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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
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            El 82% móvil no es una variable de ajuste
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ce7tDCzKjPKdtDbl9JzK2b3rHoA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/garay_82_movil.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La CajaLa situación de la Caja de Jubilaciones provincial es compleja; nadie podría negarlo. El sistema previsional debe ocupar un lugar central en la agenda pública porque el debate sobre su sostenibilidad ya no admite postergaciones. La ley vigente fue concebida en una realidad muy distinta a la actual. Hoy la Caja enfrenta un desequilibrio estructural marcado por una menor relación entre trabajadores activos y beneficiarios, una mayor expectativa de vida y fuertes restricciones presupuestarias.</p><p>La relación ideal de tres aportantes por cada jubilado está lejos de alcanzarse. El deterioro progresivo de ese vínculo impacta directamente en la capacidad financiera del sistema y pone en tensión el objetivo histórico de sostener el 82% móvil.Ese es el diagnóstico. Y puede ser correcto.Lo que genera alarma es la conclusión que empieza a insinuarse: que el problema se resuelve tocando el corazón del derecho jubilatorio.</p><p>El 82% móvil no es un privilegio ni una anomalía del sistema. Mucho menos lo es el 85% móvil, otro derecho adquirido del que casi no se habla. Son conquistas históricas que expresan una idea simple: quien trabajó toda su vida merece jubilarse con dignidad. Y la dignidad no puede redefinirse cada vez que las cuentas públicas atraviesan tensiones.Cambiar la forma de cálculo, desenganchar los haberes jubilatorios de los salarios activos, postergar edades o relativizar porcentajes no es simplemente “ordenar” el sistema. Es decirle al jubilado que la promesa que sostuvo durante décadas ahora será reinterpretada. Y eso, más allá del lenguaje técnico, es una decisión política.</p><p>El riesgo de vaciar&nbsp;sin decirloExiste una estrategia conocida: no eliminar un derecho, sino vaciarlo progresivamente. Mantener el nombre, pero alterar el contenido. Decir que se “garantiza” el 82% móvil mientras se lo convierte en una fórmula cada vez más distante del salario real.</p><p>Ese camino puede resultar eficaz en términos comunicacionales, pero es profundamente injusto. Porque el jubilado no discute planillas Excel; discute su posibilidad de pagar medicamentos, sostener su vivienda y vivir con autonomía.</p><p>La técnica no es neutralSe insiste en que se trata de una discusión técnica. No lo es. La técnica siempre responde a valores. Y cuando esos valores no se explicitan, se esconden detrás de porcentajes y proyecciones.</p><p>Hablar de sustentabilidad no implica, en sí mismo, hablar de ajuste. Implica garantizar que quienes hoy perciben un haber continúen cobrando en tiempo y forma, y que quienes están en actividad puedan jubilarse mañana con los mismos derechos. Pero también supone revisar inequidades, regímenes diferenciales y asimetrías que, de no corregirse, comprometen la viabilidad del conjunto.La discusión, por lo tanto, no puede reducirse a consignas simplificadas. El verdadero desafío es encontrar un equilibrio entre responsabilidad fiscal y justicia previsional. Sin previsibilidad, sin reglas claras y sin ampliar la base de aportantes, cualquier esquema queda expuesto a crisis recurrentes. Pero ajustar siempre sobre quienes ya no tienen margen para recomponer ingresos no es equilibrio: es regresión.</p><p>El silencio también decideEn este contexto, la ausencia de una palabra clara del gobernador no es menor. Gobernar también es asumir los costos políticos, no limitarse a utilizar redes sociales o canales indirectos para instalar temas o generar clima. Delegar decisiones sensibles y reservarse la prudencia no fortalece el debate; lo debilita.El sistema previsional no es una oficina más del Estado. Es un pacto entre generaciones. Romperlo —o licuarlo silenciosamente— deja una marca profunda que no se corrige con discursos posteriores.</p><p>Sustentar sin empobrecerDefender el 82% móvil no significa negar la realidad ni oponerse a toda reforma. Significa poner un límite. Existen otras herramientas: ampliar recursos, revisar exenciones, combatir la evasión, discutir aportes extraordinarios si fuera necesario. Ajustar siempre sobre los mismos no es valentía fiscal; es comodidad política.</p><p>Entre Ríos puede y debe dar un debate serio y maduro. Pero ese debate debe partir de una premisa clara: la sustentabilidad no puede lograrse a costa de la dignidad.El 82% móvil no es un número heredado del pasado. Es una definición sobre qué tipo de provincia queremos ser. Y esas decisiones, tarde o temprano, nos terminan definiendo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ce7tDCzKjPKdtDbl9JzK2b3rHoA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/garay_82_movil.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En Entre Ríos se discute por estas semanas algo mucho más profundo que una reforma técnica. Se discute un límite: el límite entre administrar una dificultad estructural y utilizarla como excusa para recortar derechos.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-19T11:00:00+00:00</published>
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            ¿Reforma constitucional en Entre Ríos? Un alto costo
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/db9YzWELoBVbCKAWDcQemVuC2no=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/reforma_constitucional.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Recientemente el actual Gobernador Frigerio se reunió con el exgobernador Bordet y le planteó la posibilidad de iniciar un nuevo proceso de Reforma Constitucional, fundamentado en la necesidad de “dotar de herramientas que faciliten la gestión del Estado”.Si bien toda Constitución es un instrumento vivo, cabe preguntarnos con responsabilidad: ¿es éste el momento para hacerlo?</p><p>Ante esta consulta, la realidad provincial ofrece una respuesta contundente. Los datos de empleo revelan una emergencia: Entre Ríos perdió 5.036 empleos privados registrados en los últimos 22 meses, según el informe del Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), liderado por la ex funcionaria provincial Victoria Giarrizzo.</p><p>Este telón de fondo de deterioro laboral hace aún más urgente la advertencia del Diputado Nacional Guillermo Michel: “en lugar de armar reuniones de espaldas a la sociedad para reformar la Constitución, el gobierno debería ocuparse de resolver los 21 conflictos laborales que afectan a trabajadores entrerrianos”.</p><p>Esta preocupación es concreta: solo en el caso de Granja Tres Arroyos, 700 empleos en la provincia corren riesgo de perderse.</p><p>La Paradoja Entrerriana:&nbsp;Una Constitución&nbsp;de Vanguardia</p><p>Nuestra Constitución Provincial fue reformada por última vez en 2008, tras un proceso participativo inédito. Aquel texto incorporó derechos y mecanismos modernos: la protección expresa de nuestros humedales, la creación del Defensor del Pueblo, el Consejo Económico y Social, y herramientas de democracia participativa. Fue, en su momento, una carta magna de vanguardia.Sin embargo, 18 años después, gran parte de aquella arquitectura institucional permanece en estado de letra dormida.</p><p>El Consejo Económico y Social nunca se constituyó, al igual que el Ente Ambiental o la Defensoría del Pueblo. Como bien ha señalado el ex convencional constituyente Américo Schvartzman, “tenemos una Constitución admirable en el papel, pero aún incumplida en la realidad”.</p><p>La exconvencional constituyente Celeste Pérez sostiene que la Constitución de 2008 es un texto plenamente legítimo, surgido de un amplio proceso participativo y con fuerte debate social, que incorpora de manera clara los derechos de segunda generación, y “cuyo principal problema no es su contenido sino la falta de cumplimiento efectivo”.</p><p>Desde una mirada política, advierte que “plantear hoy una reforma constitucional sin discutir previamente las prioridades de la sociedad aparece como una maniobra distractiva” frente a problemas más graves, como el deterioro institucional y el incumplimiento de la ley, y concluye que “antes de modificar la Constitución el deber central del Estado y de la dirigencia es respetarla y hacerla cumplir”.</p><p>El Verdadero Costo:&nbsp;Dinero, Credibilidad&nbsp;y Oportunidad Perdida</p><p>Promover una nueva reforma sin haber intentado aplicar la vigente no solo es prematuro; es un gesto de frivolidad institucional con costos concretos y muy altos.</p><p>El procedimiento es complejo y oneroso. Requiere una ley que declare la necesidad de la reforma, seguida de una convocatoria a elecciones para convencionales constituyentes.</p><p>Este proceso electoral tiene un costo económico millonario para el estado provincial, recursos que en un contexto de restricción fiscal y de pérdida de más de cinco mil empleos privados, son urgentes en salud, educación o para políticas activas de reactivación laboral.</p><p>Iniciar este camino en medio de una crisis de empleo sería una priorización errónea y un gesto de desconexión profunda.La ciudadanía vería cómo se movilizan esfuerzos y fondos públicos para un debate abstracto, mientras las instituciones creadas en 2008 siguen sin existir en la práctica y se destruye el tejido productivo y social de la provincia.</p><p>El capital político, la energía administrativa y los recursos financieros que consumiría el proceso de reforma se restarían de la obligación prioritaria de cumplir lo ya pactado y de atender la emergencia económica que golpea a miles de familias entrerrianas.</p><p>El Camino Sensato:&nbsp;Cumplir Antes&nbsp;de Reformar</p><p>Si de facilitar la gestión se trata, el camino más sensato y democrático no pasa por modificar la Constitución, sino por cumplirla. Reglamentar sus instrumentos, activar sus mecanismos de control, hacer realidad sus promesas de transparencia y participación. Una gestión ágil no requiere más poderes concentrados, sino instituciones que funcionen.Por ello, antes de abrir un debate abstracto, propongo una agenda previa y concreta, donde se haga un inventario de cumplimiento. Una evaluación pública y detallada del grado de aplicación de cada capítulo de la Constitución de 2008. Además, reglamentación urgente para poner en marcha, mediante leyes específicas, los órganos y procedimientos ya previstos. Procurar un diálogo abierto sincero. Si tras ese ejercicio surgen consensos sobre la necesidad de cambios, que estos se discutan en el marco de una Convención Constituyente verdaderamente representativa y plural, no en acuerdos de cúpula.</p><p>No se necesita ser&nbsp;fundacionales&nbsp;todo el tiempo</p><p>En Entre Ríos poseemos una rica tradición constitucional y un pueblo que valora su identidad jurídica. No podemos depreciar ese capital social impulsando una reforma costosa y prematura.&nbsp;La verdadera demostración de fuerza institucional no es cambiar las reglas, sino tener la voluntad política de cumplirlas. Gobernar con legitimidad exige, ante todo, respetar el pacto social ya vigente y atender las urgencias apremiantes de la población. Por eso, el mandato es claro: demostremos que creemos en la Constitución que tenemos, cumpliéndola. Solo entonces, y si fuera estrictamente necesario, estaremos en condiciones de escribir, entre todos, una nueva página. No se necesita ser fundacionales todo el tiempo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/db9YzWELoBVbCKAWDcQemVuC2no=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/reforma_constitucional.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La Propuesta: Un Debate que Llega en el Momento Equivocado]]>
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                                <category term="politica" label="Política" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-21T04:30:00+00:00</published>
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            Cuando el presupuesto no llega al territorio
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Go8D2ZNpycCnTPxktxtS41YamFM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/opinion_garay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La discusión pública que se abrió en los últimos días no puede reducirse a un intercambio discursivo ni a una defensa automática de la gestión. Lo que está en debate es una cuestión concreta y medible: la ejecución del Fondo de Desarrollo y Conservación Vial, un fondo específico que se integra mayoritariamente con recursos provenientes del Impuesto Inmobiliario Rural y que tiene una finalidad clara: el mantenimiento y la mejora de rutas y caminos entrerrianos.Guillermo Michel no planteó consignas ni generalidades. Expuso datos oficiales de ejecución presupuestaria que muestran que, durante el último ejercicio, se recaudaron más de 23 mil millones de pesos, pero se ejecutó poco más del 47 % de esos recursos. En términos simples, más de la mitad del dinero disponible para obras viales no se tradujo en trabajos concretos, en una provincia donde el deterioro de caminos y rutas es un reclamo transversal de productores, transportistas y vecinos de todos los departamentos.Frente a estos datos, resulta insuficiente que la respuesta oficial intente relativizar el problema apelando a explicaciones estructurales o a responsabilidades históricas. Aun admitiendo dificultades administrativas de larga data, el punto central no se modifica: los recursos estaban disponibles y no se ejecutaron. Cuando existen fondos con asignación específica, la subejecución no es un tecnicismo presupuestario, sino una falla de gestión que merece una explicación clara.Es correcto afirmar que la vialidad no se discute con consignas. Precisamente por eso, este debate debe darse con números oficiales y hechos verificables. La discusión no es ideológica ni partidaria: es si los fondos que aportan los entrerrianos están siendo utilizados de manera eficiente para el fin para el cual fueron creados.Tampoco resulta razonable correr el eje del debate hacia el pasado para diluir las responsabilidades del presente. Gobernar implica administrar el hoy. Si el problema es estructural, la sociedad entrerriana tiene derecho a saber qué se está haciendo actualmente para revertirlo, con qué plazos y con qué resultados concretos.Desde mi lugar como concejal de Concepción del Uruguay y abogado, considero necesario respaldar una postura que exige transparencia, rendición de cuentas y ejecución efectiva del presupuesto. Defender la posición de Guillermo Michel es defender un principio básico de la administración pública: que los recursos afectados por ley a un fin específico lleguen efectivamente al territorio y se conviertan en obras reales.Porque cuando el presupuesto no se ejecuta, el costo no es abstracto. Se paga en caminos deteriorados, en mayores costos productivos, en riesgos para la seguridad vial y en oportunidades perdidas para el desarrollo de Entre Ríos. Ese es el debate de fondo. Y ese es el punto que no puede ser relativizado.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Go8D2ZNpycCnTPxktxtS41YamFM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/opinion_garay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La subejecución del Fondo Vial expone un problema de gestión que no se resuelve relativizando los datos
