<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.elheraldo.com.ar/feed-autor/monsenor-jorge-eduardo-lozano</id>
    <link href="https://www.elheraldo.com.ar/feed-autor/monsenor-jorge-eduardo-lozano" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-27T18:00:04+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Llamar a las cosas por su nombre
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/llamar-a-las-cosas-por-su-nombre" type="text/html" title="Llamar a las cosas por su nombre" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/llamar-a-las-cosas-por-su-nombre</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/llamar-a-las-cosas-por-su-nombre">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZN-4Rq11VP2zM6kEi0vMQtlGc6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Dios nos llama de la nada a la vida. Y por el bautismo nos convoca a ser parte de su familia, que es la Iglesia.Este cuarto domingo de Pascua, conocido como el del Buen Pastor, nos invita a contemplar a Jesús como guía y amigo que da la vida por sus ovejas. Es una jornada especial para detenernos y escuchar su voz, redescubriendo que Él es el camino a la vida bella, plena y verdadera. En este día, renovamos nuestro deseo de seguirlo, de afianzar nuestro vínculo personal con Él y de abrir el corazón a su llamado.Jesús no solo señala el camino, sino que se hace Camino. Su invitación es personal: “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen” (Jn 10,27). Seguir a Jesús es abrirse a la experiencia de una amistad viva, alegre y transformadora. Es Él quien nos conduce a la plenitud, quien nos ayuda a descubrir la belleza de la vida cuando se camina junto a Él, en confianza y libertad.En medio del ruido y las ocupaciones diarias, cuidar la interioridad es fundamental para cultivar una relación profunda con Jesús. Nos referimos a ese espacio silencioso y personal donde podemos encontrarnos con el Buen Pastor, escuchar su voz y dejar que su presencia ilumine nuestras decisiones. Allí, en lo más íntimo, se gesta la verdadera amistad y crece el deseo de responder a su amor.La vocación, en sus distintas formas, es ante todo un don que Dios nos regala por amor. Como expresó el Papa León XIV: “La vocación es un don del amor de Dios, que se manifiesta en el corazón de quien escucha y responde” (León XIV, Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones). Para acoger este don, es necesario crear un clima de escucha, oración y apertura en nuestras comunidades y familias. Sólo así podemos discernir y acoger la invitación de Dios con libertad y alegría.La oración es el medio privilegiado para fortalecer nuestra amistad con Jesús y dejar que su amor transforme nuestro corazón. Orar es dialogar, es detenerse para escuchar, es abrirse a la acción del Espíritu. Al crecer en la oración, experimentamos la alegría de sabernos amados y llamados personalmente por Dios. Esta experiencia nos sostiene en el camino y nos anima a responder con generosidad.En el proceso vocacional, es fundamental aprender a discernir, a escuchar la voz de Dios que resuena en nuestro interior y en los acontecimientos de la vida. El discernimiento requiere tiempo, silencio y acompañamiento. Nos invita a dialogar con Jesús, a preguntar y a confiar en su amor infinito, sabiendo que quien llama nunca abandona ni defrauda. Descubrir la propia vocación es descubrir el proyecto de amor que Dios tiene para cada uno.En muchas diócesis, este domingo se realiza la colecta para la formación de los seminaristas, los futuros pastores. Es un gesto concreto de solidaridad y apoyo a quienes se preparan para servir según el corazón de Cristo. Animamos a todos a ser generosos, aportando no solo bienes materiales, sino también oración y cercanía espiritual para que surjan y crezcan nuevas vocaciones sacerdotales.Mañana, 27 de abril, recordamos a Santo Toribio de Mogrovejo, patrono de los obispos de América Latina, ejemplo de entrega, celo pastoral y amor a la Iglesia. Pidamos su intercesión para que acompañe y fortalezca a quienes hemos sido llamados a servir como pastores.El Domingo del Buen Pastor es una invitación a renovar nuestra amistad con Jesús, a cuidar nuestra interioridad y a reconocer la vocación como un regalo de Dios.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZN-4Rq11VP2zM6kEi0vMQtlGc6s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>… significa decir la verdad sin dar vueltas. “Al pan, pan, y al vino, vino”. Pero más importante aún es llamar a las personas por su nombre. Cuando estamos en un lugar con mucha gente, nos gusta que nos reconozcan, que alguien nos salude por el nombre. Nos hace sentir que no estamos en el anonimato. Jesús nos conoce a cada uno de manera personal. Para Él no somos masa anónima, sino amigos personales.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-04-27T18:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-27T18:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Las dudas que fortalecen la fe
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/las-dudas-que-fortalecen-la-fe" type="text/html" title="Las dudas que fortalecen la fe" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/las-dudas-que-fortalecen-la-fe</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/las-dudas-que-fortalecen-la-fe">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rn2c6OWBiBMDbBu19ZpGe5EFQSc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Imaginemos a los discípulos encerrados, temerosos, desorientados. En ese espacio, Jesús se aparece y su primera palabra es “¡La Paz esté con ustedes!”. El fruto de la Pascua es la PAZ, porque nos hace hermanos. Ese DON de la PAZ lo pedimos con fuerza unidos al Papa León XIV. Jesús “les mostró sus manos y su costado” para que no lo confundan con un fantasma, y porque el Resucitado es el Crucificado.</p><p>Durante la Última Cena les había dicho: “Como el Padre me amó, también yo los he amado” (Juan 15, 9) Ahora “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes” Hay correlación entre el amor y el envío. “Sopló sobre ellos”, dándoles nuevo aliento de vida. “Reciban el Espíritu Santo”. El envío y la misión son dados a la Comunidad reunida. San Juan une también la efusión del Espíritu para la misión.</p><p>¡Qué tierno momento de consuelo y aliento! No hay lugar para el reproche o la queja; no los juzga, sino que los anima y envía. Así, Jesús se hace presente en nuestra comunidad, incluso cuando hay miedo o incertidumbre.</p><p>El Evangelio destaca la ausencia de Tomás y su dificultad para confiar en el testimonio de los discípulos. Le podemos aplicar la expresión “brilló por su ausencia”.</p><p>“Ocho días más tarde”, de nuevo el Domingo y la comunidad reunida. Ahora sí está Tomás. Su pretensión no es inocente. Quiere ver los vestigios de las heridas del Crucificado. Podemos recordar uno de los pasajes leídos en la Semana Santa “por sus heridas fuimos sanados” (Isaías 53,5).</p><p>Jesús accede a su deseo: “aquí están mis heridas…”. El desafío es encontrar al Resucitado en sus llagas abiertas, en los crucificados de hoy, en quienes tienen la vida rota. Una espiritualidad sin la “carne sufriente” del Señor nos aisla del mundo y la humanidad, nos encierra en un termo.</p><p>Todos vamos acumulando heridas del camino. Es inevitable. Las propias torpezas, las de los demás… Las propias fragilidades y las de los demás… Propósitos no alcanzados (y demandados). Traiciones en el amor. Incomprensiones en el trabajo o la familia…</p><p>Relatos de las guerras… Nos conmueve el sufrimiento de los inocentes.&nbsp;</p><p>Jesús es el Buen Pastor Resucitado que quiere sanarnos. Nos llama a cuidar las heridas con ternura porque allí está Él; cuidar las llagas personales, y las ajenas como propias. Nos motiva a no pasar de largo ante mí ni ante otros, tomando el ejemplo del Buen Samaritano (Lucas 10, 25-37).</p><p>Una hermosa canción expresa que “al final de la vida llegaremos con la herida convertida en cicatriz”.</p><p>Debemos cuidarnos de miradas triunfalistas que niegan la realidad de la cruz. Tomás representa nuestra capacidad de dudar, de necesitar pruebas, de buscar respuestas. Jesús no lo rechaza, sino que lo invita a tocar, a experimentar. De la duda nace una fe renovada, una confesión profunda. Tomás pasa de la incertidumbre al encuentro personal. San Gregorio Magno dijo que “las dudas de Tomás nos ayudan más a nuestra fe que la fe de los otros apóstoles”.</p><p>¿Qué dudas o preguntas tengo sobre mi fe, mi vocación, mi futuro? ¿Me atrevo a acercarme a Jesús con honestidad, como Tomás? ¿Qué sucede cuando lo reconozco? ¿Puedo encontrar en la “carne sufriente” de quienes tienen la vida rota el llamado de Jesús a sanarlo?</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rn2c6OWBiBMDbBu19ZpGe5EFQSc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>A veces me he encontrado con gente que piensa que dudar es contrario a la fe. ¿Será así? Mejor es no hacer juicios prematuros y afirmaciones tan generales. Hubo muchos santos que tuvieron sus “noches oscuras”, a quienes no les resultó apacible el camino de la fe. Hoy el Evangelio (Juan 20, 19-31) nos propone acercarnos a la experiencia del Apóstol Santo Tomás y su progreso en el Encuentro con el Resucitado. El Evangelio nos lleva al mismo día de la Resurrección por la tarde: el domingo.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-04-13T20:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-13T20:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La esperanza está viva, aunque la muerte se enoje
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-esperanza-esta-viva-aunque-la-muerte-se-enoje" type="text/html" title="La esperanza está viva, aunque la muerte se enoje" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-esperanza-esta-viva-aunque-la-muerte-se-enoje</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/la-esperanza-esta-viva-aunque-la-muerte-se-enoje">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NxIyst6_Jf81VfF9Io1aFRZi5BY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>San Pablo, en su carta a los Colosenses (3, 3), nos invita a mirar más allá de lo visible: “ustedes están muertos, y su vida está oculta con Cristo en Dios”. Esta afirmación, que tal vez suena contradictoria y desconcertante, expresa la certeza de que nuestra existencia no se reduce a lo que vemos. Hay una vida nueva, escondida en Cristo, que se nos regala por la Resurrección. Vivir la Pascua nos lleva a confiar en que, aunque muchas veces sentimos el peso de la fragilidad o la derrota, nuestra vida está sostenida por el amor de Dios.</p><p>La Pascua es la celebración del triunfo de Jesús sobre el pecado y la muerte. No fue una victoria bélica ni una hazaña espectacular, sino el gesto humilde de quien entrega su vida por amor y la recupera para siempre. Jesús resucitado nos muestra que ningún dolor, ninguna culpa, ninguna sombra tienen la última palabra.</p><p>Los relatos evangélicos de la resurrección nos presentan una imagen muy fuerte: la piedra del sepulcro ha sido movida. No sólo indica que el cuerpo de Jesús ya no está allí; simboliza que la historia no termina en el encierro ni en el oscuro silencio. La piedra que se mueve es el signo de que Dios abre caminos donde parecía imposible. Pascua significa que los obstáculos pueden ceder, que las heridas pueden sanar, que la vida puede volver a empezar. Es la invitación a confiar en que siempre hay una salida, un futuro, un horizonte por descubrir.