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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-07-25T22:30:04+00:00</updated>
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            Calor extremo récord en Europa: revelan el papel del cambio climático y la presión atmosférica
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iwOHSUNYHf2lFHvKbpPdjMymY6A=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_calor.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Europa atraviesa un periodo sin precedentes de olas de calor y sequías extremas, que afectan tanto a la vida cotidiana como a la economía y los ecosistemas del continente. Las cifras de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señalan que junio de 2026 fue el más caluroso registrado en Europa occidental, con récords históricos de temperatura en países como Francia, España, Alemania, Hungría y Reino Unido, y olas de calor que desencadenaron emergencias sanitarias y ambientales a gran escala.En este contexto, un equipo de científicos de la Universidad de Leipzig publicó en Nature Geoscience un estudio que profundiza en las causas del fenómeno, aportando nueva evidencia sobre los factores que impulsan la sequía de verano en Europa. La publicación representa un avance relevante para entender el papel de la circulación atmosférica y el cambio climático en la intensificación de los extremos climáticos.</p><p>Cambios en la circulación atmosférica: el motor principal de la sequíaEl estudio demuestra que el descenso de la humedad del suelo y el aumento de la sequía durante los veranos europeos desde 1980 tienen una relación directa con transformaciones en los patrones de circulación atmosférica. Según el equipo liderado por el Dr. István Dunkl, alrededor del 55% de la tendencia observada hacia veranos más secos se debe a estos cambios en la atmósfera, especialmente al incremento en la frecuencia y persistencia de sistemas de alta presión que favorecen condiciones secas y reducen las precipitaciones.El 55% de la tendencia hacia veranos más secos se atribuye a cambios en la atmósfera y al aumento de sistemas de alta presión (Imagen Ilustrativa Infobae)La investigación señala que, aunque el calentamiento global explicado por el aumento de gases de efecto invernadero contribuye al fenómeno, son las variaciones en los regímenes de presión atmosférica las que determinan las diferencias regionales y la intensidad de las sequías. Son cambios en la frecuencia y posición de los sistemas de alta y baja presión que pueden provocar periodos más prolongados de sequía o, por el contrario, de lluvias intensas. Ocurren por la interacción de factores como el calentamiento global, los cambios en la circulación general de la atmósfera y la propia variabilidad interna del clima.Los autores explican que los veranos con menos lluvias muestran un efecto amplificado de secado debido al cambio climático, mientras que en años más húmedos, la mayor proporción de lluvias extremas compensa parcialmente la sequía estacional. Las consecuencias abarcan desde la reducción de los rendimientos agrícolas hasta el aumento del riesgo de incendios forestales y el estrés sobre los sistemas energéticos. Además, el estudio remarca que la relación entre circulación atmosférica y sequía introduce un grado alto de incertidumbre en las proyecciones futuras.Si los cambios observados en la circulación responden a la variabilidad interna del clima, podría esperarse una reversión temporal de la tendencia. En cambio, si se deben a un forzamiento externo ligado al cambio climático, la intensificación de la sequía podría continuar.“Nos centramos en Europa en este estudio porque es una de las regiones que experimenta las tendencias de calentamiento más pronunciadas. Entre otros cambios, la frecuencia e intensidad del calor y la sequía estivales han aumentado notablemente en las últimas décadas", afirmó Sebastian Sippel, profesor del Instituto de Meteorología, coautor del estudio.</p><p>Modelos, experimentos y validación de resultadosAumento de las temperaturas globales, con julio marcando un pico histórico, ilustrando el impacto del cambio climático.Para analizar cuánto influyen los cambios en la atmósfera y cuánto el calentamiento global en la sequía europea, los investigadores usaron un modelo climático avanzado llamado Community Earth System Model Version 2 (CESM2). Ajustó los vientos para que siguieran los patrones reales observados. Así, lograron separar el impacto directo del calentamiento global del efecto de la circulación atmosférica, es decir, de cuántas veces y dónde aparecen los sistemas de alta y baja presión que afectan el clima.El equipo realizó simulaciones para tres escenarios distintos: uno con condiciones históricas, otro con condiciones previas a la industrialización y un tercero con el clima actual, pero siempre manteniendo la misma dinámica de vientos. De esta manera, pudieron distinguir cuánto pesa el cambio climático global y cuánto las variaciones naturales de la atmósfera. Al comparar los resultados del modelo con los datos reales, encontraron que las simulaciones reflejan muy bien los cambios de temperatura y lluvia observados en Europa, lo que valida la herramienta utilizada.Los resultados muestran que, desde 1980, los cambios en los patrones de viento y presión atmosférica explican más de la mitad de la pérdida de humedad en los suelos y cerca de la mitad del aumento de la sequedad del aire. En algunas regiones, como el oeste y el este de Europa, este factor llega a explicar hasta el 80% de la tendencia.Además, identificaron que hay ahora más sistemas de alta presión (que traen calor y sequía) sobre el Mediterráneo y Europa central, y menos sistemas de baja presión (que suelen traer lluvias) sobre el Atlántico y el norte del continente. Esto ayuda a entender por qué se intensificaron las olas de calor y las sequías en esas zonas.</p><p>Perspectivas y desafíos para la adaptación al nuevo clima europeoUna mujer con la cara enrojecida y sudorosa, con una botella de agua en una mano y la otra en la frente, sentada en un banco en una plaza urbana.La alta incertidumbre sobre la evolución de la circulación atmosférica dificulta predecir la sequía en Europa y complica las estrategias de adaptación (Imagen Ilustrativa Infobae)El estudio subraya la necesidad de considerar tanto los procesos dinámicos como termodinámicos al evaluar riesgos de sequía y proyectar escenarios futuros. Los procesos dinámicos se refieren a los cambios en la circulación atmosférica, como la frecuencia y localización de los sistemas de alta y baja presión que determinan si predominan condiciones secas o lluviosas. Por otro lado, los procesos termodinámicos están ligados al calentamiento global, ya que implican el aumento de las temperaturas y de la demanda de evaporación, lo que favorece la sequedad del suelo y del aire.Los investigadores advierten que la alta incertidumbre sobre la evolución de la circulación atmosférica dificulta la predicción de la sequía en Europa, lo que implica un reto para el diseño de estrategias de adaptación eficaces y para la gestión sostenible de los recursos hídricos, agrícolas y energéticos.Además, la interacción entre sequía, olas de calor e incendios forestales (como los observados en España y Francia durante 2025 y 2026) pone de relieve el carácter sistémico de los impactos. Por último, el equipo de Leipzig anuncia futuras investigaciones destinadas a analizar la relación entre cambio climático y riesgo de incendios, así como el papel de la biodiversidad en la amortiguación de los extremos climáticos. Los resultados presentados ofrecen una base científica para mejorar la evaluación del riesgo de sequía y desarrollar políticas más robustas ante un clima cada vez más extremo en Europa.(Infobae)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iwOHSUNYHf2lFHvKbpPdjMymY6A=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_calor.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Una investigación advierte sobre el avance acelerado de las sequías en el continente. El análisis identifica tendencias inéditas en la intensificación de eventos meteorológicos severos.]]>
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                <published>2026-07-25T22:30:00+00:00</published>
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            Francisco Fernández, Solané y el inicio de lo gauchesco en el Teatro Argentino
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                <![CDATA[Gustavo Labriola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kD264KY4jXuZPfexk_7BoINLG-I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_labriola_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La literatura gauchesca se desarrolló en el río de la Plata a partir del último tercio del siglo XVIII. El ambiente rural, la vida cotidiana, los desafíos que se producían en la interrelación con las incipientes ciudades, los mestizajes a partir de los cruzamientos con los pueblos originarios, la mano de obra en las tareas rurales y en el ejército, el lenguaje y las expresiones culturales conformaron numerosas obras de escritores argentinos y uruguayos.Este año se cumple el centenario de la publicación de “Don Segundo Sombra” de Ricardo Güiraldes, novela cumbre de la literatura gauchesca nacional, que reivindica la figura del gaucho y la relación entre generaciones. Ya Bartolomé Higaldo en los años ´20 del siglo XIX, Hilario Ascasubi con su personaje “Santos Vega” y fundamentalmente, José Hernández con “Martin Fierro” forjaron personajes disímiles pero significativos de la composición social, psicológica y moral del gaucho argentino.También ese ámbito fue considerado en el teatro argentino. Desde “El amor de la estanciera”, de autor anónimo, sainete representado en el Teatro de la Ranchería entre 1792 y 1793, el ruralismo fue objeto de tratamiento por varios autores. Incluso Juan Moreira fue personaje de la obra teatral de Eduardo Gutiérrez a partir de su novela publicada como folletín entre 1878 y 1880 antes de ser película, primero dirigida por Moglia Barth en 1948 y luego, la genial creación de Leonardo Favio en 1973. A propósito del gaucho matrero Juan Moreira, hubo otro personaje que se convirtió en personaje de una obra teatral.&nbsp;Jerónimo (o Gerónimo) Solané era chileno, aunque algunos decían que era nacido en Bolivia o en alguna ciudad de la provincia de Buenos Aires. Su padre era francés y su madre, araucana. A finales del ´70 del siglo XIX se afincó en la estancia La Argentina, de Ramón Gómez, cerca de Tandil, junto con sus ayudantes Manuel Martínez y Benito Lizaso, luego de vivir en Entre Ríos, Rosario, Las Flores, Tapalqué y en Azul. Habría participado en la batalla de Pavón, desertando posteriormente.&nbsp;Aunque se rumoreaba que había tenido problemas con la justicia, por denuncia del médico policial de ejercicio ilegal de la medicina, era muy considerado en la zona ya que oficiaba de curandero a partir de ciertos ritos (imposición de manos, palabras mágicas) e hierbas medicinales, utilizando conocimientos que habría incorporado de la cosmovisión de la cultura kallawaya de Bolivia. También predicaba. Se hizo conocer como un médico venido de Dios y salvador de la humanidad. Por eso se lo conocía como “Tata Dios”.Se dice que su influencia fue tal que convenció a un grupo de personas con un discurso respecto a que los extranjeros y los masones habían arribado con el propósito de robarles la tierra y el trabajo a los locales y, también, eran responsables de la fiebre amarilla que asolaba en esos días del año 1871. Por eso, era necesario asesinarlos. El último día de ese año, Jacinto Pérez, un acólito de Solané, convocó cerca de cincuenta personas y actuando en su nombre, mataron a dieciséis vascos franceses, diez españoles, tres ingleses y dos italianos. En su raid asesino, también lo hicieron con cinco argentinos. Pero no se olvidaron de destruir los libros de comercio en los que se encontraban detallados las deudas de los asesinos.Una partida del ejército los persiguió y mató a varios de ellos. Tres fueron condenados a muerte y once más tuvieron distintas condenas. Solané fue capturado sin admitir vinculación alguna con los hechos y mientras esperaba la sentencia, la noche del 5 de enero, fue acribillado a balazos por un grupo de vecinos. Hasta ahí las crónicas periodísticas, pero el Solané protagonista de la obra teatral de Francisco Fernández que lleva su nombre es presentado con otras particularidades.En 1872 la fama de Moreira ya era conocida y, según cuenta el especialista Raúl H. Castagnino en “Lo gauchesco en el teatro argentino, antes y después de Martín Fierro”, que además de lo de Moreira “algunos escritos de Mansilla y la lectura de los escritos periodísticos de Hernández, le condujeron (a Francisco Fernández) a idealizar también los móviles de la conducta de Solané y a imprimir cierta fuerza de alegato a su obra, inscribiéndola así” en una literatura gauchesca de protesta, con intención política o social, “como algunos “Cielos” de Bartolomé Hidalgo o el “Diálogo Patriótico Interesante “ del mismo culminada en “Martín Fierro” y continuada en la línea del teatro gauchesco y rural posterior”, concluye Castagnino. Cabe recordar que Castagnino es el autor de “El circo criollo”, un completo ensayo respecto a la historia del género entre 1757 y 1924.“Solané” es convertido por Fernández en la obra de teatro en un héroe que combate la injusticia y reivindica al gaucho al que “engañan y explotan su inocencia o su ignorancia; ríen de su simplicidad; le conducen brutalmente a la cárcel, a la matanza; le entregan a las ojerizas de los capataces con escarapela oficial!. En un diálogo con su compañera Mica, Solané expresa: “Tú sabes por qué lucho, explotando la ignorancia y el fanatismo: A la sociedad egoísta, al Gobierno autocrático, a la fatalidad misma devolveré la náusea que arrojaron sobre mi rostro, cuando yo busque en ellos lo que Dios ha dado a todos: amor de hermanos, respeto y libertad. Si, me encubro con la ignorancia y exterioridad grosera del gaucho, a fin de poderme armar con sus instintos, sin el freno de esa educación hipócrita, de ese saber artero de la clase que se ha apoderado del gobierno social (…) ¡Tú conoces la historia de mis dolores; esa es la historia del pueblo, la historia del gaucho, del compadrito, lanzados por eso al crimen y a la degradación del siervo!”.&nbsp;Fernández unge a Solané como una especie de protector de los gauchos frente a la explotación a que eran sometidos por la policía, el ejército y sus patrones. Lo entiende indefenso. “Como un ombú en la sabana, el gaucho es un solitario dentro de nuestro orden social, donde la cultura incipiente de la metrópoli lo ha abandonado (…)”. Según relata Castagnino, Matías Calandrelli el prologuista de la recopilación de las “Obras dramáticas” de Fernández dice: “Solané es el tipo de paisano perseguido y calumniado, que no hallando justicia en los magistrados, por no perder éstos el favor de la gente acomodada, apela al recurso de la fuerza pretendiendo hacerse justicia con un puñal”.&nbsp;Francisco Felipe Fernández, el autor de la obra teatral “Solané” había nacido en Paraná el 1° de mayo de 1842 (aunque algunas versiones, hablan que habría nacido en Feliciano). Se lo conoció con el seudónimo de Francisquillo. Cursó sus estudios en Concepción del Uruguay y participó en las batallas de Cepeda y Pavón. Se sumó a la masonería. Escribió en los periódicos “El Soldado Entrerriano” de Concepción del Uruguay y “El Pueblo Entrerriano” y “El Porvenir” de Gualeguaychú, medios dirigidos por Olegario Víctor Andrade. Luego escribió en “El Obrero” y “El Obrero Nacional” de Paraná.Ricardo Rojas en “Un dramaturgo olvidado. Don Francisco Fernández y sus obras dramáticas” en 1923, un año después de la muerte de Fernández, lo rescata como el primer dramaturgo gauchesco. Lo hacía principalmente en función de “Solané”, escrita en Concordia (según cuenta Castagnino en su ensayo) a fines del año 1872, poco antes que se exiliara en Salto, Uruguay y luego en el Paraguay, por su vinculación con la revolución encabezada por López Jordán y antes también que se conocieran tanto el “Martín Fierro” de Hernández como el “Juan Moreira” de Gutiérrez.Fernández fue secretario de Urquiza, durante dos años (entre 1862 y 1864 en el Palacio San José) y luego del asesinato de éste por López Jordán, fue &nbsp;exegeta de este último, en sus escritos. Incluso le dedicó “El 25 de Mayo de 1810” (luego conocida como Sol de Mayo), una de sus obras, aludiendo al “héroe inmortal y distinguido patriota del 21 de noviembre de 1852” (en vinculación a la defensa que López Jordán había realizado de la ciudad de Concepción del Uruguay cuando fuera atacada por las tropas porteñas en el marco del enfrentamiento entre la Confederación Argentina y Buenos Aires).Servando Gómez, un militar y escritor uruguayo, afirmó que con esa obra se creaba “el teatro nacional”. En 1864, Fernández había estrenado en Concepción del Uruguay su primera obra teatral “El ángel bueno y el ángel malo”, la que se convertiría en la primera obra teatral entrerriana y más adelante “Triple Alianza”, texto que motivó su alejamiento de Urquiza y que, conjuntamente, con “25 de Mayo de 1810”, Fernández escribió entre diciembre de 1864 y marzo de 1865, según cuentan Mónica Alabart y Mariana Pérez en su estudio “Teatro y política: Francisco F. Fernández, un político militante entre el periodismo y la dramaturgia (1862-1870)”.Más adelante Fernández escribió las obras teatrales: “Monteagudo” sobre el eminente abogado, periodista y político; “Clorinda”, un drama ambientado entre los sucesos de Pavón y el sitio de Paysandú; “El borracho” que fue representada en España; “El genio de América”, sobre la libertad de pensamiento; “El beso profético de Chacabuco” sobre la gesta de San Martín y “Viracocha” y “Pacha Cámac”, dos obras vinculadas con la historia y la mitología incaica.El ostracismo que devino de sus posiciones políticas (el apartamiento de Urquiza, su vinculación con López Jordán, su oposición a Mitre) duró hasta su muerte el 22 de diciembre de 1922. Rojas en el escrito mencionado, se lamentaba porque Fernández, que había sido importante en la enseñanza, las armas, las letras y la prensa tuviera que soportar sus últimos años “sin que las gentes supieran nada del anciano escritor soterrado en el retiro de una pobreza anónima”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kD264KY4jXuZPfexk_7BoINLG-I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_labriola_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Entre páginas y pantallas]]>
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                <published>2026-07-25T21:30:00+00:00</published>
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            La manzana de Buenos Aires donde el futuro llegó antes: auge, vértigo y mito del Instituto Di Tella
