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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-13T20:00:04+00:00</updated>
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            Las dudas que fortalecen la fe
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rn2c6OWBiBMDbBu19ZpGe5EFQSc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Imaginemos a los discípulos encerrados, temerosos, desorientados. En ese espacio, Jesús se aparece y su primera palabra es “¡La Paz esté con ustedes!”. El fruto de la Pascua es la PAZ, porque nos hace hermanos. Ese DON de la PAZ lo pedimos con fuerza unidos al Papa León XIV. Jesús “les mostró sus manos y su costado” para que no lo confundan con un fantasma, y porque el Resucitado es el Crucificado.</p><p>Durante la Última Cena les había dicho: “Como el Padre me amó, también yo los he amado” (Juan 15, 9) Ahora “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes” Hay correlación entre el amor y el envío. “Sopló sobre ellos”, dándoles nuevo aliento de vida. “Reciban el Espíritu Santo”. El envío y la misión son dados a la Comunidad reunida. San Juan une también la efusión del Espíritu para la misión.</p><p>¡Qué tierno momento de consuelo y aliento! No hay lugar para el reproche o la queja; no los juzga, sino que los anima y envía. Así, Jesús se hace presente en nuestra comunidad, incluso cuando hay miedo o incertidumbre.</p><p>El Evangelio destaca la ausencia de Tomás y su dificultad para confiar en el testimonio de los discípulos. Le podemos aplicar la expresión “brilló por su ausencia”.</p><p>“Ocho días más tarde”, de nuevo el Domingo y la comunidad reunida. Ahora sí está Tomás. Su pretensión no es inocente. Quiere ver los vestigios de las heridas del Crucificado. Podemos recordar uno de los pasajes leídos en la Semana Santa “por sus heridas fuimos sanados” (Isaías 53,5).</p><p>Jesús accede a su deseo: “aquí están mis heridas…”. El desafío es encontrar al Resucitado en sus llagas abiertas, en los crucificados de hoy, en quienes tienen la vida rota. Una espiritualidad sin la “carne sufriente” del Señor nos aisla del mundo y la humanidad, nos encierra en un termo.</p><p>Todos vamos acumulando heridas del camino. Es inevitable. Las propias torpezas, las de los demás… Las propias fragilidades y las de los demás… Propósitos no alcanzados (y demandados). Traiciones en el amor. Incomprensiones en el trabajo o la familia…</p><p>Relatos de las guerras… Nos conmueve el sufrimiento de los inocentes.&nbsp;</p><p>Jesús es el Buen Pastor Resucitado que quiere sanarnos. Nos llama a cuidar las heridas con ternura porque allí está Él; cuidar las llagas personales, y las ajenas como propias. Nos motiva a no pasar de largo ante mí ni ante otros, tomando el ejemplo del Buen Samaritano (Lucas 10, 25-37).</p><p>Una hermosa canción expresa que “al final de la vida llegaremos con la herida convertida en cicatriz”.</p><p>Debemos cuidarnos de miradas triunfalistas que niegan la realidad de la cruz. Tomás representa nuestra capacidad de dudar, de necesitar pruebas, de buscar respuestas. Jesús no lo rechaza, sino que lo invita a tocar, a experimentar. De la duda nace una fe renovada, una confesión profunda. Tomás pasa de la incertidumbre al encuentro personal. San Gregorio Magno dijo que “las dudas de Tomás nos ayudan más a nuestra fe que la fe de los otros apóstoles”.</p><p>¿Qué dudas o preguntas tengo sobre mi fe, mi vocación, mi futuro? ¿Me atrevo a acercarme a Jesús con honestidad, como Tomás? ¿Qué sucede cuando lo reconozco? ¿Puedo encontrar en la “carne sufriente” de quienes tienen la vida rota el llamado de Jesús a sanarlo?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rn2c6OWBiBMDbBu19ZpGe5EFQSc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>A veces me he encontrado con gente que piensa que dudar es contrario a la fe. ¿Será así? Mejor es no hacer juicios prematuros y afirmaciones tan generales. Hubo muchos santos que tuvieron sus “noches oscuras”, a quienes no les resultó apacible el camino de la fe. Hoy el Evangelio (Juan 20, 19-31) nos propone acercarnos a la experiencia del Apóstol Santo Tomás y su progreso en el Encuentro con el Resucitado. El Evangelio nos lleva al mismo día de la Resurrección por la tarde: el domingo.]]>
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                <updated>2026-04-13T20:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-13T20:00:00+00:00</published>
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            Pasar del llanto a la luz y la vida
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El último domingo de la Cuaresma nos propone un tercer momento del camino catecumenal hacia la Pascua. La liturgia nos invita a contemplar con hondura el relato de la resurrección de Lázaro (Juan 11, 1-45); si podés, leé el texto completo. Las palabras de Jesús ante la muerte (“Yo soy la Resurrección y la Vida”) resuenan como un anuncio de esperanza y una llamada a experimentar la presencia viva de Dios en medio del dolor, las dudas y las ataduras más profundas.La muerte de Lázaro no es sólo el telón de fondo de un milagro, sino una experiencia que nos interpela en la propia fragilidad. Marta y María lloran la pérdida; Jesús mismo, al ver su dolor, se conmueve y llora la muerte de su amigo tan querido. Dios no es ajeno a nuestro sufrimiento: se hace cercano, lo habita y lo transforma en esperanza.&nbsp;Ante la pregunta humana —¿ por qué?—, Jesús responde con la promesa: “El que cree en mí, aunque muera, vivirá”. Nuestra fe se forja en el crisol del dolor, pero se fortalece en la certeza de una vida nueva que trasciende la muerte.&nbsp;El grito de Jesús, “¡Lázaro, ven afuera!”, es una orden que resuena hoy para cada uno de nosotros. Todos tenemos “algún lugar de muerte” del cual salir: tumbas de miedo, de pecado, de desesperanza, de desánimo. Permanecer en la oscuridad no es el destino de los hijos de Dios. Jesús también nos llama por el nombre y nos invita a desatarnos de todo lo que nos retiene e inmoviliza. Nos empuja hacia la plenitud de la vida nueva que Él ofrece. La vida de Lázaro se convierte en signo y anticipo de la victoria definitiva sobre la muerte que celebramos en el bautismo. La confesión de fe de Marta es la respuesta valiente ante el misterio: “Sí, Señor, yo creo…”. La fe no elimina el dolor, pero lo transforma; no borra las preguntas, pero da sentido y horizonte. Además, el testimonio de los que han experimentado la acción de Jesús mueve a otros a creer: la fe es contagiosa, se expande en comunidad. Ser discípulos misioneros implica dejarse acompañar y animar por la fe de quienes nos preceden y nos rodean.Simultáneamente se nos muestra la creciente crispación de los líderes religiosos que traman la muerte de Jesús, y también la de Lázaro, porque muchos lo ven como un signo de la fe por la amistad con el Maestro.El culmen del camino catecumenal es el bautismo: morir a la vida vieja y resucitar a la vida nueva en Cristo. Cada Pascua renovamos la alegría de ser cristianos recordando con San Pablo que “nada nos podrá jamás separar del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús” (Romanos 8, 39).&nbsp;El bautismo no es un rito del pasado para iniciarnos en la fe, sino un llamado permanente a dejar las vendas, a salir de nuestras tumbas cotidianas y a vivir como resucitados, testigos de la Vida. En los últimos domingos de la Cuaresma, los relatos evangélicos nos invitan a un itinerario bautismal: encontrarnos con Jesús, beber el agua viva, dejar que la luz de la fe nos ilumine, atravesar la prueba y el testimonio, y finalmente, abrazar la vida nueva de la resurrección. Tanto catecúmenos como bautizados somos llamados a renovar la alegría, la gratitud y el compromiso de vivir como discípulos misioneros. El miércoles 25 de marzo cumplo 26 años de obispo. Doy gracias a Dios que me sostiene con su gracia. La Virgen de la Anunciación me siga cuidando con su ternura.Que este tiempo nos anime a dejarnos renovar por el agua viva del Espíritu, a salir de nuestras sombras y a vivir la alegría pascual de ser hijos e hijas amados de Dios.¡Jesús es la Resurrección y la Vida!&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Cuando un río entra en un embudo parece que el agua corre más rápido.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-03-21T23:00:00+00:00</published>
