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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-10-10T22:30:04+00:00</updated>
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            Hace 157 años, Sarmiento creaba el Colegio Militar de la Nación
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                <![CDATA[Juan Ignacio Garasino]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sP_6bKbw3DQ99CQnlY_3c6ZF9oY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/garasino_magazine.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Habían transcurrido diecisiete años desde la caída de Juan Manuel de Rosas a manos de Justo José de Urquiza. La organización nacional marchaba sobre ruedas: el país comenzaba a recibir masas de inmigrantes para poblar las desoladas pampas y flujos de capitales extranjeros destinados a una infraestructura que en la actualidad persiste. Estos pilares dieron un fuerte impulso al crecimiento económico, aunque empezarían a mostrar señales de alarma con la crisis de 1890 bajo la gestión de Juárez Celman, hasta que el modelo agroexportador ingresó en una profunda crisis en 1930, dando lugar a un nuevo esquema económico-productivo.</p>¿Qué relación tienen Rosas, Urquiza y Sarmiento con el Colegio Militar de la Nación?<p>Los tres próceres, de manera directa o indirecta, forman parte de la historia del Colegio Militar, ya que Justo José de Urquiza venció a Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Caseros el 3 de febrero de 1852 —en los mismos terrenos de El Palomar donde hoy se emplaza la institución—. El vencido Rosas tenía su residencia en Palermo, sitio que años más tarde se convertiría en la primera sede del Colegio Militar cuando, en 1869, el presidente Domingo Faustino Sarmiento ejecutó su visión técnica y educativa para crearlo. Para Sarmiento, la educación no abarcaba sólo las primeras letras o la universidad, sino también la formación científica y profesional de los cuadros militares para consolidar la soberanía del Estado moderno. Los tres participaron así, desde distintos roles, en los campos de Caseros, la gesta que dio origen a la Organización Nacional.</p>El hito fundacional del Colegio Militar se puede encontrar en Curupaytí<p>La cruenta Batalla de Curupaytí, ocurrida el 22 de septiembre de 1866 en el marco de la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, no solo constituyó una catástrofe táctica para las fuerzas aliadas, sino que cobró la vida de una generación de jóvenes oficiales y de hijos de personalidades de la política y de la historia nacional que se habían enrolado voluntariamente. Entre ellos se encontraba Domingo Fidel (“Dominguito”) Sarmiento, hijo adoptivo —y considerado biológico por muchos historiadores— del futuro presidente de la Nación.</p>La trágica muerte de “Dominguito”<p>Dominguito se había enrolado con apenas 20 años, ostentando el grado de capitán en el batallón 12 de línea al mando de Lucio V. Mansilla. Cayó mortalmente herido en el asalto a las trincheras paraguayas en Curupaytí, a muy pocos metros de las posiciones enemigas. Para Sarmiento, que se encontraba en los Estados Unidos cumpliendo funciones diplomáticas como embajador, enterarse de la noticia fue un golpe devastador que lo marcó hasta el último de sus días.</p>La conexión con la creación del Colegio Militar<p>La muerte de su hijo y la experiencia general de la Guerra del Paraguay expusieron una verdad dramática y urgente: la Argentina carecía de un cuerpo de oficiales profesionales formados científicamente para la guerra moderna. Hasta entonces, los ejércitos se improvisaban sobre la marcha con milicias, valor personal y coraje individual; sin embargo, el conflicto demostró que se necesitaba la enseñanza rigurosa de la ciencia militar, la táctica y la academia para evitar el desangramiento de la juventud en improvisaciones tácticas.La dolorosa pérdida de Dominguito cristalizó en la mente de Sarmiento la convicción de que el Estado moderno exigía la profesionalización de las fuerzas armadas. Como se mencionó precedentemente, en 1869 concretaría la fundación del Colegio Militar de la Nación, buscando que la espada y la pluma se unieran, y que los futuros oficiales, también se formarán en aulas y no solo en el rigor inflexible de los campos de batalla.</p>La influencia húngara en la formación militar argentina<p>La influencia húngara se canalizó a través de una figura fundacional: el coronel Juan F Czetz. El impacto de ese país europeo en nuestro país se concentró en la organización institucional y en la formación en ingeniería militar durante la segunda mitad del siglo XIX.Czetz, un militar con experiencia en el Estado Mayor Húngaro y veterano de las revoluciones europeas de 1848, llegó a la Argentina y fue seleccionado por Sarmiento para diseñar y dirigir la incipiente academia militar en 1870. Allí estructuró el primer plan de estudios formal del instituto. Su objetivo era transformar a las tropas de línea en un cuerpo de oficiales científico, técnico y disciplinado, introduciendo asignaturas que combinaban la táctica de combate con la formación teórica y rompiendo con la tradición de ascensos basados exclusivamente en acciones de campaña.</p>Las tres sedes a lo largo de su historiaPrimera sede (1869–1892): El Caserón de Palermo de San Benito<p>En los terrenos que hoy comprenden los Bosques de Palermo (cerca del arroyo Maldonado y el Río de la Plata) se encontraba el imponente y lujoso caserón que había pertenecido a Juan Manuel de Rosas. Al ser derrocado el Restaurador, el Estado nacional utilizó esa edificación colonial preexistente para instalar allí a los primeros cadetes —siendo Ramón Falcón el primer inscripto y cadete histórico, en 1870—. Funcionó allí durante 22 años, pero el crecimiento de la institución hizo que el espacio resultara insuficiente.</p>Segunda sede(1892–1937): San Martín<p>Se trasladó a la localidad de San Martín, a un edificio que no había sido concebido originariamente como academia militar, ya que funcionaba como un antiguo Colegio de Artes y Oficios (y que en la actualidad ocupa el Liceo Militar General San Martín). A pesar de los años que la institución pasó allí, las limitaciones edilicias hicieron imperiosa la necesidad de planificar una sede definitiva, moderna y diseñada exclusivamente desde cero para la formación de oficiales.</p>Tercera sede(1937–Presente): El Palomar<p>En los históricos terrenos de El Palomar (provincia de Buenos Aires), testigos de la emblemática Batalla de Caseros de 1852, se adquirieron aproximadamente 250 hectáreas para levantar el complejo definitivo que reflejara el poderío y la profesionalización del Ejército Argentino.Tras diversas interrupciones económicas y reformulaciones del proyecto, las obras monumentales cobraron un impulso definitivo a partir de 1935, bajo los planes de infraestructura impulsados fuertemente durante la presidencia del general Agustín P. Justo. El ex teniente coronel Néstor Cruces escribió en 1993 el libro “70 años para siete días: cómo recuperar el potencial inexplotado de las Fuerzas Armadas en la Argentina democrática”, donde refleja la vida diaria de los cadetes y detalla los materiales con los que fue construida la sede de El Palomar: “Los dormitorios tienen forma de enormes letras “H”, con cómodas habitaciones de piso de roble Eslavonia, recuerdo romántico de una Argentina que ya no existe y que podía darse estos lujos en la década de 1930”.El complejo actual, con sus imponentes pabellones, la capilla, el casino de oficiales (construido en 1969) y los campos de deportes, fue inaugurado de forma oficial el 23 de diciembre de 1937, coincidiendo con la ceremonia de egreso anual de oficiales de ese año.</p>El presente y futuro del Colegio Militar de la Nación<p>El Colegio Militar de la Nación avanza hacia los próximos años consolidándose como la institución fundamental en la formación de los líderes militares que la defensa nacional demanda. En un escenario global dinámico, donde los avances tecnológicos, la ciberdefensa y los nuevos paradigmas geopolíticos redefinen el arte militar, la exigencia académica, física y moral de los cadetes se mantiene tan firme como en sus orígenes, adaptándose a las demandas del siglo XXI sin perder sus valores esenciales.Sin embargo, detrás de la rutina de aulas, maniobras y adiestramiento constante subyace la paradoja más profunda de la profesión militar. Como bien supo señalar Néstor Cruces, las Fuerzas Armadas se preparan durante setenta años para combatir en un conflicto de solo siete días que no se sabe cuándo ocurrirá. Es precisamente esa incertidumbre la que dota de sentido supremo al Colegio Militar: formar a hombres y mujeres con una entrega silenciosa y permanente, cuya máxima victoria es sostener una disuasión tan eficaz que ese día decisivo jamás tenga que llegar.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sP_6bKbw3DQ99CQnlY_3c6ZF9oY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/garasino_magazine.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Imagen del año 1937 de la construcción del Colegio Militar
En 1869, gobernaba nuestro país el padre de la educación argentina, el sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento.]]>
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                <published>2026-10-10T22:30:00+00:00</published>
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            Encerrados en la pobreza, atrapados en el dolor  y cerrados a la esperanza
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7xRWc1jfZjEZJVzEKhnV-Ta2dn4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;El corazón lastimado y la tristeza inundan el planeta. Millones de personas viven en asentamientos informales y barrios marginales; y, aún más, muchos de ellos sufren falta de vivienda o han sido desplazados por conflictos, catástrofes y el cambio climático. Esta horrorosa situación hace que multitud de ciudadanos, corran el riesgo de perder toda esperanza y se queden paralizados por el desánimo. Quizás tengamos que despertar, ponernos en camino de nuevo, salir de la pasividad e intentar reconstruir un futuro más justo y verdadero para todos. Por eso, hay que estar siempre atentos para no dejarnos atrapar por el mundano aire excluyente y pasar a una transformación sistémica, que nos reconstruya como seres adheridos, donde todos tengamos un sitio al que llamar hogar.&nbsp;Constituir familia todavía es una aspiración, pero la seguridad financiera aparece como una de las condiciones más significativas, tanto para formar pareja como para tener hijos. El dinero, el empleo y la vivienda pesan más que los discursos. De ahí, la necesidad de unos gobiernos más sensibles, sociales y de derecho, que sepan acompañar en el camino y escuchar el lamento de su ciudadanía. Cualquier apoyo es vital, para reavivar la ilusión perdida. Hoy más que nunca, requerimos de líderes que tengan en el corazón el deseo de entregar su propia vida y ofrecérsela unos a otros, de comprometerse en el amor y el perdón mutuos, de cimentar espacios de fraternidad y de quietud, de realizar gestos de compasión hacia quienes más lo necesitan. &nbsp;Bajo este aire alentador, comenzarán a superarse los desapegos, las viejas divisiones, volando el odio y la violencia.&nbsp;También, la mota de la corrupción, será sanada y saneada por un renovado culto a la cultura de la justicia y el compartir. Sólo así, es posible perder el miedo que nos oprime y ganar fuerzas. Toca, por tanto, levantarse; para poder resurgir, recobrando una nueva existencia más fraterna. Lo transcendental es ponerse en marcha unidos; y, hermanados, activar una historia de expectativa y no de sobresalto. Tampoco se trata de tomar decisiones por nadie, sino de asegurar que los jóvenes tengan garantizada la autonomía, las oportunidades y el apoyo necesario para decidir por sí mismos; mientras los mayores han de tener, el respaldo de la escucha de todos y el acompañamiento preciso.&nbsp;Sea como fuere, es evidente que anhelamos oírnos, aguzar los sentidos para reencontrarnos. Una vivienda adecuada significa mucho más que una estructura física con cuatro paredes y un techo, requiere además del espíritu acompañante que une pulsos y pausas. El significado de la hospitalidad como el de la cercanía, hará fructificar una alianza entre generaciones diversas, no olvidar lecciones vividas de la historia y lograr superar las polarizaciones y los extremismos de esta época. Sin duda, cada percusión generada por un ser humano es influyente. Las personas son más importantes que las cosas; y, precisamente, el valor de cada Institución se mide por el modo en que trata la vida y la dignidad del ser humano, especialmente en situaciones desfavorecidas y de vulnerabilidad.Resulta ineludible centrarse en la protección, la integración y en soluciones estables, que nos insten a tomar un respiro humanitario, ante el aluvión de experiencias sensoriales y emocionales desagradables, al observar un futuro incierto en el que se reducen recursos destinados a la salud, a la educación y a los servicios sociales. Detrás de todo esto se esconde, un individualismo egoísta que nos apedrea el corazón, como si el peso de la indigencia y de la marginación fuese algo imposible de abordar, sabiendo que lo único que se solicita es el sustento del espíritu solidario, ante la enfermiza lacra de las desigualdades. Abrámonos a la convicción, que nunca es un mero optimismo, sino la certeza de que ninguna sombra puede tener la última voz. ¡Situemos en acción, pues, la llave de la confianza!&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7xRWc1jfZjEZJVzEKhnV-Ta2dn4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Lo transcendental es ponerse en marcha unidos; y, hermanados, activar una historia de expectativa y no de sobresalto”.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-10-08T16:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-10-08T16:00:00+00:00</published>
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            La mitad de los trabajadores cobra $ 900.00 o menos por mes.
