<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.elheraldo.com.ar/feed-autor/victor-corcoba-herrero</id>
    <link href="https://www.elheraldo.com.ar/feed-autor/victor-corcoba-herrero" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-23T16:30:05+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            El querer lo es todo en la vida; con la constancia nada se resiste
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-querer-lo-es-todo-en-la-vida-con-la-constancia-nada-se-resiste" type="text/html" title="El querer lo es todo en la vida; con la constancia nada se resiste" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-querer-lo-es-todo-en-la-vida-con-la-constancia-nada-se-resiste</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-querer-lo-es-todo-en-la-vida-con-la-constancia-nada-se-resiste">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Somos seres en camino y el movernos es una batalla continua, que ha de mantenerse en el amor verdadero como tranquilidad y para poder persistir en las adversidades, con el coraje del buen hacer y mejor obrar. En efecto, se trata de reconstruirse y de superarse diariamente, ante la multitud de los desafíos, con la voluntad de ayudarnos mutuamente, pues el mejor propósito del espíritu es servir, mostrando compasión en todo momento. Así, y con renovada pasión, yo mismo me hago a diario persistentes llamamientos de trabajar unidos, más que con hazaña política con voluntad poética, a fin de acrecentar la cohesión social de pulsos, con sus pausas oportunas, para que nos hagan reflexionar; y, de este modo, poder tomar el camino adecuado, a pesar de las dificultades que nos acorralan. &nbsp;Hemos de ordenar existencias, quizás también la nuestra, para ser gentes de paz y de diálogo. No podemos continuar con estas atmósferas destructivas, que todo lo corrompen y arruinan por intereses partidistas. &nbsp;Tenemos que reafirmar con energía que la tutela del derecho a la vida, es el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano. &nbsp;En consecuencia, una sociedad sólo está sana y en justo desarrollo, cuando protege la mística de todo caminante y se esfuerza activamente por promoverla, trabajando al unísono.&nbsp;El multilateralismo no es, por consiguiente, opcional. A mi juicio, es el medio más eficaz para lograr los objetivos de conciliación, además de un progreso sostenible inclusivo y derechos humanos para todos. &nbsp;Vivir desvivido por los demás puede producir un cansancio infinito, pero es también algo muy gratificante; lo importante es saber que uno existe en hálito donante y en constante sorpresa, con una continua sucesión de coyunturas para sobrevivir.Hacer cada vez más visible esta dimensión relacional y de alianza, es uno de los principales retos para el futuro, sobre todo en un mundo fragmentado por las discordias, las divisiones y las guerras. &nbsp;Cultivar, pues, el papel de la mediación va a ser decisivo. Se trata de aliviar tiranteces antes de que desemboquen en conflictos; o, si el trance estalla, actuar rápidamente para contenerlo y resolver sus procedencias subyacentes. Por este motivo, la habilidad preventiva es fundamental, para no morar quejándonos y acabar cayendo desilusionados.&nbsp;Sea como fuere, no hay que estar cercano de quienes causan las pugnas sino de quienes las sufren y pagan las consecuencias. Ocuparse por crear puentes de savia y, sobre todo, preocuparse por el destino de las víctimas, también significa alejarse de la lógica de la polarización y el pensamiento único. Por otra parte, hay que reforzar la rendición de cuentas. No podemos permitir una licencia para matar y mucho menos rechazar la idea de que el derecho internacional es obsoleto. &nbsp;La verdadera pujanza se declara en el servicio a un justo proceder viviente. Para ello, se requiere volver a revolvernos contra la usura, que lo único que originan son rivalidades, para creer en la ternura, en la moderación y en la buena sintonía, porque se sigue abatiendo la crónica, sin derecho y sin piedad alguna. Indudablemente, una cooperación mundial eficaz es cada vez más necesaria para nuestra supervivencia, pero es complicada de ejecutar en un entorno de desconfianza, en el que nadie se fía de nadie, sustentada por una mentalidad de miedo como jamás. Sin embargo, a pesar de tantos dolores y densas sombras, la esperanza es audaz, sabe mirar más allá de nuestros mundanos horizontes, para abrirse a grandes sueños, componiendo una bella historia. &nbsp;Cada cultura necesita asegurar que los valores se transmiten. Con la constancia nada se resiste, porque si esto no sucede se difunde el egoísmo, la violencia, la corrupción en sus variadas maneras, la apatía y, en suma, un relato sellado a toda trascendencia y clausurado a lucros individuales.&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Vivir desvivido por los demás puede producir un cansancio infinito, pero es también algo muy gratificante; lo importante es saber que uno existe en hálito donante y en constante sorpresa, con una continua sucesión de coyunturas para sobrevivir”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-23T16:30:05+00:00</updated>
                <published>2026-04-23T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El valor constructivo de nuestros pasos; no está en perderlo todo con la guerra, sino en ganarlo con la paz
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-valor-constructivo-de-nuestros-pasos-no-esta-en-perderlo-todo-con-la-guerra-sino-en-ganarlo-con-la-paz" type="text/html" title="El valor constructivo de nuestros pasos; no está en perderlo todo con la guerra, sino en ganarlo con la paz" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-valor-constructivo-de-nuestros-pasos-no-esta-en-perderlo-todo-con-la-guerra-sino-en-ganarlo-con-la-paz</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-valor-constructivo-de-nuestros-pasos-no-esta-en-perderlo-todo-con-la-guerra-sino-en-ganarlo-con-la-paz">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lQfuemPQfvPpASSHgwBCyC8CpGs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Nuestro tránsito por aquí abajo requiere de un espíritu universal, apoyado en una mejor comprensión mutua y en una amistad verdadera, con abecedarios desinteresados, que contribuyan así a reconstruir una atmósfera más armónica, donde todos nos podamos sentir hermanados, a unos vínculos de entrega y generosidad. Desde luego, el mejor gobierno no lo imprime la dominación, sino el servicio, la mano extendida y el abrazo permanente. Nos merecemos, por tanto, otros lenguajes más del alma que del cuerpo; que sean el preludio de una nueva era, en la cual todos nos requerimos, para que se promueva la maduración de la cohesión comunitaria y del bien común. De lo contrario, continuaremos con el calvario de la divergencia y del rechazo a cooperar unos con los otros.</p><p>Las trágicas evidencias de estas riadas de dolor y muerte, tienen que cesar de inmediato. Hemos venido a conciliar posturas y a reconciliar latidos, no a truncar existencias, ni a destrozar sueños de esperanza, como si la convivencia humana fuese el escenario de un videojuego. La inhumanidad es manifiesta, nadie considera a nadie; y, aunque los trabajadores sanitarios, las instalaciones y las ambulancias están protegidos por el derecho internacional humanitario, el ataque es permanente, sin miramiento alguno. Hoy más que nunca, necesitamos recursos de todo tipo, sobre todo acompañamiento para seguir auxiliando a las personas que lo necesitan; ante el cúmulo de hechos violentos y de absurdas contiendas, por todos los rincones del mundo.&nbsp;</p><p>La cruel realidad de un orbe globalizado, nos llama a repensar &nbsp;situaciones, conciliando actitudes. Desde luego, debemos cesar en los enfrentamientos, antes que la derrota de la humanidad sea real, con la consabida sed de quietud que tenemos, poniendo fin a la prepotencia, a la exhibición de la fuerza y al desinterés por el derecho. Por desgracia, en demasiadas ocasiones, las batallas comienzan en nuestro propio círculo familiar. Sin duda, uno ha de aprender ya no sólo a reprenderse, también a ser indulgente consigo mismo, porque nos conviene la relajación antes que el rigor de su aplicación en las cosas que debemos hacer. No hay mejor virtud, que aprender a interrogarnos a nosotros mismos, para poder amarnos y poder amar a los demás.</p><p>En efecto, la vida no es fácil para nadie. Uno tiene que ser muy auténtico para darse cuenta de esto. Indudablemente, el mantenimiento de la concordia entre corazones, comienza con la autosatisfacción de cada pulso, poniendo la inteligencia al servicio del níveo amor. Dejemos, pues, de fabricar armas. Admitamos con el místico ánimo nuestro andar, y aunque hallemos pozos en nuestros pasos, vertamos siempre una sonrisa en cada aurora. Los caminos se allanan, defendiendo la savia, abrazando la verdad, trabajando por la justicia. El signo más evidente lo notaremos en nuestro interior, con la paz dentro de nosotros. Cumplamos nuestra pertenencia entonces; ya que, una sociedad que se nombra humana ella misma, quiere decir que rechaza toda forma de egoísmo y de aislamiento.&nbsp;</p><p>Ojalá aprendamos a ver una fiesta en todos los caminos planetarios. Lo sistémico es la mayor riqueza que podemos aglutinar los mortales, a los que se nos llena la boca de absurdos caudales que nos están deshumanizando por completo, mientras &nbsp;aún no hemos ejercitado la sana relación, sustentada y sostenida en saber perdonarse, aparte de saber compadecer al análogo. Tremendo contraste el nuestro, con el pedestal de don dinero como cardinal, el cual nos impide reencontrarnos y reconocernos. Al fin y al cabo, hay que ser honestos, no para los otros por el qué dirán, sino para estar en alianza con nosotros mismos. Únicamente, así, podremos ser una escuela de irradiación, que no nace de la fortuna ni de la dominación, sino del compartir, del respeto y de la alegría de caminar unidos.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lQfuemPQfvPpASSHgwBCyC8CpGs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Los caminos se allanan, defendiendo la savia, abrazando la verdad, trabajando por la justicia. El signo más evidente lo notaremos en nuestro interior, con la paz dentro de nosotros. Cumplamos nuestra pertenencia entonces; ya que, una sociedad que se nombra humana ella misma, quiere decir que rechaza toda forma de egoísmo y de aislamiento”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-13T18:00:02+00:00</updated>
                <published>2026-04-13T18:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El abismo de la indiferencia; nos pulveriza todo avance humanitario
