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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
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            Es de Concordia la primera mujer civil que estuvo un año en la Base Marambio
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KVqGjbDUbnqhcprnqAFIi1547Wk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/florencia_jauregui.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>María Florencia Jauregui tiene 35 años, es oriunda de Concordia y bioingeniera egresada de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Trabajó en Buenos Aires para una empresa internacional de productos y servicios médicos y actualmente vive en España, donde tiene a cargo una unidad de ventas de equipamiento industrial de otra firma multinacional.Pero su experiencia más extraordinaria fue en otro continente: la Antártida. Fue, con apenas 24 años, la primera mujer civil en la historia en pasar un año en la Base Marambio, donde cumplió una importante función en el Laboratorio Multidisciplinario Antártico. “Fue una experiencia única”, recuerda Florencia, una referencia para otras mujeres que se animen a la misma misión o que deseen crecer en los mundos de la ciencia y las ingenierías.</p><p>Antes y después&nbsp;de la FIUNERFlorencia vivió en Concordia hasta los 18 años, cuando se mudó a Oro Verde. Bioingeniería apareció en su vida “sin querer” y marcó su destino, pero no era su primera opción. “Desde pequeña quería estudiar Medicina Forense. Era fanática de un programa de Discovery Channel que se llamaba Detectives Médicos, donde resolvían crímenes en base a la ciencia y la investigación, algo que me encantaba”, evoca su infancia.Sin embargo, cuando terminaba la escuela secundaria y llegaba el momento de decidir la carrera, no se convenció con Medicina. Llegó a evaluar opciones tan variadas como el Periodismo o el alistamiento en la Armada Argentina. Hasta que encontró en una biblioteca un folleto sobre Bioingeniería. “No sabía que existía y sentí que era una mezcla perfecta entre la medicina y la ingeniería. En ese momento lo decidí”, recuerda.Florencia ingresó en 2007. “Desde un principio la Facultad me brindó mucha ayuda. Viví los primeros años en la Residencia Universitaria y eso fue una ayuda económica muy importante para mi familia. A lo largo de la carrera tuve muchas oportunidades: integrar grupos de investigación, viajar a congresos, conocer gente muy interesante, obtener becas y acceder a oportunidades laborales”, destaca la graduada de la UNER. Y subraya que las posiciones laborales que más valora “se gestaron” en la Facultad.</p><p>El camino profesionalUna fue en Fresenius Medical Care. “En las clases de la materia Bioingeniería III invitaban a profesionales especializados, en una de las clases nos llevaron a recorrer un centro de diálisis de Fresenius en Paraná, donde terminé trabajando algunos años después”, menciona Florencia.Su trayectoria profesional la encuentra desde 2023 en Barcelona, donde vive con su pareja. Trabaja para un grupo multinacional alemán llamado GEA, que provee productos para diferentes industrias, desde alimenticia hasta farmacéutica. Florencia es Responsable Comercial de Homogeneización para España y Portugal. “Extraño el rubro sanitario, pero estoy muy contenta y aprendiendo mucho. Estuve muchos años en áreas técnicas, lo cual me encanta, y esta posición tiene una mezcla entre ambas áreas”, valora la profesional concordiense.</p><p>Florencia en la AntártidaLa otra oportunidad que Florencia destaca haber encontrado en la Facultad la llevó nada menos que al Continente Blanco. “En un encuentro de graduados un colega contó que había trabajado en una campaña científica en la Antártida. Yo estaba en segundo año y desde entonces pensé en viajar. Cuando me gradué me contacté con él y coincidimos en los pasillos de la Facultad. Me dijo: ‘no van mujeres’”, relata Florencia.Ella no hizo caso a la advertencia, mantuvo su decisión y se inscribió en la siguiente convocatoria que realiza la Cancillería para campañas en los Laboratorios Antárticos