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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-08-29T04:30:03+00:00</updated>
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            La paradoja joven: votaron el cambio, pero el futuro no llega
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                <![CDATA[Cr. Álvaro Sierra]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Existe una paradoja que comienza a atravesar a la sociedad argentina y que puede convertirse en uno de los fenómenos políticos más importantes de los próximos años. Los jóvenes fueron protagonistas centrales del fenómeno que llevó a Javier Milei a la Presidencia de la Nación. No fueron solamente electores: fueron, en buena medida, el combustible cultural de aquella ruptura.&nbsp;En 2023, mientras buena parte de la política tradicional intentaba interpretar qué estaba sucediendo, una generación cansada de inflación, crisis recurrentes, falta de oportunidades y discursos que ya no la representaban encontró en Milei una expresión de rebeldía.Los estudios previos al balotaje ya mostraban claramente esa tendencia. Una encuesta de Explanans ubicaba a Milei con el 61,2% de intención de voto entre los jóvenes de 18 a 30 años frente al 37,4% de Sergio Massa. Otros relevamientos coincidían en señalar al voto joven como uno de los pilares fundamentales de la construcción libertaria.&nbsp;Muchos de esos jóvenes no votaron solamente un programa económico: votaron contra algo. Contra la inflación, contra una política que consideraban envejecida, contra la dificultad de acceder a una vivienda, contra empleos que no permitían independizarse y contra un país donde estudiar, trabajar y esforzarse había dejado de garantizar movilidad social. Votaron, esencialmente, buscando futuro.</p><p>Casi tres años después aparece una pregunta inevitable: ¿ese futuro llegó?Los últimos datos conocidos obligan, como mínimo, a discutirlo. Un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina muestra una realidad profundamente preocupante: entre los jóvenes de 18 a 25 años, solamente el 14,2% posee un empleo formal; el 22,5% se encuentra en empleos irregulares, changas, actividades intermitentes o atravesó recientemente el desempleo; otro 10,7% lleva más de seis meses sin trabajo y el 36,6% permanece económicamente inactivo. En conjunto, prácticamente siete de cada diez jóvenes se encuentran inactivos, desempleados o vinculados a empleos irregulares.El problema se vuelve todavía más grave cuando se observa la relación entre trabajo y educación. Solamente el 26,6% puede dedicarse exclusivamente a estudiar, un 39,7% trabaja pero no estudia y apenas el 13% consigue estudiar y trabajar simultáneamente. Mientras tanto, el 20,7% de los jóvenes directamente no estudia ni trabaja.&nbsp;</p><p>Detrás de esos promedios aparece una desigualdad todavía más profunda: entre los sectores socioeconómicos más bajos, la proporción de jóvenes que no estudia ni trabaja alcanza el 34,2%, mientras que en los sectores medios altos es apenas del 8,3%. El lugar donde una persona nace continúa condicionando demasiado el lugar al que puede llegar, y ese es probablemente uno de los mayores fracasos que puede tener una sociedad.Sería intelectualmente incorrecto atribuir toda la precariedad juvenil al actual Gobierno. Argentina arrastra desde hace muchos años problemas estructurales de informalidad, baja productividad, estancamiento económico y dificultades para incorporar a los jóvenes al empleo formal.La propia UCA describe este deterioro como un proceso de largo plazo. Pero reconocer la herencia recibida no significa eximir al presente de sus responsabilidades, porque un gobierno debe ser evaluado no solamente por los problemas que recibió sino también por los problemas que comienza a resolver.Y los datos recientes del mercado laboral muestran señales preocupantes. Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el CONICET basado en datos del INDEC, la informalidad laboral alcanzó el 44,2% de los ocupados durante el primer trimestre de 2026, dos puntos porcentuales más que un año atrás. La UCA, por su parte, encontró que entre 2023 y 2025 aumentó el peso del sector microinformal dentro del empleo y que la precariedad laboral pasó del 51,9% al 54,5% de los trabajadores relevados.</p><p>Puede existir estabilidad fiscal, puede descender la inflación y puede ordenarse la macroeconomía. Todo eso es necesario. Pero ninguna estabilización económica puede considerarse completa mientras millones de argentinos —y especialmente los más jóvenes— permanezcan fuera del empleo productivo, formal y bien remunerado. La estabilidad debe ser el punto de partida del desarrollo, no su punto de llegada.La otra dimensión del problema es la educación.Durante décadas, uno de los grandes mecanismos de movilidad social argentina fue relativamente sencillo de explicar: una familia trabajadora podía imaginar que sus hijos, mediante la educación pública y especialmente la universidad, alcanzarían una situación económica y profesional mejor que la de sus padres. Ese contrato social comenzó a deteriorarse y, en los últimos años, el conflicto por el financiamiento universitario agregó una nueva señal de incertidumbre.