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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-03-28T22:00:03+00:00</updated>
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            Un Rey que llega en silencio
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este modo de entrar por las puertas de la ciudad santa nos enseña que la verdadera grandeza se expresa en la sencillez y el servicio. Él no busca honores ni reconocimiento, sino que se acerca con ternura, invitando a cada uno a confiar en su amor y a dejarse transformar por su presencia. El pueblo sale a su encuentro proclamando: “¡Hosanna!”.Miremos a quienes acuden a recibirlo: los niños, los pobres, los pequeños y simples de corazón. Los que no tienen vergüenza o miedo al papelón. Lo aclaman con cantos, y a su paso adornan el camino con ramas de olivo, palmas y hasta con sus propios mantos.</p><p>¡Cómo no estar contentos! Este Rey no viene a llevarse nada. No entra para saquear y oprimir. Viene a servir. La entrada de Jesús en la vida de cada uno es así, no quita nada, nos da todo.</p><p>Este domingo es la puerta de la Semana Santa, el inicio de días cargados de celebraciones profundas y emotivas, en las que recordamos el amor de Jesús entregado hasta el extremo. Cada liturgia, cada oración, cada gesto, nos invita a desplegar el amor en nuestra vida cotidiana: en la familia, en el trabajo, en la comunidad y especialmente hacia quienes más lo necesitan. Por un lado, recordamos acontecimientos históricos sucedidos que no son una novela o fábula, sino narraciones de dramas y tensiones que pusieron al descubierto las intenciones ocultas en el corazón de muchos. Escribas y fariseos, autoridades políticas y militares, discípulos y seguidores, envidiosos y enemigos, adherentes ocasionales, su Madre, los apóstoles.</p><p>Pero no sólo hacemos memoria de lo “ya conocido”; también celebramos. Esos acontecimientos se actualizan sacramentalmente. El mismo Jesús presente en sus ministros y en la comunidad cristiana vuelve a realizar lo sucedido en Jerusalén. No es simplemente una teatralización que se repite año tras año, sino actualización de la Pascua.</p><p>Los ramos benditos que recibimos no son solo un recuerdo, sino un símbolo de protección y bendición para nuestros hogares. Los llevamos a casa para colocarlos en un lugar especial y compartirlos con vecinos o familiares que estén enfermos o atravesando dificultades. Así, el amor de Jesús se hace presente en cada rincón, y el Domingo de Ramos se transforma en un gesto concreto de solidaridad y esperanza.Los ramos de olivo también son símbolos de paz. Imploremos con fuerza por ella en tantos lugares del mundo para que cese tanto horror y matanza.</p><p>Que este Domingo de Ramos nos anime a vivir la Semana Santa desplegando el amor en cada celebración y en cada acto de la vida diaria.&nbsp;Que los ramos benditos sean la señal visible de nuestro compromiso de cuidar, acompañar y servir, siguiendo el ejemplo humilde de Jesús. Dejemos que Él sea la puerta que nos conduce a la verdadera alegría y a la paz profunda que sólo su amor puede darnos.</p><p>¡Que tengas una bendecida Semana Santa!</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El Domingo de Ramos marca el comienzo de la Semana Santa, y nos invita una vez más a contemplar la entrada de Jesús en Jerusalén. No lo hace con pompas ni alarde, sino montado en un humilde burro, para no causar miedo ni intimidar a nadie. Su gesto es profundamente significativo: Jesús llega como siervo, dispuesto a entregar su vida por amor a todos.]]>
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                <updated>2026-03-28T22:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-03-28T22:00:00+00:00</published>
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            Peregrinos en el desierto: Monseñor Lozano invita a la conversión y la solidaridad
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_mWAztd8jCJaKnK-BWsWk4scGSM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, ofreció este miércoles una meditación para marcar el inicio de la Cuaresma, y subrayó la importancia de la conversión interior, la esperanza y la solidaridad con los más necesitados.En su mensaje, monseñor Lozano llamó a los fieles a vivir este tiempo como un "viaje interior" que invita a salir de la mediocridad y del pecado, recordando que la Cuaresma es una oportunidad de renovarse y crecer en esperanza. Comparó el tiempo cuaresmal con un desierto donde Dios habla al corazón, instando a dejar atrás las cargas que nos atan y a enfocarse en lo esencial.El arzobispo destacó que la imposición de la ceniza es un signo de humildad y fragilidad: "Recuerda que eres polvo y al polvo volverás". Sin embargo, subrayó que, al mismo tiempo, somos barro en las manos de Dios, llamados a dejarnos moldear y a ser "agua viva" para los demás.Monseñor Lozano también destacó la Palabra de Dios como guía en este camino. Recordó que el ayuno, la oración y la limosna son caminos concretos para la transformación interior y la solidaridad, con citas a Isaías 58, 6-12 y Mateo 6, 1-6. 16-18. Señaló que la verdadera conversión se expresa en la reconciliación, el perdón y la caridad activa, más allá de los gestos externos.Como propuesta concreta, invitó a los fieles a preparar un pequeño tesoro durante la Cuaresma: ahorrar lo que se prive durante este tiempo y entregarlo a una obra de caridad, convirtiendo así el sacrificio personal en esperanza para otros.La meditación concluyó con una oración en la que pide humildad, fortaleza, generosidad y fe para recorrer el camino cuaresmal, guiados por el Espíritu hacia la alegría de la Resurrección.Además, monseñor Lozano recomiendó textos para profundizar en la espiritualidad cuaresmal, incluyendo enseñanzas de San Juan de la Cruz y del documento pontificio Dilexi te, que subrayan la importancia de la atención a los pobres y de realizar las obras con amor y no solo por su cantidad o apariencia. (AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_mWAztd8jCJaKnK-BWsWk4scGSM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan de Cuyo propone vivir la Cuaresma como un camino de transformación interior, ayuno, oración y gestos concretos de solidaridad con los más necesitados.]]>
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                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-04-06T00:10:03+00:00</updated>
                <published>2026-02-19T04:00:00+00:00</published>
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            Día de Todos los Santos y Día de los Fieles Difuntos
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada año, los días 1 y 2 de noviembre resuenan con un sentido especial en la tradición católica. El Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos nos invitan a mirar la vida y la muerte desde la perspectiva de la fe y la esperanza. Lejos de ser simples ocasiones para recordar el pasado, estas celebraciones abren nuestras puertas a una experiencia profunda: la santidad cotidiana y la comunión entre todos los fieles, vivos y difuntos. Nos convocan, juntos, a reconocer el misterio de la vida en Cristo y a abrazar la esperanza que brota de la Pascua.</p><p>La santidad no es un privilegio reservado para unos pocos elegidos, sino una vocación que alcanza a todos. El Papa Francisco nos recuerda que “todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo nuestro propio testimonio en las ocupaciones de cada día” (GE 14). Esta invitación no excluye a nadie: la santidad se despliega en lo cotidiano, en la familia, el trabajo y la comunidad. Dios nos llama a la plenitud de vida, a reflejar su amor en gestos sencillos pero profundos que transforman el mundo desde adentro.</p><p>Francisco habla con ternura y claridad de “los santos de la puerta de al lado”: personas comunes y corrientes que, sin grandes gestos ni fama, viven el Evangelio con fidelidad y alegría. Son esas madres, abuelos, vecinos y amigos que inspiran con su bondad, paciencia y generosidad. Su santidad no aparece en los altares, pero sí en la vida diaria, en la entrega silenciosa y el servicio a los más necesitados. Ellos nos enseñan que la santidad es posible aquí y ahora, en lo pequeño y lo simple. Te invito a volver a leer la Exhortación Apostólica del Papa Francisco Gaudete et Exsultate, sobre el llamado a la santidad en el mundo actual.</p><p>El Día de Todos los Santos celebra a todos aquellos que han alcanzado la plenitud de vida en Dios, conocidos y desconocidos, canonizados y anónimos. Es una fiesta de alegría y esperanza, en la que la Iglesia se alegra por quienes han respondido al llamado a ser discípulos misioneros de Jesús. Históricamente, esta solemnidad surgió para honrar a los mártires y a todos los que, a lo largo de los siglos, han dado testimonio de fe y amor.</p><p>El 2 de noviembre, la Iglesia dedica una jornada especial a la memoria de los fieles difuntos, aquellos que vivieron su fe en medio de debilidades y limitaciones. Esta celebración es continuidad del Día de Todos los Santos: si el 1 de noviembre miramos a quienes ya gozan de la plenitud, el 2 recordamos y acompañamos en oración a quienes están en camino. La comunión de los santos abarca a todos, y nuestra oración por los difuntos expresa el amor que supera la barrera de la muerte, afianzando la esperanza en la resurrección y en la vida eterna.</p><p>San Pablo, en sus cartas, nos invita a ver la muerte desde la luz de la Pascua: “Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él” (Romanos 6,8). Para el cristiano, la muerte no es el final, sino el paso hacia la plenitud de la vida. La resurrección de Jesús es la fuente de nuestra esperanza; en Él, la muerte ha sido vencida y la vida tiene sentido más allá de lo visible. Celebrar a los santos y rezar por los difuntos es afirmar que la vida en Cristo transforma toda realidad y que la última palabra la tiene el amor de Dios, que nos une y nos espera.</p><p>En estos días, la oración adquiere una dimensión especial. Al rezar por los difuntos, renovamos la comunión que nos une como familia de Dios, más allá del tiempo y el espacio. Nuestra fe nos enseña que la Iglesia es una sola, formada por los que peregrinan en la tierra, los que se purifican y los que ya gozan de la presencia de Dios. Orar juntos nos sostiene y nos alienta, alimentando esa esperanza compartida de encontrarnos un día en la alegría eterna. Es un gesto de amor que fortalece la unidad y la confianza en la promesa de Cristo. Aprovechemos este Año Santo para reconocernos como “Peregrinos de la esperanza”.</p><p>La memoria de los difuntos nos invita a confiar en la misericordia de Dios y a celebrar la vida en comunión, con la certeza de que la Pascua ilumina el misterio de la muerte. Que estas celebraciones nos animen a vivir con alegría, amor y esperanza, construyendo juntos una comunidad donde todos podemos ser reflejo de la presencia de Dios.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hace un par de años un niño me preguntó en un colegio: “padre, ¿es cierto que los muertos están vivos?”. A su manera, expresaba su fe en la resurrección.]]>
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                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-11-03T21:30:00+00:00</published>
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            Mons. Lozano: “Renovando la esperanza en el Mes de las Misiones”
