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    <title>El Heraldo</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
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            La apertura comercial como reforma estructural en sí misma
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/apertura_comercial.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La polémica por la&nbsp;apertura comercial</p><p>La política aperturista promovida por la administración Milei-Caputo llevó a cuestionamientos, por un lado, de aquellos que defienden el modelo proteccionista instaurado en la década del 40, del cual nunca se ha salido del todo.</p><p>Pero, incluso desde la visión favorable a la apertura, se suele objetar que la misma debe estar precedida por reformas estructurales que alivien a las empresas locales de cargas impositivas y regulatorias, a la par que se les otorgue algún tiempo razonable para volverse competitivas.</p><p>Bien, ¿cuánto tiempo? Seguramente para dar respuesta sería aconsejable analizar cada caso o sector en particular.</p><p>Al respecto, es importante destacar lo comentado por Orlando Ferreres (2010) en su trabajo “Argentina: 100 años en cifras”, quien advierte que incluso la literatura que justifica la protección para industrias “infantes” fija límites de tiempo, de modo que las mismas alcancen la madurez competitiva en un plazo determinado. Sin embargo y curiosamente, existen industrias que son infantes desde la década del 50, ya que disfrutan de medidas proteccionistas impuestas desde ese entonces.No hace falta extenderse en la explicación de que tal subsidio, no ya a la falta de madurez, sino a la ineficiencia, es un golpe al poder adquisitivo de los argentinos.</p><p>El caso FATE agudizó el debate, y justo en pleno tratamiento de la reforma que pretende dinamizar el mercado laboral otorgando un marco de mayor flexibilidad y previsibilidad a la contratación.</p><p>Principales reformas&nbsp;estructurales</p><p>Reviste cierta complejidad enumerar todas las “reformas estructurales” que requiere la Argentina para adquirir mayor competitividad y salir del estancamiento relativo iniciado en la década del 40.</p><p>Pero sin dudas deben incluirse las siguientes:&nbsp;- Fiscal: para que el sistema impositivo sea menos complejo y gravoso (aquí las provincias deben hacer su parte), y para preservar el equilibrio fiscal.&nbsp;- Laboral: para que las pymes no vean amenaza su existencia ante un juicio laboral de consecuencias devastadoras, y para incentivar el empleo formal.- Reforma monetaria y cambiaria: llegar a un sistema cambiario plenamente flexible con moneda estable.&nbsp;- Regulatoria: eliminar desregulaciones considerabas excesivas que encarezcan o desalienten actividades productivas (incluye la laboral).</p><p>Como se comentó inicialmente, se proponen tales reformas (lista no taxativa) para luego ir a la apertura comercial. Sin embargo, también podríamos ver a la apertura como una reforma estructural en sí misma, de carácter complementario, que acompañe los avances fiscales, laborales, monetario/cambiarios y regulatorios. Aquí juega un papel crucial la coordinación, como veremos luego.</p><p>Y… ¿cómo la apertura podría ayudar a la&nbsp;competitividad&nbsp;empresarial?&nbsp;La pregunta parece contraintuitiva, sin embargo, el acceso más barato hacia capital y tecnología extranjera de vanguardia o al menos superior a la desarrollada localmente, para su incorporación en la producción de empresas locales que resistan el proceso, podría contribuir a la productividad y competitividad de las mismas.</p><p>Tenemos un precedente, lo comenta el economista chileno Mauricio Rojas (2003), en referencia a la década de los 90.</p><p>Este autor destaca que la producción manufacturera aumentó 47,5% entre los años 1990 y 1998, incrementándose la productividad por trabajador un 82%.&nbsp;Cuando se discute las causas del colapso de la Convertibilidad, resulta un lugar común hablar de “apertura indiscriminada” o “neoliberalismo”, en lugar de ahondar en los problemas fiscales que llevaron al endeudamiento y posterior default.</p><p>La clave es la coordinaciónOtro aspecto que suscita debate es si shock o gradualismo, y en caso de este último cuál debería ser la velocidad del mismo.</p><p>Propongo que la discusión brinde mayor protagonismo a la cuestión de la coordinación.</p><p>Fundamento este pedido en la experiencia del gobierno de Mauricio Macri, el cual, más que por las acusaciones ideológicas absurdas que no resisten rigor económico (“neo”liberalismo, apertura “indiscriminada” etc) no pudo lograr sus objetivos a causa de una descoordinación manifiesta entre el sistema de metas de inflación y el ajuste fiscal tan parsimonioso que derivó en un ajuste hacia atrás, aumentando el déficit financiero, en vez de reducirlo, y haciendo entonces que los esfuerzos del entonces presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, por cumplir con el ritmo propuesto de reducción de la inflación, se tornaran vanos.</p><p>Diferencias en lo fiscal y cambiario respecto a las anteriores experiencias</p><p>Como ventaja frente a la situación de los 90 o la mencionada de la gestión Macri, hoy existe superávit fiscal, y un sistema cambiario de ajuste gradual de bandas que por su propia naturaleza tiende hacia un sistema cambiario de flotación pura.</p><p>Mientras el proceso de desinflación se retome, abandonando la inercia de los últimos meses, no se podría acusar al gobierno de fomentar un “ancla cambiaria”, pues si el tipo de cambio se derrumba, será responsabilidad de las fuerzas de la oferta y de la demanda, y no de un sistema diseñado para generar atraso cambiario.Evitándose los errores incurridos durante la Convertibilidad y bajo la administración Macri, un proceso de reformas estructurales que incluya la apertura comercial como parte de las mismas, podría resultar exitoso.</p><p>La apertura comercial no es una amenaza, sino una oportunidad.El verdadero peligro es repetir la descoordinación del pasado.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/apertura_comercial.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Con la memoria puesta en la experiencia de la década de los noventa y ante casos como el de la empresa FATE, varios analistas advierten que las reformas estructurales deben preceder a la apertura económica. En esta nota se invita a ver la apertura como parte de esas reformas, adquiriendo carácter complementario.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-02-21T08:30:00+00:00</published>
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            El pretendido duelo entre desinflación y crecimiento: cuando no se ve más allá del corto plazo
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/desinflacion_blanc.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En esta nota se analizará brevemente dicho trilema, y su debilidad bajo una mirada de largo plazo.El flamante año inauguró un reajuste en el ritmo de las bandas de flotación cambiarias, sin dispararse el tipo de cambio, como anunciaban los clásicos difusores de cataclismos que, hasta ahora, para su pesar, no suceden. Incluso, se inició un proceso de acumulación de reservas con el visto bueno del FMI. Al momento de escribir esta nota, el BCRA lleva comprados más de USD 700 millones desde iniciado el 2026.</p><p>El Trilema</p><p>Vamos directo al problema mencionado: para sumar reservas, el Banco Central emite pesos, y como el presidente dijo que la inflación es un fenómeno monetario, entonces más emisión, más inflación. Tiene su lógica. Como también lo tiene el hecho de que, convalidar tasas de interés más altas para sugerirle a los tenedores de pesos de que el dólar no es buen negocio y que por tanto mejor se queden en pesos, tiene efectos negativos en el nivel de actividad.&nbsp;Se encarece el crédito y se dificulta la reactivación de la economía. Así, en la reciente licitación de deuda, el ministro Caputo convalidó tasas de 49% anual, bastante por encima de la inflación esperada de alrededor de 24% (proyección Consultora Focus Economics).Entonces el trilema plantea: usted tiene 3 opciones, Sumar Reservas, Bajar la Inflación, Estimular la Actividad. Elija 2, y resigna la otra. Tiene lógica, reitero, en el corto plazo. Pensar que a largo plazo bajar la inflación, acumular reservas y lograr crecimiento económico son 3 fenómenos a un tiempo incompatibles, es absurdo. Los 3 son parte de un círculo virtuoso.</p><p>Creo haber citado en notas anteriores la poderosa frase del economista Henry Hazlitt: “El arte de la Economía consiste en considerar los efectos más remotos de cualquier acto o medida política y no meramente sus consecuencias inmediatas”Vamos al cuestionamiento central: ¿por qué a largo plazo, el trilema se debilita? Veamos algunos puntos</p><p>El aumento de la demanda de dinero</p><p>Cuando se dice que la inflación es un fenómeno monetario, se refiere, no solo a la oferta de dinero, sino también a su demanda.&nbsp;En la medida que la actividad se recupere (el FMI proyectó para este año un crecimiento del 4% en nuestra economía) la demanda monetaria aumenta, esto es clave para que, la emisión para la compra de reservas no desmadre el nivel de precios.Otra forma de notar un aumento de la demanda de dinero es la venta de dólares contra pesos. Aquí, entran en juego grandes empresas que emiten deuda en dólares para luego vender estos al Banco Central y así adquirir pesos para sus operaciones empresariales. Hay emisión monetaria, por supuesto, pero con contrapartida en demanda por parte de tales empresas.</p><p>La relación positiva entre las tasas de interés&nbsp;y el ahorro</p><p>A mayor tasa de interés real (es decir, superando la inflación proyectada), mayor estímulo al ahorro.</p><p>En lo inmediato el efecto de esta suba de tasas desalienta la actividad, constituyendo un doloroso costo estabilizador, pero luego esa mayor capacidad crediticia (ahorro acumulado) buscará colocarse en proyectos productivos.&nbsp;Es la propia dinámica de oferta y demanda en el mercado de fondos prestables la que, ante una mayor abundancia de ahorro, terminará por presionar las tasas a la baja.</p><p>Para que este proceso sea exitoso, resulta clave que el Banco Central minimice las intervenciones que distorsionan las señales de mercado”.</p><p>Más reservas,&nbsp;menos riesgo país</p><p>La acumulación de reservas es bien vista por los inversores, nacionales y extranjeros, ya que se asocia a mayor probabilidad de pago. Pues, a mayor cantidad de divisas en reserva, menor probabilidad percibida de incurrir en default.&nbsp;Así, los títulos de deuda argentina se tornan más demandados y en consecuencia suben de precio, al ser más caros rinden menos, ese menor componente de rendimiento constituye una caída en el riesgo país.</p><p>A menor riesgo país, empresas y gobiernos pueden financiarse de modo más barato, lo cual favorece la actividad y con ello la demanda de dinero, tal como antes se mencionó.Menos inflación&nbsp;(favorecida por superávit) mayor atractivo&nbsp;para la inversión de largo plazo</p><p>La compra de reservas, aunque genere tensiones inflacionarias en lo inmediato, se ve favorecida por el superávit fiscal. No es algo menor.</p><p>A diferencia del pasado, no se está emitiendo pesos contra un título del gobierno sin valor de mercado llamado “Letras Intransferibles del Tesoro” con objeto de cubrir sobregastos gubernamentales. Ni se están dilapidando divisas para comprar billetes surgidos de una canilla que no para de gotear.</p><p>La diferencia no es menor, pero no todos los analistas se encargan de subrayar el cambio de paradigma que implica el paso del inflacionismo y el déficit, al superávit y el saneamiento monetario.</p><p>¿Y este círculo virtuoso para cuándo en mi&nbsp;bolsillo (o billetera virtual para agiornarnos)?</p><p>El capital es cauteloso, y plantea una serie de preguntas antes de zambullirse en un país con historial de crisis con sus defaults y devaluaciones:&nbsp;¿Se llevará adelante una reforma laboral adecuada a las nuevas modalidades de trabajo? ¿y la reforma fiscal? ¿se continuará con la apertura comercial? ¿el tipo de cambio será completamente libre? ¿habrá estabilidad política? ¿el peronismo no se llevará puesto el orden macroeconómico y la seguridad jurídica para insistir con su ineficiente sistema corporativista, clientelar y prebendario?Son solo algunas de las preguntas que se hace el mundo ante un país que tuvo alguna vez la curiosa idea de pretender mejorar el nivel de vida de sus trabajadores “combatiendo al capital”.&nbsp;</p>]]>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/desinflacion_blanc.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Iniciamos el año 2026, y el nuevo esquema cambiario suscita discusiones que derivan en un curioso trilema. El planteo es más o menos así:  al sumarse reservas, se emiten pesos que estimulan la inflación, a menos que se apliquen mecanismos que afectan el nivel de actividad económica, debemos resignar algún objetivo.]]>