</p><p>El Consejo Interuniversitario Nacional estimó que las transferencias a las universidades nacionales acumularon una caída real del 45,6% entre 2023 y comienzos de 2026 y calculó que los salarios universitarios habían perdido alrededor del 32% de su poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y febrero de este año. Durante 2026 el Gobierno acordó una recomposición salarial del 24,33%, un incremento del 20% para gastos de funcionamiento y una actualización del 50% para las becas Manuel Belgrano. El propio CIN consideró esos avances positivos, aunque insuficientes, y continúa reclamando la aplicación integral de la Ley de Financiamiento Universitario. El Gobierno, por su parte, sostiene que viene cumpliendo las transferencias y los compromisos asumidos en el acuerdo de junio.Más allá de esa controversia, hay algo que debería preocupar a cualquier gobierno independientemente de su ideología: un país que reduce las expectativas educativas, científicas y profesionales de sus jóvenes está comprometiendo su propia capacidad de desarrollarse. Porque el futuro económico no se construye únicamente disminuyendo el gasto público; también se construye formando ingenieros, médicos, programadores, científicos, docentes, técnicos, investigadores y emprendedores.Aquí aparece entonces la gran contradicción. La generación que probablemente más creyó en la promesa de romper con el pasado comienza a enfrentarse con una realidad en la cual independizarse sigue siendo difícil, conseguir un empleo formal continúa siendo una excepción para muchos, acceder a una vivienda parece cada vez más lejano y completar una carrera universitaria supone un esfuerzo económico creciente. Pero sería un error político enorme interpretar automáticamente esa frustración como un regreso al pasado.Los jóvenes que votaron a Milei no necesariamente se están haciendo peronistas, radicales o del Pro. Muchos continúan rechazando precisamente aquello contra lo que votaron en 2023. Y allí aparece el dato posiblemente más revelador: un relevamiento reciente realizado entre jóvenes de barrios populares encontró que, de cada diez que votaron a Milei en 2023, cuatro aseguran que hoy no volverían a hacerlo. Pero solamente la mitad de esos jóvenes migraría hacia el peronismo u otra fuerza política; la otra mitad permanece indecisa o podría directamente no votar. Eso significa que el desencanto existe, pero todavía no encontró representación.También las encuestas nacionales aconsejan evitar conclusiones apresuradas.</p><p>En julio de 2026, el Índice de Confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella registró una caída del 23% entre los jóvenes de 18 a 29 años, llevando el indicador juvenil a 1,68 puntos. La caída encendió alarmas dentro del propio oficialismo, donde comenzaron a reconocer dificultades para retener parte del electorado joven. Sin embargo, durante agosto ocurrió exactamente lo contrario: la confianza de los jóvenes rebotó fuertemente hasta 2,80 puntos y volvió a convertirse en la más alta entre los diferentes grupos etarios.Es decir, todavía no existe un divorcio definitivo entre Milei y los jóvenes. Lo que existe es algo políticamente quizá más importante: una generación extraordinariamente volátil, sin fidelidades partidarias demasiado sólidas y dispuesta a cambiar nuevamente si siente que el proyecto que eligió dejó de representar sus expectativas. Incluso la participación electoral muestra señales de esa distancia. En las elecciones de 2025 votó aproximadamente el 65,5% de los jóvenes de 18 a 29 años, frente al 73,4% de quienes tenían entre 30 y 49 años y alrededor del 80% de los electores entre 50 y 69. El primer destino del desencanto político puede no ser otra fuerza; puede ser la abstención.Aquí aparece probablemente la principal enseñanza para quienes pretendan construir una alternativa política. No alcanza con decirles a los jóvenes que Milei fracasó, y mucho menos alcanza con proponerles regresar exactamente al modelo que rechazaron en 2023.La discusión que viene será mucho más profunda: habrá que ofrecerles estabilidad económica y desarrollo, equilibrio fiscal y movilidad social, un Estado eficiente y una economía productiva, inversión privada y educación pública de calidad, competencia y protección frente a la precariedad, tecnología, innovación, ciencia, crédito, vivienda y empleo formal.Porque ninguna sociedad puede considerarse exitosa cuando sus jóvenes sienten que trabajar no alcanza, estudiar resulta cada vez más difícil y tener una casa propia se transforma en una fantasía. La Argentina necesita volver a construir algo mucho más importante que un indicador económico: la expectativa de progreso. Que