Multidisciplinarios, que son seis: en las bases Carlini, Belgrano 2, Marambio, San Martín, Esperanza y Orcadas. La entonces flamante bioingeniera asistió a charlas informativas y rindió, con éxito, el examen de electrónica que forma parte de la selección. También tuvo entrevistas con psicólogos. “Me hacían viajar muchas veces a Buenos Aires. Era duro saber que no iban mujeres civiles a hacer la campaña de un año completo. Sí mujeres militares y también civiles, pero a campañas cortas, de tres meses. Me costó convencerlos de que podía hacerlo y logré que me acepten. Negociamos que sea en Marambio, la base más cercana al continente y la mejor comunicada”, rememora Florencia. Estuvo un año como responsable del Laboratorio científico.</p><p>Su funciónLa graduada de la FIUNER explica en qué consisten las misiones: “La Antártida es un lugar reservado para la ciencia y la paz. Los países tienen bases coordinadas por militares, pero no puede hacerse ningún tipo de prueba militar. Se realizan proyectos de investigación en colaboración con otros países, estudios de la atmósfera, de glaciares, de geofísica y otros temas”.En particular, sobre su labor cuenta que “era responsable de que funcionen todos los equipamientos, recabar datos y enviarlos. Era un trabajo dentro de todo sencillo”. Pero aclara que había una relevancia especial: “Mi caso se iba a tomar como referencia o antecedente para las próximas mujeres que se presenten”.Su desempeño y experiencia fue un éxito. “Es un orgullo, porque en las siguientes campañas se presentaron más mujeres y es una satisfacción que si una quiere tener la misma responsabilidad que yo, no tenga que demostrar tanto que puede hacerlo”, resalta.</p><p>Más mujeres científicasLa joven bioingeniera, entonces con apenas 24 años, vivió 11 meses y medio en la Base Marambio. “Estuve en lugares impresionantes, muy aislados. Fue una experiencia única, muy linda, de crecimiento personal”, sintetiza. A su vez, aclara que no tuvo “ningún problema ni inconveniente” por ser mujer. En el grupo de la Base, de 30 o 40 personas, sólo cuatro eran mujeres. Y las otras tres eran militares. Florencia invita a naturalizar el protagonismo de las mujeres en ámbitos con predominio de hombres. Sobre su experiencia en la Antártida, advierte: “Me llama la atención que a la gente le resulte extraño. Recién ahora, 10 años después, entiendo la relevancia que tuvo”.Sin embargo, señala que queda mucho por avanzar al respecto. “No veo muchas mujeres en posiciones comerciales - técnicas. Lo mismo pasaba en la Argentina. Yo siempre elegí lugares donde había más hombres que mujeres. No hacía caso: me gustaba y lo hacía. Hay muchos factores que influyen, pero me parece importante que cada una de nosotras motivemos y promovamos a las mujeres jóvenes, incluso niñas, a involucrarse en estos rubros siempre que lo deseen”, sugiere finalmente. Fuente: (Fiuner)&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KVqGjbDUbnqhcprnqAFIi1547Wk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/florencia_jauregui.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Florencia Jauregui fue, con 24 años, la primera mujer civil en la historia en pasar un año en la Base Marambio. La bioingeniera de la UNER, cumplió una importante función en el Laboratorio Multidisciplinario Antártico.]]>
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                <published>2024-05-25T03:00:00+00:00</published>
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            Bioingeniería: un dispositivo para frenar la calvicie oncológica
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZU-LucWzQE8Vw5AjvJkyAPo_NH4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2021/05/20_bioingenieria.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este proceso que llevaban adelante las personas con cáncer, los afectaba desde todo punto de vista, que tenían un doble problema, el de enfrentar la enfermedad de la mejor manera con un tratamiento largo y complejo; y el social de tener que exponerse en la comunidad con los síntomas de la aplicación de la quimioterapia y rayos.