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-abismo-de-la-indiferencia-nos-pulveriza-todo-avance-humanitario" type="text/html" title="El abismo de la indiferencia; nos pulveriza todo avance humanitario" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-abismo-de-la-indiferencia-nos-pulveriza-todo-avance-humanitario</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-abismo-de-la-indiferencia-nos-pulveriza-todo-avance-humanitario">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/z0rm2pf0l7avHzgvv1qF8rscD_4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;La sociedad contemporánea debe ahondar sobre el sentido de su savia, a través de la acción solidaria de servicio, adquiriendo una conciencia cada día más dispuesta de los derechos inviolables y universales del nacido. &nbsp;Restablecer relaciones mutuas más justas y adecuadas a nuestra propia decencia, es un buen auxilio. Por desgracia, muchos seres humanos viven en un desapego total, entre lo que piensan, lo que saben y lo que sienten. La pasividad suele empedrarnos el corazón, viviendo en una inacción egoísta, a pesar de estar bien informados, pero rehuyendo la realidad de los demás. La compasión es lo opuesto a esta atmósfera indiferente, que nos deja sin sentimientos; y, lo que es peor, sin energía para luchar contra el descarte y el despilfarro.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; En efecto, hoy más que nunca, atormenta pensar en cuánta gente se aleja sin clemencia alguna de ancianos, niños, trabajadores, discapacitados…; además, por si esto fuera poco, resulta escandaloso el derroche de las cosas. Más allá de los intereses individualistas, de la apatía y de la desgana ante las situaciones críticas, exijamos opciones políticas que enlacen el progreso con la equidad, el desarrollo con la sostenibilidad inclusiva, de manera que nadie se vea privado del buen aire que le alienta¸ del agua que tiene derecho a llevarse a los labios del alma o de los alimentos con los que tiene la obligación de disfrutar. Nos urge, por tanto, activar una cultura que fomente el culto a la cercanía. El calor de hogar hemos de universalizarlo, si en verdad queremos fraternizarnos, y sentirnos entre sí como familia.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por ello, no sólo las personas estamos llamados a hacer gestos concretos con los habitantes más frágiles, también los Estados y sus diversas instituciones, con sus gobiernos al frente, hemos de trabajar unidos para proteger la dignidad, la justicia, la igualdad y los derechos de toda la ciudadanía. Con voluntad política y espíritu fraterno debemos hacer presente las aspiraciones de la Declaración Universal para todos los sujetos, sin distinción, exclusión, restricción o preferencia por motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico. Desde luego, para plasmar una sociedad más humana y digna, es necesario asimismo revalorizar el auténtico amor en la memoria social, haciéndolo norma constante y suprema de la acción.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El amor y el no a la guerra ha de ser rotundo. Esto debe reanimarnos el afecto, amando todos los ámbitos de la vida, extendiéndose igualmente al orden internacional. Únicamente, una humanidad en la que reine la entrega generosa, podrá gozar de una paz auténtica y duradera. En este sentido, el espíritu cooperante y colaborador, debe ser nuestro lenguaje como sujetos donantes y pensantes, que es lo que garantiza el desarrollo integral de cualquiera y su aire solidario hacia el bien colectivo, estampándonos serenidad. Sin sentimientos nos deshumanizamos totalmente, no sólo siendo indiferentes al sufrimiento de los otros, también seremos incapaces de acoger el nuestro. De ahí, la importancia, de querernos y de querer a los demás, para buscar el camino de la concordia.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; Estar desolados, como hoy nos sucede a la mayoría de los moradores, nos impide crecer y avanzar. La conducta dispuesta, que todo lo comparte y lo parte, es una relación innata viviente que nos vivifica y entusiasma. &nbsp;Frente a las dificultades, por consiguiente, nunca desanimarse, sino afrontar la prueba con decisión, escuchándonos más y mejor internamente. Salgamos, pues, del estado de inapetencia, que nos abate, siempre. Por otra parte, no es de justicia, sembrar odio y venganza con una retórica incendiaria. No olvidemos que somos una civilización de amor, no de poder y dominación, que se destruye a sí misma, sin decoro alguno. Además, tampoco dejemos que desfallezca el nombre humanitario, tendiendo la mano y extendiendo el camino del diálogo y la diplomacia perpetuamente.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/z0rm2pf0l7avHzgvv1qF8rscD_4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“El amor y el no a la guerra ha de ser rotundo. Esto debe reanimarnos el afecto, amando todos los ámbitos de la vida, extendiéndose igualmente al orden internacional. Únicamente, una humanidad en la que reine la entrega generosa, podrá gozar de una paz auténtica y duradera”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-09T16:30:03+00:00</updated>
                <published>2026-04-09T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Dar fuerza a la verdad y a la bondad;  sólo así podremos ser felices
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/dar-fuerza-a-la-verdad-y-a-la-bondad-solo-asi-podremos-ser-felices" type="text/html" title="Dar fuerza a la verdad y a la bondad;  sólo así podremos ser felices" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/dar-fuerza-a-la-verdad-y-a-la-bondad-solo-asi-podremos-ser-felices</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/dar-fuerza-a-la-verdad-y-a-la-bondad-solo-asi-podremos-ser-felices">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lQfuemPQfvPpASSHgwBCyC8CpGs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada día soy más consciente de las desviaciones y de la pérdida del sentido humanitario que sufrimos, con el consiguiente riesgo de inhumanidades que nos sorprenden por cualquier esquina del planeta, en contextos que relativizan lo auténtico, desatendiendo el vocablo o rechazándolo sin más. En consecuencia, la pujanza más vital al servicio del desarrollo es un humanismo en valores, o sea, integral e infalible. Pongámonos a prueba. No hemos venido para dominar, sino para servir, sustentando el mundo de las relaciones con el vínculo de lo fidedigno, que es como se hace camino en comunión y en comunidad. No obstante, solemos activar la falsedad como lenguaje cotidiano, sabiendo que es un modo de eclipsarnos y una manera de destronar de nosotros, nuestros propios latidos.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Hay que alejarse, por consiguiente, de este tormento absurdo que nos lleva a la ley de la selva; que no es otra, que la norma del más fuerte. Convirtamos, pues, nuestros rastros en un rostro de amor verídico. Aquel que cultiva la razón, dejándose cautivar por la docilidad, no debe temer jamás a sus movimientos. Sin embargo, careceremos de bienestar social, sin confianza entre análogos y sin pasión por lo cierto. La certeza, como la familiaridad, es la mejor vía para el reconocimiento y el respeto de los legítimos derechos de las gentes y los pueblos. Repoblarse de entusiasmo por este níveo pulso y poblarse de su estima, es querer el bien de todos y hacer hogar sin barreras, pues únicamente la realidad, conjugada con la virtud, nos hará libres. &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Realmente, todos soñamos con ser dueños de nuestra propia existencia. Ahora bien, para ser francos conjuntamente hemos de ser responsables. Se me ocurre pensar, en el compartir de los bienes y recursos, que no se aseguran individualmente con el progreso técnico y con meras relaciones de conveniencia, sino con la fuerza del amor, que es lo que vence al mal con el bien, convenciendo y abriendo la conciencia del ser humano a relaciones recíprocas de autonomía y de compromiso. Ojalá viviéramos el deseo armónico de lo genuino como lenguaje universal que trasciende fronteras culturales y sociales, poniendo fin a todas las absurdas contiendas, que lo único que originan es un gran sufrimiento humano, dejándonos sin palabras.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sea como fuere, resulta penoso y cruel que no respetemos vidas y que tampoco tengamos consideración con el punto de vista del derecho internacional, que prohíbe los ataques dirigidos contra la población civil y sus infraestructuras. Tenemos un afán destructor como jamás, hasta el extremo que nos encaminamos hacia la negación y la supresión existencial, lo que aviva que nadie respete a nadie y todo sea sanguinario. Esto significa que la valoración moral y los horizontes a transitar, deben poseer una dimensión más justa y efectiva. De lo contrario, incluso la paz corre el riesgo de ser considerada como un negocio, fruto exclusivamente de los acuerdos entre los gobiernos o de iniciativas tendentes a asegurar privilegios económicos.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reencontrémonos, entonces. Lo importante radica en no perderse, en volverse mar adentro uno mismo. Es, en nuestros interiores, donde mora la bondad y también la verdad. Repito, por tanto, con la más vehemente convicción que la evidencia siempre está ahí. Es cuestión de sentirla y llamarla con la compasión que esto supone. La sinceridad permanecerá, todo lo demás será deshecho antes de que cambie la pleamar de la cosecha. De ahí, lo capital que es saber acogerse y recogerse, compartir y donarse con los brazos abiertos, elevados hacia lo celeste, hacia esa vida anímica, que es lo que realmente nos fraterniza, estimando al prójimo hasta volverlo próximo. Esto nos requiere más desprendimiento que avaricia. La culpa no la tenemos más que los doloridos. Purga toca; sin duda.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lQfuemPQfvPpASSHgwBCyC8CpGs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Realmente, todos soñamos con ser dueños de nuestra propia existencia. Ahora bien, para ser libres además hemos de ser responsables”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-04-06T16:30:03+00:00</updated>
                <published>2026-04-06T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            En el justo medio radica la virtud; del buen tacto y mejor respeto
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/en-el-justo-medio-radica-la-virtud-del-buen-tacto-y-mejor-respeto" type="text/html" title="En el justo medio radica la virtud; del buen tacto y mejor respeto" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/en-el-justo-medio-radica-la-virtud-del-buen-tacto-y-mejor-respeto</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/en-el-justo-medio-radica-la-virtud-del-buen-tacto-y-mejor-respeto">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los excesos no son convenientes, ni siquiera en lo bueno. Tanto es así, que la vida deja de ser aceptable, cuando somos incapaces de que cohabite en nosotros cuerpo y espíritu, o de convivir entre unos y otros; lo que requiere cultivar el amor y aprender a amar, como la primera condición para saber vivir. En la desconsideración residen todos los males, con su aluvión de perversidades, que nos deshumanizan por completo. El miramiento hacia lo que nos rodea es realmente lo que nos alienta y armoniza. Apreciémonos y pronto nos daremos cuenta, que cuando los que disponen pierden la vergüenza, los que obedecen también abandonan la estima. &nbsp;De hecho, una sociedad vive en el hermanamiento, cuando ha llegado a un consenso, sobre el carácter trascendental de su propio ser.&nbsp;Sin embargo, los desequilibrios y la falta de sueños nos están dejando sin nervio solidario, mientras aumenta el número de las pesadillas, cada día más tormentosas. Estamos, pues, todos obligados a recapacitar y a preguntarnos hacia donde queremos ir o hacia donde nos estamos arrojando. Quizás debiéramos modificar actitudes, para conciliar realidades y fundamentos que parecen contradecirse. Es vital dar pasos decisivos en el camino del desarme, hallando el modo de sustituir el ordeno y mando del terror, por el equilibrio de la confianza en el servicio y en la disposición hacia cualquier persona semejante a nosotros, miembro de la familia humana, que se beneficiará del progreso colectivo y contribuirá a restablecer más sólidamente la concordia.&nbsp;Hoy más que nunca, hace falta sumar pulsos pensantes para concertar moderación, pues también la tierra pierde su ponderación y entra en números rojos al retener más calor que el que emite. Son, justamente, las actividades que generamos a diario; las que alteran cada vez más el aplomo natural en esta época de continua destrucción del espíritu humano, donde nadie respeta nada, porque el dominio del poder no tiene principios ni fundamentos morales. Olvidamos que los endiosamientos nos vuelven estúpidos y rencorosos. En consecuencia, necesitamos tanto como el comer, tomar otras realidades, que nos ayuden a organizar situaciones con la sensatez del orden originario, iluminando de este modo el desconcierto de nuestras existencias.&nbsp;Metámonos esto en la cabeza. Se requiere el valor de todos los órganos del gran tronco de las naciones para poder pasar del peso del miedo al contrapeso de la confianza. Pensemos en que la paz tampoco es la ausencia de guerras, más bien es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la generosidad, al compañerismo y a la ecuanimidad. Sea como fuere, es tiempo de no desfallecer en el objetivo de un mundo más unido, desvinculado a los intereses particulares y a las rivalidades, con una compenetración de ayuda mutua y alcance de resultados concretos y universales. Ciertamente, la avenencia es fundamental en un orbe global, para impedir que se repitan historias trágicas, que lo único que acrecientan es el estado salvaje y el desánimo. &nbsp;La razón y no la fuerza deben decidir la suerte de los pueblos. Trabajemos los vínculos, fomentemos los acuerdos y las negociaciones, el arbitraje y no el ultraje; laboremos esa mentalidad pública, esa conciencia común que nos da ánimo, para un buen hacer y un mejor obrar. Nos hemos globalizado, es un buen signo, pero aún mejor será fraternizarnos, más que otra fórmula humanitaria. Las naciones no avanzan en un asiento precario. Además, nada se puede reconstruir sin quietud, ni tampoco vivir sin sosiego; precisamos sociedades con atmósferas tranquilas, que fomenten la cultura del abrazo sincero, con el bienestar de sentirse arropado en todo momento y ante cualquier situación. Por ello, solicitamos ponernos al servicio del auténtico querer para poder legarse. Hagámoslo de corazón.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“La razón y no la fuerza deben decidir la suerte de los pueblos. Trabajemos los vínculos, fomentemos los acuerdos y las negociaciones, el arbitraje y no el ultraje; laboremos esa mentalidad pública, esa conciencia común que nos da ánimo, para un buen hacer y un mejor obrar”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T16:30:03+00:00</updated>