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                <![CDATA[Juan Ignacio Garasino]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qNmrjNctgV9tdenWZ68K-4hoO-w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garasino_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>De las heladeras SIAM al laboratorio de ideasA finales de la década de 1950, la calle Florida no era solo el paseo elegante de la burguesía porteña; estaba a punto de convertirse en una bisagra temporal. Corría el año 1958 cuando los hermanos Guido y Torcuato Di Tella tomaron una decisión inusual: destinar una parte de la fortuna industrial generada por su padre (el inmigrante italiano Torcuato Di Tella, creador del imperio SIAM) a la fundación de un centro de investigación e innovación sin antecedentes en la región.El Instituto Torcuato Di Tella (ITDT) no nació como un museo ni como una galería mercantil. Surgió con la ambición de ser una incubadora de pensamiento crítico y experimentación artística, financiada por el superávit de una fábrica que producía desde surtidores de nafta y heladeras hasta las populares motonetas Siambretta.Para los jóvenes de la época, cruzar la puerta de Florida 936 significaba salir del gris de la burocracia institucional y entrar a una dimensión paralela donde convivían la sociología, la economía teórica, la música electroacústica y las artes plásticas más disruptivas.“El Di Tella no fue solo un lugar: fue un estado de ánimo colectivo, un permiso para equivocarse y una convicción de que Buenos Aires dialogaba mano a mano con París y Nueva York.”</p><p>La arquitectura del talentoEl genio del Di Tella residió en su estructura descentralizada. No se limitó a las artes visuales; construyó una verdadera red interdisciplinaria agrupada en centros especializados:* Centro de Artes Visuales (CAV): Dirigido por el polémico y brillante crítico Jorge Romero Brest, quien abandonó la dirección del Museo Nacional de Bellas Artes para comandar la vanguardia. Romero Brest dictaminó que el cuadro de caballete había muerto y abrió la puerta al happening, las instalaciones y el arte conceptual.* Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (CLAEM): Conducido por el maestro Alberto Ginastera, se convirtió en el faro de la composición contemporánea en América Latina. Allí se instalaron los primeros laboratorios de música electroacústica y estudiaron figuras como Gerardo Gandini y Cifuentes.* Centro de Experimentación Audiovisual (CEA): Encabezado por Roberto Villanueva, revolucionó el teatro argentino montando obras de Samuel Beckett y Griselda Gambaro, y dando espacio a espectáculos donde la comedia y la música rompían la cuarta pared (germen inicial de lo que más tarde sería Les Luthiers).* Centros de Investigaciones Económicas (CIE) y Sociales (CIS): Espacios donde intelectuales como Torcuato S. Di Tella, Mario Brodersohn y Ezequiel Gallo debatían la modernización de la economía argentina y las teorías del desarrollo.</p><p>Rostros, provocaciones y la “Manzana Loca”Si la calle Florida entre Paraguay y Charcas pasó a la historia como la “Manzana Loca”, fue por la fauna de creadores que caminaban con ropa estridente, cabelleras alborotadas y proyectos insólitos bajo el brazo.Entre sus figuras más emblemáticas destacaron:* Marta Minujín y Rubén Santantonín, quienes en 1965 conmovieron a la opinión pública con La Menesunda, un recorrido laberíntico de 16 habitaciones donde el visitante caminaba entre neones, parejas acostadas en una cama, olores a fritura y una cámara frigorífica. Más de 30.000 personas hicieron fila para vivir la experiencia.* Roberto Jacoby y Oscar Masotta, pioneros del arte de los medios de comunicación y el estructuralismo en la Argentina. Masotta introdujo las lecturas de Jacques Lacan y la semiología francesa, mientras Jacoby teorizaba sobre el arte que no necesitaba objetos, solo información.* León Ferrari, quien presentó en 1965 La civilización occidental y cristiana, una escultura de un Cristo crucificado sobre un avión de combate estadounidense F-105; una denuncia directa a la Guerra de Vietnam que fue censurada y retirada de la sala por Romero Brest para proteger al instituto.* Edgardo Giménez, Jorge de la Vega y Antonio Berni, diseñadores y pintores que fusionaron el Pop Art internacional con la identidad cotidiana de las calles porteñas.</p><p>La clausura, la censura y la llama que no se apagaEl éxito del Di Tella encendió las alarmas de los sectores conservadores y de la dictadura militar de Juan Carlos Onganía (1966-1970). La libertad creativa del centro chocaba de frente con la doctrina de “moral e higiene pública” promovida por el régimen.El punto de inflexión ocurrió durante Experiencias 68. La obra El baño, de Roberto Plata, permitía a los asistentes escribir grafitis en las paredes de un sanitario simulado. Cuando la policía clausuró la obra por considerar ofensivos los mensajes políticos contra Onganía, el resto de los artistas participantes retiró sus producciones en solidaridad y las destruyó en la vía pública, frente a los transeúntes de Florida.Sitiado por la asfixia financiera de la empresa SIAM y la persecución ideológica, el Instituto cerró las puertas de sus centros artísticos en 1970.</p><p>El legado: una huella que no se borraEl Di Tella duró apenas un suspiro en términos institucionales, pero su impacto reorganizó la cultura argentina para siempre. Enseñó que el arte podía ser una pregunta abierta, que la música contemporánea no pertenecía solo a las academias europeas y que Buenos Aires podía dialogar de igual a igual con las capitales del pensamiento global.Años más tarde, el espíritu universitario del Di Tella resurgiría en la década de 1990 con la creación de la Universidad Torcuato Di Tella, manteniendo viva la vocación académica. Sin embargo, aquella mística de Florida 936 (la de la libertad absoluta, la provocación estética y la juventud dispuesta a inventar el mundo de nuevo) permanece intacta como el mito fundacional de nuestra modernidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qNmrjNctgV9tdenWZ68K-4hoO-w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garasino_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Una travesía por los pasillos de Florida 936, el epicentro modernista que transformó a Buenos Aires en la capital del arte experimental de los sesenta y desafió las fronteras de lo posible.]]>
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                <published>2026-07-25T20:30:00+00:00</published>
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            “El árbol es aire sólido”
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                <![CDATA[Ing. Ftal. Dr. Martín Sánchez Acosta]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hAw6Ii0DF1iesDm5KbNE1anVE2k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_sanchez_acosta.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La interpretación de cómo se genera la masa de las plantas a tomado un rumbo distinto al tradicional a partir de la generalización de la física y mecánica cuántica a fines del siglo pasado … lo que seguramente impactará en la enseñanza futura de la botánica. desde niveles de la educación primaria….</p><p>LA PREGUNTA DEL MILLÓN... : A PARTIR DE SOLO LA SEMILLA DEL POROTO , DE DÓNDE SE GENERA LA MASA DE LA PLANTA,?Si hay una práctica escolar universal es la de “ la germinación del poroto”, realizada en un envase transparente, que solía tener un papel en la periferia y algodón dentro, al cual debíamos regar periódicamente ….Día a día veíamos con asombro cómo echaba una raíz y un tallo con hojas, que alcanzaba grandes alturas…a partir de una simple semilla que se consumía rápidamente. Si bien esto servía para explicar el proceso de la fotosíntesis nadie explicaba con detalle cómo es que se generaban varios gramos de materia vegetal a partir de unos pocos gramos de la semilla, sin casi nada de nutrientes pues sólo había algodón y agua….. Lo intuitivo siempre ha sido que las plantas “se alimentan de la tierra”…..aunque actualmente la conocida hidroponía (cultivos con solo agua y nutrientes) indican que no es tan así el sistema….</p><p>DE DÓNDE SE PROVEEN LOS ÁRBOLES PARA GENERAR SUS PARTES Y LA MADERA? Experimento Van Helmont.Ya en el siglo XVII el científico Jan Baptist van Helmont se hacía esa pregunta. Realizó un experimento bien sencillo…. plantó un arbolito de sauce, que pesaba 2.2 kilos, en una maceta con 90 kilos de tierra seca. Durante cinco años, solo le proporcionó al árbol agua de lluvia. El resultado fue que a los 5 años el sauce pesaba MÁS DE 76 kilos.. pero lo sorprendente fue que la tierra de la maceta seguía pesando casi los mismos 90 kilos!!! .¿De dónde habían salido los más de 70 kilos de madera, hojas y raíces nuevos? En esa época concluyó erróneamente que todo venía del agua (aunque sabemos que en el caso de la madera a lo sumo el 60% podrá ser agua.. resta mucho por explicar.). Faltaban dos factores del rompecabezas que hoy día la física y química cuántica explican…: el aire que nos rodea y la energía de la luz del Sol, los que hacen funcionar la fábrica de la fotosíntesis… (ilustración)</p><p>CÓMO EXPLICA LA FÍSICA CUÁNTICA LA GENERACIÓN DE LA MASA DE LOS ÁRBOLES?El origen de la energía son los denominados “fotones” que recibimos del sol. En nuestra vida cotidiana la luz del sol parece un chorro continuo, como el agua que sale de una canilla, pero si nos enfocamos a escala cuántica, esa luz no es fluida: viaja en “pequeños paquetes individuales de energía”, como si fueran pequeñas “monedas de luz”. Cada molécula de clorofila en la hoja (la que realiza la fotosíntesis) funciona como una máquina que solo acepta monedas exactas. Cuando una de estas monedas de luz impacta en la hoja, un electrón dentro de la planta la absorbe por completo, pegando un "salto" de energía instantáneo, la quede ser transportada.Esa moneda podría perderse en forma de calor .. pero un sistema de conducción en el árbol (como un GPS cuántico) la lleva por el mejor camino hasta el "centro de procesamiento" de la célula, evitando impactos que podría hacer perder impulso. Este "truco" de la física cuántica es llamado “superposición” logrando una eficiencia energética impresionante del 99%.</p><p>DE GAS A MADERACuando llega a su destino la moneda de luz entra en juego la Química Cuántica, generando como "Legos" de electrones, con los átomos del dióxido de carbono (CO2) que flotan en el aire y el agua (H2O) que viene de las raíces (ver ilustración). &nbsp;La energía, que trajo la física cuántica, actúa aquí como un “desmantelador”, rompe la molécula de agua (H2O), entregando el oxígeno al aire (el que respiramos), y &nbsp;toma los átomos de carbono del CO2 del aire y, usando la energía del Sol como si fuera un “adhesivo electrónico”, los ensambla en cadenas de 6 carbones (glucosa, sacarosa..) que son base para formar cadenas más largas y resistentes, como las que forman la celulosa (los ladrillos) y la lignina (el cemento) , elementos básicos constitutivos de la madera.</p><p>EL ARBOL, UN MILAGRO CUÁNTICO…."A nivel cuántico, un árbol es un milagro de la física y la química. Sus hojas atrapan 'monedas' individuales de luz solar y, utilizando un atajo cuántico, entregan esa energía sin perder una sola gota de calor. Luego, usan esa energía como pegamento electrónico para desmembrar los gases del aire y los ensamblan en bloques sólidos de celulosa. La madera que puedes tocar no es más que aire y luz solar atrapada en una red de electrones."(pero eso es otra historia …..)La realidad es infinitamente más poética y sorprendente de lo que imaginamos: un árbol gigante no es más que una semilla de poroto a gran escala; es, en más de un 95%, aire transformado en materia sólida, lo que nos lleva a afirmar que “El árbol es aire sólido”.(*) Ing. Ftal-Agr. Profesional Asociado al INTA &nbsp;martinmiguelsanchezacosta@gmail.com</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hAw6Ii0DF1iesDm5KbNE1anVE2k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_sanchez_acosta.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La Columna Forestal]]>
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                <published>2026-07-25T19:30:00+00:00</published>
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            El Alto Perú se desintegra
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                <![CDATA[Darío H. Garayalde]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HZG07aztSvOW5RbnASLOk0VnkHo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garayalde_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Dispuesto a avanzar sobre Potosí, Castelli despachó al capitán Martín Güemes con ciento cincuenta hombres para la provincia, a la vez que dispuso la persecución y detención de todos los enemigos de la Junta huidos de Potosí y Chuquisaca. El ejército patriota ocupó Cotagaita el 12 de noviembre de 1810 Desde Tupiza Castelli escribe a la Junta “Vamos a Potosí, no a oprimir a un pueblo con el peso de las armas victoriosas, no a saquearlo ni horrorizarlo como los antiguos tiranos y déspotas de estas desgraciadas provincias. Vamos a terminar el plan de unidad sostenido por el gran pueblo de Buenos Aires, a radicar la paz y tranquilidad y coronar la obra de serenidad, felicidad y estabilidad general”Entretanto la retaguardia de la Expedición Auxiliadora llegaba a Jujuy con Ortiz de Ocampo y Borges. Desde este punto Borges escribió a Castelli acusando a Ortiz de Ocampo de la desaparición de cinco fardos de tela de lana tejida que conducía por su cuenta y cargo en una carreta. Los términos violentos en los que se expresara sobre el Jefe de la Expedición hicieron que el 23 de noviembre Castelli lo destituyera del ejército, calificando con dureza al contingente santiagueño de su mando, del que dijo era más una “tropa de salteadores que un ejército”. En la oportunidad separó de todo mando a Ortiz de Ocampo y designó general en jefe de la expedición a Antonio González Balcarce, segundo jefe al sargento mayor Juan José Viamonte y tercero a Eustoquio Díaz Vélez; ordenó a Chiclana anular la elección de capitulares hecha en Santiago del Estero el 6 de noviembre y que nombrara en lugar de los electos a los integrantes de una lista que mandó.La Junta de Buenos Aires, por su parte, acordó que los jefes y oficiales que habían participado del combate de Suipacha, usaran un escudo en el brazo derecho, con fondo de paño blanco, con la leyenda “La Patria a los vencedores de Tupiza”. Es que no se podía haber recibido en Buenos Aires una noticia más auspiciosa que el triunfo de Suipacha, ya que en aquellos días el capitán realista Juan Ángel Michelena ocupaba en Concepción del Uruguay, mientras que la Expedición Auxiliadora destacada al Paraguay al mando de Manuel Belgrano marchaba hacia lo incierto.En tanto en el Alto Perú ante el avance de las fuerzas patriotas y la firme determinación de los alto peruanos de seguir la suerte de Buenos Aires, los focos de resistencia se deshacían por si solos.A lo único que atinaron fue a poner bajo la dirección del mayor general José de Córdova las pocas fuerzas que lograron reunir. Cuando el 9 de noviembre se supo en Potosí lo ocurrido el Suipacha, el gobernador Francisco de Paula Sanz reunió una junta para considerar las medidas a adoptarse, pero “el pueblo pidió con insistencia su total separación. El gobernador Sanz intentó resistir y las fuerzas de Arequipa bajo su mando dispararon contra el pueblo, que respondió enfurecido poniendo preso al gobernador y constituyó una junta local de gobierno. El primer acto de este cuerpo fue reconocer a la Junta de Buenos Aires y despachar dos delegados para dar la bienvenida a Castelli y González Balcarce. Estos entraron en la Villa Imperial el 25 de noviembre. Justamente a los pocos días, previendo los hechos, la Junta de Buenos Aires había resuelto (3 de diciembre) que Feliciano Chiclana pasara de Salta a hacerse cargo de la gobernación intendencia de Potosí.Escribía Mariano Moreno: “Potosí es el pueblo más delicado del Virreinato y es preciso usar con él un tono más duro que el que se ha usado en Salta. Mire Vd. Que todo europeo en el momento de una convulsión ha de ser nuestro enemigo; que todos los empleos se pongan en manos de hombres del país, y entonces los verá Vd. empeñados en sostener la nueva obra”. Y agregaba Moreno “Perezca Indalecio González Icaza, y no le valgan antiguas relaciones con el buen patriota Alcaraz: la Patria lo exige y esto basta para que lo ejecute su mejor hijo Chiclana” En nota aparte informaba que Alcaraz era nacido en Buenos Aires, hermano de la esposa de Chiclana y acaudalado minero de Potosí, donde trabajaba en sociedad con Indalecio González Icaza, español de origen, cuya muerte ordenaba Moreno.El pronunciamiento de Cochabamba, seguido por el de Oruro produjeron considerable impresión en Chuquisaca, donde el brigadier Vicente Nieto no se había hecho querer, de manera que al recibir la noticia del triunfo de los patriotas en Suipacha, el 12 de noviembre se reunió el Ayuntamiento y resolvió llamar a Cabildo Abierto para el día siguiente, resolviendo enviar a la Junta de Buenos Aires como diputados a José Eugenio de Portillo y Garay mostrando su adhesión a la Junta y también al canónigo F.J. de Orihuela. A la vez el Ayuntamiento le pedía a Goyeneche “diera órdenes a las tropas que hubieran descendido del Perú se replegaran a la banda occidental del río Desaguadero, se suspendieran las actividades hostiles, sin avanzar un paso sobre la línea de demarcación de las provincias del Río de la Plata”Días después de Suipacha, los patriotas de Cochabamba obtenían en Aroma un nuevo triunfo para la causa de Buenos Aires.Fuerzas del Ejército del Perú, al mando del coronel Juan Ramírez habían avanzado hasta Viacha con el propósito de ocupar Oruro y dejar liberado el camino para que los auxilios que el virrey Abascal había despachado llegaran a destino.De acuerdo con Domingo Tristán gobernador intendente de La Paz. Ramírez hizo avanzar sobre Oruro a una columna de tropa veterana al mando del coronel Fermín Piérola. Oruro había sido tomado por fuerzas patriotas de Cochabamba al mando de Esteban Arce y Bartolomé Guzmán, pero resolvieron no esperar a Piérola y salir a su encuentro; y así lo hicieron seguidos por dos mil hombres, casi todos de caballería apoyados por dos pequeños cañones. Fuerza poderosa pero indisciplinada carente de armas y de oficiales expertos, qué si bien iba a enfrentar a unos quinientos enemigos, se trataba de soldados instruidos y bien armados y con oficialidad capaz al frente. El 14 de noviembre tuvo lugar el choque de ambas fuerzas en los llanos de Aroma. El ataque de los patriotas de Cochabamba fue puro coraje. Sin orden, sin plan, sin disposición de combate, avanzando bajo el rigor del fuego enemigo con tal empuje que lo dispersaron y persiguieron hasta Sicasica. En este punto Piérola intentó reorganizarse, pero el pueblo los acometió con palos y piedras, obligándolo a huir hacia el departamento de Santa Cruz.</p><p>LA PAZ SE PLIEGA A LA CAUSA PATRIOTA&nbsp;El coronel Juan Ramírez supo al día siguiente la derrota sufrida por Piérola y desde Viacha informó a Tristán qué si La Paz no le era adicto, se replegara con sus fuerzas de la guarnición hacia Viacha. Ya había llegado además la noticia de lo ocurrido en Suipacha y que tanto Chuquisaca como Potosí se habían pronunciado a favor de la causa patriota. Domingo Tristán reunió al cabildo y luego publica un Bando desacreditando a Nieto y a Paula Sanz y además expresaba su apoyo a la Junta de Buenos Aires. Goyeneche recibió una intimación del Cabildo de Chuquisaca y contestó que se retiraría, siempre que no se amenazase con atacar territorio del Perú.La Expedición Auxiliadora prosiguió su avance, aunque con gran retraso hasta llegar a Potosí donde se detuvo dos meses, mientras Castelli y González Balcarce con la vanguardia avanzaron hasta Chuquisaca.Al iniciar Castelli su marcha rumbo a Potosí, la guerra podía darse por terminada. El viaje fue una marcha triunfal a cuyo paso recibió la adhesión de los pueblos y la noticia de los sucesivos pronunciamientos del resto de las gobernaciones intendencias que integraban el Virreinato del Río de la Plata.Pero el éxito envaneció a Castelli en lugar de comprender que había llegado el momento de ser prudente y ser benevolente con el vencido, pero tenía la convicción de que había enemigos emboscados en todas partes, fomentó los resentimientos y dividió al Alto Perú en bandos y terminó por envolverlo en una guerra que habría podido evitar o por lo menos postergar con una conducta más prudente.Ni bien se instaló en Potosí comenzó por deportar a Salta a cincuenta y tres vecinos sospechosos de deslealtad, gente valiosa y de prestigio, por lo que la medida se hizo impopular.En la Casa de la Moneda se encontraban detenidos Nieto, Sanz y Córdova, a los cuales inició proceso, acusados de alta traición, usurpación y perturbación pública. Tenía Instrucciones redactadas lejos del lugar de los acontecimientos, por simple implicancia de lo ocurrido en Córdoba, olvidando que ninguno de los tres podía ser considerado un caudillo peligroso, como tal vez lo hubiera sido Santiago de Liniers, fusilado en Córdoba.La sentencia de muerte que entregó el teniente coronel Eustoquio Díaz Vélez y el ayudante capitán Matías Zamudio para ser notificada a los reos que la recibieron de rodillas. El 15 de noviembre los reos fueron fusilados en el centro de la plaza de Potosí, ante el estupor del pueblo.La crónica dice que el mariscal Nieto pidió se le quitara la venda para ver la bandera bajo la cual moría “¡Son las del Rey! ¡Muero contento!!” gritó al divisar las insignias reales.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HZG07aztSvOW5RbnASLOk0VnkHo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garayalde_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Luego de la batalla de Suipacha, vale decir el primer triunfo del ejército argentino, provocó el derrumbe del régimen colonial en el Alto Perú.]]>
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            Convivencia