</p><p></p><p>Tratamiento casero
</p><p>En Paraná y a nivel nacional se está desarrollando entre las personas que padecen problemas oncológicos, un sistema casero que permite �Sconstruir⬝ un casco con bolsas de gel enfriadas a temperaturas bajo cero, que permite neutralizar la calvicie en hombres y mujeres.
</p><p>En especial, varias mujeres dieron rienda suelta a la imaginación y a la inteligencia para aplicar de mejor manera el tratamiento que tenía algunos contratiempos, por el exceso de frío en el cuerpo.
</p><p>En ese trámite los estudiantes que cursan la última parte de la carrera de Bioingeniería, analizaron la posibilidad de crear un dispositivo de enfriamiento del cuero cabelludo para prevenir la Alopecia (caída del cabello) en pacientes oncológicos.
</p><p></p><p>Una oportunidad concreta
</p><p>Tomás Rodríguez, de 25 años oriundo de Necochea; Javier Ruíz de 37 años, santiagueño; y Franco Banfi de 25, de Junín, coincidieron en la necesidad de crear este �Sestabilizador⬝ de temperatura para asegurar la aplicación de los tratamientos oncológicos.
</p><p>Al dialogar con UNO, los estudiantes de Oro Verde, explicaron que la caída del cabello por quimioterapia es normal durante el tratamiento. Esta situación obliga a los pacientes oncológicos a enfrentar nuevos desafíos psicosociales, ya que implica una despersonalización del paciente, un recordatorio constante de la enfermedad y un impacto negativo sobre el estado anímico y emocional de la persona, su familia y su entorno cercano.
</p><p>Desde el punto de vista fisiológico, el estado de ansiedad, tristeza e incluso depresión asociado a la caída de cabello puede alterar la respuesta inmune, disminuir la adhesión y permanencia al régimen, generar una pérdida de confianza en el tratamiento y debilitar la voluntad del paciente.
</p><p></p><p>Estadísticas y realidades
</p><p>Según la International Agency for Research on Cancer, perteneciente a la OMS, en Argentina 1 de cada 5 personas desarrollará cáncer antes de los 75 años de edad. En el 2020 se detectaron más de 130 mil casos de cáncer, siendo los más frecuentes el de mama con una incidencia de 22 mil casos y el de próstata con 11 mil casos. Visto de otra forma, cada 25 minutos una mujer es diagnosticada con cáncer de mama, y cada 45 minutos un hombre con cáncer de próstata. Este mismo organismo estima para el 2040 un aumento del 40% en la incidencia, llegando a la cifra de 186 mil casos anuales.
</p><p>Las dos opciones en la actualidad en nuestro país para conservar el pelo durante la quimioterapia son un equipo importado y cascos fríos confeccionados artesanalmente con packs de gel. Los cascos fríos se popularizaron rápidamente en 2020 mediante redes sociales y otros medios de comunicación, mostrando la demanda de un producto que impida la alopecia oncológica. Los efectos secundarios adversos del uso de cascos fríos incluyen quemaduras por frío y lesiones nerviosas. A su vez, los problemas de logística asociados a transportarlos y conservarlos congelados durante las sesiones y una efectividad inconsistente la vuelven una técnica ineficiente, ya que no son productos médicos y no se encuentran regulados por ANMAT.
</p><p>El dispositivo importado de enfriamiento del cuero cabelludo produce sensaciones desagradables para el usuario, además de contar con una presencia territorial escasa, casi inexistente en el interior del país, y en centros de salud pública. El precio por sesión, de aproximadamente $17.000, le resta aún más accesibilidad dando como resultado una terapia excluyente para gran parte de la población argentina.
</p><p></p><p>El dispositivo
</p><p>Franco, Tomás y Javier, trabajan gran parte del día en afirmar su creación la StartUp �SKrakenMED⬝, y actualmente se encuentran desarrollando el prototipo KRAKEN I, el primer dispositivo de enfriamiento del cuero cabelludo computarizado de Latinoamérica, capaz de prevenir la caída del pelo inducida por quimioterapia de una forma eficiente e indolora, ya que cuenta con un innovador sistema de biofeedback que logra minimizar el daño y malestar producido por la aplicación de frío en la cabeza, mejorando así el confort del paciente durante el tratamiento.