</p><p>Es importante notar que las apariciones de Jesús Resucitado se producen cuando la comunidad de discípulos y discípulas está reunida. Es en la Iglesia que compartimos la alegría de la fe y la misión.</p><p>Jesús resucitado trae vida nueva para toda la humanidad y la creación entera. Pascua es el llamado a vivir en plenitud: a abrirnos al amor, a buscar la justicia, a cuidar la tierra y a luchar por la dignidad de cada persona. Es la certeza de que el dolor y el pecado no tienen la última palabra; la liberación es posible y alcanza a toda la creación, que espera ser transformada y renovada.</p><p>En la Vigilia Pascual que hemos celebrado, la luz de las velas encendidas son signo de la vida nueva que recibimos en el bautismo. Allí, cada llama nos recuerda que hemos sido impulsados a salir de la oscuridad y vivir como hijos e hijas de la Luz. Es el gesto de una comunidad que se ilumina y se anima mutuamente, que celebra la esperanza y se compromete a ser testigos del amor y de la Resurrección en el mundo.</p><p>La Pascua es, sobre todo, una invitación a soñar con un mundo diferente. Nos llama a dejar atrás el miedo y la resignación y a construir juntos la Paz. Es el saludo del Resucitado a los discípulos y al mundo entero: “¡Paz a ustedes!”. Hagamos resonar estas palabras de Jesús en medio de signos de guerra y destrucción en tantos lugares del planeta. Jesucristo es el Príncipe de la Paz.</p><p>La &nbsp;Acción Católica Argentina cumple 95 años de vida. Un espacio eclesial de despliegue de vocación laical como discípulos misioneros, comprometidos en la construcción de la Iglesia y la Sociedad según el Evangelio y las enseñanzas del Magisterio. Damos gracias a Dios por tantos frutos de santidad.</p><p>En este Domingo de Pascua, te invito a renovar tu esperanza y a dejarte sorprender por la vida que Dios nos regala. Que la alegría de la Resurrección te acompañe y te inspire a cuidar, amar y soñar un mundo más fraterno, justo y luminoso. ¡Felices Pascuas de Resurrección!</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NxIyst6_Jf81VfF9Io1aFRZi5BY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Un acontecimiento supera nuestras fuerzas y explicaciones: la victoria de la vida sobre la muerte. En este día, la esperanza se reaviva y nos encontramos frente a la promesa de Dios cumplida en Jesús, esa certeza de que la historia no termina en la cruz, sino que florece en la Resurrección. Es el momento donde el dolor y la oscuridad dan paso a la alegría más profunda.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-04-06T20:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-04-06T20:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            De la oscuridad a la luz y los colores
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/de-la-oscuridad-a-la-luz-y-los-colores" type="text/html" title="De la oscuridad a la luz y los colores" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/de-la-oscuridad-a-la-luz-y-los-colores</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/de-la-oscuridad-a-la-luz-y-los-colores">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Junto con la curación física, este acto simboliza una transformación interior: el ciego comienza a ver con los ojos del alma, descubriendo quién es Jesús. Se da un proceso semejante al de la Samaritana. Primero dice “ese hombre”, luego “es un profeta” hasta que finalmente confiesa con plena fe: “Creo, Señor”, y se postra ante Él.</p><p>En el proceso de catecumenado, la historia del ciego de nacimiento es central. Nos recuerda que la fe no es un destino al que se llega de golpe, sino un proceso de descubrimiento. Como el ciego, muchas veces estamos inmersos en nuestras propias oscuridades, nuestras preguntas y dudas. Sin embargo, la luz de Cristo nos alcanza, a veces incluso cuando no lo buscamos conscientemente. Esa luz es la que nos permite mirar la vida con esperanza, descubrir el sentido profundo de nuestra existencia y, sobre todo, reconocer a Jesús como la fuente de esa luz (el domingo pasado lo veíamos como la “fuente de agua viva”).</p><p>El Evangelio muestra que el camino del ciego no fue sencillo. Tras recibir la vista, enfrenta la incredulidad y el rechazo de quienes lo rodean. Cuestionan su testimonio, dudan de la autenticidad de su experiencia. El evangelio nos muestra que mientras se va “iluminando” de modo creciente la fe del ciego, se profundiza la ceguera espiritual de los fariseos. Esto nos habla de un aspecto fundamental del catecumenado y la vida cristiana: la fe suele ser puesta a prueba, no solo por nuestras propias debilidades, sino también por la incomprensión o el rechazo del entorno.</p><p>El gesto de hacer barro nos remite al momento primigenio en que Dios crea a Adán con tierra y agua. Así, se nos presenta al Señor realizando una nueva creación.</p><p>El lavado en la piscina es más que un gesto higiénico; es el símbolo del bautismo: en el agua, dejamos atrás las tinieblas y recibimos la luz de la fe. Es allí donde somos iluminados, donde comenzamos una vida nueva como hijos de la luz. El ciego de nacimiento, lavado en Siloé, nos llama a dejar que Jesús nos transforme y a vivir en la luz, testimoniando con valentía haber sido sanados por Él.</p><p>Este segundo hito del camino del catecumenado, en el clima cuaresmal, es una invitación a contemplar nuestro propio proceso de fe. ¿En qué momentos hemos experimentado la oscuridad? ¿Cómo hemos recibido la luz de Cristo? ¿Qué dificultades enfrentamos al testimoniar esa luz? El relato nos anima a perseverar, confiando en que la luz de Jesús es más fuerte que cualquier tiniebla. Ser bautizados implica ser iluminados y llamados a testimoniar, aun cuando otros no comprendan. Hoy, renovemos la alegría de nuestro bautismo y recordemos que, como el ciego, fuimos hechos hijos de la luz para caminar y vivir en ella.</p><p>Pidamos a Jesús: que nos conceda la humildad y la apertura para reconocer nuestras cegueras y dejarnos iluminar. Renovemos la confianza: en la fuerza de la luz de Cristo, aun en tiempos de dificultad y persecución. Comprometámonos: a testimoniar con alegría y valentía la fe recibida en nuestro bautismo.</p><p>Mañana celebramos la memoria del Cura Brochero. Él fue un apasionado apóstol de Jesús predicando los Ejercicios Espirituales a muchos, y promoviendo el desarrollo de sus comunidades. Pidamos la gracia de así amar a Jesús y a su Pueblo.</p><p>Que este domingo sea un paso más en nuestro camino cuaresmal, acercándonos a la Pascua como verdaderos hijos de la luz. Dejemos las tinieblas.</p><p>Jesús es la Luz.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Retomamos nuestro itinerario catecumenal. Hoy en el Evangelio según San Juan (9, 1-41), nos encontramos con una escena profundamente humana y espiritual: Jesús se acerca a un hombre ciego de nacimiento, alguien que nunca había conocido la luz, las formas, los colores. Sin buscarlo, este hombre recibe el don inesperado de la visión; Jesús lo sana y lo envía a lavarse en la piscina de Siloé (que significa “Enviado”). Imagino emocionado su sorpresa al poder con templar la maravilla del arco iris, el cielo estrellado, la sonrisa de un niño, las manos de una anciana…]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-03-17T16:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Monseñor Lozano invita a redescubrir a Jesús como fuente de “agua viva” en Cuaresma
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-invita-a-redescubrir-a-jesus-como-fuente-de-agua-viva-en-cuaresma" type="text/html" title="Monseñor Lozano invita a redescubrir a Jesús como fuente de “agua viva” en Cuaresma" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-invita-a-redescubrir-a-jesus-como-fuente-de-agua-viva-en-cuaresma</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/monsenor-lozano-invita-a-redescubrir-a-jesus-como-fuente-de-agua-viva-en-cuaresma">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, propuso vivir el tiempo de Cuaresma como un itinerario de renovación de la fe bautismal y redescubrir a Jesús como la verdadera fuente que sacia la sed profunda del corazón humano.En una reflexión titulada "La sed, el agua y la fe", el prelado invitó a recorrer un antiguo camino de preparación cristiana inspirado en la tradición de los primeros siglos, cuando quienes deseaban recibir el bautismo -generalmente jóvenes o adultos- realizaban un proceso de formación llamado catecumenado.Ese itinerario incluía, en su etapa final, la meditación de tres pasajes del Evangelio que se proclaman en los próximos domingos de Cuaresma: el encuentro de Jesús con la samaritana, la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro.Profundizar la propia experiencia de feEl arzobispo señaló que estos relatos ofrecen una oportunidad para renovar la alegría de ser bautizados y para profundizar la propia experiencia de fe.En particular, centró su reflexión en el episodio narrado en el capítulo cuarto del Evangelio de Juan, donde se relata el diálogo entre Jesús y la mujer samaritana junto al pozo de Sicar.Según explicó, este pasaje destaca por su profundidad espiritual y por su capacidad de interpelar a quienes buscan vivir la fe con autenticidad. Allí, Jesús rompe barreras culturales y religiosas al entablar conversación con una mujer samaritana y pedirle de beber, gesto que da inicio a un diálogo que transforma la vida de la interlocutora."Jesús ofrece el don de un 'agua viva' que sacia toda sed", explicó el arzobispo, señalando que el pozo -lugar cotidiano de encuentro para la población- se convierte en símbolo de vida y de revelación. En ese diálogo, añadió, se revela un camino interior que pasa por diversas etapas: curiosidad, cuestionamiento, reconocimiento y fe. La mujer primero percibe a Jesús como un extranjero, luego lo reconoce como profeta y finalmente como el Mesías esperado.Agua viva, don del EspírituPara monseñor Lozano, el "agua viva" de la que habla Jesús representa el don del Espíritu y la gracia que Dios ofrece gratuitamente a todos.Ese encuentro provoca además una profunda transformación en la mujer. Su existencia, marcada por la rutina y la exclusión, se renueva al descubrir la verdad sobre sí misma y sobre Dios. Por eso deja su cántaro y corre hacia su pueblo para compartir la experiencia vivida.El arzobispo sanjuanino subrayó que este gesto expresa una dimensión esencial de la fe cristiana: la experiencia personal con Cristo no se queda en el ámbito íntimo, sino que se convierte en testimonio y anuncio para los demás.En ese sentido, afirmó que la samaritana se convierte en modelo tanto para quienes se preparan para el bautismo como para los cristianos que desean renovar las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual."El camino cuaresmal es semejante: comienza con una búsqueda, continúa con el encuentro con Jesús, se profundiza en la escucha de su palabra y culmina en el envío misionero", explicó.Agua viva y el BautismoEl arzobispo destacó también el vínculo entre el símbolo del agua viva y el sacramento del Bautismo, por el cual la persona pasa "de la sed a la plenitud, de la vida antigua a la vida nueva en Cristo".De este modo, el pozo de Sicar se convierte en imagen del lugar donde se renueva la existencia y donde Dios ofrece a cada persona una identidad nueva como hijo suyo.Para quienes ya han recibido el bautismo, el pasaje evangélico constituye también una invitación a recordar ese don y a renovarlo continuamente."La vida cristiana es un constante volver a la fuente, dejarse limpiar y alimentar por el Espíritu, y descubrir que la gracia de Dios nunca se agota", afirmó.Monseñor Lozano destacó además que el relato evangélico plantea preguntas profundas para la vida de fe: qué sed habita en el corazón humano, qué lugar ocupa Jesús en la propia existencia y si se está dispuesto a dejarse transformar por su amor.Finalmente, invitó a vivir la Cuaresma como un tiempo de apertura interior, reconciliación y misión, siguiendo el ejemplo de la mujer samaritana que supera prejuicios y comparte con alegría lo que ha descubierto."El testimonio cristiano está llamado a comunicar esperanza y alegría a quienes experimentan vacío existencial o falta de sentido en sus vidas, recordando que Jesús es la verdadera fuente de agua viva", concluyó. &nbsp;(AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/16-gvEbaK4M1NoxsvrnGnq2lW9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/03/mons_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan de Cuyo reflexiona sobre el encuentro de Cristo con la samaritana y propone renovar la fe bautismal mediante un camino de conversión y testimonio.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-04-06T00:10:03+00:00</updated>