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                <![CDATA[Adolfo Gorskin]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Wfn8rB1IwN2JCmqjStNOoJDdI0g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_gorskin_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La explotación de Germán estaba orientada casi exclusivamente a la ganadería, cría de vacunos y ovinos, una quinta cítrica de un par de hectáreas, y en menor escala, casi para el consumo, una linda huerta y varios cerdos que faenaban para las fiestas de fin de año, vendiendo en el pueblo cercano parte de esa producción.Contrariamente Bernardo se dedicaba a la siembra de cosecha fina y gruesa, además de explotar un tambo cuya producción enviaba a la cremería de la colonia, dejando parte de la leche para la elaboración de quesitos caseros, que también comercializaba.Ambos vecinos lograron establecer una amistad que con los años se fue afianzando, respetando ambos sus distintos orígenes, costumbres y creencias, lo que eran temas de largas charlas en el portoncito de la calle, cerca del molino que compraron en sociedad, instalándolo en el patio de Bernardo, al lado del alambrado de la calle, y que les proporcionó un gran adelanto: tener agua corriente en sus respectivas casas y en los bebederos para los animales.Frecuentemente se reunían a conversar animadamente cuando sus tareas se lo permitían, y a la vez intercambiar conocimientos respecto a las actividades rurales. Como el padre de Bernardo fue herrero, este era hábil en el manejo de la fragua y el yunque, ya sea para enllantar ruedas de carros y sulkys, afilar las rejas del arado o dientes de rastras, arreglar balancines y cadenas de las distintas herramientas de labranza del campo.Germán le enseñó al vecino a curar las paperas de las vacas, efectuándole un corte en cruz y echándole sal gruesa, o cortarles las habas a los caballos, siendo muy hábil para trabajar en guascas, obtenía tientos finitos y parejos con los que hacía trenzados, botones y costuras que eran maravillas por su prolijidad. En cuanto a sus respectivas esposas, tenían una excelente relación, no existiendo envidias ni enojos, únicamente, de vez en cuando, algún chimentito sobre algunos vecinos, que, contados sin malicia, hacen al género humano... De acuerdo a sus tareas, entre otras cosas, intercambiaban huevos de gallina para echar las cluecas y así mejorar sus planteles que no eran muy grandes, para el consumo familiar, comercializando los huevos en el pueblo.Por esa amistad, Elisa aprendió a hacer tortas fritas, locro, guisos, pan con chicharrones y Zoila a preparar empanaditas de papa con cebollita frita en grasa de gallina, sopa de remolacha, estofado agridulce y cuando conseguían algún sábalo grande que el vendedor ambulante traía a la colonia, preparar pescado relleno que cocinado en el horno de barro resultaba un manjar.Bernardo tenía dos perros grandes que ayudaban en los quehaceres del campo y Germán un galgo alto y flaco que era el terror de las liebres, no se le escapaba ni una, y un perro collie de pelaje amarronado con collar blanco cuya habilidad para trabajar con la hacienda era admirable; cuando la majada andaba cerca, a la tardecita, le ordenaba arrear la hacía el corral, lo que el perro ejecutaba a la perfección, sentándose en el portón hasta que el patrón llegara para cerrarlo. Era notable observar que nunca se peleaban los perros vecinos, pero tampoco ninguno invadía el territorio de los otros, a veces se ladraban a través de la calle, como desafiándose. Se miraban nerviosos, restregando sus patas sobre los pastos y acercándose a algún poste del alambrado, lo olían, para luego levantar una pata y orinarlo varias veces en distintas posiciones.En ambas familias nacieron varios hijos, pero los dos mayores de cada una que contaban casi la misma edad, fueron criándose compartiendo sus vidas con la libertad y amplitud que proporciona la vida en el campo y el criterio de sus padres. De chiquitos “jineteaban” un palo con riendas de piola castigándose sus traseros corriendo carreras; ya mayorcitos, a escondidas de sus padres, jineteaban los terneros en el chiquero donde recibían varios revolcones, iban a pescar al arroyo en las largas tardes de verano, volviendo con tararitas, palometas y alguna anguila que invariablemente una de sus madres se las hacían fritas, siendo todo un festín saborear su propia pesca.En época escolar, juntos iban a pie a la escuelita de la colonia, distante media legua de sus casas. A lo largo del piquete que daba a la calle de su campo Germán instaló un hilo de alambre electrizado para evitar que salgan los cerdos, por lo que la travesura consistía en azuzar los perros arrojándoles un palo para que velozmente atropellen el alambre reculando violentamente aullando con la cola entre las patas. También con una ramita de mío-mío tocar el alambre electrizado sintiendo el cosquilleo que provocaba en el brazo.Como Bernardo tenía una escopeta que utilizaba para matar loros que eran una verdadera plaga para los frutales, cuyos cartuchos cargaba con gruesos granos de sal, sólo compraba los fulminantes, a veces quedaban tirados algunos cartuchos usados, que los jovencitos con una sierrita cortaban la parte metálica fabricándose anillos que lucían como preciadas joyas.Pasaron los años, los muchachos hermanados en su amistad, compartían algunas tareas rurales en sus respectivos campos. Así Mingo, el hijo de Germán, ayudaba en el campo de Bernardo junto a su hijo Nando, en época de arar, salían a la madrugada con dos arados dobles abriendo surcos, brillando en las aún oscuras mañanas las fosforescencias de los gusanos e isocas, aprendiendo el uso de las distintas herramientas, rastras, sembradoras, etc., enseñándole a su vez a Nando a manejar tropas, enlazar de a caballo y desenvolverse en las yerras con sus variadas actividades en el campo de Germán, marcar, descornar, capar y señalar, capacitándose ambos en el desempeño de todo tipo de tareas que el quehacer rural requiere.Cada uno tenía su caballo personal, al que cuidaban con especial esmero, dándole de comer, a veces, alguna ración extra en el morral, pasándole la rasqueta muy seguido, cuidando el largo de sus colas, que no tengan abrojos, y sus crines para que luzcan cuando los montaban. El de Mingo era un moro patas blancas, de buena alzada y cabeza chica, inquieto e impaciente cuando tenía el apero puesto, y el de Nando era un rabicano pampa, fino como galgo, nervioso y de mirada chispeante, ambos conocían bien a sus dueños, pues cuando se acercaban les relinchaban bajito, olfateándolos como un reconocimiento. Tenían los vasos bien cortados y de vez en cuando les daban una vreadita como para mantenerlos en forma, pero nunca competían. Era un primor verlos llegar juntos al tranquito al pueblo cuando había baile o para alguna fiesta patria, nadie podía dejar de hacer algún comentario sobre esos dos animales, mientras sus dueños reprimían una sonrisa con mal disimulado orgullo.Para el día de la Independencia Nacional, el 9 de Julio, todos los años la cooperadora de la escuela del pueblo organizaba festejos que le permitían recaudar fondos para mantener el edificio y que no faltasen elementos para la enseñanza, haciendo todas las refacciones necesarias, y para fines del año escolar casi siempre alquilaban un medio de transporte para que todos los gurises campesinos tuvieran su paseo, a alguna ciudad cercana o a alguna exposición rural con diversos stands que mucho contribuían a completar la educación, siempre acompañados por algunas maestras. Ese año organizaron además de los juegos y entretenimientos habituales, unas carreras cuadreras, que tomaron amplia difusión en toda la zona pues hacía tiempo que no se realizaban, por lo que en el terreno elegido en el campo de un colono que lo cedió para tal evento, se eligió un trecho bien llano en el que hubo que limpiar bien los andariveles y emparejarlos con pala ancha, de manera que quedaran bien claritos.Los dos amigos y vecinos, Mingo y Nando, eran estimados en la colonia por su simpatía y corrección, ya mayores de edad, con bastante anticipación hacían proyectos para concurrir a esas cuadreras, apartando algunos pesitos cada uno para “darse algún gustito” y arriesgarlos en el juego. Llegado el día, habiendo preparado sus caballos y con sus aperos muy cuidados, vestidos para la ocasión, llegaron al lugar al promediar la mañana; ya se encontraban allí numerosas personas y había bastante movimiento, acudían muchos sulkys, jardineras con familias con numerosos gurises y principalmente mucha gente a caballo, con aperos relucientes cuyos chapeados brillaban al resplandor del sol. No llamaba la atención por considerarse cosa normal, ver un paisano montando un lindo pingo escarceador con sus mejores galas domingueras, bombachas y chalecos bordados, cinto con rastra con sus iniciales en plata y oro y sombrero con barbijo echado para atrás, seguido a pie por su mujer y sus varios hijos.Una esbelta morocha de amplia sonrisa andaba entre el público con una canasta ofreciendo sus golosinas almibaradas perseguida por el mosquerío, las que espantaba con una servilletita bordada. La seguía su madre con otra canasta tapada con un mantelito. Era petisona y rellenita como empanada de casorio y al caminar evidenciaba tener una pierna más corta. Por lo bajo Nando le susurró al amigo:- Entreteneme a la vieja lunanca que vi a comprar unos pastelitos... porque en corte de terneras se deben apartar las vacas... Y encarando a la vendedora le dijo:- ¿A cuánto los pastelitos? Prometen tanta dulzura... como sus labios, ternura...- No si ande a las agachadas lo mesmo que teru teru... ¿cuántos quiere?- Deme dos.- ¿Y pa comprar dos nomás anda haciendo tanto amague?- Me gusta armar bien el lazo pa que no me falle el pial...Llegando el medio día se acercaron a la gran parrilla donde había varias mantas vacunas al asador y personal que atendía los pedidos de chorizos, costillas y asado con cuero, despidiendo un olorcito en la humareda, muy tentador, siendo precedidos por un gaucho viejito que con un tranquito rengueador ensartó con su cuchillo una presita ante la mirada tolerante de los asadores, sentándose en un tronco, y acomodándose la vincha le hincó el diente ayudándose con su cuchillo. Habiéndose llenado el “buche”, buscaba acomodo al lado del peón que tenía más llena la botella de caña, rechazando el convite de conocidos que le ofrecían un traguito corto, argumentando que:- A campo seco no lo regués con chubascos... A mí me gusta un trago bieen... estirao como miada de güey viejo...Luego de sacar vales por dos porciones de asado lo retiraron y se acomodaron a saborearlo cuando observando la multitud de gente, Nando se encontró con la mirada de Mariana, hija de un vecino que tenía una estanzuela en la zona y que se relacionaba con “la sociedad”, no obstante haberse encontrado en diversas oportunidades intercambiando algunos saludos ocasionales. Adivinar en ella una sonrisa, sentir clavados en él sus ojos verdes y ruborizarse hasta los pelos fue sólo uno. Ella no era ajena a sus sentimientos; su amigo, conocedor de la situación, haciéndose el distraído y mirando para otro lado largó el comentario como al pasar:- Chancho flaco sueña con maíz... Tené cuidao, hermano... dicen que el amor es como una partida e truco, uno dentra apuntando un rialito pa despuntar el vicio, y dispués se juega hasta el caballo ensillao...Y se encaminó hacia el improvisado barcito bajo una lona de cosechadora, toda remendada pero que cumplía su cometido, donde estaban instalados los miembros de la cooperadora de la escuela, vendiendo todo tipo de bebidas, tortas y pasteles que detrás de la carpa, bajo un paraíso, en una “morocha de tres patas”, freía, ayudada por una gurisita, una paisana gorda que continuamente se secaba la transpiración con un repasador. Allí atendía a los compradores una señorita “de las de antes”, muy formal y sumamente recatada, que siempre colaboraba voluntariamente con las entidades que prestaban servicios, sin ningún tipo de interés de su parte. Dos viejas que estaban sentadas cerca con sendas sombrillas pues el sol del mediodía se hacía sentir, chimentaban los últimos sucesos de la colonia, noviazgos, casamientos “de apuro”, fallecimientos y otros sucesos, diciéndole una a la otra:- A esa señorita tan voluntariosa y bien dispuesta que atiende la cantina, naides le conoció novio... ¿vio?Un paisanito que pasaba, al escuchar el comentario, con la clásica picardía campera, muy atrevido, no pudo resistir una zafaduría:- ¿Novio esa? Si se comenta que el único “filo” que conoció fue el lomo de un pingo viejo...Prosiguendo su camino muy campante arrastrando sus alpargatas bigotudas calzadas en chancleta.Impacientes esperaban el paseo de los caballos por la cancha, destapados; sabían por referencias que uno era de la zona mientras que el otro venía de una estancia de unos ingleses. Para tener algún otro dato, solicitaron algún informe a un paisano que cruzaba delante de ellos, pero al dirigirle la palabra se dieron cuenta que por sus ojos enrojecidos y su modo de hablar medio trabado, el hombre andaba mamado. Como ya lo habían detenido, le preguntaron sobre los caballos para rumbiar las apuestas.- Vea mocito... la carrera es por cinco mil... El colorao lo train de ajuera; el gatiao es de por aquí, nomás... Si quieren jugarle en contra yo tomo una parada de cinco pesos.- Muchas gracias, amigo.- Güeno... entonces vi a seguir... ¿No tiene pa un vino?Le dieron para un vino, sonrientes, alejándose el paisano con paso vacilante hacia la carpa de la cantina.Al producirse un silencio repentino entre el murmullo del público concentrando su atención, advirtieron que venían los parejeros. Al gateado lo traía su corredor, de tiro; lucía muy lustroso y por momentos se ponía de costado, como exhibiéndose, agitando la cabeza con elegancia. El corredor era un tipo aindiado, chueco y bajito que no levantaba la vista del suelo al caminar. Algunos metros más atrás venía el colorado, traído de tiro por un peoncito, que sonreía para todos lados como si él fuese la estrella. Era un caballo alto que braceaba impaciente despertando admiración entre el gentío y los más diversos comentarios.Mingo observó que Nando estaba haciendo una apuesta con un paisano barrigón, mientras que todas las apuestas se repetían con gran entusiasmo para ambos parejeros. En realidad, no parecía que uno fuese el favorito, se los veía muy parejos, pero había que arriesgar.- ¿A cuál jugaste?- Cuarenta pesos al colorado, tengo fe que va a ganar.- Yo le vi a hacer caso a un hombre en pedo. Y girando desafió al primero que pasaba.- ¿Vamos treinta pesos? ¡Yo juego al gatiao!- Pago -respondió-- ¿Vamos cuarenta?- Sesenta -dijo el paisano-- Pago -aceptó Mingo, sonriente.Al observar el entusiasmo del muchacho, algunos que tenían una decisión tomada, la cambiaban, pensando que por ahí, tendría algún dato seguro. Se demoraba un poco la largada o bien la impaciencia era grande, el caso es que calculaban que se estarían pesando los corredores con el pilón o los dueños controlando la partida, cuando alguien gritó:- ¡Se vienen!Los veían venir exigiendo sus cuerpos trabajados y musculosos, estirando las cabezas. Pasaron delante del público que estaba un poco amontonado en el lugar de la largada, raleado en el centro y algunos más en la raya. Por la mitad de la cancha donde estaban los amigos entre gritos de entusiasmo iban muy parejos, sin aventajarse. Una vez que pasaron iba invadiendo la cancha el público, estirando los cuellos y haciéndose sombra con las manos a efectos de ver alguna ventaja entre la polvareda, alcanzando a divisar que los corredores castigaban y esperando el grito de la sentencia.- ¡Por una cabeza! ¡Por una cabeza ganó el gatiao! ¡El gatiao pa todo el mundo! El grito venía repetido de boca en boca recorriendo toda la cancha. Nando, como correspondía, se acercó al paisano barrigón a pagar su apuesta, mientras Mingo miraba a su alrededor muy excitado a ver si veía a su oponente, cuando a sus espaldas le dicen:- Tome, don.- Gracias -dijo Mingo, contando los billetes que guardó en el bolsillo de sus bombachas, y dirigiéndose al amigo, que tristón miraba volver los caballos sudados, le dice:- No te calentés, hermano... Vamos a festejar a la cantina... Aurita vendrán otras cuadreras. La fiesta recién empieza.¡En una d iesas encontramos otro mamao... y lo apalabrás vos primero!</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Wfn8rB1IwN2JCmqjStNOoJDdI0g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_gorskin_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>A pocos días de haberse establecido en su nuevo hogar como colonos, en la provincia de Entre Ríos, Bernardo y Elisa recibieron la visita del vecino de nombre Germán que vivía enfrente, cruzando la calle vecinal, en una casa rodeada de árboles de sombra y frutales, corrales, manga y todas las instalaciones que hacen a una explotación agropecuaria, quien se presentó ofreciéndose “para lo que necesitasen”, poniéndose a total disposición. Por herencia, vivía en la casa que perteneció a sus padres con su esposa Zoila, matrimonio joven también, y a partir de entonces se estableció una relación casi familiar entre los vecinos.]]>
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                <published>2026-07-25T17:30:00+00:00</published>
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            Un ensayo asocia el chocolate negro con menos depresión y mejor descanso
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p8o7Ksnz9G-PQ7ifeM1SNpl8dU0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_chocolate.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Diversos trabajos científicos señalan que un trozo de chocolate negro antes de dormir podría contribuir a la calidad del sueño sin afectar el peso ni provocar insomnio, siempre que se elija una variedad con alto contenido de cacao y bajo en azúcar.Los expertos explican que sus compuestos, como el magnesio y los flavonoides, pueden influir en la relajación y en la regulación del ánimo, características que lo convierten en una opción interesante dentro de una rutina nocturna saludable. Además, estudios observacionales sugieren que el consumo moderado de chocolate negro se asocia a beneficios cardiovasculares y a una mejor recuperación física tras jornadas intensas, fortaleciendo su perfil como complemento equilibrado en la dieta nocturna.</p><p>Propiedades del chocolate negro y su relación con el sueñoLa publicación MedBound Times recoge que el magnesio favorece la relajación muscular y puede ayudar a reducir la ansiedad, mientras que los flavonoides actúan como antioxidantes naturales. Un ensayo clínico citado por la misma fuente mostró que mujeres que consumieron chocolate negro con 78% de cacao durante ocho semanas reportaron una disminución en los puntajes de depresión, lo que sugiere un posible efecto positivo sobre el bienestar emocional y la conciliación del sueño.La porción y el momento de consumo resultan determinantes. Expertos en nutrición recomiendan ingerir solo uno o dos pequeños trozos (unos 20 gramos) de chocolate negro con al menos 85% de cacao y hacerlo después de una comida, para evitar picos de glucosa y aprovechar sus beneficios sin afectar la calidad del sueño. Según la opinión de la nutricionista Sharanya Guna en el mismo medio, “el consumo moderado y consciente es más sostenible que la restricción”.El artículo también señala que los compuestos bioactivos del cacao, como los flavanoles, contribuyen a la elasticidad de los vasos sanguíneos y pueden ayudar a regular la presión arterial, un factor que también impacta en el descanso nocturno.</p><p>Además, investigaciones observacionales han asociado el consumo de chocolate negro con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con los chocolates con menor porcentaje de cacao.</p><p>Consideraciones y recomendaciones sobre el consumo nocturnoEl consumo de chocolate negro debe realizarse con precaución en personas con problemas metabólicos, insomnio severo o sensibilidad a la cafeína, aunque la cantidad de este estimulante suele ser baja y rara vez afecta el sueño en dosis moderadas.Harvard Health Publishing y la European Food Safety Authority coinciden en que los estudios sobre el contenido de cafeína en el chocolate no encuentran una relación directa entre su consumo y alteraciones del sueño ni aumento de calambres, siempre que se respeten las cantidades recomendadas.Otro aspecto relevante es la calidad del producto. Los especialistas recomiendan elegir chocolate negro con al menos 70% de cacao, preferiblemente de marcas que informen sobre el origen y el procesamiento, ya que existen diferencias en los niveles de metales pesados y flavonoides entre productos, según análisis recientes realizados en diferentes países europeos.El placer de consumir chocolate negro, además de sus posibles efectos en la salud, también reside en su experiencia sensorial gratificante. “El chocolate puede mejorar el ánimo porque sabe bien y se asocia a momentos de disfrute y relajación”, sostiene la nutricionista María Izquierdo Pulido, experta en alimentación y descanso.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p8o7Ksnz9G-PQ7ifeM1SNpl8dU0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_chocolate.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Un trozo pequeño con alto porcentaje de cacao aparece en estudios recientes como una opción para favorecer la relajación, cuidar el ánimo y sumar efectos positivos en una rutina saludable antes de dormir.
