <published>2026-05-02T04:30:00+00:00</published>
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        <title>
            Llamar a las cosas por su nombre
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/llamar-a-las-cosas-por-su-nombre" type="text/html" title="Llamar a las cosas por su nombre" />
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/llamar-a-las-cosas-por-su-nombre">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZN-4Rq11VP2zM6kEi0vMQtlGc6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Dios nos llama de la nada a la vida. Y por el bautismo nos convoca a ser parte de su familia, que es la Iglesia.Este cuarto domingo de Pascua, conocido como el del Buen Pastor, nos invita a contemplar a Jesús como guía y amigo que da la vida por sus ovejas. Es una jornada especial para detenernos y escuchar su voz, redescubriendo que Él es el camino a la vida bella, plena y verdadera. En este día, renovamos nuestro deseo de seguirlo, de afianzar nuestro vínculo personal con Él y de abrir el corazón a su llamado.Jesús no solo señala el camino, sino que se hace Camino. Su invitación es personal: “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen” (Jn 10,27). Seguir a Jesús es abrirse a la experiencia de una amistad viva, alegre y transformadora. Es Él quien nos conduce a la plenitud, quien nos ayuda a descubrir la belleza de la vida cuando se camina junto a Él, en confianza y libertad.En medio del ruido y las ocupaciones diarias, cuidar la interioridad es fundamental para cultivar una relación profunda con Jesús. Nos referimos a ese espacio silencioso y personal donde podemos encontrarnos con el Buen Pastor, escuchar su voz y dejar que su presencia ilumine nuestras decisiones. Allí, en lo más íntimo, se gesta la verdadera amistad y crece el deseo de responder a su amor.La vocación, en sus distintas formas, es ante todo un don que Dios nos regala por amor. Como expresó el Papa León XIV: “La vocación es un don del amor de Dios, que se manifiesta en el corazón de quien escucha y responde” (León XIV, Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones). Para acoger este don, es necesario crear un clima de escucha, oración y apertura en nuestras comunidades y familias. Sólo así podemos discernir y acoger la invitación de Dios con libertad y alegría.La oración es el medio privilegiado para fortalecer nuestra amistad con Jesús y dejar que su amor transforme nuestro corazón. Orar es dialogar, es detenerse para escuchar, es abrirse a la acción del Espíritu. Al crecer en la oración, experimentamos la alegría de sabernos amados y llamados personalmente por Dios. Esta experiencia nos sostiene en el camino y nos anima a responder con generosidad.En el proceso vocacional, es fundamental aprender a discernir, a escuchar la voz de Dios que resuena en nuestro interior y en los acontecimientos de la vida. El discernimiento requiere tiempo, silencio y acompañamiento. Nos invita a dialogar con Jesús, a preguntar y a confiar en su amor infinito, sabiendo que quien llama nunca abandona ni defrauda. Descubrir la propia vocación es descubrir el proyecto de amor que Dios tiene para cada uno.En muchas diócesis, este domingo se realiza la colecta para la formación de los seminaristas, los futuros pastores. Es un gesto concreto de solidaridad y apoyo a quienes se preparan para servir según el corazón de Cristo. Animamos a todos a ser generosos, aportando no solo bienes materiales, sino también oración y cercanía espiritual para que surjan y crezcan nuevas vocaciones sacerdotales.Mañana, 27 de abril, recordamos a Santo Toribio de Mogrovejo, patrono de los obispos de América Latina, ejemplo de entrega, celo pastoral y amor a la Iglesia. Pidamos su intercesión para que acompañe y fortalezca a quienes hemos sido llamados a servir como pastores.El Domingo del Buen Pastor es una invitación a renovar nuestra amistad con Jesús, a cuidar nuestra interioridad y a reconocer la vocación como un regalo de Dios.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZN-4Rq11VP2zM6kEi0vMQtlGc6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>… significa decir la verdad sin dar vueltas. “Al pan, pan, y al vino, vino”. Pero más importante aún es llamar a las personas por su nombre. Cuando estamos en un lugar con mucha gente, nos gusta que nos reconozcan, que alguien nos salude por el nombre. Nos hace sentir que no estamos en el anonimato. Jesús nos conoce a cada uno de manera personal. Para Él no somos masa anónima, sino amigos personales.]]>
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                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-04-27T18:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-27T18:00:00+00:00</published>
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            Escuchar crecer la hierba: la economía que el Gobierno no está oyendo
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                <![CDATA[Álvaro Sierra]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/economia/escuchar-crecer-la-hierba-la-economia-que-el-gobierno-no-esta-oyendo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Más allá de la exactitud histórica de la frase, la imagen conserva una potencia extraordinaria. Gobernar no consiste solamente en mandar, ni en administrar desde arriba, ni en mostrar resultados en una planilla prolija. Gobernar también exige sensibilidad para percibir lo que todavía no hace ruido, pero ya duele; lo que todavía no estalla, pero ya se está acumulando debajo de la superficie.Si traemos esa imagen a la Argentina actual, la pregunta es inevitable: ¿quién está escuchando crecer la hierba? Y la respuesta, por incómoda que resulte, es que hoy todo indica que el Gobierno nacional no lo está haciendo. O, al menos, no lo está haciendo con la profundidad que la hora exige.</p><p>Porque si algo define al presente argentino es precisamente esa distancia cada vez mayor entre los datos que el poder exhibe y la experiencia concreta que vive la sociedad. Una distancia que no es meramente técnica. Es política, social y, sobre todo, humana.