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                                <category term="economia" label="Economía" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2026-01-21T04:00:00+00:00</published>
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            Los fundamentalistas del “atraso cambiario” omiten los efectos del superávit en la competitividad
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/12/competitividad.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La expresión “fundamentalistas del atraso cambiario” no es ocurrencia del autor de esta nota, sino del mismo presidente, quien en mayo de 2024 publicó en la red social X lo siguiente:&nbsp;“FUNDAMENTALISTAS DEL ATRASO CAMBIARIO UNA PREGUNTA Si Argentina tiene una presión fiscal formal agobiante, una infraestructura deficiente y mercados poco abiertos que dificultan la competencia, lo que nos hace caro en dólares ¿les parece justo pedir devaluación para licuar los salarios en dólares y así aumentar la pobreza…?”La discusión sobre si el dólar está “caro” o “barato” no tendría asidero si el esquema cambiario fuese plenamente flotante, el muy prudente gradualismo en materia cambiaria contrasta con la osadía que se tuvo en política fiscal y monetaria.&nbsp;Aunque el régimen cambiario tengo aún rezagos de intervencionismo, al estar restringido a una banda de flotación, la meta parece ser la liberación total del mismo. &nbsp;Esto puede derivarse de que, tanto el techo como el piso de la banda, se ajustan mensualmente al 1%. Pregunta obvia: ¿Este ritmo de ajuste se queda corto ante una inflación superior al 2%? Por el momento parece ser que sí, pero no olvidar que el sendero de desinflación aún no ha concluido.</p><p>Intereses en juegoEl reclamo de una suba en el precio del dólar respondería, en gran medida, a intereses de quienes se benefician con la desvalorización de la moneda. Pagar costos internos, principalmente salarios, que se abaratan en términos relativos tras la depreciación del peso, puede resultar más cómodo que mejorar e innovar, adoptando métodos más eficientes de producción y someterse dignamente a la disciplina de la competencia externa.&nbsp;Otro factor que resulta atractivo a los “fundamentalistas del atraso cambiario” es que una desvalorización del peso licúa las deudas contraídas en moneda local. Al respecto, recientemente comentó el economista Miguel Boggiano:&nbsp;“El negocio industrial en los últimos 20 años ha sido tomar plata prestada para cualquier cosa, porque vos después debías pesos a tasas bajas y con el paso del tiempo, como se depreciaba el peso, debías cada vez menos”Si hay empresarios que reclaman reformas estructurales que permitan aliviar la carga impositiva y regulatoria, para de este modo poder competir en condiciones más justas con empresas del exterior, debemos darles la razón, por supuesto.&nbsp;Pero la competitividad o mejora en el tipo de cambio real, también se ve alentada por la ausencia de déficit fiscal, algo curiosamente omitido en las opiniones de analistas que suelen aparecer en los medios.&nbsp;Al respecto, en una publicación titulada “La Convertibilidad en Argentina: éxito, fracaso y el porqué de su final” el licenciado Iván Carrino señala como culpable de la pérdida de competitividad, no al precio del dólar que marcó la década de los noventa (el famoso uno a uno), sino al déficit fiscal, que restaba competitividad a las empresas locales productoras de bienes transables internacionalmente.&nbsp;Este efecto señalado por Carrino es denominado por los economistas “Crowding Out”, y consiste en el encarecimiento del crédito al sector privado cuando el Estado se endeuda para cubrir su déficit.</p><p>Desagreguemos el fenómeno:</p><p>Efecto Crowding Out:- El gobierno gasta deficitariamente- Se financia el déficit, en todo o en parte, emitiendo deuda.- El gobierno absorbe gran parte del crédito disponible.&nbsp;- Cuanto mayor es el stock de deuda del Estado, mayor el interés que el mercado exige para seguir prestándole.&nbsp;- Mayores tasas convalidadas por el sector público encarecen el crédito al sector privado.- Ante un costo de financiamiento más caro, las empresas pierden competitividad.&nbsp;Este mecanismo llevó a que, en el año 2023, las tasas de interés superaran el 100% anual. Así es como las llamadas letras de liquidez del Banco Central (Leliqs), en diciembre de ese año, llegaron a pagar 133% anual.Hoy no tenemos a las Leliqs ya que la mismas fueron al fin canceladas, pero podemos ver que las tasas de referencia que informa el Banco Central en su sitio web no llegan al 30% anual.&nbsp;Por supuesto, cada agente privado que tome prestado deberá pagar su correspondiente prima de riesgo, pero las cifras mencionadas sirven de referencia acerca de la caída en el costo del crédito. Por lo que, a diferencia del fenómeno anterior, actualmente se estaría generando uno contrario. Veámoslo:Efecto Crowding In:- El gobierno tiene superávit fiscal- No necesita emitir deuda para cubrir déficit (solo emite deuda para refinanciar la anterior)- Mayor crédito disponible para el sector privado- Las tasas de interés que deben pagar las empresas son menores- Aumenta la competitividad al disminuir el costo del crédito.&nbsp;En síntesis, la mejora del tipo de cambio real, no debe estar enfocada en el precio del dólar, el cual debe ser producto de las fuerzas de la oferta y la demanda en un sistema cambiario flotante. Más bien, la competitividad debe estar dada por reformas estructurales que complementen la mejora introducida por la reducción en el costo del crédito gracias al ordenamiento fiscal.&nbsp;Si esa es la meta, sustituyendo las típicas devaluaciones licuadoras de deudas y salarios, entonces vamos por buen camino.&nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/12/competitividad.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La gradual transición hacia un régimen cambiario plenamente flotante ha promovido interminables discusiones sobre el precio del dólar, en las cuales la acusación de “atraso cambiario” (que suena más elegante que pedir dólar más caro) omite factores que hacen a la genuina competitividad, entre ellos, la ausencia de déficit fiscal.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-12-09T04:00:00+00:00</published>
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            Victoria peronista, castigo financiero: el día después en los mercados
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        <author>
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/victoria-peronista-castigo-financiero-el-dia-despues-en-los-mercados">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/elecciones_2025.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El Banco JPMorgan había planteado días antes dos escenarios hipotéticos: uno consistía en una módica victoria del peronismo sobre La Libertad Avanza, no mayor a 5 puntos porcentuales. En tal caso, la presión sobre el tipo de cambio y las tasas de interés se estimaba que tenderían a moderase, retomándose entonces el proceso de recuperación económica.&nbsp;El otro escenario alertaba de que, la diferencia sobre LLA fuese mayor, y en tal caso, afirmaba el conocido banco de inversión, el tipo de cambio se dispararía y la situación financiera sufriría una desmejora. La realidad fue mucho peor: los votantes bonaerenses dieron una ventaja de 13 puntos al peronismo por sobre el partido del presidente Javier Milei.</p><p>Podría decirse que, la provincia más poblada de la Argentina, acorde a su adicción histórica al peronismo, adicción reafirmada nuevamente este domingo, tiene todo el pasado por delante. O al menos el correspondiente hasta 1946, año en que se decidió sepultar lo poco que restaba del modelo de economía abierta, para acelerar la instauración del estatismo nacionalista.&nbsp;La reacción de los mercados el lunes posterior a la votación fue, como era de esperar, catastrófica: las acciones argentinas cayeron hasta 24%, con particular impacto negativo en el sector bancario (Galicia, Macro, BBVA), riesgo país pasando los 1100 puntos, y caídas en bonos de más del 10%.&nbsp;La situación resulta algo confusa si consideramos que, hasta hace muy poco, disfrutábamos de publicaciones dónde se nos informaba de mejoras en variables económicas tales como pobreza y nivel de actividad. La proyección de crecimiento de la CEPAL para nuestro país se ubicaba en 5%, el mayor crecimiento proyectado de la región luego de Guyana. La Universidad de Palermo anunciaba un crecimiento del consumo de 0,7% mensual en julio y de 13,9% interanual, la pobreza, por su parte, marcaba un descenso hasta el 31,7% en el primer trimestre.&nbsp;Y si bien la victoria electoral puede atribuirse al poderoso aparato clientelar peronista, no cabe obviar el amplio descontento en ascenso ante un desmejoramiento reciente en el nivel de actividad y en otras variables relacionadas.&nbsp;¿Qué provocó esta reversión del virtuoso proceso de recuperación que se venía observando?Deberíamos considerar al menos dos cuestiones: Por un lado, el desarme de las llamadas “LEFIs”, y por otro el ataque sistemático del Congreso al pilar económico de la gestión Milei: el superávit fiscal. Analicemos:La cancelación de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFIs), poseídas por entidades financieras, inyectó unos 10 billones de pesos al mercado. Preocupado por la abrupta baja en las tasas de interés que provocó dicha expansión monetaria y por el efecto que esto podría generar en el tipo de cambio y la inflación, el gobierno decidió subir encajes bancarios y tasas de interés a niveles extraordinariamente elevados.En el caso de los encajes la cifra se disparó por encima del 50%, las tasas de interés por su parte llegaron a triplicar la inflación esperada. La prioridad del gobierno era clara: atacar con artillería pesada la inflación, a costa de una recesión transitoria.&nbsp;En paralelo, el Congreso se dedicó a aprobar leyes de incremento en el gasto a niveles que comprometían el mantenimiento del superávit fiscal: aumentos de jubilaciones y en prestaciones por discapacidad, entre otras que, al relacionarse con causas sensibles, dejaban al gobierno nacional en una posición incómoda ante la necesidad de vetar tales deficitarias propuestas en apariencia bien intencionadas.&nbsp;La irresponsabilidad fiscal del Congreso, disfrazada de genuina preocupación por los más necesitados, aumentó la percepción de que el modelo económico del gobierno libertario, apoyado en el superávit fiscal, podría tambalear, y con ello la inflación y la desconfianza generalizada se reinstalarían.&nbsp;Así, el mercado exigió tasas cada vez mayores para mantener las posiciones en pesos. Nótese algo muy peculiar: en la previa electoral, en lugar de inyectar dinero y estimular temporalmente la economía a costa de una mayor inflación futura, el gobierno prefirió defender el superávit, y la contención del nivel de precios. Lo contrario a lo que dicta el manual del político cínico y oportunista.&nbsp;La contracción de la actividad, que debía ser transitoria luego de pasado el riesgo electoral, ahora luce con final incierto ante los resultados en Buenos Aires. Esto último no necesariamente implica que el plan económico del gobierno libertario esté terminado, simplemente que el camino resulta ahora algo más empinado y tortuoso.&nbsp;El presidente Milei y sus funcionarios deberán replantear estrategias y hacer las autocríticas pertinentes, pero, corresponde a los votantes argentinos ponerse de acuerdo de una vez en qué tipo de país quieren. Porque, así como se vota una cosa, a los 2 años se vota otra totalmente distinta. Ante estos vaivenes los mercados financieros reaccionan en primer lugar, pero luego las consecuencias se trasladan a la economía productiva, y entonces las sufrimos brutalmente todos los argentinos que soñamos al fin salir adelante en base a nuestro mérito, talento y esfuerzo. &nbsp;&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/elecciones_2025.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El domingo 7 de septiembre la provincia de Buenos Aires votó mayoritariamente por la opción electoral peronista, liderada localmente por el gobernador Axel Kicillof. Al día siguiente los mercados votaron fuertemente en contra de dicha decisión, castigando variables financieras clave como el riesgo país, el tipo de cambio y las cotizaciones de bonos y acciones.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-09-11T04:00:00+00:00</published>