La inclusión de chocolate negro en pequeñas cantidades por la noche ha comenzado a destacar en estudios recientes como una posible herramienta para mejorar el descanso y el bienestar general.]]>
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                <published>2026-07-18T22:30:00+00:00</published>
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            Una nueva oportunidad para el venado de las pampas: ser un Monumento Natural Nacional
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1aOjQYIcu4Ytt7C8-5Du8taUmPE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_venado.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;El venado de las pampas podría recibir la máxima categoría de protección prevista por la legislación argentina. Un proyecto de ley presentado recientemente en el Congreso propone declarar Monumento Natural Nacional a esta especie emblemática de los pastizales, una medida que permitiría fortalecer las acciones destinadas a garantizar su conservación en todo el país. La iniciativa fue impulsada a partir de recomendaciones técnicas promovidas por Fundación Vida Silvestre Argentina, que desde hace décadas trabaja por la conservación de la especie y su hábitat.&nbsp;El venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus) es uno de los mamíferos más amenazados de la Argentina. La especie actualmente se encuentra categorizada como En Peligro y ocupa sólo una pequeña porción de su distribución histórica, luego de décadas de pérdida y transformación de los pastizales naturales, fragmentación del hábitat, caza furtiva, la introducción de especies exóticas y otras amenazas. Actualmente, se estima que la población argentina es inferior a 2.500 individuos maduros y se encuentra distribuida en apenas cuatro subpoblaciones aisladas; el 80% de los venados se encuentran fuera de áreas protegidas y se estima que, de mantenerse las presiones actuales, la población se podría reducir un 50% en las próximas tres generaciones."El venado de las pampas es mucho más que una especie emblemática. Como un símbolo de los pastizales argentinos y del enorme valor natural de estos ecosistemas, si hablamos de fortalecer su protección también estamos hablando de proteger los ambientes donde vive, así como todas las especies que dependen de ellos" afirmó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.Esta propuesta legislativa retoma además una recomendación incluida en el Plan Nacional para la Conservación del Venado de las Pampas, que identifica la declaración como Monumento Natural Nacional como una herramienta clave para fortalecer la protección de la especie.Para Fundación Vida Silvestre Argentina, la iniciativa representa una oportunidad para visibilizar la situación que atraviesa el venado de las pampas, así como la necesidad de reforzar las políticas públicas destinadas a conservar los pastizales, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad y el bienestar de las personas. Los pastizales albergan una enorme diversidad de especies, almacenan carbono, contribuyen a la regulación hídrica y sostienen actividades productivas de gran importancia para el país.&nbsp;Vida Silvestre trabaja desde hace décadas impulsando acciones de investigación, monitoreo, conservación y promoción de políticas públicas para la protección de los pastizales y de las especies que los habitan. En este contexto, la organización acompaña distintas iniciativas orientadas a mejorar la conservación del venado de las pampas y de su hábitat desde hace casi cinco décadas. La creación y posterior donación del Parque Nacional Campos del Tuyú da cuenta de ello, labor que hoy continúa mediante la colaboración con productores y propietarios de campos en la Bahía de Samborombón, que funcionan como zona de amortiguamiento a la población bonaerense del venado.La presentación del proyecto de ley, de autoría del diputado Maximiliano Ferraro y con apoyo de más de diez diputados de diferentes fuerzas políticas, coincide además con la conmemoración del Año Internacional de los Pastizales 2026, una iniciativa promovida por las Naciones Unidas para impulsar una mayor visibilidad de estos ecosistemas y de su contribución a la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la mitigación del cambio climático.&nbsp;La conservación del venado de las pampas continúa siendo uno de los grandes desafíos de la biodiversidad argentina. Avanzar en herramientas que fortalezcan su protección representa también una oportunidad para poner en valor a los pastizales, uno de los ecosistemas más extensos y, al mismo tiempo, más transformados del país.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1aOjQYIcu4Ytt7C8-5Du8taUmPE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_venado.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Se presentó en el Congreso de la Nación un proyecto de ley para declarar Monumento Natural Nacional al venado de las pampas. La iniciativa busca fortalecer la protección de una especie emblemática de los pastizales argentinos, cuya conservación impulsa Fundación Vida Silvestre Argentina desde hace décadas.]]>
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                <published>2026-07-18T21:30:00+00:00</published>
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            Los primeros combates
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                <![CDATA[Darío H. Garayalde]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ErjDF-YAvAyUwCyGAiaJNRRk99Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garayalde_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La primera reacción contra ella fue la de desarmar al cuerpo de Patricios de Buenos Aires que había llevado el gobernador y presidente de Charcas, Mariscal Vicente Nieto. Estos fueron recluidos a las minas de Potosí como castigo por haber hecho “un brindis por su antiguo jefe del regimiento de Patricios don Cornelio Saavedra”De los gobernadores intendentes, Vicente Nieto fue el que más activo se mostró. Expulsó a los oidores de la Real Audiencia y al fiscal José Antonio Álvarez de Arenales, a Bernardo Monteagudo, y a J. Zudañez, apresuró la requisa de armas e invitó a los gobernadores de las provincias alto peruanas a enviar representantes a una especie de congreso para planear la estrategia para aniquilar a la Junta de Buenos Aires. Solo contestó el gobernador de Potosí, Francisco de Paula Sanz. En la reunión, se acordó solicitar que las cuatro provincias del Alto Perú sean incorporadas al virreinato de Lima. Por su parte, el virrey Abascal encomendó al gobernador del Cuzco, Goyeneche que facilitara a Nieto el armamento y equipo necesario para dos o tres mil infantes y mil o dos mil soldados de caballería y los concentrara en el río Desaguadero. Nieto ya había avanzado con alguna tropa y movilizado las milicias de Arequipa, Puno y Oruro.Mientras tanto Cochabamba se pronunciaba reconociendo a la Junta de Buenos Aires y reunió dos mil hombres de caballería para la toma de Oruro, por lo que Nieto quedó aislado de los refuerzos que esperaba del Perú. El 24 de septiembre, Santa Cruz de la Sierra se pronunciaba en apoyo de la Junta.En tanto, las tropas de Buenos Aires al mando de González Balcarce, había recibido el apoyo del salteño Martín Miguel de Güemes y el 4 de octubre tomaron y ocuparon Yaví.</p><p>COTAGAITAEl grueso de las tropas que respondían al Consejo de Regencia de España, establecieron el Cuartel General en Santiago de Cotagaita, sobre la margen del rio que pasa a la vera de dicha población. El 27 de octubre de 1810 la avanzada de la Expedición Auxiliadora llegó al lugar. Ninguno de los dos ejércitos superaba los dos mil hombres. Gonzáles Balcarce les intimó la rendición. Córdova contestó que “un militar de honor, con las armas en la mano no contestaba una intimación”. La posición del Mariscal Nieto estaba defendida por fosos y parapetos que unían los reductos. La artillería consistía en diez piezas de artillería colocadas entre las tropas de infantería. González Balcarce inició el ataque a las 10 de la mañana. No tenía para batir los reductos más que un cañón y un obús, confiando más en el valor de sus tropas con repetidas cargas sobre el ala derecha del enemigo, hasta lograr saltar las trincheras y atravesando una quebrada, desalojarlos de una altura que ocupaban. También atacaron el centro y el ala izquierda, pero fueron rechazados. Después de cuatro horas de combate sin resultados, ante el temor de sufrir una derrota, Balcarce optó por retirarse ordenadamente.El factor del fracaso del ataque fue sin duda alguna, fue la paridad de fuerzas en un campo en el que el enemigo ocupaba posiciones defensivas bien planeadas.Pero también y muy espacialmente la conducta del capitán de artillería Juan Ramón Urien que huyó del frente con la pieza puesta bajo su mando. González Balcarce informó a la Junta que “El atolondrado y cobarde comandante de artillería D. Juan Ramón Urien divulgando la voz de hallarse herido, desamparó la pieza que mandaba en medio de la acción, y sin darme el más mínimo conocimiento emprendió una vil y vergonzosa fuga, viniendo por toda la carrera vociferando que todo el ejército se había perdido (las víctimas fueron tres muertos y seis heridos) y que quedaba el río Santiago cubierto de nuestros cadáveres. Son incalculables los males que ha traído este procedimiento al que no puedo encontrarle principio: los pueblos se intimidaron y salieron muchas familias fugitivas, los auxilios que me venían, y que con tanta urgencia necesito: los hizo retroceder; y cuando podía yo contar en el día con toda la artillería y refuerzos reunidos… aún me veo constituido a tener que sostener algún ataque con notable desigualdad”La noticia de lo acontecido en Cotagaita llegó a Buenos Aires tan deformada que confundió a la Junta, pues se creyó que los patriotas habían sufrido una gran derrota. Moreno redacta para Castelli violentas instrucciones el 18 de noviembre. Se decía en ella que confiaba en que el ejército sería reorganizado, incitando a Castelli que con golpes de genio desorientara al enemigo. Se le ordenaba pasar por las armas al capitán Urien; una vez obtenida la victoria, sacar de Potosí a todos los europeos hasta no dejar uno solo y disponer que sean ellos los que paguen los uniformes nuevos para todo el ejército.El contraste de Cotagaita también alarmó al gobernador de Córdoba Juan Martín de Pueyrredón, quien con la premura del caso preparó un convoy y milicianos de guerra que fuese al mando de José María Paz, para conducirlo al norte. A unas treinta leguas de Córdoba, Paz entró en la historia en este pequeño episodio, encontró al mayor Ramón Roque Tollo, quien conducía el parte de la victoria de Suipacha. Paz no se detuvo y pudo cumplir con su comisión al encontrarse con el general Ortiz de Ocampo en San Salvador de Jujuy, hecho lo cual regresó a Córdoba, para proseguir sus estudios en la Universidad.</p><p>SUIPACHAEn su lenta retirada de Cotagaita hacia Tupiza, González Balcarce consideró conveniente dirigirse a Suipacha, para no dejar que este pueblo cayera en manos del enemigo.El 6 de noviembre al atardecer acampó en el pueblo de Nazareno, río por medio de la Villa de Suipacha. A medianoche recibió un refuerzo de doscientos hombres y dos cañones que Castelli hizo avanzar a marcha forzada desde Cangrejos, donde se encontraba reuniendo elementos.Mientras tanto el enemigo (digo enemigo y no realistas porque los dos bandos eran realistas en ese momento) recibió instrucciones del virrey José Abascal que Vicente Nieto debía unir sus fuerzas con Francisco de Paula Sanz y juntos se adelantaran hasta Tupiza, pero Nieto desoyó la orden, debido al pronunciamiento de Cochabamba por la Junta, que era el preanuncio de que también lo hiciera Oruro y Chuquisaca.&nbsp;Pero el enemigo creía que los patriotas marchaban descontentos y mal armados por falsas informaciones que se les hacían llegar. El lugar donde ambas fuerzas iban a encontrarse a orillas del río Suipacha, este separa a las poblaciones de Nazareno y Suipacha; aquella sobre la ribera sur y este sobre la norte. En ese punto el río alcanza a veces un ancho de treinta cuadras de playa pedregosa, cuyo lecho recibe en verano los aluviones que bajan de la cordillera andina. La villa de Suipacha se alza en la falda de los cerros que la envuelven por el norte y por el este; instalado González Balcarce en la margen sur del rio citó a consejo de guerra, el que adoptó la opinión de Manuel Balbastro, de esperar el ataque enemigo hasta el momento en que este franqueara el río. El 7 de noviembre apareció la vanguardia de Córdova ocupando posiciones en la playa, y algunas alturas sobre el flanco izquierdo del Ejército de Buenos Aires. González Balcarce había ocultado gran parte de la infantería y artillería entre los cerros y quebradas vecinas. Largo rato, permanecieron ambas fuerzas sin actuar. González Balcarce adelantó entonces doscientos hombres con dos cañones para provocar la lucha. El enemigo adelantó entonces guerrillas ante las cuales los patriotas iniciaron una retirada en aparente desorden, al punto que hizo creer a Córdova que huían sin presentar lucha. Imprudentemente dio orden de perseguirlos avanzando con toda su fuerza hasta las proximidades de la quebrada de Choroya. En este punto los patriotas volvieron la cara, a tiempo en que las fuerzas ocultas salían de su escondite para atacar inesperadamente. La infantería cargó con gran valor y tal brío que desordenó completamente al enemigo y este, se dio a la fuga por cerros y caminos, arrojando banderas, armas y equipo. Media hora duró la Batalla de Suipacha. Nieto que había quedado en Cotagaita, emprendió la fuga ni bien supo del desastre.El diario “La Gazeta” de Buenos Aires del 3 de diciembre después de detallar el desarrollo de la batalla, concluye que el ejercito patriota le había tomado dos banderas al enemigo, ciento cincuenta prisioneros y que, aunque los patriotas los persiguieron no pudieron dar con Córdova, pero volvieron cargados con las armas y municiones que los fugados abandonaron. Las víctimas patriotas se limitaron a un soldado de Tarija, muerto; dos oficiales heridos: el alférez de las milicias de Salta Eduardo Gaona, y el abanderado de Tarija, Manuel Álvarez, más diez soldados heridos de distintos escuadrones. &nbsp;Sería Suipacha el primer triunfo de los revolucionarios rioplatenses en Sudamérica sobre el Ejército Español el 7 de noviembre de 1810 .</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ErjDF-YAvAyUwCyGAiaJNRRk99Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garayalde_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Las noticias sobre la destitución del virrey Cisneros y su remplazo por una Junta Provisional Gubernativa se supieron en Potosí el 17 de junio y Chuquisaca (Charcas) en día 20.]]>
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            Carlos Pellegrini, el cirujano de la crisis
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                <![CDATA[Juan Ignacio Garasino]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uUC8i5F32fBlTMs6WUnFcjzFHds=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garasino_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando el 6 de agosto de 1890 Pellegrini cruzó el umbral de la Casa Rosada para asumir la presidencia tras la ruidosa renuncia de Miguel Juárez Celman, el panorama no admitía discursos de ocasión. Los episodios sucedidos en los meses previos habían conmovido los cimientos del gobierno. La crisis se había desencadenado cuando la administración argentina notificó a la banca Baring Brothers (su agente financiero en Londres) la suspensión de los pagos de la deuda. Esto generó el primer gran default de la deuda externa del país y provocó una corrida bancaria masiva que quebró al Banco Nacional y al Banco de la Provincia de Buenos Aires. Aquellas inversiones fallidas en el suelo local dejaron a la mítica casa británica al borde de la quiebra, requiriendo un rescate de urgencia liderado por el propio Banco de Inglaterra.El otro suceso que marcó el fin del juarismo fue la Revolución del Parque. La Argentina de la opulencia agroexportadora se descubría a sí misma endeudada, sin moneda fiable y al borde de la disolución institucional. Fue allí donde emergió la estatura del Pellegrini gestor, un hombre que entendía que la soberanía no se declamaba, sino que se financiaba.</p><p>La audacia del piloto en la tempestadEl mote de “piloto de tormentas” suele usarse a la ligera, pero en su caso describe una praxis política precisa. Pellegrini no apeló a manuales rígidos ni a recetas importadas. Su primera gran jugada no fue técnica, sino política y de un altísimo pulso patriótico: convocó a los principales banqueros, comerciantes y estancieros locales al Salón Blanco de la Casa Rosada. No fue a pedirles apoyo moral; fue a exigirles que suscribieran un empréstito interno de quince millones de pesos para pagar los vencimientos más urgentes de la deuda externa. Con esa inyección de realismo, el nuevo presidente demostró que el país estaba dispuesto a salvarse a sí mismo antes de rogar clemencia en Londres.De aquella audacia pragmática nacieron las dos herramientas que reordenaron el caos macroeconómico: la Caja de Conversión, ideada para estabilizar una moneda desbocada por la emisión descontrolada de la gestión anterior, y el Banco de la Nación Argentina. La fundación del Banco Nación no fue un mero capricho burocrático; fue la respuesta soberana para otorgar crédito al sector productivo genuino, desplazando la timba financiera de los bancos garantizados que habían detonado la crisis del 90.A la par de estas reformas, su mirada estratégica lo llevó a nacionalizar los servicios esenciales, convirtiendo a Obras Sanitarias de la Nación en un resguardo del patrimonio público, en tiempos donde la salud de las urbes era sinónimo de civilización.</p><p>El industrialista olvidadoExiste una contradicción flagrante en la memoria colectiva que encasilla a los hombres del Partido Autonomista Nacional (PAN) en un único molde liberal y pastoril. Había otros matices, un pluralismo de ideas en el que Carlos Pellegrini sobresalió como un hombre disruptivo que rompió el molde con creces. Mucho antes de su presidencia, en los célebres debates parlamentarios de la Ley de Aduanas de 1875, su vozarrón ya retumbaba con una premisa que hoy suena asombrosamente moderna: “¡Sin industria no hay Nación!”.Para don Carlos, el destino de la Argentina no podía limitarse a ser la estancia del mundo. Comprendía que una nación sin manufacturas propias quedaba condenada a la vulnerabilidad externa. Desde su gestión impulsó la instrucción pública y promovió la creación de la Escuela Superior de Comercio (hoy Escuela Carlos Pellegrini), convencido de que el desarrollo industrial requería de cuadros técnicos y de una burguesía nacional con mentalidad científica.