un joven pueda imaginar que dentro de cinco años estará mejor que hoy; que estudiar tendrá sentido; que trabajar permitirá independizarse; que ahorrar permitirá construir patrimonio; que emprender no será una aventura imposible; y que quedarse en la Argentina pueda volver a ser una decisión racional y no solamente afectiva.La gran disputa política de los próximos años puede estar justamente allí. Milei entendió antes que buena parte de la dirigencia que existía una generación cansada del pasado y logró transformarla en una enorme fuerza electoral. Pero ahora enfrenta un desafío mucho más difícil: demostrar que aquella ruptura puede convertirse efectivamente en futuro. Porque los jóvenes probablemente no quieran regresar al pasado, pero tampoco permanecerán indefinidamente en un presente que no les ofrezca futuro.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La generación que fue decisiva para llevar a Javier Milei a la Presidencia enfrenta hoy informalidad laboral, dificultades para estudiar y una creciente incertidumbre sobre su futuro. Pero su desencanto no significa necesariamente un regreso al pasado: puede estar abriendo una nueva disputa por su representación política.]]>
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                                                <category term="economia" label="Economía" />
                                <updated>2026-08-29T04:30:03+00:00</updated>
                <published>2026-08-29T04:30:00+00:00</published>
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            De los primeros biógrafos al Instituto Sanmartiniano
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FWbUMM0vgBwBdHGbqIk0tNtVplo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/08/instituto_sanmartiniano.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Seguramente que para la mayoría la respuesta es no. En estas pocas líneas trataremos de responder estas preguntas a través del trabajo historiográfico basado en la investigación de archivos, de fuentes primarias con la que trabajaron importantes historiadores.&nbsp; &nbsp;En primer lugar, no podemos dejar de mencionar a un gran militar, que no fue historiador, pero que realizo un aporte inestimable: El General William Miller, nacido en Inglaterra en Wingham el 12 de diciembre de 1795. &nbsp;Lucho al servicio de la corona británica, luego se trasladó a América del Norte y participó de la Guerra Estadounidense.&nbsp; Posteriormente, Miller viaja a Buenos Aires en agosto de 1817 para ser parte del heroico Ejercito de los Andes que para ese momento había cruzado el macizo y triunfado en la Batalla de Chacabuco el 12 de febrero del mismo año. Luchó al servicio de la emancipación americana, en primer lugar, bajo las órdenes del General San Martín, convirtiéndose en un gran colaborador y también amigo leal, tanto que posteriormente escribirá la PRIMERA BIOGRAFÍA DEL LIBERTADOR.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp;Su relación epistolar evidencia una amistad sincera y sólida. Cuando San Martín se retira a Europa, el lazo siguió siendo incondicional y las misivas así lo demuestran. Solo dos años después de la llegada de San Martín al viejo mundo, Miller lo visito en Bruselas. &nbsp;En ese encuentro dialogaron sobre la vida militar y las campañas a Chile y Perú.&nbsp; &nbsp; Como los espacios son siempre escaso cuando de escribir se trata y los minutos cuentan, antes de despedirse Miller le entregó un largo cuestionario a San Martín, el que fue respondido minuciosamente. Las epístolas que conllevan las respuestas son un testimonio de puño y letra del General que serán el pilar para la redacción final.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp;John Miller, hermano de Williams, escribirá en 1829 las ”Memorias del General &nbsp;Williams Miller” &nbsp;las que &nbsp;contienen &nbsp;las vivencias compartidas con &nbsp;el Libertador &nbsp; y &nbsp;las respuestas al cuestionario requerido &nbsp;a San Martín.&nbsp;&nbsp; La parte de la obra dedicada a la biografía del Santo de la Espada &nbsp; fue sin dudas un valioso aporte para las generaciones futuras que deseen conocer la vida de Gran Militar.&nbsp; &nbsp; &nbsp;Las Cartas respondidas por &nbsp;el General San Martín son un testimonio inconmensurable, &nbsp;al punto &nbsp;que una de ellas contiene la razón, hasta esa fecha desconocida, &nbsp;por la que abandona Perú, retirándose definitivamente de la Campaña Libertadora, apreciándose una vez más los altos valores y principios morales del Libertador. Esta obra es una referencia historiográfica clave para futuros investigadores. &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; El expresidente e Historiador argentino Bartolomé Mitre (1821 – 1906) escribe su importante obra: “Historia de San Martín y la emancipación Americana” en 1869.