                <published>2026-03-09T18:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Una nueva oportunidad
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/una-nueva-oportunidad" type="text/html" title="Una nueva oportunidad" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/una-nueva-oportunidad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/una-nueva-oportunidad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6GbKBAl2mvmzttw3no6900aFF_E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El carnaval suele estar presentado como un tiempo de alegría y colorido. Aunque se haya ido alejando la costumbre de disfraces de otras décadas, en algunos barrios y provincias se mantienen los corsos populares y costumbres locales. Pero a partir del miércoles, la vida nos invita a hacer una pausa y mirar hacia adentro. Se marca el cierre de un ciclo y la apertura de otro: la Cuaresma. Este tiempo es un regalo, una nueva oportunidad para comenzar desde donde está cada uno y prepararnos, con esperanza y humildad, para la Semana Santa.</p><p>Cuaresma es mucho más que una fecha en el calendario. Son cuarenta días que nos invitan a caminar juntos y a crecer espiritualmente, recordando varios acontecimientos en la Historia de nuestra fe. Los cuarenta días del diluvio, los cuarenta años del pueblo de Israel caminando en el desierto hacia la Tierra Prometida, los cuarenta días de ayuno de Jesús también en el desierto. Es tiempo de revisar nuestro corazón y de abrirnos a la posibilidad de una vida renovada, que explota en alegría cada Pascua con Jesús resucitado.</p><p>Todos estamos invitados a aprovechar este momento especial para fortalecer nuestra fe y nuestro compromiso con los demás. No se trata solo de rituales o algunas prácticas esporádicas, sino de una actitud de apertura y de búsqueda sincera.&nbsp;Somos invitados a superar el conformismo y la mediocridad que se nos va pegando a veces sin darnos cuenta.</p><p>A partir de las enseñanzas de Jesús, la Iglesia nos propone tres caminos concretos para vivir este tiempo: la oración, el ayuno y la limosna. La oración nos acerca a Dios; es el diálogo sincero que nos ayuda a descubrir su presencia en lo cotidiano. El ayuno nos enseña a desprendernos de lo superficial, a valorar lo esencial y a ser solidarios con quienes menos tienen. Y la limosna nos motiva a compartir, a entregar parte de lo que somos y tenemos, para construir una comunidad más fraterna.</p><p>El Miércoles de Ceniza es el punto de partida de este camino. Recibir la ceniza es un gesto sencillo pero profundo: nos recuerda que somos frágiles, que nuestra vida es efímera, y que necesitamos de Dios y de los demás para crecer. Es un momento de humildad, de reconocer nuestras limitaciones, y también de confiar en la fuerza que viene de lo alto. El Miércoles de Cenizas, junto con el Viernes Santo, es una jornada de ayuno; si bien toda la Cuaresma tiene un tono penitencial de moderación en el estilo de vida. Es necesario plantearnos esta práctica de acuerdo con la enseñanza de la Palabra de Dios: “este es el ayuno que yo amo… compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne” (Is 58, 6-9). Nos cae como anillo al dedo esta enseñanza del Profeta Isaías.</p><p>No se trata, como solemos decir, “yo le ofrezco un sacrificio al Señor”. Si obro así, la privación me sirve solamente a mí; en cambio, si comparto, le sirve también a otros y a Dios le gusta más. Recordemos lo que dijo Jesús “yo quiero misericordia y no sacrificios” (Mateo 9, 13 y Oseas 6, 6).</p><p>El ayuno dura solamente un día, sin embargo, la necesidad de solidaridad es permanente. Por eso te propongo que dispongas en tu casa de una caja pequeña o un sobre donde vayas colocando el dinero que lográs ahorrar con tus privaciones, y al final de la Cuaresma acercarlo a quienes se organizan en emprendimientos solidarios.</p><p>La Cuaresma es una nueva oportunidad. Nos desafía a dejar atrás lo que no nos permite avanzar y a abrirnos al amor y la alegría de la vida nueva en Jesús. Es tiempo de renovar la fe, de servir con generosidad y de buscar la paz interior. Que este camino nos ayude a llegar a la Pascua con un corazón más pleno, agradecido y dispuesto a celebrar la vida que renace.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6GbKBAl2mvmzttw3no6900aFF_E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-16T08:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Crimen aberrante y memoria de Santa Josefina Bakhita
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/crimen-aberrante-y-memoria-de-santa-josefina-bakhita" type="text/html" title="Crimen aberrante y memoria de Santa Josefina Bakhita" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/crimen-aberrante-y-memoria-de-santa-josefina-bakhita</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/crimen-aberrante-y-memoria-de-santa-josefina-bakhita">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8aMFVS9PlQrxQsMOOXrcoIJO8Uo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde varias comunidades de fe y congregaciones religiosas, buscamos denunciar la magnitud de este delito y promover la memoria activa. Especialmente en la fecha del 8 de febrero, cuando la Iglesia recuerda a Santa Josefina Bakhita, símbolo de esperanza tras haber sobrevivido a la trata desde su infancia. El lema que nos propone el Papa León para este año es: “La paz comienza con la dignidad: un llamado mundial para poner fin a la trata de personas”.Es un crimen aberrante que vulnera los derechos fundamentales de sus víctimas. Los tratantes, con astucia y crueldad, se aprovechan de la fragilidad social, utilizando engaños y manipulación emocional, viendo en el sufrimiento ajeno una oportunidad para lucrar. Las promesas de empleo digno, oportunidades de estudio en el extranjero o incluso el acceso a servicios básicos son utilizadas como anzuelos para atrapar a quienes buscan un futuro mejor. En muchos casos, las víctimas son trasladadas lejos de sus hogares, perdiendo todo contacto con sus seres queridos y quedando a merced de sus explotadores.Se produce una cosificación y explotación de la persona humana, quitándole sus derechos y libertad. Se la humilla y agrede de tal manera que se la degrada por completo. La violencia reiterada y el abuso provocan graves cicatrices físicas y emocionales, derivando en importantes consecuencias psicológicas. Si logran escapar, tienen serias dificultades de integración social, y difícilmente regresan a sus comunidades.Un 8 de febrero, memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, el Papa Francisco dijo: “Aliento a cuantos están comprometidos a ayudar a hombres, mujeres y niños esclavizados, explotados y abusados como instrumentos de trabajo o placer, y a menudo torturados y mutilados. Deseo que cuantos tienen responsabilidades de gobierno tomen decisiones para remover las causas de esta vergonzosa plaga, plaga indigna de una sociedad civil. Que cada uno de nosotros se sienta comprometido a ser portavoz de estos hermanos y hermanas nuestros, humillados en su dignidad”. Francisco fue una voz incansable de denuncia y cercanía con las víctimas, señalando que "la trata de personas es una herida abierta en el cuerpo de la sociedad contemporánea, una plaga en el cuerpo de Cristo. Es un crimen contra la humanidad".Las mujeres y las niñas representan el 72% de las víctimas de la trata identificadas, porcentaje que aumenta considerablemente en el contexto de la trata con fines de explotación sexual. A nivel mundial, una de cada tres víctimas detectadas es un niño. Se les obliga a trabajar en condiciones de esclavitud, la explotación y opresión sexual, o el tráfico de órganos para trasplantes clandestinos.En la Argentina hay zonas más propicias a la operación de estas bandas criminales. Niños, niñas, adolescentes y jóvenes “desaparecen” sin dejar rastros, como si de pronto se volvieran invisibles. De vez en cuando algún episodio ocupa los medios periodísticos; pero la gran mayoría queda en las sombras de la pobreza, la indigencia y las corrupciones cómplices.En muchos países existen leyes y políticas de inmigración injustas, arraigadas en una cultura de racismo y xenofobia. Lamentablemente en estos últimos meses somos testigos de estos malos tratos hacia migrantes en lugares concretos del planeta. Se promueve una política deshumanizada que alimenta el odio, la división y la violencia. Estas políticas terminan empujando a los más frágiles a la búsqueda de subterfugios de caminos ilegales, en los cuales los llamados “coyotes” se aprovechan secuestrando en complicidad con redes mafiosas. &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;Qué Santa Josefina Bakhita, "esclavizada, vendida y comprada, torturada brutalmente, interceda por quienes son prisioneros de la trata y la esclavitud. Que los torturadores les devuelvan la libertad y este mal sea desterrado de la faz de la tierra". (Francisco)&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8aMFVS9PlQrxQsMOOXrcoIJO8Uo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La trata de personas representa una de las formas más crueles y degradantes de violencia contra la dignidad humana. Es un crimen que hiere en lo más profundo a la sociedad, aprovechándose de quienes sufren la vulnerabilidad social, la pobreza y la desesperanza.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-09T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El desprecio de los matices
