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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
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            La melancolía del ser
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                <![CDATA[Gustavo Labriola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eLsKT9VqD7H8QBux64AhQF_HYv8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/fotos_maga_sabado_2_agosto_2025_3.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El aislamiento físico o mental es un elemento constitutivo del mundo moderno. Muchas personas intentan resolver de diversas maneras su propio sentido de incomunicación, el que disputa palmo a palmo con la excesiva información y con el paroxismo derivado de lo que se recibe sin medida ni organización.</p><p>Sin embargo, la fantasía que emana de las redes sociales oculta un cada vez más habitual encerramiento en sí mismo que, en determinadas personas, alcanza niveles de desagregación del sentido social que tiene la comunidad. No siempre ello se exterioriza en situaciones radicales, violentas y agresivas (que las hay y muchas), sin embargo, es más corriente ver personas que transitan un confinamiento personal.</p><p>En “A veces pienso en desaparecer” (2023) película de Rachel Lambert, Fran (Daisy Ridley) es una joven de alrededor de treinta años, solitaria, tímida, introvertida, en cierta forma reprimida; empleada administrativa en una triste oficina de una empresa portuaria en la pequeña ciudad costera de Astoria, estado de Oregón al noroeste de Estados Unidos, a orillas del Océano Pacífico.</p><p>Sus días transcurren desde su casa al trabajo. En éste, en las rutinarias, monótonas y aburridas horas laborales, mayormente se concentra en su pequeño lugar, frente a una computadora. Y luego del trabajo a su casa. Así, todos los días en, a primera vista, una vida insustancial.</p><p>Fran, en algunas distracciones, tanto en su trabajo como en su casa o, incluso, en cualquier lugar, divaga en imágenes (colgada de una grúa, calentado su comida, atacada por serpientes, en una playa vacía o cubierta de insectos en un bosque) que coquetean con tendencias suicidas, las que suponen menos una intención que una exploración, en una especie ontológica de no ser, siendo, en esa fantasía de hurgar con ver que sucede con uno cuando ya no está.</p><p>En cierta forma es una reflexión más vinculada con la individualidad que con el individualismo. Una individualidad a la que Fran se aferra y que no se percibe como frustración ni como desesperanza. Ella se siente más cómoda en su soledad que en la perspectiva expectante de una vinculación con otra persona.</p><p>En su rutinario lugar de trabajo se mantiene en silencio, concentrada en planillas de cálculo. Cuando es invitada a un festejo absolutamente modesto, banal y desteñido por la jubilación de una de sus compañeras, participa, pero se mantiene distante. Incluso en algunas escenas grupales es manifiesta su ajenidad más que incomodidad, su deseo de permanecer imperceptible.</p><p>El ingreso de Robert (Dave Merheje), el reemplazo de la empleada que se retira, un simpático, bromista, mundano y amante del cine, genera en Fran un interés especial. De forma tal que comienza una relación a partir de una invitación al cine y posterior cena. En ese vínculo, inicialmente, se muestra tan apartada como se podría inferir de alguien misántropo tal como supone el carácter de Fran, pero luego se genera una interrelación entre estos dos seres con características diversas sin que la protagonista modifique sustancialmente su aislamiento.</p><p>La relación entre ambos (en cierta medida, caracteres opuestos) se desarrolla en un medio tono, infrecuente en tramas adyacentes a lo sentimental, por su escaso romanticismo y que por efecto traslativo tiene mucho del cine de Jim Jarmusch. Pero en el tratamiento, se dice mucho, no solo de la dificultad para las relaciones humanas, sino también sobre el engaño, la integridad de la persona y la levedad del futuro.</p><p>La película tiene su origen, indisimulable, en una obra de teatro, “Killers” (2014) de Kevin Armento. En 2019, Stefanie Abel Horowitz dirigió un corto con el mismo título que la película “A veces pienso en desaparecer” a partir de la obra de teatro mencionada con un guion escrito por la directora, Armento y Katy Wright Mead, quien actúa en el corto en el papel de Fran. En la película de Lambert, los mencionados (Armento, Horowitz y Wright Mead) son los autores del guion.</p><p>Si bien, como se ha dicho, la película está basada en una obra de teatro de 2014, las características peculiares y aislacionistas de la pandemia del Covid-19 (época en la cual se filmó) se encarnan en el personaje y en su introspección permanente. La película dice mucho sobre estos tiempos de sociabilidad muchas veces impuesta (sobre todo en ámbitos laborales), necesidad de pertenencia disputando con una desesperada búsqueda de retraimiento, en una ambivalencia que explota lo excéntrico y el anonimato que da la soledad.&nbsp; Como realización, la directora logra transmitir con fidelidad la cotidianeidad de la oficina, con diálogos que muchas veces permanecen en el fondo de la escena integrado a un retrato de seres de ciudades pequeñas, en un Estados Unidos profundo y, en cierta forma, abandonado. La película es minimalista, con una fotografía, encuadre y manejo de las situaciones, logradas.</p><p>La composición de Daisy Ridley – Rey Palpitane en la trilogía secuela de “Star Wars”- es admirable. Sus miradas fijas, sus silencios, sus expresiones agudas y sus escuetas sonrisas componen un personaje que, sin esfuerzo, convence en trasmitir una sensación ambigua y, en cierta manera, melancólica en su encierro personal.</p><p>Rachel Lambert, la directora de la película es norteamericana y se dedica también a diseñar vestuario para teatro. Como directora de cine había realizado en 2016 “In the radiant city”, sobre un drama familiar y en 2021 “I can feel you walking”, películas que no se han estrenado en Argentina.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eLsKT9VqD7H8QBux64AhQF_HYv8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/fotos_maga_sabado_2_agosto_2025_3.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Entre páginas y pantallas]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-08-02T21:30:00+00:00</published>
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            De aquellas integraciones a estas discriminaciones
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                <![CDATA[Gustavo Labriola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2IQc46CkahMr1aumNHgbizvD32M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/maga_sab_26_julio_2025_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde tiempos inmemoriales la condición humana ha concitado el interés de filósofos, teólogos e intelectuales que han intentado descifrar las motivaciones, intenciones y acciones que los hombres, en el transcurso del tiempo han contemplado para actuar y relacionarse con sí mismo, con las demás personas, con el contexto en el que habitan y con lo eterno y sobrenatural.</p><p>Jean-Jacques Rousseau en su “Discurso sobre el origen y fundamentos de la desigualdad entre los hombres”, escrito veinte años antes de la Revolución Francesa, elabora la concepción de lo que se conoce como “El buen salvaje”, en el sentido que “el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”.&nbsp;</p><p>Juan Antonio Massone en el prólogo de “La condición humana”, libro, en el que, en el marco del escenario de la guerra civil china de las décadas del ´20 y ´30 del siglo pasado, André Malraux alude que la ambición del hombre es “alcanzar una existencia digna mediante la acción solidaria, sus almas se asoman a los abismos de un destino que los conmina, pero jamás lo satisface. En otras palabras, limitan con un vacío imposible de ocultar”. Frente a eso, se repliegan sobre sí.</p><p>Algunos, como Jean-Paul Sartre esgrimen la idea que la constante presencia y el juicio de “los demás” respecto a uno le hacen decir que “el infierno son los otros”. Otros, hablan del infierno (siempre con el sentido negativo, traumático y de malestar) como la ausencia del otro.&nbsp;</p><p>Las diferentes teologías también han desarrollado conceptos vinculados con la condición humana. En el caso de la tradición judeo-cristiana, todas las personas son hijos de Dios y el amor a Dios y al prójimo como a sí mismo, es uno de los mandamientos y por lo tanto, una de las definiciones más categóricas respecto de las conductas esperables para las personas de fe.</p><p>Ítalo Calvino en “Las ciudades invisibles” afirma que “el infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio”.