La controversia generada tras las declaraciones del diputado nacional Guillermo Michel y la respuesta del senador provincial Rubén Dal Molín volvió a poner en agenda una cuestión central para Entre Ríos: el uso efectivo de los recursos públicos destinados a la red vial provincial.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-05T04:00:00+00:00</published>
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            La política en modo Nokia
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JRT4C5rC2dQ6gpL1xy7G9GxViHo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/12/opinion_juan_martin_garay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Stephen Elop vio morir una gigante por aferrarse a lo que ya no servía. Jauretche diagnosticó la decadencia política décadas antes. Hoy, dirigentes y gobiernos repiten el mismo error: creer que el mundo se detendrá para honrar sus glorias antiguas. Quien no lee lo que viene, termina gobernando un museo, o siendo parte de él.</p><p>La frase que anuncia el ocaso: “No hicimos nada malo y perdimos”</p><p>En 2011, Stephen Elop, entonces CEO de Nokia, pronunció una frase que resonó como campana fúnebre en el mundo empresarial: “No hicimos nada malo, pero de alguna manera perdimos”. No hablaba de negligencia, sino de algo más peligroso: la inercia del éxito. Nokia, líder absoluto en telefonía móvil, había hecho todo “bien” según el manual del ayer. Pero el manual había cambiado. Apple y Google habían redefinido las reglas mientras Nokia seguía confiando en lo que siempre le había funcionado. Murió de soberbia, no de incompetencia.</p><p>Esa misma lógica aplica a la política con precisión quirúrgica. Cuántos gobiernos, partidos y dirigentes repiten ese mismo guion: administran con eficacia lo conocido, celebran sus logros pasados, pero no advierten que el suelo se mueve bajo sus pies. Pierden, como Nokia, sin entender por qué. Porque en política —como en el mercado— lo peligroso no es equivocarse, sino creer que el error es ajeno a uno.</p><p>Jauretche y el dirigente que mira al retrovisor</p><p>Casi medio siglo antes que Elop, Arturo Jauretche ya había escrito el diagnóstico político de ese mal. En su Carta a Amilcar Vertullo (1959), trazaba la línea roja entre dos tipos de dirigentes: el electoral y el revolucionario. El primero “cuida los votos”; el segundo, “disputa el poder”. El primero “se queda parado” por miedo a perder lo alcanzado; el segundo avanza, aunque eso implique desafiar lo establecido.“No podemos incurrir en el error de los radicales en 1945 […] Por cuidar los votos, ellos se quedaron parados y cuando se dieron cuenta, los votos se habían ido”.</p><p>Jauretche no condenaba la elección popular, sino la miopía política: creer que los votos de hoy garantizan los de mañana. Alertaba que la verdadera voluntad popular no está en “lo que se proclama en voz alta”, sino en “lo que se dice en voz baja” y hasta en “lo que no se dice y está en el subconsciente”. Quien gobierna solo escuchando los discursos públicos, ya está gobernando el ayer.</p><p>La soberbia del “siempre se hizo así”</p><p>Aquí confluyen Elop y Jauretche: ambos hablan de la ilusión de la permanencia. Nokia confió en su dominio del mercado; los radicales de 1945, en su tradición de partido mayoritario. Ambos olvidaron que el poder no es un patrimonio, sino una relación dinámica. Quien deja de cultivar esa relación, la pierde.</p><p>En la gestión pública, esto se traduce en normativas anacrónicas, planes de gobierno desvinculados de las nuevas realidades socio urbanas, discursos que hablan más de logros pasados que de desafíos futuros. Son gobiernos que, como Nokia, “no hicieron nada malo” según sus propios parámetros, pero que ven cómo la ciudadanía se aleja, desencantada, hacia otras opciones, otros liderazgos, otras esperanzas.</p><p>La soberbia política nace de confundir experiencia con infalibilidad. Se cree que, porque algo funcionó antes, funcionará siempre. Se desestima la innovación, se ridiculiza lo disruptivo, se desdeña la voz nueva. Y mientras, como advierte Jauretche, el futuro se construye en los márgenes de lo establecido.</p><p>¿Administrando el pasado o construyendo el futuro?</p><p>Hemos visto ambas actitudes. Hay quienes gestionan desde la cultura del expediente —lento, formal, reactivo— y quienes impulsan la cultura del proyecto —ágil, participativo, anticipatorio—. Los primeros suelen sentirse seguros: cumplen plazos, siguen procedimientos, no “hacen nada malo”. Los segundos, a veces, incomodan: proponen lo no probado, escuchan lo no dicho, invierten en lo que aún no es demanda popular, pero será necesidad colectiva mañana.</p><p>Jauretche diría: los primeros son dirigentes electorales; los segundos, dirigentes revolucionarios (en el sentido transformador, no violento). Elop añadiría: los primeros son la Nokia de la política; los segundos, los que entienden que el “teléfono” del gobierno debe reinventarse antes de que la ciudadanía busque otro modelo.</p><p>El futuro no pide permiso</p><p>La advertencia de Elop a sus empleados de Nokia podría ser hoy dirigida a muchos espacios políticos:“Tenemos un incendio en la cubierta. Necesitamos elegir entre apagarlo o saltar del barco. Tenemos que tomar una decisión difícil e irreversible”.</p><p>En política, ese “incendio” es la desconexión entre la gestión real y las expectativas ciudadanas emergentes. No se apaga con más de lo mismo. Se apaga con audacia interpretativa: leyendo no solo lo que la gente dice, sino lo que calla; lo que pide, pero también lo que ni siquiera sabe que necesitará.</p><p>Como dirigentes, nuestra responsabilidad es gobernar con el oído en el suelo y la mirada en el horizonte. No para repetir fórmulas, sino para redactar las nuevas. No para administrar votos, sino para merecerlos cada día. No para ser guardianes de un legado, sino para ser arquitectos de un porvenir.</p><p>Dejar de ser Nokia</p><p>Nokia tenía todo para seguir liderando: recursos, talento, trayectoria. Le faltó lo único indispensable: la humildad para cuestionar su propio éxito. Jauretche nos previno: el que hace política en función del pasado, pierde el futuro.</p><p>Hoy, en un mundo de cambios acelerados —climáticos, tecnológicos, sociales—, la política no puede darse el lujo de la nostalgia.&nbsp;O se gobierna con visión de futuro, o se termina como Nokia: recordada con cariño, pero irrelevante en el mundo que viene.</p><p>La pregunta no es si estamos haciendo las cosas bien según el manual de ayer. La pregunta es si estamos escribiendo el manual de mañana. Si la respuesta es no, ya estamos perdiendo. Y tal vez, ni siquiera nos demos cuenta.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JRT4C5rC2dQ6gpL1xy7G9GxViHo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/12/opinion_juan_martin_garay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Stephen Elop vio morir una gigante por aferrarse a lo que ya no servía. Jauretche diagnosticó la decadencia política décadas antes. Hoy, dirigentes y...]]>
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                <published>2025-12-29T04:30:00+00:00</published>
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            El desafío ético
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h95U0k7nsydLu9PRctwK48xhJKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/12/retorno_a_la_democracia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Democracia larga para nuestra experiencia generacional; corta para la historia argentina.</p><p>Un pasado que sigue condicionando el presenteEs imposible comprender estos 42 años sin mirar la etapa previa. El golpe cívico–militar del 24 de marzo de 1976 no solo inauguró la página más oscura en materia de derechos humanos: también implantó un modelo económico que transformó estructuralmente al país. El endeudamiento externo descontrolado, la desindustrialización y la apertura económica irrestricta marcaron un antes y un después.Aún hoy —tras múltiples gobiernos, crisis, recuperaciones y retrocesos— seguimos lidiando con las consecuencias de aquel giro profundo. No es un dato arqueológico: es una raíz viva que condiciona debates y tensiones actuales.La recuperación democrática se vio acelerada por la Guerra de Malvinas. Pero más allá de ese detonante inmediato, el retorno de 1983 fue la síntesis de una sociedad agotada, que reclamaba libertad, participación y un Estado de derecho que volviera a poner orden en la vida civil.</p><p>La democracia en tiempo presenteTranscurridas más de cuatro décadas, podemos decir con seguridad que la democracia argentina se ha consolidado. No sin tensiones, no sin crisis, pero se ha consolidado.La pluralidad política, el disenso, la multiplicidad de proyectos de país y la circulación de ideas permanecen como pilares innegociables. Ahora bien: ¿la democracia argentina ha cumplido con sus deberes? Aquí comienza un debate que nos involucra a todos.Desde 1983 en adelante se alcanzaron conquistas sociales y ampliaciones de derechos que hoy forman parte del consenso civilizatorio básico. Pero que también en este tiempo actual están en discusión. Sin embargo, las deudas —muchas de ellas estructurales— persisten: desigualdad, concentración económica, fragilidad productiva, deterioro del salario, crisis habitacional, déficits educativos y un horizonte de incertidumbre para amplios sectores de la sociedad.El país cambió; la democracia también. Pero la pregunta que queda flotando es si hemos logrado que ese cambio redunde en mayor justicia social y en más igualdad de oportunidades. La respuesta, inevitablemente plural, sigue abierta.</p><p>Representación política y responsabilidad dirigencialArgentina atraviesa una crisis de representación que no se resuelve con consignas, ni con indignación mediatizada, ni con recetas mágicas.La política —esa herramienta imperfecta pero imprescindible— debe recuperar su prestigio. Y para hacerlo necesita retomar valores básicos: cumplir la palabra, sostener compromisos, actuar con transparencia, aceptar límites, escuchar a la sociedad y planificar más allá del próximo turno electoral.La democracia no es solo votar; es construir ciudadanía, generar cohesión social, afianzar instituciones y promover un desarrollo que incluya a todos, no solo a algunos. Y para eso se requieren políticas de Estado que trasciendan gobiernos, coyunturas y humores sociales. Educación, salud, hábitat, vivienda, tierra, empleo y producción deben dejar de ser parches tácticos para convertirse en prioridades estratégicas.El desafío éticoEl país no solo padece una crisis económica: enfrenta una crisis ética, que abarca a todos los estamentos de la dirigencia, no únicamente a la política. La democracia necesita una renovación de valores, un compromiso real del arco empresarial, cultural, social y productivo. Debemos hacernos cargo: sin responsabilidad, solidaridad y respeto por lo colectivo, ninguna sociedad puede proyectar un futuro mejor.</p><p>Un viejo adagio latino enseña: “En lo necesario, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, solidaridad”. Después de 42 años de vida democrática ininterrumpida, ese mensaje sigue vigente. La unidad no implica uniformidad; implica acuerdos en torno a lo esencial. La libertad exige respeto mutuo. Y la solidaridad es el puente que nos evita caer en las grietas que tanto daño nos han hecho.Si logramos encarnar ese espíritu —desde la dirigencia y desde la ciudadanía— podremos darle a la democracia no solo continuidad temporal, sino también calidad, sentido y destino compartido. No se trata solo de honrar el pasado. Se trata, sobre todo, de estar a la altura del futuro que nos merecemos.</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023.&nbsp;Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019.&nbsp;Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h95U0k7nsydLu9PRctwK48xhJKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/12/retorno_a_la_democracia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Este 10 de diciembre se cumplieron 42 años del retorno democrático en 1983. Dicho así, suena a un largo trayecto. Pero visto en perspectiva histórica, son apenas unas pocas décadas dentro de un país que lleva más de dos siglos intentando definir y redefinir su identidad política, su forma de convivir y sus proyectos de Nación.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-12-15T04:30:00+00:00</published>
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            El caballo muerto
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/M8H529SKURl02NirCi-g30svob4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/peronismo_escudo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando el caballo ya no galopaExiste un proverbio de sabiduría ancestral que dice: “Cuando descubres que estás montando un caballo muerto, la mejor estrategia es desmontar”. Esta metáfora describe con crudeza la realidad actual del peronismo. Un movimiento que supo ser formidable, capaz de sobrevivir a proscripciones y crisis, pero que hoy parece negarse a aceptar que las estrategias que lo hicieron grande en el pasado ya no sirven para el presente, mucho menos para el futuro cercano.Hoy parece paralizado por una lealtad mal entendida hacia un animal que ya no respira.</p><p>El peronismo clásico fue un caballo vigoroso en su época, impulsado por un Estado industrialista y benefactor con un pacto social con trabajadores sindicalizados y una economía de relativo aislamiento. Pero ese modelo comenzó a agotarse hace décadas. La globalización, las traiciones apátridas de los propios, los cambios tecnológicos y la nueva realidad económica terminaron por mostrar que el animal ya no podía galopar. Hay que admitirlo, los errores propios— no lo mataron; simplemente, lo dejaron exhausto.</p><p>La tragedia no es la muerte del caballo, sino la terquedad del jinete que, en lugar de aceptar la realidad, insiste en cambiar de montura, aplicar látigos más fuertes o, lo que es peor, culpar al terreno por la inmovilidad. Pretender seguir cargando las alforjas de un proyecto nacional sobre un animal que ya no puede sostenerse es condenar la carga al mismo abismo.</p><p>El caballo muerto, aunque inútil, resulta conocido. Esto representa una zona de confort, un manual de acciones predecible. Desmontar genera vértigo porque implica admitir que algunas banderas del pasado, hoy, son trapos que no resuelven los problemas actuales.</p><p>El riesgo de convertirse en un Kodak políticoEl caso de Kodak resulta aleccionador. La empresa que dominó la industria fotográfica durante décadas se aferró demasiado tiempo al negocio de la película tradicional, creyendo que la fotografía digital no la reemplazaría. Su incapacidad para adaptarse a tiempo la llevó a la irrelevancia. El peronismo enfrenta hoy un riesgo similar: seguir hablando de “patria” y “pueblo” con un mensaje hacia el pasado, mientras la realidad lo desmiente en cada esquina, algo que puede convertirlo en una reliquia nostálgica.