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vs1c568WMiIl6bZVl9rNYCjjQog=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/06_lozano-nva.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>"Octubre se despide, pero su esencia nos invita a mirar más allá del calendario y adentrarnos en la misión profunda que nos une: ser testigos vivos del Evangelio", expresó y recordó que la fe impulsa a "salir al encuentro del otro, cruzar fronteras visibles e invisibles, y llevar la luz de Jesús donde el mundo aún camina en penumbras".Monseñor Lozano destacó que la misión hoy "exige valentía, oración y empatía", especialmente ante los cambios sociales y culturales vertiginosos, y recordó con gratitud y admiración a quienes viven su fe en contextos de persecución: "En muchos lugares del mundo, hablar de Jesús sigue siendo motivo de sufrimiento. Hay comunidades que deben vivir su fe en la clandestinidad, transmitir esperanza en silencio y soportar amenazas constantes".</p><p>Oración por los misioneros perseguidosEl arzobispo sanjuanino subrayó que la oración por los misioneros perseguidos "no es solo un pedido, sino un gesto de comunión", que nos hace partícipes de la misma misión de Cristo: sembrar paz donde reina la intolerancia y consolar donde hay hostilidad. "Cada vida entregada por amor a Jesús se convierte en una lámpara encendida en medio de la noche", expresó, como signo de que la esperanza no muere y Dios nunca abandona a sus hijos.En este sentido, monseñor Lozano señaló que el Año Santo Jubilar es una oportunidad para "dejar atrás el desaliento y abrazar la misión de animar, incluir y contagiar alegría", siendo peregrinos de esperanza que abren caminos de reconciliación y construyen puentes donde hay distancia."El mundo necesita testigos que elijan la bondad, el diálogo y la compasión -afirmó-. Necesitamos ser valientes, no quedarnos en la indiferencia, y animarnos a construir un mundo más justo y fraterno". Finalmente, el arzobispo invitó a elevar una oración "por quienes, en tierras y culturas hostiles, arriesgan todo por el Evangelio", y también por la Patria y sus habitantes, para que "seamos ciudadanos responsables, comprometidos con el bien común"."Octubre termina, pero la misión continúa: seamos luz, seamos esperanza, seamos comunidad", concluyó. (AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vs1c568WMiIl6bZVl9rNYCjjQog=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/06_lozano-nva.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan de Cuyo invitó a sostener a los misioneros con oración y compromiso, y a ser testigos de la esperanza cristiana en un mundo necesitado de paz y fraternidad. El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, compartió una reflexión titulada "Renovando la esperanza en el Mes de las Misiones", en la que animó a mirar más allá del calendario y a redescubrir la dimensión profunda de la misión cristiana: ser testigos vivos del Evangelio en medio de los desafíos del tiempo presente.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-10-27T21:00:00+00:00</published>
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            A las queridas madres
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            <name>
                <![CDATA[El Heraldo]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vs1c568WMiIl6bZVl9rNYCjjQog=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/06_lozano-nva.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Esta celebración es una oportunidad para reconocer este don de dar a luz y acompañar la vida, y su presencia irremplazable en el entramado familiar y social. Quiero que sepan que su amor y entrega son inspiración constante para todos nosotros. Tal vez por eso decimos que la Iglesia está llamada a ser Madre.En primer lugar, me dirijo especialmente a aquellas madres que, por circunstancias difíciles, han debido llevar adelante el hogar en soledad tras haber sido abandonadas. Ustedes son faros de esperanza, mujeres valientes que enfrentan desafíos cotidianos con coraje y dignidad. En ese silencioso sacrificio, en el esfuerzo de cada día y en la ternura con que sostienen a sus hijos, reflejan una fuerza que merece ser reconocida, alentada y acompañada. Sepan que la Iglesia las abraza y ora por ustedes, y que en el corazón de Dios su entrega tiene un lugar singular.No puedo dejar de pensar en aquellas mujeres que sufren cuando sus hijos atraviesan problemas de adicción. El dolor que llevan en el alma, las lágrimas vertidas en la soledad de la noche, el temor y la esperanza que conviven en su corazón, son parte de su cruz. A ustedes, les ofrezco mi consuelo, mi oración y mi cercanía. No están solas: el Señor conoce el amor con que luchan y esperan. Rezo para que puedan encontrar en nuestras comunidades apoyo y comprensión.La maternidad se expresa, ante todo, en miles de gestos sencillos y amorosos. A cada madre que, en el trajín diario, acaricia una mejilla, besa una frente, consuela un llanto, prepara una comida, y es paciente en la crianza, quiero decirle: su ternura transforma el mundo. La grandeza de ser madre no está en los grandes logros, sino en esa entrega silenciosa y constante que nutre, sostiene y educa. Gracias por enseñarnos el lenguaje de la ternura y por ser testigos de la misericordia divina en lo cotidiano. Tanto es así que la Biblia en varios pasajes utiliza a la madre para revelarnos algo del misterio del amor de Dios, invitándonos a confiar en Él “como un niño en brazos de su madre” (Salmo 130, 2).Pienso también en todas las que, con alegría y cierta nostalgia, observan el crecimiento de sus hijos y enfrentan el momento en que ellos abrazan la independencia. El corazón materno vive esta transición entre el gozo de verlos volar y el dolor de la distancia física. Sepan que su misión continúa: el amor que sembraron permanece, y sus hijos llevan consigo la huella imborrable de su cuidado. Les agradezco por acompañar el proceso de maduración y por saber soltar, confiando en la vida y en Dios.En este tiempo crece la necesidad de expresar nuestra gratitud por la paciencia, la ternura y el sacrificio incansable. Sin ustedes, el mundo sería más frío y oscuro. Su capacidad de perdonar, de renovar la esperanza, y de cuidar aun cuando nadie lo ve, es testimonio de la presencia de Dios entre nosotros. Gracias por custodiar de modo tierno a los más frágiles. Gracias por su entrega, por cada noche de desvelo, por cada caricia y cada palabra de ánimo. Traigo a mi oración también a las madres del corazón que se abren a la adopción, a las mamás de mamás, y tantas otras situaciones.Quiero hacer una mención especial a las llamadas “madres de la patria”, esas mujeres generosas que acogen a otros niños en comedores, espacios de apoyo escolar y lugares de contención. Su maternidad se expande más allá de los vínculos de sangre, y encarna la solidaridad que edifica una sociedad más justa y fraterna. Gracias por enseñarnos que el corazón materno no conoce fronteras.Queridas madres, en este día las invito a renovar la esperanza. Que la alegría de sentir el amor de sus hijos, el reconocimiento de su comunidad y la bendición de Dios les den fortaleza y consuelo. Que María, madre de todos, las acompañe y proteja siempre. Las pongo bajo su manto y las bendigo con cariño y gratitud.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vs1c568WMiIl6bZVl9rNYCjjQog=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/06_lozano-nva.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En este Día tan especial, me acerco a ustedes con el corazón lleno de gratitud y admiración, deseando que estas palabras sean un cálido abrazo que las alcance allí donde cada una vive su vocación maternal.]]>
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            Misioneros de esperanza entre los pueblos
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59cYHT0sZTvuA_myCkMALFXq2Ic=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Muchos pueblos no conocen a Jesús. Ni siquiera han oído hablar de Él. Existen también lugares en los cuales se prohíbe la fe en Cristo Resucitado.La misión ad gentes no es tarea fácil. Nuestros misioneros y misioneras enfrentan diariamente desafíos como la indiferencia, la persecución, el agotamiento y la soledad. Por eso, es vital sostenerlos con la oración, que es el aliento invisible que fortalece su entrega y compromiso. A través de nuestras súplicas, Dios quiere hablar al corazón humano, llevando consuelo y palabras de ánimo, renovando la confianza en el Amor de Dios que nunca se retira y permanece siempre fiel. Una comunidad orante sostiene y acompaña la misión, mostrando que cada gesto de fe tiene repercusión universal.En su Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, el Papa Francisco nos convoca: “También nosotros sintámonos inspirados a ponernos en camino tras las huellas del Señor Jesús para ser, con Él y en Él, signos y mensajeros de esperanza”. Esta invitación nos impulsa a mirar más allá de nuestras fronteras y a reconocer que cada uno de nosotros puede ser instrumento de esperanza para los pueblos. El lema que nos acompaña este año, “misioneros de esperanza entre los pueblos”, expresa la vocación de la Iglesia de llevar consuelo, alegría y fe a cada rincón del mundo.Además de la oración, nuestro apoyo económico es fundamental. Este fin de semana realizamos la colecta para las misiones ad gentes, un gesto concreto que permite sostener múltiples servicios de promoción humana en los lugares más necesitados: centros de salud, escuelas, hogares de ancianos, comedores y proyectos de desarrollo. Cada aporte se transforma en alimento, educación, cuidado y esperanza para quienes más lo necesitan. Ser generosos es abrir el corazón y dejar que Dios actúe a través nuestro.</p><p>¿Por qué tu ayuda es tan importante?· &nbsp; &nbsp; &nbsp;Apoyás la labor de quienes dejan todo por llevar el Evangelio y el amor de Dios a tierras lejanas.</p><p>· &nbsp; &nbsp; &nbsp;Contribuís al desarrollo de comunidades vulnerables, brindando atención médica, educación y refugio.</p><p>· &nbsp; &nbsp; &nbsp;Multiplicás la esperanza en lugares donde parece que todo está perdido, siendo parte de una red universal de solidaridad.La Iglesia nos llama a ser generosos y a comprometernos con la misión. No como espectadores, sino como protagonistas. La oración y el aporte económico son dos pilares que, juntos, sostienen y multiplican la misión. Que nuestro corazón se abra a la esperanza y que, como comunidad, sepamos reconocer el valor de quienes, en nombre de Cristo, llevan luz donde hay oscuridad.Seamos misioneros de esperanza entre los pueblos. Que nuestra fe y nuestra generosidad sean signos vivos del Amor de Dios que nunca abandona. ¡Sumate con tu oración y tu aporte!El Papa León XIV nos pide también sumarnos con la oración del Rosario por la Paz. Pidamos para que se silencien las armas del odio, y den paso al diálogo y la búsqueda de alternativas de convivencia pacífica entre las naciones y los pueblos.El jueves pasado el Papa León publicó su primera Exhortación Apostólica. Y nos comparte una confidencia: “En continuidad con la encíclica Dilexit nos, el Papa Francisco estaba preparando, en los últimos meses de su vida, una exhortación apostólica sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, titulada Dilexi te, imaginando que Cristo se dirigiera a cada uno de ellos diciendo: no tienes poder ni fuerza, pero «yo te he amado» (Ap 3,9). Habiendo recibido como herencia este proyecto, me alegra hacerlo mío —añadiendo algunas reflexiones— y proponerlo al comienzo de mi pontificado, compartiendo el deseo de mi amado predecesor de que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres” (DT 3).&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59cYHT0sZTvuA_myCkMALFXq2Ic=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hoy podemos llegar muy lejos. Nuestro corazón se abre a horizontes que trascienden fronteras y naciones. La Iglesia, como una gran familia, está esparcida por todo el planeta. Es cierto que en muchos lugares como pequeñas, escasas y frágiles semillas. Pero el amor no se mide con criterios de cantidades y resultados palpables.]]>
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            ¿Qué sería de nosotros sin ustedes?