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TzniniIUXMaSIMQFhnXcqRytZsU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/cajeros_automaticos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El último informe del INDEC sobre ingresos laborales mostró la fuerte diferencia que existe entre los distintos sectores del mercado de trabajo argentino. Según los datos oficiales, la mitad de las personas ocupadas percibe $900.000 o menos mensuales por su actividad principal, mientras que el ingreso laboral promedio alcanza los $1.129.527.</p><p>La brecha se profundiza según la condición laboral: entre los trabajadores registrados, el ingreso promedio llega a $1.433.794, mientras que quienes tienen empleos no registrados perciben unos $706.204. El informe también señala que alrededor de 6 millones de personas viven en hogares donde el ingreso mensual por integrante no supera los $266.667. Los datos reflejan el peso de los ingresos laborales sobre la economía de millones de hogares.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TzniniIUXMaSIMQFhnXcqRytZsU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/cajeros_automaticos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por: Pipo Rossi]]>
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                                <updated>2026-10-06T20:45:14+00:00</updated>
                <published>2026-10-06T14:45:00+00:00</published>
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            Convivir en la tierra; atrayendo el espacio celeste
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                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7xRWc1jfZjEZJVzEKhnV-Ta2dn4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Reconozco, que me afana y desvela, sumar vínculos amigables y hacer familia. Clamo por el deseo de alentar la sana convivencia, sobre sólidos cimientos de tolerancia, que permita a los diversos miembros de un orbe globalizado, pero aún no amistoso, entenderse y atenderse en paz y concordia. Bajo el paraguas de este espíritu de apertura, no sólo se ayuda a mejorar los lazos comprensivos, sino que además se contribuye a no sentirnos desguarnecidos en medio de los desalientos. Somos seres en relación, aunque seamos heterogéneos; cuestión que nos enriquece, cuando compartimos faenas a través de iniciativas, que nos cautiven y cultiven el sentido de humanidad. Este compromiso, se basa en mirar a las cumbres sin encumbrarse, para anidar en el espacio inmaculado.A mi juicio, es vital que el ser humano no se aletargue y desarrolle la capacidad intelectual que todos llevamos consigo, activando su soplo creativo celeste y no el mundano de la dominación posesiva, que nos esclaviza y corrompe. Con este brío imaginativo conjunto, también será más fácil la batida. Por otra parte, convirtiendo la esfera en un hábitat benefactor, todo será más noble, urdiendo en las tecnologías innovadoras, las trabas y los esfuerzos cooperantes, que son los que causan realidad esta aspiración. El objetivo no está en la pasividad, sino en forjar la fuerza de lo activo en el mañana, fomentando la cooperación internacional en la divulgación, así como el anhelo de asimilar el respeto mutuo para vivir en armonía y reconstruir territorios en etéreas alianzas.&nbsp;Cada período es especial para quien tiene la visión de trabajarlo; lo importante es asegurarse de que sitúas la mirada en el lugar correcto y, a continuación, mantenerse en escucha pero firme, sabiendo que uno existe para asistir a este bucólico viaje de autodescubrimiento, en el que no pasa un día en que no estemos un instante tanto en el vergel como en el abismo. Embellezcamos, luego, nuestros andares. Lo fundamental radica en trascender, siendo agentes reconciliadores y conciliadores con lo que nos rodea. Esto significa que ahora navegamos vivencialmente por el planeta. Asociemos esfuerzos de remador en la barca existencial, con respeto por la dignidad de cada persona. Esta comunión de voluntades nos obliga a realzarnos hacia espacios ultraterrestres con fines pacíficos.Indudablemente, el espacio exterior debe continuar siendo un reino de avenencia, en beneficio de toda la sociedad y con desenlaces sistémicos, que garanticen que dichas conquistas serán puestas al servicio del bien colectivo y protegidas contra una explotación abusiva. Es cierto que, aquí en el astro, el mercado todo lo compra y lo vende. El negocio es el que manda, de igual forma el que nos destruye. En consecuencia, la exploración jamás debe conllevar explotación alguna. Por tanto, es esencial que el rastreo y el uso o el abuso de la región física más allá del espacio aéreo de la tierra y entre los cuerpos celestes, se preserven exclusivamente para fines seguros, como una atribución común de todos los moradores, habiten donde habiten.Quizás tengamos que rebuscar otros caminos menos armamentísticos; comenzando por la Inteligencia Artificial, que está deshumanizando cada vez más la forma en que se libran las batallas. Sin embargo, uno requiere humanizarse y hermanarse, tendiendo puentes y extendiendo abrazos. Es asombroso ver como la ciudadanía todavía no acierta a conjugar lenguajes que nos acerquen y, en su lugar, aparezcan otras expresiones como la competitividad; que es la aptitud que nos gobierna, aunque nos plasme conflictividad. Reservar un espacio suficiente para reflexionar junto a ese nosotros universal es lo suyo, proporciona la base y el refugio del yo; pues, nada somos por sí mismos, sin la ayuda de nuestros análogos. Ojalá subamos a las alturas, cohabitando en las bajuras.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7xRWc1jfZjEZJVzEKhnV-Ta2dn4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Asociemos esfuerzos de remador en la barca existencial, con respeto por la dignidad de cada persona. Esta comunión de voluntades nos obliga a realzarnos hacia espacios ultraterrestres con fines pacíficos”.]]>
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                                <updated>2026-10-05T17:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-10-05T17:00:00+00:00</published>
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            A 60 años del Operativo Cóndor, cuando dieciocho jóvenes plantaron bandera en Islas Malvinas
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                <![CDATA[Juan Ignacio Garasino]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/y0naOBQVbKryA75wmRfGp9PcXLE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/magazine_garasino.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El enigma del sobre y el vuelo 648Argentina era gobernada desde el 29 de junio por el general Juan Carlos Onganía, quien había desplazado al presidente constitucional Arturo Illia. A mediados de septiembre de 1966, a García le propusieron un juego sin reglas. Un joven de mirada incisiva y campera de fajina —Dardo Cabo, militante de la resistencia peronista e hijo del histórico dirigente metalúrgico Armando Cabo— lo había citado con hermetismo calcado a una película de espías.—García, si quiere la primicia de su vida, súmese al vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas. No haga preguntas. Lleve abrigo.García especuló con todo: ¿el regreso de Perón? ¿La aparición del cadáver de Evita? ¿El Che Guevara en el monte? Jamás imaginó que el avión Douglas DC-4, con 42 pasajeros a bordo (entre ellos el gobernador de Tierra del Fuego, contraalmirante José María Guzmán, que viajaba en misión oficial), cambiaría de rumbo sobre la negrura patagónica para trazar una línea directa hacia la «hermanita perdida», tal como reza la canción homónima compuesta en 1971 por Atahualpa Yupanqui.El plan, diagramado con precisión quirúrgica junto a la dramaturga y periodista Cristina Verrier —figura clave que relevó los movimientos en la Patagonia—, contemplaba una ocupación simbólica. Dieciocho comandos civiles (diecisiete hombres y una mujer) portaban borceguíes, camperas beige con un rombo y un cóndor bordado en el pecho, y una certeza inquebrantable: sabían que iban a terminar presos, pero querían obligar al mundo a mirar hacia las islas usurpadas por los invasores ingleses.</p><p>La pista clandestina y el frío de Puerto StanleyA las 09:57 de la mañana del 28 de septiembre, tras sortear ráfagas de viento polar y la desesperación de la tripulación en la cabina, el cuatrimotor tocó tierra en una pista de carreras de caballos en las afueras de Puerto Stanley, la capital de las islas.Años más tarde, en sus memorias tituladas Cien veces me quisieron matar, el propio García recordaría la crudeza y el vértigo de aquella llegada imprevista con una precisión cinematográfica: «Tuvimos que aterrizar en un camino muy peligroso porque las pistas estaban bloqueadas. Después de carretear unos 200 metros, a los saltos, el avión fue a parar a una zanja mientras un ala se incrustaba en la tierra. Tuvimos que salir por la puerta de emergencia».&nbsp;Los kelpers, acostumbrados al pacífico pastoreo de ovejas y al monótono clima de las islas, sintieron que el mundo se derrumbaba. En medio de la confusión, los jóvenes desplegaron siete banderas argentinas. El eco del Himno Nacional rompió el silencio austral. Dardo Cabo se enfrentó de manera decidida ante las autoridades británicas locales y bautizó al sitio como Puerto Rivero, en honor al gaucho rebelde que en 1833 había resistido la invasión inicial británica.¿Y García? El empresario periodístico alternaba entre el pánico de ver su destino atado a un delito federal de piratería aérea y la fascinación profesional de estar registrando con su propia cámara una escena que no tenía precedentes en la historia diplomática y militar del país. Disparaba rollos de fotos mientras evaluaba cómo iba a hacer para contrabandear los carretes de regreso a la redacción de la calle Riobamba.</p><p>El rol de Héctor Ricardo GarcíaLa presencia de García en el Operativo Cóndor convirtió la aventura en un fenómeno mediático sin igual. Para el gobierno de facto, el director de Crónica era un dolor de cabeza constante; para el público, un héroe popular de la información.En tierra malvinense, al quedar cercados por efectivos policiales británicos y voluntarios armados que amenazaban con abrir fuego, García experimentó el rigor del cautiverio. Los comandos se atrincheraron junto al fuselaje del avión. El gobernador inglés mandó un ultimátum tajante: «Están rodeados. Si intentan moverse, las fuerzas tienen orden de tirar. No respondemos por sus vidas».A pesar de identificarse como periodista y mantenerse al margen de los militantes argentinos, García compartió la intemperie, el frío y la tensión de las negociaciones con el sacerdote católico local, el padre Roel, quien actuó como mediador. Cuando los jóvenes aceptaron deponer las armas —bajo la condición de ser custodiados por la Iglesia y trasladados a un puerto argentino—, García fue detenido junto a ellos.Sin embargo, su paso por las celdas fue efímero en comparación con el destino de los 18 jóvenes. Mientras el operativo de repliegue comenzaba a gestarse, el aparato de inteligencia y las negociaciones diplomáticas especiales lograron liberar al empresario de prensa, quien regresó al continente con el botín más preciado: las fotos exclusivas, los testimonios en papel y la prueba categórica de que la bandera argentina había flameado, soberbia y desafiante, en el corazón usurpado. Al día siguiente, Crónica reventó los kioscos con títulos cataclísmicos que paralizaron al país.</p><p>El desenlaceEl final de la operación en las islas tuvo ribetes novelescos. Tras negociar la entrega de las banderas —en un emotivo pacto donde exigieron que no fueran pisoteadas—, los dieciocho argentinos fueron embarcados en una lancha carbonera que los derivó en alta mar al buque de la Armada Argentina ARA Bahía Buen Suceso. El destino final fue el penal de Ushuaia, en el extremo sur del continente, donde pasaron semanas de rigurosa prisión antes de ser sometidos a procesos judiciales bajo la órbita de la justicia federal argentina.Paradójicamente, los jueces que los interrogaron se encontraron con un bloque monolítico: ante cada pregunta sobre quién los mandaba o qué buscaban, la respuesta era unánime, casi un dogma castrense patriótico: «Fuimos a Malvinas a reafirmar nuestra soberanía». Los 18 jóvenes fueron condenados a cumplir entre dos y tres años de prisión.A sesenta años de aquella osadía en un cuatrimotor de línea, el Operativo Cóndor sigue brillando como un destello de romanticismo político y audacia periodística insuperable. Fue el día en que un puñado de soñadores armados con convicciones y un cronista dispuesto a arriesgarlo todo —tal como lo inmortalizó García en sus memorias— secuestraron un avión para recordarle al mundo y al atropello británico que la soberanía no se negocia: se ejerce, aunque sea por unas horas, en los confines helados de la patria.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/y0naOBQVbKryA75wmRfGp9PcXLE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/magazine_garasino.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El 28 de septiembre de 1966, dieciocho jóvenes desviaron un vuelo de Aerolíneas Argentinas hacia las Islas Malvinas para clavar la insignia patria en el suelo usurpado. A bordo viajaba, atónito y con su cámara colgada al cuello, Héctor Ricardo García, el empresario y periodista más audaz de la época, dueño del naciente y disruptivo diario Crónica.]]>
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                <published>2026-10-03T21:30:00+00:00</published>
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            Presupuesto 2027: entre el equilibrio fiscal y el desafío de volver a crecer