</p><p>En “El vizconde demediado” Calvino se involucra con el permanente conflicto entre el bien y el mal. Un antecedente podría encontrarse en el trastorno disociativo de la personalidad que Robert L. Stevenson trata en “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde) bajo el género de horror. En el caso de Calvino, una más que evidente demostración de antítesis es la figura del vizconde Medardo. Calvino lo representa en una misma persona pero dividido en dos partes.</p><p>Medardo, un joven inexperto, ingenuo, habituado a una vida acomodada, en una edad -según Calvino- en la que,”los sentimientos se abalanzan todos confusamente, no separados todavía en mal o bien; (…) en que cada nueva experiencia, aún macabra e inhumana, siempre es temerosa y ardiente de amor por la vida”. En esa edad, un poco más allá de una inconsistente adolescencia, Medardo se ve involucrado, más allá de voluntad propia, en una guerra santa contra los turcos para complacer a ciertos duques de su Terralba natal.</p><p>En su elaboración fantasiosa, Calvino divide al medio a Medardo en función de una metralla recibida como consecuencia de una acción más intempestiva y voluntaria que razonada y estimada. Lo hace separando al costado malo del bueno en un sentido simétrico, tanto físico como ético. Independientemente de lo caprichoso y creativo del texto, la aparición del costado bueno de Medardo es el momento en el cual adquiere mayor relevancia filosófica la visión de Calvino.</p><p>Hasta ese momento, la parte malvada del vizconde era la que evidenciaba lo peor de un ser humano. Su costado más miserable y ominoso, su delectación por el ejercicio del poder, su absoluta falta de empatía y conmiseración por el otro. Su despiadada conducta por destruir todo lo conocido.&nbsp;</p><p>El personaje de Medardo, (su mitad) “buena” plantea la necesidad de la complementación. El ser humano -según él- se integra en cuanto conoce que en cada uno existe la pertinente porción de bondad y maldad que no es posible separar. Por eso, aspira a una unidad en el sentido de compatibilizar y congeniar ambas actitudes. Las que, a su vez, deberían apartarse de los extremos, lo que -como deja trascender Calvino en el texto- termina siendo irritativo y sofocante para el resto de las personas.</p><p>Y es en ese punto donde adquiere, tal vez, mayor importancia esta fábula del autor italiano. Lo es en cuanto debe contemplarse la actuación de cada uno en el ámbito en el cual se desenvuelve. De forma tal que toda actuación, por mayor bondad que contemple debe ser atinada y ajustada a la sociedad en la cual se actúa. Que el ejercicio de esa bondad (y en mayor sentido la maldad) no termine afectando al prójimo, atacando la voluntad del otro, afectando los derechos de ellos.</p><p>Es posible que Calvino al escribir “El vizconde demediado” en 1951, tuvo en cuenta el espíritu de época. Hacía pocos años que había terminado la Segunda Guerra Mundial de la manera más terrible y despiadada. Para el final de una confrontación que ya era pavorosa porque había asesinado a millones de personas en Europa se apeló a dos bombas atómicas que destruyeron dos ciudades con implicancias decisivas para generaciones posteriores. Los intelectuales de entonces apelaban entonces a la aparición de un hombre nuevo en una sociedad nueva. Que atendiera a la unión de los hombres. Y aparezca un hombre pleno. Apuntar a la armonía del conjunto. No solo en cada uno, sino también en la sociedad donde se vive.</p><p>Aspiraciones que eran apropiados a la recomposición de las democracias europeas y entendidas en décadas en las cuales se avanzó en la integración de las personas con derechos civiles y sociales a los que se aspiraban. En procura de esa unidad personal a la que refería Calvino y que involucraba al conjunto.&nbsp;</p><p>Aquella sociedad a la que posiblemente anhelaba Calvino, de una integración entre la bondad y la maldad, en la justa medida humana y, concomitantemente, en la justa medida social, suponía indudablemente un respeto por la diversidad y un interés acorde con el conjunto, que evidentemente ha quedado en utopía, considerando la crueldad, discriminación, marginación y estropicio que anida en la sociedad contemporánea.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2IQc46CkahMr1aumNHgbizvD32M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/maga_sab_26_julio_2025_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Entre Páginas y Pantallas]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-07-26T22:30:00+00:00</published>
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            El brutalista. László Toth y su largo calvario
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                <![CDATA[Gustavo Labriola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/irusUgbjETwcBJkrlzKYPMJlbhs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/04/labriola_264.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la arquitectura, la utilización eficiente de los materiales y recursos sumada a una adecuada y elevada concepción artística ha conseguido la concreción de notables obras que han trascendido a su tiempo y, en particular, han constituido corrientes y tendencias.Algunas de esas tendencias arquitectónicas en función de principios filosóficos procurando, a su vez, funcionalidad de las construcciones, han privilegiado la conformación de edificios de uso público.Una de esas corrientes fue el brutalismo. Iniciado a partir de la combinación entre una concepción ética de la sociedad, estética en función de construcciones minimalistas y utilitaria en procura de una economía de recursos, la arquitectura brutalista comenzó a desarrollarse en Inglaterra en la posguerra.Era necesario, en un clima de absoluta austeridad económica, acometer la construcción de conjuntos de viviendas, oficinas públicas, escuelas y servicios comunitarios. La reconstrucción de los edificios y la diagramación urbanística de las ciudades fueron las razones por las cuales a partir de la década del ´50, algunos arquitectos como Alison y Peter Smithson le dieron consistencia al Brutalismo, estilo arquitectónico, que exterioriza los materiales de construcción; usa hormigón a la vista, sin pintura y considera formas geométricas angulares. El brutalismo perseguía que la arquitectura se basara en la razón, la simple geometría, la funcionalidad y la austeridad en la decoración. Buscaba simplicidad, alejándose de los estilos más ornamentados.Algunos consideran como antecedentes del Brutalismo a las obras de Le Corbusier y a los desarrollos arquitectónicos de la escuela de arte, diseño y arquitectura alemana, la Staatliche Bauhaus (la Casa de la Construcción Estatal). Ésta, configurada como de vanguardia artística, tenía como norte que la forma le seguía a la función y fue creada por Walter Gropius en Weiman en 1919. Luego de mudar su sede primero a Dessau y más tarde a Berlín, fue cerrada por el nazismo en 1933, luego de intensas expresiones de censura y de persecución a sus principales exponentes. Es una constante de los gobiernos autoritarios, perseguir a los artistas por la impronta de libertad de pensamiento y amplitud de visión que genera el arte. Así, fue como que algunos de ellos terminaron recalando en los Estados Unidos o en la Unión Soviética.&nbsp;La Bauhaus (como comúnmente se la conoce) fue una usina de creadores que excedió a la arquitectura. Así se consideran referentes de la casa, pintores como Wassily Kandinsky, Paul Klee y fotógrafos como Ellen Auerbach y el argentino Horacio Cóppola.Retomando al brutalismo. Algunos atribuyen esa denominación al propio Le Corbusier, dado que en su discurso en la inauguración de la Unité d´Habitation de Marsella el 14 de octubre de 1952, utilizó el término francés béton brut (concreto bruto), apelando al elemento más utilizado en esa forma de construcción: el hormigón.En todo el mundo hay edificios de estilo arquitectónico brutalista. Entre otros, en Londres el Barbican Center y el National Theatre. En Estados Unidos la Yale Art, la Universidad de Massachusetts Dartmouth, el edificio del Colegio de Arquitectos de Boston y el campus de la Universidad de Minessota. El Gran Teatro de Quebec, en Canadá; la Corte Suprema de Australia en Canberra.&nbsp;En Argentina los dos edificios más emblemáticos de esta tendencia han sido diseñados por Clorindo Testa. La Biblioteca Nacional “Mariano Moreno”, en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, construida en lo que fuera la Quinta Unzúe, en su momento residencia presidencial y donde falleció Eva Perón. Testa denominaba “Gliptodonte” al edificio de la Biblioteca (al que lo proyectó junto a Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga), porque en las excavaciones preliminares se habían encontrado restos de un gliptodonte.