</p><p>El peligro no es que sus banderas —la justicia social, la independencia económica, la soberanía política— hayan perdido valor. El peligro es insistir en enarbolarlas con un lenguaje, unas herramientas y unas soluciones del siglo XX, mientras la sociedad del siglo XXI las experimenta como discursos vacíos, desconectados de sus problemas concretos. La “patria” y el “pueblo” son conceptos eternos, pero su significado material y cultural se redefine en cada época.La resistencia a esta redefinición no es ideológica; es visceral.</p><p>Es el miedo a lo desconocido. Perón, en su pragmatismo, lo entendía: instaba a la actualización doctrinaria permanente. Y lo enseñaba cuando instaba a qué en todo tiempo y lugar, el “Movimiento” se debe actualizar política y doctrinariamente. Refiriéndose así a la tarea colectiva de revisar y adaptar las ideas del peronismo a las circunstancias de su tiempo, en lugar de aferrarse a dogmas estáticos. El dogma no es una virtud peronista; es su traición.</p><p>La advertencia en el territorio: el peligro es InminenteEsta crisis no es solo una abstracción nacional. En Entre Ríos, y particularmente en los gobiernos locales, el peronismo enfrenta el riesgo concreto de perder espacios de gestión donde se lo es actualmente o no volver donde se ha perdido en el 2023 si no reacciona a tiempo.</p><p>Los votantes ya no premian la lealtad histórica; exigen resultados concretos y capacidad para resolver problemas cotidianos.</p><p>Creer que por ser “la fuerza histórica” el electorado dará su voto por inercia es el primer paso hacia la derrota. Es un espejismo mortal. Si a nivel nacional el caballo está muerto, en el territorio local muestra jadeos agonizantes. Da sus últimas y agonizantes sacudidas. La inercia del fracaso nacional puede arrastrar a las gestiones municipales, castigando no a los adversarios políticos, sino a nuestra propia incapacidad para renovarnos. El castigo electoral no será entonces por la acción de un adversario externo, sino por la culpa de nosotros mismos.</p><p>Hacia un nuevo amanecer: la esperanza nace&nbsp; de la renovaciónSin embargo, en el corazón mismo de esta encrucijada reside la semilla de la esperanza. El peronismo tiene en su ADN la capacidad de renacer desde el fondo de sus crisis. Su esencia se basa en un método: la capacidad de leer la realidad y organizar a las mayorías para transformarla. La tarea urgente es rescatar ese pragmatismo flexible, sepultando los dogmas que hoy lo paralizan.</p><p>La resurrección debe comenzar desde abajo, desde las cenizas del caballo muerto, por eso es necesario reconocer con humildad que las soluciones de antaño no solucionan los problemas de hoy. La justicia social en el siglo XXI se construye con educación de calidad, inserción en el mundo e inversión genuina que genere trabajo, no solo con un asistencialismo que, aunque paliativo, no construye futuro.Hay que avanzar en una escucha activa. Recuperar la calle no con actos, sino con presencia.</p><p>Un proyecto creíble nace de diagnósticos honestos y se construye con equipos capacitados, no con lealtades inquebrantables pero incompetentes. Organizar con el cerebro, no solo con el corazón. La pasión es el motor, pero la razón debe ser el volante. La esperanza no es un deseo; es una estrategia. Se construye con planes concretos y una narrativa que hable del futuro, no solo del pasado glorioso o del presente adverso.</p><p>Desde abajoLa resurrección debe comenzar desde abajo: en cada intendencia, cada concejo, cada barrio donde demostremos que somos capaces de escuchar, aprender y cambiar. Con diálogo interno donde se pueda, con elecciones internas donde no. Pero con todos los que quieran estar dentro y sin “fugas” para asegurar libertades.</p><p>Desmontar del caballo muerto no es una rendición; es el primer acto de valentía para volver a cabalgar. Es el acto de coraje fundacional. Es admitir qué para salvar al movimiento, hay que sacrificar sus formas agotadas.</p><p>El futuro no está escrito, pero si no reaccionamos a tiempo, no hará falta que nos derroten; nuestro mayor verdugo será nuestra propia incapacidad para enterrar lo que ya no sirve. Nuestro mayor verdugo no será un oponente político, sino nuestro propio reflejo, mirándonos desde el espejo de la historia como los que no tuvieron el valor de enterrar lo que ya no servía, para poder sembrar lo nuevo.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/M8H529SKURl02NirCi-g30svob4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/peronismo_escudo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Ante la urgencia de cambiar o quedar en el olvido, aferrarse a las recetas del pasado no es lealtad, sino obstinación. La supervivencia política exige el coraje de desmontar lo que ya no funciona. Este no es un acto de traición, sino el primer paso indispensable para la reconstrucción.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-11-18T04:00:00+00:00</published>
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            La deuda de capital social: a las puertas de una nueva prueba electoral
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4r-DbfajZnNo78JhZaIbtTFfs-U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/10/prueba_electoral.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La Argentina enfrenta una paradoja: mucha oferta electoral y poca capacidad de generar acuerdos duraderos pensando en la gente. Hay quienes lo quieren, hay quienes no. Los pactos sociales frutos de acuerdos brillan por su ausencia, no están en agenda compartida. En su lugar, predominan la grieta como estrategia y la confrontación como herramienta. Mientras tanto, la ciudadanía, cansada de los espasmos y las soluciones temporales, espera señales claras de que la dirigencia entiende la magnitud del desafío.</p><p>La ecuación de Perón, hoy“Nadie puede solucionar un problema social si antes no soluciona un problema económico, y nadie soluciona un problema económico sin antes solucionar un problema político”. Esta frase de Perón sigue siendo de una vigencia absoluta. Sin embargo, en la coyuntura actual, pareciera que estamos intentando resolver lo social sin haber resuelto lo político ni lo económico. Las propuestas electorales, en muchos casos, apuntan a paliar emergentes —subsidios, bonos, promesas de estabilidad— sin abordar la raíz de los desequilibrios.El problema político —la falta de consensos básicos, la imposibilidad de construir mayorías estables— sigue sin resolverse. Y sin esa base, cualquier intento por ordenar la economía está condenado a la fragilidad. Como bien advierte Alfredo Zaiat, la estrategia de construir hegemonía sin convergencia ha demostrado su fracaso. No se puede gobernar para unos pocos, ni administrar el conflicto distributivo ignorando a alguno de sus actores.</p><p>Elecciones 2025: ¿Oportunidad o nuevo ciclo&nbsp;de frustración?Las elecciones del 26 de octubre no son solo una pulseada partidaria. Son un test de madurez colectiva. Un momento para definir si estamos dispuestos a transitar el camino del diálogo y la construcción de nación —esa tarea de todos de la que siempre se habla, pero poco se hace— o si preferimos seguir anclados en la lógica del enfrentamiento.La verdadera pregunta es: ¿están los liderazgos actuales a la altura de este desafío? ¿Hay voluntad real de generar los espacios de encuentro que el país necesita? Hasta ahora, lo que predomina es un diálogo de sordos, donde cada sector apuesta a ganar para imponer su modelo, en lugar de construir uno compartido.</p><p>Hacia un nuevo contrato socialEl “nuevo contrato social” no puede limitarse a un eslogan de campaña. Debe ser una hoja de ruta concreta, surgida del reconocimiento de que ningún sector tiene la llave mágica para resolver solo los problemas de la Argentina. La economía del conocimiento, la producción agroindustrial, la industria nacional, los trabajadores formales e informales, todos son eslabones de una misma cadena.Si algo nos dejó como enseñanza este breve ciclo “libertario” es que, sin capital social, no hay proyecto viable. Sin confianza, no hay inversión; sin diálogo, no hay estabilidad; sin pertenencia, no hay comunidad.</p><p>Lo que se defineEl 26 de octubre no se define solamente el rumbo de un gobierno en la integración de mayorías y minorías en el Congreso Nacional. Se define, en gran medida, si estamos dispuestos a recomponer ese capital social que nos permita mirar hacia adelante. La patria nos fue dada, pero la nación es una tarea pendiente. O la encaramos entre todos, o seguiremos nadando en un mar de desencuentros.</p><p>Es tiempo de que la política demuestre que puede estar a la altura de la historia. Lo nuestro es la gente, no lo olvidemos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4r-DbfajZnNo78JhZaIbtTFfs-U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/10/prueba_electoral.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En estos días de campaña, donde las promesas vuelan y los diagnósticos se multiplican, vale la pena rescatar un concepto que suele quedar sepultado bajo la urgencia del debate económico: el capital social. Ese entramado de confianza, colaboración y pertenencia solidaria es el cimiento sobre el cual se construye cualquier proyecto de país. Hoy, a pocas semanas de las elecciones del 26 de octubre, su ausencia se siente con más fuerza que nunca.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-10-07T04:00:00+00:00</published>
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            El espejismo del “rumbo correcto”: ajuste, señales tardías y promesas de papel
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Wadu6Z0vRQDxYkwyi_DCuTjqzjM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/presupuesto_2026_garay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ajuste fiscal y superávit: ¿un milagro&nbsp;o un riesgo evitado demasiado tarde?El presidente Milei ha puesto al equilibrio fiscal como su bandera innegociable para 2026: superávit primario, control inflacionario, reducción de gasto. Sin embargo, la verdad es que la población ya viene pagando un ajuste intenso, lleno de sacrificios, con resultados que recién ahora —y parcialmente— se proyectan como mejoras. Eso sí, una inflación súper baja que se felicita, pero lo que no bajaron fueron los combustibles, la energía y los alimentos.El anuncio de aumentos “por encima de la inflación” para jubilados, personas con discapacidad y universidades puede tener buena intención, pero llega tras una gran pérdida del poder adquisitivo y debilitamiento institucional. Lo que hoy se promete, muchos lo exigirían ya como compensación mínima. Además, cualquier proyección inflacionaria oficial corre el riesgo de subestimarse, lo que puede convertir los aumentos en simples borradores optimistas.&nbsp;</p><p>Frigerio y el aval político: ¿coherencia&nbsp;o conveniencia electoral?El gobernador Frigerio no se quedó atrás: en su comunicado respalda los anuncios, subraya la necesidad de no “volver al pasado” y llama a votar el 26 de octubre para consolidar el cambio. Es lógico: comparte con Milei parte del discurso del ajuste, del antipopulismo, del rechazo al modelo que según ellos “nos hundió”. Además de la misma lista y el color violeta. Sólo los diferencian los modales. Lo demás todo igual.Pero también cabe preguntarse hasta qué punto esta cooperación se basa en convicciones profundas, o es más bien una maniobra estratégica de cara a las legislativas. ¿Hasta dónde Frigerio está dispuesto a defender este modelo si las protestas sociales se intensifican, si los aumentos anunciados no alcanzan o si los sectores básicos —salud, educación superior— sienten que siguen recortados, condicionados o postergados?</p><p>Los anuncios sensibles: ¿respuestas reales&nbsp;o retórica calculada?El aumento real anunciado para salud (17 %), educación (8 %), jubilaciones y discapacidad (5 %) son señales políticas fuertes. Pero el “85 % del presupuesto dedicado al capital humano” suena bonito hasta que se analiza qué incluye realmente, cómo se distribuye, qué deuda histórica hay que saldar (infraestructura universitaria, infraestructura de salud, salarios, etc.). Las universidades ya denunciaron que lo asignado “queda muy lejos” de lo que necesitan para funcionar con normalidad.&nbsp;</p><p>¿Y los sectores vulnerables? Tramos ignorados,&nbsp;tiempos dilatadosEl reconocimiento de que “muchos argentinos la pasan mal” es importante, pero lo planteado como compensación llega con condiciones que suavizan su impacto: aumentos que deberán esperar, inflación que actúa como impuesto silencioso, servicios públicos degradados, deudas sociales acumuladas. También hay contradicciones visibles: se anuncian medidas progresistas para sectores golpeados, pero al mismo tiempo se mantienen vetos o recortes previos que tensionan la credibilidad del discurso. Las protestas recientes contra ajustes en educación y salud no emergen de la nada; son la expresión de que mucha gente ya no cree que “lo peor ya pasó”.</p><p>Elecciones como horizonte: el discurso del mañana&nbsp;vs. la exigencia del hoyQue Frigerio aliente a “dar vuelta la página definitivamente” en octubre suena como un llamado a cerrar grietas, a consolidar apoyos. Pero también subyace un riesgo: que el anuncio del Presupuesto sea leído más como una pieza de campaña que como un compromiso verificable.Porque cuando se usan frases como “no volver”, “demagogia”, “populismo”, se dibuja una frontera: ellos del otro lado, nosotros acá. Pero si los discursos de justicia social, de reparación de desigualdades siguen siendo promesas pendientes, la frontera se borra en la vida diaria de los ciudadanos que pagan tarifas, que ven escuelas deterioradas, que sienten inflación cada vez que van al almacén.</p><p>Un momento decisivoNo basta con asumir la gravedad que dejó el pasado. Hay que ver los instrumentos concretos, los plazos, los indicadores que permitan medir si realmente hay un cambio de rumbo. Avalar un presupuesto no es lo mismo que vivir sus efectos; apoyar un discurso no libera de la obligación de rendir cuentas.</p><p>A vos —lector habitual de estas columnas— te pido que observes dos cosas: una, cuánto de lo anunciado se transforma en mejoras tangibles, visibles; dos, cuánto demora en hacerse real para quienes ya no aguantan esperas.El futuro vale la pena, pero no alcanza con creer en él: requiere exigencia, transparencia y por sobre todas las cosas, resultados (pero con la gente adentro).</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Wadu6Z0vRQDxYkwyi_DCuTjqzjM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/presupuesto_2026_garay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Con un anuncio mediático, Milei presentó el Presupuesto 2026 como salida definitiva; En Entre Ríos, Frigerio lo avala como guardián del cambio. Pero los números, los tiempos y los beneficiarios revelan grietas profundas que ya no se pueden tapar sólo con discursos.]]>