</p><p>Desde el Gobierno se insiste en un relato de ordenamiento. Y es cierto que hay números que muestran una mejora en determinadas variables macroeconómicas. En marzo de 2026, el Sector Público Nacional registró un superávit financiero de $484.789 millones y acumuló en el primer trimestre un superávit equivalente a alrededor de 0,2% del PBI.&nbsp;También es cierto que el IPC de marzo fue de 3,4% y que acumuló 9,4% en el año, muy lejos del vértigo inflacionario del inicio de la gestión. Esos datos existen, son relevantes y no deben ser negados. El problema empieza cuando se pretende que esos datos alcancen por sí solos para describir la realidad entera.</p><p>Porque mientras el Gobierno celebra la consistencia del programa fiscal y la desaceleración inflacionaria, abajo, en la economía real, la hierba sigue creciendo y crujiendo. En febrero de 2026, el EMAE cayó 2,1% interanual y 2,6% respecto del mes anterior en la serie desestacionalizada. Ese mismo mes, las ventas en supermercados a precios constantes bajaron 3,1% frente a febrero de 2025.&nbsp;Y los salarios, medidos por el índice oficial, acumularon 5,0% entre diciembre y febrero, contra una inflación acumulada de 9,4% hasta marzo. Es decir: la macro puede ofrecer señales de estabilización, pero la actividad, el consumo y los ingresos todavía muestran que para amplios sectores la vida diaria sigue retrocediendo.</p><p>Y ahí es donde aparece el verdadero sentido de la metáfora. Escuchar crecer la hierba no es mirar el Excel del Ministerio de Economía. Es advertir que el salario ya no alcanza con la misma holgura, que el comercio de barrio vende menos, que el jubilado vuelve a hacer cuentas frente al mostrador de la farmacia, que la familia posterga gastos básicos, que la clase media deja de proyectar y empieza simplemente a defenderse. No es una discusión abstracta sobre indicadores. Es la mesa que se achica, el consumo que se restringe, el miedo que vuelve a instalarse como método de organización de la vida cotidiana.</p><p>Eso se percibe, además, en la calidad del trabajo y en la estructura social que está quedando. En el cuarto trimestre de 2025, la desocupación subió al 7,5%, por encima del 6,4% de un año antes. La informalidad laboral siguió en niveles altísimos y, según el informe del INDEC, 64,1% de la población asalariada informal no realiza aportes propios. En paralelo, la pobreza alcanzó al 28,2% de las personas en el segundo semestre de 2025 y entre los menores de 18 años trepó al 42,3%.</p><p>Dicho de otra manera: aun cuando algunas variables macro se ordenan, la estructura social sigue siendo extraordinariamente frágil. Y cuando una economía convive con esa fragilidad, cualquier celebración prematura se vuelve peligrosa.Porque no alcanza.</p><p>Por eso, el punto de fondo no es si los números oficiales son verdaderos o falsos. El punto es si alcanzan. Y no alcanzan. No alcanzan porque una sociedad no vive adentro de una planilla. No alcanza con decir que hay superávit si para millones de personas la vida sigue en déficit. No alcanza con mostrar que la inflación bajó si el trabajo es cada vez más precario, si el consumo sigue sin reaccionar y si la sensación dominante en una parte muy amplia de la sociedad es la de estar haciendo un esfuerzo enorme para apenas no caerse.&nbsp;Las estadísticas sin lugar a dudas son herramientas valiosas; el problema empieza cuando se las convierte en un sustituto de la realidad.</p><p>Ahí es donde la crítica al Gobierno debe ser más clara. El oficialismo parece escuchar con mucha atención a los mercados, a los analistas financieros, a los organismos internacionales y a su propio relato de eficiencia.</p><p>Pero escucha poco el murmullo social que viene de abajo. Escucha poco la angustia de los sectores medios que se achican. Escucha poco a los jubilados que ya no pueden sostener gastos elementales. Escucha poco a los trabajadores formales que descubrieron que tener empleo dejó de ser garantía de tranquilidad. Escucha poco, en definitiva, a una sociedad que no necesariamente cuestiona la necesidad de ordenar la macroeconomía, pero que sí empieza a preguntarse para qué sirve ese orden si no mejora de manera visible su propia vida.Y ese déficit de escucha ya está dejando señales. Las protestas de jubilados frente al Congreso continuaron en abril de 2026, con reclamos centrados en medicamentos, prestaciones y pérdida del ingreso real. En febrero, miles de personas marcharon contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno y la protesta terminó con enfrentamientos y detenidos.</p><p>Es decir: la conflictividad no es una hipótesis académica ni una exageración opositora. Es una advertencia. Es la forma en que la hierba deja de crecer en silencio y empieza a hacerse oír cuando nadie la quiso escuchar a tiempo.Dicho de otro modo: no alcanza con que cierre la planilla si no cierra la vida.</p><p>Y eso no significa caer en un facilismo demagógico ni negar la importancia del equilibrio fiscal. Sería absurdo. Una economía desordenada no ofrece futuro a nadie. Pero una economía ordenada que no logra traducirse, en plazos razonables, en alivio social, recuperación de ingresos, mejora del trabajo y recomposición de expectativas, empieza a quedar atrapada en su propia lógica contable. Puede volverse técnicamente consistente y políticamente sorda.</p><p>Ese parece ser hoy el principal riesgo del Gobierno de Javier Milei. No sólo el de ajustar. No sólo el de sostener un programa duro. Sino el de convencerse de que escuchar a la sociedad es una debilidad, de que toda queja es resistencia corporativa, de que todo reclamo social es una amenaza al plan, de que todo malestar es una incomodidad transitoria que debe ser soportada en nombre de un futuro que siempre se promete, pero que para muchos todavía no llega.