<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.elheraldo.com.ar/feed-autor/monsenor-jorge-eduardo-lozano</id>
    <link href="https://www.elheraldo.com.ar/feed-autor/monsenor-jorge-eduardo-lozano" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-09-28T19:00:04+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Monseñor Lozano: “La visita del Papa puede ayudarnos a sanar divisiones”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-la-visita-del-papa-puede-ayudarnos-a-sanar-divisiones" type="text/html" title="Monseñor Lozano: “La visita del Papa puede ayudarnos a sanar divisiones”" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-la-visita-del-papa-puede-ayudarnos-a-sanar-divisiones</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-la-visita-del-papa-puede-ayudarnos-a-sanar-divisiones">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JXwqez3Oq4L34X5DhAIKDkM1XZk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/lozano.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, invitó a preparar el corazón para la visita pastoral del papa León XIV a la Argentina, que definió como "una oportunidad de gracia" para la Iglesia y la sociedad. En una reflexión titulada Bienvenidos todos: preparar el corazón para la visita pastoral del papa León XIV, llamó a vivir este tiempo desde la acogida, el diálogo, el compromiso con los más vulnerables y la misión. El prelado tomó como eje el lema de la visita, "Bienvenidos todos. Vayan y anuncien", que, según explicó, expresa "dos movimientos inseparables y simultáneos de la vida cristiana": recibir a cada persona y salir a su encuentro para compartir el Evangelio. "Decir 'Bienvenidos todos' no es una simple fórmula de cortesía", afirmó monseñor Lozano. Para el arzobispo, se trata de una definición sobre el modo en que la Iglesia está llamada a vivir: "con el corazón disponible y con una mirada capaz de reconocer el valor de cada persona".</p><p>"Que nadie quede afuera""Nadie queda afuera", sostuvo, y planteó que esta convicción debe llevar a revisar actitudes, estructuras y formas de relacionarse. La comunidad cristiana, señaló, está llamada a ser un espacio donde cada persona pueda sentirse "recibida, escuchada y acompañada". En particular, pidió prestar atención a quienes atraviesan situaciones de pobreza, exclusión o vulnerabilidad. "Los pobres no son un problema que la sociedad pueda descartar ni destinatarios pasivos de ayuda", afirmó. Son, en cambio, personas con dignidad, historia, voz y una riqueza que pueden aportar a la comunidad.Monseñor Lozano mencionó entre quienes requieren una atención especial a las personas que no tienen un trabajo digno, viven en condiciones precarias, sufren la falta de vivienda, enfrentan enfermedades, padecen soledad o atraviesan situaciones de vida en las que no encuentran un lugar donde ser escuchadas.En este sentido, consideró que la visita del Papa puede ser una ocasión para renovar "una Iglesia cercana a los últimos y comprometida con el cuidado de la casa común".</p><p>La persona en el centroEl arzobispo sanjuanino también vinculó el lema con los desafíos de una época marcada por "la rapidez, la tecnología y la búsqueda de resultados". Frente a ese contexto, subrayó que "la persona debe estar siempre en el centro"."Cada ser humano merece ser tratado como alguien único, no como un número, un usuario, un consumidor o una pieza de un sistema", expresó. Para monseñor Lozano, la visita de León XIV puede ayudar a recuperar la conciencia de que "todos somos hijos amados por Dios" y, desde esa certeza, contribuir a sanar las divisiones de la sociedad argentina."La Argentina necesita espacios de diálogo, respeto y encuentro", sostuvo, y agregó que la Iglesia puede realizar un aporte si se anima a "tender puentes".</p><p>"Vayan y anuncien"El segundo movimiento del lema, explicó, es la invitación misionera: "Vayan y anuncien". "La Iglesia no vive para sí misma", afirmó Lozano, sino que recibe el amor de Dios "para comunicarlo" y se alimenta del Evangelio "para llevar esperanza a todos los ambientes".El arzobispo remarcó que la buena noticia que la Iglesia tiene para compartir es que Dios ama, busca y acompaña a cada persona y ofrece una vida nueva. "El Evangelio no es una teoría ni un conjunto de normas desvinculadas de la vida cotidiana", sostuvo, sino el anuncio de que Cristo está vivo y camina con su pueblo. En esa misión, destacó el papel del Espíritu Santo, que "renueva la esperanza, fortalece a las comunidades y abre caminos nuevos para anunciar el Evangelio". Dejarse movilizar por el Espíritu, añadió, implica escuchar los clamores de la sociedad, discernir juntos las respuestas y superar "el miedo y la indiferencia"."Vayan y anuncien" es, por eso, una invitación a ser una Iglesia en salida: "a no encerrarse, a no esperar que todos lleguen, a acercarse a las periferias humanas y existenciales". Y resumió esa tarea en tres verbos: "Anunciar con alegría, servir con generosidad y acompañar con paciencia".(AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JXwqez3Oq4L34X5DhAIKDkM1XZk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/lozano.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan invitó a preparar la visita de León XIV desde la acogida, el encuentro y la misión, con especial atención a quienes viven situaciones de pobreza y vulnerabilidad.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-09-28T19:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-09-28T19:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La Urgente Necesidad de Cuidar la Creación
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-urgente-necesidad-de-cuidar-la-creacion" type="text/html" title="La Urgente Necesidad de Cuidar la Creación" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-urgente-necesidad-de-cuidar-la-creacion</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-urgente-necesidad-de-cuidar-la-creacion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>No es casual que muchas culturas hayan considerado a la Tierra como una madre o como un don sagrado. Cada ser vivo, desde la más diminuta semilla hasta el animal más majestuoso, cumple un papel único en el equilibrio natural. Esta diversidad es fuente de riqueza, inspiración y sustento para toda la humanidad.Sin embargo, esta obra inmensa es también profundamente frágil. El maltrato ambiental, la contaminación, la deforestación y la sobreexplotación de los bienes naturales la ponen en peligro. Cada vez que destruimos un bosque, contaminamos un río o agotamos una especie, estamos dañando ese delicado tejido del que dependemos todos. Las consecuencias ya son palpables: climas extremos, sequías, inundaciones y pérdida de hábitats. La creación no es invulnerable; necesita de nuestro respeto y cuidado constante.Quizás uno de los aspectos más dolorosos del deterioro ambiental es la extinción de especies. Cada animal, planta o microorganismo que desaparece, es una pérdida irreparable para el mundo. Estas especies no sólo enriquecen la biodiversidad, sino que muchas veces cumplen funciones vitales en los ecosistemas. Su desaparición afecta la cadena alimenticia, la polinización, la fertilidad de los suelos y, en última instancia, nuestra propia supervivencia. Protegerlas no es sólo un deber ético, sino una necesidad para asegurar un futuro sustentable.A los males ambientales se suma el flagelo de la guerra. Los conflictos bélicos no solo destruyen vidas humanas, sino que devastan paisajes, contaminan suelos y agua, y arrasan con la creación entera. Además, la guerra consume ingentes recursos y energías que podrían orientarse a combatir el hambre, construir paz y restaurar el equilibrio perdido. Cada bala, cada bomba, cada tanque es un paso atrás en el camino del cuidado y la sanación de nuestro mundo. En el Mensaje para esta celebración el Papa León XIV escribe:&nbsp;“En vez de las armas bélicas, el Dios de la paz nos colma de fuerza para sanar, para reconciliar y construir una civilización del amor. En este sentido, estamos llamados al cuidado de los múltiples ‘ecosistemas’ que nos han sido confiados: los ecosistemas de la creación, de las relaciones humanas y los del propio corazón humano”. &nbsp;&nbsp;Y agrega: “En efecto, el corazón humano resulta ser el lugar donde se llevan a cabo las más duras batallas y donde se revela nuestra condición caída. No es sólo la sede de las emociones, sino el centro de la persona —donde convergen la razón, los deseos, la voluntad, y la conciencia—. Es aquí donde luchamos con nuestros deseos contradictorios entre el amor y la indiferencia, la verdad y la ilusión, la justicia y la injusticia (St&nbsp;1,14-15)”.Entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre, celebramos en la iglesia católica y muchas tradiciones cristianas el “Tiempo de la Creación”. Este período culmina en la memoria de San Francisco de Asís, el santo que expresó con gran belleza el modo de vincularnos con la creación:</p><p>Loado seas por toda criatura, mi Señor,&nbsp;y en especial loado por el hermano sol,&nbsp;que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,&nbsp;y lleva por los cielos noticia de su autor.Y por la hermana luna, de blanca luz menor,&nbsp;y las estrellas claras, que tu poder creó,&nbsp;tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,&nbsp;y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!Y por la hermana agua, preciosa en su candor,&nbsp;que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!&nbsp;Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,&nbsp;y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!Y por la hermana tierra, que es toda bendición,&nbsp;la hermana madre tierra, que da en toda ocasión&nbsp;las hierbas y los frutos y flores de color,&nbsp;y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!</p><p>Cuidar la creación es defender la vida en todas sus formas. Es un desafío urgente pero también una oportunidad de esperanza, de reencontrarnos con nuestra vocación de ser familia en la casa común.Esta semana estaremos de Retiro espiritual con los sacerdotes de la Arquidiócesis de San Juan. Contamos con tu oración. ¡Y Feliz día de Santa Rosa de Lima!</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La creación que habitamos es vastísima y asombrosa. Desde los picos nevados hasta los mares profundos, pasando por bosques, ríos y desiertos, el mundo nos invita cada día a maravillarnos ante su belleza y su complejidad.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-08-31T20:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-08-31T20:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Infancia, tiempo de cuidar y estimular