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                                <category term="politica" label="Política" />
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                <published>2025-09-22T04:00:00+00:00</published>
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            Cuando la urna habla, se callan los discursos
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/cuando-la-urna-habla-se-callan-los-discursos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/v6vI8jHTXneFMVmEHL7iuzVbbbY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/elecciones_2025_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El poder de elegirLa democracia no vive de palabras solemnes ni de efemérides; vive de un acto simple y poderoso: elegir. Cada vez que alguien cruza la puerta del cuarto oscuro y deposita su boleta, reafirma la soberanía popular. Ese gesto individual, multiplicado por millones, ordena la vida de un país, una provincia, una ciudad. Lo ocurrido en Buenos Aires no es solo un dato más en la historia electoral argentina: fue un mensaje vivo. Una confirmación de que la democracia se sostiene en la práctica, y que la práctica consiste en esto: la gente elige, y con esa elección marca rumbos.</p><p>El voto es emociónIntentar traducir el voto en categorías morales –“la gente votó bien” o “la gente votó mal”– es un error. La gente no vota con manuales ni planillas en la mano: vota desde la emoción.El enojo, la esperanza, la memoria, la ilusión, el cansancio y, sobre todo, la frustración, todo eso entra a la urna cuando canaliza un comportamiento plenamente humano. No es irracionalidad, es humanidad. Y la política que se desconecta de esa humanidad se vuelve un juego vacío. Lo de Buenos Aires lo confirma: no hay cálculo frío que pueda imponerse al pulso emotivo de una sociedad en movimiento.</p><p>No juzgar, escucharAlgunos dirigentes reaccionan con soberbia: “la gente no entiende” o “se deja llevar”. Nada más antidemocrático. El voto no necesita tutores, sino intérpretes. Cada voto es un mensaje. Cuando millones dicen algo al mismo tiempo, la política debe callar sus excusas y empezar a interpretar qué emoción y qué demanda están detrás de esa decisión. Lo que pasó en Buenos Aires es advertencia y oportunidad: quien no lo entienda quedará a un costado de la historia.</p><p>La brújula popularLa democracia argentina atraviesa crisis económicas, tensiones institucionales y desencantos profundos. Pero hay algo que nunca se rompe: la brújula popular. Cada elección, por difícil que sea, renueva la confianza en que los problemas deben resolverse con política, no contra la política. Esa brújula marca lo mismo de siempre: trabajo digno, educación y salud accesibles, seguridad y oportunidades para progresar. Si la dirigencia se pierde en discusiones menores y olvida esa agenda, la gente lo recuerda con el voto.</p><p>Entre Ríos y octubreEl 26 de octubre, los entrerrianos tendremos nuestra cita con las urnas. Lo ocurrido en Buenos Aires debe servirnos de espejo: la gente habló con emoción, con necesidad y con firmeza. Aquí también tendremos la oportunidad de enviar un mensaje claro.El Congreso no es un espacio distante: allí se definen decisiones que afectan la vida de cada entrerriano. Desde las tarifas hasta la obra pública, desde la educación hasta la salud, nuestro voto no será un trámite: será una herramienta para defendernos en tiempos complejos.</p><p>Lo que la gente pideEl resultado bonaerense dejó algo evidente: la gente está cansada de la confrontación vacía. Quiere menos pelea y más soluciones. Quiere política con empatía, gestión con eficacia y dirigentes con coraje para enfrentar problemas reales.Educación, empleo, inflación, seguridad: esa es la agenda. Nada de fuegos artificiales. En Entre Ríos, los candidatos que comprendan esta urgencia tendrán la oportunidad de representar genuinamente a la gente. Los que insistan en viejos tics de soberbia o indiferencia quedarán fuera de juego.</p><p>Emoción y responsabilidadLa democracia es emoción al votar, pero también responsabilidad después de votar. La emoción mueve al pueblo; la responsabilidad debe guiar a los dirigentes.El mensaje bonaerense fue claro: la gente pide dirigentes a la altura de su confianza, capaces de traducir esperanza en hechos, no en excusas. El 26 de octubre, Entre Ríos tendrá la oportunidad de elegir con esa misma doble mirada: emoción y responsabilidad.</p><p>El peronismo entrerriano frente al desafíoEl peronismo debe leer lo sucedido con criterio. No alcanza con repetir consignas ni minimizar el mensaje de las urnas. El voto no se equivoca: es advertencia, demanda y oportunidad.De cara a las legislativas, debemos asumir que el pueblo no pide palabras, sino hechos. Y que necesita una representación que nazca de nuestra tierra, que piense como entrerriana y actúe en defensa de nuestra gente.</p><p>Una opción nacida de la provinciaEn este escenario, Fuerza Entre Ríos se presenta como la alternativa válida: un espacio construido por entrerrianos y para entrerrianos. No desde recetas importadas ni mandatos ajenos, sino desde la raíz de nuestra realidad.Fuerza Entre Ríos no es solo una lista: es la posibilidad de convertir en propuesta concreta lo que el pueblo expresó en las urnas bonaerenses. Una opción que entiende que el voto es emoción, pero también un mandato de acción. En tiempos de incertidumbre, lo único que importa de verdad es la gente.</p><p>Lo nuestro es la genteCuando la urna habla, se callan los discursos. El pueblo ya dijo lo suyo en Buenos Aires. El 26 de octubre, los entrerrianos tendremos la oportunidad de decir lo nuestro. La política debe estar a la altura, y el peronismo entrerriano tiene la responsabilidad de encauzar ese mensaje.Fuerza Entre Ríos es la opción de futuro, nacida en esta tierra y comprometida con ella. Porque, al final de cuentas, lo nuestro no son las palabras: lo nuestro es la gente.</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque&nbsp;Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay.&nbsp;Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión&nbsp;Hacienda y Presupuesto 2015-2019.&nbsp;Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/v6vI8jHTXneFMVmEHL7iuzVbbbY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/elecciones_2025_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El resultado bonaerense volvió a demostrar algo que muchos dirigentes olvidan: el pueblo no vota con frialdad técnica, sino desde la emoción. El voto no es un error: es un mensaje. Y en Entre Ríos, el próximo 26 de octubre, tendremos la oportunidad de que nuestra voz se escuche fuerte y clara.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-09-15T04:00:00+00:00</published>
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            Policrisis: coimasgate, cuando la anticasta se devora a sí misma
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jlFEauGg-XCHDEMHXi-UzYalQPE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/crisis_politica.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La palabra que nadie quiere escuchar</p><p>En política, las palabras tienen un peso específico. Algunas pierden fuerza con el tiempo, otras requieren explicaciones técnicas que diluyen su impacto. Pero hay una palabra que no necesita traducción ni glosario: coimas. La entiende cualquiera, desde un jubilado que cobra la mínima hasta un estudiante universitario. Evoca indignación inmediata, una mezcla de bronca e impotencia que atraviesa todas las clases sociales.</p><p>Ese es el problema central del “Coimasgate” —también bautizado “Karinagate”, quien ya se transformó en un “meme”—: no se trata de un debate macroeconómico ni de una polémica técnica sobre balances o libros contables, como en el “Libragate”. Se trata de corrupción en estado puro, ligada además a un área especialmente sensible: la discapacidad. Y cuando el negocio se hace a costa de los sectores más vulnerables, la condena social es aún más profunda.</p><p>La fractura de la promesa fundacional</p><p>Milei no llegó a la presidencia como un político tradicional. Llegó con un contrato simbólico muy claro: terminar con los privilegios de “la casta”, barrer con los corruptos y abrir paso a una nueva lógica política basada en la honestidad brutal y la eficiencia. Su narrativa se construyó alrededor de la idea de no ser “uno más”.</p><p>Hoy, esa promesa está hecha añicos. Según las encuestas más recientes, casi la mitad de los argentinos (47%) considera que el gobierno libertario es más corrupto que los anteriores, mientras que solo un 22% sostiene que Milei no está contaminado por la corrupción. Ese dato no es solo estadístico: es existencial. Un outsider que prometía limpiar la política y que termina hundido en el barro pierde no solo votos, sino identidad.</p><p>En términos de comunicación política, es el colapso del relato. El Presidente ya no puede invocar con credibilidad la bandera anticorrupción porque la percepción social lo coloca exactamente en el lugar contrario. Y cuando la coherencia entre discurso y realidad se rompe, la confianza se evapora.</p><p>El error de manual: poner la mano en el fuego</p><p>Las crisis no se eliminan, se gestionan. Y la primera regla de gestión de crisis es simple: tomar distancia. Aceptar la gravedad del problema, actuar rápido y, si es necesario, sacrificar fichas para preservar la figura central del poder. Milei hizo lo contrario: eligió blindar a su círculo íntimo y “poner las manos en el fuego” por ellos.Ese gesto, lejos de cerrar el tema, lo multiplicó. Un 70% de la sociedad lo interpretó como encubrimiento y un 65% reclama renuncias inmediatas de los involucrados. Lo que pudo haber sido un escándalo limitado a la Agencia Nacional de Discapacidad se transformó en un problema personal de Milei. Pasó de ser un Presidente que miraba desde afuera a ser protagonista directo de la crisis.</p><p>Ese error no es nuevo en la política argentina: lo cometieron presidentes de diferentes partidos al intentar defender lo indefendible. Pero en Milei resulta más grave porque contradice de frente la esencia de su propuesta. La “anticasta” que prometía transparencia hoy se aferra a los mismos reflejos defensivos de la vieja política.</p><p>Policrisis: todo junto, todo mal</p><p>El “Coimasgate” no estalla en el vacío. Se monta sobre un terreno ya inestable. En pocos meses, el gobierno sufrió el revés del veto a la ley de discapacidad, enfrentó el “Libragate” sin cerrar sus heridas, y debió lidiar con la tragedia de las muertes por fentanilo contaminado. Cada crisis mal gestionada dejó una capa de desgaste.</p><p>Lo que hoy vemos es lo que Mario Riorda denomina una “policrisis”: una acumulación de conflictos que se superponen, se retroalimentan y generan una sensación de desborde. En este contexto, la corrupción no aparece como un hecho aislado, sino como parte de un deterioro más amplio: político, institucional y económico.</p><p>La consecuencia es doble: se erosiona la credibilidad ante la opinión pública, pero también ante los mercados. El 61% de los argentinos cree que el escándalo impactará negativamente en la confianza de los inversores, y cuando un gobierno que se presenta como el garante del orden económico pierde esa confianza, la fragilidad se multiplica.</p><p>La sangría electoral que preocupa al oficialismo</p><p>En política, los números cuentan. Pero más que los números, cuentan las tendencias. Y la tendencia es clara: Milei pierde apoyo. Un 12% de quienes lo votaron en 2023 asegura que no lo volvería a hacer después de este escándalo, cifra que se suma a un 13% que ya lo había descartado antes. En total, un cuarto de su electorado inicial ya se fue.En un país con márgenes electorales ajustados, incluso una fuga del 3% puede definir una elección. Mucho más si se trata de votantes que fueron clave para ganar el ballotage. La sangría existe y es visible. Y lo que es peor: no se trata solo de pérdida de adhesión coyuntural, sino de un quiebre en la confianza. Cuando un votante se siente traicionado, difícilmente vuelva.</p><p>El símbolo más corrosivo</p><p>La política argentina está llena de escándalos. Algunos se olvidan rápido, otros quedan grabados en la memoria colectiva. El “Coimasgate” pertenece a esta segunda categoría, otro más, uno nuevo, porque combina todos los ingredientes de un símbolo corrosivo: corrupción, vulnerables afectados, complicidad oficial y una narrativa rota.&nbsp;En política, los símbolos pesan más que las cifras macroeconómicas. Un buen dato de inflación puede durar un mes; la percepción de corrupción puede durar una década. Y aquí radica el peligro para Milei: no importa cuántos números fiscales muestre, si la sociedad lo percibe como corrupto, la fractura con la ciudadanía será irreversible.</p><p>Cuando la anticasta se convierte en caricatura</p><p>El gobierno de Milei enfrenta la peor crisis de su joven historia, no porque sea la más compleja de explicar, sino porque es la más simple de entender. “Coimas” es una palabra que destruye relatos y perfora blindajes. No hay tecnicismo que la disimule ni grito libertario que la tape.</p><p>La “anticasta” que prometía una nueva política se ha convertido en la caricatura de aquello que vino a destruir. Y lo que se quiebra ahora no es solo una promesa electoral: es la confianza de la sociedad en que podía existir algo distinto. Así las cosas, cada vez estamos peor. Lamentablemente, en el medio está la gente. Lo único que debe importarnos y quien siempre “paga los platos rotos”.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jlFEauGg-XCHDEMHXi-UzYalQPE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/crisis_politica.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El gobierno de Milei enfrenta su crisis más corrosiva: un escándalo de coimas que destruye la promesa central de su campaña, erosiona su credibilidad y abre una sangría electoral que puede ser letal.]]>
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                <published>2025-09-10T04:30:00+00:00</published>
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            Privatizar en Entre Ríos: la unidad de negocios de Frigerio y Milei