</p><p>La historia enseña que los gobiernos rara vez tropiezan sólo por un mal indicador. Muchas veces tropiezan por algo más elemental: por confundir estabilización con legitimidad, alivio técnico con bienestar real, y éxito contable con paz social.</p><p>Ese es el riesgo de la Argentina actual. No el de carecer de números, sino el de enamorarse de ellos. No el de no tener rumbo, sino el de creer que el rumbo es correcto sólo porque algunas variables lo confirman, aun cuando debajo de esas variables una parte creciente de la sociedad se siente afuera, sola o simplemente ignorada.</p><p>Escuchar crecer la hierba, en este contexto, no es una consigna poética. Es una obligación política. Porque cuando un gobierno deja de escuchar el temblor de la vida cotidiana, cuando sólo se oye a sí mismo, cuando se convence de que la sociedad debe adaptarse indefinidamente a su programa sin reclamar alivio, contención ni horizonte, entra en una zona de peligro.</p><p>La hierba siempre avisa antes. El problema es que, cuando finalmente todos la oyen, muchas veces ya es demasiado tarde.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>A Gengis Kan, el gran conquistador mongol del siglo XIII y fundador del Imperio mongol, se le atribuye una idea tan potente como vigente: un buen gobernante debía ser capaz de “escuchar crecer la hierba”.]]>
                </summary>
                                                <category term="economia" label="Economía" />
                                <updated>2026-04-25T04:30:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-25T04:30:00+00:00</published>
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            La trampa del &quot;slop turístico&quot; y la IA que no suma
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-trampa-del-slop-turistico-y-la-ia-que-no-suma" type="text/html" title="La trampa del &quot;slop turístico&quot; y la IA que no suma" />
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        <author>
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                <![CDATA[Alfredo &quot;Fredhy&quot; Perotti]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-trampa-del-slop-turistico-y-la-ia-que-no-suma">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZmUL3IlgCxX9duXQp5Hgeq2j8wo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/la_trampa_del_slop_turistico_y_la_ia_que_no_suma.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Genera valor real o es relleno? Esa es la pregunta que deberíamos hacernos antes de publicar cualquier cosa. Porque si no tiene una intención clara –vender, posicionar o influir–, entonces es ruido. Y el ruido, Alfredo, no genera negocio. No posiciona. No impacta en la política del sector.</p><p>He visto cómo destinos enteros, empresas y hasta marcas personales se suben al tren de la IA para producir textos, imágenes y videos que, a primera vista, parecen profesionales. Pero rascas un poco y te das cuenta: son genéricos, intercambiables, carentes de esa chispa humana, de esa autenticidad que conecta. Son el equivalente digital de un folleto de agencia de viajes de los 90: bonito, pero olvidable.</p><p>La IA es una herramienta poderosa, sí. Pero como cualquier herramienta, su valor reside en la mano que la usa y la mente que la dirige. Si la usamos para automatizar el "slop", lo único que logramos es amplificar la mediocridad. Estamos creando un océano de contenido indistinguible, donde la diferenciación se ahoga y el posicionamiento se vuelve una quimera.</p><p>¿Sirve para posicionar o solo para “estar”? Si tu contenido generado por IA no tiene una estrategia detrás, si no responde a un objetivo claro de negocio o de influencia, entonces solo estás “estando”. Y “estar” por “estar” es el camino más rápido a la irrelevancia. En el turismo, donde la experiencia es el corazón de todo, la autenticidad y la conexión emocional son innegociables. Un texto plano, una imagen predecible, un video sin narrativa, no van a mover la aguja.</p><p>Mi enfoque siempre ha sido claro: primero estrategia, después contenido. Primero entender el contexto, después ejecutar. La IA puede ser un aliado formidable en la ejecución, pero jamás debe dictar la estrategia. Debe ser el músculo que te ayuda a escalar tu visión, no el cerebro que la reemplaza.</p><p>Detectar tendencias antes de que bajen a territorio, combatir el "slop turístico", pensar en productos, servicios y escalabilidad. Eso es lo que nos diferencia. Y la IA, bien utilizada, puede potenciar esa diferencia. Puede ayudarnos a analizar datos, a personalizar ofertas, a optimizar procesos. Pero nunca, bajo ninguna circunstancia, debe ser la excusa para el contenido vacío.</p><p>La próxima vez que pienses en usar IA para tu estrategia de comunicación en turismo, preguntate: ¿Esto genera valor real? ¿Tiene impacto en negocio o política? ¿Se puede mejorar o simplificar? Porque vos y yo, Alfredo, no jugamos a los “likes”. Jugamos a posicionar, a influir, a generar negocio real. Y para eso, la IA debe ser un escalpelo en manos de un cirujano, no una motosierra en manos de un aficionado.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZmUL3IlgCxX9duXQp5Hgeq2j8wo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/la_trampa_del_slop_turistico_y_la_ia_que_no_suma.png" class="type:primaryImage" /></figure>En un mundo que grita por atención, donde cada click es una batalla y cada scroll una oportunidad, el turismo se ha llenado de un ruido que, lejos de sumar, resta. Lo llamo "slop turístico": contenido vacío, sin alma, sin estrategia. Y lo peor es que, en la carrera por “estar”, muchos están cayendo en la trampa de usar la inteligencia artificial no como una herramienta estratégica, sino como una fábrica de más de lo mismo.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-04-24T04:30:06+00:00</updated>
                <published>2026-04-24T04:30:00+00:00</published>
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        <title>
            ¿Y si la economía no está estancada, sino que la estamos midiendo mal?