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            El desprecio de los matices
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l5dOtRcJeyR-gJem6nO3FYMZT2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El avance de la inteligencia artificial (IA) ha abierto infinitas posibilidades, pero también ha dado lugar a lo que el Papa denomina como el “mundo de los espejos”. Se trata de un entorno en el que las voces y rostros pueden ser replicados, recreados e incluso manipulados, hasta el punto de poner en duda la autenticidad de lo que vemos y escuchamos. Nos advierte: “El riesgo es grande. El poder de la simulación es tal que la inteligencia artificial también puede engañarnos con la fabricación de ‘realidades’ paralelas, apropiándose de nuestros rostros y nuestras voces”.El mensaje papal advierte sobre la tentación de abandonar el pensamiento propio y los sentimientos personales y dejarse llevar de manera acrítica por lo que las tecnologías nos presentan. La confianza ciega en los algoritmos y en los sistemas de recomendación puede llevarnos a consumir información sin filtro ni discernimiento, aceptando como verdad absoluta lo que en realidad es una construcción parcial. Por eso, preservar la voz propia y cultivar un pensamiento crítico se vuelve esencial: implica detenerse, preguntar, contrastar, y sobre todo, animarse a sentir y pensar desde el propio ser, sin delegar esa responsabilidad a las máquinas o a las corrientes dominantes.Uno de los efectos más visibles de la era digital es la formación de “burbujas” ideológicas. Los algoritmos tienden a mostrarnos solo aquello que coincide con nuestras opiniones previas, aislándonos de la diversidad y alimentando una polarización que segmenta a la sociedad en bandos antagónicos: blanco o negro, izquierda o derecha, norte o sur, trabajador o vago. Esta lógica de enfrentamiento constante empobrece el debate público y dificulta la búsqueda de soluciones comunes. El mensaje de León XIV es claro: alejarnos de la sobre-simplificación y abrirnos a la complejidad del mundo real, donde los matices enriquecen la convivencia. No faltan quienes alimentan sus intereses políticos&nbsp;“encerrando grupos de personas en burbujas de fácil consenso y fácil indignación, estos algoritmos debilitan la capacidad de escucha y de pensamiento crítico y aumentan la polarización social”.Despreciar los matices implica renunciar a la riqueza de la experiencia humana. Cuando solo aceptamos dos opciones opuestas, excluimos la posibilidad de comprender al otro, de buscar puntos de encuentro y de matizar nuestras posturas. Esta visión binaria no solo empobrece el pensamiento, sino que también genera resentimiento, incomprensión y distancia. Los matices, en cambio, permiten tender puentes, reconocer la diversidad y abrazar la complejidad de cada situación.El Papa Francisco solía recurrir a la imagen del poliedro para ilustrar la belleza de un mundo donde conviven múltiples rostros y voces. A diferencia de la esfera, que es lisa y uniforme, el poliedro está formado por muchas caras distintas, cada una con su forma y color, pero todas componiendo un conjunto armónico. Esta imagen invita a valorar la diversidad como un bien, a reconocer que cada persona, grupo y cultura aporta una perspectiva única e irrepetible. Así, la sociedad se enriquece y se fortalece, no a pesar de las diferencias, sino gracias a ellas.El mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales es, en definitiva, un llamado a no despreciar los matices, a resistir la tentación de los espejos artificiales y a recuperar el valor de las voces y rostros humanos. En tiempos de polarización y fragmentación, urge apostar por la escucha atenta, el pensamiento propio y el diálogo sincero. Solo así podremos construir puentes, sanar heridas y volver a descubrir la belleza de una humanidad plural, diversa y profundamente comunicada.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l5dOtRcJeyR-gJem6nO3FYMZT2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada año, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales invita a detenerse y pensar sobre el modo en que nos relacionamos, informamos y, sobre todo, nos entendemos como humanidad. En el mensaje de este año, dado a conocer el sábado pasado, el Papa León XIV propone el lema “preservar las voces y los rostros humanos”, un llamado a mirar más allá de la inmediatez digital y redescubrir el valor de la autenticidad en la comunicación. Este lema, lejos de ser una consigna vacía, interpela profundamente a comunicadores, creyentes y a toda la sociedad: nos recuerda que en tiempos de aceleración informativa y tecnologías sofisticadas, sigue siendo fundamental cuidar el encuentro genuino con el otro.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-03T20:30:00+00:00</published>
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            Vacaciones, amigos, familia y solidaridad
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nzsl5y9i04OWCFYAS1kxm5V4d5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/09/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Y si los hijos son más grandes, están con mayor disponibilidad horaria y aprovechan a salir con amigos. Algunos papás y mamás es probable que también tengan unos días de vacaciones del trabajo cotidiano.Es un tiempo oportuno para fortalecer los lazos familiares y hacer algunas cosas para las cuales durante el año nos cuesta encontrar los momentos propicios.Es bueno proponerse aprovechar el espacio en cuestiones concretas: jugar en familia, visitar amigos o familiares que hace tiempo no vemos, salir a pasear juntos. También puede ser ocasión para disponerse a leer un libro que nos enriquezca el alma. Dependiendo del lugar en el cual nos encontramos podemos contemplar la obra creada por Dios. El mundo es como un libro escrito por Dios para hacernos llegar su mensaje de amor. La belleza de las montañas, los lagos, los ríos, el mar, o una arboleda en el parque nos pueden ayudar a dar gracias a Dios por el regalo de la creación.Tenemos que evitar caer en la tentación de que cada uno esté en su mundo, sin compartir momentos en comunión. Al tener más tiempo el riesgo está en dejarnos absorber por el celular y las redes sociales. &nbsp;Es importante fomentar espacios de convivencia en los cuales haya momentos largos para el diálogo, compartir anhelos, proyectos, fracasos…Son oportunidades para abrir el corazón y dar el tiempo a otros cercanos en el afecto. Nos decía Francisco que&nbsp;“el pequeño núcleo familiar no debería aislarse de la familia ampliada, donde están los padres, los tíos, los primos, e incluso los vecinos. En esa familia grande puede haber algunos necesitados de ayuda, o al menos de compañía y de gestos de afecto, o puede haber grandes sufrimientos que necesitan un consuelo. El individualismo de estos tiempos a veces lleva a encerrarse en un pequeño nido de seguridad y a sentir a los otros como un peligro molesto”.&nbsp;(AL 187)He conocido muchas familias que aprovechan las vacaciones para salir a misionar, realizar alguna tarea solidaria con los más pobres. Una manera hermosa de acercarse a quienes esperan una palabra de aliento.Aprovechar el tiempo en el servicio a los demás es una manera de ganarlo. &nbsp;Ante la presencia en los diarios y en los noticieros —a veces con insistencia— de personas que hacen daño al prójimo, a la creación y a sí mismos, se nos puede pasar por alto tanta generosidad en muchos más. El otro día escuchaba a un sacerdote que predicaba “hace más ruido un árbol que cae en el bosque, que los miles que van creciendo en ese mismo momento”.Hay gente buena que no se destaca ni brilla. Las mamás que educan a sus hijos, les tratan con ternura, les enseñan a decir la verdad… Los abuelos y abuelas que cuidan a sus nietos. Vecinos que se ayudan y acompañan. Enfermos que son asistidos por sus familiares y amigos.Gente que en medio de un clima egoísta e individualista mira más allá del metro cuadrado que ocupa. Son buenos ejemplos que arrastran y conmueven, interpelan y cuestionan la tibieza imperante. Unos cuantos se ponen de acuerdo para hacer el bien desde los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales, las cooperativas…Quisiera resaltar de modo particular a los grupos misioneros que durante el verano se multiplican por todo el País. Entre sus miembros hay algunos adultos, familias, religiosos, sacerdotes, diáconos… pero en su mayoría son jóvenes. Ellos dedican parte de sus vacaciones (o todos los días que disponen) para ir al encuentro de otros, en general a lugares pobres. Encarnan el pedido de Francisco de ser “Iglesia en salida, pobre y para los pobres”.Algunos se dedican a servicios solidarios de trabajo manual: construir o arreglar casas, pintar escuelas o centros de salud, reparar capillas o centros de catequesis.En las vacaciones demos tiempo y vida a la familia, los amigos y la solidaridad.