</p><p>El estadista por encima de la facciónEl Pellegrini gestor se complementaba con el Pellegrini político. Sabía que la estabilidad económica era estéril sin pacificación social. Por eso, una de sus primeras medidas políticas de peso fue dictar la Ley de Amnistía para los civiles y militares que se habían alzado en armas durante la Revolución del Parque. No buscaba la impunidad, sino restañar las heridas de una sociedad fracturada para poder gobernar.Su salida de la presidencia en 1892, entregando el poder en los plazos constitucionales a Luis Sáenz Peña, agigantó su figura. Se retiró habiendo evitado la quiebra nacional, devolviéndole la respetabilidad al crédito argentino y demostrando que el Estado podía y debía ser el gran articulador de las crisis nacionales.Carlos Pellegrini falleció el 17 de julio de 1906 en Buenos Aires a los 59 años, tras una lenta agonía provocada por una afección cardíaca y un cuadro de neurastenia que arrastraba desde hacía tiempo.En perspectiva, el legado de Carlos Pellegrini no reside únicamente en las instituciones que fundó y que aún hoy estructuran nuestra vida pública. Su verdadera lección fue de carácter y de método: frente al abismo de la quiebra y la desunión, opuso audacia política, pragmatismo económico y una fe inquebrantable en las fuerzas productivas de la patria. Dejó un verdadero manual de supervivencia institucional escrito con el pulso firme de quien no le temió a la tormenta. Quizás el último gran homenaje popular para mantener viva su memoria ocurrió casi un siglo después, cuando su rostro ilustró el billete de diez mil australes y, poco más tarde, se convirtió en la cara del peso argentino de 1992 (el símbolo de la “Convertibilidad”), aquel que equivalía a un dólar.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uUC8i5F32fBlTMs6WUnFcjzFHds=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garasino_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Nuestra sociedad suele enamorarse de los próceres de bronce, aquellos que lucen impecables en los óleos del siglo XIX. Sin embargo, hay figuras cuya verdadera dimensión solo se comprende cuando se les quita el brillo del mito y se los observa en el fango de la realidad. Carlos Pellegrini es, sin dudas, el caso más paradigmático. No fue el teórico de una Argentina ideal, sino el cirujano que debió operar de urgencia a una república que se desangraba. Perteneció a la recordada “Generación del 80”, que buscaba impulsar a la joven república mediante la educación de las masas, la inversión extranjera para generar desarrollo y una fuerte corriente inmigratoria que poblara las desoladas tierras del fin del mundo.]]>
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            El último tren: una despedida que marcó el fin de una era
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                <![CDATA[Silvana De Sousa Frade]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/F5ABR5eTCYY7A4zObi217T4M_uE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_museo_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La formación llegó con varias horas de demora y, aunque numerosos vecinos habían acudido para despedirla en su horario habitual, el retraso hizo que la mayoría se retirara antes de verla pasar. Esta partida definitiva se produjo en “un clima de silencio y tristeza”.Así destacaba una nota publicada en “El Heraldo”, el 11 de marzo de ese año, y describía cómo el cierre del servicio significaba mucho más que la desaparición de un medio de transporte. Durante más de un siglo, el ferrocarril había sido un factor clave para el desarrollo económico y social de la región, conectando ciudades, facilitando el traslado de pasajeros y brindando oportunidades laborales a cientos de familias.También el relato evocaba el papel de las estaciones como centros de encuentro y sociabilidad. En muchos pueblos, la llegada y salida de los trenes constituía un acontecimiento cotidiano que reunía a vecinos y viajeros, convirtiéndose en parte esencial de la identidad local.La decisión de suspender el servicio, en ese momento se justificó “por cuestiones de rentabilidad”. Sin embargo, la medida generó protestas en distintas localidades. En Basavilbaso, ferroviarios y vecinos habían manifestado su rechazo, aunque la resolución ya estaba tomada y resultó irreversible.Vista desde la actualidad, aquella publicación adquiere un valor histórico especial. No solo documenta el final de un servicio ferroviario emblemático, sino que también invita a reflexionar sobre las consecuencias que tuvieron las políticas de desmantelamiento del Estado y del sistema ferroviario argentino en la década de 1990. El cierre de ramales y la reducción de servicios afectaron la conectividad, las economías regionales y la vida cotidiana de numerosas comunidades.La sensación que recogía la crónica de El Heraldo era clara: para muchos, el paso del último tren tuvo “el sabor de una derrota injusta”. Tres décadas después, ese sentimiento sigue formando parte de la memoria colectiva de la Mesopotamia y constituye una advertencia sobre la importancia de preservar los medios de transporte que integran territorios, promueven el desarrollo y fortalecen el vínculo entre las ciudades.</p><p>Nos reencontraremos en una semana para seguir descubriendo más historias de Concordia y la región.Museo Regional Palacio Arruabarrena, dirección: Entre Ríos y Ramírez. Horario de atención: de lunes a viernes de 7:30 a 13. Visitas guiadas de lunes a viernes de 8 a 12.</p><p>Museo Regional Palacio Arruabarrena</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/F5ABR5eTCYY7A4zObi217T4M_uE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_museo_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En una madrugada de marzo de 1993, el tren Nº 611 (máquina 7922) pasó por última vez por la estación Central de Concordia rumbo a Posadas.]]>
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            Steven Spielberg. El niño de ochenta años
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                <![CDATA[Gustavo Labriola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h0tJxA-36fMElqR6gPlp-BiA4Ow=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_labriola_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La ciencia ficción en el cine ha sido un género que, desde el inicio mismo de la explotación cinematográfica, fue considerado tanto por los realizadores como valorados por el público. Georges Meliès con su “Viaje a la luna” (1902), seguramente inspirado por el libro “De la tierra a la luna” de Julio Verne, publicado en 1865, puede considerarse como la primera gran aproximación del cine al género.La ciencia ficción ha sido tratada en la literatura contemporánea con notables relatos de avances tecnológicos, elucubraciones científicas, expectativas futuristas y viajes en el espacio exterior involucrando tanto a humanos en otros planetas o incursiones de seres extraterrestres en la órbita de nuestro planeta.&nbsp;Basados en algunos de esos libros, varios realizadores han logrado grandes películas. Desde las distintas versiones de “Frankestein” de Mary Shelley (hasta la más reciente de Guillermo del Toro en 2025), “1984” de George Orwell realizada en ese mismo año por Michael Radford, luego de una versión de la década del ´50; “La naranja mecánica” de Anthony Burgess (1971) dirigida por Stanley Kubrick, “Solaris” (1972) del polaco Stalisnaw Lem, realización de Andrei Tarkovsky, con una nueva versión en el 2002 de Steven Soderbergh; “Blade Runner” (1992) de Ridley Scott; algunas otras &nbsp;basadas en obras de Philip K. Dick; la notable versión de Francois Truffaut para “Faherenheit 451” (1966) de Ray Bradbury y las versiones de “La guerra de los mundos”, una de las cuales (2005) fue dirigida por Steven Spielberg.A propósito de Spielberg es uno de los artífices de algunas de las películas más convocantes de los últimos cincuenta años. “Encuentros cercanos del tercer tipo” (1977) fue una película con una sensibilidad, magnetismo y suspenso que logró cautivar a gran cantidad de público. Magnificaba la curiosidad que se tiene respecto a la existencia de vida extra- terrestre y la posibilidad del encuentro (el del tercer tipo definido por el astrofísico J. Allen Hynek) ya no solo el mero avistamiento sino el contacto entre seres de distintos planetas.Spielberg se ha caracterizado siempre por ser un avezado narrador. Y preocupado, sobre manera, por mantener el interés del público. Combina con golpes de efecto sabiamente estudiados y dosificados en toda la trama. “La gente ha olvidado como contar una historia. Las historias ya no tienen un desarrollo ni un final (…) Se necesita una buena narrativa para compensar la cantidad de técnica y espectáculo que el público exige antes de dejar de ver la película (…) Por eso dediqué tanto tiempo a la historia de “Encuentros cercanos del tercer tipo” porque no quería hacer una película de ovnis donde algo aterriza, la gente se sube y vuelve a despegar. Pensé que tenía que escribir una historia de misterio, en lugar de una simple película de efectos especiales. Para mí, el cine es una realidad intensificada” Y recuerda a grandes directores: “Frank Capra, el más notable. Él, John Ford y Preston Sturges tenían más corazón como cineastas que nadie”.En el año 1977, Spielberg ya había dado muestras cabales de un compromiso con el espectáculo y el ojo puesto en la industria. “Tiburón” (1974), su segunda película había recaudado 260 millones de dólares en las primeras semanas de exhibición. Spielberg tenía intenciones de realizar un documental o una ficción centrada en historias de personas que creían en ovnis, incluso antes de realizar “Tiburón”.Eran años donde todavía existía la disputa espacial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Spielberg estaba interesado en el fenómeno ovni y en los estudios que conformaban el Proyecto Libro Azul de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Comenzó a pergeñar una propuesta bajo el nombre de What the Skies (tomando a su vez, la línea final de la película “El enigma de otro mundo” (1951) de Howard Hawks) y contrató, inicialmente, a Paul Schrader para la redacción del guion. Schrader, con origen en la crítica cinematográfica, había sido el autor del guion de “Taxi driver” (1974) de Martin Scorsese y luego se convertiría en el autor de varios de los guiones de Scorsese y otros grandes directores. Sin embargo, Spielberg no estuvo conforme con el guion porque en él, Schrader le había dado características místicas y Spielberg prefería un héroe terrenal e identificable. Por tal razón, hizo reescribir el guion por John Hill, David Giler, Hal Barwood y Matthew Robbins.En los años posteriores, Spielberg solidificó su carrera con películas que abarcaron la aventura más tradicional (la saga Indiana Jones: “Los cazadores del arca perdida” (1981), “Indiana Jones y el templo de la perdición” (1984) y “Indiana Jones y la última cruzada” (1989) y la de los dinosaurios vivos: “Jurassic Park” (1993), “El mundo perdido” (1997)); el drama histórico: “1941 (1979), “El color púrpura” (1985), “El imperio del sol” (1987), “La lista de Schindler” (1993) y “Rescatando al soldado Ryan” (1998). Pero nunca dejo de considerar a la ciencia ficción como un eje de su filmografía.De esa forma, la enternecedora “E.T., el extraterrestre” (1982), avanzaba con el contacto directo y, en cierta manera, permanente entre un extraterrestre y los humanos. En particular, con un niño carente de afectos en medio de problemas o incluso disolución familiar, tan presente en el inconsciente de Spielberg con sentido de auto referencia, como bien lo explicita en “Los &nbsp;Fabelman” (2022) con evidente sentido autobiográfico.Leonardo D´Espósito en su libro “Steven Spielberg: una vida en el cine” replica la crítica que el experto Serge Daney había publicado en el periódico francés Libération, en el sentido que en “E.T.” “había un film (…), real, que narraba la reconstrucción de una sociedad atomizada (la madre sola, el niño solo, el científico solo, el alien solo, que terminaban siendo todos algo con los demás)”.Al comienzo de este siglo Spielberg vuelve a incursionar en la ciencia ficción. Y lo hace con dos películas: “Sentencia previa (Minority Report)” (2002), basado en un cuento de Philip K. Dick “El informe de la minoría”. La trama es espeluznante. En un futuro (no tan improbable), año 2054, un departamento de policía especializado detiene a posibles delincuentes, sin que hayan cometido ningún delito, en función de estudios psíquicos “precognitivos”. Se contrapone una supuesta prevención en función de un determinismo frente al derecho individual de la libertad.Pero, “A.I. Inteligencia artificial”, realizada un año antes, es, como bien afirma D´Espósito en el libro mencionado, “sin dudas, una de las película más desoladoras y tristes de la historia”. Basada en el cuento “Los super juguetes duran todo el verano” de Brian Aldiss, Spielberg la realizó dos años después de la muerte de Stanley Kubrick, quién había comprado los derechos para filmarla, pero nunca la pudo concretar y se la cedió a Spielberg. En un futuro (tampoco tan lejano ni improbable, tal vez sea ya el presente), existe humanoides con sentimientos. Una pareja cuyo hijo permanece en coma por una rara enfermedad, lleva a su casa uno de los prototipos que se estaban desarrollando en la empresa donde trabajaba el padre. Se establecen lazos afectivos entre el ser artificial y la pareja, y cuando el hijo recupera la salud, intentan desprenderse del robot.&nbsp;Independientemente del dramatismo que tiene la historia, genera profundas interpelaciones respecto al sentido que se tiene respecto al otro, en qué medida importa el sentimiento ajeno o todo está en función de las necesidades y ambiciones propias e incluso como se ejerce la manipulación hasta en seres artificiales a los que se le incorpora sentimientos. Sin duda, con referencias a Pinocho, la película en la visión del crítico Roger Ebert suma elementos controversiales al análisis “¿Qué responsabilidad tiene un humano hacia un robot que ama de verdad?, y la respuesta es: ninguna. Porque el robot no ama de verdad. Solo aparenta amar. Somos expertos en proyectar emociones humanas en seres no humanos, (…), pero esas emociones solo existen en nuestra mente”.En su última película, “El día de la revelación” (2026), Spielberg retorna a la ciencia ficción. Basado en una idea del propio director y con un guion de David Koepp, su colaborador en las películas de los dinosaurios, la película aborda los secretos que el gobierno de los Estados Unidos mantendría respecto a las experiencias con seres de otros planetas, en momentos en que en la realidad se están desclasificando documentos vinculados con archivos de cables informáticos, informes del FBI, transcripciones de misiones de la NASA y material gráfico respecto a Fenómenos Anómalos No Identificados, pero sin que se manifiesten con claridad evidencias irrefutables de contactos con extra terrestres.Spielberg va más allá en la ficción. Relata que hay, por lo menos, dos personas, Margaret Fairchild (Emily Blunt), una presentadora de televisión experta en clima y Daniel Kellner (Josh O´Connor) un especialista cibernético que están en conocimiento de la intención de mantener en secreto pruebas de la presencia de otros seres en el planeta, hecho que ellos mismos han comprobado y que involucra incluso a una organización no gubernamental dirigida por Noah Scanlon, otra notable interpretación de Colin Firth. Incluso en el caso de Daniel, está escapándose de esa organización donde él trabajaba.&nbsp;El director mantiene su visión de niño, como en gran parte de sus películas, pero destaca siempre su costado humanista. Y cuestiona a la falta de empatía que se expande dramáticamente. Como bien dice Roger Koza en su análisis del film: “Más allá que exista o no vida inteligente en algún otro recóndito lugar del cosmos, la pregunta indirecta de la última película de Spielberg es si existe aún vida inteligente en la Tierra.” Y agrega: “Que la notable Emily Blunt interprete a una periodista tampoco resulta una casualidad. Decir la verdad todavía importa o debería importar”.El niño Steven Allan Spielberg cumple ochenta años. Nació el 18 de diciembre de 1946 en Cincinatti, Ohio, Estados Unidos. Sus padres eran judíos ortodoxos. En su niñez, mantuvo una relación conflictiva con su padre; su infancia solitaria, una familia desarmada y la centralidad de su madre fueron elementos centrales. La carencia de afectos marcó su espíritu, manteniendo, en gran parte, una visión lúdica de niño, incluso influyendo que su mirada no escape de conmiseración a las personas, en historias que veía o en las propias que fue construyendo. Y como afirma D´Espósito: “la gran compañía de Steven Spielberg fue, siempre, el cine”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h0tJxA-36fMElqR6gPlp-BiA4Ow=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_labriola_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Entre páginas y pantallas]]>
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            Las Malvinas son argentinas y el país también