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                <![CDATA[Cr. Álvaro Sierra]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IYC0wTIYqvTCPUd5Ebiszrd6tJg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/cr_alvaro_e_sierra_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El Proyecto de Presupuesto Nacional 2027 mantiene con claridad el eje que el Gobierno viene sosteniendo desde fines de 2023: equilibrio fiscal, restricción del financiamiento monetario del Tesoro, administración del frente cambiario y un Estado nacional de menor tamaño relativo.</p><p>La meta fiscal vuelve a ocupar el centro del programa. Para la Administración Nacional se proyecta un superávit primario cercano al 1,1% del PBI y también un resultado financiero positivo. Desde el punto de vista de las finanzas públicas, preservar el equilibrio fiscal es una condición importante: reduce la necesidad de emisión para financiar al Tesoro, limita el crecimiento de la deuda originada en déficits recurrentes y contribuye a la previsibilidad.</p><p>Pero el presupuesto se construye sobre supuestos. Y allí comienza la discusión más interesante. Para 2027 el Gobierno proyecta un crecimiento real del PBI del 4%, una inflación de diciembre contra diciembre del 18% y un dólar oficial de $1.847,6 al finalizar el año. A su vez, el propio proyecto estima un crecimiento del 3% y una inflación del 29% para 2026. Es decir, supone que el año próximo la economía acelerará su crecimiento mientras la inflación volverá a reducirse de manera considerable.</p><p>Cada uno de estos supuestos podría resultar alcanzable si se lo analiza de manera aislada. La verdadera cuestión, sin embargo, es si todos pueden cumplirse simultáneamente. Lograr que la economía crezca un 4%, mientras la inflación desciende al 18%, se mantiene el superávit fiscal y el tipo de cambio aumenta por debajo del nivel general de precios exige una combinación particularmente favorable de crecimiento, inversión, consumo, expectativas y estabilidad cambiaria. El desafío del Presupuesto 2027 no está, entonces, solamente en la razonabilidad individual de cada proyección, sino en la consistencia del escenario macroeconómico completo sobre el cual fueron calculados los ingresos y los gastos del Estado.</p><p>No son metas imposibles. Pero sí son exigentes. Y lo son todavía más porque 2027 será un año electoral. La experiencia argentina demuestra que los procesos electorales suelen aumentar la incertidumbre, postergar algunas decisiones de inversión y elevar la sensibilidad sobre el dólar y las expectativas de inflación.</p><p>No significa que necesariamente deba producirse una crisis cambiaria o inflacionaria; significa que el margen de error de las proyecciones debería ser contemplado con especial prudencia.</p><p>Además, el punto de partida de 2026 obliga a moderar el entusiasmo. El PBI del segundo trimestre creció 2% frente al mismo período del año anterior, pero cayó 0,6% respecto del trimestre previo en términos desestacionalizados. En julio, el estimador mensual de actividad económica volvió a mostrar una caída, mientras industria, construcción y algunos indicadores de consumo presentaron debilidad.</p><p>Las ventas reales de supermercados, por ejemplo, acumulaban una reducción durante los primeros siete meses del año. La economía no está detenida, pero tampoco muestra todavía una expansión suficientemente sólida y generalizada como para considerar asegurado un crecimiento del 4% en 2027.</p><p>Este punto es fundamental porque las variables macroeconómicas no son decorativas. Si la economía crece menos de lo previsto, la recaudación puede ser menor. Si la inflación supera el 18%, cambian los gastos indexados y las partidas que permanecen nominalmente fijas pierden poder de compra. Si el tipo de cambio aumenta más que el 15,5% implícito en el proyecto, aparecen efectos sobre precios, subsidios, deuda y costos del propio Estado. El presupuesto puede conservar el objetivo de equilibrio fiscal, pero para hacerlo probablemente deba modificar durante el año la composición o el nivel real del gasto.</p><p>Por eso hubiera sido particularmente útil que el Proyecto 2027 incorporara escenarios de sensibilidad. No alcanza con saber qué ocurrirá si todo sucede como está previsto. También sería conveniente conocer qué pasaría con las cuentas públicas si la inflación terminara, por ejemplo, en 25% en lugar de 18%; si la economía creciera 2% en vez de 4%; o si el dólar finalizara por encima de lo presupuestado. En un país con la volatilidad histórica de la Argentina, presupuestar escenarios alternativos no es pesimismo: es mejorar la calidad de la planificación.</p><p>El gasto público muestra, al mismo tiempo, algunos cambios que deben reconocerse. El proyecto no plantea una reducción uniforme de todas las partidas respecto de 2026. Hay recomposiciones reales en determinadas prestaciones sociales y áreas del Estado. El problema aparece cuando la comparación se extiende hasta 2023. Educación, ciencia y tecnología, infraestructura y otras funciones estratégicas continúan en varios casos por debajo de aquellos niveles reales, aun cuando mejoren respecto del piso alcanzado después del ajuste.</p><p>La obra pública merece un capítulo especial. La inversión nacional continúa en niveles reducidos y el modelo apuesta a una mayor participación privada, concesiones y transferencia de responsabilidades. La participación privada es necesaria y puede ser muy eficiente allí donde existe una rentabilidad económica capaz de financiar el proyecto. Pero no toda obra pública tiene esa característica. Un camino secundario, una obra hídrica, un sistema de saneamiento, una escuela o determinada infraestructura urbana pueden tener una enorme rentabilidad social y, al mismo tiempo, una rentabilidad privada insuficiente para atraer capital. Pretender que el mercado sustituya integralmente al Estado en esos casos puede significar, sencillamente, que esas obras no se realicen.</p><p>A esto se agrega una discusión que la Argentina posterga desde hace décadas: el federalismo fiscal. En los últimos años se transfirieron o redujeron funciones nacionales que terminaron recayendo sobre provincias y municipios, pero esa descentralización de responsabilidades no siempre estuvo acompañada por una descentralización equivalente y permanente de recursos.</p><p>El problema no es solamente quién ejecuta una política, sino quién la financia. Transferir una función sin los recursos correspondientes no reduce necesariamente el gasto público consolidado: muchas veces solamente cambia el nivel de gobierno que debe afrontarlo.</p><p>También debe analizarse con cuidado la apuesta a que el sector privado sea el gran motor del crecimiento. El razonamiento oficial es comprensible: estabilizadas las cuentas públicas, reducida la inflación y mejoradas las reglas económicas, deberían aumentar la confianza, la inversión y el consumo.</p><p>Sin embargo, esa transmisión no es automática. Una empresa no invierte solamente porque exista equilibrio fiscal; invierte cuando, además, espera vender más, encuentra financiamiento, percibe reglas sostenibles y considera rentable inmovilizar capital durante varios años. Y una familia no aumenta su consumo únicamente porque baje la inflación; lo hace cuando mejora su ingreso disponible y tiene confianza sobre su empleo y su futuro.</p><p>Ésa es quizás la principal incógnita que deja el Presupuesto 2027. El Gobierno ha demostrado que coloca el equilibrio fiscal como una restricción central y ha conseguido avances importantes en materia de estabilización. Pero el desafío que comienza ahora es diferente: transformar esa estabilidad en inversión productiva, empleo formal, aumento sostenido del consumo y crecimiento. El equilibrio fiscal puede ser una condición necesaria para conseguirlo, pero por sí solo no lo garantiza.</p><p>Por eso, más que discutir si el Presupuesto 2027 es optimista o pesimista, deberíamos preguntarnos si es suficientemente realista. Un presupuesto serio debería preservar la disciplina fiscal, pero también contemplar márgenes de contingencia; recuperar gradualmente la inversión pública que tenga alta rentabilidad social; fortalecer educación, ciencia, tecnología y capital humano; avanzar hacia un federalismo en el que las funciones transferidas tengan recursos asociados; y establecer mecanismos claros para actuar cuando las variables reales se aparten de las previstas.</p><p>Después de varios años en los que la discusión económica argentina estuvo dominada por el déficit y la inflación, alcanzar mayor orden macroeconómico es un avance relevante. Pero no debería confundirse el instrumento con el objetivo final. El equilibrio fiscal no es un fin en sí mismo, del mismo modo que tampoco lo es una determinada tasa de inflación o un determinado valor del dólar. Son condiciones que deberían permitir construir una economía más estable y previsible.</p><p>La verdadera prueba del Presupuesto 2027 será, entonces, mucho más sencilla de entender para cualquier ciudadano que sus cientos de planillas: si dentro de un año la Argentina tiene más inversión, más empresas produciendo, más empleo privado formal, mejores ingresos reales y una economía capaz de crecer sin volver a desequilibrarse. Porque un presupuesto puede cerrar perfectamente en una planilla y, sin embargo, quedar lejos de la realidad. La calidad de las finanzas públicas consiste precisamente en evitar esa distancia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/IYC0wTIYqvTCPUd5Ebiszrd6tJg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/cr_alvaro_e_sierra_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El Presupuesto Nacional no es solamente una extensa planilla de ingresos y gastos. Es, probablemente, la expresión económica más importante de un gobierno: allí se define cuánto espera recaudar, en qué piensa gastar, qué prioridades establece y, sobre todo, sobre qué escenario imagina que funcionará la economía. Por eso, un buen presupuesto no debe limitarse a cerrar matemáticamente. Tiene que ser, además, razonablemente creíble.]]>
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                                <updated>2026-10-03T04:30:03+00:00</updated>
                <published>2026-10-03T04:30:00+00:00</published>
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            Sentirse humanos hoy;  es un acto heroíco
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                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7xRWc1jfZjEZJVzEKhnV-Ta2dn4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp; En una época en la que empiezan a proliferar las actividades laborales a distancia, fuera de la oficina o de la sede de la empresa, mediante el uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), tenemos la obligación de permanecer profundamente bienhechores, custodiando con simpatía ese innato altruismo, generado a golpe de corazón y en diálogo con nuestros semejantes, que ninguna máquina podrá jamás sustituir. El avance benigno nace del abrazo extendido y compartido, de un talento con el consabido talante en guardia, dispuesto a escuchar y con una voluntad que busca y rebusca más lo que nos acerca que los nos distancia. Por tanto, fragüemos con sabiduría, ese espíritu donante de compañía, que es el que nos embellece como ciudadanos de bien.Todos venimos a la vida sin nada, desnudos y necesitados. Somos desvalidos e indefensos por nacimiento; requerimos pan y atenciones, palabras y cariños. Que nosotros olvidemos nuestra indefensa historia, es de lo más feroz; pues, dejamos a un lado la misma nutrición del ser, la del espíritu y la del cuerpo.&nbsp;Ante esta dolorosa realidad de abandonos o de soledades impuestas, resulta cada vez más evidente la necesidad de una asistencia afectuosa en cada etapa de la vida. Justamente, hoy la labor de cuidados, sea remunerada o no, es fundamental para sentirnos custodiados. Hacer realidad los derechos humanos es primordial, tanto para los que ofrecen su capacidad de auxilio como para los que requieren atención y apoyo.&nbsp;El resultado de este endiosamiento de soberbia, donde nadie resguarda a nadie, corre el riesgo de deshumanizarnos por completo, reduciendo la existencia a un mero comercio de compraventa, lo que significa privarnos de decencia, dignidad o sensibilidad.A estos tremendos desajustes hay que añadir el clima de violencia que habita por doquier, llegando a desplazar el diálogo. Lamentablemente, la consecuencia devastadora del odio, que incita a la intimidación y a la intransigencia, tampoco es nada nuevo. Sin embargo, su magnitud e impacto se ven ahora amplificadas por las nuevas tecnologías de la comunicación. De ahí, la importancia de cultivar la verdad, junto a la bondad, que será lo que nos fraternice.Por consiguiente, la heroicidad de cada cultura alcanza su más alta cota de sapiencia, cuando rastrea la concordia y el bien de todos, dando testimonio del auténtico significado de nuestra corpulencia. Sea como fuere, no se puede entender situación alguna, elevando muros en los corazones. Pensemos en lo que nos armoniza, la vida personal y las conexiones, nuestra relación con los demás y con el medio ambiente. Cuidar estos pequeños detalles, sumando latidos y acrecentando renuevos de luz, sabiendo que nuestra naturaleza indulgente nos hace festejar lo que es bueno y bello, nos urde a ser generosos y a realizar actos memorables, como la amistad vertida hacia esas gentes indefensas que nos llaman con su mirada. &nbsp;La cosecha de abatimientos, en nuestras biografías, es tan real como la vida misma. Lo trascendente es que podamos sonreír con alguien, para borrar de nuestro diario la desesperación. No hay más que una desdicha, la de no ser sublimes, pues no hay mayor gloria que revolverse al penitente verbo para ser verso. Realmente, son estos contextos ricos en compasión y apego, donde surgen también los gestos homéricos. Al fin y al cabo, todo se convence y se vence por amor. Lo prioritario, entonces, es sentirse humanitario en los esfuerzos desinteresados y heroicos, como esas gentes de servicio, entregadas a lenguajes cuidadores que son los que nos rehabilitan, con la fuerza de la esperanza y el entusiasmo necesario para poder afrontar la mundanidad sin barbarie alguna.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7xRWc1jfZjEZJVzEKhnV-Ta2dn4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“El resultado de este endiosamiento de soberbia, donde nadie resguarda a nadie, corre el riesgo de deshumanizarnos por completo, reduciendo la existencia a un mero comercio de compraventa, lo que significa privarnos de decencia, dignidad o sensibilidad”.]]>
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                                <updated>2026-10-01T16:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-10-01T16:00:00+00:00</published>
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            Tres elecciones que pueden cambiar el mapa del poder mundial