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uLEL9HaRIkeOIx38aIJ9kwwOGg4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/milei_frigerio.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El candidato principal de ese espacio en la provincia, Joaquín Benegas Lynch, lo expresó sin rodeos: quiere entregar todas las empresas estatales, incluidas ENERSA y la represa de Salto Grande. No es un planteo aislado ni un exabrupto. Allí donde existen empresas públicas eficientes, rentables y con rol social, ellos solo ven un negocio privado.</p><p>Para esta visión, todo se traduce en “unidades de negocio”, incluso aquello que para los entrerrianos significa identidad, soberanía y derecho. Allí donde hay un servicio público, ellos buscan un rédito económico. Esto pone en riesgo la soberanía energética, los recursos provinciales y el control ciudadano sobre servicios esenciales que son patrimonio de todos los entrerrianos.</p><p>ENERSA: rentable pero bajo amenazaEn 2024, ENERSA generó un superávit superior a 42 mil millones de pesos y aportó más de 15 mil millones en Ganancias al Estado nacional. Es una empresa estratégica, rentable y clave para garantizar la energía en Entre Ríos, sosteniendo el funcionamiento de hogares, comercios e industrias.</p><p>Aun así, las familias y empresas de la provincia sufren aumentos significativos en las boletas de luz, producto de los ajustes mayoristas y la quita de subsidios. Privatizar ENERSA no resolverá este problema: solo transferirá riqueza pública a manos privadas y reducirá el control ciudadano sobre un servicio esencial.</p><p>La pregunta es inevitable: ¿quién gana con la privatización y quién paga la factura? La historia y los datos lo demuestran: la energía no es un lujo, es un derecho que debe permanecer bajo gestión pública.</p><p>Salto Grande: historia, identidad y desarrollo regionalLa represa de Salto Grande produce la electricidad más barata del país y estabiliza el sistema eléctrico nacional. Es un patrimonio estratégico que, aun habiendo sido motor de infraestructura, educación, salud y deporte en Concordia, Federación y toda la región, hoy aparece reducido a una “unidad de negocio” para actores del mercado eléctrico, en lugar de beneficiar directamente a la zona que la aloja.</p><p>El 14 de mayo de 1995, más del 90% de los votantes de Concordia y Federación rechazó su privatización en un plebiscito histórico. Aquella decisión defendió el patrimonio colectivo y dejó una lección clara: los entrerrianos saben cuándo defender sus derechos y su futuro.</p><p>Treinta años después, la amenaza regresa. La alianza Frigerio–Milei pretende ignorar esa memoria colectiva, repitiendo viejas recetas de entrega del patrimonio público bajo otra boleta electoral, ahora de color violeta. Las declaraciones de Benegas Lynch muestran que la privatización no es hipótesis, es proyecto político.Además, conviene remarcar: Salto Grande es un emprendimiento binacional. Privatizarla es jurídicamente inviable sin acuerdo con la República Oriental del Uruguay. Que Benegas Lynch lo proponga revela la intención de avanzar, junto con Frigerio, en entregar el patrimonio entrerriano a la lógica del mercado. Ocurre que nadie puede defender lo que no conoce ni proteger lo que no siente como propio por falta de entrerrianía.</p><p>La historia se repite:&nbsp;Endeudamiento y entregaEl libreto es conocido: primero endeudamiento, luego privatización. Los mismos actores que promovieron políticas de entrega en los ’90 hoy aplican la misma fórmula, bajo otro color político, pero con idéntico objetivo: negocios para unos pocos.</p><p>No fue un error ni un exabrupto: Benegas Lynch habló con claridad. Donde hay empresas públicas con superávit, ellos ven oportunidades de negocio privado, aun a costa de la soberanía energética y el bienestar de todos los entrerrianos.</p><p>Una oportunidad para defender a Entre RíosLas elecciones ofrecen una oportunidad para fijar una postura firme en defensa de los intereses provinciales. Se trata de elegir representantes ante el Congreso Nacional que prioricen el bien común sobre los negocios privados.</p><p>ENERSA y Salto Grande son patrimonio colectivo frente a un proyecto que busca apropiación privada. Defenderlos no es ideología: es una necesidad vital para la vida cotidiana de cada entrerriano.</p><p>El frente La Libertad Avanza de Frigerio y Milei es el frente que, además de buscar un resultado electoral favorable y endeudar, pretende privatizar Entre Ríos. La política no puede reducirse a una planilla de negocios: lo nuestro es la gente, no las unidades de negocio.</p><p>Ante esta amenaza, las convicciones deben ser firmes y claras: Entre Ríos no se vende, se defiende. Nuestra energía, nuestra soberanía, nuestro futuro. Pensemos una Entre Ríos para los entrerrianos. ¡Fuerza Entre Ríos!</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uLEL9HaRIkeOIx38aIJ9kwwOGg4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/milei_frigerio.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La alianza política y electoral entre Rogelio Frigerio y Javier Milei, que competirá en octubre bajo la boleta violeta de “La Libertad Avanza”, expone con claridad su agenda: privatizar los activos estratégicos de Entre Ríos.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-08-27T04:00:00+00:00</published>
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            Gobernicar la esperanza
        </title>
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2keM5X2_TFrM2ZqSIgE-6XDfzI4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/gobernicar.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>En nombre de la eficiencia, se desprecia lo público. En nombre de un futuro supuestamente mejor, se arrasa con el presente real de millones de compatriotas.Se nos quiere convencer de que el Estado es un obstáculo y no una herramienta. Que el mercado -impersonal, desregulado, concentrado- puede reemplazar el entramado de derechos que la sociedad construyó con décadas de lucha. Que cada persona debe arreglárselas por su cuenta, como si el mérito alcanzara para nacer en un barrio digno, acceder a una alimentación saludable o conseguir trabajo. Pero no elegimos dónde, cómo ni cuándo nacer.</p><p>El accidenteLo que se conoce como “el accidente del nacimiento” marca con fuerza el punto de partida de nuestras vidas. Y no hay mérito que alcance para corregir una desventaja tan estructural como haber nacido en la intemperie, en la pobreza o en la exclusión. Las personas, buscadas o no por sus progenitores, simplemente nacen. Y desde entonces, la justicia social debe ser la respuesta política que equilibre lo que el azar del origen no pudo ofrecer.Frente al relato actual que erosiona los vínculos comunitarios, hace falta levantar otro. Uno que no se construye desde el enojo o la nostalgia, sino desde la convicción profunda de que hay otra manera de vivir, de hacer política, de gobernar.</p><p>Municipios que gobernican: cuando gobernar&nbsp;también es cuidarEn este contexto de repliegue del Estado nacional y provincial, los municipios no solo quedan en la primera línea de atención de las demandas populares, sino que se transforman en el último refugio institucional del pueblo. Son la expresión más directa, más cotidiana, más concreta de lo público en la vida real de la gente.Pero no alcanza con administrar bien. No basta con ejecutar obras o pagar sueldos a tiempo. Gobernar, en estos tiempos, exige algo más profundo: exige gobernicar.Gobernicar es gobernar cuidando. Es estar presentes no solo con la maquinaria del Estado, sino con el alma de la política. Es mirar a los vecinos a los ojos. Es caminar las calles sabiendo que cada reclamo encierra una historia. Es decidir pensando en el bien común, aunque no rinda electoralmente. Es acompañar, no solo asistir. Es construir comunidad, no solo gestionar.Gobernicar es una práctica política que reconoce que el cuidado no es tarea menor ni secundaria. Que en cada rampa que se construye, en cada espacio verde que se preserva, en cada acción cultural, sanitaria o educativa, hay una forma de decirle a la comunidad: “Estamos acá. No te soltamos la mano”.</p><p>La política como acto de ternuraEn un país donde crecen la desconfianza, la frustración y la bronca, donde muchas personas se sienten solas ante un sistema que no las protege, la política que cuida es una forma de ternura organizada. Una forma de hacer justicia desde lo cotidiano.Gobernicar es, también, resistir con sentido. Es no resignarse. Es negarse a la idea de que nada se puede hacer, que todo está perdido, que lo único posible es ajustarse y esperar. Gobernican quienes ponen el cuerpo. Quienes no dicen “esto no nos corresponde”, sino que se hacen cargo. Quienes diseñan políticas desde la escucha y no desde un Excel. Quienes no le temen a embarrarse los zapatos porque saben que la política real se construye desde el territorio.No es casual que muchos intendentes y equipos municipales se hayan convertido, en este tiempo, en verdaderos amortiguadores sociales. Porque mientras otros recortan, los municipios multiplican esfuerzos. Donde otros abandonan, ellos sostienen. Donde se clausuran derechos, ellos abren oportunidades.</p><p>Un Estado que se construye desde abajoLos municipios que gobernican no son solo unidades administrativas: son células vivas del Estado en su versión más humana. Allí donde se articula lo concreto con lo simbólico. Donde el “Estado presente” deja de ser un lema y se vuelve gesto, presencia, decisión.Pero gobernicar no es improvisar. Requiere planificación, sensibilidad, liderazgo y equipo. Requiere diálogo con la comunidad, articulación con instituciones, creatividad para resolver con poco y compromiso para resistir la tentación del cinismo.En tiempos donde se clausura el futuro como derecho, gobernicar es abrirlo como posibilidad.La palabra que vuelve a valerTambién es momento de recuperar el valor de la palabra. De volver al compromiso como forma de hacer política. De sostener la coherencia como forma de vivirla. No se trata de convencer desde arriba, sino de construir desde abajo. Desde la palabra compartida. Desde la escucha activa. Desde la pedagogía de la presencia.La gente no pide milagros, pide presencia, cercanía. Pide que no le mientan. Que no se le dé la espalda. Que no se la culpe por lo que sufre. Gobernicar también es eso: no perder la capacidad de mirar a los ojos, de pedir perdón si es necesario, de explicar, de acompañar, de corregir.</p><p>Lo nuestro es la gentePor eso el desafío no es solamente resistir. Es reconstruir sentido. Es abrazar la política como herramienta para una vida mejor. Para que vuelva a valer la pena militar, caminar con otros, soñar en común. Para que nuestros gobiernos locales sean verdaderos motores de justicia, de dignidad y de futuro.Gobernicar es sembrar humanidad donde otros siembran desconfianza. Es asumir que cada rincón del municipio puede ser una trinchera de ternura. Que cada acción cotidiana puede ser una victoria sobre la indiferencia.Porque, en definitiva, lo nuestro es la gente, lo único que debe importarnos.</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2keM5X2_TFrM2ZqSIgE-6XDfzI4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/gobernicar.png" class="type:primaryImage" /></figure>Cuando las certezas crujen
Vivimos un tiempo donde lo impensado se vuelve costumbre. Donde conceptos que hasta hace poco eran pilares del consenso democrático -como salud pública, gratuidad educativa, justicia social o políticas de inclusión- hoy son cuestionados, puestos en duda, relativizados. En nombre de la libertad, se promueve la competencia como forma de organización social.]]>
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                <published>2025-08-11T04:30:00+00:00</published>
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            Sin tolerancia no hay futuro
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PO1uzX9NcJNSQQivhe_pxScx5D0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/tolerancia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La sociedad actual exige cada vez más, pero al mismo tiempo tolera cada vez menos. Esta contradicción se encuentra en el centro de la crisis política y social que atravesamos. Ciertos “líderes”, en lugar de abrir espacios para el debate, se atrincheran en discursos monolíticos; las promesas se diluyen en el olvido y la palabra pública pierde su valor esencial. Así, la política que debería ser puente de encuentro se convierte en muro de división y confrontación.</p><p>Herlax y el 9 de julioDurante el acto conmemorativo del pasado 9 de Julio en Concepción del Uruguay, el ingeniero Martín Herlax, decano de la UTN regional, realizó una reflexión que va más allá de las palabras protocolares. Remarcó que conceptos como independencia, autonomía y soberanía no son nociones estáticas ni universales; son “construcciones históricas” que deben interpretarse y adaptarse a las realidades contemporáneas.Herlax enfatizó que, en estos tiempos de cambio acelerado, resulta imprescindible fortalecer todos los niveles de la educación para garantizar la autonomía del pensamiento crítico. Subrayó la importancia de “fomentar el espíritu crítico” como herramienta para que cada individuo pueda formarse opiniones propias y no limitarse a reproducir consignas. Pero, sobre todo, resaltó que el diálogo -esa capacidad de escucharnos y debatir con respeto- es el camino imprescindible para resolver conflictos sin violencia. Este diálogo no solo fortalece la democracia, sino que la mejora, reduce sus imperfecciones y multiplica sus virtudes.Este llamado resuena como un urgente reclamo hacia toda la sociedad argentina. Sin autonomía intelectual y sin diálogo genuino, la democracia corre el riesgo de vaciarse de contenido, dejando paso a una simulación vacía de sentido.Sin embargo, la realidad que vivimos es preocupante. Se observa una fuerte tendencia a la polarización extrema, donde la figura del adversario se transforma en enemigo. El discurso oficial a menudo estigmatiza a la prensa crítica y a la oposición, alimentando un clima hostil que se traduce en presiones judiciales y económicas sobre medios independientes.</p><p>Filosofía políticaDesde la filosofía política y los derechos humanos, las advertencias son claras y contundentes. John Stuart Mill, en su defensa clásica de la libertad, afirmó que esta solo puede ser limitada para impedir daños a terceros. Victoria Camps, en la actualidad, sostiene que la tolerancia es la virtud esencial de la democracia, indispensable para sostener la pluralidad, evitar el autoritarismo y garantizar la convivencia en sociedades diversas.La intolerancia, por lo tanto, no es simplemente un desacuerdo político o cultural: es un virus que corroe las instituciones y debilita el pacto social que nos une como ciudadanos.</p><p>Los desafíos que tenemos por delantePodemos mencionar ciertos desafíos claves que necesitamos como país para avanzar sanamente en la tan mentada reconstrucción de la Nación y así poder seguir en el sostenimiento permanente de la democracia argentina, requiriendo de un compromiso colectivo y profundo. Para eso necesitamos: Reafirmar la tolerancia y el respeto al disenso como principios innegociables. Garantizar la libertad de expresión y proteger con firmeza a quienes ejercen el periodismo y a los medios independientes. Revitalizar los partidos políticos como verdaderos espacios de formación, debate y representación ciudadana. Fomentar y construir espacios de deliberación pluralista, donde la transparencia y el respeto mutuo sean la base del encuentro.En definitiva, la política debe dejar de ser un campo de batalla para convertirse en una herramienta de encuentro y construcción colectiva. La escucha activa y el diálogo sincero son la mejor forma de superar diferencias y avanzar hacia una sociedad más justa y democrática.</p><p>Escuchar con atenciónLa democracia no se sostiene con gritos ni con silencios impuestos. Solo puede construirse desde la escucha, la reflexión profunda y la convivencia con la diferencia. Si no recuperamos estos valores esenciales, la intolerancia continuará alimentando el desencanto social, la fractura y la desconfianza, poniendo en riesgo el futuro mismo de nuestra convivencia y desarrollo como pueblo.Que el llamado del ingeniero Herlax nos inspire a todos a fortalecer el espíritu crítico y a cultivar el diálogo como camino para sanar y crecer juntos. La esperanza de un nuevo comienzo está en la tolerancia y en la voluntad colectiva de construir puentes donde hoy solo existen muros.Porque sin tolerancia no hay futuro, no olvidemos nunca lo que realmente debe importarnos y a quienes hay que escuchar siempre con atención: a la gente.</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PO1uzX9NcJNSQQivhe_pxScx5D0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/tolerancia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La dinámica actual nos demuestra algo alarmante como sociedad. En un país que clama por cambios, la intolerancia política es la mayor amenaza a la esperanza colectiva. En política, cuando la palabra se devalúa y el diálogo se rompe, la democracia comienza a desmoronarse.]]>