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/economia/y-si-la-economia-no-esta-estancada-sino-que-la-estamos-midiendo-mal" type="text/html" title="¿Y si la economía no está estancada, sino que la estamos midiendo mal?" />
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        <author>
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                <![CDATA[Álvaro Sierra]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/economia/y-si-la-economia-no-esta-estancada-sino-que-la-estamos-midiendo-mal">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante décadas, el mundo aprendió a mirar la economía a través de una cifra casi sagrada: el Producto Interno Bruto. Si sube, se celebra; si baja, se encienden las alarmas.</p><p>Gobiernos, bancos centrales, organismos internacionales y medios de comunicación lo siguen como si fuera el termómetro definitivo del progreso. Pero en medio de una revolución tecnológica sin precedentes, empieza a imponerse una pregunta tan incómoda como necesaria: ¿y si la economía no estuviera realmente estancada, sino que la estamos midiendo mal?</p><p>La pregunta no es antojadiza. Vivimos en una época en la que nunca hubo tanto acceso a información, conocimiento, conectividad y capacidad de procesamiento en manos de una sola persona como hoy.&nbsp;Un teléfono celular concentra funciones que hasta hace pocos años requerían decenas de bienes y servicios distintos: cámara, agenda, mapas, enciclopedia, calculadora, correo, música, noticias y acceso inmediato a casi cualquier dato del planeta. Sin embargo, buena parte de ese salto en bienestar no aparece reflejado con claridad en la métrica que seguimos usando para diagnosticar la salud económica de los países.</p><p>Ahí aparece el primer punto clave: el PIB mide actividad económica monetaria, no bienestar. Sirve para cuantificar producción, valor agregado y movimiento de mercado, pero no fue diseñado para medir felicidad, calidad de vida o progreso humano integral. Y esa diferencia, que durante mucho tiempo pasó relativamente desapercibida, hoy se vuelve central.</p><p>Durante buena parte del siglo XX, el PIB funcionó razonablemente bien como brújula general porque la economía estaba dominada por bienes físicos: acero, cemento, automóviles, rutas, energía, maquinaria, cosechas. Era un mundo donde crecer significaba producir más cosas materiales y venderlas a precios fácilmente observables.Pero el siglo XXI cambió las reglas de juego. Cada vez más valor económico proviene de software, plataformas, automatización, inteligencia artificial, datos, diseño, conocimiento y servicios digitales. Es decir, de activos que muchas veces mejoran la vida de las personas sin traducirse de manera proporcional en mayores precios de mercado.</p><p>Y ahí nace la gran paradoja de nuestro tiempo: cuando la tecnología hace algo más barato, más eficiente y más accesible, el bienestar puede aumentar mientras el valor monetario registrado crece menos o incluso cae. Dicho de otro modo: la sociedad puede estar mejor, aunque la estadística lo capte mal o de manera incompleta.</p><p>La historia ofrece un ejemplo brillante. Antes de la imprenta, los libros eran bienes caros, escasos y reservados a una minoría. Con la irrupción de Gutenberg, el costo de reproducción cayó de manera drástica. Si uno se quedara solamente con la lógica del mercado anterior, podría haber dicho que el “negocio del libro” se había desplomado. Pero lo que realmente ocurrió fue exactamente lo contrario: se multiplicó el acceso al conocimiento, se expandió la alfabetización y cambió la historia de la civilización. El precio bajó, pero el valor social se disparó.Ese mismo fenómeno, salvando las distancias, se repite hoy con internet y con la inteligencia artificial. Hace treinta años, acceder a una enciclopedia exigía comprar tomos costosos; hoy buena parte de esa información es gratuita. Antes, orientarse en una ciudad requería mapas de papel o guías especializadas; hoy basta con abrir una aplicación. Lo mismo ocurrió con la fotografía, la música, la comunicación, la banca cotidiana, los archivos y buena parte de la formación profesional.El consumidor ganó tiempo, capacidad de acción, acceso al conocimiento y comodidad. Pero una porción importante de ese beneficio no aparece del todo en las cuentas nacionales tradicionales.Esto no significa que el PIB no sirva. Para quienes trabajamos en finanzas públicas, sigue siendo una herramienta indispensable. Permite analizar el tamaño relativo de la economía, la presión tributaria, la sostenibilidad de la deuda, la capacidad fiscal del Estado y la dinámica general de la actividad.