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/infancia-tiempo-de-cuidar-y-estimular" type="text/html" title="Infancia, tiempo de cuidar y estimular" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/infancia-tiempo-de-cuidar-y-estimular</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/infancia-tiempo-de-cuidar-y-estimular">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/d-GQqkJrsNxp-GQ3H846tpEBwoA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lozano_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los más pequeños viven en un mundo donde todo es posible. El juego es su herramienta principal para explorar, aprender y crecer; las aventuras con amigos, las risas compartidas y las historias inventadas nutren su imaginación y les permiten desarrollar vínculos afectivos. Cada escondite, cada ronda de saltos, cada dibujo en el cuaderno es una oportunidad para experimentar alegría y construir recuerdos que acompañarán toda la vida.</p><p>Como padres, educadores o miembros de la comunidad, nuestra misión es ser guías, protectores y facilitadores. Los niños necesitan adultos atentos, que los escuchen y estimulen su curiosidad. No se trata solo de proveer bienes materiales, sino de ofrecer tiempo, afecto y espacios seguros para crecer. Un adulto presente puede marcar la diferencia en el desarrollo emocional y cognitivo de cada niño.Cuidar es también fortalecer la iniciación en la fe. Descubrir a Dios como Padre creador de todo el universo, a Jesús como el amigo fiel que entrega su vida por amor, a la Virgen María como la Madre que siempre cuida con ternura. Es clave enseñar a rezar para desplegar la confianza en Dios de misericordia.En la actualidad, las pantallas y la tecnología han invadido el día a día de chicos y grandes. Si bien pueden ser herramientas educativas y de entretenimiento, el abuso puede llevar a problemas de salud, falta de interacción social y dificultades en el desarrollo. Es clave establecer límites, propiciar juegos reales y fomentar vínculos humanos, priorizando la comunicación cara a cara y el contacto con el entorno.Cada niño tiene su propio ritmo. Es fundamental respetar las etapas del desarrollo, sin presionar ni exigir logros prematuros. El apuro por crecer puede llevar a frustraciones y a la pérdida de experiencias esenciales. Permitirles ser niños, disfrutar de su inocencia y vivir cada momento es el mejor regalo que podemos ofrecerles.El cuidado físico es tan importante como el emocional. Las revisiones médicas periódicas, la vacunación y una alimentación equilibrada son pilares para un crecimiento saludable. Enseñar hábitos de higiene y actividad física desde pequeños les dará herramientas para cuidar su cuerpo y prevenir enfermedades. Sabemos que la mitad de los menores de 18 años viven en hogares por debajo de la línea de pobreza, y esto conlleva postergaciones que afianzan las inequidades.La escuela es mucho más que un espacio de aprendizaje académico. Es el lugar donde los niños aprenden a convivir, a respetar, a dialogar y a construir valores.&nbsp;Los educadores cumplen un rol invaluable, pero el acompañamiento familiar es imprescindible. Fomentar el desarrollo de habilidades, la curiosidad y el pensamiento crítico es una tarea compartida entre hogar y escuela.La violencia, en cualquiera de sus formas, afecta gravemente el desarrollo de los niños. Es responsabilidad de los adultos detectar, prevenir y denunciar situaciones de riesgo. Los niños deben sentirse seguros, protegidos y apoyados. La fragilidad de la infancia exige que seamos vigilantes y solidarios, generando espacios donde puedan expresarse y crecer sin miedo. Poner drogas y armas en sus manos es un delito aberrante, así como la trata con fines de explotación sexual o laboral.Los niños son frágiles y necesitan de nuestro cuidado. Cada gesto, palabra y acción cuenta. En este Día del Niño, renovemos nuestro compromiso de acompañar, estimular y proteger a la infancia. Cuidar a un niño es cuidar el futuro de toda la sociedad.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/d-GQqkJrsNxp-GQ3H846tpEBwoA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lozano_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Solemos identificar a la infancia como un tiempo de mirada mágica del universo. Dedicar anualmente una fecha para celebrar a los niños y niñas es un recordatorio profundo de la responsabilidad que tenemos como adultos de cuidar y estimular a quienes atraviesan este periodo tan crucial de la vida. Es una etapa de fantasía, descubrimientos, alegría, y también de fragilidad y necesidad de acompañamiento.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-08-19T19:30:04+00:00</updated>
                <published>2026-08-19T19:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            “Los abuelos y ancianos no son obsoletos, son pilares fundamentales”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/los-abuelos-y-ancianos-no-son-obsoletos-son-pilares-fundamentales" type="text/html" title="“Los abuelos y ancianos no son obsoletos, son pilares fundamentales”" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/los-abuelos-y-ancianos-no-son-obsoletos-son-pilares-fundamentales</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/los-abuelos-y-ancianos-no-son-obsoletos-son-pilares-fundamentales">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iQljQ3DkiLbIWyfVrs1FwhaPx2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lozano_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El arzobispo sanjuanino subrayó que la dignidad humana no se marchita con el paso del tiempo y recordó que los adultos mayores son portadores de la memoria viva, la sabiduría y la serenidad. Asimismo, citó la popular frase de la obra El Eternauta ("¡Lo viejo funciona, Juan!") y remarcó la importancia de cuidar la carne sufriente con manos capaces de ternura, frente a una época acelerada que tiende a marginar a quienes pierden productividad.Monseñor Lozano lamentó el doloroso sentimiento de soledad que experimentan muchos abuelos y denunció la precariedad económica que afecta a los jubilados. "Nos debe avergonzar como sociedad llegar a que unos cuantos jubilados enfrenten el dilema de 'comer o comprar los remedios'", aseveró, al tiempo que advirtió sobre el peligro de reducir la identidad de los ancianos a frías estadísticas, diagnósticos médicos o números de cama en los establecimientos de salud. En ese sentido, el prelado instó a aceptar la fragilidad y la necesidad de apoyo como una realidad propia de la vida, señalando que pedir ayuda constituye un gesto de humildad y coraje. Recordó además que la debilidad física puede abrir paso a una profunda fortaleza interior y que la interdependencia entre generaciones es indispensable para construir vínculos comunitarios verdaderamente solidarios.Finalmente, el titular de la sede sanjuanina exhortó a las familias, parroquias y ámbitos eclesiales a abrir espacios de escucha activa para contrarrestar el olvido social y honrar a los mayores. &nbsp;El verdadero desafío, concluyó, consiste en edificar una sociedad más inclusiva, donde la vejez no sea motivo de exclusión y la experiencia sea valorada y celebrada como un regalo para toda la comunidad. (AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iQljQ3DkiLbIWyfVrs1FwhaPx2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lozano_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo sanjuanino llamó a valorar la sabiduría de los mayores, denunció la soledad que sufren y llamó a combatir la cultura del descarte. En su reflexión semanal con motivo de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, advirtió sobre la cultura del descarte y llamó a redescubrir el valor y el lugar que ocupan las personas mayores en las familias y en la sociedad. "¿Existe una edad de vencimiento para las personas? ¿Nos volvemos obsoletos al envejecer?", planteó el prelado al denunciar los prejuicios que pesan sobre la vejez en la actualidad.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-07-27T04:30:03+00:00</updated>
                <published>2026-07-27T04:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Amigos en el camino de la vida
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/por-monsenor-jorge-eduardo-lozano-arzobispo-de-san-juan-de-cuyo" type="text/html" title="Amigos en el camino de la vida" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/por-monsenor-jorge-eduardo-lozano-arzobispo-de-san-juan-de-cuyo</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/por-monsenor-jorge-eduardo-lozano-arzobispo-de-san-juan-de-cuyo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/d-GQqkJrsNxp-GQ3H846tpEBwoA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lozano_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay amigos y amigas capaces de mirar nuestras partes rotas, nuestras sombras, y permanecer. Son quienes no temen acercarse a lo que otros desprecian, que aman en nosotros lo que el mundo rechaza. La verdadera amistad no juzga, no exige explicaciones; simplemente está, ofreciendo la presencia como el baluarte más noble y silencioso.</p><p>A veces, acompañar es callar. Es sentarse junto a alguien sin la necesidad de entender o explicar, de buscar respuestas o soluciones. La compañía silenciosa habla y expresa mucho. El amigo sabe que su presencia puede ser el único alivio: estar, sin pretender llenar el vacío, sino habitándolo juntos.</p><p>La literatura y la música han dado voz a la amistad. En “Amigo” de Roberto Carlos resuena: “Tú eres mi hermano del alma/ realmente el amigo/ que en todo camino y jornada/ estás siempre conmigo”. El amigo es quien nos sostiene y nos descubre, incluso cuando nosotros no logramos vernos.</p><p>No es necesario comprender cada dolor, cada motivo, cada silencio. Acompañar es amar el misterio del otro, respetar el espacio donde no caben las razones. El amigo sabe que la vida es, en parte, un enigma y lo abraza, sin intentar descifrarlo por completo. Como expresa una frase atribuida a Borges: “Lo esencial es indefinible. ¿Cómo definir el color amarillo, el amor, la patria, el sabor del café? ¿Cómo definir a una persona que queremos? No se puede”.</p><p>La amistad se cultiva en los pequeños gestos: compartir un mate en la ronda, un café a media tarde, una caminata por el barrio o ver juntos un partido de fútbol. Son momentos invisibles para el mundo, pero eternos para quienes los viven. En cada intercambio, se teje una red de afecto y confianza, donde la rutina se vuelve ritual y la compañía, bendición. Un amigo puede sostenernos con una simple mirada, un abrazo apretado, una palabra justa en el momento indicado. Estos gestos, tan sencillos como profundas raíces, nos anclan en la esperanza.</p><p>Cuando la amistad se vive desde una mirada trascendente, el horizonte se abre. La fe nos ayuda a profundizar, a descubrir que acompañar es también caminar juntos hacia un sentido más grande. La vida adquiere otra dimensión cuando la amistad se convierte en un puente hacia lo eterno, hacia la comprensión de que todo encuentro es parte de un propósito mayor.</p><p>En la historia de Jesús encontramos el modelo de la amistad auténtica. No estuvo solo; eligió caminar junto a amigos que lo acompañaron sin entenderlo siempre, pero sí amándolo con fidelidad. Pedro, Juan, María Magdalena y tantos otros estuvieron presentes en los momentos cruciales de su vida y ministerio. También los tres hermanos de Betania (Marta, María y Lázaro) eran su hogar de amistad para el descanso en la confianza. Jesús nos enseña que la amistad es don y tarea: acoger, acompañar y amar, incluso en el misterio y la incomprensión.</p><p>Hoy, en el Día del Amigo, celebramos y agradecemos la amistad auténtica, ese lazo que nos permite ser vulnerables, crecer y caminar hacia la profundidad de la vida. Porque al final, el camino de la vida se vuelve más liviano y más bello cuando se transita junto a quienes nos aman y amamos, simplemente por ser así.</p><p>Doy gracias a Dios por mis amigas y amigos. Sin ellos no me entiendo. Sin ellos no puedo.