&nbsp;Este 15 de enero, se conmemoró un nuevo aniversario del terremoto de 1944, en San Juan. Según relatos de aquel tiempo, en torno a las 20.50 se produjo la mayor tragedia del pueblo argentino. Un par de minutos interminables. Se consignan 10.000 muertos y muchos miles de heridos, junto con la destrucción casi por completo de la ciudad.Una dolorosa experiencia que queda grabada en la memoria colectiva de los sanjuaninos. Y el 18 de enero de 2021 hubo otro temblor que hizo vivir horas de angustia e incertidumbre. Renovemos el compromiso y la oración.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nzsl5y9i04OWCFYAS1kxm5V4d5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/09/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En verano hace más calor y eso nos obliga a andar más despacio. También es un tiempo de receso de la actividad escolar, con todo lo que eso implica para el ritmo de vida familiar. Los chicos no necesitan levantarse tan temprano, no hay que luchar para que no lleguen tarde al colegio. No hay que arrancar a las corridas todos los días.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-18T13:00:00+00:00</published>
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            Una pausa necesaria para el corazón y la mente
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l5dOtRcJeyR-gJem6nO3FYMZT2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante el año, el ritmo cotidiano suele volverse vertiginoso. Las obligaciones laborales, escolares y domésticas nos absorben, y sin darnos cuenta dejamos de ver a amigos, postergamos visitas familiares, aplazamos conversaciones importantes. El invierno, con sus tardes más largas y sus días más tranquilos, puede ser un tiempo privilegiado para recuperar la calidez de los vínculos.</p><p>Visitar a los abuelos, pasar un día entero con los primos, compartir una charla sin apuros con los amigos de siempre, organizar una comida familiar o una salida sencilla con seres queridos, tiene un valor inmenso. No se trata de grandes gestos, sino de volver a estar presentes, de dar y recibir tiempo, ese bien tan escaso durante el año.</p><p>Especialmente para los niños y adolescentes, las vacaciones deben ser un tiempo de juego y creatividad. Jugar en casa, en la plaza, inventar historias, redescubrir juegos tradicionales o simplemente disfrutar de un paseo en familia son experiencias que fortalecen la autoestima y el desarrollo emocional. No hay que subestimar el poder de una caminata al aire libre, de una merienda con cuentos, de una tarde de risas y complicidad. Cocinar algo juntos, en familia, puede resultar una propuesta atractiva.</p><p>En un mundo cada vez más tecnológico, volver la mirada a la belleza de la creación se vuelve urgente. Observar un atardecer, admirar la caída de la lluvia, dejarse sorprender por la geometría de una hoja o por el canto de un pájaro son formas sencillas y profundas de conexión con lo esencial. La naturaleza, regalo del amor de Dios, nos devuelve la paz que el ruido cotidiano nos roba.</p><p>Hoy más que nunca, el uso del celular y de las pantallas en general ocupa un lugar central en nuestra vida. Pero en vacaciones, es importante hacer una pausa también en ese frente. Muchas personas terminan desperdiciando horas valiosas sumergidas en redes sociales, juegos o videos que, si bien pueden entretener, no siempre aportan descanso real ni plenitud. La tendencia al aislamiento y vivir en un mundo de fantasía es una tentación que nos impide comunicarnos desde el corazón.</p><p>Por eso es fundamental cuidar que los más pequeños no pasen largas horas frente al celular o la computadora. Pero también los adultos debemos preguntarnos cuánto tiempo regalamos a las pantallas, y cuánto nos robamos a nosotros mismos y a los demás. Usar el celular con equilibrio, establecer momentos sin dispositivos, priorizar el diálogo cara a cara, puede marcar la diferencia entre unas vacaciones dispersas y unas verdaderamente restauradoras.</p><p>Las vacaciones son también una gran ocasión para volver a aquellas actividades que nos nutren el alma y que muchas veces posponemos por “falta de tiempo”. Escuchar buena música, ver una película que nos haga reflexionar, disfrutar de una lectura que nos inspire o emocione, son pequeñas elecciones que enriquecen el espíritu.</p><p>Una muy buena alternativa es adentrarnos en algunas cartas de San Pablo, estudiando en las introducciones de la Biblia acerca del contexto de aquellas primeras comunidades cristianas. O sumergirnos en el Libro de los Hechos de los Apóstoles para volver a palpar la obra del Espíritu Santo en el crecimiento de la Iglesia.</p><p>Tal vez tengas libros que esperan desde hace meses en la mesa de luz. Hay películas que recomendamos a otros pero no nos damos el tiempo para ver. Hay melodías que nos devuelven recuerdos felices. Este invierno puede ser la oportunidad para recuperar todo eso.</p><p>En definitiva… Las vacaciones de invierno no son solo un tiempo sin clases. Son una pausa sagrada a la que algunos pueden acceder. Aprovecharlas para descansar, compartir con los demás, recuperar la creatividad, cuidar la salud física y mental, y reconectarnos con la belleza del mundo es una elección sabia.</p><p>No hace falta viajar lejos ni gastar mucho dinero. Basta con abrir el corazón, cerrar un poco las pantallas, y disponerse a vivir el tiempo como regalo. Porque descansar también es una forma de amar: a nosotros mismos, a quienes nos rodean y a la vida que se renueva con cada estación.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l5dOtRcJeyR-gJem6nO3FYMZT2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El invierno nos trae, cada año, una oportunidad silenciosa y esperada: las vacaciones; aunque ciertamente no al alcance de todos. Para muchos estudiantes, docentes y trabajadores del ámbito educativo, estas semanas de descanso son más que un simple corte en el calendario escolar. Son una pausa necesaria, una posibilidad de reordenar prioridades, de reencontrarnos con nosotros mismos y con quienes amamos. Si bien su función principal es recuperar energías para retomar el ritmo académico, las vacaciones de invierno tienen una dimensión humana, emocional y espiritual que no conviene desaprovechar.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-07-15T16:30:00+00:00</published>
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            Padres que madrugan por amor