</p><p>El problema surge cuando se le pide que mida más de lo que puede medir. El PIB sirve para cuantificar producción; no alcanza para resumir bienestar. Y confundir esas dos dimensiones puede llevarnos a diagnósticos equivocados y, peor aún, a políticas públicas mal orientadas.La irrupción de la inteligencia artificial vuelve esta discusión todavía más urgente. Si una IA puede redactar informes, traducir textos, analizar contratos, programar o asistir en diagnósticos médicos en segundos y a costos mínimos, la consecuencia natural será una caída del costo de muchos servicios. Desde el punto de vista de la productividad social, eso es una gran noticia: significa hacer más con menos.&nbsp;Pero desde la lógica del valor monetario registrado, el fenómeno puede resultar ambiguo. Habrá tareas que seguirán generando enorme valor real, aunque ya no demanden el mismo nivel de gasto, de empleo o de facturación que antes.</p><p>Dicho más claramente: la tecnología puede destruir valor monetario medido mientras multiplica valor real para la sociedad. Y ese es uno de los principales límites del PIB en la economía digital.</p><p>Todo esto debería obligarnos a repensar qué significa crecer en el siglo XXI. Porque si la innovación seguirá empujando hacia abajo el precio de muchas cosas, mientras el verdadero valor diferencial se desplaza hacia la creatividad, la interpretación, el juicio humano, la empatía y la capacidad de innovar, entonces no sólo hay que revisar cómo medimos la economía: también hay que revisar cómo educamos.</p><p>Ese punto es decisivo. Durante décadas, buena parte del sistema educativo estuvo organizado para entrenar memoria, repetición y procesamiento rutinario. Pero ese mundo se está agotando. Las máquinas ya son extraordinariamente eficaces para almacenar información, buscar datos y ejecutar tareas repetitivas. El valor humano pasa, cada vez más, por otro lado: pensamiento crítico, creatividad, criterio, capacidad de formular buenas preguntas, trabajo colaborativo y formación ética. Si no entendemos eso, corremos el riesgo de seguir preparando a las nuevas generaciones para competir precisamente en el terreno en el que las máquinas las van a superar.</p><p>Aquí aparece una derivación política de enorme importancia. Si seguimos evaluando el éxito de una sociedad únicamente con indicadores centrados en gasto y producción monetaria, podemos terminar premiando lo equivocado y subestimando lo esencial.</p><p>Por eso, la discusión seria no debería ser reemplazar el PIB por una consigna vacía, sino dejar de tratarlo como si fuera la medida absoluta del progreso. El desafío es complementarlo. Medir no sólo cuánto se produce, sino cuánto valor real se crea, cómo se distribuye, qué calidad de vida genera y qué capacidades deja instaladas para el futuro.Hoy una porción creciente de la riqueza adopta formas menos visibles: ahorro de tiempo, reducción de costos, acceso masivo a servicios antes inaccesibles, automatización de tareas, inteligencia distribuida y creatividad potenciada por tecnología. Si no actualizamos las herramientas de medición, corremos el riesgo de interpretar como estancamiento lo que en parte podría ser una transformación profunda del modo en que se genera valor.</p><p>Tal vez el problema no sea sólo que la economía mundial crece poco. Tal vez el problema también sea que una parte de la nueva prosperidad no entra con facilidad en las viejas planillas. Y si eso es así, entonces la discusión sobre el PIB deja de ser un debate técnico reservado a especialistas. Pasa a ser una cuestión política, educativa y cultural.Porque cuando una sociedad sigue usando un mapa viejo para leer un territorio nuevo, el riesgo no es sólo equivocarse en la medición.El riesgo es equivocarse en el rumbo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En la era de la inteligencia artificial, la automatización y los servicios digitales, el Producto Interno Bruto sigue siendo una herramienta útil para medir producción, pero cada vez más insuficiente para reflejar bienestar, calidad de vida y valor real. La discusión ya no es sólo económica: también es educativa, política y cultural.]]>
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                                                <category term="economia" label="Economía" />
                                <updated>2026-04-18T04:30:05+00:00</updated>
                <published>2026-04-18T04:30:00+00:00</published>
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        <title>
            Pausa virtual de la guerra. ¿Quién va ganando? ¿Qué puede pasar?