                <published>2026-03-26T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Observarnos y observarse
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/observarnos-y-observarse" type="text/html" title="Observarnos y observarse" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/observarnos-y-observarse</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/observarnos-y-observarse">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Observa mucho, escucha más, juzga poco e interrógate como ejercicio vital.&nbsp;La situación no es fácil para nadie, tampoco nunca lo ha sido; sin embargo, puede que tenga mejor conocimiento del mundo, no el que más ha vivido, sino el que más ha practicado la actuación contemplativa. A propósito, hay que pararse a reflexionar en busca del bien colectivo, destronando las rivalidades y reponiendo el sentido humanitario de colaboración entre análogos.&nbsp;Este método de unidad y discernimiento; sin duda, nos hará estar atentos al modo en que perciben la realidad quienes nos rodean, instruyéndonos en componer visiones de conjunto que respeten la complejidad sin caer en la confusión, fusionando la verdad con la bondad, sin temer a la confrontación. &nbsp;Indudablemente, la época que vivimos nos llama a prestar atención y a dedicar lo mejor de nuestra energía en aplacar ánimos, sobre todo en tiempos marcados por tantas injusticias, violencias y guerras de todo tipo. Si no promovemos la concordia en esta tierra de todos y de nadie, donde nos hemos globalizado, difícilmente vamos a dar continuidad al linaje.&nbsp;Volvamos, pues, a las entretelas de una mente clara; que examine las alianzas, comenzando por inspeccionarse uno así mismo. &nbsp;De lo contrario, nos inundará el vicio y el vacio de lo mundano y no podremos llevar a buen término la necesaria fraternidad universal.En efecto, si quieres reconocerte y conocerte mejor, no quites los ojos al comportamiento de los demás, seguramente te hará mirar tu propia actuación.&nbsp;Así es, aprendemos a reprendernos, viendo nuestras acciones en los otros.&nbsp;Por tanto, es imprescindible observar la realidad desde la hondura, no con criterios superficiales y desprovistos de cualquier moral, prefiriendo círculos sociales que nos tranquilizan o inquiriendo privilegios que nos acomodan, en lugar de indagar a través de esa luz espiritual, que es la que nos revive en el buen horizonte.Lo importante es que cada cual pueda realizarse, desarrollando sus capacidades y ofreciendo su esfuerzo personal. El hecho es que la falta de trabajo es mucho más temible que la carencia de una fuente de ingresos para poder vivir. Es evidente, que trabajando nosotros nos hacemos más persona y mejores ciudadanos.&nbsp;Siempre será mejor, estar ocupado que desocupados, sin hacer nada.El ser humano es el único animal con capacidad de observarse mar adentro y que ha sido dotado de potencial intelectual suficiente, para poder modificar estructuras sociales injustas o excluyentes.&nbsp;Desgraciadamente, a poco que nos observemos, notaremos además que el mundo está retrocediendo en muchos aspectos y no progresando. Al fin y al cabo, todos nos merecemos un trabajo decente con una remuneración justa y favorable para garantizar una existencia merecedora de dignidad humana. Por si fuera poco la apuesta por la vigilancia, el clima tampoco entiende de fronteras y el líquido elemento es nuestro nexo de unión. Ciertamente, los desafíos son demasiado monstruosos para que nadie pueda asumirlos en solitario. Los pronósticos requieren observaciones en todas las partes del globo.Ningún país puede acometer esta labor conjunta por sí solo.&nbsp;La colaboración mundial, cimentada en la confianza y la puesta en común de datos, es fundamental para seguir incrementando la exactitud y el plazo de anticipación de los pronósticos, logrando que todos los moradores del planeta puedan acceder a ellos.&nbsp;Cada decisión económica, de inversión en infraestructuras o el calendario de siembra de cultivos, &nbsp;como cada plan de gestión de la salud, el agua y la energía, en la cadena de suministros, depende de la red mundial de la Organización Meteorológica Mundial, a partir de la que se originan investigaciones y predicciones. En suma, que todo requiere examinarse y andar con cien ojos, por si se puede mejorar la hazaña, que siempre es mejorable. Ahí radica la cuestión de los desarrollos.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“La época que vivimos nos llama a prestar atención y a dedicar lo mejor de nuestra energía en aplacar ánimos, sobre todo en tiempos marcados por tantas injusticias, violencias y guerras de todo tipo”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-03-23T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La felicidad radica en el espíritu reconciliador
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-felicidad-radica-en-el-espiritu-reconciliador" type="text/html" title="La felicidad radica en el espíritu reconciliador" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-felicidad-radica-en-el-espiritu-reconciliador</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-felicidad-radica-en-el-espiritu-reconciliador">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lQfuemPQfvPpASSHgwBCyC8CpGs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp; El júbilo es un objetivo humano primordial y maravilloso; sin embargo, no hay obligación que descuidemos tanto como el deber de caminar aplacados. En consecuencia, puede ser un buen deseo trabajar en estas fechas, en las que despunta primavera repoblada de versos y poblada de sueños, en un poderoso catalizador de diálogo y concordia. Indudablemente, cuando nos adentramos en nuestros interiores místicos, observamos que el bienestar no es un ideal de la razón, sino de la contemplativa conciliadora del poema y la palabra, a degustar por los labios del alma, que son los que verdaderamente nos trascienden, con el descanso de la pena y los dolores. De ahí lo importante que es descender a las profundidades de uno mismo para lograr un cambio de visión y una mutación del ser.&nbsp;Lo horroroso de esta humanidad, que se ha globalizado, pero no hermanado; es que nos afanamos en buscar con el mismo brío el individualismo, volviéndonos radiantes egoístamente e impidiendo que los restantes lo sean. Desde luego, si queremos promover una gozosa armonía humanitaria, hemos de comenzar por extenderla a todos, comenzando por nuestras propias familias, para continuarla después, a través del compromiso y la determinación de la comunidad internacional con el bien común, que sobrepasa fronteras, tradiciones religiosas y culturas. Todo esto requiere, asimismo, de una colaboración interdisciplinar sistemática, reuniendo instituciones y uniendo sus diversos quehaceres, para lograr atmósferas de entendimiento.Está bien que cada uno goce al máximo de la tranquilidad que pueda, pero sin disminuir la placidez de sus análogos. Ojalá aprendamos a reprendernos. La quietud llega, precisamente, como fruto de un constante cultivo moderador; lo que nos lleva a pensar que tenemos que ejercitar continuamente el espíritu apaciguador, con nosotros mismos, con los demás y con aquello que nos rodea y acompaña. Unidos a estos sentimientos de entrega total, sin interés alguno, es como la alegría entra en el corazón y nos engrandece. En cambio, si se hace de la prosperidad un ídolo, uno se equivoca de horizonte y es difícil reencontrarse y hasta quererse. Esta es la propuesta de algunas gentes que ponen la mentalidad en la búsqueda del placer a toda costa y en la difusión del uso de drogas como evasión.Por otra parte, la paz no se puede construir sólo a través de la geopolítica. Necesitamos una avenencia más inclusiva, también más humana y precisamos a los jóvenes para construirla. Bajo este oleaje, más celeste que terrícola, nada está de ningún modo consumado. Basta un poco de complacencia para volver a resurgir. Lógicamente, nosotros queremos transitar satisfechos por aquí abajo. Al fin y al cabo, todo parte del corazón, nunca de la riqueza, ni de la gloria humana o el poder, por útil que sea. Sólo hay dicha donde habita la virtud y reside el esfuerzo serio, pues la vida no es un juego, es un ejercer el paso como poeta en guardia permanente. Así, lo que nos llena de optimismo, es una plenitud existencial sustentada en el amor, la esperanza y el servicio.&nbsp;No hay que desesperarse, las personas felices se quedan sin historia. Está visto que el querer lo es todo en la vida. En este mundo, cada persona, tiene su sitio; lo importante es ayudarse entre sí, hacer risueños a los otros y no hacerlos desgraciados. Para conseguirlo, laboremos el aprecio en nuestro caminar diario. Tampoco hay felicidad, sin fidelidad, ni conversión. Sea como fuere, no hay mejor transformación que dar vida y amor, sin cesar. En todo caso, si en verdad queremos ser encantadores, también lo seremos. Es la voluntad, la que mueve pesares y seca el cauce de las lágrimas, la que vive el presente y desea ser agradecido, aprendiendo a perdonar los errores de los análogos y los nuestros propios. No olvidemos jamás que, un acto de caridad, es por sí mismo un acto de salud.&nbsp;</p><p>Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritorcorcoba@telefonica.net18 de marzo de 2026.-&nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lQfuemPQfvPpASSHgwBCyC8CpGs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“La quietud llega, precisamente, como fruto de un constante cultivo moderador; lo que nos lleva a pensar que tenemos que ejercitar continuamente el espíritu apaciguador, con nosotros mismos, con los demás y con aquello que nos rodea y acompaña”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-03-19T04:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Valores a considerar:  poner oídos, dar consuelo y auxilio