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59cYHT0sZTvuA_myCkMALFXq2Ic=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Queremos hoy dirigirnos especialmente a vos, papá trabajador, que te levantás muy temprano cada mañana, aun cuando el cuerpo pide un rato más de descanso, para salir a buscar el pan, para sostener el hogar, para no fallar en la responsabilidad que elegiste con alegría y tal vez, también, temores.En una oportunidad Jesús dijo a los discípulos: “El que trabaja merece su salario” (Lucas 10,7). Varias veces hemos conversado con papás que salen muchas horas a cartonear buscando, con frío o calor, cómo llevar algo a casa. Dios ve tu esfuerzo y no lo pasa por alto. Él te acompaña cuando salís con el cielo todavía oscuro y volvés a veces sin haber sido comprendido, o sin que nadie te pregunte cómo te fue. Pero cada jornada tuya es una semilla de amor sembrada en el corazón de tus hijos. Aunque creas que no te miran, ellos te observan. Te admiran más de lo que imaginás.La vida de familia no se sostiene sólo con plata. También se alimenta de afecto, de ternura, de momentos compartidos. Por eso, además de animarte en tu lucha diaria, queremos invitarte hoy a no dejar pasar esos pequeños gestos que hacen que un hijo se sienta querido: ayudar a remontar un barrilete, enseñar a andar en bicicleta, jugar juntos al fútbol o a las cartas, acompañar en una tarea escolar aunque no sepas mucho del tema, cocinar juntos un arroz con lo que haya.&nbsp;Pequeños gestos que son grandes momentos, muchas veces inolvidables. Denis Lord, un novelista canadiense, escribió una vez: “Un padre no es el que da la vida, eso sería demasiado fácil, un padre es el que da el amor”.Y ese amor también se demuestra con presencia. El tiempo vale más que el regalo más caro. Un rato con vos puede sanar tristezas, dar seguridad, hacer que tus hijos crean en sí mismos.&nbsp;La ternura de un padre deja huella. Porque no todo es enseñar a ser fuerte: también hace falta mostrar que uno puede emocionarse, pedir perdón, abrazar sin decir nada, acompañar una noche de fiebre o una decepción escolar. Esas cosas, aunque parezcan pequeñas, hacen que los hijos crezcan más seguros, más plenos, más humanos.En varias oportunidades la Biblia mira el amor humano para enseñarnos acerca de Dios. Fijate cómo reza en Salmo: “Como un padre siente ternura por sus hijos, así siente ternura el Señor por sus fieles” (Salmo 103,13). El ejemplo del buen padre humano es reflejo del amor del Padre celestial.Los hijos necesitan afecto, sí, y también guía. Ayudalos a cuidar su salud, a no abandonar el colegio, a tener metas y sueños. Hablales de Dios, rezá con ellos, mostrate como alguien que también busca crecer en la fe. Un papá creyente no es un superhombre: es un hombre que sabe que necesita ayuda, que camina con Dios y que enseña a confiar.Y recordá esto: aunque tus hijos crezcan, siempre vas a ser su papá. No dejes de estar cerca. Tu palabra, tu abrazo, tu mirada siguen siendo importantes. Incluso cuando no te lo dicen o cuando ya sos abuelo.En este día también pensamos en los niños que no tienen papá cerca, o que lo han perdido. Vos, papá, podés ser modelo, guía, compañía para algún niño o adolescente que anda desorientado o solo. Mirá a los amigos cercanos de tus hijos y acogelos en tu corazón. Tu manera de ser puede encender una luz en otros. Escribió Friedrich Schiller: “No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos”.&nbsp;Eso es un padre: raíz, refugio, horizonte.Que en este Día del Padre te sientas valorado, bendecido y acompañado. Que puedas agradecer lo vivido y animarte a seguir construyendo, con tus errores y aciertos, una familia donde haya amor, ternura y fe.</p><p>Con mi cariño y admiración rezo por vos. Feliz día, papá. Gracias por todo lo que das.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59cYHT0sZTvuA_myCkMALFXq2Ic=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada tercer domingo de junio celebramos en Argentina el Día del Padre, una fecha que nos invita no solo a entregar un regalo o compartir un almuerzo en familia, sino a reconocer, agradecer y alentar a tantos hombres que, silenciosamente, construyen la vida del hogar y la sociedad día a día con esfuerzo y amor.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-06-16T21:30:00+00:00</published>
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            Ponerse de pie y caminar
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-U5o_NY24RGqGHnqJC4NwdTiBsQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace unos años fui a una clínica de rehabilitación de personas con dificultades de movilidad. Allí estaba Fernando intentado dejar la silla de ruedas en la que estaba desde hacía seis meses, con ocasión de un accidente. Con 47 años de edad, el cariño de su esposa e hijos eran una excelente motivación. En un rato de recreo de los ejercicios nos pusimos a tomar unos mates debajo de una arboleda hermosa de unos tilos que nos perfumaban el diálogo. Me decía, ‘’ponerse en camino no es fácil. Es tomar la decisión y hacer el esfuerzo por levantarse. Los primeros pasos siempre cuestan’’. Y esto cada día, hasta que se van viendo signos alentadores. El premio al esfuerzo es la recuperación progresiva.</p><p>El próximo miércoles comenzamos el Tiempo de Cuaresma. Se llama “Miércoles de Cenizas” porque en la Misa de ese día se impone sobre la cabeza la ceniza que se obtiene al quemar las ramas del Domingo de Ramos del año pasado. Es un signo y gesto de humildad y llamado a la conversión. De esta manera recordamos la fragilidad de la vida humana, lo fugaz y lo transitorio de este mundo.&nbsp; Serán 40 días para disponer el corazón, revisar la vida, y sobre todo crecer en la confianza en el amor de Dios por cada uno de nosotros. Es un llamado a la conversión para superar el conformismo y la mediocridad.</p><p>Requiere de cada uno tomar la decisión de ponernos de pie, como Fernando. Dejar la comodidad de lo conocido y disponernos a avanzar. En este Año Santo somos llamados a ponernos en camino siendo Peregrinos de Esperanza. No andamos sin rumbo o perdidos en la espesura de la niebla. Peregrinar es siempre dirigirse a un lugar en el que somos bien recibidos. En la bula de convocatoria al Jubileo, Francisco nos dice que&nbsp;‘’ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan el sentido de la vida’’ (n 5) La fe no es estática, somos conscientes que tenemos mucho por crecer y cambiar en nosotros y nuestras comunidades. El llamado a la conversión nos alienta en la Cuaresma para crecer en el amor a Dios y los hermanos.</p><p>Llamados a superar la mirada individualista de la piedad para salir al encuentro de quienes están al borde del camino. La cuaresma nos empuja a ser Iglesia en salida, hospital de campaña que recoge a los heridos del camino. Misericordiosa y Samaritana. Comprometernos con quienes la están pasando muy mal.&nbsp;El Miércoles de Ceniza es día de ayuno. Te propongo que sea también de compartir solidario. Que el fruto de tu privación de alimentos sea ayudar a un pobre concreto, o en algún merendero o comedor que funcione cerca de tu casa. Ayuná y ayudá.</p><p>La Palabra de Dios nos ilumina y acompaña en el camino, que es arduo y por momentos difícil. Nos dice también el Papa en el número 4 de la bula: ‘’San Pablo es muy realista. Sabe que la vida está hecha de alegrías y dolores, que el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento. Con todo, escribe: «Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza» (Rm&nbsp;5,3-4)”.</p><p>En el Mensaje de Francisco para este tiempo de Cuaresma que se avecina, titulado “Caminemos juntos en la esperanza”, nos destaca que “la vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. (…) Significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido. Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia”.</p><p>Pongámonos en marcha hacia la Pascua.&nbsp;Vale la pena.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-U5o_NY24RGqGHnqJC4NwdTiBsQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Hace unos años fui a una clínica de rehabilitación de personas con dificultades de movilidad. Allí estaba Fernando intentado dejar la silla de ruedas...]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2025-03-03T06:00:12+00:00</updated>
                <published>2025-03-03T06:00:00+00:00</published>
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            Un Dios que se acerca y te habla
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/interes-general/un-dios-que-se-acerca-y-te-habla-2" type="text/html" title="Un Dios que se acerca y te habla" />