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-desprecio-de-los-matices" type="text/html" title="El desprecio de los matices" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-desprecio-de-los-matices</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-desprecio-de-los-matices">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l5dOtRcJeyR-gJem6nO3FYMZT2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El avance de la inteligencia artificial (IA) ha abierto infinitas posibilidades, pero también ha dado lugar a lo que el Papa denomina como el “mundo de los espejos”. Se trata de un entorno en el que las voces y rostros pueden ser replicados, recreados e incluso manipulados, hasta el punto de poner en duda la autenticidad de lo que vemos y escuchamos. Nos advierte: “El riesgo es grande. El poder de la simulación es tal que la inteligencia artificial también puede engañarnos con la fabricación de ‘realidades’ paralelas, apropiándose de nuestros rostros y nuestras voces”.El mensaje papal advierte sobre la tentación de abandonar el pensamiento propio y los sentimientos personales y dejarse llevar de manera acrítica por lo que las tecnologías nos presentan. La confianza ciega en los algoritmos y en los sistemas de recomendación puede llevarnos a consumir información sin filtro ni discernimiento, aceptando como verdad absoluta lo que en realidad es una construcción parcial. Por eso, preservar la voz propia y cultivar un pensamiento crítico se vuelve esencial: implica detenerse, preguntar, contrastar, y sobre todo, animarse a sentir y pensar desde el propio ser, sin delegar esa responsabilidad a las máquinas o a las corrientes dominantes.Uno de los efectos más visibles de la era digital es la formación de “burbujas” ideológicas. Los algoritmos tienden a mostrarnos solo aquello que coincide con nuestras opiniones previas, aislándonos de la diversidad y alimentando una polarización que segmenta a la sociedad en bandos antagónicos: blanco o negro, izquierda o derecha, norte o sur, trabajador o vago. Esta lógica de enfrentamiento constante empobrece el debate público y dificulta la búsqueda de soluciones comunes. El mensaje de León XIV es claro: alejarnos de la sobre-simplificación y abrirnos a la complejidad del mundo real, donde los matices enriquecen la convivencia. No faltan quienes alimentan sus intereses políticos&nbsp;“encerrando grupos de personas en burbujas de fácil consenso y fácil indignación, estos algoritmos debilitan la capacidad de escucha y de pensamiento crítico y aumentan la polarización social”.Despreciar los matices implica renunciar a la riqueza de la experiencia humana. Cuando solo aceptamos dos opciones opuestas, excluimos la posibilidad de comprender al otro, de buscar puntos de encuentro y de matizar nuestras posturas. Esta visión binaria no solo empobrece el pensamiento, sino que también genera resentimiento, incomprensión y distancia. Los matices, en cambio, permiten tender puentes, reconocer la diversidad y abrazar la complejidad de cada situación.El Papa Francisco solía recurrir a la imagen del poliedro para ilustrar la belleza de un mundo donde conviven múltiples rostros y voces. A diferencia de la esfera, que es lisa y uniforme, el poliedro está formado por muchas caras distintas, cada una con su forma y color, pero todas componiendo un conjunto armónico. Esta imagen invita a valorar la diversidad como un bien, a reconocer que cada persona, grupo y cultura aporta una perspectiva única e irrepetible. Así, la sociedad se enriquece y se fortalece, no a pesar de las diferencias, sino gracias a ellas.El mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales es, en definitiva, un llamado a no despreciar los matices, a resistir la tentación de los espejos artificiales y a recuperar el valor de las voces y rostros humanos. En tiempos de polarización y fragmentación, urge apostar por la escucha atenta, el pensamiento propio y el diálogo sincero. Solo así podremos construir puentes, sanar heridas y volver a descubrir la belleza de una humanidad plural, diversa y profundamente comunicada.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l5dOtRcJeyR-gJem6nO3FYMZT2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada año, la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales invita a detenerse y pensar sobre el modo en que nos relacionamos, informamos y, sobre todo, nos entendemos como humanidad. En el mensaje de este año, dado a conocer el sábado pasado, el Papa León XIV propone el lema “preservar las voces y los rostros humanos”, un llamado a mirar más allá de la inmediatez digital y redescubrir el valor de la autenticidad en la comunicación. Este lema, lejos de ser una consigna vacía, interpela profundamente a comunicadores, creyentes y a toda la sociedad: nos recuerda que en tiempos de aceleración informativa y tecnologías sofisticadas, sigue siendo fundamental cuidar el encuentro genuino con el otro.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-03T20:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ‘Que la Palabra de Dios transforme la vida personal y comunitaria’
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/que-la-palabra-de-dios-transforme-la-vida-personal-y-comunitaria" type="text/html" title="‘Que la Palabra de Dios transforme la vida personal y comunitaria’" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/que-la-palabra-de-dios-transforme-la-vida-personal-y-comunitaria</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/que-la-palabra-de-dios-transforme-la-vida-personal-y-comunitaria">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6GbKBAl2mvmzttw3no6900aFF_E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco del Domingo de la Palabra de Dios, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, ofreció una reflexión pastoral en la que invitó a los fieles a redescubrir la centralidad de la Sagrada Escritura en la vida cristiana, bajo el lema propuesto este año por la Iglesia: “La palabra de Cristo habite en ustedes”.</p><p>El arzobispo partió de una experiencia cotidiana: las visitas inesperadas y aquellas que se esperan con ansias. Desde allí, propuso una analogía espiritual para interpelar a los creyentes sobre el lugar que ocupa la Palabra de Dios en la propia vida. “Hay visitas que incomodan y desinstalan, y otras que quisiéramos que no se terminen”, señaló, e invitó a preguntarse si la Palabra es recibida como una presencia viva o apenas tolerada de manera superficial.</p><p>Monseñor Lozano subrayó que el verbo “habitar”, utilizado por san Pablo en la Carta a los Colosenses, no alude a un contacto ocasional, sino a una presencia estable y profunda. Permitir que la Palabra habite implica dejar que eche raíces, influya en las decisiones, modele los sentimientos y transforme el modo de relacionarse con los demás.</p><p>“No se trata solo de escuchar o estudiar, sino de permitir que la Palabra renueve nuestra existencia desde dentro”, afirmó.El arzobispo sanjuanino destacó que la Palabra de Dios no es únicamente un conjunto de normas o enseñanzas morales, sino una presencia viva y eficaz, capaz de iluminar los caminos personales y comunitarios, orientar el discernimiento y sostener el testimonio cristiano en medio de las dificultades.</p><p>El poder transformador de la Palabra</p><p>La reflexión se enriqueció con la coincidencia litúrgica de esta jornada con la fiesta de la conversión de san Pablo. El arzobispo recordó el encuentro del apóstol con Cristo camino a Damasco como un ejemplo elocuente del poder transformador de la Palabra cuando es acogida con humildad.</p><p>“Pablo permitió que esa Palabra lo despojara de seguridades viejas y lo lanzara a una vida nueva al servicio del Evangelio”, expresó.</p><p>Tras recordar la confesión de fe de Pedro en el Evangelio de san Juan: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”, destacó su vigencia para los creyentes de hoy. En medio de dudas, cansancios o confusión, afirmó, la Palabra de Cristo sigue siendo fuente de sentido, consuelo y esperanza.</p><p>Monseñor Lozano animó a vivir el Domingo de la Palabra de Dios como una oportunidad para renovar el compromiso con la Escritura, no como un texto más, sino como la presencia viva de Cristo en la Iglesia.</p><p>“Que la Palabra transforme nuestra vida, nos impulse a un testimonio creíble y nos sostenga en los momentos de búsqueda”, concluyó. (AICA)</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/6GbKBAl2mvmzttw3no6900aFF_E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan de Cuyo destacó la fuerza transformadora de la Escritura cuando es acogida con apertura, fe y compromiso cotidiano.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-27T19:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Vacaciones, amigos, familia y solidaridad
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/vacaciones-amigos-familia-y-solidaridad" type="text/html" title="Vacaciones, amigos, familia y solidaridad" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/vacaciones-amigos-familia-y-solidaridad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/vacaciones-amigos-familia-y-solidaridad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nzsl5y9i04OWCFYAS1kxm5V4d5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/09/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Y si los hijos son más grandes, están con mayor disponibilidad horaria y aprovechan a salir con amigos. Algunos papás y mamás es probable que también tengan unos días de vacaciones del trabajo cotidiano.Es un tiempo oportuno para fortalecer los lazos familiares y hacer algunas cosas para las cuales durante el año nos cuesta encontrar los momentos propicios.Es bueno proponerse aprovechar el espacio en cuestiones concretas: jugar en familia, visitar amigos o familiares que hace tiempo no vemos, salir a pasear juntos. También puede ser ocasión para disponerse a leer un libro que nos enriquezca el alma. Dependiendo del lugar en el cual nos encontramos podemos contemplar la obra creada por Dios. El mundo es como un libro escrito por Dios para hacernos llegar su mensaje de amor. La belleza de las montañas, los lagos, los ríos, el mar, o una arboleda en el parque nos pueden ayudar a dar gracias a Dios por el regalo de la creación.Tenemos que evitar caer en la tentación de que cada uno esté en su mundo, sin compartir momentos en comunión. Al tener más tiempo el riesgo está en dejarnos absorber por el celular y las redes sociales. &nbsp;Es importante fomentar espacios de convivencia en los cuales haya momentos largos para el diálogo, compartir anhelos, proyectos, fracasos…Son oportunidades para abrir el corazón y dar el tiempo a otros cercanos en el afecto. Nos decía Francisco que&nbsp;“el pequeño núcleo familiar no debería aislarse de la familia ampliada, donde están los padres, los tíos, los primos, e incluso los vecinos. En esa familia grande puede haber algunos necesitados de ayuda, o al menos de compañía y de gestos de afecto, o puede haber grandes sufrimientos que necesitan un consuelo. El individualismo de estos tiempos a veces lleva a encerrarse en un pequeño nido de seguridad y a sentir a los otros como un peligro molesto”.&nbsp;(AL 187)He conocido muchas familias que aprovechan las vacaciones para salir a misionar, realizar alguna tarea solidaria con los más pobres. Una manera hermosa de acercarse a quienes esperan una palabra de aliento.Aprovechar el tiempo en el servicio a los demás es una manera de ganarlo. &nbsp;Ante la presencia en los diarios y en los noticieros —a veces con insistencia— de personas que hacen daño al prójimo, a la creación y a sí mismos, se nos puede pasar por alto tanta generosidad en muchos más. El otro día escuchaba a un sacerdote que predicaba “hace más ruido un árbol que cae en el bosque, que los miles que van creciendo en ese mismo momento”.Hay gente buena que no se destaca ni brilla. Las mamás que educan a sus hijos, les tratan con ternura, les enseñan a decir la verdad… Los abuelos y abuelas que cuidan a sus nietos. Vecinos que se ayudan y acompañan. Enfermos que son asistidos por sus familiares y amigos.Gente que en medio de un clima egoísta e individualista mira más allá del metro cuadrado que ocupa. Son buenos ejemplos que arrastran y conmueven, interpelan y cuestionan la tibieza imperante. Unos cuantos se ponen de acuerdo para hacer el bien desde los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales, las cooperativas…Quisiera resaltar de modo particular a los grupos misioneros que durante el verano se multiplican por todo el País. Entre sus miembros hay algunos adultos, familias, religiosos, sacerdotes, diáconos… pero en su mayoría son jóvenes. Ellos dedican parte de sus vacaciones (o todos los días que disponen) para ir al encuentro de otros, en general a lugares pobres. Encarnan el pedido de Francisco de ser “Iglesia en salida, pobre y para los pobres”.Algunos se dedican a servicios solidarios de trabajo manual: construir o arreglar casas, pintar escuelas o centros de salud, reparar capillas o centros de catequesis.En las vacaciones demos tiempo y vida a la familia, los amigos y la solidaridad.