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                <published>2025-07-22T05:00:00+00:00</published>
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            El voto ausente
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lfjXM73YDmfqDh67mbJx_OQNzJU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/10/18_votar-paz.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El datoUn relevamiento reciente de la consultora “Equipo Mide”, analizado por Sebastián Halperín, revela un dato inquietante: más del 56?% de quienes no votan lo hacen por rechazo directo al sistema político, mientras otro 21?% dice no sentirse representado. Apenas un 11?% menciona causas personales o circunstanciales. Las frases que se repiten son tan duras como sinceras: “me tienen podrido”, “no sirve de nada votar”, “a nadie le importa el pueblo”.El informe también deja en evidencia que la mayoría de quienes se alejan de las urnas no lo hacen por apatía, sino por decepción. Se trata de una ciudadanía que esperó, acompañó, creyó… y se sintió traicionada. En especial, los sectores populares, los jóvenes y quienes ya no se ven reflejados en las opciones tradicionales.</p><p>Participar no es solo ir a votarLa baja participación favorece a los aparatos y a las minorías intensas. Por eso es crucial romper la lógica de resignación. El voto vale. La democracia no se sostiene sola. Y para que funcione, necesita política con sentido, con cercanía, con compromiso.Los desafíos son muchos: recuperar la credibilidad, comunicar con claridad en este nuevo sistema de boleta, explicar propuestas, fiscalizar con militancia, y tender puentes hacia quienes se alejaron. No podemos pedir el voto si antes no ofrecemos algo más profundo: representación y dignidad.</p><p>Una elección para reconstruirLa democracia no es un trámite. Es una construcción colectiva. Y hoy, cuando una mayoría siente que votar “no cambia nada”, el desafío más grande no es ganar una elección, sino reconstruir la esperanza.Frente a eso, copiar el discurso dominante no es respuesta. Tampoco lo es la repetición de fórmulas vacías. Representar hoy implica hablar en serio de trabajo, salud, educación, vivienda, hábitat, cultura, producción, niñez y familia. Implica volver a escuchar y volver a proponer.</p><p>Un escenario con reglas nuevasEste año debuta la Boleta Única de Papel (BUP), un sistema más moderno y más transparente, pero también más exigente para todas las fuerzas políticas. La boleta tradicional, con sus colores y su identificación partidaria, ya no estará en el cuarto oscuro. Eso obliga a informar mejor, a tener propuestas más claras y a sostener una fiscalización activa en cada mesa.La BUP deja en evidencia algo que venía ocurriendo silenciosamente: los viejos métodos se están agotando. Y frente a una ciudadanía cada vez más desconfiada, la política debe hablar con claridad, sin atajos ni disfraces. En este contexto, el conocimiento previo, la presencia territorial y la pedagogía política pasan a ser centrales.</p><p>Provincializar el debateEn Entre Ríos necesitamos provincializar el debate. Mostrar otra agenda. Recuperar desde el peronismo el vínculo con el pueblo entrerriano, desde donde se vive la realidad: en las escuelas, en los barrios, en los clubes, en las mesas familiares. Representar es también saber mirar desde acá.Porque nuestras urgencias no pueden esperar el turno del marketing. La salud, el empleo, la educación y el hábitat no se resuelven desde Buenos Aires gobernando Entre Ríos. Se construyen todos los días, con políticas locales, con equipos comprometidos, con Estado presente.No estamos ante un problema de campaña de un sector. Estamos ante una crisis de representación en general. Y quienes hacemos política no podemos mirar para otro lado. Por eso elijamos participar, caminar y tender puentes. Porque lo nuestro es la gente. Lo único que debe importarnos.</p><p>(*) El autor: Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lfjXM73YDmfqDh67mbJx_OQNzJU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/10/18_votar-paz.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Al peronismo entrerriano, este 2025 nos plantea un desafío crucial: volver a representar con profundidad y sentido. No se trata solo de una elección más, sino de un momento excepcional, marcado por un clima social y político cargado de incertidumbre. Lo que está en juego trasciende los cargos: se discute la legitimidad misma del sistema democrático en un tiempo donde crecen la apatía y la desconfianza. Argentina sigue votando, sí, pero cada vez con menos participación. Y ese ausentismo, lejos de ser un dato aislado, expresa una señal de alarma que debemos tomar en serio.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-07-07T03:30:00+00:00</published>
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            Estado chico, inflación baja, malestar grande
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PT9G-oPE6QewxuYj9iTnXfKItAo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/06/bienestar.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La Argentina atraviesa un momento de dislocación entre los datos oficiales y la experiencia concreta de la ciudadanía. Mientras el Gobierno Nacional celebra una inflación mensual del 1,5% -la más baja en cinco años- y avanza en privatizaciones “modelo” como la de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA), una de las ocho compañías estatales sobre las que el Poder Ejecutivo ya definió un esquema específico de venta para captar divisas sin recurrir al endeudamiento, el malestar social crece, la clase media se achica y la política se distancia de la realidad diaria de la gente.AySA fue creada el 21 de marzo de 2006 mediante el Decreto 304/2006 del Poder Ejecutivo Nacional y ratificada por el Congreso a través de la Ley N° 26.100.&nbsp;Su capital social está compuesto en un 90% por el Estado Nacional, mientras que el 10% restante pertenece al personal a través de un Programa de Participación Accionaria (PPA), un esquema inédito dentro del universo de empresas públicas argentinas.Este es, quizás, uno de los rasgos más paradójicos del presente argentino: una economía que muestra ciertos logros macroeconómicos, pero que en la calle se siente cada vez más distante de las mayorías.&nbsp;El “milagro inflacionario” que el oficialismo festeja no vino acompañado de mejoras reales en el poder adquisitivo ni en la calidad de vida, de la gente de a pie.&nbsp;Por el contrario, la mayoría de los hogares ajustan, recortan, postergan y resignan.</p><p>Estado chico, infierno grandeEn nombre del orden fiscal, se recortan derechos, se venden activos estratégicos y se achican los márgenes del Estado.&nbsp;Se festejan cifras macroeconómicas como la inflación más baja en cinco años, mientras en paralelo se paralizan obras, se cierran programas y los municipios —la puerta de entrada al Estado para millones de personas— quedan cada vez más solos.Este modelo de “Estado chico” no es neutro. Afecta, y mucho, a las diferentes ciudades del país como Concepción del Uruguay, donde el impacto de la caída de la coparticipación nacional y provincial ya supera el 30%. Se licuan los recursos que sostienen servicios esenciales: desde la recolección de residuos hasta el alumbrado público, desde la asistencia social hasta el mantenimiento escolar. La gestión local, que debe dar respuestas concretas todos los días, recibe cada vez menos herramientas para hacerlo.Este achique, que se disfraza de eficiencia, en realidad representa una transferencia brutal de responsabilidades sin recursos. El Estado se retira, pero no desaparece la necesidad de un colectivo que pase, una ambulancia que llegue o un reclamo que se escuche.</p><p>NúmerosSegún el Centro RA (Razón Argentina) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), los servicios públicos aumentaron hasta un 707% en el último año. El gas, el agua, la luz y el transporte absorbieron buena parte del ingreso de trabajadores formales, jubilados y pymes. Las ventas en librerías, comercios de barrio y locales de ropa se desplomaron. El consumo masivo, los viajes y el esparcimiento son hoy un lujo reservado para unos pocos.Por otro lado, la estrategia de privatizaciones, encabezada por la venta de AySA, revela una nueva lógica de acumulación estatal: el Estado como activo a liquidar, no como garante de derechos.&nbsp;En lugar de fortalecer empresas estratégicas, se las convierte en fichas para atraer dólares, consolidar el ajuste y financiar una transición que beneficia a pocos. El mercado gana, el Estado se retira, y con él, se debilitan los mecanismos de regulación, inclusión y acceso. Cualquier parecido a los ´90 es mera coincidencia.</p><p>ImpacienciaDesde esta óptica, el proyecto económico del gobierno se explica más como una reingeniería ideológica que como una planificación productiva. El éxito de la política se mide por cuánto se recorta, no por cuántas oportunidades se crean. Y esa lógica tiene un límite: la paciencia social.</p><p>No se trata de negar la importancia de ordenar cuentas públicas, ni de rechazar el debate sobre el rol del Estado. Pero no se puede construir nada si los que más necesitan quedan afuera. No hay municipio viable sin recursos. No hay Nación posible sin inclusión. Y no hay paz duradera si la desigualdad se profundiza mientras los discursos celebran balances que no se traducen en bienestar.Porque mientras los datos macroeconómicos mejoran, las condiciones materiales de existencia de millones de argentinos empeoran.</p><p>Es en ese vacío donde empieza a romperse algo más grave: la idea de comunidad. Porque cuando las instituciones fallan, cuando el vecino siente que nadie responde, lo que se debilita no es solo un presupuesto, es la confianza en el futuro. Y cuando esa brecha entre la estadística y la realidad se ensancha, se rompe algo más profundo que el contrato social.Reconstruir esperanzaPor eso, el desafío no es solo bajar la inflación y estabilizar cifras. Algo que está bien, pues lleva tranquilidad al consumidor y a quienes producen.</p><p>Pero es necesario ahora reconstruir un sentido de comunidad, una política de cercanía, y un horizonte de bienestar posible para las grandes mayorías. Es necesario reconstruir la cercanía entre la política y la gente, entre las decisiones y la vida real.</p><p>La Nación es una tarea de todos y para todos, una construcción colectiva. La Argentina no necesita menos Estado, necesita un Estado presente donde más se lo necesita. Ni ineficiente, ni ausente: humano, territorial, situado, comprometido. Con una mano extendida, no con una puerta cerrada.</p><p>Hoy más que nunca, Argentina necesita políticas que escuchen el dolor social y reconstruyan esperanza. Sin eso, cualquier número que cierre será solo un espejismo. Los números deben cerrar, sí, en eso coincidimos todos, pero con una gran salvedad, deberá serlo con “la gente adentro”, sino no habrá PAZ posible.</p><p>En Concepción del Uruguay lo sabemos bien: cada vecino que golpea la puerta del municipio no pregunta por la macro economía, pide soluciones. Por eso, lo nuestro es la gente, no lo olvidemos.</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PT9G-oPE6QewxuYj9iTnXfKItAo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/06/bienestar.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La Argentina atraviesa un momento de dislocación entre los datos oficiales y la experiencia concreta de la ciudadanía. Mientras el Gobierno Nacional c...]]>
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            El desafío
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tJshGhJNBBadKyPZ7VcFlM6jiFA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/06/sociedad_mas_justa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En tiempos de gritos y trincheras, hablar de “verdades” puede parecer ingenuo. Pero es, en realidad, un acto político. Porque las verdades, como enseñaban los griegos, no se imponen por sí mismas: se construyen en el terreno de la palabra, en el modo en que son dichas, defendidas o negadas.No es casual que hoy se grite tanto. El grito busca acallar al otro, desbordar el debate, evitar el argumento. En las trincheras no se dialoga: se resiste, se combate, se ataca. Por eso, quienes todavía creemos en el poder de la palabra y la construcción común, tenemos una tarea urgente: bajar el tono sin bajar las convicciones, y animarnos a hablar en serio, incluso cuando lo fácil es sumarse al ruido.</p><p>Mentira la verdadAristóteles diferenciaba entre la sofística -el arte de hacer parecer verdadero lo falso- y la retórica -el arte de volver verosímil lo verdadero-. Hoy, en pleno siglo XXI, esa disputa sigue viva. Y en medio del ruido, es cada vez más difícil distinguir entre convicciones y manipulaciones.La colonización de las palabras por discursos engañosos o cínicos ha vaciado de contenido muchas luchas históricas. Se habla de libertad para justificar recortes, de sinceridad para avalar crueldades, de orden para encubrir abusos. La mentira ya no se esconde: se afirma con convicción. Y eso nos obliga a defender la verdad no como dogma, sino como búsqueda activa, crítica, compartida.</p><p>Estamos viviendo una época donde los hechos pierden valor frente a los relatos. Donde la crueldad puede disfrazarse de sinceridad, y donde la exclusión se vende como libertad. Por eso, recuperar un pensamiento que defienda la verdad como bien común, es una tarea urgente. No una verdad única, cerrada, sino aquella que se construye con honestidad intelectual, con sensibilidad social y con respeto democrático.</p><p>Ya no importa tanto qué pasa, sino cómo se lo cuenta. La emoción, muchas veces manipulada, pesa más que la prueba. Pero si renunciamos al valor de los hechos, si aceptamos que todo es opinión, perdemos la posibilidad de construir acuerdos básicos. Necesitamos volver a confiar en que hay un suelo compartido desde donde pensar la realidad. Que no todo da igual. Que no todo vale.