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                <![CDATA[Sergio Brodsky]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kSClP3JQZfobS2cCrEpDQUXAkqM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_brodsky_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Es que no se trataba de entender el fútbol como una guerra ni confundir la tragedia bélica con un encuentro deportivo, sino de exponer en el teatro simbólico del fútbol , que tiene 3.5000 millones de butacas, una sentida &nbsp;reivindicación política, histórica de soberanía, atravesada por el puñal de una guerra injusta, absurda, llena de héroes y de mártires, de canallas y de olvidos, en un momento en el que nuestra Patria- que es ese desconocido hermano que llevaba el bombo o la corneta en la plaza y con el que nos abrazamos como si nos conociéramos de toda la vida, sin importar el olor a humo o los vahos etílicos, porque somos nosotros mismos, nuestra familia, nuestros amigos, en su cuero- en un momento en que nuestra Patria, insisto, nuestro territorio, nuestras riquezas, nuestra soberanía, otra vez, está siendo entregada al extranjero, en el que nuestras riquezas están siendo rematadas al mejor postor por un gobierno que reivindica el genocidio que sufrimos los argentinos y un Presidente que admira a Margaret Tatcher, Criminal que ordenó gozosa el hundimiento del Crucero General Belgrano causando la muerte de 323 soldados, Ara que estaba en la zona de exclusión, violando incluso las reglas que existen, incluso, en la guerra. Por estos días del partido en los que a la parcelación para la venta sin beneficio de nuestras riquezas se agregan la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que supone la entrega de nuestras tierras a extranjeros, sin reclamos, con la complicidad de legisladores dispuestos, lo sabemos a vender el alma al diablo, en medio de una Patria sufrida por la pobreza, afectada mortalmente en la educación, la salud, por un gobierno que mancilla y reprime a jubilados y personas con discapacidad en pos del pago de la deuda infame al FMI, en estos días del partido, un buque de guerra inglés navegó aguas argentinas sin que el gobierno reclamara nada al respecto. En estos días en los que el partido fue jugado también, además, por sobre todo, para exponer al mundo que la potencia colonial que ocupa de manera ilegal, un cuarto de su territorio, según las estimaciones geopolíticas, el Reino Unido proyecta su posesión sobre tierra y mar argentinos que equivalen a una cuarta parte, un área que incluye las Islas Malvinas, las Islas Georgia del Sur, las islas Sándwich del sur y los espacios marítimos que la orbitan, una superficie mayor que la de países como Francia o España, mantiene su dominio sobre ellas pese a que están en el Mar Argentino y que además, están a más de 13.000 kilómetros de su propio estado nación. Y esa realidad abrumadora, injusta, esa herida abierta que los argentinos cargamos por generaciones, pretendía ocultar la FIFA, los yanquis y la penosa Ministra de seguridad argentina al apoyar la prohibición de llevar banderas que la expresaran. Pretensión de tapar el sol con un dedo con la excusa de censurar mensajes políticos como si el maltrato a los iraníes y el racismo, como si la intromisión mafiosa de Trump reponiendo a un jugador norteamericano que había sido expulsado, como si la penetración más obscena del capitalismo no fueran mensajes políticos, como si fuera posible un escéptico escenario apolítico. Por fortuna los jugadores desplegaron con valentía la bandera que tanto quisieron silenciar: “las Malvinas son argentinas” decía su inscripción reivindicatoria, portada por varios jugadores. Un partido de fútbol no es&nbsp;solo un partido de fútbol, como el gol de Maradona, mítico gol, no fue solo eso- como escuché en estos días- sino también, además y, sobre todo,&nbsp;un hecho político. Una alegría lo es, lo dijo el increíble Messi, dijo que es consciente del valor que tiene esta felicidad que el futbol regala al sufrido pueblo, dijo, aquel que no llega a fin de mes, al que sufre la desocupación, pero que tiene este desahogo, esta celebración invalorable gracias a un equipo que nos representa, por su garra, por su juego, por su resiliencia, por su identificación con el público, porque finalmente, y contra las sanciones que seguramente recibirán, pudieron gritar bien fuerte: “Las Malvinas son argentinas”...y el país también.</p><p>EL PARTIDO</p><p>El poder exigeOlvidarse deNegros, iraníes y lumumbasDe la mano de un dios en retiradaY de un diente, su trofeoRenegarLas reivindicacionesLas banderasIzar la dignidadBajar los brazosCapitularOlvidar los pibesCallar las vocesEntregarEntregarseSalir perdiendoDesde el vestuarioPero estatuas vivientes, mochilasAfros multiplicados y banderas desplegadasSe rebelaron, se rebelaron</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kSClP3JQZfobS2cCrEpDQUXAkqM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_brodsky_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Escribo esta nota el jueves bajo el estado de embriaguez emocional que sucede a un triunfo histórico. Argentina ganó un partido épico en semifinales a Inglaterra 2 a 1 y, es consenso que no fue “un partido más”, fue “el partido”.]]>
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                <published>2026-07-18T09:15:00+00:00</published>
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            El fusilamiento de Liniers
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                <![CDATA[Darío H. Garayalde]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4WUUC0amKKVyRvSnm2dRZEUMpfU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garayalde.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Esta fuerza se integró con las compañías existentes. Se tomaron dos de Patricios, sacadas de los regimientos 1° y 2°, una del regimiento 2° de Arribeños; dos de los batallones 4° y 5° (antiguos Montañeses y Andaluces) y del de Pardos y Morenos; esto es diez compañías con un total de seiscientos hombres. Se agregaron cuarenta artilleros y sesenta más de la artillería volante del regimiento de la Unión, cincuenta hombres del “Fijo” y otros tantos de Dragones y Húsares y cien Blandengues.Cuando se pasó revista antes de la partida el 25 de junio, sumaban mil hombres, tal como se dispuso.Esta expedición fue denominada Auxiliadora, ya que iba en auxilio de los cabildos que deseaban apoyar a la Junta, y fue puesta al mando del coronel del cuerpo de Arribeños Francisco Antonio Ortiz de Ocampo y como segundo jefe al teniente coronel Antonio González Balcarce. También acompañaban a la expedición, una comisión que representaba a la Junta, integrada por Hipólito Vieytes, Feliciano Chiclana como auditor y como secretario Vicente López y Planes.El 7 de julio partió de Buenos Aires la expedición que tenía por objeto subordinar a la Provincia de Córdoba a la autoridad de la Junta y remitir detenidas a las autoridades de esa provincia.El día 14 la columna se encontraba en Luján, donde recibieron la orden de apresar a Liniers, Gutiérrez de la Concha, Rodríguez, Allende, Moreno, García de la Piedra y el obispo Orellana y remitirlos a Buenos Aires.&nbsp;Sin embargo, el 27 de julio les llegó una resolución que significaba la pena de muerte y que debía aplicarse sin dilación “en el momento que todos y cada uno de ellos sean pillados, sean cuales fueran las circunstancias…sin dar lugar a minutos que proporcionasen ruegos y relaciones capaces de comprometer el cumplimiento de esta orden y el honor de V.A.”. La terrible sentencia fue firmada por todos los miembros de la Junta, con la excepción del Pbro. Manuel Alberti, que por su carácter sacerdotal, se negó a hacerlo.</p><p>HUIDA DE LOS REACCIONARIOS DE CORDOBAEn cuanto la Expedición Auxiliadora se encontraba a poca distancia de Córdoba, el presidente del Cabildo Juan Gutiérrez de la Concha, español de nacimiento se preparaba junto a Liniers para huir con las pocas fuerzas que logró reunir y que al parecer le eran adictos.Tenían el propósito de unirse en el norte a las tropas que reunía el mariscal Nieto en la región alto peruana.En la noche del 1° de agosto, a las puertas de Córdoba Ortiz de Ocampo supo por Faustino Allende que los jefes de la resistencia y sus cómplices se habían adueñado de la ciudad.El día 3 de agosto en Corral de Bustos, un sargento de su confianza fue disfrazado de arriero y había entrado en Córdoba con ese atuendo. Por él supo que los prófugos llevando nueve piezas de artillería volante del calibre 4, 6 y 8, además de algunos carros y cuatrocientos hombres con fusiles y lanzas se dirigían al Alto Perú, pero su marcha era lenta por la impedimenta. Ortiz de Ocampo convino en que debía procurar su captura y a tal fin destinó 300 hombres montados, al mando del mayor general Antonio González Balcarce, el cual por falta de caballos y avisado del desorden en el que los rebeldes se retiraban resolvió perseguirlos con solo setenta y cinco hombres. La retirada era realmente lamentable, con deserciones continuas que mermaron sus filas. Entre Totoral y Tulumba se encontraban casi solos. Casi todos habían huido.Tan lenta era la marcha, que no llevaban más que un da de ventaja a sus perseguidores, tal como lo previó Ortiz de Ocampo.El día 5 de agosto, Vieytes informaba que Chiclana había tomado rumbo a Salta siguiendo a los prófugos y que González Balcarce había apostado fuerzas en el camino. Ese día, el grueso de la Expedición Auxiliadora, que iba “a pie, sin caballos”, cruzó el Rio Segundo y Vieytes anunciaba que al siguiente día estarían en la capital cordobesa.Los prófugos acordaron dividirse y emprender la huida a caballo dejando las armas y toda la impedimenta. Así lo hicieron llevando cada grupo sus mulas de carga: Liniers con su ayudante Lavin y el canónigo Llanos tomó por la izquierda en dirección a la sierra; el obispo Orellana y su capellán Jiménez, se dirigió rumbo opuesto a la casa de un cura amigo; en tanto Gutiérrez de la Concha, Rodríguez y los demás siguieron por el camino de las postas, por lo que fatalmente caerían en poder de las partidas perseguidoras, pues González Balcarce había enviado varias partidas sobre esas rutas.González Balcarce dispuso que el coronel José León Domínguez con parte de las tropas, se encaminara a tomar la entrada de la travesía. El, por su parte, abandonó el camino principal para ir reconociendo los ranchos del camino. Ya en plena noche, avistó una luz que “encontró que la sostenían dos hombres a la puerta de una cerca de ramas de árboles” estos paisanos estaban guardando las mulas que eran de Santiago de Liniers, quien se encontraba escondido en un rancho en un monte cercano. Dice Groussac: el delator era un negro, peón de la estancia, que había recibido dinero de Liniers para ocultarle: sirvió de guía para descubrirle”Se encargó el ayudante de campo José María Urien aprehender a Liniers, lo que hizo a medianoche, sorprendiendo también al canónigo Llanos y a dos mozos y a un criado que dormían sin vigilancia alguna. Urien trató a Liniers con una crueldad innecesaria, luego de un intento de resistencia de este, después de saquear su equipaje y despojarle del dinero y las joyas que llevaba. Aquella misma noche, el coronel Domínguez debió abandonar la marcha por causa de una indisposición, pero su gente siguió tras los fugitivos y donde el graduado Manuel Rozas pudo detener al obispo Orellana a unas ocho leguas de donde fue hallado Liniers. Por su parte, el teniente Albariño logró detener al gobernador Gutiérrez de la Concha, al coronel Allende, al asesor Rodríguez, al ministro Moreno y a algunos oficiales. Desde la posta de Pozo del Tigre, el 7 de agosto envió su parte a Ortiz de Ocampo. Este tenía la intención de enviarlos directamente a Buenos Aires tal como se le había ordenado. Pero luego llegó la resolución de la Junta de que debían ser fusilados. La noticia causó honda consternación en Córdoba, ya que algunos de ellos pertenecían a viejas familias cordobesas. El deán Funes y muchas otras personalidades lograron influir sobre Ortiz de Ocampo y Vieytes, al punto que el día 10 comunica a la Junta que la mayor parte del pueblo se cubriría de luto si los prisioneros eran ejecutados. Mariano Moreno contestó el 18 de agosto, haciéndole notar que “la primera virtud de un general era la obediencia, que era a su vez la mayor lección que podía dar a su Ejército, y lo que debe exigirle en el acto de un combate”Cuando la Junta entró a considerar la actitud de Ortiz de Ocampo, Moreno exhibió un pasquín arrojado la noche anterior en el zaguán de su casa, que decía: “Si no muere Liniers, ¡Que viva!” La disyuntiva era clara: o moría o entraba triunfante en Buenos Aires. La Junta resolvió que uno de sus miembros partiese a cumplir la orden de ejecución. Fueron designados Castelli y Larrea. Castelli aceptó llevando consigo a Nicolás Rodríguez Peña como secretario y una escolta de cincuenta hombres (25 oficiales y 25 soldados) seleccionados de los regimientos América y Húsares al mando de Domingo French.En sentido opuesto viajaba hacia Buenos Aires la caravana de los prisioneros que en la madrugada del 25 de agosto llegó a Cruz Alta donde se encontró con un cuerpo de tropa al mando de Juan Ramón Balcarce. Notificados los prisioneros de la decisión de la Junta, Liniers y Gutiérrez de la Concha pidieron al capellán de la expedición, Pbro. Lázaro Gadea, para su consuelo espiritual y a la par, que se les permitiera testar, lo que les fue concedido. En la mañana del domingo 26 llegaron a un lugar llamado Monte de los Papagayos, donde se encontraba Castelli, el cual les leyó la sentencia de la Junta, liberando de la sentencia de muerte al obispo Orellana, por el carácter de su investidura.A las siete y media de la mañana de ese día, fueron ejecutados los demásPrisioneros. Liniers quedó con vida, y toco al coronel French efectuarle el tiro de gracia en la sien. Los cadáveres conducidos en una carretilla a Cruz Alta, sepultados al lado de la iglesia en una fosa común. Al otro día el cura separó los cuerpos y los sepultó con una identificación. Medio siglo más tarde, pedidos por el gobierno español, los restos de Liniers y Gutiérrez de la Concha fueron expatriados y depositados en el panteón de los marinos ilustres de San Carlos “Juntos en la gloria, como lo fueron en el infortunio”. &nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4WUUC0amKKVyRvSnm2dRZEUMpfU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_garayalde.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En una nota pasada al Cabildo, el 25 de Mayo “en nombre del pueblo”, se solicitó que en el término de 15 días se enviara una Expedición Auxiliadora de quinientos hombres, destinada a garantizar a los cabildos del interior, la libre expresión de su voluntad. La actitud de Montevideo, que igual que Córdoba, no reconocieron a la Junta Provisional Gubernativa convenció a los miembros de la Junta, especialmente a Azcuénaga y Saavedra, que cabía esperar una resistencia mayor de algunos cabildos, pues acordó enviar mil hombres.]]>
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                <published>2026-07-11T21:30:00+00:00</published>
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            Clavela
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                <![CDATA[Adolfo Gorskin]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/u4LhPXCz_NLP0yfkLvTah5QrDgI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_gorskin.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Como flamante propietario, en su primera recorrida a caballo por su campo, divisa un rancho cerca del alambrado nuevo de seis hilos de púas que mandó hacer, y a unos cien metros de distancia, a la sombra de un tala de ralo ramaje, sentado un paisano, fumando y tomando mate cebado con una calderita negra de hollín que humeaba en un fueguito hecho con palitos y bosta, asentada sobre tres piedras, pastoreando una majadita. Se acercó, y luego del consabido saludo, al que el hombre contestó sin levantar la vista del fueguito, le manifestó que serán vecinos porque acababa de comprar el campo lindero.- Y pa´ qué lo compró? (pregunta el hombre sin levantarse)&nbsp;- Para sembrar trigo.&nbsp;- Mire que ese campo no da.&nbsp;- Entonces plantaré maíz.&nbsp;- No da, tampoco.&nbsp;- Pero antes de comprarlo un técnico analizó la tierra y me dijo que, trabajándola bien, puede producir de todo!&nbsp;- Ahhh! Acá sí que me ganó... porque trabajándola ya es otra cosa...Al comentar con algunos pobladores del lugar su primer contacto con el que sería su vecino en el campo, le contaron una anécdota del mismo hombre acontecida en los tiempos en que se extendía el ramal ferroviario que unía Concepción del Uruguay con Concordia.Allí conoció por primera vez lo que era la locomotora a vapor, la que veía pasar dos veces por día, de ida a Concordia, llevando pasajeros, correspondencia y los tachos con la leche que de todos los tambos de la zona enviaban, dejándolos a su regreso, para el día siguiente en que nuevamente los cargaban.Habiendo un paso a nivel cerca de su rancho por el que atravesaban las vías el camino vecinal, le habían recomendado que no deje animales sueltos porque corrían peligro de ser atropellados por el tren ocasionando un accidente. Este paisano tenía una vaca que crió guacha, que al tener cría, su leche era el sustento alimenticio para su numerosa gurisada, atándola a soga en el camino donde abunda el pasto, cerca de un cañadón con vertiente de agua, a la que había bautizado con el nombre de “Clavela”Sin que pudiese explicarlo, una noche la vaca cortó la soga con que estaba atada y salió a buscar nuevas pasturas, con tal mala suerte que a la mañana, cuando pasó el tren la atropelló, arrastrándola varios metros, muriendo el animal en el acto, lo que asumió en honda pena al dueño por la pérdida material, pero principalmente por el afecto sentimental que le tenía.Al poco tiempo de tan desgraciado suceso debió viajar a la ciudad de Concordia por primera vez, por una citación policial a efectos de regularizar su documentación en vísperas de elecciones. Una vez en la ciudad, caminando por la zona céntrica averiguando dónde quedaba la Jefatura de Policía, a la vuelta de una esquina se enfrenta con un vendedor ambulante de maní tostado, con su clásico carrito en forma de pequeña locomotora con chimenea que largaba un humito del pequeño fuego para mantener caliente la mercadería. Al verla, el hombre quedó espantado, y quitándose una bota, sin dar tiempo a nada, la emprendió a botazos contra el carrito del manisero, destrozándolo totalmente. El vendedor empezó a gritar desesperado:- Qué hace! Se volvió loco! Me arruinó el negocio!&nbsp;Respondiendo el agresor:&nbsp;- A esos bichos hay que matarlos cuando son chicos porque cuando son grandes matan las vacas en los pasos a niveles!Trabajando en su chacra de sol a sol, intensamente con la fuerza y las ansías de progreso de su edad, el colono estaba empeñado en tener una explotación mixta diversificando los trabajos rurales, habiendo llegado a un tiempo en que solo no podía atender todas las tareas, por lo que antes de buscar en otro lado, se acercó a lo del vecino lindero proponiéndole realizar algunas changas, calculando que con su ayuda, su progreso sería mayor con menor esfuerzo personal.- Se anima don Fructuoso a darme una mano en la chacra? Quiero comenzar un tambito y habrá que amansar algunas lecheras nuevas, y hay que arar un potrero para caña dulce. Por la paga creo que vamos a arreglar.&nbsp;- Siempre estamos pa´ ganar una changa, patrón... No ha golpiado en tapera... Cuándo quiere principiar?