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Brasil, Israel y Estados Unidos llegan a las urnas en pocas semanas. Sus resultados no decidirán solamente gobiernos y mayorías parlamentarias: pueden alterar equilibrios regionales, alianzas internacionales y el rumbo político de los próximos años.El cierre de 2026 puede convertirse en uno de esos momentos en los que varias elecciones nacionales, celebradas a miles de kilómetros entre sí, terminan modificando un mismo tablero geopolítico. En apenas veintitrés días votarán Brasil, Israel y Estados Unidos: Brasil tendrá su primera vuelta presidencial el 4 de octubre; Israel elegirá la Knesset el 27 de octubre; y Estados Unidos renovará toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado el 3 de noviembre.No son tres elecciones iguales ni responden a las mismas causas. Tampoco puede afirmarse de antemano qué resultado producirán. Pero las tres llegan en un momento de guerras, tensiones comerciales, inflación persistente, tasas de interés elevadas, debilitamiento del multilateralismo y una creciente disputa entre proyectos políticos de signo diferente. Por eso conviene mirarlas juntas: no para adivinar ganadores, sino para comprender qué equilibrios están en juego.</p><p>Brasil: mucho más que una elección latinoamericanaPara nuestra región, Brasil es probablemente la elección de mayor impacto. Es la principal economía y el país más poblado de América Latina, miembro de los BRICS y un actor con capacidad para dialogar simultáneamente con Estados Unidos, China, Europa y el Sur Global.La disputa llega extraordinariamente cerrada. Luiz Inácio Lula da Silva busca continuar en el poder y el senador Flávio Bolsonaro encabeza el principal desafío desde la derecha. Los sondeos publicados en septiembre muestran diferencias mínimas y, en distintos escenarios de segunda vuelta, ventajas de uno u otro candidato dentro del margen de error. Es decir: a pocos días de votar, el desenlace permanece abierto.La importancia regional es evidente. América Latina ha registrado en los últimos años una sucesión de victorias de fuerzas de derecha y centroderecha en distintos países. Una victoria de Bolsonaro reforzaría esa tendencia y facilitaría una mayor convergencia política entre varios gobiernos de la región. Una continuidad de Lula, en cambio, mantendría en la principal potencia sudamericana un gobierno de izquierda y, con ello, un contrapeso político dentro de un mapa regional que se ha desplazado hacia la derecha.Eso no significa que América Latina vaya a quedar dividida mecánicamente en dos bloques. Los electorados de la región suelen castigar a los oficialismos por economía, inseguridad y calidad de gestión, y no siempre responden a alineamientos ideológicos permanentes. Pero Brasil tiene un peso que ningún otro país latinoamericano puede reemplazar. Lo que ocurra allí influirá sobre Mercosur, BRICS, la relación con Washington y Beijing, la agenda ambiental y el equilibrio diplomático regional.</p><p>Estados Unidos: Trump no está en la boleta, pero su poder síEl 3 de noviembre los estadounidenses celebrarán las elecciones de medio término. Se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado. Donald Trump no será candidato, pero políticamente la elección funcionará también como una evaluación de sus primeros dos años de este mandato.El contexto económico es complejo. La Reserva Federal volvió a elevar en septiembre su tasa de referencia, llevándola al rango de 3,75% a 4%, ante una inflación que continúa siendo problemática. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años superaron recientemente el 5%, encareciendo el crédito y reflejando un escenario financiero exigente. A ello se agregan las consecuencias económicas y políticas de los conflictos internacionales y la discusión sobre aranceles, déficit, deuda y el papel global del dólar.Trump llega además con un deterioro significativo de imagen: una encuesta Reuters/Ipsos de septiembre ubicó su aprobación en 32%, aunque conserva un respaldo considerable dentro del electorado republicano. Los sondeos sobre la elección legislativa muestran actualmente una ventaja demócrata en el voto nacional, pero eso no permite trasladar automáticamente porcentajes a bancas: la Cámara se decide distrito por distrito y el Senado, estado por estado.La elección definirá, sobre todo, cuánto margen político tendrá la Casa Blanca durante los dos años siguientes. Si los republicanos preservan el control del Congreso, Trump dispondrá de mejores condiciones institucionales para continuar su agenda. Si los demócratas obtienen una o ambas cámaras, aumentarán los controles legislativos, las investigaciones y la capacidad de bloquear o negociar partes de esa agenda.Hay además un actor nuevo en esta ecuación: el poder tecnológico. Grandes compañías y ejecutivos de Silicon Valley mantienen una relación mucho más estrecha con Washington que en otros períodos, aunque sería incorrecto afirmar que todo el sector tecnológico responde políticamente a Trump. Lo relevante es la concentración de capacidad económica, inteligencia artificial, plataformas y redes de comunicación en un número reducido de empresas. En una campaña donde la información circula a una velocidad inédita, ese poder privado se ha convertido también en una variable política.</p><p>Israel: una elección con consecuencias mucho más allá de IsraelEl 27 de octubre Israel elegirá una nueva Knesset después de años atravesados por la guerra en Gaza, enfrentamientos regionales y una profunda discusión interna sobre seguridad, instituciones y el futuro político del país.Benjamin Netanyahu intenta conservar el poder y consolidar a las fuerzas de derecha, mientras la oposición busca construir una alternativa. Las encuestas recientes muestran un escenario competitivo y, sobre todo, la dificultad de cualquiera de los bloques para garantizar por anticipado una mayoría parlamentaria. En el sistema israelí no alcanza con ser el partido más votado: la capacidad de formar una coalición de al menos 61 diputados es decisiva.Las consecuencias exceden ampliamente la política doméstica. Una continuidad del bloque encabezado por Netanyahu implicaría previsiblemente mayor continuidad en las líneas centrales de seguridad y política exterior de su gobierno, aunque la composición de la coalición condicionaría sus decisiones. Una mayoría alternativa podría modificar prioridades y métodos, pero tampoco significaría automáticamente un cambio completo en la política de seguridad israelí.Lo que decida Israel repercutirá en Gaza, Irán, Líbano, las relaciones con los países árabes y, necesariamente, en Estados Unidos. Por eso esta elección es también una pieza del tablero internacional.</p><p>Tres urnas y un mismo interroganteEntre el 4 de octubre y el 3 de noviembre, tres de los países con mayor capacidad de incidencia en sus respectivas regiones tomarán decisiones políticas de enorme trascendencia. Brasil puede modificar el equilibrio ideológico y diplomático latinoamericano. Israel definirá la correlación de fuerzas de un país situado en el centro de uno de los conflictos más sensibles del planeta. Y Estados Unidos determinará cuánto poder legislativo conservará Trump para desarrollar su agenda interna y externa.No corresponde convertir estas elecciones en una competencia entre buenos y malos ni suponer que un único resultado resolverá los problemas de cada sociedad. Tampoco es serio presentar encuestas como predicciones. Son fotografías de un momento y las tres contiendas conservan grados importantes de incertidumbre.Pero hay algo que sí puede afirmarse: pocas veces tres procesos electorales celebrados en un período tan corto concentraron simultáneamente tantas consecuencias potenciales sobre América Latina, Medio Oriente y la principal potencia mundial.</p><p>Argentina frente al nuevo escenarioPara la Argentina, observar estas tres elecciones no debería ser un ejercicio de simpatías ideológicas. Brasil es nuestro principal socio comercial regional; Estados Unidos tiene una influencia decisiva sobre las finanzas internacionales, los organismos multilaterales y las condiciones de acceso al crédito; y lo que sucede en Medio Oriente repercute sobre la energía, los mercados y la estabilidad internacional.Por eso, la Argentina debería estar pensando qué hará frente a cada uno de los escenarios posibles. Qué relación construirá con Brasil cualquiera sea su próximo gobierno; cómo se posicionará frente a un eventual cambio en el equilibrio de poder dentro de Estados Unidos; y de qué manera protegerá sus intereses económicos y diplomáticos ante una posible reconfiguración de Medio Oriente.La política exterior de un país no puede depender exclusivamente de afinidades ideológicas entre gobiernos. Los gobiernos cambian; los intereses nacionales permanecen.La verdadera discusión argentina debería comenzar, entonces, donde terminan estas tres elecciones: definir cómo insertarnos en el mundo que resulte de ellas. Anticipar escenarios, diversificar relaciones, defender nuestros mercados, atraer inversiones, preservar socios estratégicos y mantener capacidad de diálogo con quienes piensan diferente.Entre octubre y noviembre, tres urnas pueden modificar una parte importante del tablero internacional. Argentina no decidirá esos resultados, pero sí puede decidir cómo prepararse para ellos.Y quizás allí esté el verdadero desafío: dejar de preguntarnos con quién simpatizamos y comenzar a preguntarnos qué necesita la Argentina, cualquiera sea el que gane.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fQF_8QLZXbcJtGbZqKn8rKF0-24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alvaro_sierra_nota.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Alvaro Sierra]]>
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                                <updated>2026-09-26T07:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-09-26T07:00:00+00:00</published>
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            De las políticas terrestres; a las poéticas celestes
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                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7xRWc1jfZjEZJVzEKhnV-Ta2dn4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay que impulsar la excelencia del azul, como lírica viviente adentrándonos en su místico oleaje, lo que pone de relieve uno de los retos más fundamentales de nuestro paso por aquí abajo, que no debe ser otro que el afán contemplativo y el desvelo por dar resplandor a un orbe que requiere de nuestras percusiones, para promover un cambio existencial, en el que todos podamos ser más corazón que coraza. Realmente sollozamos porque no logramos ser deidad, lo que nos impide amar y ser amados, que es lo que nos haría sentirnos libres como las barcas perdidas en el mar. De igual modo, también gemimos porque no dominamos ni nuestros propios vientos, necesitamos desesperadamente aires puros para tomar aliento y sentirnos acariciados por la certeza del verso en el verbo.&nbsp;Llegará el día en que después de aprovechar lo vivido, produciremos y reproduciremos las energías de lo auténtico, que no son otras que el cultivo del amor de amar amor; y, justo en ese instante preciso y precioso, nos despojaremos de los intereses mundanos, porque habremos descubierto, que nada somos sin la fuerza de la edénica inspiración azulina. De hecho, el verdadero sostén corporal de las huellas vertidas y la axiomática marea espiritual generada, va a ser lo que nos mantenga anímicamente, para fijar la mirada en la patria celestial. Desde luego, será esta peregrinación mística la que nos ponga alas y nos marque la ruta del regreso hacia el poema perfecto, tras vivir los momentos de la escucha interior, disfrutando del don de sentirse musa cósmica y no masa planetaria.&nbsp;Desprendidos de mundo, lugar por donde transitan los males con su aluvión de incitaciones que nos corrompen, hace que todo sea bello, al ser la generosidad más pulcra que la avaricia. Pese a ello, puede que nos de tristeza despojarnos de este paisaje, aunque sea oscuro. Igual le sucede a un poeta cuando se recluye y al fin le florece el soplo de la ciencia infusa; observando que, en lugar de perder el tiempo, lo que ha ganado, es el abrazo de lo edénico. Tal vez nos cueste comprender la situación y la tomemos como una debilidad más, máxime bajo una atmósfera social que vive obsesionada por el tener y el poseer; pero no es así, sólo hay que estar dispuesto a perder un poco de nuestro yo para hacer espacio al otro; con la épica donante, en lugar de la prosa agarrada a la usura.&nbsp;Sea como fuere, nuestro naciente versátil germina del afecto y del efecto de la estética pulsación armónica, entre el hacer y el obrar. Son, precisamente, los pequeños gestos cotidianos ofrecidos cada día los que nos hacen radiantes. Justamente, unos van hacia la verdad por el camino de la bondad manifestada a golpe de corazón, haciéndose rimador de pulsos y pausas. Otros, sin embargo, hemos llegado a la placidez bucólica, por la senda de la evidencia, que es la que nos hace poema y no pena, o sea bondadoso y no bárbaro. Sin duda, es el poeta que todos llevamos consigo el que sabe despertar en nosotros aquellas pujanzas imaginativas, que nos descubren un universo maravilloso que antes no conocíamos.&nbsp;Volvamos a ese niño al que todos debemos regresar, con pensamientos nuevos, maravillosos y satisfactorios. Tanto en el fondo como en la forma, cada cual ha de sentirse parte de la estrofa galáctica, bajo el alumbramiento de la antífona que nos permite no perder de vista los sonidos, no únicamente lo que sentimos, también lo que vemos. Dejemos que nos habiten los idílicos azulados. Su manera pastoral nos protege, para conjugar la excelsa rima viviente, aún no escrita y mucho menos vivida. Recordemos que, en toda biografía humana siempre hubo dos pasiones, suscitadas entre lo mundano y lo inspirado, motivando sendas contradictorias entre lo mortal y lo etéreo. De todos modos, desmantelarse por ser poesía y por hallarse en ella, es el más sublime decoro existencial.&nbsp;&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7xRWc1jfZjEZJVzEKhnV-Ta2dn4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/06/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“El verdadero sostén corporal de las huellas vertidas y la axiomática marea espiritual generada, va a ser lo que nos mantenga anímicamente, para fijar la mirada en la patria celestial”.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-09-24T18:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-09-24T18:00:00+00:00</published>
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            La gran kakistocracia argentina
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                <![CDATA[Luis Chervo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RhexWCgBEUbYX1a0DO03dysYQjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/la_gran_kakistocracia_argentina.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Una vez me llamó un título de entrada que me sumó un interés especial, ”Grecia ese pequeño País que prolonga desde el inicio de los tiempos hasta hoy su influencia”.</p><p>Luego, con el tiempo y con mucho ahorro, pude recorrer esa Grecia a mediados de la década del noventa y pude respirar esos lugares y caminar por esas montañas, por esas playas y tomar sombra tirado en los mismos pastos, que caminaron grandes pensadores, guerreros, estadistas, poetas, que son leídos hasta hoy día.</p><p>El valor y el poder de ese Pueblo Griego es dar nombre y significado a las lógicas contradicciones del ser humano, que como vemos no ha cambiado tanto como algunos creen.</p><p>Hoy cuando escuchaba a Axel Kicillof en su discurso en Avellaneda, me acordé de algo que leí y estudié de ese sabio Pueblo, cuando el Gobernador dijo:… ”el Gobierno de Milei es de ignorantes, entreguistas e insensibles”….</p><p>Dentro de los términos que me acuerdo más adecuados para esta actualidad Nacional, es el de KAKISTOCRACIA, que significa el Gobierno de los peores.</p><p>En realidad, viene de una conjunción de palabras griegas, una es kakistos (el peor) y kratos (poder o gobierno), en realidad es el antónimo de ARISTOCRACIA (el gobierno de los mejores).</p><p>Es llamativo cómo las características generales de kakistocracia, se dan en el actual gobierno, por ejemplo, el concepto significa personas ineptas, incompetentes, menos cualificadas y cínicas, para que los griegos la hubiesen creado hoy, observando la realidad argentina.</p><p>Lo más llamativo es que decían los griegos, los puestos de poder son ocupados por gente inexperta, con poca preparación, pero sí lealtades fuertes con el líder y con un profundo concepto de la amistad, entre ese líder de turno y los colaboradores más próximos.</p><p>Entonces los conceptos vertidos en la campaña nunca llegan y la desilusión del Pueblo es total y vergonzante, pues se impone la obediencia debida y se dejan de lado los conceptos de los expertos y los técnicos que rodean la lógica del Estado, que debe apoyar el desarrollo de la gestión a favor de ese Pueblos que se cansa de creer.</p><p>Finalmente decían los griegos, que llega lo inevitable, aumentan los niveles de corrupción, nepotismo, opacidad y desprecio por las leyes básicas de la Democracia y desde ya se ponen en la vereda de en frente de Bien Común, que debería ser siempre su norte.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RhexWCgBEUbYX1a0DO03dysYQjI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/la_gran_kakistocracia_argentina.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Recuerdo con mucho cariño a mí madrina Beby Ponce, quien me prestaba mensualmente una revista que traía lindas notas, llamada Selecciones y que ella coleccionaba con mucha dedicación como buena Maestra Argentina formada en la década del sesenta.]]>