</p><p>La Argentina que vieneLa tolerancia no es resignación ni tibieza. Es la fuerza de sostener un diálogo sin renunciar a la diferencia. Es entender que el otro no es un enemigo, sino parte del mismo juego democrático. En contextos de polarización extrema, la tolerancia se vuelve revolucionaria. Nos invita a dejar de buscar culpables y empezar a construir respuestas colectivas.</p><p>Argentina atraviesa un momento de transición profunda. No solo política o económica, sino cultural y moral. Una etapa en la que se ponen en juego sentidos básicos: qué entendemos por justicia, por dignidad, por comunidad. Y en esa transición, nadie sabe cuánto durará el desconcierto ni qué forma tomará lo que viene. Pero todos -lo sepamos o no- estamos siendo parte del debate que lo define.</p><p>Lo que sí es evidente es que nada será igual después. Porque cuando un pueblo pasa por el dolor, por el despojo o por la indiferencia institucionalizada, ya no vuelve a ser el mismo. Puede replegarse o fortalecerse, puede resignarse o rebelarse, pero algo cambia para siempre.</p><p>Es aquí donde se abre una oportunidad histórica: volver a pensar la comunidad como respuesta. No como nostalgia ni como consigna vacía, sino como proyecto. Una comunidad que se reconozca en sus lazos, en sus barrios, en sus escuelas y hospitales. Que no caiga en la trampa de la competencia individualista, sino que revalorice la cooperación, la cercanía, la empatía.</p><p>¿Qué país queremos?La pregunta por el futuro ya no es solo técnica o electoral: es existencial. ¿Qué país queremos ser después de esta crisis? ¿Uno más desigual, más insensible, más individualista? ¿O uno que aprenda de sus errores y se anime a construir desde el daño? Esa respuesta no vendrá de arriba: se gesta en cada barrio, en cada espacio común donde aún se sostienen la solidaridad y la esperanza.</p><p>Para eso, el Estado no puede achicarse hasta desaparecer. Debe reconfigurarse como herramienta de cuidado, como espacio donde lo público vuelva a tener sentido.</p><p>Y junto a él, las organizaciones libres del pueblo, los clubes, los sindicatos, las cooperadoras, los comedores, deben recuperar protagonismo. No como apéndices del poder, sino como parte del tejido vivo de la democracia.</p><p>Este tiempo, con todo su desconcierto, puede convertirse en un umbral. Hay momentos históricos en que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. En ese entre, se define mucho más de lo que parece. No se trata de esperar pasivamente que pase la tormenta. Se trata de decidir quiénes queremos ser cuando amaine.</p><p>DesafiarnosEl mayor desafío que tenemos no es adaptarnos al ajuste. Es darnos cuenta de que este tiempo, con todas sus sombras, también puede ser una puerta. Un umbral hacia otra forma de hacer las cosas. Más humana. Más justa. Más nuestra.</p><p>Siempre se pensó a la tolerancia como pilar de la convivencia. Hay quienes la entienden como límite al daño; hay quienes la ven como una virtud civil. Pero todos coinciden en algo fundamental: que la democracia no puede sobrevivir sin el ejercicio de aceptar al otro. Sin esa ética del disenso que permite discutir sin destruir y disentir sin deshumanizar.Por eso, si nos animamos al desafío de reconstruir el lazo común, puede ser el verdadero comienzo. Construyamos cercanía, pero sostengámosla en el tiempo. Lo nuestro es la gente, no lo olvidemos.</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027.&nbsp;Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay.&nbsp;Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023.&nbsp;Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019.&nbsp;Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tJshGhJNBBadKyPZ7VcFlM6jiFA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/06/sociedad_mas_justa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Colaboración]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-06-16T03:30:00+00:00</published>
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        <title>
            Reivindiquemos la democracia
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        <author>
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/reivindiquemos-la-democracia">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0qFljALFymcm_MS-BuHpQb09lHE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/03/memoria_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Es por eso que, con el objetivo de construir colectivamente una jornada de reflexión y análisis crítico de la historia reciente, mediante la Ley N°25.633 se instituyó al 24 de marzo como el “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”, en conmemoración a quienes resultaron víctimas del “Proceso de Reorganización Nacional”. Por Ley Nº26.085, se la declaró como feriado nacional.</p><p>MemoriaLa pérdida de memoria es el olvido inusual, por eso tenemos que tener memoria social, política y económica de manera constante para que no dejemos de recordar el pasado reciente ni lo olvidemos por completo.Porque lo actual es una amalgama de lo que fue y lo que quedó atrás, pero todo va íntimamente ligado a nuestro presente, siempre.Por eso entendamos más que nunca a la memoria como una oportunidad para construir colectivamente la fortaleza necesaria para re construir desde lo actual al tejido político, social y económico, recordando nuestra historia contemporánea, aprendiendo sobre las enseñanzas que nos brinda siempre ese análisis con una mirada crítica y constructiva.</p><p>VerdadSigamos instando por medio de la verdad, a tener presente las enormes faltas cometidas contra la vida, la dignidad humana y el desprecio por la Ley y las instituciones; no solamente por parte del ámbito castrense sino también por los incontables civiles que apoyaron y colaboraron no sólo en la ejecución del golpe de Estado, sino también en su desarrollo.&nbsp;Recordemos que muchos de los que ocuparon cargos ejecutivos y judiciales (vale decir los grupos que ejercieron el poder efectivo) fueron personas que respondían a ciertos círculos empresariales y sus titulares a cargo de grandes negocios, junto a algunos sectores de la conducción del clero y las Fuerzas Armadas.&nbsp;Todos quienes condicionaron y determinaron la realidad que sobrevino y la consagraron en normas jurídicas (aún con un Poder Legislativo cerrado, anulado, sin funcionamiento), concretando de esta forma su cometido de dominación y control social.</p><p>JusticiaAlgo fundamental y claramente significativo es la necesidad de que se siga reclamando y pidiendo inclaudicablemente justicia, no sólo por ese pasado reciente, sino también por nuestro presente y más que nada por el futuro de la generación actual y las que vendrán; por las Madres, Abuelas y los Nietos recuperados (junto a los que aún faltan encontrar) y fundamentalmente los Desaparecidos y Asesinados (que incluye a 18 uruguayenses), por todos quienes todavía siguen buscando familiares que jamás han vuelto a ver, por las familias que padecieron el golpe de Estado y sus consecuencias, por los presos políticos y los cesanteados, por quienes sostuvieron la lucha para que vuelva la democracia, por todos y por el bien de una sociedad más justa e igualitaria, sigamos bregando para que se respete la Ley y se haga eterna justicia.Puesto que para legalizar aquello que nunca podría ser legítimo, muchos han sabido ser inteligentes y perspicaces a la hora de poder conjugar positivamente conceptos como “la ley”, “el derecho”, “la justicia” o “la Corte”, al sólo efecto de sostener lo indefendible.</p><p>¿Cómo seguimos?A 49 años, la crisis de representatividad política que existe debe ir dando paso a un cambio real, posible, sincero y sin demagogia, prestigiando el ejercicio del sano arte de la política en esta joven democracia que aún adolece de muchas cosas.&nbsp;Por eso tenemos que determinar como prioritarias, acciones concretas que permitan avanzar en la resolución de los problemas que aún afectan a muchos, llevando a la práctica criterios de justicia y equidad en la distribución de los bienes sociales como son la educación, salud, hábitat, vivienda, tierra y todo aquello que permita un mejor desarrollo del ser humano en un contexto que contenga pero que además posibilite condiciones dignas de vida.Tenemos que terminar con cualquier tipo de grieta que nos separe o aisle.&nbsp;Recordemos que la política es el arte de gobernar siempre en beneficio de los pueblos, no de intereses sectarios y excluyentes.&nbsp;Hace mucho tiempo Jauretche nos enseñó algo que sigue vigente: “Y la Nación desde entonces, va de Herodes a Pilatos; todos le ofrecen buen trato y el arreglo de sus cosas, pero ellos rompen la loza y el pueblo paga los platos”.El autor principal, el sujeto histórico de este tiempo, claramente es la gente, no una clase, fracción, grupo o élite. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, de la población sólo para &nbsp;la totalidad, de una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo y fundacional.</p><p>Por eso, a cierta ideología totalmente huérfana de sentido de pertenencia nacional o “maquillada” de tal, se le debe anteponer estratégicamente el compromiso moral y patriótico con “el otro”.&nbsp;Se necesita la profundidad conceptual de una acción política que exprese fundamentalmente gestos de grandeza y mire a la economía con “rostro humano” y no sólo como cifras que deben cerrar al alto costo de dejar gran cantidad de gente “afuera”.Celebremos nuestra DEMOCRACIA, reivindiquémosla diseñando una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, donde la búsqueda de consensos y acuerdos estén presentes, con una firme preocupación por una sociedad justa, memoriosa, sin violencias ni exclusiones.&nbsp;Se trata de luchar por un acuerdo para vivir juntos, de un pacto social y cultural colectivo, no un contrato individual. El último Golpe de Estado nos marcó a fuego y de manera muy profunda, por eso bien vale que destaquemos la preocupación constante por las causas que lo generaron, para que “Nunca Más” suceda algo igual. Porque al fin de cuentas, lo que debe importar siempre es la gente. Lo nuestro es la gente, no lo olvidemos.</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0qFljALFymcm_MS-BuHpQb09lHE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/03/memoria_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>49 años han transcurridos desde que, enmarcados en un asociativismo anti democrático, Civiles y Fuerzas Armadas usurparon el gobierno del Estado Nacional Argentino, el de los distintos Estados Provinciales y el de todos los Municipios del país. Con eso se dio inicio formal al período más oscuro y anti democrático que hayamos conocido los argentinos.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-03-25T16:00:00+00:00</published>
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        <title>
            Re organizar
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        <author>
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
            </name>
        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/OMGbchoioylGucbXrz04q6DpcOE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/reorganizarnos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Lo que pasa</p><p>En nuestro país la desigualdad social y económica se profundiza día a día, esto se evidencia en la concentración de la riqueza en manos de unos pocos.</p><p>Enfrentamos problemas de desigualdad, con una brecha social importante entre el beneficio que se concentra cada vez más para 1/3 de la población, en detrimento de un país alterno que comprende al 2/3 restante.Aun así, todavía persiste una sana cuota de esperanza en ese 2/3, como instinto de supervivencia. Eso es lo único que sostiene a una clase empobrecida y más acrecentada en su masividad. La Fe.Problemas como la corrupción y el clientelismo se mantienen persistentes, de manera constante y casi como costumbre. Nada ha cambiado, sólo algunos gestos valorables pero muchos otros dotados de mera demagogia y acciones propagandísticas. Por el contrario, se profundiza aún más la debacle social por el quiebre cultural que se lleva adelante, con planteos retrógrados en temas que se pensaban ya superados.&nbsp;Ante una falta de institucionalidad se genera como consecuencia una inestabilidad política. Seguimos enfrentando problemas de índole, económico, político y social, con una polarización desigual, con falta de diálogo político constructivo y el consiguiente consenso.</p><p>El país enfrenta problemas económicos graves, que se “camuflan” en una estabilidad inflacionaria a la baja, pero con una deuda pública y social importante, la que claramente no se generó solamente en estos últimos doce meses, pero que sí se ha profundizado más aún.</p><p>Además, en la actualidad imperante, el debate cultural sobre el rol del Estado en la economía es más complejo que hace unos años, aunque ello pareciera tan simple. Ocurre que algunos sectores abogan por un Estado más pequeño y otros entienden que debe haber un Estado más activo en la regulación de la economía. Como explica Perón, “la economía nunca ha sido libre, o la controla el Estado en beneficio del pueblo, o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de este”. La discusión que debería darse es si el Estado ha sido eficiente en beneficio del Pueblo. Pues está claro que no siempre lo ha sido.</p><p>Lo que falta</p><p>Adolecemos de una mayor participación ciudadana activa en términos presenciales, con connotación política plena en lo posible y no vaciada de ella. En la actualidad, la participación ciudadana se presenta como más amplia y diversa, mucho más virtual, máxime con el uso de tecnologías digitales y redes sociales para movilizar y organizarse de manera práctica, pero desde la comodidad de un móvil digital mayormente. Una participación comprometida es fundamental, eso requiere una mayor conciencia cívica y política en la sociedad.</p><p>Está claro que la falta de consenso político y la polarización desigual en la clase política, presenta los mayores obstáculos para re organizar la comunidad de manera efectiva. La falta de una institucionalidad sólida y además la inestabilidad política son problemas persistentes que deberían ser abordados con altura y de manera efectiva, pensando en cómo resolver los problemas de la gente y no los problemas políticos de la política.</p><p>La falta de una visión de largo plazo y la priorización de intereses a corto plazo son escollos importantes. El diálogo y la cooperación entre diferentes sectores de la sociedad y la política son fundamentales.&nbsp;Esto requiere una mayor capacidad para escuchar y entender diferentes perspectivas y encontrar soluciones consensuadas. Escuchar más que hablar, atender atentamente a la gente. Interpretar lo que quieren decir.</p><p>Re organizarnosSi lo que queremos es ser Nación, partiendo de la concepción de Patria como algo que nos vino dado desde que nacimos, pero vapuleada por muchos quienes han venido a ser “salvadores por temporada”, debemos comprender que se necesita de una construcción colectiva.&nbsp;Una tarea de todos y para todos, porque re organizar la comunidad no es cosa fácil, es una resultante bastante difícil de conseguir, pero que se hace necesario intentarlo por el bien de todos.</p><p>Como bien expresó el escritor, político, periodista y pensador argentino, Manuel Baldomero Ugarte hace 100 años atrás, “la sociedad no estará bien organizada mientras haya gentes que sufren, que carezcan de lo indispensable y vendan su vigor por un mendrugo.&nbsp;Mientras la mujer sea una esclava y el obrero una bestia de labor, mientras junto a la privación de los unos, se alce la abundancia de los otros, mientras unos sufran para que otros gocen, mientras unos ayunen para que otros se atosiguen de manjares, mientras las gentes estén divididas en dos clases: una que vive para consumir y otra para producir; una que vive para divertirse y otra para trabajar; una que no crea nada y disfruta todo, y otra que crea todo y no disfruta nada”.Sin una comunidad organizada, nadie se puede realizar, es básicamente una concepción humanista. Por eso, lo nuestro es la gente, no lo olvidemos, intentemos re organizarla. Ese es nuestro mayor desafío.</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/OMGbchoioylGucbXrz04q6DpcOE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/reorganizarnos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En este cambio de época, la situación política y social que atraviesa la Argentina nos tiene que interpelar para que de una buena vez se propongan ideas y se lleven adelante acciones superadoras para re organizar la comunidad de manera más justa, equitativa e inclusiva.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-02-03T09:00:00+00:00</published>