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Con el objetivo de que la misma sea conocida y leída por el mayor número de personas posible, Mitre utilizo su diario “La Nación” para realizar las entregas diarias de los folletines entre los meses de marzo y abril de 1875.&nbsp; Pasaron varios años hasta que en 1887 su trascendental estudio historiográfico se publicó en tres tomos. Es importante recordar que estos libros fueron acompañados de ilustraciones como retratos y croquis militares.&nbsp; &nbsp; Para escribir esta obra Bartolomé Mitre, le solicitó documentación a Mariano Balcarce con quien oportunamente, antes del traslado de los restos del General en 1880, se relacionó por correspondencia.&nbsp; &nbsp; Posteriormente, 1885, se contactó con la nieta del General la Señora Josefa Dominga Balcarce de Gutiérrez Estrada, residente en Francia y heredera del legado familiar, quien accede gustosamente a la solicitud facilitándole cartas, mapas y documentación inédita. Esta documentación llegó a Buenos Aires en tres partidas, siendo un aporte documental para la investigación histórica inestimable. Fue una entrega generosa con la única condición que se respetara la verdad histórica sobre la vida de su abuelo.&nbsp; Esa documentación actualmente se encuentra en custodia en el Museo Mitre, ubicado en calle San Martín N° 336 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.&nbsp; &nbsp; &nbsp;La figura del Padre de la Patria es de tal dimensión y representa para los argentinos no solo un ejemplo de lealtad a la Patria, sino también de altos valores humanos que con &nbsp; el correr de los años llevó al Doctor José Pacífico Otero (1874 – 1937) a escribir “Historia del Libertador Don José de San Martín” los que primeramente se publicaron en Bruselas en cuatro tomos &nbsp;en 1932 y posteriormente &nbsp;pasaron a publicarse en Argentina en ocho tomos.&nbsp; &nbsp; &nbsp;El Dr Otero, para escribir la biografía realizó una exhaustiva investigación historiográfica, es también el creador del Instituto Nacional Sanmartiniano de nuestro país, inaugurado el 5 de abril de 1933 al conmemorarse 115 aniversarios de la Batalla de Maipú, con claros objetivos que cumplir, entre ellos:&nbsp;a) La investigación a través del método histórico aplicado con rigurosidad y fidelidad historiográfica.b) &nbsp;La difusión de la vida y obra del Libertador, como así también de su ejemplar legado, modelo digno de seguir.&nbsp; &nbsp; Originalmente el Instituto funcionó en el Círculo Militar ubicado en Av Santa Fe 750 frente a la Plaza San Martín en C.A.B.A.&nbsp; &nbsp; En 1937 fallece el Dr Pacífico Otero y su esposa la Señora Manuela Stegmann donó el dinero para construir la sede del Instituto Nacional Sanmartiniano y la biblioteca personal de su esposo. El edificio es una réplica en su parte exterior de la casa de Grand Bourg donde vivió el Gral San Martín y se encuentra ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el barrio de Palermo en calle Mariscal Ramón Castilla 2752, inaugurado en 1946.&nbsp; Del Instituto Nacional Sanmartiniano dependen las Asociaciones Sanmartinianas que funcionan en diferentes ciudades del País.&nbsp;&nbsp; &nbsp; La Asociación Cultural Sanmartiniana de Concordia fue creada el 1° de diciembre de 1958 y desde el presente año lleva el nombre de “JUAN DE SAN MARTÍN” en honor al padre del Libertador.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Año a año realiza un trabajo silencioso y responsable al servicio de la Comunidad para mantener vivo el legado del Padre de la Patria, el Libertador de América.“El Gral Don José de San Martín, con su nombre inmortal en la historia Americana, merece la más alta estima del Gobierno de la República y de toda América.”</p><p>Legislatura de Buenos AiresProfesora Graciela GuerreroSecretaria de la Asociación Sanmartiniana de Concordia.</p><p>Bibliografía:OTERO, José Pacífico. “Historia del Libertador Don José de San Martín”. Bs As, Cogtal. 1978. BARTOLOMÉ, Gerardo. “Memorias de José de San Martín”. Bs As, Ediciones Históricas, 2018. MAYOCHI, Enrique Mario. “El Libertador José de San Martín”. Bs As, Rolando Pellegrini, 2009.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FWbUMM0vgBwBdHGbqIk0tNtVplo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/08/instituto_sanmartiniano.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El próximo 17 de agosto conmemoramos un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad de General San Martín, el Libertador de América, nuestro máximo Héroe Nacional, el “Padre de la Patria”. 
   Pero, alguna vez nos preguntamos cómo llegaron a nosotros los datos sobre la vida del General ¿Cómo conocimos sus relaciones, no solo militares, sino también familiares y sociales, tanto en el Río de la Plata, como del resto de América y Europa?]]>
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                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2026-08-15T23:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-08-15T23:00:00+00:00</published>
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