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/d-GQqkJrsNxp-GQ3H846tpEBwoA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lozano_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>No estamos hechos para la soledad. Uno de los castigos más duros que se imponía en algunas culturas era el destierro sin poder fortalecer vínculos sociales y familiares, como le sucedió a Caín. Mañana, 20 de julio, celebramos el Día del Amigo, un momento que nos invita a detenernos y mirar a quienes caminan a nuestro lado, dando gracias a Dios porque no estamos solos en el vasto sendero de la vida.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-07-19T17:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-07-19T17:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Mons. Lozano: “Las preguntas incómodas son necesarias para el futuro”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/mons-lozano-las-preguntas-incomodas-son-necesarias-para-el-futuro" type="text/html" title="Mons. Lozano: “Las preguntas incómodas son necesarias para el futuro”" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/mons-lozano-las-preguntas-incomodas-son-necesarias-para-el-futuro</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/mons-lozano-las-preguntas-incomodas-son-necesarias-para-el-futuro">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QvomSOXavht0uctHE1QpPGSrQ7c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lozano.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, publicó una reflexión en la que invita a afrontar las grandes preguntas sobre el rumbo de la humanidad en un contexto marcado por la incertidumbre, los cambios tecnológicos, las adicciones y los conflictos armados. En ese marco, sostuvo que la fe en Cristo ofrece una esperanza capaz de orientar la vida personal y comunitaria.Tomando como punto de partida una expresión del papa León XIV, el prelado señaló que la humanidad atraviesa "un cruce de caminos" y debe responder a interrogantes que ya no pueden postergarse: "¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?".Si bien reconoció los beneficios de los avances científicos y tecnológicos, advirtió que también han traído consigo mayor presión, aislamiento y una creciente "cultura del descarte" de los más frágiles.</p><p>El riesgo del aislamiento y las adiccionesMonseñor Lozano observó que, pese a la hiperconectividad de la era digital, "estamos más solos que nunca", retomando una expresión del papa Francisco. En ese contexto, lamentó que resulte cada vez más difícil el diálogo con quienes piensan distinto y alertó sobre las distintas formas de adicción que buscan aliviar el vacío existencial.Entre ellas mencionó el consumo compulsivo de tecnología, la dependencia del trabajo, los juegos de azar y las apuestas en línea, cuya creciente difusión durante las transmisiones deportivas calificó de preocupante. Al respecto, recordó una expresión de la Conferencia Episcopal Argentina: "Si es por plata, ya no es un juego".Asimismo, señaló que la persistencia de las guerras en distintas regiones del mundo continúa provocando muerte, sufrimiento y desplazamientos forzados, evidenciando los desafíos que enfrenta la comunidad internacional.</p><p>La esperanza nace del encuentro con CristoFrente a este panorama, el arzobispo afirmó que la respuesta cristiana pasa por redescubrir la presencia de Jesús, que invita a vivir desde la confianza, el perdón y la solidaridad."Dios sigue susurrando al corazón: 'No temas, porque yo estoy contigo'", recordó, citando al profeta Isaías, e insistió en que el encuentro con Cristo en la comunidad cristiana fortalece el camino hacia una sociedad "más justa y más humana".Finalmente, monseñor Lozano animó a no eludir los grandes interrogantes de este tiempo. "Las preguntas pueden resultar incómodas; pero son necesarias. El avestruz mete la cabeza en la tierra; no hagamos lo mismo", concluyó.Al cierre de su reflexión, también destacó la reciente presentación en San Nicolás del libro Carlos Ponce de León. Retrato de un pastor inolvidable, de la hermana Lucía de Jesús Hermano, una obra que rescata el testimonio y legado del recordado obispo nicoleño, a quien definió como una figura cuya luz sigue iluminando a la Iglesia.(AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QvomSOXavht0uctHE1QpPGSrQ7c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/lozano.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan de Cuyo reflexionó sobre la incertidumbre actual, alertó sobre el aislamiento, las adicciones y la guerra, y llamó a recuperar la esperanza desde la fe.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-07-14T20:00:06+00:00</updated>
                <published>2026-07-14T20:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Más vueltas que una oreja
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/mas-vueltas-que-una-oreja" type="text/html" title="Más vueltas que una oreja" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/mas-vueltas-que-una-oreja</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/mas-vueltas-que-una-oreja">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La experiencia de la infancia me lleva a reflexionar sobre cuántas veces, en la vida de fe, hacemos lo mismo: damos vueltas, buscamos explicaciones, nos enredamos en razonamientos cuando, en realidad, lo que Dios nos pide es sencillez. Un corazón sencillo es aquel que no se complica, que se abre con humildad y confianza, dispuesto a recibir el regalo de Dios sin pretensiones, que se deja sorprender y acoge con alegría.La vida de Jesús está llena de encuentros con los pequeños y humildes. Los niños, los pobres, los enfermos, los marginados… ellos lo recibieron con sencillez, sin cuestionar de dónde venía su poder, sino con el deseo de encontrar en Él esperanza y sanación. En contraste, en algunas ciudades, a pesar de los milagros y señales, muchos dudaban, preguntaban, exigían explicaciones y pruebas. La fe se volvía más difícil en los corazones enredados, llenos de reservas, prejuicios y vueltas.El Evangelio que leemos en las misas de este domingo nos trae una oración que Jesús proclamó en voz alta: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, y haberlas revelado a los pequeños” (Mateo 11, 25).&nbsp;La fe no es algo que se conquista por entenderlo todo. Es una revelación, un don que Dios regala a quienes lo acogen sin complicaciones, con la alegría de un niño que confía. Si el corazón está abierto y con sencillez, la fe se despliega como un misterio luminoso, y Dios se revela en la cotidianidad, en lo pequeño, en lo que no parece importante.Jesús nos invita, especialmente en los momentos de fatiga y desaliento, a acudir a Él. “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré” (Mateo 11, 28), nos dice con un amor inmenso. Nos llama a confiar en su ternura, a reconocer nuestra fragilidad sin miedo, sabiendo que Él nos sostiene. El Papa León XIV nos enseña: “Todo lo que representa un ‘límite’ —incapacidad, enfermedad, ancianidad, sufrimiento, vulnerabilidad— tiende a ser leído principalmente como un defecto que hay que corregir, más que como un espacio en el que el ser humano madura y se abre a la relación. En cambio, debemos recordar que el ser humano no florece&nbsp;a pesar&nbsp;del límite, sino a menudo&nbsp;a través&nbsp;del límite” (MH 118).&nbsp;En vez de dar vueltas en la oscuridad, podemos descansar en su corazón de Jesús, seguro de que su amor es más fuerte que cualquier tormenta.Necesitamos mirar nuestra vida y preguntarnos: ¿cuántas vueltas damos antes de abrirnos a Dios? ¿Cuánto nos complicamos buscando respuestas que solo pueden ser acogidas con un corazón sencillo? La invitación es clara: recibir a Dios con alegría, como los pequeños, y confiar en su ternura. Que no tengamos “más vueltas que una oreja”, sino que aprendamos la sabiduría de la sencillez para que la fe sea una revelación viva en nuestro día a día.Ayer, 4 de julio, se cumplieron los 50 años del asesinato de los religiosos palotinos en la Parroquia San Patricio, del barrio de Belgrano en Buenos Aires. En la madrugada de ese domingo un “grupo de tareas” de la dictadura militar asesinó a tres sacerdotes y dos seminaristas. El Cardenal Jorge Bergoglio, en la misa que celebró allí el 4 de julio del 2005, predicó: “Juntos vivieron (…) juntos murieron” (…) Hay que “despejar etiquetas y mirar el testimonio. Hay gente que sigue siendo testigo del Evangelio, hay gente que fue grano de trigo, dio su vida y germinó”.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde chico escuchaba en los diálogos entre adultos la frase “más vueltas que una oreja”. Mi abuela decía, cuando algo parecía tan enredado, que no tenía ni pies ni cabeza. Recuerdo una tarde de verano, jugando en el patio, cuando mi hermano y yo nos peleábamos por un juguete y ella, entre risas, nos soltó: “¡Ustedes tienen más vueltas que una oreja, chicos!”. Me quedé pensando, mirando mi propia oreja, tratando de encontrarle el sentido literal, sin entender de qué se trataba. Solo años después comprendí que la expresión hablaba de complicar lo simple, de enroscarse en lugar de resolver con un corazón sencillo.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-07-06T18:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-07-06T18:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Monseñor  Lozano llamó a fortalecer la prevención comunitaria de las adicciones
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-llamo-a-fortalecer-la-prevencion-comunitaria-de-las-adicciones" type="text/html" title="Monseñor  Lozano llamó a fortalecer la prevención comunitaria de las adicciones" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-llamo-a-fortalecer-la-prevencion-comunitaria-de-las-adicciones</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-llamo-a-fortalecer-la-prevencion-comunitaria-de-las-adicciones">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, aseguró que la prevención de las adicciones requiere "un compromiso solidario por la vida" y advirtió que el consumo de drogas y el crecimiento de los juegos de azar en línea constituyen desafíos que interpelan a toda la sociedad.En una reflexión difundida con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, el prelado recordó que "toda vida tiene una dignidad inviolable" y afirmó que "nadie está solo y que siempre hay posibilidades de salir adelante".Monseñor Lozano sostuvo que las conductas adictivas "no surgen de la nada ni son producto de una elección individual aislada", sino que "suelen estar profundamente ligadas a situaciones de exclusión social, la falta de oportunidades educativas o laborales y, especialmente, a la soledad no deseada". Por ello, pidió evitar la estigmatización y, en cambio, "acompañar y generar alternativas que devuelvan sentido y pertenencia".