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dmz5YUhGHRaCSchwKoy_EkxBk3U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/20_lozano_p32.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hoy celebramos en el mundo el Domingo de la Palabra de Dios. El lema que se nos propone está tomado de uno de los Salmos: “Espero en tu Palabra” (Salmo 119, 74).</p><p>Es un acto de confianza, una proclamación de fe. A la vez es una expresión que comunica experiencia de saber que no habrá defraudación. No sé si prestaste atención que en la Misa, antes de acercarnos a recibir la comunión, repetimos la oración hecha por el centurión —un pagano— a Jesús “no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme” (Mt 8, 8); confiamos que la Palabra de Jesús tiene un poder sanador, de purificación.</p><p>En el tiempo de la Navidad en un par de ocasiones hemos leído el capítulo 1 del evangelio de San Juan que, evocando el libro del Génesis, nos dice que “en el principio estaba la Palabra, y la Palabra era Dios”, y crea todo el universo por medio de su Palabra. Para concluir afirmando que “la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1, 14). Una vez más expresión de cercanía y afecto.</p><p>El mismo Pedro reconoce en un momento crucial de enseñanzas difíciles “Señor, ¿a quién iremos?, Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 68).El Evangelio que leemos este domingo nos ubica a Jesús en la Sinagoga leyendo un pasaje del Profeta Isaías. El comentario que hace el Maestro es “Hoy se ha cumplido esta Escritura que acaban de oír” (Lc 4, 21). En Él encontramos el cumplimiento pleno de las promesas de Dios. &nbsp;</p><p>Sabemos que Dios se comunica de muchas maneras. Así, por medio de la belleza y majestad de la creación nos expresa su poder y cercanía. Del mismo modo que a un artista lo conocemos por sus obras, a Dios lo empezamos a percibir por medio del universo, fruto de un proyecto de su amor.</p><p>A lo largo de la historia de Israel Dios habló por medio de los Patriarcas, especialmente por medio de Moisés y los Profetas. Y “ahora, en el tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo” (Hb 1, 2).</p><p>Dios nos busca para encontrarnos. Él dialoga con nosotros como amigo. La Constitución Dogmática “Dei Verbum”, acerca de la Divina Revelación, con belleza enseña: “Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía” (Concilio Vaticano II, Dei Verbum 2).</p><p>La Biblia, entonces, no es solamente un libro. Nos comunica una Palabra que busca entrar en diálogo con mi vida, iluminarla, despertarla. Nos muestra el camino para que tengamos vida en abundancia. Nos inquieta y estimula a ponernos en camino para superar el conformismo y la mediocridad.</p><p>Hay un par de gestos que se realizan durante la celebración de la misa y que son bellos. Al inicio, el obispo, el sacerdote y el diácono, besan el altar. Al terminar de proclamar el Evangelio se repite el mismo gesto con el Libro de la Palabra. Es una manera de expresar la fe en que Dios nos alimenta en dos Mesas, la de la Palabra y la de la Eucaristía, ambas necesarias para sostenernos en nuestra peregrinación en la fe. Cristo mismo nos nutre con el pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía.</p><p>En el marco de las actividades del Año Santo, se está celebrando en Roma el Jubileo del Mundo de la Comunicación, del 24 al 26 de enero, con el lema “comunicar la esperanza”. Han sido convocados periodistas, operadores de los medios de comunicación, equipos de las Conferencias Episcopales y diversos ámbitos eclesiales y sociales. Durante la semana próxima continuarán desarrollándose encuentros y conferencias.</p><p>El 24 de enero, la Santa Sede dio a conocer el mensaje por la 59ª. Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de nuestro Papa. En él habla a los comunicadores y periodistas, les habla al corazón desde el título: “Compartan con mansedumbre la esperanza que hay en sus corazones”. Son muchas las ideas que desarrolla, te comparto una que me resultó especialmente honda: &nbsp;Purificar la comunicación de la agresividad. Te sugiero que leas el mensaje completo; como siempre Francisco pone luz en los rincones del alma humana, taconeando verdades tan necesarias.</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dmz5YUhGHRaCSchwKoy_EkxBk3U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/20_lozano_p32.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hay gente que tiene el defecto de hablar mucho sin decir nada. A veces les llamamos “charlatanes”. Solemos también señalar que hay palabras huecas o vacías. Por el contrario, otras voces nos dejan pensando, llenando de luz el alma.]]>
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                <published>2025-01-25T21:30:00+00:00</published>
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            Las puertas del cielo y de la tierra
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59cYHT0sZTvuA_myCkMALFXq2Ic=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Me preguntaba en estos días cómo les habrá resonado el signo de la “apertura de la puerta” con ocasión del inicio del Jubileo en cada lugar del mundo, o en los templos más cercanos a sus casas.A su vez, varias veces hemos escuchado gente que manifiesta querer una Iglesia de puertas abiertas, invitando al encuentro con Jesús a toda la humanidad. Dios es quien nos abre las puertas de su casa, nos da la bienvenida, nos abraza como familia suya. Suscitar esa experiencia buscamos en el Jubileo. &nbsp;Hoy celebramos en la Iglesia la Fiesta del Bautismo de Jesús. Pasamos de contemplar la adoración de los magos la semana pasada, a ubicarnos en las orillas del río Jordán ante Juan el Bautista. Nos cuenta el Evangelio de San Lucas —que proclamamos este fin de semana— lo que sucedió después de haber recibido el Bautismo, “mientras&nbsp;[Jesús]&nbsp;estaba orando, se abrió el cielo y el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo:&nbsp;«Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección»”. (Lc 3, 21-22) Cada detalle del relato está cuidadosamente contado para ubicarnos en la trascendencia del inicio de la vida adulta del Señor. El Padre nos revela la identidad de Jesús como su Hijo.A quien hemos contemplado como niño en la Navidad, en brazos de José y María, hoy lo vemos iniciando su misión de consuelo y misericordia.En estos primeros capítulos del Evangelio de San Lucas, el Espíritu Santo tiene un destacado protagonismo. Fecunda el vientre de la Virgen, inspira el saludo de Isabel, se manifiesta como paloma en el bautismo de Jesús, luego lo lleva al desierto (Lc 4, 1); y después lo devuelve a Nazaret, también llevado por el Espíritu.Mirándonos a nosotros, esto mismo sucede cuando nos bautizamos: se abre el cielo y Dios nos dice que somos sus hijos amados. La palabra “bautizar” significa “sumergir”. Pensemos un momento: ¿En qué estamos sumergidos? El espíritu del mundo quiere hundirnos en el consumismo, el individualismo, la superficialidad, la apariencia… que nos empapan en la desesperanza, la desilusión, el vacío existencial.Estamos transitando estos primeros días del Jubileo 2025, que nos propone ser “Peregrinos de la Esperanza”. Miramos los cielos abiertos y escuchamos la confesión del amor de Dios por nosotros. Esto nos da confianza para mirar hacia horizontes lejanos sin conformarnos con el cortoplacismo que nos encadena a pensar solamente en este instante.Con el Bautismo de Jesús y la efusión del Espíritu Santo inicia la vida pública de Jesús. En Él y en nosotros, bautismo y misión van de la mano.El 12 de enero de 2010 un terremoto en Haití produjo más de 300.000 muertes y miles de mutilados, huérfanos, destrucción de viviendas y edificios públicos. Sigue siendo el país más pobre de América, y mucha gente continúa “viviendo” en carpas, pasando hambre, sufriendo violaciones y abusos de todo tipo. Están en las puertas del infierno. Recemos por ellos.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59cYHT0sZTvuA_myCkMALFXq2Ic=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hace unos años, misionando en un barrio muy pobre, visitamos varias casas que no tenían puerta, aunque sí el hueco para colocarla en algún momento. Para el acceso había que correr un nylon en unas, o una manta vieja que colgaba de unos clavos en otras. Conversando con los moradores nos contaban de vidas sacrificadas, frío, calor, insectos diversos… El esfuerzo de los niños para ir a clases, las dificultades de conseguir trabajo.]]>
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                <updated>2025-01-12T21:00:04+00:00</updated>
                <published>2025-01-12T21:00:00+00:00</published>
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            La soledad derrotada... ¿o casi?