</p><p>El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) organiza el Concurso Nacional de Innovaciones, que pondera proyectos por su novedad, su impacto social y comercial y, por el grado de desarrollo alcanzado. Cabe resaltar que estos tres estudiantes se han presentado al mismo, por la importancia de su investigación y por la potencialidad para cambiar la vida de millones de personas que padecen esta enfermedad.
</p><p>En el concurso llegaron a la final, donde fueron reconocidos por el organismo nacional. Además, la Cámara de Diputados de Entre Ríos, por iniciativa de Carina Ramos, impulsó el respaldo legislativo al proyecto de creación del dispositivo de los estudiantes de Oro Verde.
</p><p>Los estudiantes durante todo este tiempo, se contactaron con personas con cáncer, familiares, especialistas e investigadores oncológicos, con el fin de conocer las experiencias, comentarios e información para apuntalar el prototipo.
</p><p></p><p>Cómo fue la idea
</p><p>Los estudiantes notificaron que en 2020 fundaron KrakenMED, una start up de medtech que está diseñando y desarrollando el primer dispositivo médico de latinoamerica para evitar la caída de pelo por quimioterapia.
</p><p>�SPodría decirse que nacimos en pandemia, pero esto no fue un impedimento porque cuando estás emprendiendo no tenés excusas, todo lo que vos podes hacer es fruto de tu trabajo, de cómo organizaste tu equipo y de la constancia que tengas para seguir aún en la adversidad. Y el mismo año recibimos un crédito del programa Jóvenes Emprendedores de la Secretaría de Desarrollo Económico y Emprendedor de Entre Ríos por 300 mil pesos que nos ayudó a iniciar el desarrollo de nuestro primer prototipo Kraken I⬝, se recalcó.
</p><p>Recibieron asistencia desde la Secretaría de Vinculación Tecnológica de la FIUNER para integrarnos en el ecosistema emprendedor de la región.
</p><p>En abril fueron seleccionados entre 93 proyectos y empresas de base tecnológica orientadas a la salud como finalistas del concurso del MinCyT Innova Salud 2021 donde presentamos nuestro proyecto frente a un jurado compuesto por científicos del CONICET y MinCyT.
</p><p>A su vez, también formamos parte del club de emprendedores de Paraná
</p><p></p><p>Puntos de interés
</p><p>Los estudiantes buscan lograr que la quimioterapia deje de ser sinónimo de perder el pelo. Conservando el pelo se protege la identidad, imagen y autoestima del paciente, mejorando la adhesión y respuesta al tratamiento.
</p><p>También quieren contribuir al esfuerzo colectivo de organizaciones que promocionan la concientización y detección del cáncer en toda Latinoamérica.
</p><p>Utilizar los conocimientos y la formación de la universidad pública para desarrollar dispositivos médicos que mejoren la calidad de vida de las personas. 0Aportar al sistema de salud público y a la industria nacional con un desarrollo íntegramente realizado en Argentina. Lograr que esta terapia se encuentre presente en todos los centros oncológicos del país y sea accesible a todas las personas que deseen usarlo.
</p><p></p><p>En primera persona
</p><p>Carolina de Sousa Matías, es una joven mujer de Paraná, que enfrenta el cáncer. Se contactó con los estudiantes de Bioingeniería, para contar su experiencia del uso de casco para quimio con pelo.
</p><p>Ella habló con UNO, y explicó: �SEn septiembre del 2017 me diagnosticaron cáncer de mama, con 36 años de edad y dos hijos muy pequeños: un niño de 1 un año y una nena de 4 años. En un instante mi vida se paralizó, fue un gran impacto, los médicos me explicaron que su clasificación/receptores (triple negativo) era muy agresivo, avanzaba muy rápido y que cuanto antes debía comenzar con el tratamiento⬝.