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            Nadie pide perdón
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/interes-general/nadie-pide-perdon">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rcsj7NSl_y_A6ZeUU4lsfYYyz3k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/12/justicia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El precioAlto precio pagamos hoy “justos por pecadores”, de culpas y errores garrafales que podrían haberse evitado al tener mayor consideración y criterio para elegir a nuestros representantes. Lo anecdótico es que en 41 años de democracia ininterrumpida, los entrerrianos pasamos de tener una Diputada de la Nación en los noventa, que su máximo proyecto presentado fue el que se eliminara la camiseta número 10 de la selección nacional de fútbol en honor a Diego Maradona, a un Senador Nacional detenido en el exterior, por pretender ingresar con moneda extranjera sin declarar al Paraguay luego de haber pasado por Brasil, habiendo salido desde nuestro país sin problemas.</p><p>Lo triste es que tanto la primera como el último son de un mismo partido, el del vapuleado Justicialismo entrerriano. Aunque ha habido excepciones, lamentablemente en algunos períodos nos hemos perdido de tener legisladores y legisladoras nacionales que nos representen con altura y honorabilidad. Ocurre que así como hubo quienes no aparecen ni en el buscador de google o en la guía de teléfono, tuvimos quienes sí tenían un peso específico propio. Tuvimos de todo, así nos fue también.Pero hablar con “el diario del lunes” siempre es fácil, ocurre que muchos vienen expresando esta situación desde hace un largo tiempo y no fueron tenidos en cuenta o capaz no lograron interpelar a cierta dirigencia que motorizada por una gloria efímera se olvidaron de escuchar a las bases y a compañeros y compañeras que les dieron una mano militante para llegar a lugares de referencia. Pasaron a definir en un escritorio lo que no se tenía en el territorio, se olvidaron de las tres banderas del Justicialismo y además de las famosas 20 verdades del peronismo. Ni hablar de la doctrina.</p><p>La responsabilidadEl peronismo entrerriano que tenemos actualmente ¿es responsabilidad de todos? La respuesta parece obvia, por supuesto que sí, aunque haya quienes quieran “sacarle el cuerpo”. Por mi culpa (que no la tengo pero la acepto) y la de todos los que deberían hacer un mea culpa. Todos tenemos nuestra cuota parte de responsabilidad, por acción u omisión, por no haber hablado y consentido, o por no haber “gritado más fuerte”. También hay una gran culpa de muchos que no la asumen o se hacen los distraídos, habiendo usufructuado la estructura electoral de un partido que le dio la posibilidad de “disfrutar las mieles del poder” y escuchar los “cantos de sirenas”. Hoy, ¿dónde están? Como el ñandú, escondiendo la cabeza.</p><p>Luego del ´83, ¿qué le pasó al peronismo que no pudo consolidar un modelo frentista consensuado a largo plazo? Nos pasó de todo, grandes triunfos y tristes derrotas. La decadencia actualmente transita entre defraudaciones, traiciones y claudicaciones. A pesar de que hubo tiempos de firmes reivindicaciones, los ideales se fueron tornando indefinidos hasta conformar un porvenir casi sin rumbo. Claramente la realidad del peronismo entrerriano de hoy es la de un movimiento acéfalo, con peligro de disgregación y donde no existe conducción política, pero que tarde o temprano aparecerá naturalmente (o deberá aparecer).</p><p>La inevitable decadenciaLa historia enseña que existe una inevitable decadencia de todos los líderes y de los imperios que estos construyen sin importar cuán poderosos fueron en su tiempo. Como expresa el soneto Ozymandias: “Alrededor de la decadencia de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas”. En el llano de la decadencia existe un subsuelo militante que clama por ver un porvenir con esperanza, pero también lo grita con bronca “mascullada”.</p><p>En este cambio de época y en un escenario complejo es más difícil poder consensuar una estrategia dentro del peronismo entrerriano, pero con voluntad política y gestos de grandeza, dejando las diferencias que nos separan y aíslan, con inteligencia, se puede avanzar positivamente aunque el momento actual sea adverso. Por eso, como desafío, si en el peronismo entrerriano no queremos caer en la inevitable decadencia (el Ozymandias), a mis compañeras y compañeros les insisto en cuestiones claves para el tiempo que viene a la hora de la puja del poder en función de la gente: la esperanza que hay que volver a representar y la movilización que se necesita para poder expresarla.</p><p>No nos olvidemos que además hay que cumplir con el mandato de lo resuelto en cuestiones sensibles para la “compañerada” en el último Congreso Partidario provincial del PJ. Todo debe ser factor de importancia a tener en cuenta para el futuro cercano. A eso hay que sumarle el necesario recambio dirigencial, que no se trata de una cuestión de edad, sino de proyectos e ideas y en personas que las representen con honorabilidad y principios.</p><p>Volver a ser opciónHagamos lo posible para poder volver a ser una opción válida para la gente, hay compañeras y compañeros con territorio y mayor prestigio para conformar listas mejores que ofrecer a un electorado cada vez más renuente a elegirnos entre varias opciones. De nosotros depende.</p><p>En tiempos “libertarios” y de dirigencia porteña que vino a gobernar nuestra provincia legítimamente por el voto de la gente, aceptemos y reconozcamos nuestras culpas y pidamos perdón por haber llegado a esta decadencia del peronismo entrerriano. Como “pagamos justos por pecadores” y “caemos todos en la volteada”, los justos pedimos perdón, los pecadores hagan lo suyo. Lo nuestro es la gente, no lo olvidemos.</p><p>(*) Abogado.&nbsp;Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027.&nbsp;Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay.&nbsp;Congresal Provincial del PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023.&nbsp;Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019.&nbsp;Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rcsj7NSl_y_A6ZeUU4lsfYYyz3k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/12/justicia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hay una crisis de representatividad política que sigue sin resolverse desde el 2001 y poco más de doscientos mil dólares sin declarar en un paso fronterizo por un Senador de la Nación mucho daño nos continúa haciendo, puntualmente al peronismo entrerriano, aunque también lo sea para todas las expresiones políticas por igual, pues esto detona al sistema político en general y fortalece el mensaje de la anti política. Hay un cambio de época en marcha y esto es el colofón de una decadencia institucional partidaria sin precedentes, de la que habrá que salir como se sale de los pozos: para arriba.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2024-12-10T16:00:00+00:00</published>
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            Divorciados
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                <![CDATA[Juan Martín Garay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/c3gh8ZGGMP0OSLoJQptntyKgV9g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2023/01/27_crisis_politica_peru.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Lo que fue sorpresa para quienes tenían un velo de ignorancia política y carencia de “olfato social”, en realidad era la crónica de algo anunciado. Si bien no se escuchaba en voz alta, parecía resonar. Porque como bien dice Jauretche, lo que reclama un pueblo no sólo está dado por lo que dice en voz alta sino más que nada por lo que dice en voz baja y, mucho más, por lo que no dice y está en el subconsciente. Alguien le puso voz a esa bronca y se llevó el premio mayor.</p><p>AgrietadosLa “crisis de representatividad política” todavía persiste y sigue sostenida por la desconfianza, sumado a la permanente confrontación que divide, aísla y genera resentimiento -“la grieta”-. Este divorcio, como situación recurrente, torna dificultoso la construcción colectiva. Porque como he venido expresando, con una ciudadanía que muchas veces se encuentra vaciada de política y una política que está mayormente vaciada de sociedad civil, no mucho se puede hacer. Pero hay que intentarlo.Necesitamos de la construcción de una nueva mayoría, eso requiere de un sistema democrático ya consolidado como el nuestro -aún con sus problemas siempre latentes-, pero también de una fortaleza en las instituciones y de los lazos de pertenencia solidaria a las comunidades en las que vivimos. De una unión en la diversidad, una nueva mayoría parlamentaria que el año que viene interprete el sentir popular y las nuevas demandas sociales. Las nuevas realidades.Por eso hay que escuchar y mucho, trabajar en conjunto. No hay otra alternativa que el ejercicio del diálogo sincero en el marco del encuentro voluntarioso, el de las concesiones para acordar sin egos que lo compliquen. Porque hay un nuevo tipo de Estado, un nuevo esquema laboral, nuevas prioridades y necesidades, hasta hay un &nbsp;nuevo mercado. Por eso el 2025 es clave para el tiempo de descuento que se empieza a dar entre la esperanza latente, palpitante y la bronca “implosionada” que aún no se da a conocer a “flor de piel” pero que está en el subconsciente colectivo.Esa expresión política que debería surgir como propuesta ante las distintas alternativas electorales, deberá condicionarse desde una nueva mayoría política que exprese y contenga a las otras reales necesidades de provincias como la nuestra, pero antes que nada será necesario para ello hacer todo lo posible por construir una nueva mayoría social que exprese en mayor medida la canalización de la esperanza.</p><p>MunicipalizadosLos municipios cada vez más se presentan como factor primigenio de resonancia social donde se lleva adelante el ejercicio práctico y concreto de la vida en democracia y la vida en sociedad, con una cercanía territorial entre todos los actores sociales y una marcada proximidad y accesibilidad profunda entre ellos, porque en “pueblos chicos a veces los infiernos no son tan grandes” en núcleos urbanos no tan masivos demográficamente.Esta tarea por delante se apoya siempre en el desarrollo de la “gobernanza”, donde calidad, eficacia y buenas prácticas se pueden realizar en comunidades que se realizan organizadamente como expresó un sabio General. Pero nada se puede hacer sin recursos genuinos, he ahí donde se empieza a sentir con mayor crudeza la “municipalización” de los conflictos, de la única cara visible del estado para la gente. Cuando nación y provincia se hacen los desentendidos en temas y asuntos que le son propios o deberían serlo, la gente va a golpear la puerta de la única representación estatal que tiene a su alcance, los municipios. Para ello no preguntan de quien es la posibilidad de resolución de sus problemas colectivos o particulares, le exige a las intendencias que se los resuelvan, y es ahí donde comienzan las mayores complicaciones por la incapacidad material y efectiva de dar respuesta a todos los asuntos por igual, los propios Municipales y los ajenos que corresponden a la Provincia o Nación.</p><p>Volver… con la frente marchitaComo expresión política del mayor movimiento de inclusión social de Latinoamérica, tenemos que ser mejores para poder “volver” a donde no somos gestión y sostener donde lo somos. Reivindicar nuestra razón de ser política para lograr un punto de cohesión y proyección social que permita un mejor desarrollo humano con dignidad, ejerciendo una sana manifestación de “la política” y encontrando de esta forma una “unidad de acción”.</p><p>Ocurre que nuestra concepción política es comprendida y desarrollada a través de nuestra “ideología”, que es la Justicia Social. Nuestra “forma de ejecución” sigue siendo la Doctrina Nacional y nuestra “propuesta”, hoy más que nunca debe ser la de Organizar la Comunidad.</p><p>Yo sé que en el pago...En nuestro pago chico y no tan chico, aprovechando este contexto histórico, político y cultural, desde el “peronismo” debemos ir por el posicionamiento definitivo de un proyecto que parta desde local y departamental, que permita dar pelea con una expresión política dotado de “entrerrianía”. Dejemos de enterarnos de candidaturas en el PJ entrerriano desde un medio de comunicación, démonos cuenta que tenemos la suficiente capacidad de “plantar bandera” y con eso alejarnos de internas de otros distritos que intentan dirimirlas a nivel nacional y nos digitan desde un escritorio lo que algunos no tienen en el territorio.</p><p>Deberemos ahora ser nosotros quienes tomemos la sana iniciativa y dentro de varias cuestiones propongamos reconsiderar la relación “ética” entre fines y medios. Todo esto a través de un “eje de desarrollo” donde nos demos cuenta que a las oportunidades hay que aprovecharlas, este es el momento de empezar a transitar un camino de unión en la diversidad que nos permita pensar en grande desde un proyecto local y departamental hacia todas las latitudes. Porque lo nuestro es la gente, terminemos con el divorcio, vayamos por la reconciliación desde el diálogo que concede. Lo único y prioritario sigue siendo la gente. No lo olvidemos.</p><p>(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-&nbsp;</p>]]>
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                <published>2024-11-12T10:00:00+00:00</published>
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