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2JxMct_XNoW9QOWHX6S3waHfjN0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El primero es el espejismo. Parece que el oasis está ahí nomás. Gastamos fuerzas, nos cansamos y cuando llegamos no hay más que arena. Nos puede suceder al confiar en falsas promesas o fantasías de paraísos imaginarios. Estos nos llevan a la frustración y al fracaso.Otro riesgo que tenemos es el del agua contaminada. Nos calma la sed, pero nos va enfermando casi sin darnos cuenta. Nos ubicamos aquí cuando entablamos relaciones tóxicas o ambiguas, aceptamos vivir de las apariencias, ocultamos la verdad a los amigos.Y el peor es el del agua envenenada, que nos lleva prontamente a la muerte. La droga, la violencia, el rencor nos infectan la vida y son un tobogán a la destrucción.En torno a 1882 Friedrich Nietzche escribió su obra “Así habló Zaratustra”. Fijate lo que expresa este filósofo y poeta: “El desierto crece: ¡ay de aquel que dentro de sí cobija desiertos!”. Nos habla de una realidad interior dinámica, en movimiento. Se expande, avanza, va ganando terreno.Para él el desierto es un espacio estéril y sin esperanza, que lleva a la apatía y el adormecimiento. Si prestamos atención, mucha gente hoy experimenta esta sensación. Es necesario cuidarnos del nihilismo quejoso y escéptico, así como del desánimo y el desaliento.Francisco nos dice que disponemos de avances tecnológicos que nos hacen estar conectados todo el tiempo, y sin embargo “estamos más solos que nunca”. Una de las mayores angustias que padece la humanidad es la soledad.Este jueves que pasó, el Papa convocó al Jubileo del 2025 con una carta —llamada Bula— titulada “La esperanza no defrauda” tomado de una carta de San Pablo. Aquí nos dice Francisco: “En el corazón de toda persona anida la esperanza como deseo y expectativa del bien, aun ignorando lo que traerá consigo el mañana. Sin embargo, la imprevisibilidad del futuro hace surgir sentimientos a menudo contrapuestos: de la confianza al temor, de la serenidad al desaliento, de la certeza a la duda. Encontramos con frecuencia personas desanimadas, que miran el futuro con escepticismo y pesimismo, como si nada pudiera ofrecerles felicidad”.La soledad no se supera estando entre multitudes, sino más bien contando con un amigo, un confidente, un compañero de camino.&nbsp;Este fin de semana estamos celebrando la Solemnidad de Pentecostés, la gran fiesta del Espíritu Santo. San Basilio dice que el Espíritu Santo fue para Jesús en la vida terrena “el compañero inseparable”.Cuando nos cuesta hablar con alguien o somos visitados por la angustia, veamos al Espíritu Santo como “suave alivio en las fatigas” y “consejero admirable”.Él va serenando nuestro interior, “riega nuestra aridez, cura nuestras heridas”. &nbsp;Por eso Jesús en el Evangelio nos hace una promesa sorprendente: “El que tenga sed, venga a mí y beba el que crea en mí. Como dice la Escritura: De su seno brotarán manantiales de agua viva. Él se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en Él”. (Jn 7, 37-39)El soplo del Espíritu Santo es expresión de comunicar lo más íntimo de Dios, que a la vez es lo más vital. Es aliento de vida. “¿Quién puede conocer lo más íntimo del hombre, sino el espíritu del mismo hombre? De la misma manera, nadie conoce los secretos de Dios, sino el Espíritu de Dios.” (I Cor 2, 11)Vivimos atrapados por la prisa. Apurados sin sentido. El Espíritu Santo nos da quietud y nos hace disfrutar de paz interior. Nos enseña Francisco en la Bula: “Estamos acostumbrados a quererlo todo y de inmediato, en un mundo donde la prisa se ha convertido en una constante. Ya no se tiene tiempo para encontrarse, y a menudo incluso en las familias se vuelve difícil reunirse y conversar con tranquilidad”.Podemos afirmar con toda certeza, “¡El desierto florecerá…!” (Isaías 35, 1-10)Sabemos que “la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado”. (Rm 5,1-2.5)&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2JxMct_XNoW9QOWHX6S3waHfjN0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Recorriendo la Provincia de San Juan notamos que gran parte de nuestro territorio es desierto. El Papa Benedicto XVI utilizó con frecuencia esta imagen geográfica aplicándola a los desiertos interiores.
En ambos casos debemos cuidarnos de tres engaños peligrosos.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-05-21T08:00:00+00:00</published>
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            La misión es responsabilidad de todos
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/axVv9KjntZWp8tp90itC1yWIYls=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/11_Lozano2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Así lo entendieron y vivieron los primeros cristianos.En la Biblia, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra a quienes abrazaban la fe poniendo todo en común y atendiendo a las necesidades de los más pobres y excluidos. El testimonio de vida acompañaba la predicación, ya que “la multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma.&nbsp;Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos (…) Ninguno padecía necesidad”. (Hechos 4, 32)Y esta práctica no solo era promovida entre las personas de la misma comunidad, sino también entre las de diversas geografías. De este modo, vemos a San Pablo organizando una colecta entre las iglesias ubicadas en ciudades más prósperas para auxiliar a las más pobres de Jerusalén.Con el tiempo se ha ido perdiendo esa conciencia, junto al abandono de la intensa actividad misionera y la disponibilidad a la entrega generosa de la vida. Una manera más cómoda e inocua de vivir la fe en algunas regiones del mundo, fue reemplazando a la audacia y la confianza en la Providencia de Dios.A los obispos, sacerdotes, diáconos y otros agentes pastorales nos cuesta hablar con franqueza de las cuestiones económicas. Nos da cierto pudor o vergüenza, pero tampoco damos cabida a los laicos para que lo hagan.A esto se suma que más de la mitad de las Parroquias de la Arquidiócesis (me animo a decir que del país) no tienen formado el Consejo de Asuntos Económicos, y las que sí lo han convocado, no siempre logran que funcione de modo adecuado.La falta de Catequesis sobre el Precepto del sostenimiento del culto hace que se instalen algunos mitos. Entre ellos, los más frecuentes son que los sacerdotes reciben su sueldo del Estado o del Vaticano; que las parroquias no tienen los gastos habituales de las familias en energía eléctrica, gas, internet y otros servicios; que los libros de catequesis son gratuitos; que el combustible que utilizan para recorrer las capillas va de regalo; y otras cosas más en las cuales no abundo en razón de la brevedad.Una de las actitudes evasivas que a veces he escuchado es “que primero pongan otros”. La avaricia de los ricos no puede ser excusa que justifique la falta de compromiso personal.</p><p>Es bueno preguntarnos: ¿cómo es mi vínculo con el dinero?San Pablo nos dice que debemos cuidarnos de la avaricia para no caer en la idolatría del dinero. Es bueno dejarnos interpelar por las enseñanzas en la Palabra de Dios acerca de lo económico. “Dios bendice al que da con alegría.” “Hay más alegría en dar que en recibir.” “Lo tenían todo en común.” “La avaricia es una idolatría.” “No se puede servir a Dios y al dinero.”Este fin de semana en todas las iglesias de la Argentina estamos realizando esta campaña de conciencia y compromiso con el sostenimiento de la misión evangelizadora que todos tenemos por ser bautizados. Lo llamamos “Domingo del compartir”.Como dice el mensaje de la Conferencia Episcopal para este año 2024, “es necesario fortalecer la pastoral económica en nuestras comunidades, impulsar la catequesis sobre el sostenimiento económico de la misión de la Iglesia, buscar una gestión eficiente de nuestros recursos y animar la transparencia y rendición de cuentas”.Te propongo preguntar qué necesidad concreta hay en tu comunidad.Sostengamos entre todos lo que es de todos, compartiendo el compromiso por la misión evangelizadora de la Iglesia.Durante la semana que comienza estaremos reunidos en Pilar, Provincia de Buenos Aires, todos los obispos de la Argentina.&nbsp;Acompañanos con tu oración para que en las deliberaciones y decisiones nos dejemos mover por el Espíritu Santo.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/axVv9KjntZWp8tp90itC1yWIYls=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/11_Lozano2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Así lo entendieron y vivieron los primeros cristianos.En la Biblia, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos muestra a quienes abrazaban la fe poni...]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-04-13T07:36:57+00:00</published>
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            Mama Antula, primera santa argentina