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/interes-general/pausa-virtual-de-la-guerra-quien-va-ganando-que-puede-pasar" type="text/html" title="Pausa virtual de la guerra. ¿Quién va ganando? ¿Qué puede pasar?" />
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        <author>
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                <![CDATA[Juan Ignacio Garasino]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/interes-general/pausa-virtual-de-la-guerra-quien-va-ganando-que-puede-pasar">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KaSLXRIO31Yd15GbjItNRhhfb7w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/pausa_virtual_guerra.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En materia de política internacional, desde Vietnam hasta nuestros días, la opinión pública juega un rol fundamental en Occidente para decidir la duración de una campaña militar, entendiendo que la viabilidad del conflicto está directamente relacionada con la legitimidad de su causa. Cuando esta se vuelve endeble, el poder se queda sin bases, la obediencia se vuelve resistencia y el proyecto termina colapsando por su propio peso.</p><p>Esta es la trampa en la que cayeron los errores estratégicos de Trump y de Netanyahu respecto a la escalada contra Irán. Ambos fallaron al intentar imponer una narrativa de fuerza sin una síntesis política clara, confundiendo la apertura de un frente bélico con la resolución de un conflicto. Al final, sus ataques no lograron consolidar un consenso internacional ni interno, demostrando que cuando la justificación de un ataque es percibida como arbitraria o puramente electoral, la campaña se vacía de contenido y termina, inevitablemente, desmoronándose.</p><p>¿Quién va ganando?&nbsp;No hay un ganador claro, ya que ambos bandos están logrando objetivos distintos, pero sufriendo grandes costos:Estados Unidos e Israel: han demostrado una superioridad tecnológica abrumadora. Según reportes recientes, han logrado neutralizar más del 60% de la red de radares y defensas antiaéreas de Irán. Su éxito es táctico, ya que han golpeado infraestructuras clave y eliminado figuras del liderazgo iraní.</p><p>Irán: resiste y desgasta. A pesar de los bombardeos, el régimen no ha colapsado.</p><p>Al contrario, utiliza el conflicto para generar unidad nacional.</p><p>Hasta el día de hoy, Irán mantiene una carta de triunfo, su capacidad de bloquear el Estrecho de Ormuz, lo que dispara los precios del petróleo y asfixia la economía global, algo que afecta directamente a la popularidad de Trump en EEUU.</p><p>Actualmente hay un alto al fuego frágil. Israel y EEUU. dominan el aire, pero Irán domina el flujo de energía mundial y la resistencia terrestre. Es un empate catastrófico donde la economía global es la principal víctima.</p><p>¿Qué puede pasar?La tecnología ha transformado la guerra, pero el control efectivo y permanente de un territorio solo se logra a través de la presencia física de tropas en el terreno.</p><p>Diferencias entre&nbsp;denegación y controlEs fundamental distinguir los conceptos de denegación y control de área.Denegación de área: se puede lograr mediante el poder aéreo, misiles o bloqueos navales. Se puede impedir que el enemigo use una carretera o una base bombardeándola, pero eso no significa que el territorio sea del atacante.</p><p>Control de área: implica la capacidad de decidir quién circula, quién gobierna y qué leyes se aplican. De manera sucinta, esto requiere de tropas desplegadas en el terreno, puestos de control y la interacción directa con la población y la geografía.</p><p>El control terrestre permite la interacción entre el ocupante y el ocupado. Sin esta interacción (aunque sea coercitiva), no se puede reconstruir el tejido social ni establecer una administración que sustituya a la anterior.</p><p>Boots on the Ground.&nbsp;Las “botas en el terreno”&nbsp;El poder aéreo y tecnológico es excelente para la destrucción, pero es ineficaz para el efectivo control de un territorio. Las fuerzas terrestres son las únicas capaces de:Identificar y separar a combatientes de civiles.Asegurar infraestructuras críticas (plantas eléctricas, puentes, centros de datos) sin destruirlas.</p><p>Realizar tareas de inteligencia humana (HUMINT) que los drones o satélites no pueden captar.</p><p>Efectuar un control efectivo y eficiente de territorios.Terminar con un conflicto de manera efectiva.</p><p>La permanencia y la señal políticaUn avión vuela sobre un territorio, descarga sus bombas y se retira; un misil impacta y su efecto termina.</p><p>La presencia de la infantería o unidades blindadas comunica una voluntad de permanencia, explicitándolo como el compromiso político más alto de una nación, ya que implica exponer la vida de sus soldados de forma constante para sostener la soberanía.</p><p>La adaptación al terreno&nbsp;y la poblaciónEn conflictos modernos, donde el campo de batalla suele ser urbano o de alta densidad demográfica, la fuerza terrestre es indispensable para el ejercicio de la soberanía.</p><p>El control no es solo militar, sino también psicológico y social. El contacto cara a cara es lo que permite establecer una estructura de autoridad legítima o de ocupación.</p><p>El poder aéreo puede ganar batallas y destruir la capacidad de resistencia del enemigo, pero la infantería es la que firma la paz (o sostiene la ocupación) al ocupar el espacio físico en disputa. No se puede “gobernar” un territorio desde 30,000 pies de altura.