</p><p>Prevención, mucho más que una consignaEl arzobispo insistió en que la prevención va mucho más allá de una consigna. "Prevenir no es simplemente repetir 'no te drogues' o 'no juegues'. Eso, aunque bien intencionado, resulta insuficiente", sostuvo. En ese sentido, explicó que "la verdadera prevención implica crear entornos seguros, fomentar proyectos de vida, escuchar activamente y estar presentes". También la definió como "construir puentes, abrir espacios de diálogo y acompañar, sin juzgar, a quienes atraviesan momentos difíciles, organizar la esperanza".Asimismo, destacó que la responsabilidad es compartida. "La familia, como primer espacio de contención, juega un rol clave"; la escuela "debe ser un lugar de inclusión y participación"; las organizaciones sociales, deportivas y religiosas ofrecen redes de apoyo, mientras que el Estado "tiene la obligación de garantizar políticas públicas que promuevan la igualdad de oportunidades".Al citar el reciente mensaje de la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia, monseñor Lozano advirtió sobre la situación de niños y adolescentes que crecen en hogares atravesados por el consumo.El documento alerta que "muchos menores no tengan un adulto que pueda contenerlos" y considera "clave el fortalecimiento de la relación parroquias-escuelas para la prevención, detección temprana y acompañamiento de las realidades que viven niños, jóvenes y familias".</p><p>Las enseñanzas de León XIVTambién evocó una enseñanza del papa León XIV: "Debemos recordar que el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite", y agregó: "El amor abraza la fragilidad y la transforma". Para el arzobispo, "cada acción, por pequeña que parezca, suma": desde "una palabra de aliento" hasta "la creación de espacios de escucha".Finalmente, monseñor Lozano sostuvo que "la lucha contra las adicciones no se gana en soledad ni con recetas mágicas", sino que "es un camino de construcción colectiva".Por eso, invitó a renovar el compromiso expresado en la consigna "Ni un pibe menos por la droga" y concluyó convocando a rezar por el papa León XIV con motivo de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, tradicionalmente celebrada como el Día del Papa.(AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan de Cuyo pidió generar espacios de cuidado y acompañamiento para quienes sufren consumos problemáticos y destacó el compromiso compartido de toda la sociedad.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-06-29T19:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-06-29T19:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Día del Padre: Desafíos, el Cuidado y la Fe
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/dia-del-padre-desafios-el-cuidado-y-la-fe" type="text/html" title="Día del Padre: Desafíos, el Cuidado y la Fe" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/dia-del-padre-desafios-el-cuidado-y-la-fe</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/dia-del-padre-desafios-el-cuidado-y-la-fe">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ser padre hoy implica un compromiso profundo con la educación en todas sus formas. No se trata sólo de acompañar a los hijos en el camino escolar o universitario, sino de sostenerlos ante los riesgos del abandono, de motivarlos a superar obstáculos y a descubrir el valor del esfuerzo. Además, el espectro de las adicciones —desde sustancias hasta la ludopatía y el consumo digital— representa otro gran reto. Proteger, orientar y educar para que los hijos puedan tomar decisiones saludables requiere diálogo, paciencia y una mirada compasiva.La salud, tanto física como emocional, se ha vuelto un eje central en la paternidad. Garantizar una buena alimentación, promover hábitos de vida sanos y estar atentos a las señales de malestar son gestos cotidianos que hablan de un cuidado genuino, capaz de marcar una diferencia en el desarrollo y bienestar de los hijos.El cuidado es una dimensión esencial en la paternidad. Se expresa en los detalles: preparar una comida juntos, escuchar con atención, compartir la mesa y el tiempo, fortalece el vínculo afectivo y genera experiencias que permanecen en la memoria. Practicar deportes, leer un libro, armar un rompecabezas o simplemente conversar en el camino al colegio, son instantes que construyen confianza y sentido de pertenencia. En la cotidianeidad, el padre es sostén, guía y refugio, aunque muchas veces no lo diga en palabras.Educar implica, también, enseñar a afrontar victorias y derrotas. Los triunfos invitan a celebrar el esfuerzo; las caídas, a aprender y levantarse. Un padre que acompaña sin juzgar, que alienta a intentar de nuevo, transmite resiliencia, humildad y esperanza. Enseñar a ganar sin arrogancia y a perder sin desánimo es preparar a los hijos para la vida, con su ritmo impredecible y sus lecciones profundas. En esta línea va el mensaje que el Papa León XIV ha grabado con ocasión del mundial de futbol.Muchos papás enfrentan, en silencio, inseguridades y dificultades económicas. La preocupación por el futuro, la ansiedad ante la inestabilidad laboral, y el esfuerzo constante para garantizar lo básico —alimentación, vivienda, educación— son realidades que a menudo se viven en solitario. Reconocer estos silencios es valorar aún más la entrega cotidiana, la fuerza invisible que sostiene a las familias.La paternidad, lo sabemos, trasciende la biología: los padres adoptivos y los abuelos ocupan un lugar irremplazable. Con su entrega, amor y paciencia demuestran que ser padre es una elección diaria, un acto de generosidad y compromiso. Los abuelos, con su experiencia y ternura, son refugio y memoria viva; los padres adoptivos, con su capacidad de amar sin condiciones, nos dan testimonio sobre el afecto y el cuidado.En medio de los desafíos, la fe se convierte en un apoyo luminoso. Saber que somos hijos amados por Dios Padre, independientes de nuestras circunstancias o errores, es fuente de consuelo y fortaleza. La fe invita a confiar, a perseverar, a no perder la esperanza cuando todo parece incierto. En ella, los padres encuentran inspiración para ser mejores, para acompañar, perdonar y crecer junto a sus hijos. Porque, más allá de los roles, todos somos hijos en el corazón de Dios, y allí el amor se renueva cada día.Hoy comienza el invierno. Cuidemos a quienes están a la intemperie.El próximo 24 de junio celebramos el nacimiento de San Juan Bautista, nuestro Patrono. Él nos muestra a Jesús como salvador y nos llama a seguirlo. &nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El Día del Padre nos invita, cada año, a detenernos y honrar esa figura fundamental que guía, inspira, cuida y acompaña. En un mundo de cambios vertiginosos, la paternidad se enfrenta a desafíos inéditos: incertidumbre económica, nuevas problemáticas sociales, y una realidad educativa y tecnológica que evoluciona a pasos acelerados. Es momento de reflexionar sobre el rol de los padres en este escenario, reconociendo tanto sus luchas silenciosas como el inmenso valor de su presencia afectiva y protectora.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-06-22T04:30:03+00:00</updated>
                <published>2026-06-22T04:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La Civilización del Amor: Un Camino de Construcción Colectiva
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-civilizacion-del-amor-un-camino-de-construccion-colectiva" type="text/html" title="La Civilización del Amor: Un Camino de Construcción Colectiva" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-civilizacion-del-amor-un-camino-de-construccion-colectiva</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-civilizacion-del-amor-un-camino-de-construccion-colectiva">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/elheraldo-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la Encíclica Magnifica Humanitas el Papa León XIV nos desafía a trabajar por la civilización del amor no como un punto de llegada predeterminado, sino como una obra colectiva, siempre en proceso, donde cada gesto de bondad y justicia suma a la edificación de un mundo más humano. Se trata de caminar juntos, aprendiendo a convivir, dialogar y tender puentes, convencidos de que la verdadera transformación social nace en el encuentro cotidiano y la apertura al otro.</p><p>Esta propuesta es original de San Pablo VI en 1970, y marcó la Pastoral juvenil durante décadas. Ahora se vuelve a presentar como una invitación profunda y desafiante para quienes buscan transformar el mundo desde la fe y la solidaridad. En un contexto social marcado por la fragmentación y el individualismo, esta iniciativa cobra relevancia al recordarnos que la vida cristiana no es solo una experiencia personal, sino una tarea comunitaria que se despliega en la historia.</p><p>No se trata de una utopía ingenua ni una distracción de los problemas reales. No se presenta como un ideal inalcanzable, sino como una responsabilidad concreta. Es una invitación a mirar la realidad con esperanza activa, evitando el cinismo y la resignación, pero también la evasión y la pasividad. La propuesta de León XIV desafía a quienes creen que soñar con la fraternidad es perder el tiempo, mostrando que el amor es la fuerza más transformadora y realista que existe.</p><p>La civilización del amor no se sostiene únicamente en las fuerzas humanas. Esta obra es posible gracias a la acción de la gracia y la guía del Espíritu Santo. Es Él quien renueva las energías, ilumina el discernimiento y sostiene la esperanza, incluso en los momentos de mayor dificultad. Reconocer esta dimensión espiritual es clave para no caer en el agotamiento, la autosuficiencia o la desesperanza.</p><p>La fuerza del Reino surge desde la pequeñez, como el grano de mostaza. En una sociedad que valora lo grandioso y lo visible, el Evangelio recuerda que lo pequeño, lo humilde y lo aparentemente insignificante puede contener una potencia transformadora. Cada acto de amor, aunque parezca mínimo, contribuye a la expansión del Reino. “La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización”. (DH 213)</p><p>En el camino de la construcción colectiva, la tentación sutil de pensar que nada se puede hacer es una “forma elegante de rendirse, a menudo disfrazada de realismo” (MH 212). El cansancio, la incomprensión y los fracasos pueden llevar al desaliento. La esperanza cristiana no es ingenua, sino una fuerza interior que permite seguir adelante, incluso cuando los resultados no son inmediatos o visibles. El desafío es no dejarse vencer por la tristeza o la apatía, sino renovar el compromiso cada día, confiando en la promesa de Dios. “Incluso en las noches más oscuras, el Señor suscita hombres y mujeres capaces de no resignarse y de perseverar en el bien: personas que protegen a los frágiles y abren caminos de reconciliación”. (MH 211)</p><p>La construcción de la civilización del amor exige una compasión activa y concreta. León XIV insiste en la importancia de tocar la carne de Cristo en los pobres, los enfermos y los presos, dejarse conmover ante el sufrimiento de los pequeños (MH 231). El encuentro con el dolor ajeno humaniza, purifica y transforma. Cada vez que nos acercamos a quienes están postergados y en abandono, no solo construimos una sociedad más justa, sino que experimentamos la presencia viva de Cristo.</p><p>Construirla requiere coraje, esperanza y humildad, pero, sobre todo, la certeza de que el amor nunca es inútil y siempre transforma. Es un camino que invita a todos a ser protagonistas, a sumar su pequeño grano de mostaza, y a confiar en la fuerza silenciosa pero imparable del Espíritu Santo.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/elheraldo-static/images/logo.png" class="type:primaryImage" /></figure>Las metas geográficas suelen ser inamovibles. Escalar el Aconcagua, atravesar el camino de los Andes, peregrinar a Luján. Otras, en cambio, tienen un dinamismo diverso.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-06-14T15:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-06-14T15:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Monseñor Lozano pide a los periodistas visibilizar los signos de esperanza