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                <![CDATA[El Heraldo ]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4Dw8wjAgKAZC3KymeiadwIWuIO8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/02/10_mama_pag.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo</p><p>La fundadora de la Casa de Ejercicios Espirituales de Buenos Aires nació en 1730 en Silípica, Santiago del Estero, y murió el 7 de marzo de 1799 en Buenos Aires. Fue pionera en destacar la dignidad femenina y su lugar en la evangelización en tiempos en que solo se consideraba a la mujer para ser madre o monja. Hablaba muy bien español y quechua, y misionaba en las comunidades originarias junto con los sacerdotes jesuitas antes de su expulsión en 1767. Fueron los quechuas quienes la bautizaron en su lengua como “Mama Antula”, diminutivo de Madre Antonia.</p><p>Cuando tenía 17 años María Antonia realizó voto simple y privado para consagrarse a Dios, añadiendo el nombre de San José al de su bautismo. Colaboraba con los sacerdotes jesuitas en tareas de apostolado y la realización de los Ejercicios Espirituales. Al ser expulsados por decisión del Rey Carlos III de España, ella, mujer audaz y emprendedora, recorrió a pie casi 5000 kilómetros promoviendo por las Provincias del Norte y luego en el Río de la Plata la organización de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio.</p><p>En 1795, cuando tenía 65 años funda en la ciudad de Buenos Aires la “Santa Casa de Ejercicios”, ubicada actualmente en Avenida Independencia y Salta.</p><p>Pide donaciones y limosnas para que los ejercicios puedan realizarlos hombres y mujeres pobres, y que nadie quede afuera de la propuesta. Los ejercitantes son personas de diversos sectores económicos y sociales, de la ciudad y zonas rurales cercanas, laicos y sacerdotes, mestizos y mulatos.</p><p>Ella se dedica a buscar sacerdotes que asuman la predicación y la celebración de los sacramentos durante los Ejercicios. Se empeña denodadamente en la conversión de vida de los cristianos de su tiempo en el cual era común el bautismo pero sin práctica de la fe.</p><p>Su celo apostólico la lleva también a invitar a misiones populares y ocuparse de la educación de las niñas y jóvenes, especialmente huérfanas y pobres.</p><p>Se destaca por su audacia misionera, tenacidad a toda prueba, eficacia organizativa. Tomemos su ejemplo y pidamos su intercesión por el despliegue misionero y la santidad de vida.</p><p>Este fin de semana largo tiene dos días feriados debido al carnaval, una fiesta de origen pagano, que se ha unido a la celebración cristiana de la Pascua. Por eso la fecha es “móvil”.</p><p>En realidad, el acontecimiento central es la Pascua y se cuentan 40 días para atrás desde el Domingo de Ramos para establecer la fecha del Miércoles de Cenizas, cuyos dos días previos son el carnaval. Antiguamente eran días de fiesta, comida, bebida, incluyendo algunos excesos, en vista al inicio de un tiempo de austeridad y sobriedad como la Cuaresma.</p><p>Este miércoles comenzamos el tiempo de preparación hacia la Pascua. Durante las Misas se impone sobre la cabeza la ceniza que se obtiene al quemar las ramas del Domingo de Ramos del año pasado. Es un signo y gesto de humildad y llamado a la conversión. De esta manera recordamos la fragilidad de la vida humana, lo fugaz y lo transitorio de este mundo.  Serán 40 días para disponer el corazón, revisar la vida, y sobre todo crecer en la confianza en el amor de Dios por cada uno de nosotros. Es un llamado a la conversión para superar el conformismo y la mediocridad.</p><p>Cada 11 de febrero celebramos a la Virgen de Lourdes y realizamos la Jornada Mundial de Oración por los Enfermos, pidiendo también por quienes se dedican a cuidarlos. Nos unimos en la plegaria por estas intenciones. El Mensaje del Papa este año se titula “No conviene que el hombre esté solo”, y agrega “cuidar al enfermo cuidando las relaciones”.</p><p>Ayer cumplí 69 años de edad. Doy gracias a Dios por el don de la vida, y a todas las personas que me saludaron. Como me encuentro realizando los Ejercicios Espirituales de San Ignacio no podré leerlos hasta después del 25 de febrero. Me confío en sus oraciones.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4Dw8wjAgKAZC3KymeiadwIWuIO8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/02/10_mama_pag.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hoy se está produciendo, en la Basílica de San Pedro en Roma, un acontecimiento trascendente. El Papa Francisco preside la misa de canonización de la primera santa argentina, llamada cariñosamente como Mama Antula.]]>
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                <updated>2024-02-10T00:18:53+00:00</updated>
                <published>2024-02-10T01:00:28+00:00</published>
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            Mons. Lozano: “Con confianza buscamos a mamá”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UTJTCEFM3c1vRAx8T8bq1yULtjo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/11/13_lozano_p21.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, señaló que “hay reacciones que brotan espontáneamente” y puso como ejemplo el caso de un niño que, cuando se lastima o le duele algo, enseguida busca a su mamá. </p><p>“La misma reacción surge ante una amenaza o situación de miedo. Ir a su regazo para sentir cobijo, ternura, consuelo, fortaleza, seguridad”, aseguró en su reflexión semanal. </p><p>“Es la madre la que sabe comprender, la que acompaña, cuida, da confianza y vuelve a poner en camino. No absorbe”, detalló.</p><p>El arzobispo sanjuanino contó que “con esta confianza y estos sentimientos en el corazón” el jueves pasado el obispo que participaron de la Asamblea Plenaria fueron al santuario de la Virgen de Luján.</p><p> “A ella, patrona de nuestra Patria, quisimos llevarle el sufrimiento de los pobres, de los enfermos, de los descartados, de los que no tienen trabajo. Pensamos también en tantos adolescentes, jóvenes que están presos de la droga o alguna otra adicción. En el corazón llevamos a las familias que sufren violencia y división”, puntualizó. (AICA)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/UTJTCEFM3c1vRAx8T8bq1yULtjo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/11/13_lozano_p21.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo contó que con esa confianza el Episcopado en pleno fue al santuario de la Virgen de Luján y reiteró la convocatoria a rezar la Oración por la Patria en próximo viernes 17 de noviembre.]]>
                </summary>
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                <updated>2023-11-13T00:15:58+00:00</updated>
                <published>2023-11-13T02:50:57+00:00</published>
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            ESCUCHAR Y CAMINAR JUNTOS
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E3IwwG9zpd3ggQk38YAStja65jc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2022/05/22_LOZANO1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este es el lema en esta semana para afianzar la adhesión a la Encíclica Laudato si�", que el Papa Francisco publicó el 24 de mayo de 2015, de la cual se van a cumplir 7 años.</p><p>Buscamos sensibilizarnos acerca de las cuestiones del cuidado de la casa común, promover la conversión ecológica que nos ayude a mejorar el vínculo con el ambiente, la justicia en la distribución de los bienes, la atención a los pobres.
</p><p>Francisco nos impulsa al compromiso con un estilo de vida más sobrio y sostenible con la creación como don de Dios.
</p><p>El lema hace referencia a mirar el mundo desde la convocatoria sinodal. �SEscuchar⬝ es la actitud fundamental de este tiempo. El Papa nos llamó a �SEscuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres⬝ (LS 49).
</p><p>�SEl clamor de la tierra⬝ se escucha y se ve en la crisis ambiental que padecemos: el calentamiento global, los desastres por la tala de árboles indiscriminada de bosques nativos, la sobreexplotación de las especies marinas, la contaminación del aire, la desertificación de los suelos.
</p><p>�SEl clamor de los pobres⬝ nos llega especialmente porque son ellos quienes no tienen acceso al agua potable o los suelos más fértiles. A su vez, van creciendo los desplazados ambientales. Escucharlos no sólo en sus reclamos y demandas, sino también en su sabiduría y aportes en el buen vivir. Ellos tienen para enseñarnos desde su experiencia y espiritualidad.
</p><p>La otra parte del lema nos llama a �Scaminar juntos⬝; podríamos decir a hacer historia, construir otros modelos económicos basados en la dignidad humana, la equidad y la justicia. Que el fin último no sea el lucro o la ganancia a toda costa. La avaricia y la acumulación nos lleva al desprecio de la obra creadora de Dios.