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                                <updated>2026-09-22T12:19:39+00:00</updated>
                <published>2026-09-21T04:30:00+00:00</published>
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            Presupuesto 2027: cuando las bombas políticas hacen olvidar las verdaderas bombas económicas
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        <author>
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                <![CDATA[Cr. Álvaro Sierra]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l6AldzZUNvNpao0fUOEPAdzYuqY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/contador_alvaro_sierra.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por eso, la presentación del Presupuesto 2027 debería haber abierto una discusión de enorme relevancia institucional. Sin embargo, apenas ingresó al Congreso, una parte del debate quedó atrapada en la interna del propio oficialismo.</p><p>Patricia Bullrich, presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, manifestó públicamente que desconocía modificaciones incorporadas al proyecto vinculadas con discapacidad y llegó a calificarlas como una “bomba atómica”. Después, un video suyo utilizando una canción de Lali Espósito terminó agregando otro capítulo político a la controversia.</p><p>Más allá de las diferencias internas, el episodio deja una imagen preocupante: una de las principales autoridades parlamentarias del oficialismo diciendo que no conocía aspectos relevantes de la principal ley económica que el Poder Ejecutivo acababa de enviar al Congreso. El problema, entonces, no es la anécdota ni quién tiene razón en esa discusión. El problema es qué lugar le estamos dando institucionalmente al presupuesto.</p><p>La cuestión adquiere mayor dimensión por los antecedentes recientes. Durante 2024 y 2025 el Gobierno nacional administró mediante la prórroga del Presupuesto 2023. La legislación permite la reconducción cuando no existe una nueva ley aprobada, pero que sea jurídicamente posible no significa que sea institucionalmente deseable. Mucho menos en una economía atravesada por inflación, cambios profundos en precios relativos, reorganización del Estado y modificaciones sustanciales en la composición del gasto público.</p><p>Recién para 2026 volvió a existir un presupuesto aprobado por el Congreso. Y ahora estamos frente al proyecto para 2027, el último ejercicio completo del actual mandato presidencial. Después de aquella experiencia, cabría esperar que su presentación y discusión recuperaran toda la centralidad que una ley de esta naturaleza merece.</p><p>En cuanto a sus números, el proyecto proyecta para 2027 un crecimiento del PBI del 4%, una inflación anual del 18% y un dólar mayorista de aproximadamente $1.847 hacia diciembre. Mantiene además como eje el superávit fiscal. La disciplina fiscal es un objetivo relevante: ningún Estado puede sostener indefinidamente un nivel de gasto incompatible con sus recursos. Pero equilibrio fiscal y calidad presupuestaria no son exactamente lo mismo.</p><p>El primer interrogante está en la consistencia de los supuestos. Crecer 4% mientras la inflación baja al 18% supone consolidar simultáneamente la recuperación de la actividad, la desinflación, el equilibrio de las cuentas públicas y un sector externo capaz de acompañar ese crecimiento. Son metas oficiales que el Congreso debería examinar con detenimiento, especialmente después de que para 2026 el propio presupuesto había proyectado un crecimiento del 5% y el proyecto actual redujo esa estimación al 3%.</p><p>También existen cuestionamientos importantes sobre el articulado. Entre otros puntos, el proyecto propone eliminar el mecanismo legal de actualización automática de las asignaciones familiares, incluida la AUH, sin establecer en ese artículo una fórmula automática equivalente que lo sustituya.</p><p>Además, incorpora modificaciones relevantes al régimen de prestaciones y pensiones vinculadas con discapacidad. Son decisiones que pueden ser propuestas por el Poder Ejecutivo, pero precisamente por sus consecuencias fiscales y sociales deberían ser identificadas, explicadas y discutidas con absoluta claridad.</p><p>Y allí aparece otra cuestión central. Una ley de presupuesto no debería transformarse en un vehículo para introducir modificaciones sustanciales que terminen descubriéndose después de su ingreso al Congreso. La complejidad técnica de un presupuesto no puede convertirse en una forma de opacidad. Por el contrario, cuanto más compleja es la herramienta, mayor debería ser la obligación de transparentar sus supuestos, prioridades y consecuencias.</p><p>La Argentina ha discutido durante décadas déficit, emisión, deuda, inflación y presión tributaria. Mucho menos hemos discutido la calidad de nuestras instituciones fiscales. Y esa dimensión también importa. Un país necesita equilibrio fiscal, pero también presupuestos realistas, información confiable, control parlamentario, previsibilidad y rendición de cuentas.</p><p>El presupuesto es, además, una expresión concreta del sistema republicano: el Ejecutivo propone y el Congreso autoriza. No es un trámite administrativo. Tampoco debería ser una formalidad que se cumple simplemente enviando cientos de páginas y planillas antes de una fecha determinada. Es el momento en que una administración explica cómo piensa utilizar los recursos de toda la sociedad y se somete al control de sus representantes.</p><p>Por eso resulta paradójico que la discusión inicial del Presupuesto 2027 haya quedado asociada a “bombas”, videos y disputas internas. Las verdaderas preguntas son otras: si las proyecciones macroeconómicas son consistentes, si los recursos estimados son realistas, cuáles son las prioridades del gasto, qué ocurre si las variables no se cumplen y cuánto margen efectivo conservará el Congreso sobre aquello que finalmente apruebe.</p><p>Después de dos años de presupuestos prorrogados, la Argentina debería aprovechar la recuperación del debate presupuestario para fortalecer su institucionalidad. Porque ordenar las cuentas públicas es indispensable, pero no suficiente. La calidad de una administración financiera también se mide por la forma en que planifica, autoriza, ejecuta y controla los recursos públicos.</p><p>Y quizás allí esté la verdadera “bomba” del Presupuesto 2027: que mientras la política discute quién puso una bomba en el proyecto, quién sabía que estaba allí y qué canción eligió después una senadora para responder, terminemos perdiendo de vista algo mucho más importante: que estamos hablando de la ley que define cómo el Estado argentino piensa administrar los recursos de toda la sociedad durante el próximo año.</p><p>Después de tantos años de debilidad institucional, el país debería poder discutir su Presupuesto con bastante más seriedad.</p><p>Porque cuando hasta la principal herramienta de administración financiera del Estado termina absorbida por el espectáculo y la interna política, el problema ya no es solamente económico.</p><p>Es la institucionalidad argentina la que vuelve a quedar en deuda.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l6AldzZUNvNpao0fUOEPAdzYuqY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/contador_alvaro_sierra.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El Presupuesto Nacional no es una planilla contable ni un simple cálculo de ingresos y gastos. Es, probablemente, la herramienta más importante de la administración financiera de un Estado. Allí se traducen en números las prioridades de un gobierno: cuánto piensa recaudar, cuánto y dónde pretende gastar, qué resultado fiscal busca, cómo se financiará y qué supuestos económicos utiliza para organizar el año siguiente.]]>
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                                <updated>2026-09-19T04:30:04+00:00</updated>
                <published>2026-09-19T04:30:00+00:00</published>
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            Los costos de la estabilización vs los costos de la no estabilización
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        <author>
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kJShpv6-DOZVleNXIULOhVRrKBs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/los_costos_de_la_estabilizacion_vs_los_costos_de_la_no_estabilizacion.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La inflación como borrachera, el ajuste como resaca</p><p>La analogía es del economista Milton Friedman. Explicaba el nobel perteneciente a la escuela monetarista que la inflación, al igual que la borrachera, produce efectos de corto plazo estimulantes: mayor producto, consumo y empleo, tal la euforia del bebedor. Luego, en el largo plazo, llega la resaca: ajustes contractivos para combatir la pérdida de poder adquisitivo de la moneda y los efectos distorsivos en el sistema de precios. La Argentina no pudo escapar de esa fase impiadosa.</p><p>Y aunque el remedio contra la inflación produce evidentes dificultades, cabría preguntarse cuál sería el costo de continuar con el mal inflacionario para evitar el costo de los ajustes de corto plazo.</p><p>La curva de Phillips y una mirada de largo plazo</p><p>Al estudiar economía monetaria, la famosa Curva de Phillips lleva a relacionar inversamente inflación y desempleo, en base a lo cual podría concluirse que “algo” de inflación es deseable para estimular las contrataciones. La lectura resulta simplista y de corto plazo, como lo anticipa la metáfora de la borrachera. Las expectativas, al ajustarse, eliminan el beneficio.</p><p>El crecimiento motorizado mediante estímulo inflacionario opera como espejismo, a la par que se encarga de deteriorar las condiciones para crecer a futuro.</p><p>En este sentido, en su obra En busca del pleno empleo (2010), el actual vocero presidencial Adrián Ravier propone, desde la tradición de la escuela austríaca, una reinterpretación de largo plazo de la Curva de Phillips: los estímulos inflacionarios que inicialmente reducen el desempleo pueden, una vez agotado el auge, dejar una economía con más desempleo y menor productividad. El razonamiento resulta consistente: la estabilidad monetaria reduce la incertidumbre, facilita el cálculo económico y por lo tanto las decisiones de inversión. Los costos del ajuste se van disipando, y las mejoras en productividad y crecimiento finalmente comienzan a evidenciarse.</p><p>¿Alguna experiencia de respaldo?</p><p>Sí, y no solo una. Veamos en primer lugar el caso del Plan de Convertibilidad: inaugurado en 1991, junto con reformas estructurales que permitieron el derrumbe de la persistente inflación, permitió un fuerte crecimiento de la actividad en los años siguientes. Según señala el FMI, el PBI real creció a una tasa promedio anual del 7,7% entre 1991 y 1994, con muy bajos niveles de inflación.</p><p>Por supuesto que la Convertibilidad no fue perfecta ni su desenlace desprovisto de graves costos sociales. La debilidad fiscal y la creciente deuda pública desempeñaron un papel central en ese desenlace, junto con la rigidez cambiaria y una sucesión de shocks externos. Hoy, el superávit se defiende con tenacidad, aun bajo las presiones de la oposición para dinamitarlo y pese a los costos políticos que tal defensa conlleva.</p><p>Otra experiencia:</p><p>En el tiempo debemos ir al año 1985, en el espacio hacia Israel. En dicho año se implementó un programa donde la disciplina fiscal y la restricción monetaria buscaban terminar con una dinámica inflacionaria persistente. Cabe mencionar algunos elementos menos ortodoxos, como el congelamiento de salarios. ¿Los resultados? Desde una inflación mensual superior al 15% en la primera mitad del año se llegó a un 2% en el último trimestre. En los años siguientes continuó el gradual proceso de normalización monetaria.</p><p>¿Otra más?</p><p>Una muy elocuente, y por el vecindario: cuando a mediados de los años setenta e iniciando los ochenta se produjo una expansión notable en Chile. La crisis posterior difícilmente pueda atribuirse a la estabilidad monetaria, la disciplina fiscal o al proceso aperturista. Ni siquiera el más ambicioso programa de estabilización y liberalización podría estar blindado ante shocks externos ni ante problemas de diseño y fragilidades internas, incluidos los cuestionamientos que entonces generaba la sostenibilidad del tipo de cambio fijo. Tropiezos suele haber. Sin embargo, Chile no llegó al primer puesto de América Latina en el Índice de Desarrollo Humano porque sí, tampoco sin costos transitorios.</p><p>¿Cómo evaluar entonces el actual proceso de ajuste en Argentina?</p><p>La respuesta difícilmente nos lleve a una conclusión unánime. Con más acierto podríamos plantear cómo no evaluar ese proceso: ni por el mal humor expresado en encuestas, ni por caídas trimestrales de la actividad o el empleo. Retomando la metáfora de Friedman, luego de años de borrachera inflacionista, la resaca golpea a parte de la población. Querer evitarla conlleva postergar el problema, para que vuelva con más intensidad y poder destructivo en cualquier momento.</p><p>El orden fiscal, la baja de la inflación y, en general, el intento de ordenar variables macroeconómicas viciadas por políticas de estímulo insostenible, llevan a mirar como posibles la asunción de los grandes desafíos de largo plazo: crecimiento sostenido de la actividad y del empleo, incrementando inversiones, mejorando la productividad, y financiando el auge con ahorro genuino en lugar del recurso de la política monetaria expansiva y cortoplacista.</p><p>Al momento de escribir esta nota, el último IPC disponible es el de agosto de 2026 y arrojó 1,7% mensual; por otra parte, en los primeros siete meses del año el superávit primario acumulado rondó el 0,9% del PBI y el financiero, el 0,1%.</p><p>La moneda sana no constituye el fin en sí mismo, sino una precondición indispensable e ineludible para poder realizar cálculo económico eficiente, invertir siguiendo las señales de un sistema de precios no viciado por distorsión de precios relativos y poder crecer con horizonte de largo plazo.</p><p>El costo de la inflación ya lo conocemos. El costo de combatirla también. Disfrutar de los beneficios de su erradicación depende de no volver a la borrachera de la expansión monetaria asociada al déficit fiscal persistente.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kJShpv6-DOZVleNXIULOhVRrKBs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/los_costos_de_la_estabilizacion_vs_los_costos_de_la_no_estabilizacion.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Durante años la economía argentina transitó el camino que conduce inexorablemente al ajuste fiscal y monetario. El consumo estimulado mediante subsidios a los servicios públicos y transferencias varias, más el inflacionismo como mecanismo de financiamiento al fisco y licuación de deudas, anticipaban el abrupto desenlace, a pesar de que desde algunos sectores se finja hoy sorpresa y consternación.]]>
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                                <updated>2026-09-18T09:30:03+00:00</updated>
                <published>2026-09-18T09:30:00+00:00</published>
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        <title>