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        <title>
            La vil estrategia de atacar el superávit fiscal bajo el escudo de causas sensibles
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-vil-estrategia-de-atacar-el-superavit-fiscal-bajo-el-escudo-de-causas-sensibles" type="text/html" title="La vil estrategia de atacar el superávit fiscal bajo el escudo de causas sensibles" />
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/la-vil-estrategia-de-atacar-el-superavit-fiscal-bajo-el-escudo-de-causas-sensibles">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/superavit_fiscal.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El desprecio por la restricción presupuestariaSin embargo, al llevarse puesta la racionalidad económica que imprime el concepto de restricción presupuestaria, podemos develar que solo se trata de un artilugio demagógico, probablemente con fines políticos, ante la cercanía de elecciones legislativas. Accionar que, no solo pretende desgastar políticamente al gobierno nacional forzándolo a vetar dichas iniciativas, sino también atacar el pilar del modelo económico Milei-Caputo: el superávit fiscal.&nbsp;Disfrutar de un sistema previsional que ofrezca mejores jubilaciones y pensiones, a lo cual podríamos sumar el otorgamiento de mejoras en salarios a docentes del sistema de educación pública, sectores todos ellos aún rezagados tras el ajuste fiscal que desactivó la bomba hiperinflacionaria heredada, requiere de un sector privado robusto que pueda costearlas. El déficit fiscal persistente sufrido por la Argentina no es pagado por políticos que aprueban gastos sin prever su financiamiento, sino por los ciudadanos en general, incluso por aquellos beneficiarios inmediatos.&nbsp;El FMI puso en cifras el costo fiscal de la prórroga de la moratoria previsional, el aumento de jubilaciones y la emergencia en discapacidad: 1,5% del PBI en total. Es decir, si el veto presidencial fuese rechazado en el Congreso, se barrería con el superávit fiscal, y por tanto la recuperación económica y el proceso de desinflación se verían revertidos.&nbsp;Lo pagaríamos todos, por supuesto, incluyendo, como se mencionó, a aquellas personas beneficiadas en el corto plazo por dichas iniciativas. Así, el ajuste fiscal previo habría sido en vano, gestándose un nuevo ajuste futuro.&nbsp;Reitero: el mejoramiento de jubilaciones, pensiones, salarios a docentes (quien escribe es docente y no es ajeno a la problemática), y demás partidas de gasto de fuerte incidencia social, requiere de un sector privado robusto que pueda costearlas y mejorarlas en el tiempo.</p><p>¿Cómo atentaría una vuelta al déficit contra tal necesaria robustez privada?Depende del mecanismo en que se financie el mismo, básicamente tendríamos los siguientes dos:- Mayor endeudamiento: si el gobierno se ve forzado a incrementar la deuda para costear la vuelva del rojo fiscal, entonces se produciría (nuevamente) un “efecto desplazamiento” en el acceso al financiamiento. &nbsp;Esto es: el crédito disponible se lo llevaría en gran medida el sector público, dejando poco ahorro disponible para que el sector privado pueda financiarse. &nbsp;Esa mayor escasez llevaría al encarecimiento del crédito, tan necesario para que las empresas puedan invertir, y los consumidores adquirir bienes durables en cuotas.&nbsp;Así es como el sector privado se resiente y debilita, lo cual incide negativamente en la base imponible, perjudicando la recaudación impositiva y por tanto la capacidad del Estado de otorgar mejores jubilaciones, sueldos y demás partidas sensibles.&nbsp;- Emitiendo dinero: lo cual lleva a la inflación, afectando el poder de compra del público en general, pero sobre todo de los más pobres, ya que se trata de un impuesto no legislado de características regresivas.No solo eso, además la inflación, al distorsionar el sistema de precios, produce malas asignaciones de recursos, lo cual lleva inevitablemente a resentir la actividad económica. Nuevamente cae la base imponible, y el gobierno obtiene menos recursos, lo cual atenta contra la mejora sosteniblemente de las partidas mencionadas.</p><p>¿El ajuste fiscal entonces lo pagan jubilados&nbsp;y pensionados?&nbsp;No en su totalidad, al ajuste lo pagamos todos, y aunque muy duro, constituyó la alternativa a un ajuste hiperinflacionario, mucho más brutal, incierto y destructivo.</p><p>Naturalmente, al constituir el gasto previsional una partida tan significativa dentro del presupuesto, no pudo escapar de soportar una importante parte de ese ajuste. Esa enorme importancia presupuestaria tiene por causa en gran medida el haber instaurado un sistema de reparto, matemáticamente inviable, en el cual la proporción de aportantes disminuye mientras la de los beneficiarios aumenta.</p><p>Tal sistema fue impuesto mediante la estatización del sistema privado de jubilaciones y pensiones, como parte del modelo kirchnerista, amante del déficit y la emisión monetaria. Movimiento político que, a su vez, multiplicó clientelarmente el otorgamiento de pensiones por invalidez, de un modo tan escandaloso que cuando recientemente se citó a los beneficiarios en un proceso de autoría, el 60% ni siquiera se molestó en presentarse para la renovación.</p><p>Cabe recordar que la fórmula de actualización jubilatoria impuesta por la actual administración, se basa en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) tomado con dos meses de rezago, por lo que, en un proceso desinflacionario como el que se está transitando (y que busca dinamitarse desde el Congreso), la mejora en términos reales debería ir a la par de la baja en el aumento del nivel de precios.</p><p>No hay soluciones mágicas, ni inmediatas. Salir del esquema nacional-populista sufrido por décadas, lleva tiempo y sacrificios temporales. Ya soportamos lo peor del ajuste, perder la paciencia y volver al modelo deficitario es gestar un nuevo ajuste futuro, de magnitud impredecible. Tratemos de evitarlo, por todos, incluso por nuestros ya sufridos jubilados.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/08/superavit_fiscal.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Se trata de un hecho naturalmente obvio que, todo argentino de bien, desea que jubilaciones, pensiones, salarios a docentes, entre otras partidas de gasto estatal, permitan un nivel de vida lo más satisfactorio posible a sus perceptores. Pero, torpedear el resultado fiscal bajo el manto de estas nobles causas, constituye un bien para hoy y un desastre para mañana.
La aprobación por parte de la oposición en el Congreso, de leyes que atentan contra el equilibrio fiscal, tales como el aumento de jubilaciones y la continuidad del régimen de moratorias previsionales, podría en principio interpretarse como un acto de genuina preocupación de legisladores comprometidos con sectores vulnerables ante un gobierno insensiblemente ajustador.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-08-09T04:00:00+00:00</published>
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        <title>
            Estatización de YPF: entre el desprecio por las normas y la demagogia nacionalista
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/estatizacion-de-ypf-entre-el-desprecio-por-las-normas-y-la-demagogia-nacionalista" type="text/html" title="Estatización de YPF: entre el desprecio por las normas y la demagogia nacionalista" />
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        <author>
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/ypf_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La expropiación de YPF, efectuada en el año 2012, puede analizarse tanto desde sus burdas irregularidades, donde no estuvo ausente el desprecio deliberado por las normas, así como también desde la inconveniencia de tener empresas estatales, las cuales nada tienen que ver con la soberanía, tal como insiste la demagogia nacionalista.&nbsp;Cuando el ministro de economía de entonces, el obstinado irresponsable fiscal Axel Kicillof, promovió la estatización de YPF, no tuvo en cuenta el estatuto de la misma. Pero tampoco le importó, ya que se ufanó públicamente de su incumplimiento deliberado, considerando que ajustarse al mismo era “estúpido”.Ese estúpido, error, nos llevó a un reciente fallo adverso de la justicia, por el cual el Estado argentino deberá (aunque el gobierno podría apelar la medida con resultado incierto) entregar su participación accionaria del 51% a los demandantes, como parte de pago.&nbsp;La norma que el creador del Cepo cambiario en 2011 incumplió con orgullo fue aquella que obligaba a todo aquel que pretendiera adquirir el 15% o más del paquete accionario a ofrecer una oferta por el resto de las acciones de modo de proteger el interés de todos los inversionistas. Las normas de protección a los accionistas minoritarios son comunes en las adquisiciones que involucren control de una compañía que emita acciones.&nbsp;A todo esto, vaya extraño resulta que quienes acusen de estafador al presidente Milei por repostear negligentemente la promoción de un turbio proyecto de criptomonedas, defiendan el desprecio hacia una normativa de protección básica y fundamental a inversionistas que decidieron confiar sus ahorros a una compañía argentina.&nbsp;El daño está hecho, aunque la magnitud del mismo dependerá de cómo se vayan dirimiendo los acontecimientos según el gobierno se incline por la apelación o por la negociación con los fondos litigantes. &nbsp;La falta de respeto por las normas que buscan proteger la propiedad privada no ha sido causal en aquel gobierno que también expropió los ahorros que millones de argentinos tenían depositados en las Administradores de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJPs) para pasarlos a un sistema de reparto inviable con fuertes similitudes respecto a un esquema piramidal tipo. Nota para los que posan de indignados por la situación de los jubilados: reclamen por un cambio de régimen hacia uno privado o al menos mixto, para que no parezca que se trata meramente de un reclamo político partidario.&nbsp;Con similar demagogia nacionalista, aquel gobierno se hizo de Aerolíneas Argentinas, compañía que convirtieron en sinónimo de déficit operativo, ineficiencia y conflicto sindical.&nbsp;“Es que se trata de recursos estratégicos” aducen quienes defienden el hecho de que ciertas empresas, dada su importancia, deben estar en manos estatales y no bajo propiedad y gestión privada. Podríamos contratacar esa premisa afirmando que, justamente, al ser recursos estratégicos son demasiado importantes como para dejarlos en manos de la política.</p><p>Dos casos muy elocuentes:1- En Venezuela, país con la mayor cantidad de reservas probadas de petróleo del planeta, el régimen socialista se hizo con el control de la petrolera PDVSA, la cual, en 1998, antes de la llegada de la tiranía chavista, producía 3.120.000 barriles diarios. A diciembre del año pasado no llegó siquiera al millón de barriles. Cabe mencionar que, el estatismo voraz implantado en ese país, llevó a que hoy casi el 90% de los venezolanos sean pobres.&nbsp;2- El otro caso es el de Bolivia. También con recursos energéticos cuantiosos, sobre todo en gas natural, hoy sufriendo de una severa crisis, al punto que en la reciente “Cumbre Energética Bolivia 2025”, ingenieros advirtieron de que el país podría sufrir un “colapso energético” con riesgo de convertirse en importadores de gas en menos de 5 años. Sí, importadores de gas. Sí, Bolivia.¿Y para qué quieren los políticos estatizar empresas bajo la excusa esa del carácter estratégico de ciertos recursos apelando a discursos demagógicos y nacionalistas?Para hacer clientelismo. Básicamente eso. ¿Cómo? Por ejemplo:- Contratar más empleados de los que la empresa requiere para un funcionamiento sin pérdidas operativas de modo de tratar de sumar votos cautivos.&nbsp;- Premiar a la militancia y a los amigos del poder.- Vender a precios artificialmente baratos para conquistar votos generando una bonanza temporal del consumo, aunque luego el déficit consecuente se pague con deuda y/o inflación.&nbsp;Así ha sucedido con los ferrocarriles estatales bajo la presidencia de Juan Perón, cuyo industrialismo forzoso y desprolijo fue criticado por el mismo Raúl Prebisch, promotor intelectual del modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones. Acusaba Prebisch en 1955 que, las políticas del peronismo habían llevado a la ineficiencia, el inflacionismo y la obsolescencia técnica en sectores industriales y en infraestructura clave.&nbsp;El modelo del estatismo voraz, deficitario, inflacionista y demagógico, con poco respeto a las normas y a la propiedad, aún sigue haciendo daño a los argentinos a pesar de su retirada en diciembre de 2023, y seguramente sus nocivos efectos seguirán sintiéndose por varios años más.&nbsp;El desprecio por las leyes jurídicas, así como por las económicas, nunca resulta gratis. Lamento anticipar que resta aún mucha irresponsabilidad por pagar.</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/07/ypf_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>“Expropiar es robar” (María Corina Machado a Hugo Chávez, 2012)]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-07-07T12:00:00+00:00</published>