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/apTmkOfdsLi19NdpVc0jBDzE3uI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>No hay palabras suficientes para agradecerles la entrega, la generosidad y el testimonio que ofrecen cotidianamente en el seno de nuestras comunidades. Son, sin duda, una bendición para nuestra Iglesia. Conocer a Jesús ha sido el regalo más grande que la vida nos ha dado. Descubrir su mirada misericordiosa, su palabra viva y su amor incondicional ha marcado nuestro camino, le ha dado sentido y esperanza a nuestra existencia. Pero si es inmenso el don de haber encontrado a Jesús, aún mayor es la alegría de poder compartirlo.Como expresaba bellamente el Documento de Aparecida, “conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (DA 29).A través de la catequesis la Iglesia cumple una misión fundamental: acercar a las personas a Jesús. No se trata solamente de transmitir ideas o conceptos abstractos, sino de posibilitar un verdadero encuentro con Él. La catequesis tiene sentido cuando ayuda a descubrir a Jesús como el Amigo fiel, el Maestro que acompaña, el Señor que da vida y sentido. Su labor va mucho más allá de la enseñanza de contenidos; es abrir caminos para la experiencia viva de Dios. Queremos recordar y valorar que esta misión no es solo una tarea personal, sino un encargo de toda la comunidad. Les confiamos la hermosa tarea de guiar a quienes se preparan para la Iniciación Cristiana: niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Por medio de la catequesis la comunidad se ensancha, se enriquece y se renueva, acogiendo a quienes han comenzado este itinerario y ayudándoles a integrarse plenamente en la vida eclesial.No se trata de un listado de temas por aprender sino de una experiencia para atesorar. Por eso, es necesario proponer y vivir un itinerario que incluya la oración personal, el encuentro y meditación con la Palabra de Dios, la celebración comunitaria de la Eucaristía, la vivencia de la caridad y la misión, especialmente con las personas más necesitadas. Solo así la catequesis será un proceso vivo, abierto y transformador. Conmueve pensar cómo San Óscar Romero, obispo y mártir, se presentaba ante su pueblo como “el catequista de la diócesis”. Asumía esa identidad con humildad y alegría, reconociendo en el servicio de la Palabra y en la animación de la fe el corazón de su ministerio. Es un llamado a renovar el compromiso y asumir con esperanza y creatividad los desafíos que nos presenta el tiempo actual.Los catequistas, no están solos en este camino. La comunidad les acompaña, les sostiene y aprende también de su testimonio. Cuentan con nuestra cercanía, oración y reconocimiento. El Señor, que no se deja ganar en generosidad, sabrá recompensar cada gesto, cada palabra, cada siembra de esperanza que ofrecen a las personas que acompañan.En este Año Jubilar, renovemos el gozo de reconocernos “Peregrinos de Esperanza”.Que María, la primera discípula y catequista, les ayude a perseverar con alegría y entrega. Que el Espíritu Santo renueve cada día su entusiasmo y su creatividad.Demos gracias, de corazón, por su entrega. Gracias por acercar a tantas personas a Jesús.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/apTmkOfdsLi19NdpVc0jBDzE3uI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En este tiempo estamos celebrando a quienes son catequistas. Queremos acercarnos a cada uno con un abrazo fraterno y el corazón lleno de gratitud]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-08-25T07:00:00+00:00</published>
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            Jóvenes peregrinos de esperanza
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nzsl5y9i04OWCFYAS1kxm5V4d5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/09/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¡Cuánta belleza hay en el mundo!Mi vida, tu vida y la de tus amigos, la vida de todos es un regalo de Dios. También la vida del Planeta es parte de su proyecto de amor por toda la humanidad. El mundo es una casa para toda la familia humana.</p><p>Ayer celebramos el día de la primavera, de los estudiantes. Muchas plazas y parques se vieron colmados de jóvenes que quisieron pasar el día juntos y hacer fiesta. Cierto que cada vez que se conmemora este día se destacan algunos excesos que nos preocupan, y mucho. Pero no dejemos que nos impidan gozar de la esperanza.</p><p>En estos días el Papa dio a conocer el Mensaje para la jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en cada diócesis el domingo 24 de noviembre. El lema propuesto es “Los que esperan en el Señor caminan sin cansarse” (cf. Is 40,31)-Nos recuerda Francisco que “nuestra vida es una peregrinación, un viaje que nos impulsa más allá de nosotros mismos, un camino en búsqueda de la felicidad; y la vida cristiana, en particular, es una peregrinación hacia Dios, nuestra salvación y plenitud de todo bien”. No estamos totalmente “realizados”, terminados, sino que nos vamos construyendo cada día. No somos estatuas, sino seres vivos.</p><p>Es normal iniciar el recorrido con entusiasmo muchas veces contagioso, y en algún momento del camino empezar a sentir cansancio. En el camino de la vida el riesgo es que podamos caer en el hastío. “Es ese estado de apatía e insatisfacción de quien no se involucra en nada, no se decide, no elige, nunca arriesga y prefiere permanecer en su zona de confort, encerrado en sí mismo, viendo y juzgando el mundo detrás de una pantalla, sin jamás ‘ensuciarse las manos’ con los problemas, con los demás, con la vida.” Este tipo de cansancio lo sentimos como un peso que nos impide caminar, como si tuviéramos zapatillas de plomo. “La solución al cansancio, paradójicamente, no es detenerse a descansar. Es más bien ponerse en camino y volverse peregrinos de esperanza.”</p><p>No se trata de ser personas que ponen la confianza en ilusiones o fantasías. La esperanza se apoya en la certeza del amor de Dios que nunca nos abandona. Cuando enfrentamos obstáculos, levantamos la mirada y ponemos los ojos en la meta a alcanzar, la vida en plenitud.</p><p>“En la peregrinación de la vida habrá retos inevitables que afrontar.” Cuando el camino es largo vamos atravesando distintas geografías, unas placenteras, otras que son exigentes y arduas. “Del mismo modo, para el creyente, el peregrinar de la vida y el camino hacia la meta lejana siguen siendo fatigosos, como lo fue para el pueblo de Israel el viaje por el desierto hacia la Tierra prometida.” No caminamos solos. Somos parte de una comunidad en marcha, con un mismo corazón y en comunión de origen y destino.</p><p>Fijate el consejo que da el Papa a los jóvenes, y que nos viene bien a toda edad: “Les recomiendo esto: no se pongan en camino como simples turistas, sino como peregrinos. Que vuestro caminar no sea simplemente un pasar por los lugares de la vida de forma superficial: sin captar la belleza de lo que van encontrando, sin descubrir el sentido de los caminos recorridos, capturando breves momentos, experiencias fugaces para conservarlas en una selfie. El turista hace esto. El peregrino, en cambio, se sumerge de lleno en los lugares que encuentra, los hace hablar, los convierte en parte de su búsqueda de la felicidad”.</p><p>Y hablando de camino, seguimos avanzando en nuestro tercer sínodo en San Juan. El martes pasado hicimos una rueda de prensa en la que dimos a conocer los diversos niveles de escucha. Vos también, que nos leés cada semana u hoy de manera ocasional, podés participar. No hace falta dejar tu nombre, no hay límites de edad, confesión religiosa, estudios cursados… Queremos escucharte, acercarnos. Entrá a la página del Arzobispado y dejanos tus inquietudes:</p><p>https://arzobispadosanjuan.ar/3-sinodo-diocesano/ y entrá en el botón “Consulta amplia”. Te estamos esperando.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nzsl5y9i04OWCFYAS1kxm5V4d5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/09/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En este mes de septiembre toda la creación parece despertar del letargo del invierno. Los árboles, las flores, las aves, la luz, los aromas y colores visten los paisajes y alegran nuestros corazones de manera particular.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-09-23T22:00:00+00:00</published>
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            Entre cadenas que no se rompen y laureles que se marchitan
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dLJT5l10pL7487e61pfpRGlswCg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Lo cierto es que la pobreza está aumentando a ritmo sostenido, lo cual implica crecimiento del hambre, pérdida de trabajo, incremento de la precariedad, recesión. La búsqueda del equilibrio en los números desequilibra a las familias más frágiles, que se van cayendo del camino.Venía a mi memoria una parábola del Evangelio (Mt 13, 24-30) para mirar la Patria desde esta perspectiva. “El trigo y la cizaña” crecen juntos y se parecen en el primer momento. Solamente se diferencian con claridad cuando empiezan a brotar los granos en la espiga. Por eso el dueño del campo quiere cuidar el trigo bueno y no arriesgarse a tomar decisiones drásticas en una mirada apresurada. Además, al estar tan juntas las raíces, se corre el riesgo de perjudicar lo que se quiere guardar.El Papa Francisco cita esta Parábola para decirnos que “el tiempo es superior al espacio”, y por eso indica que “darle prioridad al tiempo es ocuparse de iniciar procesos más que de poseer espacios”. (EG 223)En nuestro lenguaje cotidiano utilizamos la expresión “sembrar cizaña”. Lo aplicamos a las personas que esparcen sospechas y dudas. Suelen comenzar diciendo “parece que…” o “se dice que…”. No son concluyentes ni se juegan con su propia mirada. &nbsp;Son mediocres repitentes de teléfonos descompuestos que embarran todo lo que está a su alcance, pero son prolijos en lavarse las