</p><p>Por ello, sin la intervención de fuerzas terrestres de los EEUU en Irán, su régimen teocrático (vapuleado por la virulencia de los ataques recibidos) sobrevivirá. En aguantar, yace su victoria. Si resiste, gana. Para los EEUU, si el conflicto se prolonga en el tiempo, pierde la administración de Trump, el juicio político podrá ser una realidad, por lo que el final de su mandato será una quimera.</p><p>En este tablero de ajedrez entre Irán, Estados Unidos e Israel, nadie se permite perder y ninguna de las partes puede ceder.</p><p>Para sus líderes, retroceder no es una opción diplomática, sino un suicidio político: un billete directo a un cementerio mucho más implacable que el que ellos mismos han sembrado con miles de bombas y misiles.</p><p>En este escenario, la negociación es un concepto muerto; especialmente para Irán, que carga con el peso de haber visto caer a sus máximos referentes religiosos, políticos y militares en el camino hacia el aniquilamiento mutuo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KaSLXRIO31Yd15GbjItNRhhfb7w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/pausa_virtual_guerra.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Las personas que han vivido algunos años en nuestro país tienen un bagaje instrumental para poder reconocer que, en materia económica, todos los planes económicos en nuestro país han fracasado (a pesar de haber podido vivir un verano más o menos prolongado). El fracaso alcanzó por igual a los precios máximos y a la apertura total, demostrando la inoperancia de importar modelos opuestos sin lograr una síntesis efectiva.]]>
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                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2026-04-13T09:00:02+00:00</updated>
                <published>2026-04-13T09:00:00+00:00</published>
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        <title>
            “Es un honor navegar en aguas antárticas”
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/colaboracion-es-un-honor-navegar-en-aguas-antarticas" type="text/html" title="“Es un honor navegar en aguas antárticas”" />
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            <name>
                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FFrYrGC38WxSEBIU02Ayc4tUzq8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/navegar_antarticas.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Abogado y apasionado por la historia, el Teniente de Fragata Alejandro Pacheco Roth combina el rigor técnico legal con una profunda vocación operativa. El auditor naval formó parte de la dotación complementaria del rompehielos ARA “Almirante Irízar” (RHAI), que se encontraba operando en el continente blanco en el marco de la CAV hasta su término el pasado 7 de abril.</p><p>Oriundo del barrio de Balvanera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Alejandro egresó de la carrera de Abogacía en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y está finalizando su formación de grado como Licenciado en Historia en la Universidad de Buenos Aires (UBA).</p><p>Nació en CABA y menciona también con mucho cariño sus raíces entrerrianas, ya que recuerda con pasión las innumerables vacaciones vividas en familia, recorriendo los lagos del sur así como los arroyos de las Islas del Ibicuy que frecuenta, por ser el lugar donde vivieron sus abuelos.Sus padres, Alejandra y Francisco, y su hermana Carolina son todos abogados como él, y constituyen su permanente soporte en la vida. Su camino parecía marcado por las leyes, sin embargo, en su esencia emergía una herencia marinera y militar que no tardaría en manifestarse.</p><p>“Creo que mi vocación y amor por el mar es una herencia de honor: mi bisabuelo materno fue un oficial condecorado con la Cruz de Hierro en la Primera Guerra Mundial, y mi abuelo paterno fue marino mercante. Crecí fascinado por las historias que me contaban sobre ellos y fueron la razón por las que me interesó ingresar a la Armada Argentina y tener la posibilidad de navegar”, relata el Teniente Pacheco Roth.Concluidos sus estudios en Abogacía, decidió inscribirse en la carrera de Historia. “Desde chico siempre leí mucho y me interesaba la historia medieval y antigua, de Grecia y Roma. Cuando terminé el colegio me decanté por abogacía, pero siempre tuve el deseo de ser historiador”, relata.A finales de 2022, ingresó a la Armada realizando el Curso de Integración Naval (CUINA) y egresó como Oficial de Marina Auditor del Cuerpo Profesional, resultando el primer promedio de la Promoción Nº 73: obtuvo los premios Escuela Naval Militar y Claustro de Profesores al mejor promedio general y académico, respectivamente.&nbsp;“Haber sido premiado en la Escuela Naval fue un gran orgullo para mí, pero mi verdadero sueño es ser un referente en el asesoramiento jurídico de operaciones navales complejas. Me apasiona el despliegue operativo y aspiro a tener un rol significativo en la aplicación del Derecho del Mar en nuestras aguas jurisdiccionales y en la defensa de nuestra soberanía”, asegura.</p><p>Vivencias antárticas“Esta experiencia en el continente blanco es una oportunidad única que culmina un ciclo de aprendizaje operativo intenso”, detalla. “Viví un contraste profesional muy enriquecedor. En este último tiempo, primero navegué en el patrullero ARA ‘Piedrabuena’ participando en el control del mar en la milla 200 durante la Operación Grifón XVI, luego en el destructor ARA “La Argentina”, y también fui parte de una regata a bordo del yate ARA “Fortuna III”.Cuenta que antes de partir a su experiencia antártica se encontraba destinado en la Dirección General de Personal y Bienestar de la Armada (DGPN) desempeñándose como Ayudante en Jefe de la División Asuntos Militares del Departamento Asesoría Jurídica, donde retornó al finalizar la campaña.