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            El mundo vuelve a mirar a la Argentina, pero por el momento de reojo
        </title>
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        <author>
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/04/constitucion_argentina.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En principio resulta positivo que el Gobierno haya podido refinanciar parte de su deuda volviendo a los mercados de crédito internacionales, una señal de confianza en la nueva administración motivada por sus logros, principalmente en cuanto al resultado fiscal y control monetario, con la consecuente baja de la inflación. La apertura parcial del cepo cambiario, junto con un esquema de tipo de cambio flexible dentro de cierta banda de flotación que hasta el momento viene mostrando relativa estabilidad, ayudó a que inversores se animaran a ofrecer USD 1700 millones, de los cuales se adjudicaron 1000 millones.&nbsp;Algo particularmente interesante es que, la operatoria en cierta manera resulta inversa a la de los famosos bonos “dólar linked”, a los cuales se ingresa en pesos para seguir luego la cotización del dólar oficial. El BONTE 2030, en cambio, tiene entrada en dólares y salida en pesos. Lo cual constituye una señal de relativa confianza en el rumbo de la política económica.&nbsp;Así, luego de casi 8 años de ostracismo, los mercados de crédito vuelven a mirar a la Argentina, lo cual, por supuesto debe animarnos, somos un poquito más confiables.&nbsp;Hasta allí vamos bien, pero, lamentablemente, no todo resulta color verde. Nos miran, sí, pero aún de reojo. Se trata de inversionistas con cierto apetito por el riesgo emergente, pero no son… tontos. Saben que están hundiendo sus ahorros en un país muy inestable económica y políticamente, con 8 defaults en su historial y una política inflacionista persistente por décadas que ha llevado a quitar 13 ceros a la moneda.&nbsp;En esta particular emisión de deuda, apreciamos dos características que nos advierten que la confianza inspirada es aún harto limitada. &nbsp;Veamos:1 – La tasa convalidada de 29,5% nominal anual luce alta si consideramos que la inflación, de continuar su sendero a la baja, promediaría mucho menos que esa cifra en términos anuales hasta el año 2030, en el cual se rescataría el bono. ¿Desconfían los inversionistas extranjeros de la continuación de la velocidad en el descenso de la inflación? ¿Temen cierta volatilidad cambiaria? Al respecto, un nivel de reservas de poco más de USD 36 mil millones no parece suficiente para inspirar mayor tranquilidad, y así es como el riesgo país continúa por encima de los 600 puntos básicos.2- La opción de venta o “put” con la que cuentan los tenedores del flamante bono. La misma se podrá ejercer en mayo de 2027. Esto quiere decir que, algunos meses antes de que termine el ¿primer? mandato de Javier Milei, se podrá revender el bono al Estado.&nbsp;Esta cláusula se encuentra más bien ligada al riesgo político. En concreto, a una posible discontinuidad en el proceso de reordenamiento macroeconómico, que involucre un regreso a la irresponsabilidad fiscal y al desorden monetario, con riesgo de default incluido. De vislumbrarse que, candidatos poco amigables con las leyes más elementales de la economía, verbigracia el señor Axel Kicillof, puedan acceder a la presidencia, la opción de reventa deriva en un seguro que necesariamente tuvo que incluirse en la emisión para animar a los inversionistas a colocar sus dólares en el comentado BONTE.Sabemos que, en Argentina la distancia de aquí a 2027 constituye una eternidad, imaginemos entonces lo que implicaría a 2030. Pueden ocurrir multiplicidad de eventos, siendo el escenario más temible el regreso del populismo desenfrenado e irresponsable, promotor de graves desequilibrios macroeconómicos que tanto daño nos ha causado por décadas, sumergiendo a un país que a principios de siglo XX se codeaba en PBI per cápita con las potencias del mundo, en una dramática caída que lo ha llevado a colocarse por debajo de más de 60 países en la referida medición. &nbsp;Así las cosas, es lógico que el resto del mundo aún nos mire de reojo.&nbsp;&nbsp;</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/04/constitucion_argentina.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Sin el tan vilipendiado ajuste fiscal que evitó la hiperinflación hacia la cual nos dirigía el “modelo” de irresponsabilidad fiscal y emisión monetaria sin control ni respaldo, proceso finalizado en diciembre de 2023, el gobierno actual no habría podido conseguir USD 1000 millones de dólares a través de la reciente colocación del bono BONTE 2030 a inversionistas extranjeros. Sin embargo, dos condiciones en su emisión indican que el mundo aún mira de reojo a la Argentina.]]>
                </summary>
                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-06-05T04:00:00+00:00</published>
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            “Los más supuestos revolucionarios no han renunciado a las mieles que desató el capitalismo”
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        <author>
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/interes-general/los-mas-supuestos-revolucionarios-no-han-renunciado-a-las-mieles-que-desato-el-capitalismo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/mujica_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Curiosamente, en las múltiples notas de homenaje ante su reciente fallecimiento, no se hizo referencia a tales palabras, a menos que haya encontrado. En cambio, se hizo foco en su estilo de vida austero y sencillo, lo cual podría relacionarse más bien con la filosofía estoica que con el socialismo. En palabras de Séneca, uno de las mayores representantes de ese movimiento filosófico: “No es el hombre que tiene poco, sino el que desea más, el que es pobre”.Los líderes socialistas, por lo general, no han tenido mucho de austeros que digamos, más bien, salvando excepciones, han sido ricos, poderosos y codiciosos. Fidel Castro fue listado por la revista Forbes como uno de los mandatarios más adinerados del mundo. Así, también tenemos casos como el cantante Carlos “Indio” Solari, considerado por la citada revista como uno de los artistas más ricos de la Argentina, quién no se ha privado de disfrutar repetidas veces de la maravillosa Manhattan, situada en el corazón del capitalismo mundial, luego de dedicarle años atrás, un álbum completo a la revolución bolchevique de octubre de 1917.Cabe reconocer que, al menos “el Indio” conquistó la fortuna en base al talento artístico, en cambio el revolucionario cubano lo hizo sometiendo a un pueblo entero a la miseria y el oprobio.</p><p>Es cierto que “Pepe” Mujica criticó en varias ocasiones al sistema capitalista, imbuido de influencias socialistas que mantuvo a lo largo de su vida. Pero en un destello de lucidez afirmó ante periodistas, palabras más palabras menos, lo siguiente:&nbsp;“El capitalismo desató en el mundo una cosa maravillosa: domesticó a la ciencia y la metió (sic) en el incremento de la tecnología y multiplicó la productividad del trabajo por todas partes y ¡cambió al mundo!... Si mato la necesidad de ganancia de la inversión empresarial, no estoy jodiendo a la empresa, estoy matando al motor que permite multiplicar los panes… los más supuestos revolucionarios no han renunciado a las mieles que desató el capitalismo, tienen todas las comodidades que ha generado”.Otras personalidades ligadas al mal llamado “progresismo” han hecho descubrimientos similares. Veamos el caso de Bono, cantante de la banda U2, quien afirmó en la universidad de Georgetown lo siguiente: “La ayuda es solo un parche, el comercio y el emprendimiento capitalista sacan a mucha más gente de la pobreza”.</p><p>Otro caso es el de Joaquín Sabina, quien en 2022 fue muy claro en sus afirmaciones, dijo el español: “La deriva de la izquierda latinoamericana me rompe el corazón, justamente por haber sido tan de izquierda. Ahora ya no lo soy porque tengo ojos y oídos, y cabeza, para ver lo que está pasando, y es muy triste” .</p><p>La historia es muy elocuente: desde la revolución industrial, iniciada a fines del siglo XVIII, se avanzó más en ciencia, tecnología, reducción de la pobreza, salud y mejora en calidad de vida en general que en todos los años de historia anteriores.Hoy, cualquier persona de clase media tiene más comodidades que el más poderoso de los reyes de la época medieval. La pobreza extrema por su parte, que a principios del siglo XIX afectaba a alrededor del 90% de la población mundial, hoy solo la sufre menos del 20% de la misma, y en descenso (al respecto recomiendo visitar OurWorldinData.org).</p><p>A pesar de la derrota teórica del comunismo y demás movimientos antiliberales, así como de la apabullante evidencia empírica a favor del sistema basado en la propiedad privada y el comercio libre (una de las más elocuentes, aquella referida a que cuando la gente vota “con los pies”, jamás elige socialismo), el monstruo antiliberal sigue al acecho.&nbsp;Cabe mencionar el triste caso de la tiranizada Venezuela, cuyos exiliados en años recientes llegarían a 7,7 millones de personas según la agencia de las Naciones Unidas para refugiados.Lo llamativo es cómo, ante tamaña evidencia, se sigue insistiendo con experimentos socialistas o estatistas de marcado perfil anti liberal.&nbsp;Una respuesta posible es que, la defensa de la economía de mercado siempre resulta menos popular o políticamente incorrecta que su ataque sistemático y prejuicioso. En definitiva, el socialista afirma que busca un mundo más justo y equitativo, desligado de las “impersonales” fuerzas del mercado, y que los liberales no entienden que detrás de los números hay personas.</p><p>Lo que ignoran tales bien pensantes es que, si los números no encajan, entonces las personas sufrirán las consecuencias. Los argentinos hemos sufrido con dureza crisis inflacionarias y de deuda, motivadas por la falta de equilibrio fiscal a lo largo de casi toda nuestra historia.</p><p>Afortunadamente, la actual administración está logrando revertir desequilibrios macroeconómicos persistente heredados, así como buscando cierta apertura y desregulación en una economía cerrada e ineficiente, no sin previos costos sociales, ni fuertes desafíos en el horizonte. &nbsp;</p><p>El ordenamiento macro, aunque imprescindible, no es suficiente. Juega un papel crucial la Educación Financiera, la cual brinda conocimientos y herramientas para la mejora en nuestras decisiones de ahorro, inversión, y manejo del dinero en general.</p><p>Todo ello involucra también un importante cambio de mentalidad, superando el sesgo anti mercado, anti empresarial, anti aperturista, y reconociendo las causas de nuestro fracaso en nuestra propia historia de experimentos populistas, proteccionistas, de graves desórdenes fiscales y monetarios, en lugar de seguir buscando culpas más allá de nuestras fronteras tal como un confeso ignorante en economía, el autor Eduardo Galeano, nos convenció perniciosamente de hacerlo.&nbsp;&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/mujica_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Lo desafío, estimado lector, a que deduzca quién es el autor de la frase que da título a esta nota. Pista: No se trata de Javier Milei, ni de Ronald Reagan, tampoco de Winston Churchill ni de Margaret Thatcher. Mucho menos de intelectuales liberales como Milton Friedman o Friedrich Hayek. No, el autor es… el expresidente uruguayo de izquierda, José “Pepe” Mujica.]]>
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                <published>2025-05-20T09:00:00+00:00</published>
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            El desafío de un crecimiento económico genuino para no volver a las andadas populistas