&nbsp;El otro edificio diseñado por Testa es del Ex Banco de Londres y América del Sur inaugurado el 15 de julio de 1966, donde funciona hoy la casa matriz del Banco Hipotecario en la capital del país. Otros edificios del estilo brutalista son el de la Escuela Superior de Comercio “Manuel Belgrano” y el Palacio Municipal “6 de Julio” de Córdoba y el de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mendoza en la ciudad homónima.László Toth, un arquitecto judío sobreviviente del Holocausto y nacido en Hungría impulsor del brutalismo, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, recala en los Estados Unidos atraído por un primo que vive en Filadelfia con su mujer y en la búsqueda del sueño americano. Este resumen es el inicio de “El Brutalista”, película dirigida por Brady Corbet e interpretada protagónicamente por Adrien Brody.En realidad, Toth es un nombre ficticio y por lo tanto no ha formado parte de la tendencia brutalista. Pero el personaje le sirve al director (guionista también del film, conjuntamente con Mona Fastvold, una joven directora noruega, pareja actual de Corbet), para relacionarlo con los arquitectos de la Escuela de Bauhaus, y en función de ello, armonizar una historia de aspiraciones humanas con la corriente que sigue generando controversia entre los profesionales de la arquitectura.En particular algunos especialistas evalúan al brutalismo como una posición filosófica utilitaria y de valoración positiva del espacio frente a otros que coligan el autoritarismo y la dominación del Estado con las edificaciones monolíticas de concreto.Toth que ha conseguido llegar a los Estados Unidos, mientras desconoce si su mujer y su sobrina permanecen aún con vida en Hungría, se ubica en la trastienda de la mueblería de su primo Attila (Alessandro Nivola) realizando tareas menores, hasta que la convocatoria de &nbsp;Harry Van Buren (Joe Alwyn), un joven millonario para construir una biblioteca para su padre (Guy Pearce) lo termina vinculando con esa familia, luego de una primera controversia con Van Buren, padre.&nbsp;Se produce entonces el alejamiento de Toth del lugar donde residía, fundamentalmente por los celos de su primo, y comienza a desarrollar un proyecto para Van Buren, un millonario “hecho a sí mismo”Luego del fallecimiento de su madre, Van Buren pretende realizar en su homenaje un colosal centro cívico con un estadio y una capilla, entre otros edificios, en la cima de una colina en las afueras de Doylestown, en Pennsylvania. Para ello le encarga el diseño y la dirección a Toth. A partir de ese hecho, la realidad del protagonista cambia rotundamente. De trabajar casi como un empleado marginal a dirigir un proyecto de significativa importancia.&nbsp;Pasa a residir en una cabaña en la finca de su mecenas. Éste, inicialmente aparece como subyugado por Toth y dispuesto a invertir todo lo necesario para concretar el proyecto, pero actúa con disimulada malevolencia, retaceando colaboración en determinado momento y sometiendo a Toth a una especie de supervisión por otro profesional que no solo mantiene celos de la situación sino provoca cambios en el proyecto que terminan derivando en una tensa relación. La necesidad y la dependencia de Toth respecto de Van Buren genera un evidente abuso por parte de éste.Enterado que la esposa de Toth, Erzsebét (Felicity Jones) estaba con vida, Van Buren le ofrece ayuda para el traslado de ella junto con su sobrina hasta los Estados Unidos. Ello será un elemento que al final tendrá una importancia medular. No obstante, a pesar de ello, el dolor de la guerra que persiste en Toth lo mantiene dependiente de las drogas y el continuo sometimiento de ellas, lo va debilitando. Hasta que un hecho ignominioso y humillante, a la vez que inesperado, en Carrara, Italia, donde concurren Toth y Van Buren para la elección del mármol necesario para la construcción, desencadena el final del drama.La película que, en cierto sentido, es monumental, transita el dolor y la crueldad durante todo el relato. Toth, impecablemente actuado por Adrien Brody es un hombre lastimado permanentemente. Preso y perseguido por su condición de judío; inmigrante en una sociedad ajena y compleja; lastimado en su honor por su familiar; sometido por un millonario y por el hijo de éste, lo exponen al menoscabo y a la crueldad.Por otra parte, el resto de las actuaciones son notables; la música y la ambientación son espléndidas; el guion es ajustado, de forma tal que la extensión del film (más de 3 horas y media) no se siente en ningún caso y aborda con eficacia temas como la diáspora judía, la migración consecuencia de la guerra, el capitalismo y sus relaciones de poder y dominación, las diferencias sociales y el sueño del desarrollo artístico y espiritual de un creador.Nominado a 10 premios Óscar de la Academia, ganadora del Golden Globe y de numerosos premios, entre los de los críticos de cine de Boston, Los Ángeles, Phoenix y Nueva York, el León de Plata como mejor director y varios premios en Venecia, el film, de modesto presupuesto, se convierte en una referencia imprescindible para reflexionar sobre el hecho artístico y el dolor del desarraigo, la guerra y la injusticia.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/irusUgbjETwcBJkrlzKYPMJlbhs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/04/labriola_264.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>ENTRE PÁGINAS Y PANTALLAS]]>
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            Sebastián Fitzek: Los laberintos de la mente humana
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                <![CDATA[Gustavo Labriola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hLPBY9dUtMkl0nF03nCXR3zsWM4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/04/labriola_19_de_abril.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los laberintos de la mente humana parecen, en parte, inexpugnables. El comportamiento por el que se exteriorizan las ideas, intenciones, voluntades no hace más que complejizar el análisis de que es lo que anida en el interior del raciocinio humano.&nbsp;En general, las actuaciones rayanas con la maldad son las que provocan mayor curiosidad. No siempre ese proceder respondería solamente a una práctica aséptica del individuo, sino es probable que haya un componente social que prevalece o influye.&nbsp;Por otra parte, es frecuente que la mente busque algún atajo que permita soportar las coyunturas incluidas en la interrelación continua en las distintas sociedades, generando alguna manera de aislamiento de la realidad circundante.A propósito, el autor alemán Sebastián Fitzek, ha afirmado que la presión que ejerce actualmente la sociedad puede conducir a muchas mentes a una desconexión de la realidad. Sin embargo, en una visión amplia, no lo vincula necesariamente a la maldad con que actúan algunas personas, si no a veces, justamente ese escape del entorno se expresa en engaños de los cuales la misma persona está convencida. Así Fitzek alude a un amigo que “me dijo que tenía una hija y muchos años más tarde descubrí que era mentira, que no tenía ninguna hija”.En un reportaje Fitzek avanza en lo que le atrae de la psique humana, “tenemos cosas muy profundas en nuestro subconsciente y, en consecuencia, en nuestra mente hay muchos secretos escondidos. Eso me fascina”.Sebastián Fitzek nació en Berlín el 13 de octubre de 1971. Es abogado, tiene un doctorado en Derecho de autor, y ejerce el periodismo. Ha trabajado en un programa matinal en la radio y fue guionista de comedia. Como curiosidad fue baterista de una banda y ha reconocido a Michael Ende, el autor de “La historia sin fin” como uno de sus escritores favoritos. &nbsp;Su primera novela, “Terapia”, de 2006 es una aproximación al suspenso más atrapante, bajo el formato de un thriller psicológico. Una niña, Josy, hija de Viktor Larenz, un reconocido psiquiatra que padece una rara enfermedad, desaparece misteriosamente del consultorio de un médico, a donde él mismo la ha llevado. Viktor la busca infructuosamente. Años después, Anna Spiegel, una joven escritora llega hasta la remota isla en la cual se ha recluido para consultarlo dado que los personajes de sus novelas se corporizan debido, tal vez, a alucinaciones. &nbsp;Uno de ellos, sería la propia Josy. Lo que transforma a la historia en una apasionante incógnita y un juego peligroso. Se transforma en una terapia dentro de otra.