            La narcocamioneta y el comisario
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                <![CDATA[José Amado]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kvjP_ST7Ze5_8LD26DKUYhk7Iuc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/la_narcocamioneta_y_el_comisario.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La investigación de la Justicia Federal por el transporte de 1.345 kilos de marihuana en La Paz deja mal parado al comisario y abogado Daniel Alejandro Rosatelli, hijo de quien fuera 10 años subjefe de la Policía de Entre Ríos. Testimonios, videos y documentos lo comprometen en la compra del vehículo utilizado para aquella operación narco. La defensa niega este vínculo y señala falta de pruebas que lo involucren en la operación narco. Aunque la brutal golpiza del comisario a un hombre para que retiren una denuncia deja poco margen a explicaciones. Movimientos financieros millonarios y bienes inmuebles bajo la lupa. La teoría de la conspiración política y el trasfondo de la “causa del 911” impulsada desde las sombras por un grupo policial opositor a la gestión del ministro Néstor Roncaglia.&nbsp;</p><p>En horas de la tarde del lunes 14 de septiembre, un hombre mayor se encontraba sentado en un banquito sobre la vereda de la Unidad Penal N° 1 de Paraná, esperando la autorización para ingresar a visitar a su hijo. Una escena que contrastaba con la historia de ese hombre que, durante 10 años, tuvo un poder muy importante en la Policía de Entre Ríos: fue subjefe de la fuerza de seguridad provincial, con una impronta personal y una influencia entre oficiales y suboficiales, muchos de ellos ya retirados, que le otorgaba una autoridad y un peso territorial que lo hacían intocable. Juan Ramón Rosatelli ostenta un reconocimiento dentro de la Policía por muchos que recibieron una mano en momentos difíciles, aunque también tiene otros tantos detractores que cuestionan su pasado. Su palabra era relevante para los asuntos de seguridad pública durante los últimos años del tercer gobierno de Jorge Busti y a lo largo de los ocho años de los dos mandatos que ejerció Sergio Urribarri, con Héctor Roberto Massuh como jefe. Pero el lunes era uno más de los tantos familiares de detenidos que, por viajar desde lugares distantes del interior de la provincia, en su caso la ciudad de Chajarí, tienen el permiso de ingresar a la cárcel fuera de los días y horarios específicos de visitas.</p><p>La escena en el ingreso de la unidad penitenciaria y su contraste con aquel momento histórico ayudan a comprender el impacto que causó la detención de Daniel Alejandro Rosatelli hacia el interior de la Policía provincial y en todo el ambiente judicial. Desde policías retirados que trabajaron y conocieron de cerca al padre y al hijo, hasta abogados, fiscales y jueces que les costaba creer lo sucedido. Para algunos, los menos, la noticia no fue una gran sorpresa.</p><p>Rosatelli se encuentra privado de su libertad desde el 19 de agosto por la mañana temprano, cuando personal de la Policía Federal lo esperaba en calle Echagüe y lo interceptó al salir del edificio en el que vive. Posteriormente subieron para allanar su departamento, ante la presencia del abogado defensor, Rubén Pagliotto. El abogado y comisario de la Policía entrerriana colaboró con el procedimiento e incluso buscó calmar los ánimos cuando se produjo un fuerte cruce verbal entre su defensor y uno de los policías a cargo de la orden emanada desde el Juzgado Federal de Paraná, Leandro Ríos.</p><p>Desde aquel momento, el hombre de 42 años permanece alojado en la cárcel de Paraná. Hubo distintas manifestaciones públicas acerca de que se trataba de un gran error, una “cama”, una venganza política-policial por la denuncia de desvío de fondos del 911, o un malentendido en torno a la operación comercial de la compra-venta de un vehículo que luego fue utilizado por otros para transportar un cargamento de droga. Su situación se complicó el jueves 10 de septiembre, cuando el juez dictó su procesamiento por narcotráfico y la prisión preventiva, medida que en la Justicia Federal aún se dicta sin plazo de caducidad. Luego de la resolución judicial, no se escucharon más que algunas quejas marginales. Se aguarda por la presentación del recurso de apelación, donde la defensa intentará desarmar el razonamiento realizado por Ríos, donde concatenó hechos, documentos, videos y testimonios para señalar a Rosatelli como el organizador y financista de la compra del utilitario para una operación narco.</p><p>Los otros procesados y presos por el transporte organizado de 1.345,51 kilos de marihuana son Martín Reynaldo Germán Pelizzari, Claudio David Luna, Alan Josías, César Leonel Ramírez, Gabriel Favieri y José Belén Favieri. A Rosatelli, además, lo consideró coautor de lesiones graves y amenazas coactivas agravadas por el uso de un arma de fuego.</p><p>El negocio</p><p>La historia parece una sucesión de hechos desafortunados para todos los involucrados. Desde un santafesino que tenía una Citroën Jumper para vender porque con la parálisis de la obra pública se quedó sin trabajo, hasta el narcotraficante que organizó el transporte de aquel cargamento que fue descubierto por el llamado de un vecino que, en el medio del monte, vio denunció a los que pensaba que eran unos cuatreros, y ahora vive prófugo. En el interín, tres intermediarios: uno que no cobró, otro que terminó apaleado y el otro preso, junto al ideólogo oculto en la operación, el comisario Rosatelli.</p><p>Todo comienza el 4 de noviembre de 2025. Jonatan Emanuel Barbieri, un excabo de la policía entrerriana que se estaba dedicando a la venta de vehículos, buscaba un comprador de una Citroën Jumper blanca. El contacto se lo hizo Sixto Ramón Maciel, un intermediario que solía presentar compradores y vendedores a cambio de una comisión. Maciel le avisó que había un interesado y le pasó el número de Martín Reynaldo Pelizzari, maestro mayor de obras, de 48 años, que se movía siempre con el mismo método: llamaba, nunca escribía ni mandaba audios.</p><p>Esa misma mañana, Pelizzari coordinó la compra con Barbieri en la estación de servicios YPF del Acceso Norte de Paraná. De ahí salieron directo hacia la Planta Verificadora de Automotores de avenida Zanni, donde un empleado de la fuerza verificó la unidad y la asentó "sin novedades" en el libro de ingresos, pese a que el vehículo tenía una prohibición de circular. Fueron atendidos sin turno, favor que se permite solo a los policías, por lo que se cree que hubo un llamado para que los dos hombres pudieran hacer el trámite.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kvjP_ST7Ze5_8LD26DKUYhk7Iuc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/la_narcocamioneta_y_el_comisario.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Las peligrosas sociedades del narco con las instituciones]]>
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                                <updated>2026-09-18T01:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-09-18T01:00:00+00:00</published>
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            Ofrecer testimonios de humanidad; nos nutre de ilusiones y de simpatía
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C4jRv7fGZWIGP0tSTJUyYLUrsb4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/08/corcoba.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Todos somos influencia de algo o de alguien. Analicemos, pues, los característicos vínculos. Hoy sabemos que lo antinatural es maligno y que nuestro típico instinto es natural. Apliquemos la clemencia, el buen propósito del sentido común, como cultura adquirida.&nbsp;Frente a las sombras de un espacio desvinculado, donde falta un proyecto para conciliarnos y, además, la globalización navega sin rumbo común, brindar pruebas de compasión, es en muchos casos la celestial precursora de la entereza, que nos insta a edificar en el bien, aunque seamos frágiles. Nos interesa evitar, por ende, aquellas voces que humillan o nos enfrentan. Optemos por la claridad que nos ilumina y por la franqueza. En consecuencia, nada de lo que es humano, puede mostrarse indiferente o resultarnos extraño.El lazo más esencial que tenemos en común es que todos vivimos en este manto planetario, con el mismo aire que respiramos y que, uno por uno, somos mortales. Aquí nadie es eterno, pero deben enternecernos nuestros diferentes pasos, que han de buscar la relación y no el individualismo, con la inclinación a sentirse más corazón que coraza, y bajo la necesidad de convivir con los seres de su inconfundible especie, dotados de lenguajes armónicos, para atendernos y entendernos.&nbsp;Consecuentemente, requerimos de una verdadera gobernanza moral, sustentada y sostenida en los derechos humanos. A lo que hay que sumar, actuaciones diplomáticas que reduzcan los conflictos y reanuden un diálogo creíble sobre paz, justicia y participación poética antes que política.&nbsp;Desde luego, la idílica tarea viviente ha de ser más poesía que poder, también más espíritu solidario que fuerza interesada; no vayamos a perder el ritmo de las cuerdas del pulso y no concibamos que la verdadera obra indulgente, es la de ser servicial con el prójimo; nunca distante, ni descortés. &nbsp;Lo vital es la unión y la unidad, en un orbe fragmentado como jamás, apresurado y adicto al consumismo, en contextos en los que las raíces domésticas y sociales parecen haberse deshecho. En suma, que hasta nuestra propia existencia es una realidad en riesgo.&nbsp;Sea como fuere, todavía podemos lograr conciliar los ánimos, si hacemos del proceder un cauce de comprensión, teniendo voluntad de ayudar a otros y de alumbrarles con calor de hogar.&nbsp;De hecho, asimilada contemplativamente nuestra particular historia, debe revelarnos el innato deseo de corporación, de familiaridad deseada, frente a la desconcertante disgregación, sedienta de verdad y reseca por las hipocresías.&nbsp;Sembrar odio y hacer que crezca la antipatía, crear violencia y generar parcelación salvaje, es lo más inhumano y destructivo que logramos producir. De ahí, la repercusión de salirse de este camino, suicidio de la humanidad, favoreciendo que la vida nos renazca y se minimice el sufrimiento, precisamente para que el amor sea la clave de todas nuestras relaciones. Quizás aún tengamos que aprender a reprendernos, a mirar el perdón y a vernos en él, eficaz medicina contra el mal que cura nuestras heridas internas, como algo que forma parte de un proceso.Ciertamente, cohabitamos en una época turbulenta. Cualquier naciente experimentó los frutos de la superioridad, incluso puede que haya tanteado el dominio de la naturaleza mucho antes de haber ejercitado el dominio de sí.&nbsp;Es el momento de redoblar nuestros esfuerzos para el cambio de actitudes, tanto con el quehacer humanitario como en la acción climática, interrogándonos a nosotros mismos, viendo cómo a veces somos prisioneros de nuestra distintiva maldad; ya que, únicamente la libertad que se somete a lo auténtico, reconduce a la persona a su verdadero servicio. Está visto que la sociedad requiere de una paz permanente y de una sana voluntad perdurable, es cuestión de fraternizarse y de trabajar el sencillo arte de vivir como hermanos.&nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C4jRv7fGZWIGP0tSTJUyYLUrsb4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/08/corcoba.webp" class="type:primaryImage" /></figure>“La idílica tarea viviente ha de ser más poesía que poder, también más espíritu solidario que fuerza interesada; no vayamos a perder el ritmo de las cuerdas del pulso y no concibamos que la verdadera obra indulgente, es la de ser servicial con el prójimo; nunca distante, ni descortés”.]]>
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                                <updated>2026-09-17T17:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-09-17T17:00:00+00:00</published>
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            Puentes, no muros: el legado que nos dejó el Gallego
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                <![CDATA[Florencia Busti]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/O6nJyGsvCVn-IMrwoiRXxJOOOao=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/busti.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por eso siento la necesidad de reivindicar, hoy, el legado de un hombre que construyó puentes en un país que ya tiene demasiados muros. Muros sobran. Puentes faltan. Y faltan, especialmente, en momentos tan difíciles como los que atravesamos las argentinas y los argentinos.</p><p>De la Sota hizo del diálogo y del encuentro un modo de vida. No fue una pose ni una estrategia de comunicación: fue una convicción profunda, la misma que lo llevó a repetir, una y mil veces, aquel apotegma del General Perón que hoy suena casi extraño: “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”. Toda su trayectoria fue un ejercicio constante de buscar consensos entre fuerzas políticas distintas, sin resignar jamás sus convicciones, pero entendiendo siempre que el que piensa diferente es un adversario, no un enemigo al que haya que destruir.</p><p>Esa distinción, que hoy parece de otra época, era en realidad su brújula. El “Gallego” podía discutir con dureza, defender sus ideas con firmeza, disputar el poder con todas las herramientas que la política le daba. Pero jamás confundió la disputa con el odio. Jamás necesitó destruir al otro para construirse a sí mismo. Y en esa manera de hacer política, tan escasa en estos tiempos, se cifra buena parte de lo que hoy le debemos reconocer.</p><p>Con mi papá, Jorge Busti, compartieron esa senda desde jóvenes. Se conocieron militando en Córdoba, cuando ambos eran estudiantes y formaban parte de la Agrupación de Abogados Peronistas. En esos años, cuando ser peronista podía costar la libertad, se dedicaban a sacar de las comisarías y los cuarteles a militantes presos por el simple hecho de hacer proselitismo. Esa etapa temprana, casi clandestina, forjó entre ellos un vínculo que después la política institucional confirmaría una y otra vez.Siguieron ese camino, cada uno desde su provincia, en la Renovación Peronista de 1987. Y más tarde, ya como gobernadores de Córdoba y de Entre Ríos, pudieron compartir uno de los grandes logros de su generación: la consolidación de la Región Centro, aquel sueño común que también construyeron junto a Jorge Obeid en Santa Fe. Tres provincias, tres gobernadores, una misma convicción: que la Argentina federal se construye integrando, no fragmentando; sumando, no restando. Y que el mal llamado “interior” debe tener voz y voto.</p><p>Hoy, cuando escucho tanta descalificación fácil, tanto agravio disfrazado de coraje político, no puedo dejar de pensar en lo que representaba esa generación de dirigentes que entendía la política como un servicio y no como una guerra. Desde la dirigencia política, con la responsabilidad que a cada uno nos cabe, tenemos la obligación de predicar con el ejemplo. Y el mejor ejemplo que tenemos a mano es, justamente, el que nos dejó José Manuel de la Sota.</p><p>No se trata de mirar hacia atrás con nostalgia, sino de recuperar hacia adelante lo que hizo falta: la capacidad de dialogar sin perder identidad, de discutir sin destruir, de competir sin cancelar al otro. Se trata de construir puentes, como él lo hizo, en un país que necesita con urgencia menos muros y más encuentro.Ese es el legado que me interesa reivindicar hoy, con el cariño de quien creció escuchando en casa el nombre del Gallego como el de un amigo entrañable de mis padres y recordándola siempre con su sonrisa de oreja a oreja. Y con la convicción de que, si algo nos puede salvar en este tiempo de tanto odio, es volver a creer, como él creía, que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/O6nJyGsvCVn-IMrwoiRXxJOOOao=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/busti.webp" class="type:primaryImage" /></figure>A ocho años de su partida física, hay hombres que no se despiden del todo. Dejan una forma de estar en la política que sigue hablándonos cuando más falta hace escucharla. Eso me pasa con José Manuel de la Sota. Y me pasa, sobre todo, en una Argentina donde el sectarismo se volvió costumbre y la descalificación del que piensa distinto reemplazó al argumento como método de la política.]]>