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/valores-a-considerar-poner-oidos-dar-consuelo-y-auxilio" type="text/html" title="Valores a considerar:  poner oídos, dar consuelo y auxilio" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/valores-a-considerar-poner-oidos-dar-consuelo-y-auxilio</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/valores-a-considerar-poner-oidos-dar-consuelo-y-auxilio">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los moradores de este mundo tenemos que reorientarnos, una vez más, para entrar en sintonía con lo armónico; y, lograr avivar de este modo, reencuentros y no encontronazos, ofreciendo escucha, refugio y ayuda. Necesitamos acogernos y recogernos mutuamente, guardar silencio y extender miradas que acaricien heridas, incluso con personas desconocidas, en ocasiones hostiles, pero que no pueden ser excluidas, si queremos dar vida a una experiencia global. De ahí la importancia, de que todos los Estados cumplan estrictamente sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario, actuando de forma coordinada, responsable y conjunta, para alejarnos del abismo en el que actualmente nos hallamos.Hay que bajar de las alturas del absolutismo, vertiendo abrazos sinceros. Esta es la mejor acción para una legítima defensa. Comencemos por oírnos desde el respeto y la consideración hacia toda existencia. Nos daremos cuenta al instante, a &nbsp;poco que pongamos el corazón en ello, que precisamos renovar el estilo de nuestras relaciones. Sería injusto obviar latidos, la vida es una conjunción de pulsos que han de armonizarse con el amor de amar amor, para que los vínculos no se desmoronen y puedan cruzarse las miradas sin lastimarse, que es lo que realmente aclara horizontes e ilumina conciertos de quietud, en un reino que debe ser más espiritual que terrícola. Desde luego, no hay mayor gozo que donarse y relevarse, a veces revelándose contra sí, para que cesen de inmediato las hostilidades.No son los artefactos, sino el diálogo y las negociaciones, el único modo de resolver las discrepancias. Tampoco olvidemos, que cuando la fuerza sustituye a la ley, impera la barbarie y se globaliza la bestialidad. La protección de la savia humana debe estar siempre en el centro de las decisiones universales. Pongamos, pues oídos, en lo que nos dicen y en lo que decimos. Es cierto que cada uno de nosotros, desde el primer instante de su nacimiento, crece en una realidad social. Por eso, es vital saber comprenderse y entenderse. En consecuencia, estar presente en la vida de los demás significa dejarse acompañar, compartir tiempo, experiencias y horizontes trazados, ofreciendo puntos de referencia estables en los que los demás puedan descubrirse y desarrollarse también. &nbsp;Está visto, que nada somos por sí mismos, todos llevamos un cordón contemplativo que nos une moralmente a un reino armónico, deseoso de que se haga realidad físicamente. Es cuestión de desarmarse y de poner alma en todo lo que forjamos, en vez de armas. Quizás tengamos que trabajar mucho más en el camino del servicio y huir del afán dominador, que tantas veces nos pide el cuerpo y la misma corporación material, cultivarlo. Es, entonces, cuando entramos en la desorientación con todo su aluvión de males y maldades, que nos dejan sin corazón. Por desgracia, en demasiadas ocasiones caminamos desconcertados, sin reconocernos a nosotros mismos, hundidos en un laberinto de vacíos y vicios, que nos trastocan nuestras propias entretelas. &nbsp;Hemos de auscultarnos, sólo así podremos pensar que nuestras percusiones coexisten con otros, que nos ayudan a ser un todo, que ha de ser más místico que corpóreo. Indudablemente, requerimos que todas las prácticas se pongan bajo el dominio bucólico del espíritu, que la agresividad y los deseos perturbadores se paralicen con la fortaleza de la composición lingüística; que la inteligencia y la voluntad se fusionen con los mejores sentimientos, los del hermanamiento y la mano extendida siempre. Bajo esta perspectiva de custodia, enraizada con el calor de hogar y el fuego del afecto, todo cambiará para bien, para que nuestro orbe, que sobrevive entre contiendas, desequilibrios, consumismo y el uso antihumano de la tecnología, pueda recuperar la poesía que somos, ¡no el poder que ansiamos!&nbsp;</p><p>Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritorcorcoba@telefonica.net15 de marzo de 2026.-&nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“No son los artefactos, sino el diálogo y las negociaciones, el único modo de resolver las discrepancias. Tampoco olvidemos, que cuando la fuerza sustituye a la ley, impera la barbarie y se globaliza la bestialidad. La protección de la savia humana debe estar siempre en el centro de las decisiones universales. Pongamos, pues oídos, en lo que nos dicen y en lo que decimos”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-03-17T05:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La entereza debe complementarse con el amor; únicamente con la justicia no sirve
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-entereza-debe-complementarse-con-el-amor-unicamente-con-la-justicia-no-sirve" type="text/html" title="La entereza debe complementarse con el amor; únicamente con la justicia no sirve" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-entereza-debe-complementarse-con-el-amor-unicamente-con-la-justicia-no-sirve</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-entereza-debe-complementarse-con-el-amor-unicamente-con-la-justicia-no-sirve">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El mundo está revuelto, nos falla el entendernos y el atendernos recíprocamente, para poder salir de estos bríos deshumanizadores e inhumanos, con consecuencias económicas y medioambientales a nivel global, además de un coste en vidas humanas que nos dejan sin palabras. Los bombardeos lo único que hacen es avivar los incendios de la selva, no extinguirlos, y repercutir en todos los horizontes existenciales del planeta. Por tanto, la justicia ha de complementarse con la clemencia; mientras los pueblos deben ser formados e informados en la consideración de este derecho. Nada es antagónico en este orbe, todo se complementa para bien o para mal. Lo importante es liberarse de ataduras, sobre todo de las del odio, para recomenzar un tiempo nuevo, que tome como bandera el níveo afecto.Indudablemente, la potencia batalladora no es suficiente, si el universo no se abre a la fuerza más profunda del verso; que no es otra, que el auténtico amor, desprendido de intereses, Tampoco hay paz sin donación, ni espíritu donante sin compasión. El apego siempre une, nunca separa latidos. Nos necesitamos entre sí, es una cuestión inherente a la naturaleza. Por eso, la ternura de nuestros propios pulsos, son el modo más sublime y más noble de relación de los seres pensantes. Sólo una humanidad en la que reine el florecimiento de la adhesión y gobierne el estado virtuoso de manera social, podrá gozar de una paz auténtica y duradera. De lo contrario, la tensión se intensificará permanentemente por todos los rincones.&nbsp;Desde luego, hemos de salir de esta atmósfera contaminante, que nos está empedrando las entretelas. Nos hemos globalizado, pero nos falta hermanarnos. En efecto, la gente con sus variados vínculos sociales, requiere más que nunca reencontrar la vía de la concordia, al estar contaminada dicha ruta por egoísmos y resentimientos, por afán de poder y hasta deseos de venganza. El aluvión de falsedades es tan fuerte que algunos han ridiculizado abiertamente nuestros valores fundamentales. Cuesta creerlo, pero es así, para desgracia de todos. Será, por tanto, un buen motivo para que los Jefe de Estado y de Gobierno se comprometan a defender el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y la propia Carta de las Naciones Unidas.Las arterias comerciales del astro, al igual que la maquinaria humanitaria se resienten, ante tantas contiendas e incertidumbres. En consecuencia, la distensión es vital ante la riada de tragedias que nos afligen a diario por los espacios existenciales. Tenemos que entrar en razón, respirar profundo para poder elegir el camino del diálogo y la diplomacia, pues la quietud es precisa para la armonía y la común vocación de la familia humana. La locura de los enfrentamientos es la mayor torpeza de una generación, que tiene que ser instrumento de reconciliación, sobre cualquier acontecer. Sin duda, hemos venido a la tierra para realizar proyectos de vida, no de muerte, lo que debe hacernos detener la carrera armamentista y poner en el centro del quehacer asistencial a los más vulnerables.La estabilidad y la conciliación no se construyen, ni tampoco se reconstruyen, con amenazas de poder mutuas, ni con armas y sí con alma. Corazón a corazón es como se siembra lo verídico, la extensión de la mano y el abrazo sincero.&nbsp;Asumir esta responsabilidad moral, contribuirá a detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable.&nbsp;No repitamos los errores del pasado. Comencemos por incluir la gestión de recursos naturales en los acuerdos de paz, sancionando el comercio ilícito, sabiendo que la razón de ser de cuantos gobiernan radica por completo en el bien común. En prenda de esta transparente colaboración global; y, como un estímulo para las buenas energías esparcidas, decir que un cosmos se renueva cuando dos se aman sin codicia.&nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Sólo una humanidad en la que reine el florecimiento de la adhesión y gobierne el estado virtuoso de manera social, podrá gozar de una paz auténtica y duradera”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-03-09T03:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El dinamismo de nuestro período:  avanzar mientras nos renovamos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-dinamismo-de-nuestro-periodo-avanzar-mientras-nos-renovamos" type="text/html" title="El dinamismo de nuestro período:  avanzar mientras nos renovamos" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-dinamismo-de-nuestro-periodo-avanzar-mientras-nos-renovamos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-dinamismo-de-nuestro-periodo-avanzar-mientras-nos-renovamos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/z0rm2pf0l7avHzgvv1qF8rscD_4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Necesitamos movernos y removernos, pasar a la acción y no quedarnos pasivos ante un futuro que nos pertenece reconstruirlo y que depende de nuestro compromiso conjunto, para defender los derechos de cada ciudadano, en todas partes. La tarea no es fácil, pero tampoco nunca lo ha sido, lo que debe hacernos meditar en ese reencuentro de uno consigo mismo, junto a los demás, tomando la orientación debida y el orden preciso. Ciertamente, ahora que estamos globalizados, hemos de escucharnos mutuamente, proponer siempre y no imponer nada. Lo importante es que cada cual ordene su existencia y organice su vida, desde la inquebrantable consideración de hacerse valer y valorar, bajo el sustento de la búsqueda de dignidad, igualdad y justicia por parte de las personas.&nbsp;Nuestra época tiene que pasar de los hechos a la realidad, también de las palabras al combate, sin volver a la ley del más fuerte. Es público y notorio, que algunos utilizan su poder económico como arma; mientras otros, difunden desinformación para entretenernos mirando las musarañas, silenciándonos o arrinconándonos. Ante esta situación, únicamente la innovación puede mantenernos activos y no parados. No olvidemos que el avance radica en reverdecer. Lo que jamás será de recibo, es dejarse morir en vida y no brotar. Cada cual tenemos una misión y no podemos adormecerla, hay que darle continuidad a este proyecto viviente inspirado en el amor, sabiendo que la fe mueve montañas para proteger, defender y promover la concordia, el desarrollo y los derechos humanos.&nbsp;En efecto, abriendo el horizonte de lo armónico y comenzando por uno mismo, es como se entiende la creación de una Alianza Global, estimulada por los compromisos generales, de modo que constituya un dinamismo de constante renovación humana, espiritual, intelectual y social. Así, conseguiremos mantener la mente y el corazón en la dirección correcta, a pesar de las dificultades que la subsistencia puede depararnos. Destronemos, pues, de nosotros aquello que nos enemista. Seamos gente de palabra y de clemente ejercicio. Además, la crisis de confianza entre análogos, provocada por realidades inhumanas e inmorales que nos vertemos unos sobre otros, nos están dejando sin pulso ni aliento. Realmente, cuesta entender, la proliferación de absurdas contiendas y divisiones. No tiene sentido batallar con este tipo de lenguajes mortecinos y totalmente destructivos. Nos faltan ministerios de la paz para presentar una visión de un mundo mejor y nos sobran gabinetes de discordias. El peligro de crear un aluvión de descontroles con una Inteligencia Artificial sin control, nos excede, lo que generará aún más polarización y nuevas invasiones que ya no están verificadas por humanos. Sólo el rechazo de la deshumanización y del conformismo, nos servirán para reconciliarnos entre sí, pero no será fruto de negociaciones y acuerdos diplomáticos basados en intereses mundanos, sino en el desprendimiento de uno mismo, que es como realmente se afianzan la comunión de latidos.&nbsp;No hay otra dinámica, por ello, que la convivencia. Es lo que nos rehace los vínculos humanitarios y nos hace tronco pensativo. Bajo este retoño fraternal, comienza la verdadera transformación, porque nuestros progenitores no son únicamente engendradores de vida corporal, sino también cultivadores de alientos conjuntos, como la regeneración de un nuevo hálito, perpetuamente en ronda y en labor inspiradora. Sea como fuere, los individuos debemos continuar o emprender con determinación, el camino de la ejemplaridad, para llegar a ser cada día mensajeros de la aproximación, la ecuanimidad y el acuerdo. Desde luego, no hay mejor restauración de verbo, que cultivar el abrazo del verso; y, de esta manera, iluminarnos para atendernos y entendernos entre sí. &nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/z0rm2pf0l7avHzgvv1qF8rscD_4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Nuestra época tiene que pasar de los hechos a la realidad, también de las palabras al combate, sin volver a la ley del más fuerte”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-26T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Un camino compartido; de asistencia y existencia