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-pide-a-los-periodistas-visibilizar-los-signos-de-esperanza" type="text/html" title="Monseñor Lozano pide a los periodistas visibilizar los signos de esperanza" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-pide-a-los-periodistas-visibilizar-los-signos-de-esperanza</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-pide-a-los-periodistas-visibilizar-los-signos-de-esperanza">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con motivo del Día del Periodista, el presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación, monseñor Jorge Lozano, agradeció la tarea de los comunicadores y los alentó a contribuir a la construcción de una sociedad más fraterna, dando visibilidad tanto a las heridas del mundo como a los numerosos gestos de esperanza que nacen cada día en la vida cotidiana.El arzobispo de San Juan de Cuyo reconoció el servicio que prestan los trabajadores de prensa al acercar a la sociedad la realidad de un mundo marcado por guerras, violencia, injusticias, pobreza y exclusión. "Gracias por mostrarnos lo que pasa, lo que sucede, aunque a veces nos duelan las imágenes o las cosas que ustedes nos acercan", expresó.Al mismo tiempo, invitó a los periodistas a contar también las historias de quienes, muchas veces en silencio, trabajan por el bien común. "Cuéntennos historias de personas que están haciendo el bien, que son tantas, para que podamos percibir también que no todo está perdido", pidió.</p><p>Gestos y signos de esperanzaMonseñor Lozano destacó la importancia de comunicar los "gestos y signos de esperanza" presentes en la entrega cotidiana de hombres y mujeres comprometidos con la paz, la verdad, el amor y la solidaridad. Finalmente, encomendó a los periodistas y a sus familias a la protección de Dios y de la Virgen María, y los animó a seguir colaborando en la construcción de la "civilización del amor", a la que -recordó- vuelve a convocar el papa León XIV. "Que Dios los bendiga y la Virgen los cuide siempre", concluyó.El Episcopado alentó a los periodistas a tender puentes y servir al bien común. Con motivo de la celebración del Día del Periodista, la Oficina de Comunicación y Prensa y la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) expresaron su saludo y reconocimiento a quienes desempeñan la tarea de informar, comunicar e interpretar la realidad en la sociedad. En un mensaje conjunto, el director de la Oficina de Comunicación y Prensa de la Conferencia Episcopal Argentina, presbítero Máximo Jurcinovic, y el secretario general del organismo, monseñor Raúl Pizarro, destacaron la importancia de la labor periodística y su aporte a la construcción del bien común. (AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-pqB_Ji59VGC8dmE14r2S_lMSvk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En el Día del Periodista, el presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación animó a informar sobre el dolor del mundo sin dejar de mostrar a quienes trabajan por paz, verdad y el bien común.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-06-09T15:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-06-09T15:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Llamar a las cosas por su nombre
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/llamar-a-las-cosas-por-su-nombre" type="text/html" title="Llamar a las cosas por su nombre" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/llamar-a-las-cosas-por-su-nombre</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/llamar-a-las-cosas-por-su-nombre">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZN-4Rq11VP2zM6kEi0vMQtlGc6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Dios nos llama de la nada a la vida. Y por el bautismo nos convoca a ser parte de su familia, que es la Iglesia.Este cuarto domingo de Pascua, conocido como el del Buen Pastor, nos invita a contemplar a Jesús como guía y amigo que da la vida por sus ovejas. Es una jornada especial para detenernos y escuchar su voz, redescubriendo que Él es el camino a la vida bella, plena y verdadera. En este día, renovamos nuestro deseo de seguirlo, de afianzar nuestro vínculo personal con Él y de abrir el corazón a su llamado.Jesús no solo señala el camino, sino que se hace Camino. Su invitación es personal: “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen” (Jn 10,27). Seguir a Jesús es abrirse a la experiencia de una amistad viva, alegre y transformadora. Es Él quien nos conduce a la plenitud, quien nos ayuda a descubrir la belleza de la vida cuando se camina junto a Él, en confianza y libertad.En medio del ruido y las ocupaciones diarias, cuidar la interioridad es fundamental para cultivar una relación profunda con Jesús. Nos referimos a ese espacio silencioso y personal donde podemos encontrarnos con el Buen Pastor, escuchar su voz y dejar que su presencia ilumine nuestras decisiones. Allí, en lo más íntimo, se gesta la verdadera amistad y crece el deseo de responder a su amor.La vocación, en sus distintas formas, es ante todo un don que Dios nos regala por amor. Como expresó el Papa León XIV: “La vocación es un don del amor de Dios, que se manifiesta en el corazón de quien escucha y responde” (León XIV, Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones). Para acoger este don, es necesario crear un clima de escucha, oración y apertura en nuestras comunidades y familias. Sólo así podemos discernir y acoger la invitación de Dios con libertad y alegría.La oración es el medio privilegiado para fortalecer nuestra amistad con Jesús y dejar que su amor transforme nuestro corazón. Orar es dialogar, es detenerse para escuchar, es abrirse a la acción del Espíritu. Al crecer en la oración, experimentamos la alegría de sabernos amados y llamados personalmente por Dios. Esta experiencia nos sostiene en el camino y nos anima a responder con generosidad.En el proceso vocacional, es fundamental aprender a discernir, a escuchar la voz de Dios que resuena en nuestro interior y en los acontecimientos de la vida. El discernimiento requiere tiempo, silencio y acompañamiento. Nos invita a dialogar con Jesús, a preguntar y a confiar en su amor infinito, sabiendo que quien llama nunca abandona ni defrauda. Descubrir la propia vocación es descubrir el proyecto de amor que Dios tiene para cada uno.En muchas diócesis, este domingo se realiza la colecta para la formación de los seminaristas, los futuros pastores. Es un gesto concreto de solidaridad y apoyo a quienes se preparan para servir según el corazón de Cristo. Animamos a todos a ser generosos, aportando no solo bienes materiales, sino también oración y cercanía espiritual para que surjan y crezcan nuevas vocaciones sacerdotales.Mañana, 27 de abril, recordamos a Santo Toribio de Mogrovejo, patrono de los obispos de América Latina, ejemplo de entrega, celo pastoral y amor a la Iglesia. Pidamos su intercesión para que acompañe y fortalezca a quienes hemos sido llamados a servir como pastores.El Domingo del Buen Pastor es una invitación a renovar nuestra amistad con Jesús, a cuidar nuestra interioridad y a reconocer la vocación como un regalo de Dios.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZN-4Rq11VP2zM6kEi0vMQtlGc6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>… significa decir la verdad sin dar vueltas. “Al pan, pan, y al vino, vino”. Pero más importante aún es llamar a las personas por su nombre. Cuando estamos en un lugar con mucha gente, nos gusta que nos reconozcan, que alguien nos salude por el nombre. Nos hace sentir que no estamos en el anonimato. Jesús nos conoce a cada uno de manera personal. Para Él no somos masa anónima, sino amigos personales.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-04-27T18:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-27T18:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Las dudas que fortalecen la fe
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/las-dudas-que-fortalecen-la-fe" type="text/html" title="Las dudas que fortalecen la fe" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/las-dudas-que-fortalecen-la-fe</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/las-dudas-que-fortalecen-la-fe">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rn2c6OWBiBMDbBu19ZpGe5EFQSc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Imaginemos a los discípulos encerrados, temerosos, desorientados. En ese espacio, Jesús se aparece y su primera palabra es “¡La Paz esté con ustedes!”. El fruto de la Pascua es la PAZ, porque nos hace hermanos. Ese DON de la PAZ lo pedimos con fuerza unidos al Papa León XIV. Jesús “les mostró sus manos y su costado” para que no lo confundan con un fantasma, y porque el Resucitado es el Crucificado.</p><p>Durante la Última Cena les había dicho: “Como el Padre me amó, también yo los he amado” (Juan 15, 9) Ahora “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes” Hay correlación entre el amor y el envío. “Sopló sobre ellos”, dándoles nuevo aliento de vida. “Reciban el Espíritu Santo”. El envío y la misión son dados a la Comunidad reunida. San Juan une también la efusión del Espíritu para la misión.</p><p>¡Qué tierno momento de consuelo y aliento! No hay lugar para el reproche o la queja; no los juzga, sino que los anima y envía. Así, Jesús se hace presente en nuestra comunidad, incluso cuando hay miedo o incertidumbre.</p><p>El Evangelio destaca la ausencia de Tomás y su dificultad para confiar en el testimonio de los discípulos. Le podemos aplicar la expresión “brilló por su ausencia”.</p><p>“Ocho días más tarde”, de nuevo el Domingo y la comunidad reunida. Ahora sí está Tomás. Su pretensión no es inocente. Quiere ver los vestigios de las heridas del Crucificado. Podemos recordar uno de los pasajes leídos en la Semana Santa “por sus heridas fuimos sanados” (Isaías 53,5).</p><p>Jesús accede a su deseo: “aquí están mis heridas…”. El desafío es encontrar al Resucitado en sus llagas abiertas, en los crucificados de hoy, en quienes tienen la vida rota. Una espiritualidad sin la “carne sufriente” del Señor nos aisla del mundo y la humanidad, nos encierra en un termo.</p><p>Todos vamos acumulando heridas del camino. Es inevitable. Las propias torpezas, las de los demás… Las propias fragilidades y las de los demás… Propósitos no alcanzados (y demandados). Traiciones en el amor. Incomprensiones en el trabajo o la familia…</p><p>Relatos de las guerras… Nos conmueve el sufrimiento de los inocentes.&nbsp;</p><p>Jesús es el Buen Pastor Resucitado que quiere sanarnos. Nos llama a cuidar las heridas con ternura porque allí está Él; cuidar las llagas personales, y las ajenas como propias. Nos motiva a no pasar de largo ante mí ni ante otros, tomando el ejemplo del Buen Samaritano (Lucas 10, 25-37).</p><p>Una hermosa canción expresa que “al final de la vida llegaremos con la herida convertida en cicatriz”.</p><p>Debemos cuidarnos de miradas triunfalistas que niegan la realidad de la cruz. Tomás representa nuestra capacidad de dudar, de necesitar pruebas, de buscar respuestas. Jesús no lo rechaza, sino que lo invita a tocar, a experimentar. De la duda nace una fe renovada, una confesión profunda. Tomás pasa de la incertidumbre al encuentro personal. San Gregorio Magno dijo que “las dudas de Tomás nos ayudan más a nuestra fe que la fe de los otros apóstoles”.</p><p>¿Qué dudas o preguntas tengo sobre mi fe, mi vocación, mi futuro? ¿Me atrevo a acercarme a Jesús con honestidad, como Tomás? ¿Qué sucede cuando lo reconozco? ¿Puedo encontrar en la “carne sufriente” de quienes tienen la vida rota el llamado de Jesús a sanarlo?</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rn2c6OWBiBMDbBu19ZpGe5EFQSc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>A veces me he encontrado con gente que piensa que dudar es contrario a la fe. ¿Será así? Mejor es no hacer juicios prematuros y afirmaciones tan generales. Hubo muchos santos que tuvieron sus “noches oscuras”, a quienes no les resultó apacible el camino de la fe. Hoy el Evangelio (Juan 20, 19-31) nos propone acercarnos a la experiencia del Apóstol Santo Tomás y su progreso en el Encuentro con el Resucitado. El Evangelio nos lleva al mismo día de la Resurrección por la tarde: el domingo.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-04-13T20:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-13T20:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La esperanza está viva, aunque la muerte se enoje