&nbsp;Fitzek ha referido, como algunos otros autores también, que en ocasiones le surgen los argumentos de circunstancias de la vida real. En particular, en el caso de “Terapia” ha contado que “fui a acompañar a mi novia que se iba a hacer un estudio que habitualmente dura muy poco tiempo, no es que tuviéramos prevista una cita muy larga con el médico, pero la tuve que esperar más de una hora. Estaba adentro del consultorio y no salía. Y ahí fue que pensé qué pasaría sí -siempre empiezo con eso- no sale más del consultorio.”La novela tuvo un fenomenal éxito en todo el mundo. Vendió más de un millón de ejemplares en Alemania y se publicó en más de 20 países. En 2023 se conoció una serie de 6 capítulos basada en el libro, dirigida por Thor Freudenthal e Iván Sainz Pardo, con Stephan Kampwirth como protagonista. Por otra parte, la novela había sido nominada al premio alemán Friedrich-Glauser-Preis como mejor debut en novela negra.Otro de sus libros, “Pasajero 23”, aborda también una situación falta de lógica. El personaje, Martin Schwartz, un detective expuesto habitualmente a misiones riesgosas y en cierta medida suicidas, pierde a su esposa y a su hijo en el Crucero Sultán of the Seas, sin que lo convenza la versión de la policía. Cinco años después, la llamada de una escritora le hace conocer que una niña desaparecida en el mismo barco, ha reaparecido con el oso de peluche de su hijo y Martin para encontrar respuesta a esos enigmas decide regresar al mismo Crucero. La trama gana en suspenso e inquietud respecto a las investigaciones que debe llevar a cabo el protagonista buscando la verdad respecto a lo que ha sucedido con sus seres queridos y también a otras personas que han desaparecido en el Crucero inexplicablemente.&nbsp;El mar, los barcos y el misterio es una conjunción que tradicionalmente han generado historias interesantes. En este caso, Fitzek le suma un tratamiento y una complejidad de notable dinamismo que atrapa adictivamente. Dentro de los personajes que se involucran en la trama, está un argentino, Tiago, un apuesto joven, un timador, hijo de un diplomático. &nbsp;La novela fue llevada a la televisión alemana, en una realización de 2018, dirigida por Alexander Dierbach.&nbsp;En 2018 publicó “El envío”, novela, un thriller psicológico. Un psicópata viola a Emma Stein, una psiquiatra, al comienzo del libro en una habitación de hotel, rasurándole la cabeza luego del acto, por lo que la prensa denomina al atacante como “el peluquero”. Se conocen otros dos hechos de iguales características en mujeres que terminaron asesinadas. Emma se recluye en su casa lindante al bosque de Grunewald, al Oeste de Berlín. En su mente se alternan situaciones reales con visiones producidas por ansiedad y ataques de pánico. Su marido no termina de entenderla y su amigo Konrad intenta ayudarla. &nbsp;Un cartero le entrega un paquete destinado a un vecino, A. Palant, un hombre al que nunca había visto. Y a partir de ese hecho, se desencadenan situaciones absolutamente atrapantes, con pistas falsas y vueltas de tuercas constantes.Respecto al resto de su trayectoria, “El experimento” en 2008 trata de ataques a mujeres en una lujosa clínica psiquiátrica de Berlín. Al inicio, un profesor explica a sus alumnos un experimento: deben leer un texto sin interrupciones. En realidad, lo esencial del libro es la historia de un asesino en serie. El autor juega con el subconsciente, los recuerdos de la infancia, el mundo real y el de los sueños, la hipnosis. Fitzek ha afirmado que la presión que la sociedad ejerce a las personas puede hacer que éstas pretendan desconectarse de la realidad, sin implicar que ello los convierta en malvados. Ha dicho que la idea la tuvo al visitar a su hermano, que es neurorradiólogo y jefe médico de un hospital. Al momento de la visita, su hermano es convocado a una emergencia. Y ese hecho lo motivó a pensar que sucedería si la persona que ingresara a la clínica en lugar de un paciente fuera un delincuente.&nbsp;“Noah” (2013) aborda el drama de los desamparados sin techo. El protagonista no recuerda ni su propio nombre, ni de donde proviene ni &nbsp;porque causa está en las calles de Berlín. En realidad, con una anticipación que asombra, el autor plantea una epidemia, la gripe de Manila generada en función de una conspiración que amenaza al género humano. &nbsp;En su último libro, “Gestos letales” (2024) la protagonista, Hannah Herbst es una colaboradora de la policía que, en base a los micro gestos faciales realizados en menos de un segundo, detecta las mentiras en que incurren las personas en los interrogatorios y por lo tanto, permite la resolución de los casos policiales. Un caso que involucra a su familia y una amnesia producto de una anestesia, genera el suspenso que con acierto maneja el autor.&nbsp;Fitzek considera los meandros de la mente. Sobre todo, se confiesa fascinado por las razones que llevan a los asesinos a delinquir. Ha dicho “como autor intento entender qué pasa por la mente de un asesino o de un psicópata, por qué algo puede ser bueno o malo a los ojos de una persona. Pienso que siempre hay una causa para hacer el mal, aunque exista gente que sea malvada desde los inicios de su vida”.Fitzek es posiblemente uno de los autores más atrapantes y sus libros convocan a sus seguidores porque es una garantía de suspenso que lleva a mantenerse atraído por la trama. Sus thrillers psicológicos lo han convertido en unos de los autores europeos que mayor repercusión ha tenido en los últimos años.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hLPBY9dUtMkl0nF03nCXR3zsWM4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/04/labriola_19_de_abril.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Entre páginas y pantallas]]>
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            Constantino Kavafis, poeta
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/S4KKP5mmrlijxIwSy3A5t6MPswU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/09/labrio.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Alejandría es el principal puerto, hoy, de Egipto, en la boca del Nilo; el faro de Occidente; el centro cultural del mundo antiguo; la cosmopolita ciudad de la mítica biblioteca. Una ciudad que fue el puente entre Europa y Oriente y el nexo entre el pasado y el presente. Además, fue la localidad natal de Constantinos Kavafis.Kavafis nació en Alejandría el 29 de abril de 1863 en una familia griega originaria de Constantinopla, dedicada al comercio de telas con una importante posición económica. Se educó aprendiendo los idiomas francés e inglés. Kavafis fue uno de los tantos escritores que nunca publicó un libro en vida, a excepción de algunos poemas en revistas de Alejandría y Atenas y algunas hojas sueltas distribuidas a sus amigos. Cuando se conocieron sus poemas masivamente, se convirtió en un referente de la poesía griega, convirtiéndose en el mayor de los poetas neogriegos.</p><p>En su juventud, luego de la muerte de su padre, emigró, con su familia a Liverpool. El fallecimiento de sus hermanos y circunstancias económicas adversas hicieron que vuelvan a Alejandría, donde, después de residir unos años en Constantinopla, se ganó la vida en un empleo de escribiente en el Servicio de Riegos del Ministerio de Obras Públicas, bajo jurisdicción inglesa, y que funcionaba en el Hotel Le Metropol. En realidad, su principal fuente de subsistencia fue apostar a la Bolsa local.Su poesía es marcadamente influida por el Mediterráneo, en la confluencia de las distintas culturas, con el aditamento de su Alejandría natal, que era una ciudad que miraba al Mediterráneo y se sentía hermanada con Atenas, Roma y Constantinopla. Sumado a ello, su experiencia con la literatura inglesa, forjó composiciones que lo diferencian de sus orígenes griegos.&nbsp;La poesía de Cavafis, pulcra y trabajosamente escrita, transita por la visión trágica y desesperanzada de la vida, la referencia permanente al pasado griego, a su amada Alejandría. Desde muy joven se vio interesado por el amor homosexual. De forma tal que se dice que luego de una visita al Museo Arqueológico de Atenas, en su diario, anota cómo lo había atraído el busto de Antínoo, el amante del emperador Adriano.