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/un-camino-compartido-de-asistencia-y-existencia" type="text/html" title="Un camino compartido; de asistencia y existencia" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/un-camino-compartido-de-asistencia-y-existencia</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/un-camino-compartido-de-asistencia-y-existencia">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7nVQLI019_8O9SzbzyE4qWpdiYE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/20_cORCOBA_P24.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La vida, por sí misma, es un itinerario de apego a compartir con todo lo que nos rodea y hacia todo.&nbsp;Ojalá recobremos este impulso donante, sin interés alguno, con docilidad y sentimiento auténtico. Lo sustancial es sustraerse de lo maligno para volver al espacio del verso que somos; si en verdad queremos retornar al torno de la quietud y crecer corazón a corazón, acrecentando los vínculos místicos, que son realmente los que nos dan aliento y alimento para poder subsistir, dejándonos entrar en relación lírica con nuestros semejantes. Esto supone reorientarnos continuamente, creando una mano de obra tan veraz como tenaz y una sociedad tan equitativa como humana.&nbsp;De lo contrario, nos hundiremos en la inhumanidad permanente y en el desorden deshumanizante continuo.&nbsp;El cambio al llamamiento siempre está ahí, lo importante es la escucha y el discernimiento. Hacerlo con pasión es ya un gran avance, máxime en un tiempo en el que multitud de niños están obligados a vivir bajo tierra para sobrevivir a la guerra, o la afluencia de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo que se enfrentan continuamente a violaciones sistemáticas y generalizadas de derechos humanos, originando incesantes desórdenes y violencias. Prestarle apoyo al clamor de los miles de oprimidos, aparte de ser una necesidad, es un deber; para dar comienzo a una historia de liberación, que no es un privilegio, sino un hábito que ha de lograrse.&nbsp;Ningún humano puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro, precisamos no ser esclavos y ser poesía; nunca poder, sino siervos.La pasividad es mal fundamento vital. Quien no ha compartido la disputa, compartirá la derrota. En efecto, somos caminantes de afectos, cultivados con níveo pulso. Proteger los andares y restaurarse de los tropiezos, requiere estar siempre en guardia, como un poeta, para no confundirnos de ritmos.&nbsp;Lo capital es dar prelación, tanto a las personas como al planeta. Las gentes que participan y expresan sus sentimientos se adaptan mejor al deseo de ser autónomos, sabiendo ser justos. Ahora bien, debido a esa comunión de latidos, nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean. &nbsp;Unirse y reunirse, por consiguiente, es fundamental; ya no sólo para reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, también para que no se quede sin respuesta su llamada.&nbsp;¡Triste época la nuestra! Es más fácil descomponerlo todo que componer bríos armónicos, quizás porque no activamos la caridad en nuestra propia casa y la justicia en la puerta de al lado.&nbsp;Personalmente creo, que nunca es tarde para reconstruirnos; empecemos por despojarnos de mundo, por abstenernos de utilizar vocablos o verter miradas que lastimen a nuestro prójimo.&nbsp;Tampoco hagamos juicios, cultivemos el abrazo como caricia y el acompañamiento como misión, sobre todo ante tantos modelos explotadores, que nos dejan sin aire. Situar la justicia social en el epicentro de las agendas políticas internacionales, nacionales y regionales; es un buen hacer para rehacerse como sociedad, ya que donde hay poca justicia es un peligro tener razón y adquirir recta conciencia.&nbsp;&nbsp;En suma, que todo parte de la estima y tiende al aprecio celeste, no a este coqueteo mundano que todo lo corrompe de falsedades y de comerciales prácticas, que nos amortajan hasta la ilusión de vivir y de injertarnos savia entre sí, incapacitándonos para entendernos y atendernos mutuamente. No olvidemos que auxiliando a los demás, descubrimos nuestra propia compasión.&nbsp;Este es un proceso que siempre está en camino: el amor de amar amor, jamás se da por concluido y completado.&nbsp;De aquí deriva, para toda la humanidad, el deseo de cooperar entre sí y de no caer en la desolación, que suele originar la indiferencia y el abandono a quererse de verdad. Ninguna acción es más benéfica y, por tanto, caritativa hacia al análogo, que enamorarnos de la existencia correspondida. &nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7nVQLI019_8O9SzbzyE4qWpdiYE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/20_cORCOBA_P24.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“Prestarle apoyo al clamor de los miles de oprimidos, aparte de ser una necesidad, es un deber; para dar comienzo a una historia de liberación, que no es un privilegio, sino un hábito que ha de lograrse”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-19T16:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Motivos para una renovación profunda
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/motivos-para-una-renovacion-profunda" type="text/html" title="Motivos para una renovación profunda" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/motivos-para-una-renovacion-profunda</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/motivos-para-una-renovacion-profunda">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Toca hacer propósito de enmienda y transformación honda. El mundo está siendo atravesado por un creciente número de conflictos; que, en lugar de cesar, toman más fortaleza; minando el espíritu armónico y la seguridad internacionales, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Indudablemente, la propagación del extremismo violento ha agravado aún más la crisis humanitaria, que ya sobrepasa los límites de una determinada región. A toda esta preocupación hay que sumarle, el retorno de la rivalidad entre las grandes potencias. Menos mal que los jóvenes cuestionan cada vez más la ortodoxia nuclear y el papel tradicional de las armas nucleares como garantes de seguridad. Esto debe injertarnos esperanza y un mayor sentido de responsabilidad.&nbsp;El precio de la humanidad es el compromiso; y, el conocimiento, debe hacernos ciudadanos de bien, comprometidos para restablecer el diálogo y reducir los riesgos, pidiendo que se haga todo lo posible por avivar la concordia. Sin duda, cuanto antes, debemos poner en orden nuestros movimientos para encontrar sitio en las mentes y en los corazones, que paralicen las contiendas y se ponga fin al enjambre de tragedias en curso a través de las negociaciones, respetando el derecho internacional. Otro de los pasos a seguir, considero que debe ser, la creación de un clima de confianza entre territorios diversos, con la salvaguardia y la ejecución de la innata exigencia universal, que parece ser el único camino para la tutela de la dignidad humana en situaciones de enfrentamiento bélico.&nbsp;Tanto la Estrategia Global de las Naciones Unidas contra el Terrorismo, que conmemora este año su veinticinco aniversario, al igual que el Plan de Acción de las Naciones Unidas para Prevenir el Extremismo violento, que también celebra su décimo aniversario, nos recuerdan que no es suficiente con reforzar las medidas de seguridad, se precisan además otras disposiciones internas, cada cual consigo mismo, para poder cambiar de aires y volver a los vientos armónicos, ampliando de este modo el espacio cívico. Resulta verdaderamente turbado que la humanidad se encuentre globalizada y que todavía no sepa vivir en paz. Quizás porque no se nos educó para la convivencia, más bien para la conveniencia y el interés. &nbsp; El sencillo arte de vivir como hermanos aún no lo cultivamos, generando una cruel atmósfera de frentes y fronteras, que nos dejan sin palabras. Por desgracia, estamos más solos que nunca. Esta cultura globaliza y unifica al mundo, pero divide a las personas y a las naciones, las enfrenta haciendo prevalecer los intereses individuales y debilitando la dimensión comunitaria y social de la existencia. La política ha dejado también de ser la poética de servicio, la entrega generosa para el desarrollo de todos y el bien común, convirtiéndola en un campo de batalla constante, con un juego mezquino de descalificaciones, donde la mentira suele campear a sus anchas, sin respeto alguno, ni consideración hacia nadie.&nbsp;Por si todo esto fuera poco, por primera vez en más de medio siglo, nos enfrentamos a un orbe sin límites vinculantes sobre los arsenales nucleares estratégicos. Seguramente, la renovación deba comenzar por imaginar un nuevo control de armas, ya que las tensiones geopolíticas aumentan y el riesgo de uso de armas nucleares es el más alto en décadas. Debemos invertir el rumbo, desarmarnos por completo y armarnos de paciencia, al menos para atendernos y entendernos. Únicamente así, podremos salir de este aluvión de agresividad vertida sin pudor alguno. Sea como fuere y, a pesar de estas sombras densas que no conviene ignorar, nos queda saber conjugar el espíritu positivo hacia cosas grandes, como la verdad y la bondad o la justicia y el amor. Veremos, entonces, esclarecer.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Resulta verdaderamente turbado que la humanidad se encuentre globalizada y que todavía no sepa vivir en paz. Quizás porque no se nos educó para la convivencia, más bien para la conveniencia y el interés”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-12T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Nuestra vida debe estar animada; por el dominio de sí y la modestia
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/nuestra-vida-debe-estar-animada-por-el-dominio-de-si-y-la-modestia" type="text/html" title="Nuestra vida debe estar animada; por el dominio de sí y la modestia" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/nuestra-vida-debe-estar-animada-por-el-dominio-de-si-y-la-modestia</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/nuestra-vida-debe-estar-animada-por-el-dominio-de-si-y-la-modestia">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/z0rm2pf0l7avHzgvv1qF8rscD_4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay que bajarse de los pedestales mundanos, si en verdad queremos ascender, purificarnos y transformarnos; sustentando y sosteniendo ese inherente poema perfecto, que todos añoramos mar adentro. La cuestión no es nada fácil, es cierto; requiere de nosotros un espíritu de servicio, a través del cultivo de los frutos del verso y la palabra, que salen del corazón y no tanto de los labios. Quizás sea saludable, dejarnos llevar por nuestros latidos internos, previo escucharnos mutuamente con paciencia y moralidad. Tampoco podemos seguir engañándonos, vertiendo mentiras que nos entierran en vida, de modo desesperante. Necesitamos ser más afables con nosotros mismos y más bondadosos con los demás. Será un buen complemento de sabiduría alcanzada. Reconozco lo difícil que es el dominio de uno mismo a la hora de transitar por este mundo tan injusto, en demasiadas ocasiones. Ojalá aprendamos a desprendernos de lo mundano, para abrazar el tesoro de la inspiración del verso; pues, sólo así, reconquistaremos el hallazgo de lo que somos y la verdad de lo que hemos de conjugar, con la gracia de sentirnos amados y queridos entre sí. Quizás lo podamos descubrir en las legumbres, un alimento noble con enorme potencial de aliento, para reforzar la seguridad alimentaria a nivel mundial. Justamente, en estos días y a raíz del éxito cosechado con motivo del Año Internacional de las Legumbres en 2016, &nbsp;de cuya celebración se encargó la FAO y que, aún ahora se encumbró mucho más esta festividad, por parte de la Asamblea General de la ONU. &nbsp; &nbsp;A mi juicio, la celebración de esta fecha (el 10 de febrero), no sólo representa una oportunidad única para sensibilizar a la opinión pública sobre las legumbres y el papel esencial que desempeñan en la transformación hacia unos sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos y sostenibles con miras a una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor, sin dejar a nadie