</p><p>�STenía que realizar 16 sesiones de quimioterapia, luego programar la cirugía, y culminar con radioterapia. El diagnóstico debe haber sido la situación más difícil que afronté en mi vida, pero gracias al apoyo incondicional de mi esposo y familia, sentía que podía salir adelante, y que pondría lo mejor de mí⬝, referenció para añadir: �SEn una interconsulta que realizamos en Buenos Aires, una médica me contó que existía un grupo de chicas identificadas bajo el nombre de �SQuimio con Pelo⬝ (entre ellas pacientes suyas), que utilizaban cascos fríos, confeccionados con geles, que evitaba la alopecia (caída del pelo como efecto secundario de la medicación utilizada en la quimioterapia). Fue así, como gracias a la ayuda de mi esposo, quién al llegar a Paraná buscó en las redes sociales toda la información y me contactó con Paula Estrada, creadora de este método casero⬝.
</p><p>Sobre la iniciativa, Carolina, hizo saber: �SEste grupo tiene fines solidarios, replicados en varias provincias del país, y es admirable el trabajo que desarrollan, cada integrante se compromete al terminar sus sesiones a donar los cascos, brindar ayuda, apoyo y contención a quién lo necesite. Tuve mi madrina �SJosefina⬝ quién desde Buenos Aires me acompañó respondiendo mis dudas y dándome consejos/tips durante todo el tratamiento, a la cual estaré eternamente agradecida⬝.
</p><p>Sobre el tratamiento, alertó: No fue nada fácil, requiere de preparación, de alguien que te acompañe para los cambios de cascos, el traslado de ellos en conservadoras, hacerlo en lugares pequeños, y sobre todas las cosas estar dispuesta a pasar mucho frío. Mi gran motivación fueron mis hijos, deseaba que ellos vieran la imagen de su mamá lo más sana posible, y así fue. No solo eso, sino también me ayudó mucho emocionalmente, permitiéndome desenvolverme en mis actividades diarias y relaciones sociales con normalidad⬝.
</p><p>�SA comienzos del año pasado, se contactó un estudiante de la carrera de Bioingeniería de la UADER (Tomás) quién quería saber de mi experiencia, con miras de llevar adelante un proyecto junto a dos compañeros quienes diseñaron un prototipo de un equipo médico para evitar la alopecia en pacientes oncológicos⬝, enunció Carolina para indicar: �SMe pareció espectacular el proyecto, les traté de trasmitir mi experiencia y lo que ellos necesitaran, cuáles fueron los obstáculos que tuve que sortear para realizarlo, cuál fue el procedimiento, cuántas horas utilizaba los cascos, cómo fui perdiendo volumen mi cabello, cuáles fueron mis sentimientos, entre muchas otras cosa, ya que no fue sencillo⬝.
</p><p>La joven madre destacó: �SEste proyecto que están llevando adelante no solo es para aprobar una tesis de la carrera, lo más importante es que quieren llevarlo a cabo con fines solidarios, crear el prototipo pensando en ayudar a muchas personas que tristemente deben pasar por largos tratamiento de quimioterapia para enfrentar difíciles diagnósticos. Estoy muy contenta y agradecida a ellos, por esta iniciativa, y estoy convencida que será de gran impacto y ayuda a muchos pacientes⬝.
</p><p></p><p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZU-LucWzQE8Vw5AjvJkyAPo_NH4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2021/05/20_bioingenieria.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Un grupo de estudiantes de la Facultad de Bioingeniería de Oro Verde, avanzan con la elaboración de un prototito que permite garantizar la aplicación de los tratamientos oncológicos sin llegar a perder el cabello.]]>
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                <updated>2021-05-20T08:25:00+00:00</updated>
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