&nbsp;- Y ... mañana nomás, si puede.De esta manera comenzó una relación laboral que duraría años, entre un hijo de gringos con ambiciones e inquietudes y un paisano, que solía decir:&nbsp;- Yo solamente nací pa´ pión... pero siempre tuve la suerte de tener buenos patrones!En oportunidad en que le fue encomendada la tarea de recorrer el campo pues era época de pariciones, y habiendo varias vaquillas primerizas preñadas, debían extremarse los cuidados y estar alerta de que no malparieran y luego, en el corral, amansarlas como lecheras, pero al contarlas, notó la falta de una linda vaquilla requemada que debía parir en esos días, por lo que la buscó por todo el campo hasta que cerca del alambrado que daba para la vía, la encontró muerta, muy hinchada, con las patas para arriba. Al verla, bajó del caballo y encontró cerca una linda ternerita colorada, echada entre unos yuyos, como escondiéndose.- Carbunclo! -sentenció. Va haber que enterrarla.Cargando la ternerita recién nacida sobre las cruces del caballo regresó informándole al patrón la pérdida, sugiriéndole proceder a enterrarla cuanto antes.- Menos mal que la tierra está húmeda de la última lluvia, así que vamos a llevar las palas para hacer el pozo.&nbsp;- Va a tener que ser hondo, patrón... por lo menos dos metros. Sino van a escarbar la osamenta los peludos, los zorros o algún perro cimarrón.&nbsp;- Vamos a seguir su consejo. En cuanto a la ternerita, si la quiere, se la regalo para criarla guacha, por la leche no se preocupe. Es de buena cría y en poco tiempo va a tener una buena vaca como para empezar su plantel.&nbsp;- Gracias patroncito. Ni le digo la alegría que van a tener mis gurises...!El trabajo se desarrollaba normalmente en las distintas temporadas, con buenos resultados para el colono y para el peón, que pudo agregar unas piezas a su rancho y unos hilos de púas para que su majadita no se saliera del predio sacándoles la canga a varias ovejas chacareras, mientras la ternerita criada con mamadera creció hasta que don Fructuoso pidió permiso para largarla al campo para entorarla.A veces la naturaleza tiene raros caprichos. Esa vaquilla de contextura normal, con una preñez como todas, al término de los nueve meses de gestación, amaneció acostada cerca del corral con evidentes síntomas de parición, ya que asomaban dos patitas con las pezuñas blanquecinas de un ternerito que prometía ser grande. El animal cada tanto se miraba la panza alzando la cabeza y contrayendo con fuerza los músculos, volviendo a estirar el pescuezo como extenuada. El patrón ensilló un caballo y fue a llamar a Fructuoso, dueño de la vaca, comentándole lo que estaba pasando. Transcurridas algunas horas, al comprobar que el ternero no nacía, era evidente que algo no andaba bien. Con mucha paciencia, acariciando y hablándole cariñosamente a la vaca, lograron que se parara y con un lazo al pescuezo la condujeron al corral con mucho cuidado, pues estaba afiebrada, tenía los ojos rojos y brillantes, y efectuaba pequeñas embestidas a los perros que se acercaban curiosos, intuyendo algo fuera de lo común. La ataron al palenque y maneándola la acostaron; introduciendo un brazo, el colono trató de inspeccionar como venía el ternero. La primera impresión fue que venía con las cuatro patitas a la vez, por lo que con bastante esfuerzo trató de darlo vuelta en el vientre de la madre, sin lograrlo, comentándole a Fructuoso:- Viene complicada la mano... A ver pruebe usted.Al atardecer, y como recurso extremo, hizo don Fructuoso una incisión con su cuchillo, ató dos patitas del ternero con el lazo que prendió a la cincha del caballo, tratando de sacarlo para salvar su vaquilla, pero luego de un par de intentos no pudo sacar la cría.Viendo que otra solución no había, decidieron sacrificar al animal para que no sufra, pues de todos modos moriría, y así aprovechar la carne.Ante esta situación, se habían acercado varios vecinos solidarios y algunos puesteros de los mismos para ayudar si hacía falta. Cuerearon la vaquilla y al abrir su vientre se encontraron con un ternero contrahecho, que venía para nacer con las cuatro patitas juntas y el espinazo doblado en el lomo hacia atrás, no habiéndose formado el cuero de la panza, y las vísceras al descubierto.Fructuoso, apabullado, no articulaba palabra, pero para muchos fue motivo de festejo, con una carne tierna que no les costaba nada, y para la perrada un gran festín; se peleaban gruñendo mostrándose los dientes retirándose con la cabeza levantada arrastrando de costado y mirando de reojo hacia atrás, algunas achuras, cada uno por su lado.- No va a llevar carne, don Fructuoso?&nbsp;- No puedo, patrón... Esta vaquita que hubo que disgraciar me hace acordar a mi Clavela.Al otro día humeaban varias parrillas a la redonda y se sentía en la zona un olorcito a carne asada muy tentador.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/u4LhPXCz_NLP0yfkLvTah5QrDgI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_gorskin.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Un joven hijo de inmigrantes radicados en una colonia agrícola de Entre Ríos, con sus ahorros y la ayuda de su padre compró un campito para establecerse con su esposa y su hijito, e iniciar sus actividades rurales siguiendo la tradición familiar, en un paraje cercano al camino real y próximo a la estación ferroviaria, lo que facilitaría en un futuro sacar su producción sin dificultades, pensando que, con el tiempo y su trabajo, podría ampliar su explotación.]]>
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            Un homenaje a los chasquis, los carteros de la Revolución. Personajes anónimos que jugaron un papel indispensable en la Independencia
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                <![CDATA[Juan Ignacio Garasino]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-ObXyShJi24P9YcUfo4SwR4883Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/chasquis_garasino.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La declaración de la Independencia no hubiese sido posible sin los chasquis: los carteros de la revolución, los próceres sin bronce que unieron al sueño de un futuro país a base de galopes furiosos.</p><p>¿En qué consistía el oficio de chasqui?En 1816, gobernar y coordinar una revolución era, ante todo, un problema de paciencia. Una orden firmada por Juan Martín de Pueyrredón en Buenos Aires tardaba, en el mejor de los casos, entre diez y doce días en llegar a Tucumán.Los chasquis de la época no eran simples repartidores; eran jinetes de élite. Herederos del sistema de postas incaico y colonial, estos hombres debían dominar el arte de la supervivencia. Viajaban solos, armados apenas con un facón, durmiendo a la intemperie y esquivando partidas realistas o bandoleros.“Llegar vivo ya era un triunfo; llegar con el papel seco y legible, un milagro”, solían comentar los cronistas de la época.</p><p>La red de postasPara que el Congreso de Tucumán funcionara, la Red de Postas operaba como el sistema circulatorio del territorio. Cada cuatro o cinco leguas (unos 20 o 25 kilómetros), el chasqui encontraba una posta: un rancho humilde con un corral. Allí, el jinete gritaba desde el caballo, exigía una «muda» (un animal fresco), transfería las alforjas de cuero llamadas valijas y continuaba el viaje sin bajarse de la montura.El recambio de caballos debía hacerse en minutos. Si una posta se quedaba sin animales debido a las requisas militares de las guerras civiles, todo el engranaje independentista se congelaba.</p><p>Los caminos de la RevoluciónLos caminos eran apenas huellas de tierra que las lluvias de invierno transformaban en pantanos intransitables. Curiosamente, la velocidad promedio de estos mensajeros era asombrosa: lograban hacer unos 150 kilómetros por día.Gracias a ellos, José de San Martín, desde Mendoza, pudo presionar a los congresales tucumanos para que declararan la independencia de una vez por todas. “¡Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas!”, decían las cartas que cruzaban el mapa gracias a estas piernas de centauro.</p><p>El grito que viajó en alforjasEl 9 de julio se firmó el acta que declaraba la ruptura del vínculo con el dominio español, pero el exvirreinato se enteraría muchos días después de lo acontecido en tierras tucumanas. El acta original y sus copias fueron traducidas también al quechua y al aimará para comunicar la decisión política a los habitantes del norte y del Alto Perú. Al ser las lenguas mayoritarias y francas en esas regiones, los congresistas buscaron divulgar la noticia e integrar a esos pueblos a la incipiente nación. Y fueron precisamente los chasquis los que distribuyeron las buenas nuevas.El jinete que partió hacia Buenos Aires con la noticia más esperada tardó exactamente nueve días de galope frenético. Al llegar, con la ropa deshilachada y el rostro curtido por el viento norte, entregó el pliego que cambiaba la historia para siempre.Hoy, la Casa de Tucumán luce blanca y reluciente. Pero si uno afina el oído en la plaza histórica un 9 de julio, casi se puede escuchar el eco de los cascos sobre la tierra húmeda. Porque la libertad no solo se firmó con pluma; se esculpió a puros kilómetros de coraje.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-ObXyShJi24P9YcUfo4SwR4883Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/chasquis_garasino.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Cuando pensamos en el 9 de julio de 1816, la mente suele viajar directo a la emblemática Casa de Tucumán. Imaginamos la pomposa mesa de los congresales, el tintero de plata, las galeras y las levitas. Sin embargo, la mayor gesta logística de nuestra historia no ocurrió entre esas cuatro paredes de adobe, sino sobre el lomo de caballos exhaustos, atravesando el barro y la inmensidad de las provincias.]]>
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                <published>2026-07-11T19:30:00+00:00</published>
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            Cruzo el mar de la locura y vuelve a tu lugar. Hermano perro - Almendra
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                <![CDATA[El Heraldo]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/L9Qs-lnucb7tDDqEXYraEu-rUOU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_sequeira.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>- Hola Chato ¿cómo estás? -- ¡Bien! Pasá vasco, Sentate, arrimá un banco-.Mirá lo que es este parral... la luz que deja pasar arriba de las tejas. Esas tienen encimamás inviernos de los que te podés acordar, pero acá nos cuidan. Y te digo vasco, para mí,el barrio no es un dibujo en un plano ni una dirección que anotas en un papel. El barrio esun latido, ¿entendés? Es el calorcito que te salva cuando el mundo se pone frío deintemperie de afuera.Creo tener el compromiso de rescatar del olvido esas cosas que el tiempo, mediotestarudo, siempre intenta callar.Fíjate cómo es la cosa: a la mañana, el barrio como que junta aire, abre el pecho y larga asu gente para el centro. Van a laburar, a ponerle el cuerpo al asfalto. Es una danza detodos los días, un engranaje necesario. Y te digo una verdad grande como una casa: esamaquinaria del centro, sin el aliento de nuestras orillas, no sabría ni cómo arrancar.Cuando el sol empieza a asomar y raspa el horizonte, la vieja Concordia se vadesperezando en esta cuna que arman sus cuatro bulevares.Para nosotros, los bulevares no son un cartel de tránsito; son el cinturón que abraza elalma del casco viejo. Tenés el San Lorenzo allá al norte; el Chacabuco al sur, amigo delrío; y el viejo boulevard Yuquerí, que ahora le llaman Humberto Primo, que es justo dondeel empedrado se cansa y le entrega el terreno a la gramilla del campo.¿Y viste qué cosa curiosa tiene nuestra ciudad? Hay pueblos que se ordenan paralelos a lacosta, bien cómodos. La nuestra no. Concordia nació apurada, con una urgencia vertical.Las calles cortan derecho y van a morir al río, bajando con fuerza hacia el embarcaderodel puerto, como si llevaran en la sangre la prisa de fundar algo grande.Si miras para arriba, las torres de las iglesias, San Antonio, Pompeya, el Sagrado Corazón,los Capuchinos, están ahí apostadas. Son faros de piedra que miran desde lo alto cómose despierta el laburo de nuestra gente. Un laburo que siempre tuvo su color, susanécdotas, pero que se hace con el lomo curtido, sin quejarse.Acá, en este rincón del mapa, somos nuestra propia historia. También la cercanía, elsilencio y el aprendizaje en la resistencia. Vasco tomate otro mate, que todavía quedahistoria.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Jorge “Totón” Sequeira</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/L9Qs-lnucb7tDDqEXYraEu-rUOU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_sequeira.webp" class="type:primaryImage" /></figure>AMANECER DE LOS BOULEVARES]]>
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                                <updated>2026-07-11T18:30:05+00:00</updated>
                <published>2026-07-11T18:30:00+00:00</published>
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            El juguete rabioso. Cien años de la novela iniciática de Roberto Arlt
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                <![CDATA[Gustavo Labriola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5W7sMLtb4snF7wrQ4HsBy6TNWuU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_labriola.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En todo tiempo, los escritores han debido bregar con sus propias autoestimas, los desafíos de la lengua en la que escriben y las dificultades para publicar. En determinadas situaciones, intentar reflejar con cierto interesado realismo el contexto en que el escritor ha vivido o vive, responde al interés de expresar los elementos componentes de su personalidad y el entorno que más conoce, lo que tiñe, en parte o en todo, de autobiografía la ficción que escribe.En la década del ´20 del siglo XX, había entre los ámbitos literarios de Buenos Aires, una marcada dicotomía (tal vez más impulsada por los críticos que real) entre dos grupos de intelectuales que discurrían sobre vanguardias artísticas, la política y la sociedad. Las calles, Boedo y Florida y la geografía, le dieron el nombre y la idiosincrasia a cada uno de esos grupos.&nbsp;El grupo de Boedo: Álvaro Yunque, Elías Castelnuovo, Leónidas Barletta y Roberto Arlt, entre otros, habitaban la zona sur de la ciudad, considerado suburbio para esa época; eran de condición humilde, trabajadores, de una inmigración reciente y su interés prioritariamente era la condición de la clase obrera, su explotación laboral y las diferencias sociales, vinculándose con &nbsp;ideas de izquierda. Se reunían en la sede de la Editorial Claridad y en el bar “El Japonés”.&nbsp;La editorial Claridad había sido creada por el periodista español Antonio Zamora Sánchez en 1922 bajo la figura de una Cooperativa a partir de la denominación que tenía el movimiento intelectual francés inspirado por el escritor y periodista comunista Henri Barbusse, en relación al movimiento que éste dirigía en Francia, “Clarté”, con el objetivo de la divulgación, en cierta medida, entre otras intenciones, de la ideología socialista. Zamora Sánchez había sido corrector del diario Crítica de Natalio Botana. Los dirigentes Alfredo Palacios, Juan B. Justo y Mario Bravo, amigos de Zamora Sánchez fueron entusiastas promotores de la empresa. “Una editorial no debía ser una empresa comercial, sino una especie de universidad popular” decía Zamora Sánchez. Fue, entonces, un instrumento cultural, político y educativo que tuvo significada importancia durante más de cuatro décadas. &nbsp;La editorial comenzó publicando en febrero de 1922, una serie de cuadernillos semanales que contenían una obra selecta de la literatura universal junto con la foto y los datos del autor. A la colección se le dio el nombre de “Los pensadores” y se publicó hasta julio de 1926, incorporando en los últimos números a escritores argentinos como Evaristo Carriego y Estanislao del Campo. La continuó la revista “Claridad. Revista de arte, crítica y letras”. Esta publicación se ocupaba de arte, literatura, crítica, ciencias, política y sociología, con marcado interés en los temas sociales. Tal como afirma la profesora Florencia Ferreira de Cassone en su trabajo “Roberto Arlt y la editorial Claridad”: ”Hubo dos temas absorbentes en la prédica de Claridad: el primero fue el de la revolución social y política bajo la consigna de la izquierda, y el segundo, el repudio contra las dictaduras, el militarismo, el clericalismo y el imperialismo. El punto de vista del “grupo Claridad” entendía injusto el sistema político y social vigente e intentaba transformarlo de modo de implantar lo que llamaban justicia social, en beneficio de los sectores populares.”Roberto Arlt, un joven que nació con el siglo, en el año 1900, había sido expulsado tanto de la escuela primaria como de la Escuela de Mecánica de la Armada; pintor, mecánico, soldador y trabajador portuario. Tuvo conflictos con su padre, lo que hizo que se fuera muy joven de la casa familiar. Se formó autodidactamente y comenzó a incursionar en el periodismo a los veinte años. Si bien había publicado en “Proa”, la revista del grupo de Florida, Arlt se acercó al grupo de Boedo y comenzó a frecuentarlo.&nbsp;En el número de diciembre de 1925, Arlt publicó en la colección “Los pensadores” el cuento “La tía Pepa”. Bajo el nombre de “La vida puerca”, Arlt escribió una novela que presentó a Zamora Sánchez para publicarla en la editorial Claridad. A Elías Castelnuovo, que oficiaba de asesor de la colección “Los Nuevos” de la editorial, no lo convenció y desaconsejó la publicación. Arlt había comenzado a escribir la obra mientras estaba junto a su mujer, Carmen Antinucci, en la ciudad de Cosquín en las sierras de Córdoba. Carmen padecía de tuberculosis y procuraba una recuperación en el clima mediterráneo.Ricardo Güiraldes, respecto de quien Arlt oficiaba de secretario, que frecuentaba el grupo de Florida y colaboraba con la revista “Martín Fierro”, alabó el texto de Arlt. Sin embargo, le sugirió el cambio del título. Por tal razón, el autor, jugando con el surrealismo, que comenzaba a ganar adeptos y prestigio en esa época, la denominó “El juguete rabioso”. Ante el impulso de Güiraldes, la presenta en la Editorial Latina y finalmente en 1926, “El juguete rabioso” se suma al acerbo de esa editorial en la cual habían publicado José Antonio Saldías, Benito Lynch y Carlos Mastronardi, entre otros.&nbsp;“El juguete rabioso” es una novela descarnada y realista, ambientada en los suburbios de Buenos Aires, en barrios habitados por inmigrantes. al comienzo del siglo XX. Tiene como dice Noe Jitrik en “Entre el dinero y el ser. Lectura de El juguete rabioso”, “como ámbito final y dramático el arrabal”. Silvio Astier Drodman, una especie de alter-ego de Arlt es el narrador y protagonista de la historia. Con grandes dosis de ironía, el centro es la propia vida de Astier, principalmente, el paso de la infancia a la adolescencia, en el marco de su condición social.