atrás. Pero, junto a esto, que me parece muy significativo para repensarlo, yo igualmente añadiría, el papel trascendental de las mujeres rurales en la producción y distribución de alimentos a través de mecanismos cooperativos que, primordialmente, encuentran su fundamento y valor en el amor al prójimo y en el trabajo mancomunado del cooperativismo. &nbsp;Nadie me negará que las legumbres, sean un alimento noble, con un enorme potencial para reforzar nuestros andares. Carecen de soberbia y no reflejan lujo, al tiempo que constituyen un componente esencial de las dietas saludables. Se trata de alimentos simples y reconstituyentes, &nbsp;que superan barreras geográficas, pertenencias sociales y culturas. En consecuencia, son todo un referente a considerar; porque su propia atmósfera es capaz de unirnos y de reunirnos, alrededor del calor hogareño, desarmando además la envidia, que por lo general hace a las personas indignas. Por ello, es de agradecer a ese olvidado mundo rural que, aunque el suelo sea pobre, ellos continúen sembrando semillas en abundancia para poder obtener cosechas modestas. &nbsp;Mi aplauso hacia estas gentes que repueblan los poblados olvidados de simientes, que se afanan por cultivar la tierra sin dañarla, de manera que podamos participar sus frutos, pensando no sólo en nosotros mismos, sino también en las generaciones que nos sucederán. Aparte de que, consumir dietas saludables, debería ser un derecho universal. Marchemos juntos con ilusión. Imitemos los actos buenos de esos habitantes del campo que no renuncian a su misión, a pesar de los mil pesares que soportan con el cambio climático y con la egoísta actitud de los avasalladores. Apreciemos su trabajo de reanimarnos solidariamente, ya que todos formamos parte de la casa común, donde debe haber sitio para todos, sin descartar a nadie. Seamos vigorosos y resilientes, pues, como las legumbres.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/z0rm2pf0l7avHzgvv1qF8rscD_4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Nadie me negará que las legumbres, sean un alimento noble, con un enorme potencial para reforzar nuestros andares. Carecen de soberbia y no reflejan lujo, al tiempo que constituyen un componente esencial de las dietas saludables. Se trata de alimentos simples y reconstituyentes, que superan barreras geográficas, pertenencias sociales y culturas”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-09T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Mirar con confianza hacia adelante
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/mirar-con-confianza-hacia-adelante" type="text/html" title="Mirar con confianza hacia adelante" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/mirar-con-confianza-hacia-adelante</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/mirar-con-confianza-hacia-adelante">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-DakghsH18mofD_BBkKG-XrUVdY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La situación no es fácil, tampoco nunca lo ha sido, lo importante radica en saber reconducirse y en reorientarse para reconstruir nuestros propios andares vivenciales, con el estímulo de la esperanza, fruto del ejercicio continuo, situado en un buen hacer y en un mejor obrar cada amanecer. Indudablemente, somos seres de acción y reacción, en busca de un horizonte que nos cristalice humanamente. Para ello, es necesario decir sí a la vida, sí al amor, sí a los demás, sí a la educación, sí al deporte, sí al trabajo de cada día, con sus nuevas oportunidades, para una vida sana y saludable, que nos aleje de cualquier espiral de destrucción. Pensemos en esa juventud, que no estudia ni trabaja, entran en esa falta de perspectiva y, la primera oferta, son las dependencias al vicio y al vacío.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En consecuencia, hoy más que nunca, se precisa trabajar en la prevención de este tipo de desajustes, con una mirada integradora, uniendo vínculos y esfuerzos en favor de una existencia más fraterna, que es como se levanta el ánimo, tras las caídas. Saciar el hambre de verdad, en un mundo de falsedades, para dar sentido a nuestros pasos es algo trascendente; porque sin fundamento veraz, ni significados auténticos, se puede caer en la maligna ociosidad e incluso se puede fenecer. Haciéndonos familia, percibiremos que no estamos solos y que pertenecemos a alguien que nos ama, con el itinerario de la cercanía y del acompañamiento, máxime cuando la ley de la selva está sustituyendo al estado de derecho por todos los rincones del planeta.iertamente, hemos de reconocer que, ante la multiplicación de conflictos, se globaliza la tensión mundana y se desvanece la confianza en las instituciones, así como en las normas internacionales, lo que agrandan los abusos más crueles y la denegación de ayuda humanitaria vital. Acostumbrarse a este tipo de atmósferas, es como morir en vida. Necesitamos, por consiguiente, estimular la protección para ganar serenidad en nuestra peregrinación por la tierra. Tenemos que salir de estos absurdos quebrantamientos a la convivencia. Tales violaciones sientan precedentes peligrosos, fomentan la impunidad y erosionan la fidelidad entre las naciones. Desde luego, no puede haber una concordia sostenible o justa, sin rendición de cuentas.Al mismo tiempo, téngase presente la imposibilidad de ir por la vida sin confiar en nadie; es como estar preso de uno mismo en la peor de las celdas. Hay que hacer comunión y unión entre culturas y cultos. De ahí, la importancia de ser gentes de palabra y de verdad, de conciencia crítica y de pasos firmes, coherentes y decididos. Sin embargo, cuando el endiosamiento y la soberbia gobiernan nuestros propios interiores, se destruyen todas las virtudes y el panorama no puede ser más desastroso, hasta el extremo de que el comportamiento del justo molesta, porque los poderosos y los perversos lo sienten como una reprobación. Todos estos aluviones de pesares y desconciertos, exigen una coordinación global más profunda y una acción colectiva decisiva.El progreso sostenido dependerá de reconstruir la confianza entre nosotros, de fortalecer la previsibilidad y de renovar el compromiso con un sistema multilateral de espacio abierto, basado en normas. Sea como fuere, y en medio de las tempestades de la vida, esto hará reducir los riesgos sistémicos y fomentar una economía mundial más estable y equitativa. La diversidad no es algo que deba asustarnos, es algo hermoso de lo que debemos estar satisfechos. Lo sustancial es aprender a liderar, conversación a conversación, porque la paz no se puede construir únicamente a través de la geopolítica. Precisamos un autoexamen, además. De este modo, gozaremos de una quietud más inclusiva, más humana y que sean los jóvenes quienes la construyan.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-DakghsH18mofD_BBkKG-XrUVdY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Haciéndonos familia, percibiremos que no estamos solos y que pertenecemos a alguien que nos ama, con el itinerario de la cercanía y del acompañamiento, máxime cuando la ley de la selva está sustituyendo al estado de derecho por todos los rincones del planeta”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-05T16:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Temperar el mundo; deber de cuidado
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/temperar-el-mundo-deber-de-cuidado" type="text/html" title="Temperar el mundo; deber de cuidado" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/temperar-el-mundo-deber-de-cuidado</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/temperar-el-mundo-deber-de-cuidado">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Nuestro mejor vivir es aquel que nos implica conjuntamente, corazón a corazón, en el respeto y en el tacto por salvaguardar los derechos humanos. Por ello, algo que tenemos que tener siempre en cuenta, es que no se accede a lo auténtico sino a través de la entrega generosa, sabiendo que donde no hay apego por el análogo tampoco puede haber justicia”.&nbsp;</p><p>En este momento, en el que proliferan multitud de angustias e incertidumbres, nos toca poner calma y acoger el don de la esperanza en nuestro vivir existencial. Estos síntomas de desorden revelan una enfermedad social en un mundo globalizado que demanda el deber de consideración, sobre todo en aquellos seres más indefensos, entre los que están los niños a los que hay que proteger contra el maltrato, la explotación y la trata de persona, al igual que a nuestros mayores, que teniendo en cuenta que superarán en número a los menores de dieciocho años muy pronto, las políticas deben garantizar un acceso equitativo a las prestaciones de jubilación, abordando las necesidades sanitarias específicas de cada sexo, reforzando los sistemas de apoyo social para aliviar la carga de las atenciones.&nbsp;Debemos entrar en sanación con todo, también con la naturaleza y la economía. En este sentido, la diversidad biológica es crucial para la salud humana, el suministro de alimentos, el transporte y las actividades económicas que generan empleo, como la pesca y el turismo. Evidentemente, los humedales son vitales para la supervivencia y para nuestro clima, proporcionando servicios ecosistémicos esenciales como la regulación del agua, incluyendo el control de las inundaciones y la purificación del agua. No olvidemos que una octava parte de la población terrestre, que viven en zonas rurales y urbanas de todo el orbe, dependen de los lodazales como medio de sostenimiento y desarrollo.&nbsp;El fruto de un crecimiento económico ilícito, en parte se debe a que se prescinde de los valores humanos fundamentales, ocasionando afluencia de daños infringidos a la casa común. ¡Es una inmoralidad que clama al cielo! Ante esta grave situación dominadora, tampoco podemos quedar indiferentes. El degrado ambiental de querer poseer y subyugar la naturaleza, es cruel. Cada pueblo puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su estabilidad vivencial, pero también tiene la obligación de protegerla y ampararla. No podemos deshumanizarnos, somos seres sociales, creativos y solidarios, con una inmensa capacidad de amar. El amor todo lo alcanza y percibe. Ahí radica la sanación, en activar la valía y no el dinero como valor, pues todo lo mercantiliza.&nbsp;Desde luego, no somos seres adoquinados, entonces realmente podremos inspirar ilusión para regenerar una atmósfera más sana y justa. Algunos dirán que, como individuos, no podemos hacer mucho. Es cierto, pero cada uno puede ser una gota que, unida a muchas gotas, puede convertirse en un mar. No hay que tener miedo a nada, jamás miremos hacia otro lado, cuando veamos la multitud de esclavos que transitan por nuestros ojos cada día. Nuestro mejor vivir es aquel que nos implica conjuntamente, corazón a corazón, en el respeto y en el tacto por salvaguardar los derechos humanos. Por ello, algo que tenemos que tener siempre en cuenta, es que no se accede a lo auténtico sino a través de la entrega generosa, sabiendo que donde no hay apego por el análogo tampoco puede haber justicia.&nbsp;Sin duda, no hay mejor cuidado que cuidarse de la ambición, ya que únicamente quien sabe custodiarse a sí mismo, sabe quererse y sabe velar lo ajeno como si fuese propio. En efecto, nuestro tránsito por aquí abajo es dar vida, como un derecho natural que es; no la muerte, que debe ser acogida, nunca suministrada. Preservar la fragilidad de los entornos y de las gentes, significa batallar y hacerse cargo, defendiendo la identidad de toda pulsación viviente, ante tantas violaciones y violencias que nos sobrecogen en cualquier esquina. Así las cosas, y deseando avivar una sanación celeste, tenemos que comenzar por aprender a reprendernos, cada cual consigo mismo, haciendo todo lo posible por mantener una actitud valiente, promoviendo espacios de diálogo para atendernos y entendernos.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HuU-BxKiaMDAa2G0Dz9_cOQThMA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>ALGO MAS QUE PALABRAS]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-29T17:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Mares y desiertos; convertidos en vertederos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/mares-y-desiertos-convertidos-en-vertederos" type="text/html" title="Mares y desiertos; convertidos en vertederos" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/mares-y-desiertos-convertidos-en-vertederos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/mares-y-desiertos-convertidos-en-vertederos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WloOMXoaBhErIsM91QP3xUq9irc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/07_CORCOBA_P24.