&nbsp;La fluidez de su lírica genera una atracción que se combina con el tratamiento de los amores prohibidos, con un erotismo latente, en parte disimulado, pero sin duda, apreciable en su métrica. Procura dejar en claro sus intenciones y devaneos, larvada y subrepticiamente. Pero siempre, evidente. Como dice en su poema “Oculto”: “es solo por los actos más imperceptibles/ por los escritos más secretos/ que me conocerán tal como soy”.Kavafis era amante de la buena vida, amigo de sus amigos, a los que recibía en su piso de calle Lepsius y de gentiles maneras. Tomó posición frente a consideraciones de implicancia social y humana. Se opuso a la pena de muerte y lo que se conoce como “darwinismo social”, la supremacía del fuerte sobre el débil. Su referencia a hechos y circunstancias históricas, no exenta de ironía, eran en función de expresar decadencias culturales de Occidente. No lo hacía desde un sentido de declinación cultural, sino inspirado en un sentimiento acongojado de pérdida. Sus poemas evocan el placer, la emoción, la herencia cultural trascendente, pero, además la alegría en un pasado evocativo (por eso de que los muertos “regresen/ y permanezcan en el poema”). Más, singularmente, su preocupación e involucración permanente ha sido por el respeto a la decisión sexual, lo que materializaba en una visión moderna y atípica para el final del siglo XIX y principios del XX, del amor homosexual, vinculado con el placer y la redención del cuerpo. “Recuerda, cuerpo, no tan solo cuánto te han amado/ no solamente las camas en las que te acostaste,/ sino también tantos deseos que por ti/ hacían destellar tanto los ojos,/ (…) Ahora que todo ya al pasado pertenece/ (…) recuerda, en los ojos que te miraban;/ como temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo”.De forma tal que se manifiesta cautivado por “la imagen de un efebo,/ inasible como una sombra alada”. Y enmarca sus deseos, al reconocer que quisiera “liberarse/ de la marca del placer enfermizo/ de la marca del vergonzoso placer”. En algunos poemas, no esconde lo explícito del amor carnal, “Y allí sobre un lecho barato, miserable/ el cuerpo tuve del amor, los labios/ voluptuosos y robados de la embriaguez”.En un plano más genérico, algunos especialistas dividen la producción poética de Kavafis en tres vectores. Los poemas de índole erótico, homosexuales; los históricos, referencias de antiguas tradiciones, desde los griegos posteriores a Alejandro, la dominación de Roma, Bizancio, el cristianismo y la convivencia con el paganismo –con sentido analítico, como se ha visto- y los que emiten una idea sobre la vida y la sociedad.&nbsp;La poesía de Kavafis ha implicado el interés de escritores como Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, Alberto Moravia, Nikos Kazantzakis (autor de Zorba, el griego y La última tentación de Cristo), T.S. Elliot, Jaime Gil de Biedma y el Premio Nobel de Literatura español Vicente Aleixandre. Ezra Pound lo llamó un poeta del futuro. Además, mantuvo una relación de intenso respeto mutuo con E.M. Forster, el autor de “Pasaje a la India”, quién siempre intentó, infructuosamente, publicar los poemas de Kavafis en Inglaterra. Por otra parte, el británico nacido en India, Lawrence Durrell lo ha homenajeado con la figura del “viejo de la ciudad” en su “Cuarteto de Alejandría”, donde incluso en el primero de los libros, Justine, se evoca el poema de Kavafis “La ciudad”, aquel que dice “No hallarás otra tierra ni otro mar/ (…) La vida que aquí perdiste/ la has destruido en toda tierra”, y el Premio Nobel de Literatura John Maxwell Coetzee ha tomado, del poeta, el nombre del poema “Esperando a los bárbaros” para su libro homónimo.&nbsp;A propósito, el poema “Esperando a los bárbaros” alude a la alquimia entre temor y esperanza; entre ansiedad y concreción; entre dificultad y solución; entre independencia y dominación. La inminencia de un arribo que oculta la incompetencia propia. Así, la incapacidad de enfrentar los problemas y asumir la responsabilidad de resolverlos. “la noche cae y no llegan los bárbaros/ Y gente venida desde la frontera/ afirma que ya no hay bárbaros/ ¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros/ Esta gente, al fin y al cabo, era una solución”.Recién luego de su muerte, tuvo la consideración y la valoración acorde con su calidad literaria. El escritor, periodista y crítico cinematográfico Goffredo Fofi ha dicho que “El más discutido entre los poetas neogriegos se reconoce por fin como el más grande, pero también es justo que se piense en su obra como en una gran reflexión sobre la historia de los pueblos y la condición humana, sobre la precariedad de la civilización y la existencia de cada uno, y en ella, de la felicidad y el placer”.Finalmente, de igual manera que Kavafis había colocado en su pasaporte, en el rubro “Profesión”, en su lápida, además de su nombre y la fecha de su muerte, el 29 de abril de 1933, solo quedó grabada la palabra: “Poeta”.</p>]]>
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                <published>2024-09-07T14:30:00+00:00</published>
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            Mirar para descubrir. Los setenta años de “La ventana indiscreta”
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                <![CDATA[Gustavo Labriola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/OPSGGyhGt9ZkIy_dv52ADO84r8o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/labriola_38.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ver detrás de la ventana y ser espectador oculto o disimulado de hechos ajenos es una atracción en que frecuentemente se cae. Esa mirada, sin que necesariamente se configure voyeurismo o en algunos casos, configurándolo, ha sido recurrentemente tratada en el cine.Así en una muy acotada lista, se pueden nombrar a “Psicosis” (1960) de Alfred Hitchcock, “El fotógrafo del pánico” (1960) de Michael Powell, “Belle de Jour” (1966) de Luis Buñuel, “La conversación” (1974) de Francis Ford Coppola, “Doble de cuerpo” (1984) de Brian de Palma, “Terciopelo azul” (1986) de David Lynch, “Acosada” (1993) de Philip Noyce, “Disturbia” (1997) de D.J. Caruso, “The Truman Show” (1998) de Peter Weir, como algunos ejemplos de ellos.Hablar de obra maestra en la filmografía de Alfred Hitchcock es referirse a varias de sus películas. Sin embargo, en función de la observación de un escenario ajeno a aquel que está mirando, ubica a “La ventana indiscreta” (1954) en una de las películas más valoradas, recordadas y vistas del notable director inglés.Al decir del gran crítico Roger Koza, en una de sus clases, el comienzo de “La ventana indiscreta” con su recordado travelling descriptivo, es uno de los inicios más extraordinariamente logrados en el cine. Los primeros cuatro minutos de la película dejan en evidencia una enorme cantidad de datos imprescindibles que transforman al espectador de la película en un cómplice necesario para identificar el lugar desde donde se ve la acción (la ventana trasera del título original “Window Rear”) y el sujeto observador (L.B. “Jeff” Jefferies –un fotógrafo profesional (James Stewart, al que prefirió Hitchcock en esta ocasión en desmedro de Cary Grant).&nbsp;Jeff, se encuentra inmovilizado en una silla de ruedas con una pierna enyesada, recuperándose de un accidente acaecido en una carrera de autos, sentado, con vista a una ventana. En el recorrido de la cámara, en esos cuatro minutos iniciales, se pueden ver la cámara fotográfica de Jeff, sus fotos en cuadros colgados en las paredes del departamento, el vecindario (el Greenwich Village de Manhattan, Nueva York) compuesto por una sensual bailarina, una mujer soltera y solitaria, una escultora, unos recién casados, un pianista, una gimnasta, un vendedor de joyas con su esposa enferma en una cama, otros matrimonios, entre la vecindad. Todo visible a partir de una ventana que va a ser la gran protagonista de todo el film.La visión aburrida y, en parte, despreocupada de Jeff, se ve alterada por algún raro comportamiento de un vecino (Raymond Burr) que, parecería oculta algo en el jardín de entrada a su edificio de departamentos. &nbsp;En la sospecha, Jeff suma la ayuda de su novia (Grace Kelly, un par de años de ser la princesa de Mónaco) y de su cuidadora (Thelma Ritter) para lograr un suspenso creciente. La música de Franz Waxman (al que recurrió Hitchcock, en vez de su habitual colaborador Bernard Herrmann) es diegética, es decir absolutamente adecuada dado que es concomitante con la acción sin sumar elementos ajenos que perturben el suspenso in crescendo que se va generando a partir de las observaciones y los descubrimientos que se producen.El guion de la película es de John Michael Hayes, habitual colaborador de Hitchcock, y está basado en un relato de 1942 “It had to Be Murder” de Cornell Woolrich, reconocido autor de novelas de suspenso y policíacas, sobre cuyas obras se realizaron numerosas adaptaciones para el cine, como por ejemplo, “El hombre leopardo” (1943) de Jacques Tourneur, “La novia vestía de negro” (1968) y “La sirena del Mississippi” (1969) de Francois Truffaut, &nbsp;incluso tres películas argentinas, “El pendiente”(1951) dirigida por León Klimovsky, “Si muero antes de despertar” (1952) y “No abras nunca esa puerta” (1952), estas dos últimas dirigidas por Carlos Hugo Christensen, considerada como unas de las mejores películas del cine argentino. Ésta última incluso tiene, también una larga escena de cinco minutos, creando un infrecuente suspenso, en total silencio y la protagonista envuelta en sombras.