&nbsp;Este 15 de enero, se conmemoró un nuevo aniversario del terremoto de 1944, en San Juan. Según relatos de aquel tiempo, en torno a las 20.50 se produjo la mayor tragedia del pueblo argentino. Un par de minutos interminables. Se consignan 10.000 muertos y muchos miles de heridos, junto con la destrucción casi por completo de la ciudad.Una dolorosa experiencia que queda grabada en la memoria colectiva de los sanjuaninos. Y el 18 de enero de 2021 hubo otro temblor que hizo vivir horas de angustia e incertidumbre. Renovemos el compromiso y la oración.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nzsl5y9i04OWCFYAS1kxm5V4d5I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/09/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En verano hace más calor y eso nos obliga a andar más despacio. También es un tiempo de receso de la actividad escolar, con todo lo que eso implica para el ritmo de vida familiar. Los chicos no necesitan levantarse tan temprano, no hay que luchar para que no lleguen tarde al colegio. No hay que arrancar a las corridas todos los días.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-18T13:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Seguimos Peregrinando en la Esperanza
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/seguimos-peregrinando-en-la-esperanza" type="text/html" title="Seguimos Peregrinando en la Esperanza" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/seguimos-peregrinando-en-la-esperanza</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/seguimos-peregrinando-en-la-esperanza">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59cYHT0sZTvuA_myCkMALFXq2Ic=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hoy estamos finalizando el Año Santo del Jubileo 2025 en todas las Catedrales del mundo; un momento de profundo significado para nuestra comunidad católica. Con el corazón agradecido y los ojos puestos en el horizonte, nos detenemos a contemplar el camino recorrido bajo el inspirador lema “Peregrinos de la Esperanza”. Este cierre no implica el fin de nuestra travesía, sino la continuidad renovada de nuestro andar.A lo largo de este año jubilar, el lema no ha sido sólo una consigna, sino un llamado profundo a vivir la fe desde la confianza en lo que Dios puede obrar en nuestras vidas. Nos hemos descubierto en camino, a veces con pasos firmes; otras, entre dudas y fragilidades, pero siempre sostenidos por la promesa de que el Señor camina a nuestro lado.El 2025 ha sido, ante todo, un tiempo de gracia y misericordia. En nuestra Catedral hubo más de 30 peregrinaciones jubilares, que se suman a las Patronales de cada Comunidad y las otras Iglesias jubilares. Pero es fundamental recordar que la misericordia divina no tiene fecha de caducidad. El amor de Dios permanece abierto para quien quiera acercarse, sin condiciones ni méritos previos. Nos invita a abrir el corazón a su presencia, a dejar que su ternura transforme las heridas en oportunidades y los fracasos en lecciones de vida. La gratitud sincera brota de sabernos amados y sostenidos cada día.Este tiempo nos exhortó a abrir el corazón: a la escucha, al encuentro, a la novedad del Espíritu. No queremos cerrar el año sin agradecer lo aprendido y lo compartido, sabiendo que cada experiencia vivida es semilla de crecimiento.Peregrinar en la esperanza nos impulsa a salir de nosotros mismos y acercarnos a los más necesitados. El Jubileo nos recordó el rostro de tantos hermanos y hermanas que sufren: los pobres, los enfermos, los abandonados, los que padecen violencia. El llamado de Jesús es claro: no podemos ser peregrinos auténticos si no nos detenemos ante el dolor ajeno, si no tendemos la mano a quienes han quedado al borde del camino. La apertura del corazón se traduce en gestos concretos de cercanía y solidaridad, en la opción preferencial por los marginados y vulnerables. En este contexto el Papa León nos regaló la Exhortación Apostólica “Dilexi Te” sobre el amor hacia los pobres.En la Iglesia sanjuanina, la peregrinación de la esperanza encontró un motor especial en el Tercer Sínodo Diocesano. Este proceso sinodal es un verdadero don para la Iglesia local: nos permite discernir juntos, escuchar la voz del Espíritu y avanzar en comunión. Agradecemos los pasos dados y nos comprometemos a continuar el camino, sabiendo que la sinodalidad es un llamado permanente a caminar juntos, a construir una comunidad más participativa, acogedora y misionera.No estamos ante un punto final sino a un punto seguido. Seguimos caminando como peregrinos de la esperanza, sostenidos por la misericordia de Dios, agradecidos por todo lo recibido y aprendiendo cada día de nuestra fragilidad y vocación a la humildad. Nos comprometemos también a mantener viva la llama de la fe, a estar cerca de los más vulnerables, a crecer en comunión y a rezar incansablemente por la paz.En este cierre de Año Santo, elevamos la mirada a la Sagrada Familia: Jesús, María y José. Ellos son modelo de comunión profunda, de ternura cotidiana y de fe en medio de la incertidumbre. Recordamos, además, que fueron migrantes perseguidos: experimentaron el exilio y la vulnerabilidad, hallando en Dios su refugio y fortaleza. Que la Sagrada Familia nos inspire a construir hogares abiertos, a vivir la ternura y a acoger, especialmente, a quienes hoy deben huir de la violencia, la pobreza o la persecución.Al abrirnos al 2026, sentimos la urgencia de la oración por la paz mundial. Los conflictos, la injusticia y la violencia siguen lacerando a muchos pueblos.¡Gracias, Señor, por tanto! Que nunca dejemos de peregrinar y soñar, siendo testigos de tu amor en medio de la historia. Peregrinos de un sueño.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59cYHT0sZTvuA_myCkMALFXq2Ic=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/07/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Terminar no siempre es cerrar. Culminar una etapa, concluir un periodo importante nos abre a capitalizar los logros alcanzados y proyectarnos hacia adelante.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-12-30T17:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Conversión concreta, desde el corazón a las obras
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/conversion-concreta-desde-el-corazon-a-las-obras" type="text/html" title="Conversión concreta, desde el corazón a las obras" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/conversion-concreta-desde-el-corazon-a-las-obras</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/conversion-concreta-desde-el-corazon-a-las-obras">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/s_H-xO-KF4SNxZqIxx9JzPA2LAQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/12/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El Adviento no es solo un período de anticipación, sino un llamado urgente a transformar nuestra vida, a abrir el corazón y dejar que Dios obre en nosotros. Bajo esta luz, el evangelio de Mateo nos presenta la figura impactante del Bautista, cuya voz resuena en el desierto para sacudirnos y recordarnos que la conversión es el primer paso para encontrarnos verdaderamente con el Señor.</p><p>El Evangelio nos sitúa en el río Jordán, donde proclama: “¡Conviértanse, porque el Reino de los cielos está cerca!” (Mateo 3,2). Él no habla desde un lugar de prestigio ni busca reconocimiento; su voz se eleva en la austeridad del desierto, donde lo esencial queda desnudo. Su mensaje tiene fuerza porque brota de la sinceridad y del compromiso personal. Juan no ofrece palabras suaves ni promesas vacías; exige un cambio profundo y concreto. Nos advierte que la conversión no es cuestión de palabras o de rituales externos, sino de una transformación que se manifiesta en obras justas, honestas y solidarias.</p><p>Muchas veces, hablamos de conversión como si fuese un concepto lejano, casi abstracto. Pero Juan Bautista nos confronta: la conversión verdadera se verifica en nuestras acciones. No basta con sentir remordimiento o tener buenas intenciones; es necesario tomar decisiones reales que modifiquen nuestra conducta y tengan impacto en quienes nos rodean. El evangelio es claro: “Manifiesten su conversión con obras” (Mateo 3, 8). Es decir, si nuestra fe no se traduce en gestos concretos de amor, justicia y humildad, permanece incompleta. La conversión implica revisar nuestra forma de relacionarnos, de trabajar, de servir y de vivir la fe en lo cotidiano.Este Adviento, el llamado es a alejarse de las excusas y las ideas vagas, para encarnar la fe en obras visibles: tendiendo una mano al necesitado, pidiendo perdón de corazón, renunciando a hábitos que nos alejan de Dios y de los demás, y animándonos a construir relaciones sinceras.La vida de Juan Bautista es una lección viva. Optó por la austeridad, rechazando el lujo y las comodidades, para centrarse en lo esencial. Su testimonio es incómodo porque invita a desprendernos de lo superficial y a abrazar la autenticidad. Juan fue valiente: denunció injusticias y enfrentó a los poderosos sin temor, sin buscar la aprobación de la multitud ni el aplauso fácil. En un mundo donde muchas veces el “qué dirán” determina nuestras acciones, Juan nos muestra que la verdad y la coherencia valen más que la aceptación social. No buscaba la aprobación de los likes en su muro.Pero también fue humilde. Juan reconoce: “Yo no soy el Mesías”. Su tarea es preparar el camino, no ocupar el centro. Nos enseña que la verdadera grandeza está en el servicio y en señalar hacia Jesús, sin apropiarse del protagonismo. Esta humildad nos recuerda que la conversión auténtica nos libra del egoísmo y nos abre a la generosidad.No estamos llamados a grandes hazañas, sino a pequeñas fidelidades diarias. Si cada lectora o lector se anima a dar un paso concreto —por pequeño que sea— en dirección a la justicia, la caridad y la verdad, estaremos preparando efectivamente el corazón para recibir a Jesús. La conversión se construye en lo cotidiano, en la sinceridad de nuestras relaciones, en el valor de decir la verdad, en la humildad de reconocer nuestras debilidades y pedir ayuda.Coincidiendo con el día de la Virgen, en muchas de nuestras familias comenzamos a armar el Pesebre. También en lugares públicos, vidrieras de los comercios. Recemos con cada personaje que forma parte de esta imagen maravillosa.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/s_H-xO-KF4SNxZqIxx9JzPA2LAQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/12/monsenor_lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Hay personas que son tan necesarias como molestas, y viceversa. San Juan Bautista es una de esas. Nos acerca un mensaje muy importante, trascendente para nuestra salvación, pero nos desacomoda y moviliza.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-12-09T18:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ¡Cómo pasa el tiempo!