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-esperanza-esta-viva-aunque-la-muerte-se-enoje" type="text/html" title="La esperanza está viva, aunque la muerte se enoje" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-esperanza-esta-viva-aunque-la-muerte-se-enoje</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-esperanza-esta-viva-aunque-la-muerte-se-enoje">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NxIyst6_Jf81VfF9Io1aFRZi5BY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>San Pablo, en su carta a los Colosenses (3, 3), nos invita a mirar más allá de lo visible: “ustedes están muertos, y su vida está oculta con Cristo en Dios”. Esta afirmación, que tal vez suena contradictoria y desconcertante, expresa la certeza de que nuestra existencia no se reduce a lo que vemos. Hay una vida nueva, escondida en Cristo, que se nos regala por la Resurrección. Vivir la Pascua nos lleva a confiar en que, aunque muchas veces sentimos el peso de la fragilidad o la derrota, nuestra vida está sostenida por el amor de Dios.</p><p>La Pascua es la celebración del triunfo de Jesús sobre el pecado y la muerte. No fue una victoria bélica ni una hazaña espectacular, sino el gesto humilde de quien entrega su vida por amor y la recupera para siempre. Jesús resucitado nos muestra que ningún dolor, ninguna culpa, ninguna sombra tienen la última palabra.</p><p>Los relatos evangélicos de la resurrección nos presentan una imagen muy fuerte: la piedra del sepulcro ha sido movida. No sólo indica que el cuerpo de Jesús ya no está allí; simboliza que la historia no termina en el encierro ni en el oscuro silencio. La piedra que se mueve es el signo de que Dios abre caminos donde parecía imposible. Pascua significa que los obstáculos pueden ceder, que las heridas pueden sanar, que la vida puede volver a empezar. Es la invitación a confiar en que siempre hay una salida, un futuro, un horizonte por descubrir.</p><p>Es importante notar que las apariciones de Jesús Resucitado se producen cuando la comunidad de discípulos y discípulas está reunida. Es en la Iglesia que compartimos la alegría de la fe y la misión.</p><p>Jesús resucitado trae vida nueva para toda la humanidad y la creación entera. Pascua es el llamado a vivir en plenitud: a abrirnos al amor, a buscar la justicia, a cuidar la tierra y a luchar por la dignidad de cada persona. Es la certeza de que el dolor y el pecado no tienen la última palabra; la liberación es posible y alcanza a toda la creación, que espera ser transformada y renovada.</p><p>En la Vigilia Pascual que hemos celebrado, la luz de las velas encendidas son signo de la vida nueva que recibimos en el bautismo. Allí, cada llama nos recuerda que hemos sido impulsados a salir de la oscuridad y vivir como hijos e hijas de la Luz. Es el gesto de una comunidad que se ilumina y se anima mutuamente, que celebra la esperanza y se compromete a ser testigos del amor y de la Resurrección en el mundo.</p><p>La Pascua es, sobre todo, una invitación a soñar con un mundo diferente. Nos llama a dejar atrás el miedo y la resignación y a construir juntos la Paz. Es el saludo del Resucitado a los discípulos y al mundo entero: “¡Paz a ustedes!”. Hagamos resonar estas palabras de Jesús en medio de signos de guerra y destrucción en tantos lugares del planeta. Jesucristo es el Príncipe de la Paz.</p><p>La &nbsp;Acción Católica Argentina cumple 95 años de vida. Un espacio eclesial de despliegue de vocación laical como discípulos misioneros, comprometidos en la construcción de la Iglesia y la Sociedad según el Evangelio y las enseñanzas del Magisterio. Damos gracias a Dios por tantos frutos de santidad.</p><p>En este Domingo de Pascua, te invito a renovar tu esperanza y a dejarte sorprender por la vida que Dios nos regala. Que la alegría de la Resurrección te acompañe y te inspire a cuidar, amar y soñar un mundo más fraterno, justo y luminoso. ¡Felices Pascuas de Resurrección!</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NxIyst6_Jf81VfF9Io1aFRZi5BY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Un acontecimiento supera nuestras fuerzas y explicaciones: la victoria de la vida sobre la muerte. En este día, la esperanza se reaviva y nos encontramos frente a la promesa de Dios cumplida en Jesús, esa certeza de que la historia no termina en la cruz, sino que florece en la Resurrección. Es el momento donde el dolor y la oscuridad dan paso a la alegría más profunda.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-04-06T20:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-04-06T20:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            De la oscuridad a la luz y los colores
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/de-la-oscuridad-a-la-luz-y-los-colores" type="text/html" title="De la oscuridad a la luz y los colores" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/de-la-oscuridad-a-la-luz-y-los-colores</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/de-la-oscuridad-a-la-luz-y-los-colores">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Junto con la curación física, este acto simboliza una transformación interior: el ciego comienza a ver con los ojos del alma, descubriendo quién es Jesús. Se da un proceso semejante al de la Samaritana. Primero dice “ese hombre”, luego “es un profeta” hasta que finalmente confiesa con plena fe: “Creo, Señor”, y se postra ante Él.</p><p>En el proceso de catecumenado, la historia del ciego de nacimiento es central. Nos recuerda que la fe no es un destino al que se llega de golpe, sino un proceso de descubrimiento. Como el ciego, muchas veces estamos inmersos en nuestras propias oscuridades, nuestras preguntas y dudas. Sin embargo, la luz de Cristo nos alcanza, a veces incluso cuando no lo buscamos conscientemente. Esa luz es la que nos permite mirar la vida con esperanza, descubrir el sentido profundo de nuestra existencia y, sobre todo, reconocer a Jesús como la fuente de esa luz (el domingo pasado lo veíamos como la “fuente de agua viva”).</p><p>El Evangelio muestra que el camino del ciego no fue sencillo. Tras recibir la vista, enfrenta la incredulidad y el rechazo de quienes lo rodean. Cuestionan su testimonio, dudan de la autenticidad de su experiencia. El evangelio nos muestra que mientras se va “iluminando” de modo creciente la fe del ciego, se profundiza la ceguera espiritual de los fariseos. Esto nos habla de un aspecto fundamental del catecumenado y la vida cristiana: la fe suele ser puesta a prueba, no solo por nuestras propias debilidades, sino también por la incomprensión o el rechazo del entorno.</p><p>El gesto de hacer barro nos remite al momento primigenio en que Dios crea a Adán con tierra y agua. Así, se nos presenta al Señor realizando una nueva creación.</p><p>El lavado en la piscina es más que un gesto higiénico; es el símbolo del bautismo: en el agua, dejamos atrás las tinieblas y recibimos la luz de la fe. Es allí donde somos iluminados, donde comenzamos una vida nueva como hijos de la luz. El ciego de nacimiento, lavado en Siloé, nos llama a dejar que Jesús nos transforme y a vivir en la luz, testimoniando con valentía haber sido sanados por Él.</p><p>Este segundo hito del camino del catecumenado, en el clima cuaresmal, es una invitación a contemplar nuestro propio proceso de fe. ¿En qué momentos hemos experimentado la oscuridad? ¿Cómo hemos recibido la luz de Cristo? ¿Qué dificultades enfrentamos al testimoniar esa luz? El relato nos anima a perseverar, confiando en que la luz de Jesús es más fuerte que cualquier tiniebla. Ser bautizados implica ser iluminados y llamados a testimoniar, aun cuando otros no comprendan. Hoy, renovemos la alegría de nuestro bautismo y recordemos que, como el ciego, fuimos hechos hijos de la luz para caminar y vivir en ella.</p><p>Pidamos a Jesús: que nos conceda la humildad y la apertura para reconocer nuestras cegueras y dejarnos iluminar. Renovemos la confianza: en la fuerza de la luz de Cristo, aun en tiempos de dificultad y persecución. Comprometámonos: a testimoniar con alegría y valentía la fe recibida en nuestro bautismo.</p><p>Mañana celebramos la memoria del Cura Brochero. Él fue un apasionado apóstol de Jesús predicando los Ejercicios Espirituales a muchos, y promoviendo el desarrollo de sus comunidades. Pidamos la gracia de así amar a Jesús y a su Pueblo.</p><p>Que este domingo sea un paso más en nuestro camino cuaresmal, acercándonos a la Pascua como verdaderos hijos de la luz. Dejemos las tinieblas.</p><p>Jesús es la Luz.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Retomamos nuestro itinerario catecumenal. Hoy en el Evangelio según San Juan (9, 1-41), nos encontramos con una escena profundamente humana y espiritual: Jesús se acerca a un hombre ciego de nacimiento, alguien que nunca había conocido la luz, las formas, los colores. Sin buscarlo, este hombre recibe el don inesperado de la visión; Jesús lo sana y lo envía a lavarse en la piscina de Siloé (que significa “Enviado”). Imagino emocionado su sorpresa al poder con templar la maravilla del arco iris, el cielo estrellado, la sonrisa de un niño, las manos de una anciana…]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-03-17T16:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Monseñor Lozano invita a redescubrir a Jesús como fuente de “agua viva” en Cuaresma