&nbsp;“La ventana indiscreta” fue estrenada el 4 de agosto de 1954, en el teatro Rívoli de Nueva York, con gran repercusión de público. El teatro Rivoli, se encontraba ubicado en la 7° Avenida de esa ciudad, en el Distrito de los teatros y entre otras curiosidades, fue el lugar donde por primera vez y en carácter experimental, se exhibieron cortos con sonido incluido, el 15 de abril de 1923, cuatro años antes que se estrenara, “El cantor de Jazz”, primer largometraje sonoro. Y era un cine de estrenos rutilantes, como en su momento, el de “Lo que el viento se llevó” y “Tiempos modernos”. Finalmente, el interés económico lo demolió en 1988, para dar lugar a un edificio de 36 pisos.Hitchcock, de quien este 14 de agosto se cumplen los 125 años de su nacimiento, es, según Manuel Villegas López, en “Los grandes nombres del cine”, “capaz de crear un mundo propio en torno suyo, con su obra. Este mundo es la máxima expresión de lo policíaco, neto y puro, y la cumbre de lo policíaco de Hitchcock es el suspenso. En torno al suspenso de Hitchcock se crea todo lo que ha hecho, acciones y personajes”.En sintonía con ello, se lo ha caracterizado por ser un excepcional creador de climas. Fundamentalmente de suspenso. En esta ocasión, logra una lección de lenguaje y narración cinematográfica, considerando a lo conocido como punto de vista, que con claridad se ve en el protagonista observador. &nbsp;El espectador mantiene el punto de vista de Jeff, ya que ve lo que Jeff ve desde su ventana con sus prismáticos y su teleobjetivo. Toda la película se desarrolla en un único escenario. En estudios se reconstruyó el contexto de la acción con una asombrosa verosimilitud. Casi una manzana de departamentos, identificable como perteneciente al Greenwich Village de Manhattan, algunos de ellos amueblados e incluso con electricidad y agua corriente.El crítico de cine (en Cahiers du Cinema) y luego gran director de cine Francois Truffaut ha dicho que “La ventana indiscreta” es “una película sobre el cine”, incluso puede afirmarse que es “la metáfora misma del propio cine”, ha reconocido que la consideraba como una de las mejores de Hitchcock, y por otro lado, le generó la intención de realizar la entrevista que, luego, se transformó en uno de los libros más emblemáticos y recomendables sobre cine, “El cine según Hitchcock”. En este libro, el mismo Hitchcock define a su film como “puramente cinematográfico”, y agrega “por un lado tenemos al hombre inmóvil que mira hacia afuera. Esa es una primera parte de la historia. En la segunda parte aparece lo que él ve. Y la tercera muestra su reacción. Esto representa lo que conocemos como expresión más pura de la idea cinematográfica”.&nbsp;La película ha sido referenciada implícita y explícitamente en numerosas realizaciones posteriores. Incluso hubo una remake en un telefilm, “La ventana de enfrente” (1998) dirigida por Jeff Bleckner e interpretada por Christopher Reeve (que hacía poco tiempo había tenido un accidente que derivó en una tetraplejia) y Darryl Hannah.A los setenta años de su estreno, “La ventana indiscreta” sigue conservando su vigencia y cada oportunidad de su revisión, genera el atractivo de la obra de arte que es y, junto a otras grandes películas, ha permitido considerar a Alfred Hitchcock como el maestro del suspenso y un director, en cierta medida, insuperable.</p>]]>
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            La escuela como espejo de la sociedad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9OP7C81Ka5jnOJY1f8AK11hlciM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/espejo_soc.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La escuela ha sido, desde siempre, además de una institución educativa, un ámbito formativo, integrador, cultural y en algunas sociedades, como la argentina, incluso un lugar donde se procura la alimentación de vastos sectores de niños y jóvenes.</p><p>Por otra parte, en cierta forma, es la entrada a la sociabilización de los educandos. En ese sentido, está íntimamente relacionada con los vaivenes y circunstancias que influyen e imprimen coerción a la sociedad. Y por lo tanto, incluida en el contexto y espacio histórico oportuno.En ese deambular en consonancia con el de recorrido de la sociedad, la escuela, los docentes, los directivos, los alumnos y los padres de éstos, han ido adecuándose a los tiempos. Hay situaciones que son propias de cada comunidad y atinentes a su idiosincrasia y realidad. Pero, hay otras que son genéricas, análogas y transversales. No deja de ser la escuela, en sus estamentos y niveles, un espejo de los comportamientos y complejidades que se articulan en la sociedad.“Sala de profesores” es una película alemana del director de ese origen con ancestros turcos Ílker Catak. Aborda a las intenciones y acciones que la profesora de Matemáticas y Educación Física Carla Nowak (Léonie Benesch, que había sido una de las protagonistas de la extraordinaria película de Michael Haneke, La cinta blanca) lleva adelante cuando uno de sus alumnos es sospechoso de robo.&nbsp;La protagonista, imbuida de un idealismo integracionista, con características lúdicas y empáticas, trata de avanzar en la detección de las motivaciones del accionar del presunto responsable, en el marco de una escuela con características multiétnicas, manteniendo el objetivo de no dañar ni agredir.El recinto de la sala de profesores es el marco en el cual se desencadena la mayor parte de los conflictos sustanciales. Es en ese lugar, donde Carla procura conocer la identidad de la persona que está robando en el momento que no queda nadie en esa sala. Utiliza para ello, dejando su notebook con la webcam grabando en la sala de profesores y su ropa con su billetera en el bolsillo. Al regresar, descubre que le falta dinero y en la grabación observa la manga de la camisa que coincide con la ropa que ese día tenía una secretaria, madre a su vez, de uno de sus alumnos.&nbsp;Ese descubrimiento termina desencadenando un gran escándalo en la escuela que, lógicamente, afecta a la secretaria, a su hijo, a la clase y a la profesora en una hipérbole que perturba las relaciones y la realidad de la institución. Agravado por el debate ético de usar una cámara oculta para verificar la realidad y utilizarla como evidencia. O recurrir a la delación de los alumnos para encontrar al culpable.El autor del guion, Johannes Duncker se basó en experiencias de la vida real propias y las del propio director, que concurrieron a la misma escuela en Estambul. Sin embargo, la acción se lleva a cabo en una institución, la escuela Hebebrandstrabe, de Hamburgo, Alemania. De esa forma se contextualiza pero a su vez universaliza al ámbito, al considerar un establecimiento radicado en una ciudad europea, con lo significativo que para el Occidente cultural, económica y socialmente ello implica.&nbsp;“Fuimos a visitar diferentes escuelas. Cada una tiene su propia política, hay centros que son muy liberales y escuelas que mantienen la ley y el orden, con tolerancia cero. Todas estas cosas permiten contar lo grande a través de lo pequeño”, ha expresado el director Ilker Catak.El ritmo del guion que se contagia al film es, por momentos, frenético y cautivante. El desarrollo de la trama es intensa, incentivada por la cámara en mano (en sintonía con los belgas Hermanos Dardenne) y el sonido, repetitivo e inquietante de Marvin Miller, transmiten el estado de ánimo y la agonía de la protagonista, a la vez que coadyuvan a un suspenso creciente, en cierta forma, angustiante asemejándolo a un policial.La aparente calma que reinaba en el ámbito escolar naufraga frente a la intolerancia y beligerancia qué a partir del conflicto, el cuerpo docente y directivo se expresan para el tratamiento del mismo. Esa posición es opuesta a la actitud dúctil e indulgente que tiene la profesora y crea una tensión que, en cierta medida, conspira contra la voluntad de ésta.Así, aparecen con absoluta nitidez, el machismo, el racismo (el chico involucrado es musulmán), la homofobia y la discriminación en clases sociales. Que se terminan acreditando tanto en la actuación de los niños como también en los adultos. Y en cierta medida, la aproxima a “La clase” de Laurent Cantet.Las reuniones que se llevan a cabo en la sala de profesores desnudan la hipocresía que la máscara de los buenos modales y cordialidad ocultaban a la ausencia de humanidad y generosidad respecto al semejante. &nbsp;Dos frases edulcoradas evidencian esa situación, “lo que sucede en la sala de profesores, queda en la sala de profesores”, y una, enunciada por una alumna, cuando alude al lema del periódico escolar: “Vincit omnia veritas (la verdad todo lo vence)”. Por otra parte, la madre, y empleada, involucrada en la sustracción, retrae cualquier gesto de reflexión sin interceder por encontrar un atajo que regularice la situación de su hijo, quién a su vez, lleva el conflicto hasta niveles fastidiosos.El final deja una sensación ambivalente, pero incita a reflexionar porque, por lo pronto, la complejidad de la situación no permite distinguir soluciones apropiadas ni fáciles.&nbsp;La película obtuvo cinco premios del cine Alemán, entre ellos el de Mejor Película y el de Mejor Actriz. Por otro lado, fue finalista en la competencia por el Oscar a la Mejor Película Internacional, solo superada por “Zona de Interés”, lo que no es poco decir.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9OP7C81Ka5jnOJY1f8AK11hlciM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/espejo_soc.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Entre Páginas y Pantallas.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-07-20T16:30:00+00:00</published>