</p><p>Mientras cumplía con sus labores cotidianas, surgió esta oportunidad de realizar la segunda y tercera etapa de la CAV 2025/26.</p><p>A bordo del “Irízar”, y con el propósito de obtener recursos académicos para realizar su tesis de grado, llevó a cabo una recopilación de material fotográfico, audiovisual e información sobre la Antártida, sus bases y la CAV. &nbsp;</p><p>“Mi intención es escribir sobre la inserción de Argentina, desde un enfoque histórico y geopolítico, en el continente blanco tras la firma del Tratado Antártico, contextualizando la importancia de la cooperación científica, el despliegue logístico militar y la administración del territorio”, destaca.</p><p>Y agrega: “Desde mi rol de auditor, también busco encuadrar las nociones legales surgidas del Sistema del Tratado Antártico, inherentes al reclamo de soberanía de nuestro país sobre el territorio”.</p><p>Sobre su experiencia, en la que conoció las bases antárticas conjuntas permanentes Orcadas, San Martín, Belgrano II y Carlini, explica: “Es muy buena desde el punto de vista profesional, ya que me dio la posibilidad de conocer el entorno geográfico sobre el que realizo mi trabajo académico. Y desde lo personal, es un honor y una gratificación representar a nuestro país y a la Armada navegando en aguas antárticas, cumpliendo con mi servicio a la Patria”.</p><p>Fuera del ámbito naval, Alejandro es un apasionado por los deportes e idiomas: es patrón de yate, practica tenis y ajedrez en forma competitiva y se formó como buzo deportivo especializado en naufragios y Nitrox.&nbsp;Del mismo modo, estudió inglés y actualmente se encuentra aprendiendo alemán: “Hoy en día combino todas mis actividades para darle forma a mi gran interés en las temáticas de historia antártica, naval argentina y todo lo relacionado con naufragios históricos”, narra.Para el Teniente Pacheco Roth, la Armada Argentina es la “conciencia vigilante” del Mar Argentino.</p><p>“Somos los custodios de nuestra identidad en el mar. Servir a la Patria es para mí un compromiso absoluto; es honrar el legado familiar aportando mi profesionalismo jurídico para proteger los intereses de la Nación, ya sea velando por el bienestar del personal o defendiendo nuestra soberanía en el mar argentino, nuestras islas en el Atlántico Sur y la Antártida”, concluye.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FFrYrGC38WxSEBIU02Ayc4tUzq8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/navegar_antarticas.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El Teniente de Fragata Auditor Alejandro Francisco Pacheco Roth relata la experiencia de haber participado en las últimas etapas de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2025/26 a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irízar”.]]>
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                <published>2026-04-11T11:30:00+00:00</published>
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            No hay reforma sostenible sin defender a Entre Ríos ante la Nación
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6Z0zD66V6w2LhfytWauU2gLcDso=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/sanzberro.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El déficit de la Caja de Jubilaciones es real y es serio. No lo minimizo. Pero tampoco acepto que se use como excusa para que el ajuste recaiga exclusivamente sobre los jubilados y los trabajadores.Discutir una reforma no es un trámite técnico. Es definir qué tipo de provincia queremos: una que protege a quienes ya aportaron toda su vida o una que les pasa la factura del ajuste.</p><p>Por eso insisto: no puede haber reforma seria sin información seria y transparente.&nbsp;Al día de hoy no contamos con estudios actuariales actualizados, proyecciones de impacto ni una auditoría clara por escalafón. Sin datos sobre la mesa, el diálogo es una formalidad vacía.</p><p>Los “vectores” que trascendieron muestran que se busca modificar la base de cálculo del 82% móvil: pasar de los últimos 10 años a 30 años de aportes. Eso no es modernizar el sistema. Es licuar el haber jubilatorio. Es un ajuste encubierto.</p><p>Mi posición es clara y la sostengo públicamente.</p><p>Estoy dispuesto a dar el debate, pero bajo tres ejes que no son negociables:* Proteger el haber real de los jubilados actuales y el cálculo del haber inicial para los futuros beneficiarios.* Garantizar una movilidad justa y no empobrecedora con el paso del tiempo.* Generar ingresos genuinos para fortalecer la sostenibilidad del sistema.</p><p>Si la reforma termina siendo solo un ajuste sobre el bolsillo de los jubilados y trabajadores entrerrianos mientras se sigue cediendo ante Nación, no la voy a acompañar.</p><p>La política no consiste en administrar la escasez ajena. Consiste en defender los recursos propios y distribuir el esfuerzo con justicia.</p><p>Si el gobierno busca una reforma sostenible, debe empezar por defender la sostenibilidad de Entre Ríos frente al Gobierno Nacional.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6Z0zD66V6w2LhfytWauU2gLcDso=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/sanzberro.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Víctor Sanzberro – Senador Provincial (PJ)]]>
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                <published>2026-04-11T10:30:00+00:00</published>
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