manos. Guardan composturas cubriendo con piel de cordero la víbora ponzoñosa que tienen como lengua.Levantan muros de división en lugar de tender puentes de solidaridad y encuentro. Se ha vuelto moneda corriente la ofensa, la descalificación, la calumnia. Lejos de “estar todos en la misma barca” se impulsa el “sálvese quien pueda” del “todos contra todos”.La cizaña no crece por casualidad ni por un defecto de la naturaleza.Es obra del enemigo. No es una siembra buscada por el dueño del campo y los trabajadores. No es un descuido. Mencionemos aunque sea unos pocos a modo de mal ejemplo.Las fake news (noticias falsas) son cizaña. Con 2 verdades, 3 ambigüedades y 4 mentiras te construyen un relato que degrada las personas, generan angustia en familiares y amigos, y etiquetan a personas que con dificultad logran reponerse, o tal vez nunca. Pero después nadie se hace cargo de aclarar, desmentir, ni citar la fuente.Las noticias que en estos días se han publicado acerca de la corrupción en la distribución de alimentos son muy graves. No se debe malversar la comida destinada a los pobres. Eso es pisotear su dignidad y pudre el tejido social. Pero no es justo poner un manto de sospecha sobre tantos emprendimientos solidarios que se llevan adelante con esfuerzo y generosidad en diversos lugares del país. Que se investigue y enjuicie a los culpables, pero que no se corte la asistencia a los pobres. Nunca mejor dicho que “terminan pagando justos por pecadores”.La corrupción y el narcotráfico son cizaña. Desde hace décadas la inoperancia, los sobornos, la impunidad, nos han llevado a un estado de situación cada vez más difícil.La indiferencia también es cizaña. Traslada a los hombros de los pobres la pesada carga de la exclusión y marginación. Naturalizar la pobreza vuelve a levantar muros y destruir puentes.La avaricia es cizaña. “Formadores de precios” acaparan y acumulan riqueza aun a costa del sufrimiento ajeno, aumentando los costos por las dudas.La sobreexplotación del planeta es cizaña. El 24 de mayo se cumplieron 9 años de la publicación de la Encíclica Laudato si’, “sobre el cuidado de la casa común”, del Papa Francisco. Un llamado de atención al estilo de vida del consumismo que despilfarra, del agotamiento de los recursos del Planeta.Pero no está todo mal, al contario. Hay mucho trigo bueno sembrado con afecto, entrega y compromiso.La verdad es trigo bueno y, aunque nos duela, es importante asumirla y no dibujarla.La solidaridad es trigo bueno que tiende puentes y va al encuentro de los demás. Construye en concreto la amistad social. En estos días estamos comenzando a promover la Colecta anual de Cáritas con el lema “Tu solidaridad es esperanza” &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;El amor a la Patria es trigo bueno. Desde 1810 (y aun antes) muchos hombres y mujeres se comprometen con el bien común, estando cerca de los más débiles. Renovemos entonces el deseo de sembrar semillas que nos lleven a la Justicia y la Paz. Pensemos que la sabiduría popular nos advierte que “quien siembra vientos, cosecha tempestades”. &nbsp;Protejamos los brotes nuevos del trigo que va creciendo en niños y jóvenes, y seamos generosos en la siembra.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dLJT5l10pL7487e61pfpRGlswCg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.png" class="type:primaryImage" /></figure>Nadie desconoce la grave situación que estamos atravesando en nuestra querida Patria. Las celebraciones de ayer, 25 de mayo, nos mostraron las ambivalencias con que ponderamos las situaciones desde los últimos años y meses. Escuchamos a quienes cuentan que estamos obteniendo los “eternos laureles” y otros que advierten que las “rotas cadenas” están ilesas y oprimen.]]>
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            La tecnología avanza, la humanidad no
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En este tiempo marcado por la irrupción de la Inteligencia Artificial no acertamos en madurar como seres humanos. Nos volvemos primates, involucionamos en el respeto a los derechos humanos y el cuidado de la casa común.</p><p>Estamos celebrando la Ascensión al cielo de Jesús Resucitado, y en este contexto, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. El Papa nos ha regalado un Mensaje cuyo título es&nbsp;“Inteligencia artificial y sabiduría del corazón para una comunicación plenamente humana”.&nbsp;En este Mensaje Francisco nos dice que&nbsp;“la difusión acelerada de sorprendentes inventos, cuyo funcionamiento y potencial son indescifrables para la mayoría de nosotros, suscita un asombro que oscila entre el entusiasmo y la desorientación”.</p><p>Nos advierte que “en esta época que corre el riesgo de ser rica en tecnología y pobre en humanidad, nuestra reflexión sólo puede partir del corazón humano. Sólo dotándonos de una mirada espiritual, sólo recuperando una sabiduría del corazón, podremos leer e interpretar la novedad de nuestro tiempo y redescubrir el camino de una comunicación plenamente humana”. &nbsp;Tal como expresaba el Principito, “solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”.</p><p>Las computadoras son de gran ayuda, “poseen una capacidad inconmensurablemente mayor que los humanos para almacenar datos y correlacionarlos entre sí, pero corresponde al hombre, y sólo a él, descifrar su significado”. Podemos correr el riesgo de confundir el alcance de las estadísticas dándoles un valor inadecuado. Los números son importantes, pero la sabiduría del corazón humano va a las causas que están en la raíz de los problemas sociales.</p><p>Los seres humanos buscamos superarnos venciendo limitaciones, “empezando por los primeros artefactos prehistóricos, utilizados como prolongación de los brazos, pasando por los medios de comunicación empleados como prolongación de la palabra, hemos llegado hoy a las máquinas más sofisticadas que actúan como ayuda del pensamiento”. Me resulta muy expresiva esta imagen de “prolongación de la palabra”, como para que ella siga resonando una vez pronunciada. Los antiguos papiros, la imprenta, las grabaciones, las redes sociales… todo buscando que lo dicho alcance a muchos y perdure.</p><p>Los Medios de Comunicación son de gran ayuda. “Según la orientación del corazón, todo lo que está en manos del hombre se convierte en una oportunidad o en un peligro.” El profeta Isaías inspirado por Dios avizoraba el momento en el cual los pueblos “de las espadas forjarán arados y de las lanzas, podaderas”. (Is 2, 4)</p><p>Otra dificultad que nos plantea Francisco es la “contaminación cognitiva” que altera la realidad mostrando lo falso como si fuera verdadero. “Es decir, de la creación y difusión de imágenes que parecen perfectamente verosímiles pero que son falsas (también yo he sido objeto de ello), o de mensajes de audio que utilizan la voz de una persona para decir cosas que nunca ha dicho. La simulación, que está a la base de estos programas, puede ser útil en algunos campos específicos, pero se vuelve perversa cuando distorsiona la relación con los demás y la realidad.” Hace falta tener una mirada crítica acerca de todo lo que se muestra, especialmente en redes sociales, y chequear la autenticidad. Se hacen circular frases y fotos que distorsionan la realidad. Con frecuencia se busca generar un clima de intolerancia, odio, rechazo de quienes piensan distinto.</p><p>Buscamos una comunicación plenamente humana. “La información no puede separarse de la relación existencial: implica el cuerpo, el estar en la realidad; exige poner en relación no sólo datos, sino también las experiencias; exige el rostro, la mirada y la compasión más que el intercambio.”</p><p>El jueves pasado el Papa proclamó solemnemente el próximo Año Jubilar 2025, y publicó el Documento (llamado Bula) titulado “La esperanza no defrauda”. Te invito a leer y meditar estas enseñanzas de Francisco. Nos recuerda que “en el corazón de cada persona habita la esperanza como deseo y expectativa de lo bueno que vendrá, a pesar de no saber lo que nos deparará el futuro”.</p><p>Hoy, 11 de mayo, se cumplen 50 años del asesinato del padre Carlos Mugica. Recemos por la paz en los corazones y la sociedad.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Te pido disculpas si el título puede sonar despectivo. No es esa la intención. Pero pareciera algo contradictorio que cuanto más avanzadas son las herramientas tecnológicas de las cuales disponemos, más endebles resultan los vínculos sociales que establecemos. Parece mentira que se instale la irracionalidad de la guerra y se incremente la capacidad de destrucción y muerte. La tecnología ayuda a las ciencias médicas, al ahorro de energía y tantos otros beneficios; y por otro lado multiplica la capacidad destructora del ambiente llegando al límite de desaparición de algunas especies animales.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-05-11T07:00:00+00:00</published>
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            El sepulcro vacío de muerte está derramando vida
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-sepulcro-vacio-de-muerte-esta-derramando-vida-1" type="text/html" title="El sepulcro vacío de muerte está derramando vida" />