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-invita-a-redescubrir-a-jesus-como-fuente-de-agua-viva-en-cuaresma" type="text/html" title="Monseñor Lozano invita a redescubrir a Jesús como fuente de “agua viva” en Cuaresma" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-invita-a-redescubrir-a-jesus-como-fuente-de-agua-viva-en-cuaresma</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-invita-a-redescubrir-a-jesus-como-fuente-de-agua-viva-en-cuaresma">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, propuso vivir el tiempo de Cuaresma como un itinerario de renovación de la fe bautismal y redescubrir a Jesús como la verdadera fuente que sacia la sed profunda del corazón humano.En una reflexión titulada "La sed, el agua y la fe", el prelado invitó a recorrer un antiguo camino de preparación cristiana inspirado en la tradición de los primeros siglos, cuando quienes deseaban recibir el bautismo -generalmente jóvenes o adultos- realizaban un proceso de formación llamado catecumenado.Ese itinerario incluía, en su etapa final, la meditación de tres pasajes del Evangelio que se proclaman en los próximos domingos de Cuaresma: el encuentro de Jesús con la samaritana, la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro.Profundizar la propia experiencia de feEl arzobispo señaló que estos relatos ofrecen una oportunidad para renovar la alegría de ser bautizados y para profundizar la propia experiencia de fe.En particular, centró su reflexión en el episodio narrado en el capítulo cuarto del Evangelio de Juan, donde se relata el diálogo entre Jesús y la mujer samaritana junto al pozo de Sicar.Según explicó, este pasaje destaca por su profundidad espiritual y por su capacidad de interpelar a quienes buscan vivir la fe con autenticidad. Allí, Jesús rompe barreras culturales y religiosas al entablar conversación con una mujer samaritana y pedirle de beber, gesto que da inicio a un diálogo que transforma la vida de la interlocutora."Jesús ofrece el don de un 'agua viva' que sacia toda sed", explicó el arzobispo, señalando que el pozo -lugar cotidiano de encuentro para la población- se convierte en símbolo de vida y de revelación. En ese diálogo, añadió, se revela un camino interior que pasa por diversas etapas: curiosidad, cuestionamiento, reconocimiento y fe. La mujer primero percibe a Jesús como un extranjero, luego lo reconoce como profeta y finalmente como el Mesías esperado.Agua viva, don del EspírituPara monseñor Lozano, el "agua viva" de la que habla Jesús representa el don del Espíritu y la gracia que Dios ofrece gratuitamente a todos.Ese encuentro provoca además una profunda transformación en la mujer. Su existencia, marcada por la rutina y la exclusión, se renueva al descubrir la verdad sobre sí misma y sobre Dios. Por eso deja su cántaro y corre hacia su pueblo para compartir la experiencia vivida.El arzobispo sanjuanino subrayó que este gesto expresa una dimensión esencial de la fe cristiana: la experiencia personal con Cristo no se queda en el ámbito íntimo, sino que se convierte en testimonio y anuncio para los demás.En ese sentido, afirmó que la samaritana se convierte en modelo tanto para quienes se preparan para el bautismo como para los cristianos que desean renovar las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual."El camino cuaresmal es semejante: comienza con una búsqueda, continúa con el encuentro con Jesús, se profundiza en la escucha de su palabra y culmina en el envío misionero", explicó.Agua viva y el BautismoEl arzobispo destacó también el vínculo entre el símbolo del agua viva y el sacramento del Bautismo, por el cual la persona pasa "de la sed a la plenitud, de la vida antigua a la vida nueva en Cristo".De este modo, el pozo de Sicar se convierte en imagen del lugar donde se renueva la existencia y donde Dios ofrece a cada persona una identidad nueva como hijo suyo.Para quienes ya han recibido el bautismo, el pasaje evangélico constituye también una invitación a recordar ese don y a renovarlo continuamente."La vida cristiana es un constante volver a la fuente, dejarse limpiar y alimentar por el Espíritu, y descubrir que la gracia de Dios nunca se agota", afirmó.Monseñor Lozano destacó además que el relato evangélico plantea preguntas profundas para la vida de fe: qué sed habita en el corazón humano, qué lugar ocupa Jesús en la propia existencia y si se está dispuesto a dejarse transformar por su amor.Finalmente, invitó a vivir la Cuaresma como un tiempo de apertura interior, reconciliación y misión, siguiendo el ejemplo de la mujer samaritana que supera prejuicios y comparte con alegría lo que ha descubierto."El testimonio cristiano está llamado a comunicar esperanza y alegría a quienes experimentan vacío existencial o falta de sentido en sus vidas, recordando que Jesús es la verdadera fuente de agua viva", concluyó. &nbsp;(AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan de Cuyo reflexiona sobre el encuentro de Cristo con la samaritana y propone renovar la fe bautismal mediante un camino de conversión y testimonio.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-04-06T00:10:03+00:00</updated>
                <published>2026-03-09T18:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Una nueva oportunidad
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/una-nueva-oportunidad" type="text/html" title="Una nueva oportunidad" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/una-nueva-oportunidad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/una-nueva-oportunidad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6GbKBAl2mvmzttw3no6900aFF_E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El carnaval suele estar presentado como un tiempo de alegría y colorido. Aunque se haya ido alejando la costumbre de disfraces de otras décadas, en algunos barrios y provincias se mantienen los corsos populares y costumbres locales. Pero a partir del miércoles, la vida nos invita a hacer una pausa y mirar hacia adentro. Se marca el cierre de un ciclo y la apertura de otro: la Cuaresma. Este tiempo es un regalo, una nueva oportunidad para comenzar desde donde está cada uno y prepararnos, con esperanza y humildad, para la Semana Santa.</p><p>Cuaresma es mucho más que una fecha en el calendario. Son cuarenta días que nos invitan a caminar juntos y a crecer espiritualmente, recordando varios acontecimientos en la Historia de nuestra fe. Los cuarenta días del diluvio, los cuarenta años del pueblo de Israel caminando en el desierto hacia la Tierra Prometida, los cuarenta días de ayuno de Jesús también en el desierto. Es tiempo de revisar nuestro corazón y de abrirnos a la posibilidad de una vida renovada, que explota en alegría cada Pascua con Jesús resucitado.</p><p>Todos estamos invitados a aprovechar este momento especial para fortalecer nuestra fe y nuestro compromiso con los demás. No se trata solo de rituales o algunas prácticas esporádicas, sino de una actitud de apertura y de búsqueda sincera.&nbsp;Somos invitados a superar el conformismo y la mediocridad que se nos va pegando a veces sin darnos cuenta.</p><p>A partir de las enseñanzas de Jesús, la Iglesia nos propone tres caminos concretos para vivir este tiempo: la oración, el ayuno y la limosna. La oración nos acerca a Dios; es el diálogo sincero que nos ayuda a descubrir su presencia en lo cotidiano. El ayuno nos enseña a desprendernos de lo superficial, a valorar lo esencial y a ser solidarios con quienes menos tienen. Y la limosna nos motiva a compartir, a entregar parte de lo que somos y tenemos, para construir una comunidad más fraterna.</p><p>El Miércoles de Ceniza es el punto de partida de este camino. Recibir la ceniza es un gesto sencillo pero profundo: nos recuerda que somos frágiles, que nuestra vida es efímera, y que necesitamos de Dios y de los demás para crecer. Es un momento de humildad, de reconocer nuestras limitaciones, y también de confiar en la fuerza que viene de lo alto. El Miércoles de Cenizas, junto con el Viernes Santo, es una jornada de ayuno; si bien toda la Cuaresma tiene un tono penitencial de moderación en el estilo de vida. Es necesario plantearnos esta práctica de acuerdo con la enseñanza de la Palabra de Dios: “este es el ayuno que yo amo… compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne” (Is 58, 6-9). Nos cae como anillo al dedo esta enseñanza del Profeta Isaías.</p><p>No se trata, como solemos decir, “yo le ofrezco un sacrificio al Señor”. Si obro así, la privación me sirve solamente a mí; en cambio, si comparto, le sirve también a otros y a Dios le gusta más. Recordemos lo que dijo Jesús “yo quiero misericordia y no sacrificios” (Mateo 9, 13 y Oseas 6, 6).</p><p>El ayuno dura solamente un día, sin embargo, la necesidad de solidaridad es permanente. Por eso te propongo que dispongas en tu casa de una caja pequeña o un sobre donde vayas colocando el dinero que lográs ahorrar con tus privaciones, y al final de la Cuaresma acercarlo a quienes se organizan en emprendimientos solidarios.</p><p>La Cuaresma es una nueva oportunidad. Nos desafía a dejar atrás lo que no nos permite avanzar y a abrirnos al amor y la alegría de la vida nueva en Jesús. Es tiempo de renovar la fe, de servir con generosidad y de buscar la paz interior. Que este camino nos ayude a llegar a la Pascua con un corazón más pleno, agradecido y dispuesto a celebrar la vida que renace.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6GbKBAl2mvmzttw3no6900aFF_E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-16T08:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Crimen aberrante y memoria de Santa Josefina Bakhita
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/crimen-aberrante-y-memoria-de-santa-josefina-bakhita" type="text/html" title="Crimen aberrante y memoria de Santa Josefina Bakhita" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/crimen-aberrante-y-memoria-de-santa-josefina-bakhita</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/crimen-aberrante-y-memoria-de-santa-josefina-bakhita">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8aMFVS9PlQrxQsMOOXrcoIJO8Uo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde varias comunidades de fe y congregaciones religiosas, buscamos denunciar la magnitud de este delito y promover la memoria activa. Especialmente en la fecha del 8 de febrero, cuando la Iglesia recuerda a Santa Josefina Bakhita, símbolo de esperanza tras haber sobrevivido a la trata desde su infancia. El lema que nos propone el Papa León para este año es: “La paz comienza con la dignidad: un llamado mundial para poner fin a la trata de personas”.Es un crimen aberrante que vulnera los derechos fundamentales de sus víctimas. Los tratantes, con astucia y crueldad, se aprovechan de la fragilidad social, utilizando engaños y manipulación emocional, viendo en el sufrimiento ajeno una oportunidad para lucrar. Las promesas de empleo digno, oportunidades de estudio en el extranjero o incluso el acceso a servicios básicos son utilizadas como anzuelos para atrapar a quienes buscan un futuro mejor. En muchos casos, las víctimas son trasladadas lejos de sus hogares, perdiendo todo contacto con sus seres queridos y quedando a merced de sus explotadores.Se produce una cosificación y explotación de la persona humana, quitándole sus derechos y libertad. Se la humilla y agrede de tal manera que se la degrada por completo. La violencia reiterada y el abuso provocan graves cicatrices físicas y emocionales, derivando en importantes consecuencias psicológicas. Si logran escapar, tienen serias dificultades de integración social, y difícilmente regresan a sus comunidades.Un 8 de febrero, memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, el Papa Francisco dijo: “Aliento a cuantos están comprometidos a ayudar a hombres, mujeres y niños esclavizados, explotados y abusados como instrumentos de trabajo o placer, y a menudo torturados y mutilados. Deseo que cuantos tienen responsabilidades de gobierno tomen decisiones para remover las causas de esta vergonzosa