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/crecimiento_economico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La expresión “econochantas” me resulta muy antipática, por lo que no recurriré a ella, solo lamentaré que varios analistas económicos omitan la sabiduría contenida en la frase de Henry Hazlitt, cito: “El arte de la Economía consiste en considerar los efectos más remotos de cualquier acto o política y no meramente sus consecuencias inmediatas...”El “estábamos mejor” o incluso “estábamos bien” dado que los restaurantes y hoteles estaban llenos, como absurdo termómetro de la salud económica nacional, mostraba una parte de la película, omitiendo la manera no genuina o insostenible de promover ese mayor consumo.</p><p>Forma de crecimiento no genuina&nbsp;Refiere a la manera populista de crecimiento económico. Esta se gesta cuando el gobierno comienza a gastar deficitariamente, financiándose el rojo fiscal con emisión monetaria. La emisión genera bajas en las tasas de interés de modo artificial, estimulando a un tiempo consumo e inversión. ¿Por qué artificial? Porque el impulso que brinda al consumo y a la inversión la política económica expansiva, con la baja de tasas de interés consecuente, no procede de mayor ahorro por parte de agentes privados, sino del estímulo de la inefable máquina de fabricar billetitos de colores sin respaldo, debido a las necesidades de financiamiento del tesoro.</p><p>El ímpetu inicial suele animar a agentes económicos a asumir mayores riesgos, sin poder advertir que una economía intoxicada de inyección monetaria pedirá más y más para no colapsar, eventualmente el suministro de la droga provista por el Banco Central va generando efectos cada vez menos efectivos. Así es como, de ufanarse de “crecer a tasas chinas”, se pasó durante los años 2011 y 2015 a un crecimiento promedio debajo del 0,5% anual (Ferreres y Asociados).&nbsp;Dejar un stock de reservas brutas de apenas 25.563 millones de dólares y negativas en términos netos es otro detalle, al igual que el atraso tarifario que se consumía alrededor de un 4% del PBI en subsidios. Pero no importaba, a quienes advertían del iceberg se los acusaba de antipatrias, odiadores neoliberales, entre otros epítetos, pues los restaurantes y hoteles estaban llenos, listo.&nbsp;Dado que no había sustento en ahorro para expandir tanto el consumo como la inversión a un tiempo, el ajuste de las cuentas públicas se tornaba inevitable ante desequilibrios económicos en aumento. El ministro Axel Kicillof, auto percibido “keynesiano” y gestor del cepo cambiario establecido en 2011, se olvidó la parte en la que John Keynes afirmaba que excederse en estímulo fiscal y monetario derivaba en inflación. Los liberales, por su parte, insistían en que la expansión monetaria lleva a la creación de una burbuja que se pincharía cuando la inflación obligara a subir las tasas de interés (Dato: en octubre de 2023 las tasas de interés superaron el 130% anual; gestión Fernández-Massa). &nbsp;El modelo se tornó indefendible tanto desde la heterodoxia keynesiana (salvo por quienes no la entendían o se hacían los… desentendidos) como por las posiciones ligadas a la economía liberal o libertaria, como suele decirse ahora.Forma de crecimiento genuinaNo es tan complicado: equilibrio en las cuentas públicas, para que sea el ahorro privado lo que financie genuinamente las inversiones impulsoras de la producción y el crecimiento, y no la emisión monetaria al servicio de la irresponsabilidad fiscal. Más ahorro, ergo mayor capacidad de otorgamiento de crédito para proyectos de inversión de orden superior, y todo ello sin gestar una burbuja inflacionaria que se desinfle con un ajuste en las cuentas públicas, o se pinche con una suba de las tasas de interés. &nbsp;Esta… no receta, sino metodología propia de una economía saludable, tiene otros condimentos que empujan positivamente el proceso: carga impositiva y regulatoria no asfixiante, apertura comercial, seguridad jurídica, respeto a los derechos de propiedad, desarrollo del mercado de capitales, limitación en el tamaño y funciones del Estado, entre otras condiciones que, cuando el fanatismo ideológico se evapora, se revelan como obvias.¿Y ahora cómo vamos?Mejor en varios aspectos, el principal: no tenemos déficit presupuestario, el año anterior cerró con superávit primario de 1,8% del PBI y financiero de 0,3%. El Banco Central ya no se dedica a emitir billones de pesos para pagar intereses a los bancos por títulos que previamente les haya vendido. El tipo de cambio es semi flotante (el Banco Central solo interviene al salirse de las amplias bandas de flotación), y se ha avanzado fuerte en la liberación de las trabas cambiarias. &nbsp;¿Está todo bien? Claro que no, entre los grandes desafíos contamos la acumulación de reservas, atender los vencimientos de deuda, la recomposición salarial (en marcha), y una mejora sustancial en los haberes jubilatorios. Sobre esto último es curioso que, en las marchas de barrabravas con algunos jubilados, se omita comentar que el sistema de reparto es inviable, matemáticamente insostenible, y no se proponga ni por asomo un sistema privado o mixto. ¿Por qué será?&nbsp;A pesar de los desafíos pendientes, el hecho de que el financiamiento productivo se respalde en ahorro, de modo genuino, sin déficit inflacionista, puede ayudar a apuntalar el crecimiento mientras se encaran las reformas estructurales (para las cuales se requiere capital político, claro), a la par de que se tratan de sortear las fuertes turbulencias internacionales.&nbsp;¿Se logrará? No lo sabemos, hay muchas variables en juego. El éxito del programa es crucial, se nos va la vida en esto, o nuestros hijos por Ezeiza, si es que pueden. Una vuelta del populismo inflacionista nos dará contra el iceberg nuevamente, y esta vez no podremos decir que no estábamos alertados.&nbsp;&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/05/crecimiento_economico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Las afirmaciones referidas a que, con la política económica llevada cabo durante las presidencias de la señora Cristina Fernández “estábamos bien porque había consumo y los restaurantes estaban llenos” es tan cierta como afirmar que, en el Titanic, previo al saludo con el iceberg, los tripulantes estaban bien, había consumo, música, fiesta… ¿qué podría salir mal?]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-05-05T04:00:00+00:00</published>
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            Iniciando la segunda etapa cambiaria de la gestión Milei con un guiño a la tercera
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/11/javier_milei_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con el reciente debut del sistema cambiario de bandas de flotación, la gestión económica Milei-Caputo, abandona la rigidez de un tipo de cambio fijo acompañado de pequeñas devaluaciones mensuales programadas, flexibilizando así el mercado cambiario. Un detalle nos permite vislumbrar la tercera etapa. Analicemos:&nbsp;En términos generales, los sistemas cambiarios son tres: tipo de cambio fijo, de flotación administrada y libre. Por supuesto que hay matices entre estos esquemas, pero se trata de una clasificación general de utilidad.&nbsp;La filosofía libertaria del presidente Milei nos permite inferir que su objetivo es la no intervención del Banco Central en la fijación del precio de la divisa, considerando que, es incompatible con el liberalismo la fijación de cualquier precio. Así, en 2019, el entonces futuro presidente de los argentinos afirmaba en un programa radial “metete con mi vieja, pero no me toques los precios”.&nbsp;Sin embargo, considerando el estado calamitoso del balance del Banco Central heredado, tuvo que transitar un arduo camino para llegar a la reciente liberación cambiaria, parcial pero importante y necesaria. Esta liberación, si bien ampliamente comentada como la eliminación del cepo para personas humanas, contiene un aspecto adicional muy importante y menos comentado: el establecimiento de un sistema de bandas de flotación. ¿Cómo se llegó hasta aquí? Vamos por partes:</p><p>El inicio: devaluación y tipo de cambio fijo deslizanteApenas asumió la actual gestión, el tipo de cambio oficial se elevó en un 120%, llegando a $800. Se sinceró de esta manera una variable económica que se encontraba atrasada luego de la fenomenal emisión monetaria de la gestión Fernández-Massa. Hubo un fuerte pasaje a precios, que confirmó que la elasticidad del nivel de precios respecto al tipo de cambio es muy alta en la Argentina. Y no, esto no niega que la inflación sea siempre un fenómeno monetario, lo confirma.&nbsp;El tipo de cambio establecido entonces era fijo, pero con un deslizamiento del 2% mensual, que en 2025 se redujo al 1%. Es tipo de cambio semifijo, o de crawling peg, no podía sostenerse eternamente, la dinámica de crecimiento de la inflación por encima de la suma mensual del tipo de cambio oficial alertó sobre el fenómeno de “atraso cambiario” o de un país “caro en dólares”.&nbsp;El abandono de este esquema, sin saneamiento de los pasivos del Banco Central, y recomposición de reservas resultaba peligroso. Se logró un saneamiento gradual de dichos pasivos. A su vez, el reciente acuerdo con el FMI por USD 20 mil millones más participaciones del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, permite elevar sustancialmente las reservas brutas.Con este apoyo crediticio y el saneamiento de pasivos, se inicia la nueva etapa:</p><p>Segunda Etapa: Bandas de Flotación con ajuste del 1% mensual:Este esquema suele llamarse de “flotación administrada”, ya que, si bien dentro de las bandas hay absoluta libertad para que el tipo de cambio se mueva, superadas estas, el Banco Central interviene para llevarla a la zona permitida.&nbsp;En concreto: la banda mínima inicial es de $1000, la máxima de $1400. Si el dólar cae hacia el mínimo, ese abaratamiento de la divisa podría provocar inconvenientes, tales como desincentivos a la exportación y problemas de competitividad. Entonces, el Banco Central compra tantos USD como sean necesarios (inyectando pesos en el mercado) para que el tipo de cambio quede bajo el nivel inferior.&nbsp;Si en cambio, la cotización supera la banda superior, de $1400, el Banco Central venderá tantas divisas como sea necesario (absorbiendo pesos), para bajar la cotización. Para que tal promesa sea creíble y disuada a especuladores, es necesario que la autoridad monetaria posea reservas suficientes. Con la llegada de los fondos de los organismos de crédito, la especulación quedaría disuadida, ya que la misma podría salir bastante mal.&nbsp;Pero, como se anticipó, un detalle interesante deja en el horizonte al tercer esquema cambiario, ese detalle es el ajuste de las bandas al 1% mensual:</p><p>Tercera etapa: Tipo de cambio libre o plenamente flotanteEl ajuste del 1% mensual de las bandas de flotación (crawling band) implica que la banda superior se ajustará en ese porcentaje hacia arriba, y la inferior hacia abajo. En términos numéricos el mes siguiente el límite superior crecería hasta $1414, y el inferior se reduciría a $990. El tercer mes del nuevo esquema la banda superior llegaría a $1428 y la inferior a $980, y así.Ese ensanchamiento gradual, llevará a que, en determinado momento, la banda sea tan ancha que nos encontremos virtualmente ante un tipo de cambio libre, prescindiendo de la intervención del Banco Central. Acorde con la visión libertaria, todo Banco Central es una entidad burocrática de planificación centralizada y distorsiva, que fija arbitrariamente precios como el tipo de cambio y la tasa de interés.&nbsp;Quizá el presidente no dinamite la entidad monetaria tal como mencionó en campaña, pero le retire poder de intervención, dejando que las fuerzas de la oferta y la demanda determinen el precio de la divisa, ajustando así automáticamente la cuenta corriente externa, y evitando problemas de pérdida de reservas.&nbsp;La apuesta es riesgosa, sobre todo considerando el historial de inestabilidad cambiaria que ha sufrido nuestro país. Pero, el ordenamiento de las cuentas fiscales, un Banco Central saneado, una emisión monetaria bajo control, y la respectiva credibilidad del programa, podrían conducirnos a la libertad cambiaria sin mayores sobresaltos.</p><p>¿Cuarta Etapa: competencia de monedas?Aún resulta una incógnita, lo que sí podemos afirmar es que, antes de subir al ring para enfrentarse al dólar, el peso debe estar entrenado, y la escasez relativa del mismo que ha logrado el ajuste fiscal y monetario, ha sido parte de ese entrenamiento.&nbsp;Pero… de momento no nos apuremos, recién hemos iniciado la etapa dos.</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/11/javier_milei_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Cristhian Leonardo Blanc]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-04-17T10:00:00+00:00</published>
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            Ay el dólar, otra vez...