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NjPN5mk5SYbsqr4okWV8Uj47fq4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/04/01_lozano.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Muerto. Así lo tuvo la Virgen a Jesús en sus brazos al ser bajado de la Cruz. Así también lo habían visto los más cercanos por última vez. El momento en el cual pusieron su cadáver en la cueva usada como sepultura y la pesada piedra colocada en la entrada, eran un mensaje evidente del final de muerte. ¿Era esto lo definitivo?</p><p>En los discípulos se afianzó el sentimiento de derrota y decepción; no daban lugar a la esperanza ni a la memoria de las enseñanzas del Maestro. Como si no hubiera nada que hacer ni esperar. Salvo el acto de fe del centurión romano que, al verlo, expirar exclamó: “¡verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!”. &nbsp;</p><p>Pero la piedra pesada no fue lo último.</p><p>Aquella cueva que albergaba la muerte por el poder de Dios fue transformada en vientre que parió la vida nueva del Resucitado. El sepulcro se convirtió en fuente de Luz.</p><p>Todos los relatos acerca de la mañana de la Pascua en los Evangelios coinciden en centrar la atención inicial en el sepulcro vacío. Esto, en principio, es solamente señal de ausencia de un cadáver. Pero en sí no es suficiente para afirmar la presencia con vida de Jesús. Para llegar a la fe en la Resurrección los discípulos tuvieron que recorrer un camino no siempre sencillo. Incluso para unos cuantos no exento de dudas y búsquedas intensas, como los discípulos de Emaús, el Apóstol Tomás y tantos otros.</p><p>El Evangelio de San Juan nos muestra cómo ese camino fue diverso para María Magdalena, Pedro, el discípulo amado, el resto de los Apóstoles, y otros más en la Comunidad cristiana.</p><p>Te destaco la experiencia de los tres que te mencioné recién. Lo primero para María Magdalena fue ver que la enorme piedra que sellaba la entrada al sepulcro había sido corrida, y no estaba el cadáver del Maestro. “¿Habrán robado o trasladado el cuerpo?”, se preguntó.</p><p>Pedro dio un paso más, entró y vio las vendas en el suelo y el sudario doblado en un lugar aparte. Pudo pensar que “quien quiere robar un cadáver no se toma el tiempo para acomodar así las cosas”, pero todavía no le resultó suficiente para la fe. En cambio, en el mismo momento el discípulo amado entró al sepulcro “vio y creyó”. Una enseñanza que nos deja entrever San Juan es que hace falta dejarse llevar por el amor para llegar a la fe en la Resurrección.</p><p>La presencia de Jesús Resucitado fue experiencia para los discípulos en varias ocasiones narradas por los Evangelios, a las cuales llamamos “apariciones". Pero esa manera de encuentro no quedó clausurada en los 40 días que van desde la Pascua hasta la Ascensión del Señor, o a unos pocos místicos selectos.</p><p>Sin ir más lejos, te cuento que en estos días he recibido testimonios hermosos de encuentros con Cristo Vivo en peregrinos en los santuarios, en gente que participa en las celebraciones de la Semana Santa, catequistas, docentes. También en quienes se acercan a recibir la comunión en la Misa, e incluso en quienes no pueden comulgar. Hay una certeza simple y clara de la vida nueva de Jesús.</p><p>Accedemos a la fe en la Pascua abriendo el corazón a la Palabra revelada que ilumina nuestra vida. Los acontecimientos que estamos celebrando son el cumplimiento de los anuncios realizados por los profetas y el mismo Jesús; no son producto del azar. En varias ocasiones (antes y después de la Pascua) los Evangelios se encargan de mostrar esto.</p><p>Es bueno acudir cada uno a su propia experiencia de novedad. Estamos impulsados a renovar al menos el deseo que me empuja a cambiar, a iluminar mi vida y el mundo. Mejorar una relación por medio del perdón, dejar algún vicio, donar tiempo y dinero, volver a estudiar, vencer la sensualidad, la avaricia, la autorreferencialidad. Crecer en la oración, ser más piadoso. Asumir un compromiso con la comunidad o con el barrio.</p><p>El signo más elocuente de muerte que tenemos hoy es la guerra. Ucrania, Israel, son heridas abiertas en el Corazón de Jesús que nos ama como familia suya. El horror y el drama, el miedo y la impotencia no deben ser experiencia cotidiana en ningún pueblo. Reforcemos la oración por la paz.</p><p>Es cierta la promesa “yo hago nuevas todas las cosas” que está en la Biblia. Contemplemos a la Virgen María. Nos dice el Papa Francisco que “ella, con el poder del Resucitado, quiere parir un mundo nuevo, donde todos seamos hermanos, donde haya lugar para cada descartado de nuestras sociedades, donde resplandezcan la justicia y la paz” (FT 278).</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NjPN5mk5SYbsqr4okWV8Uj47fq4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/04/01_lozano.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-04-01T12:54:15+00:00</published>
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        <title>
            Los Ramos, un emblema de fe
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/los-ramos-un-emblema-de-fe" type="text/html" title="Los Ramos, un emblema de fe" />
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                <![CDATA[El Heraldo ]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IcZ_Lgw7m11XdVq1_CiR8tqMTqA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/23_Lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hoy estamos ante el inicio de la Semana Santa, durante la cual reviviremos los momentos culminantes de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Celebración que es también actualización de la entrega del amigo por amor, de su mensaje y de las actitudes de quienes protagonizaron esa parte de la historia. Por eso estos días tienen varias dimensiones o niveles de profundidad, y es necesario revisar nuestros sentimientos y disposiciones para reconocer cómo vamos a transitarlos. Por un lado, recordamos acontecimientos históricos que sucedieron realmente; no son una novela o fábula sino narraciones de dramas y tensiones que pusieron al descubierto las intenciones ocultas en el corazón de muchos. Escribas y fariseos, autoridades políticas y militares, discípulos y seguidores, envidiosos y enemigos, adherentes ocasionales, su Madre, los apóstoles. Y allí estamos también nosotros. No solo hacemos memoria; también celebramos. Esos acontecimientos se actualizan sacramentalmente. El mismo Jesús presente en sus ministros y en la comunidad cristiana vuelve a realizar lo sucedido en Jerusalén. No es simplemente una teatralización que se repite año tras año, sino actualización de la Pascua. </p><p>Jesús entra en Jerusalén para celebrar su Pascua. El Rey Mesías, prometido y esperado durante siglos, llega a su casa y a su Templo. Es un Rey especial, particular.</p><p>No tiene ejército numeroso y bien armado, ni corte lujosa, ni riqueza que impresiona, ni deseos de dominación que dan miedo. Trae un Reino de paz, justicia, amor, libertad. No viene montado en un caballo adornado de lujos, sino en un sencillo burrito. Está acompañado por hombres humildes, trabajadores, pescadores y algunas mujeres.</p><p>Por eso miremos a quienes salen a recibirlo: los niños, los pobres, los pequeños y simples de corazón. Los que no tienen vergüenza o miedo al papelón. Lo aclaman con cantos, y a su paso adornan el camino con ramas de los árboles y hasta con sus propios mantos. ¡Cómo no estar contentos! Este Rey no viene a llevarse nada. No entra para saquear y oprimir. Viene a servir. La entrada de Jesús en la vida de cada uno es así: no quita nada, nos da todo.</p><p>Viene vestido con ropa sencilla. Pide tu respuesta de fe. Y vos podés dejarlo entrar, ¿por qué no? Pensemos en la puerta del corazón ante Jesús, ¿cómo está hacia Él?, ¿abierta, cerrada, atrancada para que no nos acompañe?</p><p>Es el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Después de aclamar a Jesús como Rey, ingresamos al Templo y leemos en el Evangelio de San Marcos el relato de la Pasión y Muerte de Jesús. Enseguida nos cambia el clima, de festivo a sentimientos de dolor. Jesús asume el sufrimiento y la muerte de la humanidad. Presencia fuerte de una ausencia que reclama desde la soledad del abandono y la muerte. El dolor adquiere sentido por el amor de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre.</p><p>Otras personas en el mundo posiblemente hayan sufrido tormentos más horribles en su muerte. Lo que contemplamos en Jesús es su valor transformante de la muerte en vida nueva, de la humillación en exaltación. Lo expresa el Centurión, un pagano, con un claro acto de fe: “¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!”. (Marcos 15, 39)</p><p>¿Para qué son los Ramos que nos llevamos a casa? Tienen una doble finalidad. Solemos colocarlos junto a una cruz que tenemos en la pared, o al lado de una imagen o estampita de la Virgen o los Santos. Así, al mirar ese Ramo nos acordamos que hemos aclamado a Jesucristo como Rey. La otra finalidad es misionera. Es muy bueno llevar algún ramito a quienes no pudieron ir a la bendición y a la Misa. Siempre hay que pensar y tener en cuenta a los vecinos, familiares, o alguien enfermo.</p><p>En la Semana Santa Jesús nos invita a entrar en un clima religioso y de oración. Celebraremos la última cena, el lavatorio de los pies, los artilugios del traidor, el momento en que es llevado preso, la negación del amigo, el juicio fraudulento, la pasión, el dolor de la madre, la cruz, la Pascua... Son momentos intensos de amor, elocuentes para algunos, tal vez no tanto para otros. Caminemos con Jesús para ser colmados de su bendición.</p><p>El 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe de Estado que trajo violencia, torturas, muerte. Recemos por la paz en todo el mundo.</p><p>Mañana, 25 de marzo, cumplo 24 años de obispo. Le pido a la Virgen me siga cuidando con su ternura de Madre. Acompañame con tu oración, que tanto necesito.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IcZ_Lgw7m11XdVq1_CiR8tqMTqA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/23_Lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Este domingo vemos, en unas cuantas plazas y calles de nuestras ciudades, gente llevando en la mano un ramo de olivo. Buscan la bendición para participar de un acontecimiento del cual hacemos memoria: la entrada Mesiánica de Jesús en Jerusalén.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2024-03-23T03:04:34+00:00</updated>
                <published>2024-03-23T03:05:28+00:00</published>
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            ¿Para quién trabaja la inoperancia?