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Todos los cauces van al mar, &nbsp;pero el mar está desbordado de contextos mundanos en sus fondos marinos. Sólo hay que adentrarse en sus interiores para observarlo y vivirlo. Tantas veces olvidamos que el lecho marino es un medio viviente, no un basurero desértico, que demanda el esfuerzo de todos por garantizar la salud de los ecosistemas oceánicos durante las próximas décadas. Esta situación es horrorosa; puesto que estamos para dar vida, no para restarla, y la mayor parte del espacio habitable del planeta se encuentra bajo el agua. Deberíamos, por consiguiente, activar una ética gobernanza oceánica inclusiva, para que su gestión se haga de manera sostenible en beneficio de la humanidad en su conjunto, de modo que la prosperidad y la protección vayan de la mano.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si para aprender a meditar no hay como viajar por mar y desiertos, que nos harán despertar, ya no sólo de nuestro espíritu contaminante, también de la pasividad hacia las rutas migratorias, que, para muchas, demasiadas personas, son mortales. Ciertamente, la humanidad se ha deshumanizado por completo. De lo contrario, extenderíamos nuestro abrazo hacia esas gentes que piden auxilio, como tampoco es natural, que no salvaguardemos las aguas internacionales en un mundo globalizado donde, tanto el afecto como el efecto, son colectivos. &nbsp;Desde luego, debe existir un control sobre la actividad en alta mar, como también debe cohabitar una asistencia humanitaria, al menos para que los mares no se conviertan en cementerios de migrantes o en simples autopistas para el comercio.</p><p>Hoy más que nunca, necesitamos dar vida, donar aliento y acompañar, ante el clamor injusto que nos lanzamos unos contra otros, como auténticos leones sin corazón. El egoísmo nos sobrepasa. Por ello, seguro que nos hará bien, pensar en ello: en esos mares y desiertos mortíferos que nos dejan sin palabras. Al igual que hay que facilitar el refugio a quienes huyen de la guerra, de la violencia, de la persecución y de tantas calamidades; de igual forma, tenemos que tomarnos en serio, el apoyo hacia una contribución vital, para abordar la llamada triple crisis planetaria del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación. En consecuencia, dejemos de ser agentes corruptos y pasemos a ser ciudadanos de bien. Será un buen plan, sin duda.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Uno debe ser responsable de los propios actos, por ejemplo cuando contamina o no auxilia a su análogo. Vivimos en la confusión permanente, y todo por no hacer un alto en el camino, para repensar nuestras propias actuaciones vivientes. Nos hartamos de viajar; y, sin embargo, no tenemos tiempo para explorarnos internamente. Así, vamos por sendas de iniquidad y perdición, por océanos furiosos debido a nuestra irresponsabilidad; obviando que nuestra masa de agua es el fundamento de nuestra existencia. Ojalá &nbsp;se acreciente esa humanidad, que hace todo lo posible por no viciarse. Dejarse contagiar por la malvada cultura de la indiferencia y el descarte, es todo un despropósito. Reconsideremos la situación, cada mañana, ya que cada día puede ser el último.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La pulsación contemplativa es, realmente, la verdadera humanización. Sea como fuere, en un mundo corrompido globalmente, dividido y desgarrado por muchos conflictos, hundido en un piélago de miserias, lo sensato es comprometerse a trabajar honestamente en unión y en unidad; con un solo amor, el verdadero; y, con una sola pasión, el desprendimiento, para hermanarse. Quizás tengamos que tomar otro espíritu, también el de servicio, nunca el poder sin más, que nos atrofia y nos impide armonizar los corazones y las mentes. Vengan, pues, las olas del cambio a hacerse realidad. Ahora es nuestra responsabilidad colectiva impulsarlas, por la ciudadanía, por nuestro planeta y las generaciones futuras. Rehacerse como familia, es la verdadera prueba: ¡vivir el calor de hogar!</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WloOMXoaBhErIsM91QP3xUq9irc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/03/07_CORCOBA_P24.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“Hoy más que nunca, necesitamos dar vida, donar aliento y acompañar, ante el clamor injusto que nos lanzamos unos contra otros, como auténticos leones sin corazón”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-19T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Viejas mediciones injustas;  sobre riqueza y bienestar
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/viejas-mediciones-injustas-sobre-riqueza-y-bienestar" type="text/html" title="Viejas mediciones injustas;  sobre riqueza y bienestar" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/viejas-mediciones-injustas-sobre-riqueza-y-bienestar</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/viejas-mediciones-injustas-sobre-riqueza-y-bienestar">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CkSlWVET8OXgoOlPr87od3V2wEg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El proceso de globalización de este mundo nuevo, nos llama al entendimiento, ofreciéndonos la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria, lo que requiere de todos nosotros una buena gestión, comenzando por un total desprendimiento de lo mundano. Por desgracia, la realidad suele llamarnos al orden, siendo testigos del incremento de la pobreza y la desigualdad, contagiando asimismo con una crisis a todo el mundo. A poco que nos adentremos en las diversas situaciones, seremos testigos de las consecuencias de nuestro fracaso actual, sobre todo a la hora de equilibrar las dimensiones económicas, sociales y medioambientales del desarrollo. Comencemos a darle valor al bienestar humano, siendo más éticos y responsables.&nbsp;Lógicamente, esto significa que los dinamismos del progreso deben gestionarse, superando la idolatría del beneficio y poniendo siempre al individuo y a su impulso sistémico en el centro. Lo frágil es lo que debe importarnos y ponernos en movimiento, con una actitud más benigna y solidaria, jamás egoísta o excluyente. En efecto, porque todos compartimos idénticos espacios; en consecuencia, hemos de asegurarnos que las novedades sean tratadas con hálito colectivo y desvelo amistoso. Reconocer nuestra común humanidad nos insta a ser más alma que armadura, para sustentar la savia y sostener el aliento viviente, sin andares interesados, para no agotar los recursos del planeta, de los que todos somos parte.&nbsp;Despoblémonos de mediciones injustas y poblémonos de amor verdadero; ese que se dona sin esperar recompensa alguna, pero que aminora tensiones e incertidumbres, sobre todo ante el deterioro de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, el aumento de los conflictos y la inseguridad alimentaria, sumado todo ello a las desigualdades históricas, que nos dejan sin conciencia para hacer propósito de enmienda. La vida no es para que la vivan los privilegiados, es para que la disfrutemos todos los seres, lo que nos demanda a implicarnos mutuamente. La cuestión, por tanto, no debe quedar únicamente en manos de las élites políticas, científicas o académicas. &nbsp;Jamás olvidemos, pues, que nadie es más que nadie, para colaborar y cooperar por un orbe más justo.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La creatividad nos regenera realmente, conectando pulsos y pausas diversas, es más celeste que mundana. Trabajarla en comunión y en comunidad es como se avanza. Muchas veces es cuestión de estar en guardia como auténticos cultivadores del edén poético, sobre todo para asegurarnos de que, cuando se satisfagan las necesidades más complejas, no se descuiden las vitales. Este atropello general hace que las personas se vean privadas de lo necesario y sumergidas en las cosas accesorias. Hoy más que nunca, tenemos que mostrar empeño en que un mayor adelanto de la civilización, pasa por universalizar la salud, el capital social y la calidad del medio ambiente; contribuyendo de manera integral, a la realización de la persona, como ser pensante con libre voluntad.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En el fondo, todos somos cantautores de belleza, lo importante es conseguir expresar lo creado, el níveo reflejo del esplendor que durante unos instantes brilla ante los ojos del espíritu condescendiente. Así, mientras cada contienda nos destruye mar adentro y no deja a nadie preservado, el amor y el deseo son las hélices del soplo de las magnas hazañas. La grandeza para poder sentirse uno embellecido, no se enseña ni se adquiere, se cultiva internamente con aire donante y místico horizonte. Esto se consigue, con más poética que política; es decir, avivando el calor de hogar como brío cooperante y con una educación en familia, que nos despierte hacia el fraterno cambio. &nbsp;Porque el vigor no lo da sólo el dinero, que también, pero aún más soñar; como no es sólo existir, es además asistir.</p><p>Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritorcorcoba@telefonica.net14 de enero de 2026&nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CkSlWVET8OXgoOlPr87od3V2wEg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“La grandeza para poder sentirse uno embellecido, no se enseña ni se adquiere, se cultiva internamente con aire donante y místico horizonte. Esto se consigue, con más poética que política; es decir, avivando el calor de hogar como brío cooperante y con una educación en familia, que nos despierte hacia el fraterno cambio”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-15T06:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El modelo competitivo;  es un combate absurdo
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-modelo-competitivo-es-un-combate-absurdo" type="text/html" title="El modelo competitivo;  es un combate absurdo" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-modelo-competitivo-es-un-combate-absurdo</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/el-modelo-competitivo-es-un-combate-absurdo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CkSlWVET8OXgoOlPr87od3V2wEg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>No hay mejor desafío que trabajar por la concordia en un mundo cruel y competitivo, que todo lo confunde y lo tensiona, para infundirlo de abecedarios agresivos, que nos llevan a un estado salvaje, impidiéndonos vivir bien y que sean buenos los tiempos. En efecto, todo parte de nosotros, ya que el orbe es lo que somos cada cual consigo mismo y con los demás. Por ello, aunque vivimos momentos complicados, jamás cedamos a la injusticia; tratemos de coordinar acciones, haciéndolo corazón a corazón. Es cierto que, en el contexto bajo el que nos movemos, los precios elevados continúan siendo un desafío global, también cuando se alarga la desinflación, lo que debe hacernos escuchar la voz de los débiles que, aún hoy, carecen de sintonía en este mundo de supremos egoísmos terrícolas.&nbsp;Sin duda, hay que pasar página para reconstruir la confianza entre análogos, fortalecer la previsibilidad y renovar el compromiso global, con un sistema multilateral de comercio abierto, cimentado en normas, que nos frenen la avaricia. Estamos aquí para servirnos con honestidad unos de otros, no para apoderarnos de nadie, ampliando las desigualdades estructurales existentes. Tanto es así, que las perspectivas por regiones indican discordancia dentro de la expansión esperada, lo que debe hacernos repensar otro tipo de actuaciones, en coherencia con nuestra dignidad humana. Únicamente un desarrollo equilibrado, encaminado hacia el bien común, será auténtico y contribuirá, incluso a largo plazo, a la estabilidad.&nbsp;El tiempo es un horizonte de ceremonias que siempre nos advierte y nos da lecciones, poniéndonos en el lugar que nos merecemos. Avanzamos, pero también retrocedemos, nuestro error es endiosarnos y no escucharnos mutuamente. La verdad no la ha conseguido nadie todavía. Tampoco una voz fuerte, puede competir con una voz clara. Al fin, lo trascendente no es el nivel competitivo en ninguna actividad, sino el espíritu de gratuidad en el sentido noble de este término, que es lo que nos acrecienta el compartir, avivando la cultura del encuentro y la fraternidad. Personalmente, reconozco que me animo a mí mismo, a practicar este estilo de manera consciente, oponiéndome a toda forma de violencia y opresión.