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/como-pasa-el-tiempo" type="text/html" title="¡Cómo pasa el tiempo!" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/como-pasa-el-tiempo</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/como-pasa-el-tiempo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La rapidez con que vivimos nos enfrenta al riesgo de dejar que se nos escape lo esencial. Entre tareas, compromisos y rutinas, la vida puede volverse un cúmulo de pendientes, donde lo importante queda relegado por lo urgente. El Adviento, entonces, surge como una oportunidad para detenernos y preguntarnos: ¿Qué no quiero dejar pasar? ¿Dónde está mi corazón en esta espera? Es tiempo de silenciar el ruido y mirar hacia lo hondo, donde laten los verdaderos anhelos: el encuentro, la reconciliación, la esperanza.</p><p>El Adviento no es una simple cuenta regresiva hacia la Navidad ni una espera pasiva marcada por el calendario. Al contrario, es un camino activo, un tiempo de preparación profunda y esperanzada. No es cruzarse de brazos sino ponerse en camino, abriendo el corazón y las manos a lo nuevo que Dios quiere obrar en nosotros y a través de nosotros. Es tiempo de dejarse sorprender, de renovar expectativas, de preparar la tierra fértil de nuestra vida para la semilla del amor.En esta espera activa aprendemos a mirar con ojos renovados, a descubrir pequeños signos de luz en lo cotidiano, a encender velas de esperanza allí donde reina la oscuridad.En medio de este tiempo, resuena la voz profética de Isaías, quien anuncia: “Con sus espadas forjarán arados, y con sus lanzas, podaderas. No levantará la espada una nación contra otra, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2, 4). Esta imagen poderosa nos interpela y nos invita a la conversión: transformar todo aquello que hiere en instrumentos de vida y trabajo, sembrando paz donde hay violencia, construyendo puentes donde hay muros, eligiendo el diálogo por sobre el conflicto.</p><p>El Adviento se convierte así en un llamado a la transformación interior y social. Cada uno está invitado a preguntarse: ¿Qué espada puedo convertir hoy en arado? ¿En qué espacios puedo sembrar reconciliación? La paz es fruto de la esperanza activa y del compromiso cotidiano.</p><p>La mayor novedad es la certeza de que Dios se acerca, no con el estruendo de la fuerza, sino en la delicadeza de la fragilidad. Se hace presente en la ternura de un niño, pequeño, vulnerable y lleno de luz. Dios elige hacerse uno de nosotros, compartir nuestras alegrías y dolores, iluminar nuestras sombras desde adentro. Esa luz, que no se impone pero todo lo transforma, es la que anhelamos recibir.</p><p>El Adviento nos invita hoy a ser profetas de esperanza, hombres y mujeres capaces de anunciar un horizonte nuevo aun en medio de las dificultades. Ser profetas no es tener respuestas a todo, sino saber mirar más allá y contagiar la certeza de que la vida siempre puede renacer, de que Dios sigue entregándose por la humanidad.Seamos quienes siembran palabras de ánimo, quienes extienden la mano al caído, quienes encienden luces en noches largas. Profetas de esperanza que, aun en la rutina, mantienen encendida la llama de la confianza en que algo grande está por nacer, que el amor tiene la última palabra.El tiempo pasa, sí, pero no nos resignemos a que lo esencial se nos escape. Aprovechemos este Adviento para afinar el corazón, limpiarlo de apuros y distracciones, y prepararlo para la alegría nueva de la Navidad. Que en estos días nos animemos a detenernos, a transformar nuestras “espadas” en “arados”, y a dejarnos iluminar por la luz humilde de Jesús niño. Así, en comunidad y esperanza, celebraremos juntos el milagro de un Dios que viene a nuestro encuentro para renovar la vida y el mundo entero.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“¡Cómo pasa el tiempo!”. Es una expresión que resuena en nuestras conversaciones cotidianas, especialmente cuando el calendario parece correr y, casi sin darnos cuenta, nos encontramos terminando noviembre y en el inicio de un nuevo Adviento. Atrás quedan días que, por momentos, se escapan entre los dedos como arena fina. Aun así, estamos invitados a hacer una pausa, a tomar conciencia de estas semanas que transcurren, no para lamentar su velocidad, sino para redescubrir, en medio de la vorágine, lo verdaderamente importante.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-11-29T22:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Duelo entre la razón y el bolsillo
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/duelo-entre-la-razon-y-el-bolsillo" type="text/html" title="Duelo entre la razón y el bolsillo" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/duelo-entre-la-razon-y-el-bolsillo</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/duelo-entre-la-razon-y-el-bolsillo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Del 10 al 21 de noviembre, la ciudad de Belén, Brasil, es escenario de la trigésima Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, conocida como COP 30. Este encuentro mundial reúne a representantes de los gobiernos, científicos, activistas y miembros de la sociedad civil de más de 190 países, con el objetivo de debatir y acordar estrategias para enfrentar la crisis climática que amenaza el presente y el futuro del planeta. El contexto es de urgencia creciente, donde las evidencias científicas y la realidad cotidiana nos interpelan sobre la necesidad de tomar decisiones valientes y justas.Los desafíos que se discuten en Belén son tan vastos como complejos: desde la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, hasta el diseño de modelos económicos que no pongan en riesgo la vida en la Tierra. Es imprescindible fortalecer el compromiso internacional para limitar el calentamiento global a niveles seguros, promover la transición hacia energías limpias y cuestionar los estilos de producción y consumo que perpetúan la inequidad y el deterioro ambiental.La cumbre no sólo es una cita técnica, sino también ética y política. Las decisiones que se tomen aquí influirán en la vida de millones de personas, especialmente en las de quienes ya sufren las consecuencias de la crisis climática: familias desplazadas, comunidades indígenas vulneradas, migrantes involuntarios y pueblos empobrecidos. La justicia social y ambiental se entrelazan en cada debate, reclamando respuestas solidarias y sostenibles.La voz de la fe se ha sumado al clamor por la acción urgente. Los obispos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos han solicitado a los participantes de la COP 30 tomar medidas “urgentes y valientes” para proteger tanto la creación como a las personas más vulnerables. En su mensaje, insisten en la responsabilidad colectiva de cuidar la casa común, llamando a los gobernantes y negociadores a priorizar el bien común por encima de intereses económicos de corto plazo. En esta misma dirección se han sumado las Conferencias Episcopales Continentales de Asia, África, América Latina y el Caribe.</p><p>En sintonía con este pedido, el Papa León XIV ha dirigido una exhortación a los asistentes de la cumbre: “Escuchen el clamor de la Tierra y de los pobres, de las familias, de los pueblos indígenas, de los migrantes involuntarios y de los creyentes”. Esta frase resuena como recordatorio de que la crisis climática afecta especialmente a quienes menos han contribuido a ella, y que la respuesta debe ser inclusiva y compasiva.Uno de los puntos críticos en la COP 30 es fortalecer el compromiso mundial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Si bien existen avances tecnológicos y acuerdos previos, la brecha entre lo prometido y lo realizado sigue siendo preocupante. La transición energética, además, plantea el reto de garantizar que el acceso a fuentes limpias y seguras no profundice las desigualdades, sino que contribuya a la equidad y el desarrollo sustentable.Los estilos de producción y consumo predominantes, basados en la explotación intensiva de recursos y el descarte, deben ser replanteados. La verdadera transformación implica revisar nuestras prioridades y entender que la prosperidad no puede construirse a expensas de la naturaleza ni de los más débiles. El “duelo entre la razón y el bolsillo” se manifiesta en la tensión entre lo que sabemos que debemos hacer y lo que algunos intereses económicos se resisten a cambiar.Las decisiones tomadas marcarán el rumbo de las próximas décadas, y sólo el compromiso genuino y la acción urgente podrán revertir la crisis climática y asegurar un futuro justo para todos. Escuchar el clamor de la Tierra y de los pobres es, en definitiva, escuchar el clamor de nuestra propia humanidad.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hay momentos en la vida en que tomamos decisiones importantes. Unas veces nos damos el tiempo de considerar beneficios, riesgos, plazos, pensando en todas las implicancias de lo que afrontamos. Otras nos dejamos llevar por impulsos afectivos o emocionales, y nos apresuramos a respuestas de las que solemos arrepentirnos. No faltan las ocasiones en que optamos movidos por presiones económicas o de grupos poderosos.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-11-18T19:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Mons. Lozano: “Renovando la esperanza en el Mes de las Misiones”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/mons-lozano-renovando-la-esperanza-en-el-mes-de-las-misiones" type="text/html" title="Mons. Lozano: “Renovando la esperanza en el Mes de las Misiones”" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/mons-lozano-renovando-la-esperanza-en-el-mes-de-las-misiones</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/mons-lozano-renovando-la-esperanza-en-el-mes-de-las-misiones">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vs1c568WMiIl6bZVl9rNYCjjQog=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/06_lozano-nva.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>"Octubre se despide, pero su esencia nos invita a mirar más allá del calendario y adentrarnos en la misión profunda que nos une: ser testigos vivos del Evangelio", expresó y recordó que la fe impulsa a "salir al encuentro del otro, cruzar fronteras visibles e invisibles, y llevar la luz de Jesús donde el mundo aún camina en penumbras".Monseñor Lozano destacó que la misión hoy "exige valentía, oración y empatía", especialmente ante los cambios sociales y culturales vertiginosos, y recordó con gratitud y admiración a quienes viven su fe en contextos de persecución: "En muchos lugares del mundo, hablar de Jesús sigue siendo motivo de sufrimiento. Hay comunidades que deben vivir su fe en la clandestinidad, transmitir esperanza en silencio y soportar amenazas constantes".</p><p>Oración por los misioneros perseguidosEl arzobispo sanjuanino subrayó que la oración por los misioneros perseguidos "no es solo un pedido, sino un gesto de comunión", que nos hace partícipes de la misma misión de Cristo: sembrar paz donde reina la intolerancia y consolar donde hay hostilidad. "Cada vida entregada por amor a Jesús se convierte en una lámpara encendida en medio de la noche", expresó, como signo de que la esperanza no muere y Dios nunca abandona a sus hijos.En este sentido, monseñor Lozano señaló que el Año Santo Jubilar es una oportunidad para "dejar atrás el desaliento y abrazar la misión de animar, incluir y contagiar alegría", siendo peregrinos de esperanza que abren caminos de reconciliación y construyen puentes donde hay distancia."El mundo necesita testigos que elijan la bondad, el diálogo y la compasión -afirmó-. Necesitamos ser valientes, no quedarnos en la indiferencia, y animarnos a construir un mundo más justo y fraterno". Finalmente, el arzobispo invitó a elevar una oración "por quienes, en tierras y culturas hostiles, arriesgan todo por el Evangelio", y también por la Patria y sus habitantes, para que "seamos ciudadanos responsables, comprometidos con el bien común"."Octubre termina, pero la misión continúa: seamos luz, seamos esperanza, seamos comunidad", concluyó. (AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vs1c568WMiIl6bZVl9rNYCjjQog=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2024/01/06_lozano-nva.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo de San Juan de Cuyo invitó a sostener a los misioneros con oración y compromiso, y a ser testigos de la esperanza cristiana en un mundo necesitado de paz y fraternidad. El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, compartió una reflexión titulada "Renovando la esperanza en el Mes de las Misiones", en la que animó a mirar más allá del calendario y a redescubrir la dimensión profunda de la misión cristiana: ser testigos vivos del Evangelio en medio de los desafíos del tiempo presente.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-10-27T21:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El riesgo del inexistente plan B