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                                <updated>2026-09-16T11:45:18+00:00</updated>
                <published>2026-09-16T09:00:00+00:00</published>
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            Dialogar es un paso más para entenderse; sin renunciar al ser y sin miedo alguno
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                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C4jRv7fGZWIGP0tSTJUyYLUrsb4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/08/corcoba.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Nadie llega a la cúspide de la realización consigo mismo, dejándose acompañar por el recelo. En consecuencia, hemos de poner valor en todo, comenzando por uno mismo, haciéndose valer; porque el buen deseo siempre vence a la lógica del miedo, con la esperanza de poder contrarrestar el culto a la cultura deshumanizante del poder, que no cesa de normalizar las contiendas, para desgracia de toda la humanidad. Desde luego, somos una generación que debe dialogar más y con todos, cuidar de las personas y de lo que nos circunda, el medio ambiente. Apelemos a reforzar las vías del encuentro, si en verdad queremos promover un enfoque de seguridad centrado en el ser humano, sustentado en la confianza mutua y en la búsqueda del bien colectivo.&nbsp;Quizás sea el momento de avivar un renovado compromiso mundial con los valores democráticos. La democracia consigue su carácter a través de la ciudadanía; incluso llega a florecer cuando se protegen los derechos universales, especialmente a los más desvalidos, dando forma a sociedades vivas que fomentan el entendimiento y la compresión, la participación y la familiaridad entre sí. Sea como fuere, no podemos continuar con esta atmósfera enferma por las incomprensiones, que genera duda y tristeza por doquier, debilitándonos, empequeñeciéndonos e incluso paralizándonos. Salgamos de este orbe de temeridad, el desasosiego lleva a un egocentrismo egoísta que &nbsp;nos dificulta a la hora de avanzar. &nbsp; Indudablemente, somos seres en continuo desarrollo, que necesitamos oírnos entre sí, escucharnos en libertad, para conjuntamente poder mirar hacia adelante, sin temor alguno, con el gozo de sentirnos parte y confluencia en los avances hacia la concordia, que es lo que nos hace alegres y no perder la calma. Sin embargo, en un momento marcado por la desinformación, el autoritarismo y la reducción del espacio cívico, puede que sea muy vigoroso tener tiempo para reflexionar, antes de que nos vayamos por horizontes perversos y corruptos que nos dejen sin alma, encarcelándonos nuestro propio entusiasmo soñador, defendiendo y salvaguardando un sistema político, que también ha de ser más poético, como fuerza impulsora de la dignidad, la inclusión y la conciliación.Nosotros los humanos, tenemos que superar la angustia diaria con la mejor manera de subsistir, que no es otra; que la naturalidad, poniendo a la persona en el centro de la seguridad. Paremos, pues, los temores. Debemos reaccionar, nunca enclaustrarnos. Además, resulta imprescindible el discernimiento, que nos permitirá poner orden en la confusión de nuestros corrientes pensantes y sentimentales, para actuar de una manera justa y prudente, sobre todo en los momentos de prueba y de oscuridad que todos poseemos a lo largo de nuestra existencia. De ahí, la importancia del amor que hemos de poner en cada paso, incluso en lo que el mañana nos deparará y que no conocemos, pero que lo hemos de tomar con valentía, asumiendo la responsabilidad, dejando fluir el corazón y la mente. Está visto que el diálogo, mantenido con sólidas leyes morales, facilita la solución de los peligros y favorece el respeto vivencial. Por eso, el recurso a las armas para dirimir las controversias tampoco tiene sentido, representa siempre una capitulación de la razón y de la mansedumbre humanitaria. De igual modo, la retórica confrontativa que suele encender el clima político por todos los rincones, nunca es la solución, sino mantener abiertos los canales de la interlocución y aprovechar cualquier situación para consolidar los avances armónicos. Tomemos este propósito, pues: Fomentar las alianzas en vez de los artefactos, financiar la paz y no las guerras, protegiendo los derechos humanos, recurriendo a herramientas como la diplomacia, la plática y &nbsp;la negociación. ¡Sensato proyecto!</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/C4jRv7fGZWIGP0tSTJUyYLUrsb4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/08/corcoba.webp" class="type:primaryImage" /></figure>“Nosotros los humanos, tenemos que superar la angustia diaria con la mejor manera de subsistir, que no es otra; que la naturalidad, poniendo a la persona en el centro de la seguridad. Paremos, pues, los temores. Debemos reaccionar, nunca enclaustrarnos”.]]>
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                <published>2026-09-14T16:00:00+00:00</published>
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            Antonio Rivero, el gaucho entrerriano que recuperó las Islas Malvinas
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                <![CDATA[Juan Ignacio Garasino]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GCIJMVEa0cBPJXZYVuoRDKTMTIc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/magazine_garasino_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Los libros que consulté en algunas bibliotecas de Concordia fueron un fracaso absoluto: todos hablaban de la invasión inglesa, pero omitían un hecho que en ese momento me parecía de trascendental importancia. Lo poco que encontré fue una referencia en unos libros que había en el Seminario Menor de Villa Zorraquín.Con el paso de las décadas y el aluvión informativo pudimos acercarnos a la historia de un hombre olvidado a quien hoy debemos evocar, ya que marcó la vanguardia para recuperar la soberanía de “la hermanita perdida”, como bien cantaba el gran Atahualpa Yupanqui.El 26 de agosto de 1833, en las islas Malvinas, la tierra aún resonaba con el impacto de la usurpación británica ocurrida apenas ocho meses antes. Tras el despojo perpetrado por la corbeta de guerra HMS Clio y la complicidad de los sectores que prefirieron la rendición comercial a la soberanía, un grupo de criollos y aborígenes decidió romper el silencio de la sumisión. Encabezados por el gaucho Antonio Rivero, aquellos hombres alzaron sus facones para protagonizar la primera rebelión armada y patriótica en defensa de la soberanía argentina sobre el archipiélago austral.Comprender la figura de Antonio Rivero exige despojarlo de las lecturas superficiales que intentaron reducir su gesta a un simple conflicto campestre o a una revuelta de peones disconformes. La rebelión del Gaucho Rivero constituyó un acto genuino de restitución territorial y de dignidad patria en un territorio avasallado por la expansión imperialista británica.</p><p>Orígenes y trayectoria del gaucho entrerrianoAntonio Esteban Rivero nació el 27 de noviembre de 1791 en la localidad de Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos. Criado en el ambiente rural de la Mesopotamia argentina, adquirió desde joven un dominio excepcional en las faenas del campo, el manejo del caballo, el uso de las boleadoras y las destrezas propias de la vida a caballo que caracterizaban a los pobladores de la región litoral.Hacia finales de la década de 1820, atraído por las oportunidades de trabajo en el Atlántico Sur y la colonización emprendida por las Provincias Unidas, Rivero se trasladó a Buenos Aires. En 1827 se embarcó hacia las islas Malvinas formando parte de las expediciones organizadas por el empresario e impulsor de la soberanía argentina en el sur, Luis Vernet.En las islas, Rivero se desempeñó como peón de campo y capataz de ganado cimarrón. Durante años se dedicó a la difícil tarea de amansar ganado vacuno y equino en las hostiles tierras de la isla Soledad, conociendo minuciosamente la topografía insular, sus rincones, turbales y elevaciones. Su experiencia y carácter de líder lo convirtieron en una figura respetada entre los peones criollos y aborígenes (principalmente charrúas y tehuelches) que integraban la incipiente población civil establecida en Puerto Soledad bajo la administración de la Comandancia Política y Militar creada en 1829.</p><p>El contexto de la infamia: de la soberanía al despojoPara dimensionar la magnitud de la acción de Rivero, es fundamental analizar la situación de las Malvinas hacia comienzos de la década de 1830. El incipiente Estado nacional, a través de la Comandancia ejercida por Luis Vernet, administraba de manera efectiva el archipiélago desde 1820. La población desarrollaba actividades pecuarias, comerciales y de control marítimo, haciendo valer las leyes del estado bonaerense en el Atlántico Sur.Sin embargo, el equilibrio se quebró bruscamente en enero de 1833. La llegada intempestiva del capitán John Onslow al mando de la HMS Clio ejecutó una ocupación ilegítima, vulnerando el derecho internacional y desalojando por la fuerza a la guarnición criolla encabezada por el teniente José María Pinedo. Los británicos alteraron profundamente la vida cotidiana de las islas, reinstaurando una dinámica imperial donde los trabajadores locales quedaron desamparados y subordinados al control de capataces alineados con los intereses de las potencias extranjeras.En Puerto Soledad, las condiciones de trabajo se deterioraron con rapidez. Los peones criollos e indígenas fueron forzados a continuar sus tareas sin recibir una retribución justa. Se les prohibió cobrar en moneda de curso legal, obligándolos a aceptar vales desvalorizados emitidos por el capataz William Dickson, representante de los intereses comerciales vinculados a la administración británica. El descontento económico, no obstante, fue solo la chispa superficial: en el fondo latía el rechazo visceral a someterse ante una bandera extranjera en la propia tierra argentina.</p><p>La rebelión donde la bandera volvió a flamearEl 26 de agosto de 1833, el grupo sublevado integrado por Antonio Rivero, los peones Juan Brasido, José María Luna, Luciano Flores, Manuel Godoy, Felipe Salazar, Manuel González y Pascual Latorre tomó la decisión de actuar. Armados con facones, boleadoras y viejos trabucos, los rebeldes enfrentaron a las autoridades interinas impuestas por la ocupación británica en Puerto Soledad.Durante la acción cayeron el capataz William Dickson, el comerciante Simón Ventura y otros colaboradores de la presencia imperial. Los insurgentes tomaron el control estratégico de la colonia y procedieron a arriar la bandera británica para izar nuevamente la insignia patricia en el Atlántico Sur.Durante más de cinco meses, Antonio Rivero y sus compañeros mantuvieron el control territorial de las islas Malvinas. Sin apoyo oficial directo de Buenos Aires (imposibilitado por las luchas internas y la distancia insuperable), aquellos hombres ejercieron una soberanía de facto, resistiendo en condiciones climáticas adversas y bajo la permanente amenaza de la llegada de la Marina de Guerra británica. Aquella ocupación patriótica no fue una asonada caótica, sino un intento desesperado y heroico de mantener vivas las reivindicaciones soberanas de las Provincias Unidas en las islas.</p><p>Captura, proceso judicial en Inglaterra y retornoLa resistencia duró hasta principios de enero de 1834, cuando arribaron a las islas las naves británicas HMS Challenger y HMS Hopeful. Ante la aplastante superioridad militar enemiga, Rivero y sus hombres se replegaron hacia el interior del territorio (el “campito”), utilizando su superior conocimiento de la geografía insular para sostener una guerra de guerrillas o resistencia activa durante semanas.Finalmente, desprovistos de municiones, abrigo y provisiones, los sublevados fueron capturados por las fuerzas británicas en marzo de 1834. Tras su apresamiento, Antonio Rivero y sus compañeros fueron conducidos encadenados a Inglaterra para ser juzgados por un tribunal militar en Portsmouth bajo los cargos de rebelión y asesinato.Fue precisamente en el fuero judicial británico donde la gesta de Rivero adquirió una connotación jurídica trascendental. Los propios jueces y juristas británicos determinaron que el tribunal carecía de jurisdicción para juzgar a Rivero y sus hombres, argumentando que las islas Malvinas no eran legalmente un territorio de la Corona Británica y que los actos cometidos habían sido realizados por ciudadanos extranjeros en un territorio fuera del dominio soberano del Rey. Ante la paradoja legal en la que se veía envuelta la diplomacia británica (admitir la ilegalidad de su propia ocupación si juzgaba a los prisioneros), el gobierno británico decidió liberar a los rebeldes y enviarlos de regreso a Buenos Aires en 1835.</p><p>Ocaso y muerte en combateTras su regreso al continente, Rivero se reincorporó a la vida rural y a las luchas por la integridad de la patria en tiempos convulsionados para la Confederación Argentina.El epílogo de su vida mantuvo la misma coherencia patriótica que signó su acción en las Malvinas. Según documenta la tradición e historiografía patriótica argentina, Antonio Rivero encontró la muerte el 20 de noviembre de 1845 durante la Batalla de Vuelta de Obligado. En aquel sangriento combate contra la escuadra anglo-francesa que pretendía navegar impunemente los ríos interiores de la patria, Rivero formó parte de las fuerzas del ejército de la Confederación mandadas por el general Lucio Norberto Mansilla. Murió defendiendo la soberanía nacional ante la misma potencia invasora que había usurpado las islas años atrás.</p><p>De la epopeya de 1833 al reclamo irrenunciableLa gesta del Gaucho Rivero trasciende el acontecimiento histórico puntual para convertirse en un símbolo permanente de la resistencia contra la usurpación de las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes. Su figura personifica la continuidad histórica del derecho argentino sobre el archipiélago y demuestra que la ocupación británica nunca contó con el asentimiento de quienes habitaban la tierra patagónica e insular.El coraje de aquel grupo de peones criollos estableció un hito en la memoria colectiva de la Nación Argentina, recordando que la defensa del territorio nacional es un mandato indeclinable que cruza generaciones. Desde la toma de Puerto Soledad en 1833 hasta las gestas del siglo XX y los reclamos diplomáticos contemporáneos en los foros internacionales, la figura de Antonio Rivero permanece como la primera antorcha encendida en la restitución de nuestra soberanía insular.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/GCIJMVEa0cBPJXZYVuoRDKTMTIc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/magazine_garasino_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La figura del gaucho entrerriano Antonio Rivero apareció en mi vida en mis años de adolescencia. Movido por un profundo sentir patriótico, busqué en enciclopedias de historia argentina información sobre los sucesos en los que, según me habían comentado, este personaje había recuperado las Islas Malvinas por un breve lapso en 1833.]]>