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            “Zona de interés”: La banalidad de la maldad
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                <![CDATA[Gustavo Labriola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/P5hD-jKjzMJmabNfs5DjpHYfIEg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/04/gustavo_labriola_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Una hermosa y cómoda casa con un gran jardín, huerta y pileta. Una familia idílica compuesta de matrimonio con cinco hijos. En días calurosos van en grupo hasta un rio próximo a pasar el día, nadar, pescar y gozar de la naturaleza. Un grupo de sirvientes atienden las cuestiones domésticas y mantiene prolija y ordenada a la casa. Los niños van a la escuela, las tardes suceden indolentemente, algún familiar los visita, la madre cuida con delicado empeño su jardín, donde, por otra parte, los invitados festejan el cumpleaños del comandante con toda la familia. Las cenas son en conjunto, el trato es respetable, el padre les lee cuentos a sus hijos previo a dormir. La realidad doméstica se mantiene en un paraíso pequeño burgués.Todo es un horroroso, macabro y cruel fuera de campo. La mansión es la de Rudolf Franz Ferdinand Höss (interpretado por Christian Friedel), el comandante del campo de concentración de Auschwitz, ubicada al lado del espeluznante sitio de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial.“Zona de interés” de Jonathan Glazer, es un formidable acercamiento al dolor, la barbarie, la destrucción, el sometimiento, la degradación humana y la muerte sin que se exteriorice ningún rasgo de atrocidad explícita.La película cuyo guion es del propio director está ligeramente basada en la novela que, con igual denominación, escribió Martin Amis. Sin embargo, Glazer utiliza los nombres reales de los involucrados en vez de las caracterizaciones alusivas con las que Amis contó la historia.A partir de 1940, la Alemania nazi construyó varios campos de concentración. Uno de ellos, Auschwitz, ubicado en Oswiecim, a 43 kms. al oeste de Cracovia, en la Polonia ocupada, era un conjunto de tres edificios en los cuales se produjo el asesinato de más de un millón de personas, en su mayoría judíos.A mediados de 1941, Höss se reunió en Berlín con Heinrich Himmler, uno de los principales dirigentes nazis y muy allegado a Hitler. Himmler le trasladó las ordenes que debía cumplir, respecto a la macabra Solución Final para el problema judío. Le conminó a un trabajo inmediato y fatal.Así, en virtud de esa consigna, en 1943, al momento del relato, Höss reside con su familia en una casa que se encuentra vecina a lo conocido como Auschwitz I, y es el responsable del campo de concentración. Se manifiesta entusiasmado por su labor, al decidir la instalación de un nuevo horno crematorio y la aplicación del Zyklon B para su macabra tarea. Su desempeño en ese ámbito, hace que sus superiores lo propongan para un ascenso como subinspector de todos los campos de concentración, debiendo por ello, trasladarse a Berlín.&nbsp;Esa circunstancia rompe parcialmente la bucólica convivencia familiar, dado que Hedwig, su esposa (Sandra Hüller, la notable protagonista también de “Anatomía de una caída”) no quiere que Rudolf se ausente de la casa, ya que desea no se vulnere la idílica vida que mantienen en la misma. No obstante, Höss acepta el ascenso y más adelante, en virtud a sus acciones, sus superiores le encargan acometer una diabólica empresa: trasladar 700.000 judíos húngaros a Auschwitz para ser asesinados, lo que le permite regresar a su apetecido refugio familiar.&nbsp;“Zona de interés” narra con un cuidado hiperrealismo la vida cotidiana, indiferente y amorosa que lleva la familia de Höss siendo absolutamente prescindente del contexto e indolente frente a la tragedia que se lleva a cabo, tras los muros del edificio contiguo.El humo que sale por las chimeneas, el sonido de los trenes, ladridos de perros y de algunos disparos; gritos ahogados, gemidos desgarradores y corridas que se escuchan en ciertos momentos del film son ignorados por todos los integrantes de la familia.&nbsp;Los prisioneros que sirven en la casa ingresan y salen de la misma y luego se trasladan al campo de concentración con absoluta naturalidad. Las ropas y pertenencias sustraídas a los asesinados son recibidas y distribuidas por la &nbsp;madre a sus ayudantes con patética desenvoltura, reservándose ella, las prendas más valorables.La cotidianeidad es malignamente exasperante. En parte, el trabajo de Höss parece ser absolutamente un trámite. La naturalidad con que actúa y se interrelaciona con sus pares y superiores, ubica a este film en sintonía con “La conferencia”, en la que se cuenta una reunión del alto mando nazi para diagramar la criminal “Solución Final”.El sonido en la película tiene una significación clave. El fondo evidenciado por los ruidos de los hornos, las botas, los disparos, los gritos no se ve, pero expresa con singular patetismo y horror, la muerte. No necesita el director mostrar ninguna escena de agonía o tortura para traslucir el drama del holocausto. Con eso, Glazer le permite al espectador la reflexión respecto a la capacidad o facultad humana para tolerar o ignorar la violencia, y como eso torna natural la perpetración de los crímenes.No se vislumbra ningún tipo de esperanza ni sentimentalismo para los condenados. Se evidencian los mecanismos de connivencia sin ningún tipo de enmienda moral. &nbsp;La indiferencia por la realidad circundante es lacerante. De igual manera que las sociedades resultan cómplices e insensibles cuando, hoy, desde poderes oscuros y delirantes se deshumaniza a la población más vulnerable o como en el caso de la dolorosa y nefasta última dictadura cívica-militar, se ignoraban los gritos y torturas que en decenas de casas, galpones y recintos militares se asestaban a los prisioneros como por otra parte, el sonido de los grupos musicales en el estadio Obras y los gritos de goles en el estadio de River acallaban los inhumanos y dolorosos alaridos en la ESMA. &nbsp;Por otro lado, en la película se utilizan planos generales, los movimientos de la cámara son en línea recta y ésta es utilizada en un sentido similar al cine experimental de Jonas Mekas, deambulando por espacios y participando como un personaje más de las escenas, lo que hace más dramático y patético el contacto con ese tiempo y ese lugar, donde todo parece desarrollarse con la naturalidad de la indolencia. Es una interpelación al inconsciente de los espectadores, en el sentido de la maldad inmanente que se encuentra incorporada en las conductas cotidianas, imbuidas de individualismo, despreocupación y un absoluto sentido de desprecio por el otro. &nbsp;La película obtuvo en la reciente entrega de los Premios Óscar, el correspondiente a la Mejor Película de habla no inglesa (si bien representaba al Reino Unido, fue rodado en alemán) y Tarn Willers y Johnnie Burn al Mejor Sonido, habiendo sido nominada también como Mejor Película, Jonathan Glazer como Mejor Director y como Mejor Guion Adaptado. Ademas había obtenido el Premio del Jurado y el FIPRESCI en el Festival de Cannes.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/P5hD-jKjzMJmabNfs5DjpHYfIEg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/04/gustavo_labriola_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Entre páginas y pantallas]]>
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                                <category term="cultura" label="Cultura" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-04-27T09:00:00+00:00</published>
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            Dios se lo pague
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hJ9ck1UzVzxgbEErBaqhs4kiCAE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/03/09_dios_sse_lo_pague.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la década del ´40 del siglo XX el cine argentino tenía una presencia internacional muy importante. Las películas se distribuían en toda América y en España con un predicamento y una adhesión significativa por parte de esos públicos. El cine en Argentina se había desarrollado con un formato industrial que, en cierta medida, remedaba el norteamericano. El sistema de estudios y el desarrollo del cine de géneros permitieron esa proyección que también posibilitaron la inserción de intérpretes en otras latitudes, fundamentalmente en México.</p><p>Era la época de las divas de los teléfonos blancos, las comedias con edulcoradas historias de amor, soberbias mansiones, destacados galanes, cómicos populares y cines repletos semana a semana. 