plaga, plaga indigna de una sociedad civil. Que cada uno de nosotros se sienta comprometido a ser portavoz de estos hermanos y hermanas nuestros, humillados en su dignidad”. Francisco fue una voz incansable de denuncia y cercanía con las víctimas, señalando que "la trata de personas es una herida abierta en el cuerpo de la sociedad contemporánea, una plaga en el cuerpo de Cristo. Es un crimen contra la humanidad".Las mujeres y las niñas representan el 72% de las víctimas de la trata identificadas, porcentaje que aumenta considerablemente en el contexto de la trata con fines de explotación sexual. A nivel mundial, una de cada tres víctimas detectadas es un niño. Se les obliga a trabajar en condiciones de esclavitud, la explotación y opresión sexual, o el tráfico de órganos para trasplantes clandestinos.En la Argentina hay zonas más propicias a la operación de estas bandas criminales. Niños, niñas, adolescentes y jóvenes “desaparecen” sin dejar rastros, como si de pronto se volvieran invisibles. De vez en cuando algún episodio ocupa los medios periodísticos; pero la gran mayoría queda en las sombras de la pobreza, la indigencia y las corrupciones cómplices.En muchos países existen leyes y políticas de inmigración injustas, arraigadas en una cultura de racismo y xenofobia. Lamentablemente en estos últimos meses somos testigos de estos malos tratos hacia migrantes en lugares concretos del planeta. Se promueve una política deshumanizada que alimenta el odio, la división y la violencia. Estas políticas terminan empujando a los más frágiles a la búsqueda de subterfugios de caminos ilegales, en los cuales los llamados “coyotes” se aprovechan secuestrando en complicidad con redes mafiosas. &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Qué Santa Josefina Bakhita, "esclavizada, vendida y comprada, torturada brutalmente, interceda por quienes son prisioneros de la trata y la esclavitud. Que los torturadores les devuelvan la libertad y este mal sea desterrado de la faz de la tierra". (Francisco)&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8aMFVS9PlQrxQsMOOXrcoIJO8Uo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La trata de personas representa una de las formas más crueles y degradantes de violencia contra la dignidad humana. Es un crimen que hiere en lo más profundo a la sociedad, aprovechándose de quienes sufren la vulnerabilidad social, la pobreza y la desesperanza.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-09T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El desprecio de los matices
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-desprecio-de-los-matices" type="text/html" title="El desprecio de los matices" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-desprecio-de-los-matices</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-desprecio-de-los-matices">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l5dOtRcJeyR-gJem6nO3FYMZT2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El avance de la inteligencia artificial (IA) ha abierto infinitas posibilidades, pero también ha dado lugar a lo que el Papa denomina como el “mundo de los espejos”. Se trata de un entorno en el que las voces y rostros pueden ser replicados, recreados e incluso manipulados, hasta el punto de poner en duda la autenticidad de lo que vemos y escuchamos. Nos advierte: “El riesgo es grande. El poder de la simulación es tal que la inteligencia artificial también puede engañarnos con la fabricación de ‘realidades’ paralelas, apropiándose de nuestros rostros y nuestras voces”.El mensaje papal advierte sobre la tentación de abandonar el pensamiento propio y los sentimientos personales y dejarse llevar de manera acrítica por lo que las tecnologías nos presentan. La confianza ciega en los algoritmos y en los sistemas de recomendación puede llevarnos a consumir información sin filtro ni discernimiento, aceptando como verdad absoluta lo que en realidad es una construcción parcial. Por eso, preservar la voz propia y cultivar un pensamiento crítico se vuelve esencial: implica detenerse, preguntar, contrastar, y sobre todo, animarse a sentir y pensar desde el propio ser, sin delegar esa responsabilidad a las máquinas o a las corrientes dominantes.Uno de los efectos más visibles de la era digital es la formación de “burbujas” ideológicas. Los algoritmos tienden a mostrarnos solo aquello que coincide con nuestras opiniones previas, aislándonos de la diversidad y alimentando una polarización que segmenta a la sociedad en bandos antagónicos: blanco o negro, izquierda o derecha, norte o sur, trabajador o vago. Esta lógica de enfrentamiento constante empobrece el debate público y dificulta la búsqueda de soluciones comunes. El mensaje de León XIV es claro: alejarnos de la sobre-simplificación y abrirnos a la complejidad del mundo real, donde los matices enriquecen la convivencia. No faltan quienes alimentan sus intereses políticos&nbsp;“encerrando grupos de personas en burbujas de fácil consenso y fácil indignación, estos algoritmos debilitan la capacidad de escucha y de pensamiento crítico y aumentan la polarización social”.Despreciar los matices implica renunciar a la riqueza de la experiencia humana. Cuando solo aceptamos dos opciones opuestas, excluimos la posibilidad de comprender al otro, de buscar puntos de encuentro y de matizar nuestras posturas. Esta visión binaria no solo empobrece el pensamiento, sino que también genera resentimiento, incomprensión y distancia. Los matices, en cambio, permiten tender puentes, reconocer la diversidad y abrazar la complejidad de cada situación.El Papa Francisco solía recurrir a la imagen del poliedro para ilustrar la belleza de un mundo donde conviven múltiples rostros y voces. A diferencia de la esfera, que es lisa y uniforme, el poliedro está formado por muchas caras distintas, cada una con su forma y color, pero todas componiendo un conjunto armónico. Esta imagen invita a valorar la diversidad como un bien, a reconocer que cada persona, grupo y cultura aporta una perspectiva única e irrepetible. Así, la sociedad se enriquece y se fortalece, no a pesar de las diferencias, sino gracias a ellas.El mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales es, en definitiva, un llamado a no despreciar los matices, a resistir la tentación de los espejos artificiales y a recuperar el valor de las voces y rostros humanos. En tiempos de polarización y fragmentación, urge apostar por la escucha atenta, el pensamiento propio y el diálogo sincero. Solo así podremos construir puentes, sanar heridas y volver a descubrir la belleza de una humanidad plural, diversa y profundamente comunicada.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l5dOtRcJeyR-gJem6nO3FYMZT2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada año, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales invita a detenerse y pensar sobre el modo en que nos relacionamos, informamos y, sobre todo, nos entendemos como humanidad. En el mensaje de este año, dado a conocer el sábado pasado, el Papa León XIV propone el lema “preservar las voces y los rostros humanos”, un llamado a mirar más allá de la inmediatez digital y redescubrir el valor de la autenticidad en la comunicación. Este lema, lejos de ser una consigna vacía, interpela profundamente a comunicadores, creyentes y a toda la sociedad: nos recuerda que en tiempos de aceleración informativa y tecnologías sofisticadas, sigue siendo fundamental cuidar el encuentro genuino con el otro.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-03T20:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ‘Que la Palabra de Dios transforme la vida personal y comunitaria’
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/que-la-palabra-de-dios-transforme-la-vida-personal-y-comunitaria" type="text/html" title="‘Que la Palabra de Dios transforme la vida personal y comunitaria’" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/que-la-palabra-de-dios-transforme-la-vida-personal-y-comunitaria</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/que-la-palabra-de-dios-transforme-la-vida-personal-y-comunitaria">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6GbKBAl2mvmzttw3no6900aFF_E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco del Domingo de la Palabra de Dios, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, ofreció una reflexión pastoral en la que invitó a los fieles a redescubrir la centralidad de la Sagrada Escritura en la vida cristiana, bajo el lema propuesto este año por la Iglesia: “La palabra de Cristo habite en ustedes”.</p><p>El arzobispo partió de una experiencia cotidiana: las visitas inesperadas y aquellas que se esperan con ansias. Desde allí, propuso una analogía espiritual para interpelar a los creyentes sobre el lugar que ocupa la Palabra de Dios en la propia vida. “Hay visitas que incomodan y desinstalan, y otras que quisiéramos que no se terminen”, señaló, e invitó a preguntarse si la Palabra es recibida como una presencia viva o apenas tolerada de manera superficial.</p><p>Monseñor Lozano subrayó que el verbo “habitar”, utilizado por san Pablo en la Carta a los Colosenses, no alude a un contacto ocasional, sino a una presencia estable y profunda. Permitir que la Palabra habite implica dejar que eche raíces, influya en las decisiones, modele los sentimientos y transforme el modo de relacionarse con los demás.</p><p>“No se trata solo de escuchar o estudiar, sino de permitir que la Palabra renueve nuestra existencia desde dentro”, afirmó.El arzobispo sanjuanino destacó que la Palabra de Dios no es únicamente un conjunto de normas o enseñanzas morales, sino una presencia viva y eficaz, capaz de iluminar los caminos personales y comunitarios, orientar el discernimiento y sostener el testimonio cristiano en medio de las dificultades.</p><p>El poder transformador de la Palabra</p><p>La reflexión se enriqueció con la coincidencia litúrgica de esta jornada con la fiesta de la conversión de san Pablo. El arzobispo recordó el encuentro del apóstol con Cristo camino a Damasco como un ejemplo elocuente del poder transformador de la Palabra cuando es acogida con humildad.</p><p>“Pablo permitió que esa Palabra lo despojara de seguridades viejas y lo lanzara a una vida nueva al servicio del Evangelio”, expresó.</p><p>Tras recordar la confesión de fe de Pedro en el Evangelio de san Juan: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”, destacó su vigencia para los creyentes de hoy. En medio de dudas, cansancios o confusión, afirmó, la Palabra de Cristo sigue siendo fuente de sentido, consuelo y esperanza.</p><p>Monseñor Lozano animó a vivir el Domingo de la Palabra de Dios como una oportunidad para renovar el compromiso con la Escritura, no como un texto más, sino como la presencia viva de Cristo en la Iglesia.</p><p>“Que la Palabra transforme nuestra vida, nos impulse a un testimonio creíble y nos sostenga en los momentos de búsqueda”, concluyó. (AICA)</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6GbKBAl2mvmzttw3no6900aFF_E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan de Cuyo destacó la fuerza transformadora de la Escritura cuando es acogida con apertura, fe y compromiso cotidiano.]]>
                </summary>
                                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-27T19:00:00+00:00</published>
    </entry>
    </feed>