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                                <updated>2026-09-12T18:30:04+00:00</updated>
                <published>2026-09-12T18:30:00+00:00</published>
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            Del dolor a la esperanza: Alfonsina vive
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/magazine/del-dolor-a-la-esperanza-alfonsina-vive" type="text/html" title="Del dolor a la esperanza: Alfonsina vive" />
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                <![CDATA[Sergio Brodsky]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7R8DCvZAKu-w4RgLUdKSOybdR30=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/magazine_brodsky_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Está entonces señalado el itinerario de lo que llamamos, en el campo de la salud mental, la prevención del suicidio, en el que el arte y la creación representan poderosas herramientas de reparación del sufrimiento, del procesamiento que posibilita la recuperación del deseo de vivir. En ese itinerario está siempre el Otro tendiendo su mano solidaria, no hay otro modo que entender desde lo comunitario esta operación de rescate. En esa dirección se ha pensado el fundamento de la actividad que desarrollaremos en la Biblioteca “Julio Serebrinsky” (Urquiza 721) este martes 15 de septiembre a las 19.30 hs , a través del teatro, la poesía y la música como medios para sensibilizar, concientizar e informar desde la sensibilidad y la palabra sobre la prevención del suicidio, una actividad libre, abierta y gratuita. Tendrá inicio con la representación teatral “Alfonsina vive” realizada por un grupo de alumnos y docentes de 5to año de la escuela “José Gervasio Artigas” de la Bianca y continuará con poesías y música que contarán el camino en que se puede transitar el dolor, inherente a la condición humana, por la creación y el duelo hasta el restablecimiento de la vida y la esperanza. Es vital, aun en los tiempos difíciles que nos tocan vivir, y mucho más aun en estos tiempos, es inclusive una responsabilidad como decía Edgar Morín, &nbsp; transmitir a los jóvenes el” gusto por vivir” y la comprensión de que ciertas formas del malestar forman parte de la vida que no son anomalías sino experiencias propias del crecimiento, si lo hacemos soportable. Esa idea, como lo dijimos, tratará de ser dicha a través del arte y la creatividad. Sofía Olivera, Verónica Bordagaray, Nancy Zanandrea, Federico Muntaavsky, Micaela Ferdier y quien escribe esta nota, &nbsp;leerán poesías que darán complejidad y profundidad a estos conceptos. Edgardo Rubinich, Josefina Ruedas &nbsp;y Agustina Espósito, grandes músicos de Concordia, pondrán las canciones necesarias. Toda la experiencia apunta a transmitir aquellas ideas que hacen a la prevención del suicidio, como su fundamento, los indicadores y factores de riesgo, el lugar del amor y el procesamiento de la desdicha, a través de estas expresiones artísticas. Ojalá querido lector pueda compartir este encuentro, porque de encontrarse se trata sin dudas la salud mental, de participar, de involucrarse y comprometerse en una construcción colectiva en la búsqueda del bienestar de todos. Mientras tanto quiero compartirles una poesía que intenta expresar otro de los rasgos de la salud mental que debemos recuperar, el miramiento, el mirar al otro con &nbsp;interés y solidaridad tal como lo planteaba Fernando Ulloa, y así como el gran Macedonio decía “Hay un morir” vamos a parafrasearlo y modificar desde la ternura ese título por el de “Hay un mirar”</p><p>HAY UN MIRARFijate, hay un morir de los ojos tristesY una boca que casi lo confiesa, hasta en una poesíaUna amenaza, una pena lo dice, lo escribe, lo gritaHa regalado una cadenita, un reloj, su alma, su libro favoritoFíjate bien que ya no espera, ni sueña, se aísla, se irritaQue no le interesan ya ni le importan las notas, ni el amorQue ya no espera, que ya no ansía, que está en la luna, que no se arreglaQue ya no dice, ni se preocupaPor ocultar heridas, que ya se aferra, desesperadoA una bolsa, a una botella, que solo allí ríe &nbsp;y vuelve a hundirseQue sus ojos cansados dicen, de noches en vela, que ya no comeQue ya no aguanta la culpa ni la vergüenza, que se siente soloFíjate bien que se abomina, que se desprecia, que ya no creeQue valga nada, ni la pena siquieraQue a nadie importa, fíjate, míralo, entendé sus pesaresY tendé tu mano, acunalo, dale vida y horizonte, sé digno de lo humanoDale tu mano, dale tu amor, dale, míralo&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7R8DCvZAKu-w4RgLUdKSOybdR30=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/magazine_brodsky_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Decía Antonín Artaud  en su libro  “Van Gogh el suicidado por la sociedad” que “No hay nadie que jamás haya escrito o pintado, esculpido o modelado, construido, inventado, a no ser para salir del infierno”, ese infierno que consiste, lo señaló lo suficiente el Dante en la Divina comedia en la pérdida de la esperanza.]]>
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                                <updated>2026-09-12T09:15:03+00:00</updated>
                <published>2026-09-12T09:15:00+00:00</published>
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            La casita de Sarmiento
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                <![CDATA[Teresita Miñones de García]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4wSRY0_9JbvaAEZ_Trlu48r3uoY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/sarmiento.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Llegó a ser maestro a los 15 años, siendo autodidacta, y pasado un tiempo, a llegar a ser presidente de los argentinos.Fue un hombre de los más influyentes, y más polémico del siglo XIX.Fue muy humilde, su madre tejía en telar, para mantener a su familia. Era unitario, y luchó contra Rosas. Tuvo que exilarse dos veces en Chile. Allí se hizo famoso como periodista, y escribió libros. El Gobierno Chileno, le pagó un viaje a Europa, y a E.E.U.U. para que estudiara sistemas educativos. De dicha experiencia, las puso en práctica, trayendo ideas innovadoras nuevas. Trajo maestras norteamericanas, para hacer modelo de escuelas primarias y que fueran públicas. Esto fue tan llamativo el crecimiento que, en Boston, tienen en una plaza un monumento en su honor que dice al "Maestro de América". Este reconocimiento pasa a ser muy importante, ya que Boston es la ciudad con más universidades, y muy importantes. Tiene hoy en día 152.000 estudiantes universitarios. La llamada Harvard existe desde 1636. La de Boston University 33.000 alumnos, en total Massachusetts 117. Universidades.Como político fue gobernador de San Juan (1862-1864) Hizo caminos, escuelas, planto árboles, y creó la Quinta Agronómica.Como presidente (1863-1874) hizo 800 escuelas. Creó el Colegio Militar, La Escuela Naval, Escuela de Agronomía.Trajo la gran inmigración europea y científicos con los que fundo el Observatorio de Córdoba. Extendió el telégrafo, y 5 mil km de vías de tren. De 30.000 escuelas que teníamos el las llevó a 110.000 escuelas. Él decía "Hombre pueblo, Nación, Estado, todo está en los humildes bancos de las escuelas ".En su presidencia se ocupó de que entrara una oleada de inmigrantes de distintos países. Se hizo el primer censo en 1869, y éramos 1.8 millones y con los inmigrantes poblamos argentina y se llegó a multiplicar por 10 la inmigración.En 1868 entraron 6.000, en 1869 fueron 8.000, en 1870 fueron 34.000. En 1871:20.000. En: 1873.76.000 año récord. Y en 1874: 68.000.Antes, en época de Urquiza, entraron, 20.000 en total entre 1852-1860.-Sarmiento falleció el 11 de setiembre en Paraguay. El día que lo repatriaron fue el 21 de setiembre, por eso ese día se le dice: “Día de los estudiantes.”</p><p>La relación entre Urquiza y SarmientoAl principio fueron aliados contra Rosas. Sarmiento se unió al ejército de Urquiza como boletín, oficial para escribir sus partes de guerra en Caseros 1852, donde le ganan a Rosas.Luego Sarmiento, se instala en Bs.As. y llega a ser elegido como presidente. Lamentablemente comenzó una gran rivalidad, entre federales, y liberales.Debemos reconocer que, gracias a ellos, hicieron que vinieran tantos inmigrantes, que poblaron a la argentina y engrandecieron el país, con gentes tan valiosas. Ellos venían escapando de una guerra, y con una esperanza, y aquí la encontraron, y trabajaron duro, y lo lograron, y nos ayudaron a crecer, formando un crisol de razas, unidas con amor, a esta tierra que los cobijó. y...le llamaron el granero del mundo.Fuente de datos: de Filiberto Reula, y Pérez Colman. De Beatriz Bosch, Tulio Halperín Donghi, y del Archivo de la Confederación.Continuara una segunda parte, con más datos de Sarmiento, y de San Juan, de acontecimientos que ocurrieron hace tiempo, y de la actualidad en San Juan, y su relación con Concordia.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4wSRY0_9JbvaAEZ_Trlu48r3uoY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/sarmiento.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Domingo Faustino Sarmiento. (1811-1888). Nació en San Juan, en esta casa, que hoy es museo.]]>
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                                <updated>2026-09-11T19:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-09-11T19:00:00+00:00</published>
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            Cambiar las reglas de juego antes de estrenarlas
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/k4my86KKrMPljXi_jBF2jKrAJ1k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/nicolas_parera_deniz.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>No estamos hablando de una ley vieja que Frigerio heredó y ahora pretende revisar, sino de una reforma propia, presentada como una modernización institucional y que todavía ni siquiera fue utilizada en una elección provincial. Antes de volver a cambiar las reglas, sería razonable por lo menos estrenarlas. De lo contrario, inevitablemente aparece una pregunta: ¿qué cambió desde que se sancionó la reforma hasta hoy? ¿Cambió la valoración institucional de las PASO o cambió el escenario político de cara a 2027?</p><p>Porque las reglas electorales no pueden cambiar al ritmo de la conveniencia política de cada momento. Mucho menos cuando se trata de normas que fueron presentadas como reformas estructurales y políticas de Estado. Si cada nuevo escenario electoral obliga a revisar lo que se defendía apenas un año atrás, el problema deja de ser solamente qué sistema es mejor y pasa a ser algo más básico: la previsibilidad y la confianza en las reglas. Y, siguiendo el razonamiento que hoy plantea el Gobernador, hay además una consecuencia bastante evidente. Si realmente considera que hacer concurrir tantas veces a los ciudadanos a las urnas significa no escucharlos, damos por hecho que el año próximo las elecciones provinciales se celebrarán conjuntamente con las nacionales.</p><p>Su propio Código Electoral permite hacerlo. Sería difícil cuestionar la cantidad de veces que votan los entrerrianos y, al mismo tiempo, desdoblar la elección provincial agregando una jornada electoral más. En ese punto sólo habrá que esperar coherencia entre lo que se dice y lo que finalmente se hace.</p><p>Pero detrás de esta discusión aparece una forma de mirar a los entrerrianos que empieza a repetirse. Cuando se trata de cubrir determinadas responsabilidades importantes del Estado, demasiadas veces parece que las mejores respuestas hay que buscarlas afuera de la provincia.</p><p>Sin embargo, cuando llega el momento de interpretar qué pensamos los entrerrianos, cuánto queremos participar o cuántas veces estamos dispuestos a votar, ahí el Gobierno parece no tener ninguna duda.</p><p>Resulta curioso: para algunos cargos cuesta encontrar entrerrianos capaces, pero para interpretar lo que pensamos los entrerrianos nunca falta confianza. Escuchar a la ciudadanía no es decidir por ella cuándo votar resulta demasiado ni administrarle la participación política.</p><p>Es confiar en su capacidad para elegir y, sobre todo, ofrecerle reglas claras y estables. Entre Ríos acaba de darse una reforma electoral propia; sería saludable que nuestras reglas no empezaran nuevamente a moverse al ritmo de cada discusión que aparece en Buenos Aires.</p><p>También se volvió habitual escuchar a dirigentes con décadas de actividad pública hablar de “la política” como si fuera una actividad que realizan otros. La política no escucha, la política está lejos de la gente, la política obliga a votar. Pero quienes gobiernan también son la política. Quienes ocupan cargos, impulsan leyes, construyen alianzas, diseñan sistemas electorales y deciden cuándo votamos no pueden después colocarse como simples comentaristas de esas decisiones. No se puede gobernar en tercera persona.&nbsp;Por supuesto que el Gobernador puede cambiar de opinión: nadie está obligado a sostener eternamente una posición equivocada. Pero cuando se cambia de opinión en apenas un año sobre algo tan sensible como las reglas mediante las cuales los ciudadanos eligen a sus representantes, ya no alcanza con decir que se cambió de parecer.</p><p>Hay que explicar por qué. Porque semejante velocidad, tratándose de una reforma que todavía no llegó siquiera a ponerse en práctica, deja inevitablemente dos alternativas incómodas: o aquella reforma fue impulsada con una ligereza impropia de la importancia del sistema electoral, o las reglas empiezan a evaluarse según la conveniencia política de cada elección. Una cosa sería irresponsabilidad; la otra, ventajismo.</p><p>Y si, más allá de todo esto, Frigerio realmente está convencido de que hacer votar tantas veces a los entrerrianos es no escucharlos, entonces por lo menos una certeza ya tenemos para 2027: las elecciones provinciales y nacionales serán el mismo día.</p><p>Nicolás Parera DenizPresidente del Frente Entrerriano Federal</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/k4my86KKrMPljXi_jBF2jKrAJ1k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/nicolas_parera_deniz.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El gobernador Rogelio Frigerio sostuvo que “obligar a la gente a votar cinco veces en un año es no escucharla” y manifestó su apoyo a la eliminación de las PASO. La afirmación resulta llamativa porque hace poco más de un año su propio gobierno impulsó una reforma integral del sistema electoral entrerriano que mantuvo las primarias e incluso estableció su realización obligatoria aun cuando exista una sola lista.]]>
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                                <updated>2026-09-11T04:30:03+00:00</updated>
                <published>2026-09-11T04:30:00+00:00</published>
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