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/ay-el-dolar-otra-vez">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/03/dolares_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Pero, a pesar del ordenamiento fiscal y monetario con la consecuente baja de la inflación, el esquema cambiario siempre recibió cuestionamientos.</p><p>El problema, por no decir la bomba hiperinflacionaria plantada por el gobierno Fernández-Massa, era de considerable magnitud.</p><p>Para dimensionarlo, repasemos algunas cifras dejadas por la dupla mencionada: las reservas netas del BCRA eran negativas en alrededor de USD 11 mil millones (ya lo sé, aún son negativas y eso es frustrante, pero no olvidar que se estuvo pagando deuda heredada); sumando déficit financiero, cuasifiscal (el del Banco Central) y comercial teníamos un desequilibro de 17 puntos del PBI.</p><p>Y con los bancos atestados de deuda del BCRA en forma de Leliqs y Pases se requería emitir una base monetaria cada 3 meses para el pago de los intereses devengados.</p><p>El ajuste fiscal y monetario, que involucraba sanear los pasivos de la entidad monetaria anteriormente mencionados, disipó los temores de hiperinflación, y luego permitió un espectacular sendero descendente de la inflación. Sin embargo, el esquema cambiario, siempre estuvo bajo la lupa entre otros, por el mismo FMI.</p><p>Y ahora, a las puertas de un acuerdo, previsiblemente de unos USD 20 mil millones de dólares con tal organismo, los rumores de un cambio en la política cambiaria, alientan las expectativas devaluatorias.</p><p>El sistema actual consiste en una suba mensual del tipo de cambio oficial del 1%, lo que en la jerga cambiaria se denomina “crawling peg”.</p><p>Ante un inminente acuerdo con el FMI el CP se mira con recelo, ya que al organismo no le gusta la posibilidad de que se usen los dólares prestados para mantener un tipo de cambio que se percibe cada vez más atrasado. ¿Y por qué? Porque si el tipo de cambio se atrasa se dificulta acumular reservas.</p><p>Sin reservas, no se puede pagar deuda externa.</p><p>El FMI es el más barato de nuestros prestamistas. Generoso, pero no tonto, y por eso mismo se especula en que presione por un esquema cambiario más amigable con la acumulación de reservas.La flexibilización cambiaria es deseada no solo por el FMI sino también por el gobierno de ideas liberales. ¿Y si son tan liberales por qué no liberaron el tipo de cambio aún? Porque optaron por un prudente gradualismo, considerando las restricciones que impone un Banco Central con un balance aún insatisfactorio, reducido poder político y ahora además con elecciones legislativas a la vuelta de la esquina.</p><p>Un paso en falso, una suba brusca del tipo de cambio que tironee los precios afectaría el apoyo social, aún alto, con que cuenta el gobierno.</p><p>La advertencia de la oposición al FMI de que repudiaría la deuda fue bochornosa.&nbsp;Pero a pesar de su ridiculez, todo suma a la hora generar incertidumbre y volatilidad.</p><p>En el marco de las gestiones con el FMI, ha corrido fuerte el rumor de un posible pasaje hacia un sistema de bandas de flotación, esto es, el dólar podría fluctuar entre un máximo y un mínimo. Solo atravesados estos límites el gobierno intervendría para regresar la cotización a su sitio permitido.A la sospecha de flexibilización cambiaria se suman turbulencias internacionales. Donald Trump, pertinaz con su guerra arancelaria, alimenta la aversión al riesgo.</p><p>Y, paradójicamente, el dólar es más demandado en momentos tales, a pesar de que el temor lo haya generado el mismo presidente norteamericano.</p><p>Entonces: sospecha de posible flexibilización cambiaria ante presión del FMI, reservas exiguas, irresponsabilidad política, aversión al riesgo por aranceles trumpistas… &nbsp;los sumamos y nos da preferencia hacia el dólar.</p><p>Y aquí se agrega un curioso efecto circular: el exportador se resiste a liquidar divisas especulando con una mejora en el precio del dólar, el importador se apura a conseguir divisas especulando con que pronto podrían encarecerse. La oferta se contrae, la demanda se apura.</p><p>El Banco Central pone la diferencia sacrificando reservas. Menores reservas alimentan la idea de que el precio del dólar es insostenible y que mayores resultarían las probabilidades de una pronta devaluación. Volvemos entonces a la primera parte de este párrafo.¿Se calmarán las turbulencias cambiarias? Eso depende, entre otros factores, de: un acuerdo con el FMI que permita la llegada de fondos que engrosen las reservas brutas de modo que se acerquen a USD 50 mil millones como dijo el ministro Caputo, que se despejen las dudas sobre el nuevo sistema cambiario, una importante liquidación de divisas cuando se produzca la cosecha gruesa, una muy superavitaria balanza energética gracias a las inversiones en dicho sector, entre otros que permitan ir despejando temores.</p><p>El dólar, obsesión de los habitantes de un país sistemáticamente estafados durante décadas por el impuesto inflacionario, otra vez haciendo ruido. Sin embargo, la diferencia fundamental, es que ahora hay superávit fiscal.</p><p>Esta circunstancia es destacada por el economista Juan Carlos de Pablo, quien considera que la adopción de un sistema de tipo de cambio libre no debería ser problemática. Otros más cautos, como Ricardo Arriazu, creen que mientras el dólar se utilice como unidad de cuenta, la flotación resultaría peligrosa.</p><p>Cualquiera sea el caso, últimamente el dólar nos está manteniendo en vilo, otra vez…&nbsp;&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/03/dolares_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En el principio, el gobierno de Javier Milei hizo el ajuste fiscal más rápido y contundente de la historia, como medida necesaria y urgente para evitar la hiperinflación, luego se dedicó al saneamiento del Banco Central.]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-03-31T04:00:00+00:00</published>
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            Estados Unidos tiene mucho que perder en una guerra comercial contra China
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/estados-unidos-tiene-mucho-que-perder-en-una-guerra-comercial-contra-china">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/03/guerra_comercial.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Sin justificar ni entender cabalmente su enfrentamiento con sus aliados fronterizos, el desafío al gigante asiático adquiere peculiar extrañeza como analizaremos en esta nota.&nbsp;A partir del 04 del corriente entraban en vigor los aranceles trumpistas del 20% a productos chinos. Quienes defienden al presidente estadounidense cuando se lo acusa de no respetar los principios republicanos ligados al libre comercio y la no intervención (o mínima) del gobierno en la economía, suelen argumentar que el mandatario utiliza estos mecanismos no porque descrea de los beneficios del comercio internacional sino como arma de negociación.&nbsp;Así, Trump castiga a los chinos por no hacer lo suficiente, acorde a la nueva excusa adoptada, para evitar el tráfico de fentanilo a los Estados Unidos. De paso, Canadá y México, con similares acusaciones, también recibieron golpes arancelarios de su gran vecino y socio comercial.</p><p>Lo que se omite es el pequeño gran detalle de que, si los gobiernos de China, Canadá y México no cumplen con las exigencias para detener el tráfico de esta droga, la pagarán no solo los ciudadanos de los 3 países nombrados, sino también consumidores y empresas estadounidenses que necesitan de bienes y servicios provistos por empresas de los países alcanzados por la ráfaga arancelaria.Pues bien, concedamos a los republicanos pro Trump que el señor presidente es un gran negociador y que a fuerza de aranceles presionará para un mayor control en el tráfico de esa droga que afecta a su país.&nbsp;Lo concedemos, pero… hay algo que no se explica, en concreto: las palabras del republicano expresadas en su red social TruthSocial, cito “Si las empresas se mudan a Estados Unidos ¡no hay aranceles!”. Y aquí surge el desconcierto ¿los aranceles son por el tráfico de fentanilo o porque el presidente, ya no tan secretamente descree de la división internacional de la producción y desea que las grandes empresas vayan “a casa”? Por momentos pareciera inspirado en el anti liberal “Vivir con lo Nuestro” del argentino Aldo Ferrer.</p><p>Ciertamente, no sabemos en qué se basa o inspira, pero seguro de que no en las explicaciones de David Ricardo sobre los beneficios de comercio en base a las ventajas comparativas y la especialización que esa política se deriva. Así como Tampoco ha hecho caso a autores de la Escuela Austríaca, que tanto cita su admirado presidente Javier Milei.</p><p>Tales como Ludwig von Mises o Friedrich von Hayek. También desprecia con su accionar las recetas de nobel Milton Friedman, férreo defensor del libre comercio internacional, mucho menos podría sospecharse que se haya tropezado con escritos de Juan Bautista Alberdi, padre de la Constitución argentina, quien veía en el comercio un mecanismo de pacificación universal. Los autores nombrados son frecuentemente citados por el presidente argentino, quien según Trump “está haciendo Argentina grande otra vez”. Quizá lo esté haciendo, ojalá así sea para beneficio de los argentinos de bien, pero claramente siguiendo un camino muy distinto al de su colega del norte. &nbsp;Más allá de que se hable de una sintonía ideológica de Javier Milei con su par estadounidense, en lo que a comercio respecta, la posición aperturista del presidente argentino contrasta con la visión trumpista de que las empresas “se muden” a los Estados Unidos.</p><p>Se mencionó anteriormente que el desafío arancelario a China es particularmente extraño. ¿Por qué? Por dos razones:&nbsp;Primera razón: China está gobernada por una dictadura, la cual no tendría mayores costos políticos en devaluar la moneda para compensar, al menos en parte, el encarecimiento que los aranceles del gobierno estadounidense le ha ocasionado. Tampoco estaría muy preocupada la nomenclatura por posibles problemas sociales, si hay revueltas por empobrecimiento de la población se reprime brutalmente y listo, así funcionan las tiranías. Nicolás Maduro podría explicarlo.</p><p>Segunda razón: China es el principal tenedor de títulos de deuda estadounidense, es decir: es su principal acreedor. Sin embargo, desde años recientes viene reduciendo fuertemente sus tenencias, tal como comentó en uno de sus didácticos videos el español Juan Ramón Rallo.&nbsp;Este destacado economista ha explicado que el decreciente interés de China por títulos emitidos por el gobierno estadounidense lleva a que, para lograr colocar en el mercado esa colosal deuda, las tasas de interés ofrecidas deban subir, por lo que la política monetaria laxa tan deseada por Donald Trump se vería dificultada. Recordemos que la FED es independiente, no tiene el historial de sumisión a la política propio del Banco Central Argentino.</p><p>La alternativa a subir los tipos de interés para captar financistas, es que la misma FED emita dólares para comprar títulos del gobierno norteamericano. Algo que complicaría el objetivo no logrado de contener la inflación en un 2% anual.En conclusión: la administración Trump tiene mucho para perder enfrentándose a una potencia económica comandada por un régimen autoritario, que de paso es su mayor acreedor.</p><p>Alejándose además de su prédica a favor del libre comercio y la división internacional de la producción, así como de los beneficios que todo ello conlleva.&nbsp;&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/03/guerra_comercial.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Que un reconocido maestro en la técnica y el arte de la negociación con indiscutibles logros y conocimientos en el mundo empresarial, persista nuevamente en una guerra comercial contra China, además de frente a otros países con los cuales mantiene estrecha relación comercial, tales como Canadá y México, lleva a asombro y preocupación.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-03-16T15:00:00+00:00</published>