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-riesgo-del-inexistente-plan-b" type="text/html" title="El riesgo del inexistente plan B" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-riesgo-del-inexistente-plan-b</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-riesgo-del-inexistente-plan-b">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Es creciente el nivel de consumo por parte de unos pocos de los bienes disponibles para todos. Se estima que si el nivel de consumo del 20% más rico del mundo se extendiera a toda la humanidad, serían necesarios más de tres planetas para sostenerlo. La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que una minoría consuma y desperdicie tanto, mientras millones carecen de lo básico? Una clara expresión de la parábola de Lázaro y el rico que nos presenta el Evangelio que se proclama este domingo en las misas de todo el mundo (Lucas 16, 19-31).El calentamiento global crece con tibias decisiones de los Estados que no alcanzan a ser remedio eficaz. Vivimos como si hubiera un Planeta B al cual migrar cuando este ya no sirva. Pero eso no es posible, aunque algunas películas nos sumerjan en esa fantasía e ilusión. En el cuidado del ambiente no andamos bien; aún hay tiempo de cambiar para mejorar, o para seguir empeorando la situación. Los mensajes incómodos del mes de la creación nos recuerdan que el futuro se está escribiendo hoy. La humanidad tiene en sus manos la posibilidad de elegir entre la lógica del consumo insostenible o la sabiduría de la sobriedad y el cuidado. Si escuchamos el gemido de la creación y respondemos con fe y coraje, podremos ser parte de una historia de esperanza, donde la justicia y la paz florezcan junto a la tierra renovada. Aceptar la incomodidad de estos mensajes es el primer paso hacia una vida más plena y solidaria. Como nos enseñó el Papa Francisco, “no hay ecología sin una adecuada antropología” (LS 118). Somos parte de la creación, pero también sus guardianes. Es tiempo de despabilarnos, estar atentos, abiertos a la conversión y decididos a cuidar la casa común, para que las futuras generaciones puedan habitar un mundo más justo, bello y fraterno. Por eso Benedicto XVI nos había advertido que “los proyectos para un desarrollo humano integral no pueden ignorar a las generaciones futuras, sino que han de caracterizarse por la solidaridad y la justicia intergeneracional” (CiV 48).Quizás el mensaje más incómodo de todos sea el que nos obliga a mirar nuestro propio nivel de consumo. La tradición judeocristiana, lejos de mitificar la creación como una realidad mágica o intocable, invita a descubrir a Dios como el creador, no solo de la Tierra, sino de todo el universo, por medio de Cristo. El primer capítulo del Génesis, leído a la luz de la experiencia espiritual de San Francisco de Asís, nos habla de un Dios que crea por amor y que entrega la creación a las criaturas humanas para que la cuiden y trabajen, no para que la sobreexploten hasta agotarla. El santo de Asís nos llama a un vínculo vivo: el hermano sol, la hermana luna, el hermano viento, la hermana agua. No hay desprecio sino fraternidad, no hay despojo sino gratitud y alabanza. Este vínculo se vive en la alegría, la humildad y la simplicidad, en contraste abierto con la lógica del consumo y la acumulación. Reconocer a Dios como Creador es reconocer el valor sagrado de cada criatura, la dignidad de la tierra y la misión de cuidarla. Es necesario superar la indiferencia. La casa común no es solo el entorno físico, sino la red de relaciones que sostiene la vida. Cuidar la creación es cuidar a quienes la habitan, especialmente a quienes sufren las consecuencias del deterioro ambiental y de las injusticias estructurales. Son muchas las voces que hoy claman por acceso al agua, tierra, alimentos, aire limpio, y por la posibilidad de no ser expulsadas de sus territorios. La conversión ecológica a la que nos invita el tiempo de la creación exige poner a Dios en el centro, redescubrirnos como criaturas y hermanas dentro de un universo en expansión, obra de un Dios creador de todo, que por medio de Cristo sostiene y renueva la vida.Se trata de asumir el compromiso concreto de cuidar, restaurar y sanar la casa común, en comunión con todas las personas de buena voluntad y en sintonía con el Espíritu de Dios, que “hace nuevas todas las cosas”.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t-L63YaEhVOFKd7JtW0Jl3Gvq8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/05/monsenor_lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La humanidad es contradictoria. Casi me animo a decir que incorregiblemente contradictoria, aunque lucho interiormente para no quedar atrapado en el pesimismo.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-09-29T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            “El que siembra vientos cosecha tempestades”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-que-siembra-vientos-cosecha-tempestades" type="text/html" title="“El que siembra vientos cosecha tempestades”" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-que-siembra-vientos-cosecha-tempestades</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/el-que-siembra-vientos-cosecha-tempestades">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vtx4YnjG7ffEM5miWuleRvQVF0w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con motivo de la celebración del Día de la Creación, que se inicia el 1° de septiembre, monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, compartió una reflexión en la que advirtió que "todo lo que hacemos tiene sus consecuencias" y alertó sobre la crisis ambiental que atraviesa el planeta.El arzobispo sanjuanino recordó que la expresión bíblica "El que siembra vientos cosecha tempestades" no es una metáfora vacía, sino una advertencia vigente ante los efectos del actual modelo de desarrollo, que "está llevando a la humanidad, y especialmente a las poblaciones más vulnerables, a situaciones de grave riesgo".En ese sentido, enumeró fenómenos que dan cuenta del deterioro ambiental: "Tormentas devastadoras, incendios forestales, sequías persistentes, derretimiento de glaciares, aumento del nivel del mar, desertificación de suelos, pérdida de biodiversidad y contaminación del agua y del aire".</p><p>Diez años de la encíclica proféticaMonseñor Lozano subrayó que este año se cumplen diez años de la publicación de Laudato si', la encíclica profética del papa Francisco sobre el cuidado de la casa común, en la que llamó a "una conversión ecológica y recordó que "el clamor de la tierra es inseparable del clamor de los pobres".Tras destacar que el Día de la Creación -iniciativa nacida en 1989 por impulso del patriarca ortodoxo Dimitrios I- se fue extendiendo a toda la familia cristiana, recordó que el Tiempo de la Creación culmina el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, patrono de la ecología.Finalmente, el arzobispo señaló que el lema de este año, inspirado en el mensaje del papa Francisco, es "Semillas de paz y esperanza", y alentó a que "ante la devastación y el miedo, sembremos de otra manera, desandando el camino del consumismo y la violencia, y apostando por la justicia, la sobriedad y la solidaridad". "Sembrar paz es practicar la justicia y trabajar para que todos habiten dignamente la tierra. Sembrar esperanza es vivir de manera creativa y fraterna, reconociendo la presencia de Dios en cada criatura y en cada rincón del cosmos", concluyó. (AICA)</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vtx4YnjG7ffEM5miWuleRvQVF0w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/lozano.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El arzobispo recordó que esta expresión no es una metáfora vacía, sino una advertencia ante los efectos del actual modelo de desarrollo, que "está llevando a la humanidad a situaciones de grave riesgo]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-09-01T08:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ¿Qué sería de nosotros sin ustedes?
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/que-seria-de-nosotros-sin-ustedes" type="text/html" title="¿Qué sería de nosotros sin ustedes?" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/que-seria-de-nosotros-sin-ustedes</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/que-seria-de-nosotros-sin-ustedes">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/apTmkOfdsLi19NdpVc0jBDzE3uI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>No hay palabras suficientes para agradecerles la entrega, la generosidad y el testimonio que ofrecen cotidianamente en el seno de nuestras comunidades. Son, sin duda, una bendición para nuestra Iglesia. Conocer a Jesús ha sido el regalo más grande que la vida nos ha dado. Descubrir su mirada misericordiosa, su palabra viva y su amor incondicional ha marcado nuestro camino, le ha dado sentido y esperanza a nuestra existencia. Pero si es inmenso el don de haber encontrado a Jesús, aún mayor es la alegría de poder compartirlo.Como expresaba bellamente el Documento de Aparecida, “conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (DA 29).A través de la catequesis la Iglesia cumple una misión fundamental: acercar a las personas a Jesús. No se trata solamente de transmitir ideas o conceptos abstractos, sino de posibilitar un verdadero encuentro con Él. La catequesis tiene sentido cuando ayuda a descubrir a Jesús como el Amigo fiel, el Maestro que acompaña, el Señor que da vida y sentido. Su labor va mucho más allá de la enseñanza de contenidos; es abrir caminos para la experiencia viva de Dios. Queremos recordar y valorar que esta misión no es solo una tarea personal, sino un encargo de toda la comunidad. Les confiamos la hermosa tarea de guiar a quienes se preparan para la Iniciación Cristiana: niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Por medio de la catequesis la comunidad se ensancha, se enriquece y se renueva, acogiendo a quienes han comenzado este itinerario y ayudándoles a integrarse plenamente en la vida eclesial.No se trata de un listado de temas por aprender sino de una experiencia para atesorar. Por eso, es necesario proponer y vivir un itinerario que incluya la oración personal, el encuentro y meditación con la Palabra de Dios, la celebración comunitaria de la Eucaristía, la vivencia de la caridad y la misión, especialmente con las personas más necesitadas. Solo así la catequesis será un proceso vivo, abierto y transformador. Conmueve pensar cómo San Óscar Romero, obispo y mártir, se presentaba ante su pueblo como “el catequista de la diócesis”. Asumía esa identidad con humildad y alegría, reconociendo en el servicio de la Palabra y en la animación de la fe el corazón de su ministerio. Es un llamado a renovar el compromiso y asumir con esperanza y creatividad los desafíos que nos presenta el tiempo actual.Los catequistas, no están solos en este camino. La comunidad les acompaña, les sostiene y aprende también de su testimonio. Cuentan con nuestra cercanía, oración y reconocimiento. El Señor, que no se deja ganar en generosidad, sabrá recompensar cada gesto, cada palabra, cada siembra de esperanza que ofrecen a las personas que acompañan.En este Año Jubilar, renovemos el gozo de reconocernos “Peregrinos de Esperanza”.Que María, la primera discípula y catequista, les ayude a perseverar con alegría y entrega. Que el Espíritu Santo renueve cada día su entusiasmo y su creatividad.Demos gracias, de corazón, por su entrega. Gracias por acercar a tantas personas a Jesús.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/apTmkOfdsLi19NdpVc0jBDzE3uI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En este tiempo estamos celebrando a quienes son catequistas. Queremos acercarnos a cada uno con un abrazo fraterno y el corazón lleno de gratitud]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-08-25T07:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Una carta para alentar y agradecer a los sacerdotes