</p><p>En este caminar juntos la espiritualidad ocupa un lugar preponderante. No son sólo cuestiones técnicas sino vinculadas a los estilos de vida y los horizontes de sentido.
</p><p>No es una cuestión exclusivamente religiosa. Debemos ser capaces de compartir estas inquietudes con otras instituciones, universidades, organizaciones sociales, comunidades de diversas religiones, para construir juntos un mundo más humano.
</p><p>Vinculada con esta dimensión social de la fe vamos a iniciar una propuesta formativa en la Universidad Católica de Cuyo, desde el Instituto de Formación Docente Santa María y con la participación de la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de San Juan. Creamos la �SEscuela de Liderazgo Social⬝ que propone generar y ofrecer un espacio para nutrir la experiencia y crecer.
</p><p>Para lograr los cambios necesarios en nuestra sociedad hacen falta líderes sociales que puedan capacitarse y formarse en las herramientas imprescindibles desde una cosmovisión cristiana.
</p><p>El estilo formativo tiene una dimensión académica, conjugada con la práctica de experiencias concretas. No se trata de abstracciones que alejan de la realidad.
</p><p>Las propuestas son variadas: cursos, diplomados, investigaciones, todo tendiente a la amistad social y promover la cultura del encuentro.
</p><p>La centralidad estará puesta en la cercanía con los pobres y más frágiles de la sociedad. Es imprescindible estar abiertos a aprender de otros modos de vínculos sociales.
</p><p>Las propuestas van a combinar lo virtual con lo presencial.
</p><p>Uno de los objetivos es potenciar el cuidado de la vida de �Spunta a punta⬝ y de la casa común, la búsqueda de la justicia, la paz, el diálogo.
</p><p>Sumate. </p><p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E3IwwG9zpd3ggQk38YAStja65jc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2022/05/22_LOZANO1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)

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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2022-05-22T09:57:00+00:00</updated>
                <published>2022-05-22T09:57:00+00:00</published>
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            Sin apertura no hay desborde
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wY8BKu3-i3Qpbj4zE-tK9IQrTkA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2021/11/26_lozano_28.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando nace un bebé es común que se le busquen rasgos parecidos con otros miembros de la familia: la nariz, las orejas, la sonrisa. Pero el conocimiento verdadero lo alcanzamos cuando sabemos quién es la persona en sí misma.</p><p>Respecto de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe que estamos desarrollando en México, nos ha sucedido algo semejante.
</p><p>Al principio comenzamos resaltando �Slo que no es⬝ para comprender lo que �Ssí es⬝.  No es una Conferencia General del Episcopado, como las anteriores (Medellín, Puebla, Santo Domingo, Aparecida); en esta la Asamblea participan las diversas vocaciones del Pueblo de Dios.
</p><p>No es un Encuentro del Pueblo de Dios, que se reúne para una celebración o un espacio formativo que empieza y concluye.  En la Asamblea se discute, se comparten inquietudes, se discierne, se imagina el futuro para caminar juntos.
</p><p>La Asamblea Eclesial no termina con la Eucaristía este domingo 28 de noviembre.  Es un proceso con diversas fases o etapas.  Ahora vendrá el tiempo de recoger los aportes de estos días y continuar realizando el discernimiento de opciones pastorales para asumir los nuevos desafíos a los cuales Dios nos urge responder.
</p><p>Recuerdo que al publicarse el Documento Conclusivo de Aparecida nos preguntábamos: �S¿Cómo hacemos para que los Obispos se apropien del Documento?⬝.  Pero pronto cambiamos la formulación: �S¿Cómo hacemos para se lo apropien las Diócesis, todo el Pueblo de Dios?⬝.
</p><p>Hoy seguimos escuchando preguntas en aquel estilo. �S¿Cómo hacemos para que se sumen los párrocos; para que los obispos se motiven con la Asamblea Eclesial?⬝ �S¿Y con el camino sinodal al cual nos ha convocado Francisco?⬝ No se trata de contraposición de vocaciones, sino de sumarnos todos los hombres y mujeres de fe (diversos carismas, vocaciones, ministerios) como Pueblo de Dios para caminar juntos.
</p><p>Hay una cuestión que es muy importante señalar. Entre la Asamblea Eclesial y el Sínodo no hay yuxtaposición y menos aún oposición. Son impulsos del mismo Espíritu Santo en el mismo sujeto eclesial.
</p><p>La conversión pastoral comenzó en la mañana de Pentecostés. Las primeras comunidades debieron discernir qué hacer ante los nuevos desafíos de la misión. El Espíritu Santo fue mostrando los lugares y actitudes en los cuales los nuevos escenarios desafiaban a la Evangelización: compartir los bienes para que nadie sintiera necesidad, rezar juntos, acercarse a los pobres y excluidos de la sociedad y la comunidad religiosa. Los textos del Nuevo Testamento nos traen hermosos testimonios concretos de quienes �Sfueron puestos en crisis⬝: Pedro, Santiago, Juan, Felipe, Pablo, Bernabé, Priscila, Lidia, María, Evodia, Julia. Francisco nos invita a volver a leer y dejarnos iluminar por el libro de los Hechos de los Apóstoles.
</p><p>Quisiera que no perdamos de vista las dos palabras que el Papa nos pidió tener en cuenta en su mensaje a la Asamblea Eclesial: Escucha y Desborde.
</p><p>La Escucha no tiene la finalidad de un marketing religioso. Implica entrar con los pies descalzos en los corazones que se abren y se expresan. Estamos �Spisando tierra sagrada⬝.
</p><p>Se trata de escuchar �Sla voz de Dios hasta escuchar con �0l el clamor del Pueblo, y escuchar al pueblo hasta respirar en él la voluntad a la que Dios nos llama⬝ (Francisco, Mensaje a la Asamblea). Resuena en esta expresión la voz del Beato, Obispo y mártir Enrique Angelelli: �Stener un oído en el pueblo y otro en el Evangelio⬝.
</p><p>Para que haya desborde debe haber apertura para recibir. Un vaso invertido no es capaz de ser colmado; el agua que se le vuelca le resbala sin ingresar en él. Cuando está con la boca hacia arriba es capaz de recibir en abundancia. Algo semejante sucede con el Espíritu Santo en los hombres y mujeres de fe. Para ser �Sdesbordados⬝ debemos estar abiertos a su obra.
</p><p>Varias veces hemos escuchado al Cardenal Bergoglio hacer referencia a lo que implicó desarrollar las sesiones de la V Conferencia debajo del Santuario de Aparecida. Compartir cotidianamente la Eucaristía con los peregrinos, y durante toda la jornada escuchar sus cantos, cruzarnos permanentemente con las peregrinaciones grupales o familiares, daba esa connaturalidad y amistad con el pueblo sencillo. Las expresiones de la Piedad Popular nos vinculan con las raíces de la fe.
</p><p>En la oración preparatoria de la Asamblea mencionamos �Sla sangre de tantos hombres y mujeres mártires que fecundaron nuestra fe⬝. En los diálogos grupales acogemos los dolores y sufrimientos de los pueblos de América Latina y el Caribe. También las alegrías; entre ellas la próxima beatificación de los cuatro mártires en El Salvador: Padre Rutilio Grande (gran amigo del Obispo San �scar Romero), Padre Cosme Spessoto, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus (de 15 años de edad).
</p><p>El obispo San �scar Romero tenía como lema episcopal �Ssentir con la Iglesia⬝.  La Iglesia en el continente está en camino de Asamblea; la Iglesia y el mundo están en camino sinodal.  Hoy �Ssentir con la Iglesia⬝ nos lleva a la comunión y la misión en espíritu sinodal. �SLa misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo⬝ (EG 268).
</p><p>Estamos iniciando el tiempo del Adviento, y nos orientamos hacia la Noche Buena, la celebración del desborde del Amor de Dios.</p><p>
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                <updated>2021-11-26T21:38:00+00:00</updated>
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