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            Seduciendo al capital es como prosperan los países, no combatiéndolo
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/seduciendo-al-capital-es-como-prosperan-los-paises-no-combatiendolo" type="text/html" title="Seduciendo al capital es como prosperan los países, no combatiéndolo" />
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/capitalismo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Haciendo un breve repaso histórico, en base a investigaciones de The Maddison Proyect, la Argentina habría alcanzado el primer puesto en PBI per cápita en 1895, cuando imperaba un esquema de economía abierta, luego denostado bajo la poco inocente denominación de “modelo agroexportador”. El país supo mantenerse entre los 10 primeros puestos en tal ranking. Hasta que llegó el peronismo…</p><p>Desde 1946, los combatientes contra el capital, desarmaron lo poco que quedaba de liberalismo de esta otrora próspera nación, proceso que ya se había iniciado en la década anterior, en la cual, entre otros avances sobre la economía de mercado se creó el Banco Central (1935), el cual estafó sistemáticamente a los argentinos con el impuesto inflacionario.</p><p>Como decía, desde el advenimiento del combate al capital, la posición de la Argentina en el ranking mundial de PBI per cápita se desplomó. A fines de 2023 nos encontrábamos en un triste puesto 62. Para una nación que, alguna vez fue destino de oleadas de inmigrantes, especialmente de Italia, España y Francia, quienes hoy nos superan ampliamente en indicadores socioeconómicos, tal derrumbe constituye un fracaso que es motivo de asombro y estudio por académicos de diferentes partes del mundo.&nbsp;</p><p>Abordemos desde la lógica económica el planteo de que el combate al capital, pretendidamente épico, es contraproducente a los efectos de mejorar la calidad de vida de los asalariados. &nbsp;Teóricamente, no hay mayor misterio. Tal como explica Alberto Benegas Lynch (h) en charlas que pueden encontrase mediante una simple búsqueda por YouTube, el capital ejerce de apoyo logístico al trabajador. Así, un operario de un país desarrollado utilizando una excavadora de última generación, en la cual se encuentre cómodo, con aire acondicionado y un sofisticado tablero de comandos, tendrá un salario de poder adquisitivo muy superior al de un trabajador del tercer mundo operando con una pala manual. Puede que ambos sean igualmente laboriosos, pero uno cuenta con mayor acervo de capital a su disposición que el otro, por lo tanto, su productividad es mayor, y por tanto gana más.&nbsp;</p><p>Considerando que nadie ofrecerá más remuneración al trabajador asalariado que lo que mida su productividad, determinada esta como se dijo por el acervo de capital, cualquiera de las llamadas “conquistas sociales” que se atribuyen los sindicatos aplaudiéndose a sí mismos, no es más que una parte de esa productividad que, en lugar de pagarse en dinero efectivo, se paga en forma de la tal conquista. Nadie regala nada, cada factor de la producción recibe acorde a su aporte al proceso productivo, y más aporta un trabajador cuanto más dotado de capital se encuentre.&nbsp;</p><p>Entendiendo entonces, la importancia del capital per cápita como factor de mejora del poder adquisitivo de los salarios, urge seducir al capital, en lugar de combatirlo. El nivel de ahorro en nuestro país no es elevado, décadas de destrucción económica producto de políticas populistas, incluso aquellas llevadas a cabo bajo retóricas liberales, han destrozado la capacidad de ahorro. De allí la imperiosa necesidad de recurrir a ahorro externo, para que se traduzca en mayor producción y empleo.&nbsp;</p><p>A tales fines, el desarrollo del mercado de capitales es clave para que las empresas puedan captar capital, invertir, modernizarse, y mejorar salarios reales. La presión que ejerce la mayor inversión productiva sobre la demanda laboral eleva el nivel de salarios, solo basta ver un simple gráfico de oferta y demanda para comprender esa dinámica. Si ante esta argumentación alguien lo acusa de que “así funciona en la teoría, pero no en la realidad” (como economista he recibo esa crítica hasta el hartazgo) mi consejo es que no gaste energías en explicar el funcionamiento básico de la economía a quien se empecina en disociar teoría económica con la realidad, en un intento por ocultar su ignorancia o por despreciar los avances en una ciencia que íntimamente detesta por destrozarle fríamente sus utopías de adolescente tardío.&nbsp;En otro artículo de mi autoría mencionaba que, acorde a un informe de First Capital Group del año 2023, el mercado de capitales argentino representaba un 9% el PBI, lo cual es diminuto en relación al promedio de Latinoamérica, de un 50%.</p><p>El desarrollo del mercado de capitales es clave para motorizar nuestra economía, dotar de mayor capital a las empresas, para su modernización y ampliación, así como para el surgimiento de nuevos emprendimientos. Todo lo cual empujará los salarios reales al alza. En este proceso los sindicatos, si realmente están interesados en sus representados, deben facilitar esta dinámica en lugar de entorpecerla con sus combates anacrónicos que nos empobrecen a todos.&nbsp;</p><p>Por otro lado, y aunque mucha gente tenga aún puesto el viejo chip mental copado de prejuicios hacia los mercados financieros, el acceso a instrumentos de inversión no sólo beneficia a las empresas que pueden obtener fondos mediante los mecanismos que aquellos proporcionan, sino también a inversores. ¡Y no! No es para los ricos, se puede acceder a un Fondo Común de Inversión con solo $1000, lo que cuesta una lata de gaseosa. El gobierno ha logrado grandes avances en la lucha contra la inflación, y en el ordenamiento macroeconómico general. Es cierto que aún persisten fuertes desafíos, sobre todo en el frente cambiario lo cual involucra riesgos no menores. Pero en los últimos meses los datos oficiales y de consultoras privadas evidencian una recuperación en el nivel de salarios, que en el caso de los privados ha superado al nivel previo al ajuste fiscal y monetario del gobierno de Javier Milei. La actividad por su parte, está repuntando, la inflación ha dejado de ser el principal problema que aqueja a los argentinos. Estas mejoras enardecen a ciertos opositores al gobierno nacional, llevándolos a inventar causas nuevas y engañosas de reclamo, tales como una supuesta persecución a mujeres y homosexuales, quienes hasta ahora no han perdido ningún derecho estrictamente hablando, al menos que se conozca. La gestión Milei-Caputo realiza un trabajo en algunos puntos plausible en otros cuestionable en materia de política económica, pero si los argentinos no cambiamos el chip anticapital, antimercado, y como dijera acertadamente un conocido dirigente empresarial de Concordia, de sesgo antiempresarial, no lograremos salir de nuestra pobreza relativa.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/capitalismo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Considerando la relación positiva entra las tasas de capitalización y el nivel de salarios reales, deriva en absurdo la arenga contenida en la marcha peronista que sostiene que “combatiendo al capital” se defiende al trabajador asalariado.]]>
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                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-02-17T07:00:00+00:00</published>
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        <title>
            En defensa de la apertura importadora
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        <link rel="alternate" href="https://www.elheraldo.com.ar/noticias/opinion/en-defensa-de-la-apertura-importadora" type="text/html" title="En defensa de la apertura importadora" />
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/01/importaciones_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Evito nombrar al protagonista en cuestión porque no es pretensión de este texto discutir sobre una persona, sino sobre ideas. Por demás, tampoco tengo elementos para creer que existe en tal ex funcionario mala intención, solo una mirada que considero incorrecta ante su, quizá, genuina preocupación por la economía entrerriana.Decía entonces: en un programa de televisión, muy crítico de la actual gestión y nostálgico del intervencionismo estatal kirchnerista, el entrerriano comentó el caso de 3 bienes producidos en la provincia que, según él, corren peligro de desaparición ante la apertura importadora.&nbsp;Uno de esos 3 bienes, se trata de un alfajor producido en Gualeguaychú, me enfocaré en este bien, dado que el análisis es extensible a los otros 2.&nbsp;Comentaba el coprovinciano que, el alfajor de la mencionada ciudad, había sido galardonado como “el mejor del mundo”, y se lamentaba ante la posibilidad que la apertura comercial afecte su supervivencia.&nbsp;Surge una primera pregunta: si se trata del “mejor alfajor del mundo” ¿por qué debería perecer ante una competencia externa de menor calidad? La fatal arrogancia reguladora considera que los consumidores somos demasiado tontos como para no notar la superioridad de la golosina gualeguaychuense y que papá Estado, debe imponer aranceles a la competencia, para que aprendamos a elegir alfajores. Pero incluso, la pretendida defensa al productor del dulce galardonado, puede derivar en contraproducente. Analicemos sintéticamente la cuestión con un ejemplo:Supongamos que una persona, gustosa de los alfajores premiados, se proponga comprar alrededor de 30 unidades por mes; dado que no se vive solo de dulzura, esta persona necesita adquirir, entre otros bienes, vestimenta. La cual le resulta encarecida a raíz de aranceles que pretenden proteger a la industria textil de la competencia extranjera más barata.