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/una-carta-para-alentar-y-agradecer-a-los-sacerdotes" type="text/html" title="Una carta para alentar y agradecer a los sacerdotes" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/una-carta-para-alentar-y-agradecer-a-los-sacerdotes</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/una-carta-para-alentar-y-agradecer-a-los-sacerdotes">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rn2c6OWBiBMDbBu19ZpGe5EFQSc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Te invito a rezar por ellos que, con tanta generosidad, entregan la vida. Las personas consagradas a Dios no nos liberamos con facilidad de las fragilidades que llevamos encima, como decía el Apóstol San Pablo, “llevamos el tesoro de nuestro ministerio en vasijas de barro” (2 Corintios 4, 7). Por eso necesitamos de la oración y el afecto de la comunidad, y la palabra de aliento para reconocernos necesitados de conversión.Queridos hermanos sacerdotes:Con inmensa gratitud en el corazón me dirijo a ustedes, compañeros de camino y de misión, para renovar juntos la alegría del llamado que un día nos alcanzó y transformó para siempre.Qué fecundo es volver al primer amor. Ese momento único en que sentimos que Dios nos llamaba por nuestro nombre, cuando el Evangelio nos tocó el corazón y el alma con fuerza, y dijimos que sí. Ese “sí” generoso, confiado, sencillo… fue el comienzo de todo. Volver allí no es nostalgia, sino fuente que calma la sed de infinito. Renovar ese llamado es reavivar el fuego de nuestra vocación.Cada 4 de agosto hacemos memoria de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars. En este Año Santo, celebraremos el Jubileo de los sacerdotes como Peregrinos de Esperanza. Hoy quiero invitarlos —nos invito— a volver al manantial de la alegría. A dejarnos sorprender otra vez por la frescura del Evangelio. Porque sólo un corazón alegre puede contagiar esperanza en medio de un mundo tantas veces herido, dividido, confundido.En este tiempo sinodal que estamos viviendo con toda la Iglesia, necesitamos especialmente pastores con mirada atenta a los “signos de los tiempos”, hombres capaces de leer lo que el Espíritu está susurrando en medio de los cambios y desafíos del mundo. Ustedes son parte esencial de esta renovación. No como espectadores, sino como protagonistas que ayudan a gestar una Iglesia más fraterna, cercana y abierta.Los invito a custodiar con amor nuestra vocación sacerdotal en tres claves que el Sínodo nos está proponiendo:El sacerdote en la escucha. Escucha de Dios en la oración y en la Palabra. Escucha del pueblo, de sus gozos y heridas. Escucha de los que piensan distinto, de los jóvenes, de los pobres. Escucha del clamor de la tierra. Que no nos gane el hábito de hablar mucho y escuchar poco. Que cada persona se sienta valorada y acogida por nosotros.El sacerdote en la espiritualidad. No somos funcionarios del culto, sino hombres tocados por el misterio de Dios. No olvidemos que sin oración nos secamos. Sin silencio, nos dispersamos. Sin adoración, perdemos el centro. Necesitamos vivir cada día con el corazón vuelto al Señor acogiendo su llamado a la conversión permanente, sabiéndonos tratados con misericordia.El sacerdote en la misión. No para encerrarnos en estructuras ni repetir lo de siempre, sino para salir. Acompañar, proponer, levantar, sembrar con paciencia. Estamos llamados a las periferias geográficas y existenciales. No lograremos ser Iglesia sinodal y en salida si nosotros no somos Ministros sinodales y en salida. Damos testimonio del amor que Dios nos tiene, y somos servidores de la esperanza.Queridos hermanos, cuídense también del cansancio interior, de esa abulia existencial que apaga el entusiasmo, enfría los vínculos y amarga la vida (propia y ajena). Si algún día sienten que el fuego se apaga, no teman pedir ayuda. Estamos para sostenernos mutuamente.La fraternidad apostólica no es un ideal lejano: es la única forma evangélica de vivir el ministerio. Jesús nos llamó para estar con Él y enviarnos a predicar (Marcos 3, 13- 14). Estén juntos con el Maestro. Cuiden la comunidad presbiteral; coman juntos, recen juntos. Visiten al hermano solo o enfermo, o a quien se aísla. Cuidémonos de la crítica que amarga y debilita la comunión. Sean puentes que vinculan, no muros que separan.Y sobre todo doy gracias a Dios.Gracias porque los veo delante del Sagrario, intercediendo con el corazón cargado de rostros, nombres, historias.Gracias por visitar a los enfermos, llevando consuelo en el nombre de Jesús.Gracias por alentar a los cansados y agobiados, como verdaderos cireneos.Gracias porque en cada sacramento nos acercan a Cristo, Pan vivo, Misericordia encarnada.Gracias por su alegría humilde y cotidiana, luz sencilla en medio de un mundo angustiado.Los abrazo con cariño de hermano y padre. Rezo por ustedes cada día. Que María, Madre de los sacerdotes, nos cuide bajo su manto. Y que Jesús Buen Pastor renueve en nosotros la alegría del Evangelio.Con mi afecto y bendición.+ P. Jorge Eduardo LozanoArzobispo de San Juan de Cuyo</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Rn2c6OWBiBMDbBu19ZpGe5EFQSc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Querido lector y lectora habitual de esta columna, cada año celebramos a los sacerdotes en el día de San Juan María Vianney. Te comparto la carta que les escribí en esta ocasión.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-08-04T18:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Viejos son los trapos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/viejos-son-los-trapos" type="text/html" title="Viejos son los trapos" />
        <id>https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/viejos-son-los-trapos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Monseñor Jorge Eduardo Lozano]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/religiosas/viejos-son-los-trapos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/apTmkOfdsLi19NdpVc0jBDzE3uI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada año, en torno al 26 de julio, la Iglesia celebra con profundo respeto y gratitud la Jornada Mundial de los Abuelos y Ancianos, instituida por el Papa Francisco desde el 2021, para reconocer el lugar insustituible que ellos ocupan en la historia de las familias, los pueblos y la fe cristiana. No es casual que esta fecha coincida con la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús, modelos de ternura, transmisión de la fe y presencia silenciosa pero firme en los orígenes del Evangelio.El envejecimiento de la población es un fenómeno global e irreversible. Desde el 2019, por primera vez en la historia, el número de personas mayores de 65 años supera al de los niños menores de cinco años. Sin embargo, este cambio demográfico no debería ser visto como un problema, sino como una oportunidad para repensar nuestras prioridades sociales y humanas. Nos decía el Papa León XIV en su mensaje para este día: “El hecho de que el número de personas en edad avanzada esté en aumento se convierte entonces para nosotros en un signo de los tiempos que estamos llamados a discernir, para leer correctamente la historia que vivimos”.“No podemos callar ante el dolor que atraviesan muchos adultos mayores y abuelos en nuestro país. Aun habiendo trabajado toda la vida, en muchos casos dependen de sus familias para subsistir. Nos duelen esas escenas cotidianas de abuelos y abuelas en las farmacias, teniendo que elegir qué medicamento de los recetados pueden comprar y cuáles deben dejar”, señala con claridad la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina en un mensaje dado a conocer este viernes 25 de julio.&nbsp;Frente a esta realidad, es urgente proclamar que la dignidad de la persona humana no envejece, no se jubila, no se degrada con los años ni con la fragilidad del cuerpo. Toda vida es valiosa desde la concepción hasta el último suspiro, y eso no depende de cuántas cosas se producen o cuántos beneficios se aportan a la economía. “En la Biblia, Dios muestra muchas veces su providencia dirigiéndose a personas avanzadas en años. Así ocurre no sólo con Abraham, Sara, Zacarías e Isabel, sino también con Moisés, llamado a liberar a su pueblo siendo octogenario (cf. Ex 7,7)”. (León XIV, Mensaje…) Necesitamos denunciar el paradigma perverso del eficientismo, esa mentalidad que mide el valor de una persona por su capacidad de producir, competir o rendir. El culto a la juventud eterna, el descarte de lo que no sirve “según el mercado” y la idolatría de la velocidad, nos han hecho despreciar la lentitud, la debilidad y la memoria, precisamente los rasgos que muchas veces acompañan la ancianidad. “Nuestras sociedades, en todas sus latitudes, se están acostumbrando con demasiada frecuencia a dejar que una parte tan importante y rica de su tejido sea marginada y olvidada”. (León XIV, Mensaje…)El lenguaje modela la cultura. Y hay expresiones que, aunque parezcan inofensivas, encierran desprecio. ¿Cuántas veces escuchamos o decimos frases como “ese viejo ya no sirve para nada”? O aun insultos peores en labios de políticos. No sólo son injustos, sino inhumanos, sembradores de odio y violencia. Cada palabra de burla o indiferencia hacia los mayores es una herida abierta a la dignidad de todos.La fragilidad no es una falla del sistema. Es parte de la vida. Y quien hoy es fuerte, mañana también será vulnerable. Aceptar la fragilidad del otro es comenzar a humanizar el mundo. La herencia más significativa que nos dejan abuelos y ancianos es la fe vivida, la paciencia aprendida, las oraciones compartidas, los gestos de amor en lo simple, la fidelidad silenciosa a lo largo de los años. Cuántas veces la fe se ha transmitido en la cocina, con una abuela rezando mientras amasa el pan, o con un abuelo que nos muestra una estampita arrugada de un Santo o Jesús crucificado. Son memoria viva del pueblo. Son puentes entre generaciones. Son sostén oculto de muchas familias. Que esta Jornada nos ayude a recuperar la ternura como modo de mirar a nuestros mayores. Visitar a un abuelo, acompañar a una anciana sola, escuchar sus historias con atención, celebrar su cumpleaños con alegría, pedirles su bendición. Gestos simples, profundamente cristianos.Que sepamos agradecer, cuidar y honrar a nuestros mayores. Porque en ellos, muchas veces, descubrimos el rostro de Dios que no olvida a sus hijos, ni siquiera en la vejez.En este Año Santo nos recordaba el Papa León XIV que se puede obtener la gracia de la Indulgencia Plenaria “yendo al encuentro de quien está solo. Y por esa misma razón, se ha decidido que quienes no puedan venir a Roma este año, en peregrinación, «podrán conseguir la Indulgencia jubilar si se dirigen a visitar por un tiempo adecuado a los […] ancianos en soledad, […] como realizando una peregrinación hacia Cristo presente en ellos (cf. Mt 25, 34-36)». Visitar a un anciano es un modo de encontrarnos con Jesús, que nos libera de la indiferencia y la soledad”.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/apTmkOfdsLi19NdpVc0jBDzE3uI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/lozano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Esta expresión recuerdo haberla escuchado de modo reiterado siendo niño, aplicada al modo incorrecto de referirse a personas ancianas o de edad avanzada. Constatamos con dolor cómo una mirada descalificadora se va instalando en algunos sectores de la sociedad, y debemos prestar atención, no lo debemos dejar pasar.]]>
                </summary>
                                <category term="religiosas" label="Religiosas" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-07-28T15:00:00+00:00</published>
    </entry>
    </feed>