&nbsp;La concepción que anida en la sociedad que el progreso se vincula con el dinero, lo lleva al protagonista a encarar proyectos que se tornan infructuosos (entre tantos, emitir moneda falsa), a trabajos marginales y al delito. El dinero es, entonces, el motor y motivo de sus acciones y sus deseos. Se vincula con otros dos adolescentes para crear el “Club de los Caballeros de la Media Noche” y cometer fechorías en el barrio. En uno de los trabajos que tiene Astier, una librería, se siente humillado y sometido por el librero. Intenta incendiar la librería, fracasa y finalmente, huye. Ingresa en la Escuela de Aviación de Palomar, pero, sarcásticamente relata Arlt, lo terminan dando de baja por ser demasiado inteligente, cuando para ese trabajo se necesitan brutos. Suma una nueva frustración cuando intenta (sin) conseguir trabajo en los transatlánticos que viajan a Europa y vuelve a fracasar cuando intenta suicidarse.&nbsp;Arlt esboza en las sucesivas circunstancias estériles en que se involucra Astier una visión desangelada y cáustica de una juventud “desperdiciada en sacrificios sin recompensas” (Jitrik), incursa incluso en la cuarta parte de la novela, denominada justamente “Judas Iscariote”, en la traición al delatar a su amigo, el “Rengo”, con el que había cometido un robo. Ese ser insignificante y revulsivo en que se convierte se percibe en apreciaciones como: “Hay momentos en nuestra vida en que tenemos necesidad de ser canallas, de ensuciarnos hasta adentro, de hacer alguna infamia, yo qué sé … de destrozar para siempre la vida de un hombre … y después de hecho eso podremos volver a caminar tranquilos”.Arlt ha sido acusado de escribir mal, con errores. Si bien no era culto, en el concepto del grupo Florida, su percepción y pertenencia a los sectores de clase media baja permitía que “El juguete rabioso” y sus novelas posteriores al igual que sus aguafuertes remitan a una conformación social que en los albores del siglo XX marcaba profundas diferencias sociales y provocaba, en cierta forma, actitudes y conductas psicológicas como las de Silvio Antier.Luego de “El juguete rabioso”, Arlt publicó, ya en Claridad, “Los siete locos” y “Los lanzallamas” (su continuación). Además, fue el autor de “El amor brujo”; libros de cuentos, entre los que se destacan: “El jorobadito” y “El criador de gorilas”; trabajos periodísticos, sobre todo recorriendo lugares en el país y en el mundo. Así los “Aguafuertes porteños”, “Aguafuertes de viaje: España y África”, “Aguafuertes de fluviales de Paraná” y tantos otros publicados en forma de libro, responden a sus escritos en el diario “El Mundo” entre 1928 y 1942, cuando Arlt fallece. Por otra parte, en su carácter de dramaturgo ha sido el autor, entre otros, de “Trescientos millones”, “Saverio, el cruel” y “La isla desierta”, obras que reiteradamente se representan en los escenarios de Buenos Aires, inicialmente dirigidas por Leónidas Barletta, uno de los primeros directores del Teatro del Pueblo.&nbsp;Respecto a “El juguete rabioso”, con el nombre de “La vida puerca” ha sido representada en teatro. La última ocasión en el año 2020, con la dirección de Alfredo Martín. En dos oportunidades, cercanas entre si en el tiempo, “El juguete rabioso” fue llevado al cine. En 1984, con guion de Mirta Arlt, la hija de Roberto; José María Paolantonio y Aníbal Di Salvo dirigieron la primera versión. Actuaban Pablo Cedrón, Julio De Grazia, Cipe Lincovsky y Orlando Terranova. En 1998, Pablo Torre, el hijo de Leopoldo Torre Nilsson, realizó una nueva versión del libro de Arlt, firmando él el guion con su hijo Oliverio. Actuaron Mariano Torre, Thelma Biral, Lito Cruz, entre otros.&nbsp;Los cien años de “El juguete rabioso” permiten reflexionar respecto a similitudes vigentes con el tiempo contemporáneo, respecto a la realidad de un joven sin esperanzas, alienado por una sociedad excluyente, con posibilidades de acceso desiguales al crecimiento personal, cultural y social y un individualismo que no impide recurrir a la traición como mecanismo de autodefensa.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5W7sMLtb4snF7wrQ4HsBy6TNWuU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_labriola.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Entre páginas y pantallas]]>
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                                <updated>2026-07-11T17:30:05+00:00</updated>
                <published>2026-07-11T17:30:00+00:00</published>
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            Marcelito de El Heraldo
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                <![CDATA[Teresita Miñones de García]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WqMxdVqswdjckMUwvLvoTevZaeE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/marcelo_gonzalez_el_heraldo_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Le pregunté por los comienzos de su tarea, por los distintos directores con los que trabajó, sus anécdotas y los personajes más importantes que debió entrevistar: presidentes, deportistas, artistas y políticos. También le consulté sobre los momentos más relevantes de los sucesos ocurridos en Concordia que más recuerda haber vivido y que quisiera transmitir a los lectores de su diario, así como sobre su familia.</p><p>Me contestó: “Otro día”. Pasaron varios días y volví a insistirle. Entonces me dijo: “Es que me da cosa escribir sobre mi persona; me cuesta”. Con eso demostró la gran timidez y humildad que siempre lo identificaron y que fueron su sello distintivo.Llegó su cumpleaños y allí pudo darse cuenta de cuántos amigos lo saludaron desde distintos lugares. Desde Salto lo felicitaron colegas como Sergio Olmos, sabiendo que estaba por jubilarse. Además, su colega Marcelo Maffei lo invitó a su programa en Radio Zona TV 99.7, *La Tarde de Zona*.</p><p>Allí consiguió una nota que me envió. Es por eso que hoy puedo transmitir sus vivencias, las experiencias que recorrió como único reportero gráfico de Concordia y como fotógrafo profesional que ha dignificado su profesión. Así fue relatando Marcelo y respondiendo las preguntas que le formulaba su colega Maffei.</p><p>Dejo entonces su relato, abriendo el álbum de sus recuerdos</p><p>“Trabajar toda la vida en un solo lugar es muy raro. Mi casa fue el diario, porque mi familia siempre me apoyó y comprendió. Recuerdo los quince años de mi hija: llegué tarde a la misa por tener que terminar una entrevista para el diario. Pero ellas siempre me comprendieron, y esa es la razón por la que uno trabaja: por la familia.</p><p>Desde mi infancia sentí una pasión por la fotografía. Soñaba con tener una cámara propia y esperaba cada reunión familiar para sacar fotos con una vieja Kodak de rollo. Pasé cuatro décadas acompañando y adaptándome a las nuevas tecnologías. Conocí la época del revelado en cuarto oscuro; luego llegaron las cámaras digitales, las imágenes almacenadas en discos y, finalmente, los teléfonos celulares, que agilizaron enormemente el trabajo periodístico.</p><p>Se debe entrenar la mirada para captar el instante preciso. Hay una diferencia entre apretar un botón y construir una imagen. Ser fotógrafo es una cosa; ser reportero gráfico se aprende en la calle.</p><p>Además de desempeñarme como fotógrafo y reportero, con el tiempo me designaron coordinador del diario y aprendí los secretos de la edición. Trabajé junto al histórico Dr. Carlos Liebermann. Aprendí a redactar y a entender cómo funciona un diario. La experiencia es insustituible. La tecnología ayuda, pero no enseña cómo componer una imagen ni cuál es el mejor ángulo. Me gustaría transmitir esos conocimientos a las nuevas generaciones; tal vez llegue una etapa en la que pueda enseñar.</p><p>Tengo un pequeño archivo con miles de fotografías y muchos me preguntan si no quiero hacer un museo con ellas. Por ahora no; con el tiempo veré.</p><p>Esta profesión me gusta tanto que hasta gratis la haría. Es una profesión que volvería a elegir una y otra vez. Es mi pasión.Anécdotas tengo muchas. Recuerdo una vez, cuando se inauguró el Hospital Masvernat y estaban presentes el Presidente de la Nación y el director del hospital. Fui a sacar una fotografía histórica y me quedé sin batería. También guardo muchas imágenes de las distintas inundaciones que sufrió nuestra ciudad, recuerdos de situaciones muy tristes que Concordia afrontó y logró superar con valor y sacrificio. Son parte de nuestra memoria colectiva.</p><p>Con respecto a mis compañeros, siempre tuve amigos entre los colegas de la televisión y de otros diarios. Ahora pude comprobarlo en este momento de mi vida. Me parece que estos 45 años pasaron muy rápido, pero llegó el tiempo de mi jubilación.</p><p>Me gustaría reunirme con los periodistas que tanto me ayudaron con sus notas, como el señor Garayalde; con la directora del Museo Regional y del Museo Antropológico; con distintas instituciones, como las Damas Patricias; y con tanta gente que colaboró conmigo y cuyo apoyo siempre valoré profundamente.</p><p>No tengo más que agradecimiento para todas las personas que me honraron confiando en mi trabajo. A todos, gracias”.Así concluyen los testimonios de Marcelo González, quien deja su labor en el diario con la misma humildad que engrandece su brillante carrera periodística.</p><p>Marcelo termina una etapa de su vida para comenzar otra nueva, llevando consigo toda la experiencia y el prestigio logrados con tanto esfuerzo, como lo ha demostrado a lo largo de su trayectoria, enalteciendo siempre su profesión.</p><p>A todo esto quiero sumar otra etapa de su vida, cuando lo conocí siendo muy joven, antes de trabajar en el diario. Fue un destacado bailarín del ballet folclórico dirigido por Carlos Sanabria. Como zapateador de malambo y gran artista de raíz gauchesca, se lució en la primera Fiesta del Inmigrante. Tanto el conductor Miguel Ángel Porchetto como otros referentes ponderaban a aquel grupo del Ballet Municipal como una presencia artística de primer nivel.</p><p>Bien, Marcelo. Y seguramente queda mucho más por conocer de tu vida, que siempre estuvo dedicada a la ciudad que te vio nacer.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WqMxdVqswdjckMUwvLvoTevZaeE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/marcelo_gonzalez_el_heraldo_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Me enteré días pasados de que así conocen a Marcelo González, quien ya está próximo a jubilarse. Lo llamé y le dije que quería hacerle una nota para que nos contara toda su trayectoria durante sus 45 años de trabajo en este diario, *El Heraldo*, centenario de la ciudad. Se trata de toda una huella, un legado de trabajo ejemplar que quedará reflejado en tantos años de labor.]]>
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                <published>2026-07-11T16:30:00+00:00</published>
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            El fútbol como teatro de la vida
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                <![CDATA[Sergio Brodsky]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8IefBQzNNDG1peGC35B7WIOkUmA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_brodsky_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El hincha de fútbol es un espectador de ese tipo, no es ajeno a la representación, por el contrario, forma parte de ella. En el teatro, o en el cine, la identificación con los personajes nos hace reír o llorar, pero guardamos la distancia, sabemos que lo que se desarrolla en el escenario o en la pantalla es un “como sí”, incluso podemos reflexionar acerca de los motivos por los que nos emocionamos. Al contrario, en el hincha hay una identificación masiva, no es que el equipo lo representa, es él. Soy argentino dice. Es el mecanismo que posibilita&nbsp;compensar frustraciones e infortunios, si nos sentimos, por un rato, los mejores del mundo. La motivación máxima de la contienda, es la tensión de la incertidumbre que lo vuelve epopeya o tragedia en un segundo. Es una obra sin guión, se va escribiendo al instante, con el público como parte fundamental, con un rol protagónico. El pensamiento mágico intenta controlar el destino con cábalas y supersticiones. Un segundo, una milésima de segundos, da paso a la alegría exultante o a la depresión más desgraciada, aún más un desahogo bestial puede ser recusado inmediatamente por el VAR. Literalmente, fuera de juego. En nuestro país el estereotipo del hincha se construyó definitivamente en la película del mismo nombre, protagonizada por Enrique Santos Discépolo, estrenada en 1951, poco antes de su triste muerte. &nbsp;Es la historia del ñato, trabajador mecánico, hincha fanático de fútbol que encuentra el sentido de su vida en alentar a su club Victoria, al punto de postergar indefinidamente el casamiento con su eterna novia: “primero son los colores del club, después los macaneos amorosos”. Al límite de la alienación, el ñato dice: “Y para qué trabaja uno sino es para ir los domingos y romperse los pulmones a las tribunas hinchando por un ideal? ¿O es que eso no vale nada? ¿Qué sería del futbol sin el hincha? El hincha es todo en la vida”. &nbsp;El futbolista, como el otro protagonista del drama, asume, a su vez, el rol adjudicado, de ídolo o chivo expiatorio. Será héroe o villano en cuestión de minutos. Es, además, como Garibaldi, el centrorfoward que murió al amanecer, un esclavo multimillonario, una pobre mercancía. A veces el cautivo se revela. Se cansa y rompe las cadenas, como&nbsp;Mbappé&nbsp;que se ha negado a participar de las publicidades de juego virtual o de comida chatarra. La ludopatía destruye la vida de demasiados jóvenes, sobre todo los más humildes, como los habitantes de su barrio de origen, ha dicho, como para prestarse a esa obscenidad. No tengo dudas que Diego se hubiera alineado a esos principios, sin embargo, han mancillado su imagen. &nbsp;En este mundial que se presenta como un teatro de la vida, una de las formas de la epopeya más celebrada&nbsp;ha sido la resistencia a la opresión como forma de la dignidad, signo saludable. Es el caso de Cabo Verde o de Paraguay. Los africanos por ejemplo han hecho un gran quilombo contra los españoles que no lograron doblegarlo. &nbsp;Los paraguayos se defendieron hasta el triunfo frente a Alemania y perdieron con Francia por la mínima. Fueron vencidos, pero no derrotados como en la épica resistencia de la triple infamia cuyos ecos reaparecen fantasmales como marca de identidad guaraní, en el honor y el heroísmo. Otro que se introdujo en una especie de shakesperiana &nbsp;escena sobre la escena fue Trump, exhibiendo el triste papel de quien no respeta las reglas del juego, interponiendo &nbsp;su obsceno poder para anular una decisión arbitral, para negar la ley &nbsp;e imponer su bárbaro capricho, reponiendo un jugador expulsado y para que no faltara títere sin cabeza se coló su director técnico, un argentino que olvidó su idioma en el cenit del retablo, muñeco de trapo postulado para el Oscar de la entrega y el cipayismo, con grandes chances de un triunfo patético. Cómo será de fascinante el fútbol que nos atrapa sin importarnos que el&nbsp;principal país organizador secuestra Presidentes, bombardea criminal&nbsp;países para saquearlos, prescindiendo de las leyes y violando soberanías, una tragedia mundial posibilitada por el silencio cómplice de la mayoría, empezando por la FIFA, que excluyó a Rusia por estar en guerra con Ucrania en un cínico doble estándar a la vista de todos. &nbsp;Todo muy actual y sin embargo, no es la primera vez que la función del abuso, de la destrucción de la legalidad, se filtra en el teatrillo del deporte. &nbsp;En el mundial del 1934 Mussolini apretó árbitros y jugadores para que Italia saliera campeón, nacionalizó estrellas como Luis Monti, un crack&nbsp;argentino subcampeón del 30, que declaró más tarde que “si ganaba en Montevideo me mataban, y si perdía en Italia, me mataban”. Más cercana en el tiempo y en la tristeza está la imagen de Videla, el genocida argentino, entrando al vestuario de la selección de Perú minutos antes del partido en el que nuestra selección tenía que ganar por cuatro goles y finalmente hizo seis. Fue un mundial aprovechado por la propaganda oficial para ocultar, con la pasión del fútbol, los secuestros, las torturas y las desapariciones que tenían lugar a pocas cuadras del Estadio.Por último, como si no bastara que la dimensión lúdica apenas disimule el carácter trágico de estos acontecimientos, el martes pasado la selección argentina produjo una obra maestra del suspenso que dejó al borde del infarto a sus hinchas. Puso en escena una alegoría magistral de nuestro momento histórico, de nuestra tragedia y de nuestra esperanza. Hundidos en la desazón que parecía definitiva, el equipo remontó una derrota en diez minutos. Esa limpia metáfora de la resiliencia frente a las adversidades más terribles, nos señala un camino en estas horas tan difíciles, tan dolorosas que vive y que muere, el pueblo argentino. Fui a la plaza y vi a la gente saltando y gritando, la alegría y la fiesta, la expansión y el desahogo, gente feliz por un rato. Mientras me dejaba arrastrar por la danza gozosa y desordenada, exultante y eufórica, embriagada de ilusión, pensé en la pobreza, en los trabajadores despedidos de la municipalidad, pensé en el gordo pobre gordo que está cana, en su suerte, en su destino como desamparo, en todos los presos de la pobreza, de la injusticia, en un país donde la corrupción del Poder se burla en cascadas, vi risas y llantos desencajados, pensé en la felicidad y en el hambre, pensé en que la alegría, el encuentro, el abrazo con el otro descontrolado, la resistencia, la lucha y la esperanza, es el horizonte que nos espera, pensé en la fe que nos debemos para revertir la derrota que sufrimos día a día. Pensé que jugamos de nuevo hoy sábado, que tal vez otra vez sintamos esa unidad maravillosa que nos hermana, en esa ilusión del fútbol que nos desafía a convertir en realidad. Salté, me abracé y pensé que hoy volvemos a jugar. Reí, me abracé y grité ¡Vamos Argentina! Que la victoria está cerca, está llegando.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8IefBQzNNDG1peGC35B7WIOkUmA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_brodsky_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El gauchaje salta al escenario, faca en mano, para defender a Juan Moreira. Como el Sargento Cruz, no consienten que se mate así a un valiente. La obra de teatro, desarrollada en el medio del campo, culmina abruptamente con el forcejeo entre actores y público. Es una anécdota que narra Moffatt en “Psicoterapia del oprimido”.]]>
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