&nbsp;El sobre costo abonado por la vestimenta, es decir, el encarecimiento artificial motivado por los aranceles, impide que la persona pueda disfrutar de mayor disponibilidad adquisitiva para comprar, por ejemplo, más alfajores. Así, en lugar de comprar 30 al mes, podría reducir a 15 las unidades a disfrutar. Si este ejemplo individual lo llevamos a un nivel agregado, considerando la gran cantidad de personas que gustan del alfajor, el productor de la golosina se está perdiendo de vender miles de unidades adicionales por culpa de los aranceles a la vestimenta que quitan poder adquisitivo a sus clientes, actuales o potenciales.&nbsp;Por otra parte, si el alfajor es tan bueno, como comprobó el jurado que lo premió, ¿no sería una genial idea que llegue a las góndolas de la mayor cantidad posible de países? Un orgullo entrerriano en los supermercados del mundo. El problema es que los países no suelen abrir fronteras unilateralmente. Aquel que esté dispuesto a liberar completamente la entrada a las deliciosas golosinas argentinas exigirá poder colocar algunos de sus productos sin trabas en nuestro país. Pues, para poder exportar más, se requiere importar más, así funciona. &nbsp;La apertura importadora entonces, tiene como contracara, la apertura exportadora. Y al poder llegar a mercados más amplios, el productor local debe incrementar su producción incorporando mayor acervo de capital y tecnología (la mayoría de los cuales necesita importar). Esa mayor producción conduce a lo que se conoce como “economías de escala” que, básicamente refiere a que el mayor volumen de producción, disminuye los costos unitarios, dotando de mayor competitividad a los productores.&nbsp;Me anticipo a la objeción: con “atraso cambiario” el productor local compite en condiciones muy desventajosas, ya lo vimos con aperturas anteriores, verbigracia durante el período de la Convertibilidad. Al efecto, cabe mencionar que la mejora en el tipo de cambio real, para ser sostenible y no destrozar salarios relativos mediante una devaluación del peso, debe ser producto de reformas estructurales que incrementen la competitividad. Entre ellas, baja y/o eliminación de impuestos, reducción de costos burocráticos, estabilidad monetaria, menor carga regulatoria a empresas e inversión en infraestructura, principalmente en un país que tiene muy poco desarrollado el transporte multimodal. Esta manera de conquistar competitividad es la que pretende la gestión Milei-Caputo, en contraposición a la vieja estrategia, de devaluar ferozmente y ganar competitividad transitoria licuando costos internos.&nbsp;La literatura económica es clara al respecto, ya David Ricardo, economista clásico, aseguraba que si cada país se dedicaba a producir aquello para lo cual estaba dotado de mayor ventaja comparativa y adquiría el resto al exterior, se beneficiaría más que si intentara producirlo todo por sí mismo (el “vivir con lo nuestro”). Previamente, en el siglo XVIII Adam Smith explicó sobre los beneficios de la división del trabajo, y la consecuente especialización. Posteriormente la ciencia económica demostró, tal como puede comprobarse en cualquier manual importante de Microeconomía, que la apertura importadora, genera beneficios en los consumidores que superan a los perjuicios sufridos por el sector empresarial afectado. Es decir, en términos netos, el país incurre en una ganancia.&nbsp;Quisiera dejar algunas cifras para evitar que esta nota sea meramente teórica: en 2023 nuestro país tuvo una participación en el comercio exterior de solo 0,22%. En contraste, a principios del siglo XX, solo considerando las exportaciones, la participación era de alrededor de un 3% del comercio mundial. Esto ocurrió en el mal llamado y denostado “modelo agro exportador”, durante el cual el PBI per cápita de nuestro país se disputaba entre los 10 primeros del mundo&nbsp;Concluyo esta nota con una breve frase del genial Juan Bautista Alberdi, : “¿Puede el impuesto de aduana perjudicar a la población y a la libertad de comercio e industria? De un modo tan desastroso como fácil de explicarse” (Alberdi, 1854)</p><p>*El autor es economista y profesor de Economía Internacional&nbsp;&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2025/01/importaciones_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Aunque el título de esta nota pueda llevar a escándalo o indignación a los partidarios de una supuesta, aunque imposible, autarquía nacional basada en el viejo y vetusto eslogan “vivir con lo nuestro”, las recientes declaraciones de un ex funcionario entrerriano en un reconocido canal de televisión de alcance nacional, me motivan a dar contra argumentación en mi calidad de profesor de Economía Internacional.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-26T12:40:16+00:00</updated>
                <published>2025-01-24T12:30:00+00:00</published>
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            El dilema que plantea la reducción de la brecha cambiaria
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                <![CDATA[Cristhian Leonardo Blanc]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/12/cristhian_leonardo_blanc.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde mediados de julio de este año, cuando el gobierno decidió intervenir en el mercado cambiario mediante un polémico esquema de esterilización de pesos con objeto de mantener la base monetaria constante, se pudo observar una pronunciada caída de la brecha cambiaria entre el dólar mayorista y las cotizaciones paralelas.&nbsp;No fue el único factor, podríamos citar el ingreso de más de 30 mil millones de dólares mediante un exitoso blanqueo de capitales, entre otros, pero en esta nota nos enfocaremos en la operatoria mencionada en el párrafo precedente.&nbsp;Repasemos… Logrado el superávit fiscal, apremiaba cerrar las otras fuentes de emisión. Respecto a la correspondiente al pago de intereses del Banco Central a los bancos comerciales, se recurrió a un pasaje de deuda. Básicamente se cambió el deudor, el cual pasó a ser el Tesoro nacional. Como éste no puede emitir para pagar intereses como sí lo hacía el Banco Central, se cerraba así una canilla de emisión, y de paso se presionaba para el mantenimiento del superávit.El otro grifo de emisión, ocasionado por la compra de dólares, por parte del Banco Central, en el Mercado Libre de Cambios (MLC) a precio mayorista, se buscó cerrar esterilizando los pesos emitidos mediante la venta de divisas en el mercado bursátil.&nbsp;Y así se cerraban las 3 canillas de emisión. Lo curioso es que, la tan tediosa y destructiva brecha cambiaria, facilitaba el cierre de la tercera canilla mencionada. Esto se debe a qué cuando se implementó este esquema, tan criticado (pues… ¿cómo a un gobierno autoproclamado libertario se le ocurría intervenir en el mercado cambiario?) el dólar mayorista cotizaba en unos $920, mientras que el Contado con Liquidación estaba levemente por encima de los $1400.&nbsp;Con dichos números la operación cerraba, comprar barato, vender caro. Así, la brecha permitía vender menos dólares que los adquiridos para esterilizar los pesos emitidos en la compra. Los dólares no vendidos, se incorporaban a las reservas.&nbsp;Hasta ahí el ¿arbitraje? funcionaba. Pero la brecha fue reduciéndose, tanto por esta operatoria como por otros factores, entre los cuales se destaca el ya citado blanqueo. La reducción llevó la diferencia de cotizaciones a niveles inferiores al 10% en días recientes, tras un eufórico, en lo que a mercado financiero respecta, mes de noviembre, y un buen inicio de diciembre. Es, por supuesto, bienvenida tal disminución, la cual facilita el camino hacia la eliminación de los controles cambiario. Las críticas sobre atraso cambiario, y de favorecerse el carry trade, eran predecibles.&nbsp;Pero con una brecha tan baja, la esterilización lleva a que la acumulación de reservas se dificulte. En términos relativos no se está comprando tan barato para vender tan caro. Si la brecha fuese cero, el agregado de reservas al realizar esta operatoria sería nulo, y si la brecha fuera negativa, el comprar caro para vender barato resultaría en una pérdida neta de divisas para el Banco Central.La reciente reducción de la tasa de interés hacia el 32% anual generó un incentivo para aumentar la dolarización en las carteras quitándole atractivo al carry trade. Cabe preguntarse si no fue, en gran medida, un efecto buscado por el gobierno para generar un poquito más de brecha.&nbsp;En efecto, una brecha muy pequeña genera un dilema: esterilización vs acumulación de reservas.&nbsp;Sin embargo, no es tan crítica la situación. Se entiende, y el presidente lo explicó hasta el hartazgo, que la inflación es un fenómeno monetario. Salvo algún “estructuralista” o “heterodoxo” los economistas reconocen el carácter monetario en la raíz del problema. Esto resulta muy intuitivo y comprensible desde el lado de la oferta de dinero, pero se suele olvidar la otra parte: la demanda.&nbsp;A respecto cabe destacar que la actividad comienza a dar señales de reactivación, según el INDEC, en el tercer trimestre de este año se observó un crecimiento de 3,9% respecto al trimestre anterior. La mayor actividad económica genera un aumento en la demanda de dinero. Son buenas noticias, sin dudas.&nbsp;De mantenerse el sendero alcista de la actividad, con la consecuente mayor demanda monetaria, un aumento acoplado de la emisión monetaria no sería inflacionario. La emisión cero, en cambio, podría llevar a la deflación. Lo interesante del caso es que, en un escenario sostenido de reactivación permitiría resignar cierto nivel de esterilización en pos de la acumulación de reservas, sin riesgo de motorizar la inflación.&nbsp;A su vez, la acumulación de reservas, las cuales aún hoy se encuentran en terreno negativo al considerarlas en términos netos, es favorable para el levantamiento del cepo cambiario, un monstruo que inició el kirchnerismo allá por 2011 y del cual aún no hemos podido librarnos. Me refiero al cepo.</p><p>Es deseable que, en 2025, gradualismo o shock, recuperemos la libertad cambiaria. Y ya no tengamos que seguir hablando de brechas, cupos, reservas netas negativas, tipos de cambio paralelos, ni de otras distorsiones impropias de un país económicamente normal (o casi).</p><p>*El autor es Economista y Profesor de Enseñanza Superior&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2024/12/cristhian_leonardo_blanc.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde mediados de julio de este año, cuando el gobierno decidió intervenir en el mercado cambiario mediante un polémico esquema de esterilización de p...]]>
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