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                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZsGdONzpMjPDBavIvAFlJzHtwDI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/16_Lozano1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay experiencias que quedan grabadas en la memoria personal o familiar. Así, un nacimiento, obtener un título o mudarse a una casa nueva forman parte de los recuerdos que disfrutamos; pero también dejan huella en el alma los hechos traumáticos como un accidente de tránsito, una enfermedad dolorosa, una traición. Otros acontecimientos, en cambio, son emblemáticos y pertenecen además a la memoria colectiva de un pueblo porque su impacto incide más allá de la cantidad de víctimas mortales y su entorno cercano.</p><p>La memoria de la sociedad acerca de un acto injustificable y tremendo como el atentado contra la Embajada de Israel es imprescindible. Sucedió el 17 de marzo de 1992, hoy hace 32 años. </p><p>Aconteció en un lugar particular de una representación diplomática, pero la violencia se perpetró contra la Argentina en su conjunto, con víctimas argentinas y extranjeras que trabajaban allí, transeúntes, ancianas alojadas en un hogar en la vereda de enfrente, un sacerdote de la parroquia vecina… La muerte no seleccionó de acuerdo con pertenencias religiosas, oficios, edades o nacionalidades.</p><p>El atentado contra la Embajada debió haber sido tomado como una advertencia que al menos dificultara el llevado a cabo en puertas de la AMIA un par de años después, el 18 de julio de 1994. </p><p>Sin embargo no fue así. Ambos acontecimientos nos hicieron tomar conciencia de modo dramático de uno de los fenómenos más terribles de la política mundial actual, como es el terrorismo internacional. Asistimos al fenómeno de la globalización del terror. En muchas ciudades del planeta crece la sensación del miedo a salir de casa y encontrarse con lo inesperado. Un recital, una obra de teatro, un partido de fútbol, una oficina, un centro educativo, el subterráneo… Para la violencia que irrumpe de modo insospechado nunca estamos suficientemente preparados.</p><p>La memoria reclama la Justicia. La incapacidad de la Argentina para completar una investigación seria, y encontrar y castigar a los culpables del atentado es algo que nos avergüenza. De este modo se ponen en evidencia desde otro ángulo las limitaciones de la Justicia en nuestro País. ¿Se puede aceptar que a 32 años no pase nada? ¿A quiénes beneficia la inoperancia? ¿Para quién trabaja la torpeza? La impunidad es una herida que nos duele profundamente a los argentinos. Algunos suman como “tercer atentado” el momento de la muerte sospechada de asesinato del Fiscal Alberto Nisman, rodeada de sombras de encubrimiento y signos de corrupción.</p><p>Es difícil pensar que el atentado no esté vinculado a la situación en Medio Oriente. Un conflicto que se extiende desde hace décadas y al que la comunidad internacional no ha podido o no ha sabido encontrarle solución. No desconocemos, sin embargo, el fabuloso negocio que significa para fabricantes de armas y traficantes de lo imaginable y lo increíble que el conflicto continúe y —de ser posible— se profundice. Siempre aparecen los que comercian para la muerte y se enriquecen con dinero que escurre sangre. Es claro que la solución no puede darse a través de la violencia, sino del diálogo y del esfuerzo por lograr una comprensión mutua. Todos los protagonistas deben llegar a reconocerse como hermanos más allá de las diferencias nacionales o religiosas. Debemos afirmar con claridad la inmoralidad intrínseca del proceder terrorista a nivel internacional y local. La violencia nunca conseguirá la paz y la justicia, como tampoco el robo, el despojo y el desprecio por la vida. Este proceder tiene algo de locura irracional y barbarie.</p><p>En la Argentina vivimos una situación excepcional que muchos no llegan a valorar pero que es un ejemplo para el mundo: la relación de respeto, amistad y hasta fraternidad entre distintas confesiones religiosas. La imagen de hace unos años del Papa Francisco abrazado a su amigo judío y a su amigo musulmán frente al muro del Templo de Jerusalén, se alza con un mensaje muy potente que demuestra que es posible superar las diferencias.</p><p>Francisco ha querido llevar esa experiencia al plano internacional. En su Encíclica Fratelli Tutti nos desafía a que “seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en palabras” (FT 6). Cada vez es más urgente la necesidad de “una nueva red en las relaciones internacionales, porque no hay modo de resolver los graves problemas del mundo pensando solo en formas de ayuda mutua entre individuos o pequeños grupos” (FT 126).</p><p>Es imperioso renovar el sueño del Profeta Isaías: “Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra” (Is 2,4). Jesús de Nazareth nos enseñó: “Felices los que trabajan por la paz” (Mt 5, 9). Que las utopías de los buenos hagan retroceder a las fuerzas del mal.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZsGdONzpMjPDBavIvAFlJzHtwDI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/16_Lozano1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-03-16T03:18:39+00:00</published>
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            “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”
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                <![CDATA[El Heraldo ]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/axVv9KjntZWp8tp90itC1yWIYls=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/11_Lozano2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, consideró que cuando se habla de “mártires” vienen a la memoria aquellas personas que eran tirados a los leones, decapitados o quemados durante los primeros siglos del cristianismo; pero, advirtió, “desde la segunda mitad del siglo XX, en América Latina y en otros continentes, se han vuelto a editar nuevas formas de violencia contra la fe”. </p><p>“El modus operandi es diverso: secuestros, torturas, asesinatos. A veces de modo individual, otras comunitariamente en el interior de los templos mientras rezan. No faltan en ocasiones las acusaciones falsas con que son manchados con sutileza para desalentar y boicotear su servicio”, describió en su reflexión semanal</p><p>El arzobispo sanjuanino señaló que el término “mártir” es de origen griego, y se traduce como “testigo”, aquella persona que vio o escuchó (también en tiempo presente) y puede dar fe de ese suceso; y aclaró: “No se es testigo de abstracciones o ideas, sino de acontecimientos concretos”. </p><p>“La persecución y el martirio marcaron los inicios del cristianismo. El primero fue Jesús, condenado a muerte en un juicio fraudulento, torturado y crucificado. Él amó hasta dar la vida, sin hacer uso de la violencia ni el rencor”, aseguró.</p><p>“En el año 197 Tertuliano escribió: “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”, recordó y profundizó: “Veinte siglos después, en nuestro tiempo, sigue habiendo hombres y mujeres que son perseguidos y asesinados por odio a la fe”. </p><p>Tras señalar que el video del Papa de marzo, Francisco invita a rezar por “los nuevos mártires, testigos de Cristo”, invitó a pedirle a Dios que “sean semillas de nuevos cristianos; y a los que ya lo somos, nos conceda ser apasionados por Jesús y por su pueblo”.</p><p>Monseñor Lozano citó un informe de la organización “Puertas Abiertas” que consigna que en el mundo “más de 365 millones de cristianos enfrentan altos niveles de persecución y discriminación debido a su fe” y describió algunas situaciones puntuales, sobre todo en América Latina.</p><p>“En la Semana Santa en el martirio de Jesús contemplamos a hermanos y hermanas torturados y asesinados por odio a la fe”, concluyó.</p><p>(AICA)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/axVv9KjntZWp8tp90itC1yWIYls=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/11_Lozano2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>"En este tiempo, sigue habiendo hombres y mujeres que son perseguidos y asesinados por odio a la fe", advirtió el arzobispo de San Juan al sostener que ayer y hoy son muchos los cristianos perseguidos]]>
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                <updated>2024-03-11T02:12:50+00:00</updated>
                <published>2024-03-11T03:10:33+00:00</published>
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            Peregrinos de un sueño alcanzable
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vs1c568WMiIl6bZVl9rNYCjjQog=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/06_lozano-nva.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;En tiempos del nacimiento de Jesús hubo tres hombres que se animaron a dejar sus comodidades para ponerse en camino. Ayer fueron evocados pasando por la vida de muchos niños, conocidos por nosotros popularmente como los Reyes Magos. Ellos partieron desde lejos siguiendo una estrella. Hombres y mujeres contemporáneos suyos veían el mismo cielo; pero entre tantas otras en el universo ellos percibieron que “esa” estrella contenía una luminosidad diversa, y valía la pena seguirla. No sabían cuán lejos les llevaría ni qué encontrarían en el camino. Había algo en sus corazones que les impulsaban a ponerse en marcha.</p><p>El Evangelio los presenta como hombres de buena posición económica, ya que al Niño le regalaron oro, además de incienso y mirra.</p><p>Estaban en búsqueda del Rey que había nacido, y en consecuencia imaginarían encontrar grandes signos vinculados al esplendor del poder. Sin embargo, cuando llegan al pesebre confían en que su viaje culminaba con la plenitud anhelada; encontraron lo que buscaban, lo que Dios quería mostrarles.</p><p>Ninguno dijo “para ver un bebé de una familia pobre nos hubiéramos quedado en casa, habiendo tantos en nuestro pueblo”. Aquella escena tenía una potencia deslumbrante si se mira con fe. El Evangelio de San Juan nos dice: “La Palabra era la luz verdadera, que al venir a este mundo, ilumina a todo hombre” (Jn 1, 9).</p><p>Los tres tienen la humildad para inclinarse y reconocer que Dios está presente en aquella Familia pobre y sencilla junto a su Niño; “y postrándose lo adoraron” (Mt 2, 11).</p><p>Esta fiesta nos presenta la manifestación de Jesús a los pueblos paganos, expresando de ese modo la universalidad de la salvación que Dios ofrece. En ellos tres vemos el corazón humano que busca a Dios siguiendo señales que le acercan a la experiencia de encuentro. También percibimos que están abiertos a lo humilde. No se escandalizan por un Dios que elige venir en el camino de la pequeñez. Siguen con fidelidad la estrella que los guía.