</p><p>Luis César Amadori, había nacido en Pescara, Italia en 1902 y a los cinco años vino con sus padres a Argentina. En su juventud tuvo una incursión en el periodismo. Fue autor de letras de tango conocidas como �SRencor⬝, �SConfesión⬝, �SMadreselva⬝, �SAlma de bandoneón⬝, algunas de ellas grabadas por Carlos Gardel. Además incursionó en el ámbito revisteril, fue empresario, guionista y un director de cine muy exitoso. 
</p><p>En 1947, estaba casado con Zully Moreno, una auténtica estrella en esos años, había dirigido a grandes artistas populares como Luis Sandrini, Pepe Arias, Libertad Lamarque y Niní Marshall. Amadori se interesó por llevar a la pantalla una obra de teatro de Joracy Camargo, un dramaturgo brasileño, �SDios se lo pague⬝. Convenció a los hermanos Mentasti, propietarios de Argentina Sono Film, la productora más importante de Argentina.  Encomendó a Tulio Demichelis el guion y filmó la película entre agosto y octubre de 1947.
</p><p>�SDios se lo pague⬝ como versión teatral había sido estrenada en 1933 en el teatro Casino de Río de Janeiro por Procópio Ferreira y Elza Gomez y el 10 de enero de 1935 se estrenó en Buenos Aires, en el teatro Sarmiento con Alfredo Camiña y Carmen Casnell. No solo cautivó a los públicos latinoamericanos sino luego se representó en Italia y en Francia.
</p><p>La historia relata el devenir de un mendigo que cae en esa situación porque si bien era el autor de un importante invento, un industrial se había apoderado aviesamente de la propiedad de éste y finalmente pierde el trabajo y queda en la miseria. Su esposa desanimada se suicida y el hombre en una decisión extrema, y ya en situación de mendicidad, recurre a la caridad. Con ropas harapientas el mendigo se ubica en la entrada de una iglesia, junto con otro pordiosero. Se mantiene con las limosnas que recibe de los fieles, a los que le agradece con un �SDios se lo pague⬝. 
</p><p>Amadori utilizó los encuadres y la fotografía para sumar al melodrama los condimentos que ayudan a exponer una mirada de crítica social. En esas noches, en las escalinatas del templo, el personaje es un observador privilegiado de los comportamientos sociales. En los diálogos con el otro mendigo, esboza conceptos filosóficos sobre la vida. Esos diálogos es la base de sustentación de la obra. Dos pordioseros sentados en unas escalinatas discurriendo sobre el sentido de la vida. �SLa vida es una sucesión de acontecimientos inevitables⬦ como la lluvia, el viento, la tempestad⬝, dice y agrega �SVivir es razonar. Y el razonamiento es el supremo bien de la vida. Quien razona no sufre⬝. La manera como se comporta el protagonista con sus benefactores, le permite conseguir una pequeña fortuna, pero no desdeña seguir manteniendo la falsa identidad nocturna. Durante el día es un empresario exitoso, un burgués acomodado y en la noche se convierte en el andrajoso que mendiga en la puerta de la iglesia. En esa circunstancia, conoce a una bella mujer, de la que se enamora y la rescata de deudas de juego. A su vez, debe disputar con el hijo del inescrupuloso que lo había llevado a la miseria, el amor de esa mujer, a la que finalmente conquista y con la que se casa.
</p><p>De acuerdo a las apreciaciones del crítico Abel Posadas, �SDios se lo pague⬝ es un folletín más que un melodrama, porque en él �Slas emociones son dichas (⬦) y envueltas en un paquete de quirúrgica prolijidad, pero no hay imágenes que expresen con elocuencia propia los desbordes emotivos de los personajes. (⬦) A Amadori no le interesaba el exceso visual sino la fascinación de una puesta en escena en la que las estrellas constituían el eje central⬝, según reseña Fernando M. Peña en su libro �SCien años de cine argentino⬝. Una particularidad de este director que se empeñó en utilizar las actuaciones de sus protagonistas como reaseguro del tema central de la historia. 
</p><p>�SDios se lo pague⬝ contó con las actuaciones del galán mexicano Arturo de Córdova y Zully Moreno, esposa de Amadori, en momentos que era frecuente la interrelación entre el cine mexicano y el argentino. Fue un éxito estruendoso desde su estreno, el 11 de marzo de 1948, hace 75 años. Formó parte del Primer Festival de Cine de Mar del Plata y se la exhibió en el Festival de Venecia. Se mantuvo varios meses en los cines de Buenos Aires y tuvo amplia repercusión en todos los países de Latinoamérica, en España e Inglaterra.  Obtuvo numerosos premios nacionales como los de los cronistas de espectáculos y los de la Academia del Cine nacional y se la postuló para una mención especial en el rubro �Sfilm en idioma extranjero⬝ en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Finalmente el premio lo obtuvo  �SMonsieur Vincent⬝ de Maurice Cloche y guion de Jean Anouilh. Sin embargo, se convirtió en la primera película argentina en ser postulada para ese premio.
</p><p>�SDios se lo pague⬝ tuvo una versión televisiva en Argentina, como telenovela, en 1981 con la actuación de Federico Luppi y Leonor Benedetto. También, en Colombia en 1979 y en México en 1990.
</p><p>Amadori, a quién se lo sindicaba con el peronismo, tuvo que exiliarse en 1955, continuando su carrera en España realizando comedias ligeras, de índole pasatista con la interpretación de cantantes populares. 
</p><p>En estos setenta y cinco años desde su estreno, varias generaciones han recalado en �SDios se lo pague⬝ como una de las películas más significativas del cine nacional. Más allá del análisis crítico, se la ha considerado popularmente como una historia de superación personal e integración colectiva. Una referencia ineludible al hablar de ascenso social.
</p><p></p><p>
</p><p>
</p><p>
</p><p> 
</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hJ9ck1UzVzxgbEErBaqhs4kiCAE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/03/09_dios_sse_lo_pague.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Gustavo Labriola.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2023-03-09T21:06:00+00:00</updated>
                <published>2023-03-09T21:06:00+00:00</published>
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