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Resulta sorprendente que la humanidad esté globalizada, pero sin hermanarse, que todavía no sepa vivir en concordia, o que vocablos tan necios como competitividad, a pesar de que suele generar conflictividad, sea la palabra que nos tutele, en lugar de otras como: aprender a reprenderse para poder convivir. Indudablemente, la convivencia es un término que nos reduciría el costo existencial, ya que comprimiría las múltiples crisis mundiales que nos asolan, conduciéndonos a un largo periodo de bajo crecimiento económico. Ciertamente la inflación baja, pero la inversión es moderada y la incertidumbre persiste, lo que debe ayudarnos a que surja un creciente consenso sobre la necesidad de armonizar las políticas económicas con las políticas benéficas.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Una sociedad como la actual, que no suele estar fondeada en sólidos valores éticos, es un consorcio sin futuro; puesto que, carece de dirección estética y de cauce generoso, por mucho que se hable de desarrollo social. No hay elemento más tétrico, que dejarse inundar por el calvario de la deshumanización y de la inhumanidad manifiesta, lapidándonos el alma de corrupción e impunidad. El esfuerzo en pos de un verdadero avance comunitario, requiere fortalecer los valores democráticos, el respeto universal de los derechos humanos, inherentes a todo ciudadano por el mero hecho de ser persona, y un correcto funcionamiento del Estado de derecho. Combinar el esfuerzo, a través de una corporación más equitativa y atenta a las necesidades de los más débiles, es lo que nos compenetra y reaviva.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritorcorcoba@telefonica.net11 de Enero de 2026.-&nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CkSlWVET8OXgoOlPr87od3V2wEg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Una sociedad como la actual, que no suele estar fondeada en sólidos valores éticos, es un consorcio sin futuro; puesto que, carece de dirección estética y de cauce generoso, por mucho que se hable de desarrollo social”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-12T05:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Ante la nueva estrella; la estela del auténtico amor
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/ante-la-nueva-estrella-la-estela-del-autentico-amor" type="text/html" title="Ante la nueva estrella; la estela del auténtico amor" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/ante-la-nueva-estrella-la-estela-del-autentico-amor</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/ante-la-nueva-estrella-la-estela-del-autentico-amor">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-DakghsH18mofD_BBkKG-XrUVdY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;En nuestro afán y desvelo por aquí abajo, buscamos siempre y rebuscamos sin cesar la estela luminosa, que nos imprime calor de hogar sin llegar a consumirse jamás, porque es la única luz que nos hará felices. Ciertamente, el auténtico amor todo lo resplandece, incluso en las noches oscuras de la vida. Al igual que la perenne providencia, que con su destello guió a los Magos a Belén, así también nosotros, con nuestro amor, podemos proteger a multitud de seres indefensos en escenarios de contiendas absurdas; muchas de ellas, iniciadas en su propia familia. Proteger a los más débiles, ya sean menores o mayores, es una obligación ya no sólo jurídica, también natural de todo ser humano. No olvidemos que cada día es una pequeña vida; y, como tal, hemos de compartirla hermanados.&nbsp;Realmente, ni los abusos y tampoco los atropellos, pueden normalizarse. Cada ciudadano está en la obligación de actuar y ser firmes para cambiar el aluvión de injusticias, que nos están deshumanizando por completo. Ojalá en este tiempo, de tantos sueños para recomenzar nuevamente, &nbsp;tengamos un instante para deliberar sobre nuestro modo de amar y quererse. Porque el amor es esto: cercanía, clemencia y afecto. Y para ello, no precisamos instrumentos extraordinarios y muchos menos medios sofisticados, solo requerimos un corazón desprendido, que sea generoso en la acogida, humanitario y caritativo. En consecuencia, mientras miramos a los Magos que, con los ojos inequívocos en el cielo rastrean el místico lunar, adentrémonos en nuestro propio océano interno y reencontrémonos.&nbsp;Hallándonos es como uno se puede donar, ponerse en servicio desinteresadamente, hacerse y rehacerse como siervos los unos para los otros, dejando la dominación y el poderío en la isla de la exclusión. Llegamos así al gozo del altruismo, algo innato en todo níveo corazón, como esa luminaria que es visible para todos. Los Magos no siguen los avisos de un código oculto o sectario, más bien observan a un astro que ven brillar en lo inmaculado, no en el egoísmo mundano. Ellos lo perciben, desde su humildad; otros, sin embargo, como Herodes y los doctores, ni siquiera se dan cuenta de su aparición. La buena estrella que, en el fondo todos llevamos consigo, siempre camina con nosotros; es cuestión de abrazar lo celeste, de revolverse contra sí y de volverse poesía.&nbsp;En el verso que somos, como verbo naciente cada aurora, radican nuestros latidos verdaderos y ellos son nuestra esperanza. El Creador de nosotros lo hace corazón a corazón, no cuerpo a cuerpo, y este es un mensaje importante para sentirnos acompañados por ese orbe invisible de pulso vivo y de pausa contemplativa. &nbsp;Sin duda, nos urge retornar a esa inocencia para sentir el desvelo de que un descendiente protegido es un futuro seguro. Indudablemente, el planeta requiere que sus moradores se fraternicen, para reconstruir un porvenir en el que todos los chavales tengan una oportunidad real de vivir en paz, de aprender a reprenderse y prosperar. Recordemos, que lo que se les de a los críos, los críos lo darán a la sociedad.&nbsp;Esto nos demanda un cambio, &nbsp;cultivar la inspiración y ejercitar nuestro tránsito por la tierra, como poetas en guardia permanente. Pensemos, además, que los niños son como luceros, nunca hay demasiados; que los jóvenes son como olas, necesitamos de su movimiento para sentirnos vivos; que los mayores son como seres cultivados con sus cátedras vivientes, los persuadimos en su sabiduría para no rebotar en las torpezas. Precisamente, por esto, en el pesebre, representamos a los Magos con características que abarcan todas las edades y razas, para recordarnos que todos tenemos un sueño que cumplir con rectitud, la de regresar al cielo, lugar donde hallaremos refugio y alegría. Que nadie quede fuera, por no hacer ese viaje interior, que todos debemos laborar con propósito de enmienda.&nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-DakghsH18mofD_BBkKG-XrUVdY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Al igual que la perenne providencia, que con su destello guió a los Magos a Belén, así también nosotros, con nuestro amor, podemos proteger a multitud de seres indefensos en escenarios de contiendas absurdas; muchas de ellas, iniciadas en su propia familia”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-05T16:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Una nueva ilusión; nos nutre a vivir el nuevo año
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/una-nueva-ilusion-nos-nutre-a-vivir-el-nuevo-ano" type="text/html" title="Una nueva ilusión; nos nutre a vivir el nuevo año" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/una-nueva-ilusion-nos-nutre-a-vivir-el-nuevo-ano</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Víctor Corcoba Herrero]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/una-nueva-ilusion-nos-nutre-a-vivir-el-nuevo-ano">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-DakghsH18mofD_BBkKG-XrUVdY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Resulta público y notorio, que todas las cosas ya coexistieran, pero como nadie escucha en este mundo, es siempre necesario comenzar de nuevo; al menos para tomar el sano propósito de poner el oído al clamor de los pobres y de la tierra que continúa elevándose hoy, implorando ecuanimidad y orden. Aún ahora, después de tantos años vividos y de mil caminos surcados, el horizonte de lo armónico, permanece desgraciadamente alejado de la vida real de muchas gentes y, por ende, de la familia humana, que está totalmente interconectada. Por supuesto, estamos en una época de caos e incertidumbre y entramos en 2026 divididos, con persistentes enfrentamientos y el colapso climático, unido al aluvión de violencias y violaciones sistémicas del derecho internacional.&nbsp;Nuestro porvenir, como en cualquier otro período, se nutre de anhelos. La ilusión sirve cuando la realidad la toma de la mano, sabiendo que todo depende de nosotros, de que actuemos colectivamente con valentía y valor, partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medioambiente. Esto nos demanda a ser activos, a no quedarnos parados y mucho menos pasivos ante ningún contexto. Mal que nos pese, el diálogo entre las diversas generaciones debe ser continuo y persistente, como base para la realización de proyectos compartidos. Quizás, por ello, tengamos que modificar las prioridades. A mi juicio, considero por ejemplo esencial la apuesta por la educación, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo. &nbsp;Es evidente que el mundo dispone de recursos para mejorar la vida de las personas, sanar el planeta y lograr un futuro de paz y justicia. Sólo hay que poner entusiasmo en ello; y, en lugar de invertir en armas, priorizar el tiempo en ponerse de acuerdo y en caminar juntos. Desde luego, nos merecemos un presente más poético que político, que fomente la cultura del abrazo en sus abecedarios de cada día, frecuentando el pasado para aprender de la historia. Solo así, se puede alimentar el entusiasmo de hacer germinar nuevos deseos, floreciendo la esperanza y la dicha de comprendernos. De este modo, unidos, podremos compartir las vivencias unos de otros, que es lo que nos engrandece el alma, para centrarnos en la fraternidad y en la alianza entre el ser humano y su entorno.&nbsp;Jamás rechacemos los sueños, son los que nos sostienen. Sea como fuere, está visto que nos precisamos y nos requerimos para auxiliarnos entre sí, contribuyendo a que la vida mejore para todos, con el acceso a los servicios y oportunidades, dignidad y autodeterminación, con una perspectiva del acompañamiento y de la seguridad, centrada en el ser humano y no en el incentivo bélico. En consecuencia, la mano tendida fomenta el encuentro y la cercanía, desactiva la hostilidad y activa la amistad, lo que genera una atmósfera de concordia, o sea, un equilibrio fundado en la confianza recíproca, con el cumplimiento de las condiciones acordadas. Ojalá que, con el inicio de este nuevo año, la proximidad sea un hecho que comience por nuestros propios latidos internos, de la mente y el corazón.&nbsp;No olvidemos que el flamante ciclo, comienza con la deidad de unos brazos de Madre y la paciencia de un Padre que vierten su cariño en un pesebre, donde está el Verbo naciente; y, lo hacen, con espíritu completamente desprendido, animoso de ternura y templado de esperanza. Es el Dios-poesía que nace para no excluir poema alguno y hermanarnos. Únicamente, bajo esta mística forma, podremos tejer los hilos de un orbe que desteje el odio para tejer el amor, ese que lo pintan ciego y con alas. Con visión de asombro, para no ver los tropiezos y con vuelos de altura para librarnos de lo mundano, nos hallaremos libres. Emancipados de lo cruel, dejémonos embellecer por el esplendor del verso, para que no gobierne ni el poder y sí la poda, ni la dominación y si el ánimo donante.&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-DakghsH18mofD_BBkKG-XrUVdY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/corcoba.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Es evidente que el mundo dispone de recursos para mejorar la vida de las personas, sanar el planeta y lograr un futuro de paz y justicia. Sólo hay que poner entusiasmo en ello; y, en lugar de invertir en armas, priorizar el tiempo en ponerse de acuerdo y en caminar juntos”.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-02T16:30:00+00:00</published>
    </entry>
    </feed>