</p><p>Cada uno de nosotros tenemos también anhelos y sueños que nos desinstalan. Son como esa estrella que Dios pone en el cielo de la vida.</p><p>Cada año, al concluir el Tiempo de la Navidad, celebramos la Fiesta del Bautismo del Señor.</p><p>Este momento marca el inicio del ministerio público de Jesús. Los escritos del Nuevo Testamento coinciden en dar comienzo a la predicación del Señor a partir de este acontecimiento. Hoy proclamamos el pasaje del evangelio de San Marcos 1, 7-11. Cada detalle del relato está cuidadosamente contado para ubicarnos en la trascendencia del principio de la vida adulta del Señor.</p><p>Juan el Bautista fue un personaje muy importante, tanto que algunos comenzaron a decir que era el Mesías esperado. Por eso insiste en especificar la diferencia entre su bautismo (con agua) y el que realizará Jesús (con el Espíritu Santo), entre su lugar y aquel a quien no es digno de desatar la correa de sus sandalias.</p><p>La expresión “los cielos se abrieron” nos hace recordar al paraíso cerrado después del pecado de Adán y Eva. Se abrieron para no cerrarse nunca. El Padre nos revela la identidad de Jesús como su Hijo, con la presencia del Espíritu Santo. Una escena cargada de simbolismo y solemnidad.</p><p>A quien hemos contemplado y adorado como Niño en la Navidad, en brazos de José y María, hoy lo vemos iniciando su misión de consuelo y misericordia.</p><p>Jesús es ungido por el Espíritu Santo. La unción y la misión van de la mano. Además, en la unción y el envío no hay vuelta atrás. La unción es algo permanente, no una acción pasajera. La unción no es para un mes o para dos años sino para siempre. Marca su identidad, nos muestra quién es Jesús. Unción es una palabra castellana; en hebreo “ungido” se dice “mesías” y en griego se dice “cristo”. Tanto marca identidad que el nombre que se usa para designar a Jesús será el Cristo, o sea, el Ungido, y tiene que ver con el Bautismo recibido en el río Jordán.</p><p>También nosotros en nuestro propio bautismo hemos sido ungidos con el Crisma (aceite perfumado) y enviados para una misión, la de dar testimonio de Jesús.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vs1c568WMiIl6bZVl9rNYCjjQog=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/06_lozano-nva.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Los tiempos que vivimos son bastante movidos y cargados de incertidumbres. Aunque habrá seguramente quienes miran con más distancia y asepsia, no estamos haciendo la plancha.]]>
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                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                <updated>2024-01-06T00:40:59+00:00</updated>
                <published>2024-01-06T01:40:14+00:00</published>
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            ‘‘La sabiduría de la fragilidad’’
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/interes-general/la-sabiduria-de-la-fragilidad" type="text/html" title="‘‘La sabiduría de la fragilidad’’" />
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bsLVGhNVSCdvQ4ZzHoepmX79pEo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/12/04_lozano4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p> “Vivimos en un mundo competitivo en el cual se valora a los más fuertes y a los ganadores. </p><p>Por el contrario, son dejados de lado los más débiles, los perdedores. Cuesta promover actitudes que logren una sociedad en la cual haya espacio para todas las personas, respetando su edad y condición”. </p><p>Así comenzó su reflexión sobre el inicio del Adviento monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo.</p><p>“Estamos iniciando el Adviento, un tiempo que ‘nos invita a ponernos espiritualmente en camino’ con la imaginación y el corazón hasta un lugar lejano en el tiempo y la cultura, para acercarnos a contemplar y gozar ‘atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él’”, recordó citando al Papa Francisco.</p><p>“El nacimiento de Jesús tiene un realismo inocultable. Esa fragilidad de Dios puede llegar a escandalizarnos. Es que ‘necesitamos’ a un Dios que sea fuerte, poderoso, omnipotente, ante quien nada hay imposible. </p><p>Y así es Dios. Pero en la Navidad se muestra de otra manera, que tenemos que arriesgarnos a contemplar aunque nos resistamos. </p><p>Son los modos que Dios tiene para enseñarnos ese otro modo de actuar que muchas veces nos desconcierta”, destacó.</p><p>El arzobispo cuyano invitó a reflexionar sobre la entrada del Mesías en la historia de los hombres y consideró: “No pudo haber sido más desconcertante”. </p><p>“Nos cuenta el Evangelio que al recién nacido lo envolvieron en pañales. </p><p>Eso es signo de la máxima fragilidad; de un bebé que debe ser atendido, protegido y ayudado. Y curiosamente este será el signo que tendrán los pastores para reconocer el Niño: ni más ni menos que ¡un signo de fragilidad!”, graficó.</p><p>“Fijémonos –propuso- en otro signo: el Niño fue recostado en un pesebre. </p><p>Esto sí que está fuera de lo normal. </p><p>El pesebre era el lugar donde comían los animales. </p><p>Era un espacio inapropiado para un recién nacido. </p><p>Este nacimiento sucede en un contexto de pobreza extrema. Paradójicamente, quien viene a salvar al mundo aparece ante el mundo como un necesitado de ayuda, de cercanía y de valoración”.</p><p>Monseñor Lozano subrayó que en Navidad se celebra que “Dios asume nuestra condición; se hace uno igual a nosotros menos en el pecado” y puntualizó:</p><p> “En otras palabras, asume la fragilidad y debilidad de nuestra carne, no sólo para hacerse igual a nosotros; sino que, haciéndose frágil como nosotros, nosotros nos hacemos fuertes en Él”.</p><p>“Dios se hace cercano y frágil para que no le tengamos miedo. Tan pequeño como para que nos animemos a inclinarnos, tomarlo en brazos y, arrimándolo a la mejilla, sentir su calor y belleza”, aseguró.</p><p>“Preparemos el corazón para ofrecer a Dios nuestra vida. Él asume nuestras fragilidades, las trata con sumo cuidado y respeto, sabiendo que por el parecido con Jesús forman parte de nuestra historia sagrada”, concluyó.</p><p>(AICA)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bsLVGhNVSCdvQ4ZzHoepmX79pEo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/12/04_lozano4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>”Preparemos el corazón para ofrecer a Dios nuestra vida. Él asume nuestras fragilidades, las trata con sumo cuidado y respeto”, sugirió el arzobispo de San Juan en su reflexión del inicio del Adviento]]>
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                <updated>2023-12-04T02:11:59+00:00</updated>
                <published>2023-12-04T03:15:57+00:00</published>
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            ’Cambio más que climático’
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                <![CDATA[El Heraldo ]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IqvrqvF_mBOMZ71BB00xxKY1nG0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/10/03_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, contó una anécdota simpática para graficar las coincidencias entre los pronósticos científicos y los síntomas cuantiosos de la condición “muy grave y delicada” en la que se encuentra el planeta a causa del cambio climático y la necesidad de cuidar entre todos la Casa Común.</p><p>“Cada vez que a mi tía Susana le dolía la rodilla llovía en pocas horas. Además, el servicio meteorológico solía adelantarse en el pronóstico. Eso nos permitía tomar las previsiones necesarias a la hora de salir. El pronóstico oficial podía fallar, pero la rodilla de la tía era infalible, recordó.</p><p>El arzobispo sanjuanino señaló que hace apenas tres semanas se realizó el II Simposio por el Cuidado de la Casa Común, en el que se insistió en la necesidad de reemplazar de modo urgente el uso de combustibles fósiles. </p><p>El mensaje final alerta, puntualizó, respecto de las amenazas y riesgos que estamos generando como humanidad. </p><p>“Se trata de sintonizar el latir del corazón humano, todavía ligado al ritmo del consumo voraz, frenético, depredador y destructivo, con aquel ritmo armonioso y hondo del latir del corazón de la creación a través del ‘buen vivir’”, citó, y agregó: “Vamos desacompasados, como si en un mismo cuerpo de baile se danzara con melodías diferentes”.</p><p>Tras citar el párrafo de mensaje final en el que se advierte que “el cambio climático y la pérdida de biodiversidad se afectan mutuamente y son las dos principales amenazas para la sostenibilidad de la vida en la Tierra”, expresó: “Esta no es una afirmación tremendista y créanme que quisiera equivocarme”. </p><p>“El último ciclo de Informes sobre Cambio Climático de la ONU apunta a la reducción drástica de las emisiones de dióxido de carbono, a través del rápido abandono de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas)”, citó y aclaró: “Estos informes no son elaborados por activistas desenfrenados, sino por científicos en base a datos duros”.</p><p>Monseñor Lozano afirmó que “la preocupación no es de ahora. Lleva décadas de llamados de atención” y recordó: “El Acuerdo de París fue un acontecimiento clave. Se firmó el 12 de diciembre de 2015 y entró en vigencia el 4 de noviembre de 2016. Allí se estableció que el límite de aumento de la temperatura global estuviera por debajo de los 2°C, y mejor si fuera 1.5°C. Para ello es necesario poner fin al uso de combustibles fósiles”.</p><p>Sin embargo, planteó citando el mensaje final, “todavía se impulsan políticas que mantienen el mismo sistema de producción y consumo y la misma necesidad de energía, aumentándose la presión y la voracidad sobre minerales metálicos y especies forestales”.</p><p>“Es necesario cambiar los estilos de vida insostenibles y los modos de producción y consumo destructivos. Ampliar sin más la lógica mercantil a las energías renovables no es sostenible”, subrayó con otra cita.</p><p>“El comunicado advierte que ‘no podemos seguir con una economía de maximización de la codicia a expensas de la hermana, nuestra madre Tierra, y de los pobres. Necesitamos una nueva relación de los seres humanos entre sí y con la naturaleza de manera que las energías renovables sean genuinamente una oportunidad para el desarrollo integral humano’”, concluyó.  (AICA)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IqvrqvF_mBOMZ71BB00xxKY1nG0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/10/03_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>”Necesitamos una nueva relación de los seres humanos entre sí y con la naturaleza de manera que las energías renovables sean genuinamente una oportunidad para el desarrollo integral humano”, afirmó.]]>
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                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                <updated>2023-10-03T00:28:33+00:00</updated>
                <published>2023-10-03T00:27:24+00:00</published>
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            Mons. Lozano: ‘La belleza de las manos arrugadas’
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fF31wG2O1AeN1XbCr7jURbEJilA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/07/24_Manos_Abuelos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, reconoció que disfruta visitar a las familias en sus casas y dijo que presta especial atención cuando hay un anciano en la casa porque, destacó: “He podido escuchar historias maravillosas e impactantes”.</p><p>Tras detallar historias de desarraigo, privaciones y pobrezas, persecuciones y emprendimiento con esfuerzo y trabajo duro, recordó una muestra de fotografías de la historia de una comunidad parroquial sanjuanina.</p><p>“Especialmente se –detalló- destacaban imágenes del templo destruido durante el terremoto de 1944, y las obras que llevaron unos cuantos años para construir el nuevo, inaugurado un par de décadas después. Muchos que ya murieron, y otros que forman parte del presente”.</p><p>“Hoy son abuelas y abuelos que en su juventud y vida adulta se entregaron con generosidad en tiempos de siembra para que hoy tengamos frutos y, recogiendo su testimonio, volvamos a esparcir semilla con el corazón abierto al futuro”, puntualizó.</p><p>Por eso, el arzobispo sanjuanino consideró que “es tan importante reconocernos como parte de un pueblo en marcha, que no empieza y termina hoy su vida” y citó el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de los Abuelos y Adultos Mayores, que se celebra este domingo.</p><p>“En muchas familias abuelas y abuelos dedican largas horas de la semana en cuidar a los nietos, jugar con ellos, ayudarles en alguna tarea de la escuela. Son los primeros catequistas (a veces, los únicos) enseñando las oraciones y hablando del cielo cuando irrumpe la muerte de alguien cercano. Son forjadores de esperanza”, sostuvo. </p><p>“Sí, son los ancianos quienes nos transmiten la pertenencia al Pueblo santo de Dios. Tanto la Iglesia como la sociedad los necesita. Ellos entregan al presente un pasado necesario para construir el futuro. Honrémoslos, no nos privemos de su compañía y no los privemos de la nuestra; no permitamos que sean descartados”, añadió citando al pontífice.</p><p>Por último, monseñor Lozano destacó que en la cercanía de la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús, las comunidades parroquiales celebran a “todos los que, con manos arrugadas por el trabajo, el esfuerzo, los años, siguen transmitiendo ternura que sostiene y fortalece” (AICA)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fF31wG2O1AeN1XbCr7jURbEJilA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/07/24_Manos_Abuelos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En el marco de la Jornada Mundial de los Abuelos, el arzobispo de San Juan de Cuyo invitó a rezar por quienes, a pesar del paso de los años, “siguen transmitiendo ternura que sostiene y fortalece”.]]>
                </summary>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2023-07-24T03:05:59+00:00</published>
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            La fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo: Hacia el amor social
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PSudSPFBuXFC4ypNUTklMZu0yiU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/06/10_Lozano2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Estamos celebrando en este fin de semana la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Jesús, su presencia en medio de nosotros y la Palabra que proclamamos en las misas nos recuerda esta enseñanza de Jesús: Él, que se entrega como alimento.</p><p>Y como alimento no solo para la vida personal, tuya mía, de nuestra fe, sino también para la vida del mundo, para que tengamos un mundo nuevo y una sociedad nueva, para que podamos de verdad, participando de una misma mesa y un mismo pan, construir una misma familia en la fe.</p><p>La presencia real de Jesucristo en la Eucaristía nos muestra este deseo del Señor de querer quedarse en medio de nosotros, de no dejarnos solos y de que podamos realmente alimentados con Él movernos, ponernos en camino.</p><p>La Eucaristía nos mueve al amor social, a los pobres. San Pablo manifestó su enojo y reprendió a los cristianos de Corinto porque “cuando se reúnen, lo que menos hacen es comer la Cena del Señor, porque apenas se sientan a la mesa, cada uno se apresura a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se pone ebrio” (I Cor 11, 20-21). La comunión Eucarística no es completa si no hay comunión de bienes con los pobres.</p><p>“A veces se corre el riesgo de confinar la Eucaristía a una dimensión vaga, lejana, quizá luminosa y perfumada de incienso, pero lejos de las situaciones difíciles de la vida cotidiana. En realidad, el Señor se toma en serio todas nuestras necesidades, empezando por las más elementales. Y quiere dar ejemplo a los discípulos diciendo: «Denles ustedes de comer», a esa gente que le había escuchado durante la jornada. Nuestra adoración eucarística encuentra su verificación cuando cuidamos del prójimo, como hace Jesús: en torno a nosotros hay hambre de comida, pero también de compañía, hay hambre de consuelo, de amistad, de buen humor, hay hambre de atención, hay hambre de ser evangelizados. Esto encontramos en el Pan eucarístico: la atención de Cristo a nuestras necesidades, y la invitación a hacer lo mismo hacia quien está a nuestro lado. Es necesario comer y dar de comer.” (Papa Francisco, Ángelus, 19 junio 2022)</p><p>Una canción que hace muchos años usamos para rezar en la Iglesia dice: “No podemos caminar / con hambre bajo el sol / danos siempre el mismo pan / tu cuerpo y sangre, Señor”. Este pan vivo bajado del cielo es el que nos alimenta, nos fortalece. Te invito entonces a que nos podamos acercar a la comunión, acercar a la oración, adorar a Jesús presente la Eucaristía.</p><p>Y acordate que este fin de semana somos llamados a compartir nuestros bienes en la colecta anual de Cáritas. Te aliento en tu generosidad.</p><p>Quienes adoramos a Jesucristo en las especies eucarísticas tenemos también que cuidar su presencia concreta en los pobres que están cerca de nuestras vidas.</p><p>Que el Señor te bendiga.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PSudSPFBuXFC4ypNUTklMZu0yiU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/06/10_Lozano2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Nos dice Jesús: “Yo soy el pan vivo bajado del Cielo y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.]]>
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                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                <updated>2023-06-10T04:10:45+00:00</updated>
                <published>2023-06-10T04:10:45+00:00</published>
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            Miedo a la soledad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/elheraldo-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace unos meses me encontré providencialmente con un amigo de la adolescencia y juventud con quien no nos veíamos desde hace más de veinte años. Las distancias geográficas primero y las opciones de vida �fundamentalmente� influyeron para ir apartando los encuentros. Por razones laborales lo trasladaron fuera del país. También a mí me tocó partir a Gualeguaychú, después a San Juan. Las pocas veces en el año en las que volvía a visitar a su familia y amistades yo no pude coincidir. Y también fuimos tomando caminos que cada vez se diferenciaban más.</p><p>Pero esa tarde que nos volvimos a ver fuimos a tomar un café a un bar. Inesperadamente a los pocos minutos estábamos compartiendo situaciones hondas de cada uno que apenas habíamos hablado con personas cercanas. 
</p><p>A él no le había ido bien en los afectos; eso ya lo sabía. Un par de fracasos en formar familia, experimentar el dolor de la traición, la amargura de la decepción le fueron haciendo cerrar el corazón. 
</p><p>De hecho, en la ciudad donde vive no ha generado vínculos profundos.
</p><p>Le va muy bien en los negocios. Pero, con una mano en el corazón, se está animando a pensar en pegar la vuelta.
</p><p>Uno de los temores que más le dan vueltas, acaso el más importante, es el miedo a la soledad en el momento de la muerte. Me lo expresaba gráficamente, como quien lo viene madurando hace rato.
</p><p>Le aterra enfrentar una enfermedad sin una mano amiga que al final lo sostenga en el amor.
</p><p>Se me vinieron al corazón algunas enseñanzas de Jesús en este tiempo Pascual. 
</p><p>Ustedes son mis amigos. No teman ni se acobarden. No los dejaré huérfanos. Les enviaré el Espíritu Santo. 
</p><p>Y las enseñanzas de San Pablo, la esperanza no quedará defraudada. Vivo de la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó a la muerte por mí. No son �Sfrases⬝; son certezas que nos animan y alientan.
</p><p>Cuando estamos en el mar agitado en medio de la noche, es necesario confiar en la luz del faro, ese faro que permanece siempre allí, sólido, para guiarnos a buen puerto y librarnos del naufragio.
</p><p>Así sucede en la vida. Cuando atravesamos situaciones de confusión, desencanto, hay que buscar la certeza del amor que no abandona. La confianza en la vida nueva.
</p><p>En los momentos en que somos habitados por el sentimiento de orfandad hace falta fortalecer los lazos de pertenencia a la familia, los amigos, a Jesús Resucitado.
</p><p>En las lecturas de las misas de estas semanas empezamos a mirar la celebración de Pentecostés, en que hacemos memoria de la efusión del Espíritu Santo. 
</p><p>�0l mora en nuestra vida desde el momento del Bautismo y no se aparta de nosotros. Dejemos que nos renueve en la esperanza.
</p><p>Hasta el sábado 20, tendremos en Puerto Rico la Asamblea del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) del cual fui designado Secretario General en noviembre de 2020. 
</p><p>Se elegirán las nuevas autoridades de la Presidencia y se fijarán las orientaciones pastorales que guiarán a la Iglesia en el Continente durante los próximos cuatro años. 
</p><p>Participarán el Presidente y Secretario de cada una de las Conferencias Episcopales de los veintidós países de América Latina y el Caribe. Acompañanos con tu oración.
</p><p></p><p>
</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/elheraldo-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                <updated>2023-05-16T00:15:00+00:00</updated>
                <published>2023-05-16T00:15:00+00:00</published>
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